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Evangelio Sábado 13 de Junio 2026. padre Carlos Rosell.

Todo es gracia de Dios , humildad y Misericordia 11:42

Transcription

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió 12 años, subieron a la fiesta según la costumbre y cuando terminó se volvieron. Pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Estos creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y las respuestas que daba. Al verl se quedaron atónitos y le dijo su madre, "Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados." Él les contestó, "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi padre?" Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Palabra del Señor.

Señor Jesús. Siéntense un momentito. Queridos hermanos. Hay un cuento que yo escuché de niño y que quisiera compartir. Seguramente ustedes o muchos de ustedes lo saben. Se cuenta que había un joven que andaba por malos caminos, hacía sufrir mucho a su madre. Su mamá oraba mucho por él, pero no le hacía caso. Y este joven quiso entrar en una banda de delincuentes. Era su gran ilusión entrar en esa banda de delincuentes. Y el cabecía de la banda le dijo, "Está bien, vas a entrar, pero tienes que pasar la prueba. Y la prueba es que mates a tu madre y le saques el corazón y traigas acá el corazón de tu madre." Y este joven malvado mató a su madre y le sacó el corazón. Y cuando iba a buscar al cabecilla de la banda para mostrar el corazón de su madre que estaba sangrando, se tropezó en la calle y el corazón de su madre salió disparado, pero del corazón de su madre salió una voz, porque este joven se había caído también, que le decía Hijo, ¿te has hecho daño?

Hasta aquí el cuento. ¿Cuál es la enseñanza? La enseñanza es que en el corazón de una madre siempre hay amor para sus hijos, aunque sus hijos se porten mal. Más aún, ¿qué dice la sabiduría popular? Para una madre no hay hijo malo. Hoy estamos contemplando al corazón de nuestra madre santísima. Ayer celebrábamos el Sagrado Corazón de Jesús y hoy celebramos el corazón que está más unido al Sagrado Corazón de Jesús, que es el corazón de María. ¿Y qué podemos decir del corazón de María? Bastaría decir que es el corazón de la madre con mayúsculas. En el corazón de María solo hay ternura. En el corazón de María tenemos todos un lugar porque es el corazón de la madre con mayúsculas. El Papa Francisco decía que la Iglesia Católica no es un orfanato. En la Iglesia Católica no hay huérfanos porque hay una madre con mayúsculas que está orando por nosotros, que está intercediendo por nosotros ante Jesús. Esa madre con mayúsculas es la Virgen María. El evangelio de hoy nos presenta cómo es el corazón de María. Es un corazón que se preocupa de cada uno de nosotros. Así como se preocupó cuando el niño Jesús se perdió y con San José lo va a buscar. Así hoy María se preocupa de nosotros para que no nos perdamos. El corazón de María es el corazón más parecido al corazón de Cristo.

Hoy también recordamos a un santo muy popular. ¿De quién estoy hablando? San Antonio de Padua. Hoy las solteras le prenden una velita a la imagen de San Antonio de Padua para que San Antonio les consiga un buen esposo, católico y de pasada millonario. San Antonio de Padua, por si acaso, no era de Padua, de dónde era de Lisboa. Y quisiera compartir una anécdota que conecta con la celebración de hoy. Hay un relato piadoso que nos dice que cuando Antonio era un niñito de 5 años, estaba en su casa en Lisboa con sus padres, vivía ahí, el niño Jesús tocó la puerta de su casa y Antonio abrió la puerta. No reconoció el niño Jesús, pensaba que era un mendigo, porque el niño Jesús tenía un saco. Y San Antonio le dice, "¿Qué deseas? ¿Deseas pan?" El Niño Jesús le dice, "No deseas dinero." El niño Jesús le dice, "No." "¿Qué deseas entonces?" Y el niño Jesús le mostró el saco, lo abrió y habían corazones. Y le dice el niño Jesús a San Antonio y Padua, "Yo lo que estoy buscando son corazones, ¿me das el tuyo?" Y Antonio le dijo, "Sí, porque tú eres Jesús." ¿Qué es lo que Jesús quiere de nosotros, hermanos? Nuestro corazón. ¿Y quién ha sido la primera criatura que le entregó su corazón a Dios? La Virgen María. El corazón de María es el corazón más cristocéntrico. En María todo está orientado a Cristo y nuestro corazón también tiene que ser un corazón cristocéntrico. Pidámosle hoy a la Virgen María que nos ayude a todos para que nuestro corazón sea como el corazón de Jesús. Hoy renovemos nuestra consagración a la Virgen. Hoy saquemos el propósito de buscar siempre a la Virgen María y de refugiarnos en su Inmaculado Corazón. Porque el Inmaculado Corazón de María es como esa barquita que nos lleva a ese océano de misericordia que es el Sagrado Corazón de Jesús. Que la Virgen María nos ayude a todos para que nuestro corazón sea como una fuente de agua cristalina donde se refleja el rostro de Cristo. Que así sea. Amén.

Hermanos, hoy contemplamos al corazón más parecido al corazón de Jesús, es el corazón de María. ¿Qué podemos decir? Es el corazón de la madre. Y con eso ya lo hemos dicho todo. Y así como la Virgen se preocupó cuando el niño Jesús se perdió y lo encontró luego en el templo, lo mismo hoy María se preocupa de nosotros y quiere que vivamos con Jesús. El corazón de María es el corazón más cristocéntrico. Pidámosle a la Virgen que nos ayude para que nuestro corazón sea como un sagrario, que nuestro corazón sea como una fuente de agua cristalina donde se refleja el rostro de Cristo. Vamos a hacer juntos la oración de consagración al Inmaculado Corazón de María. Levanten las estampas para bendecirlas. Que Dios todopoderoso bendiga las imágenes del corazón de María. El nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Contemplando la imagen de nuestra madre, decimos, Virgen santísima y madre nuestra querida, al mostrarnos tu corazón rodeado de espinas, símbolo de las blasfemias e ingratitudes, con que los hombres pagan las finezas de tu amor, pediste que te consoláramos y te desagraviáramos. deseamos desagraviar las injurias sacrílegamente proferidas contra tu concepción inmaculada y santa virginidad. Te pedimos por todos tus hijos y particularmente por nosotros que nos consagramos enteramente a tu corazón inmaculado para que sea él refugio durante nuestra vida y camino que nos conduce hacia Dios. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Sagrado Corazón de Jesús, en Dulce Corazón de María, sea la salvación del alma mía.

El Señor esté con ustedes. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén. Pueden ir en paz. Gracias a Dios.