Transcription
Om shanti. Bienvenidos y bienvenidas a esta meditación de la mañana.
Aunque hoy vamos a hacer una meditación para cerrar el día, vamos a hacer una meditación que nos ayude por la noche a limpiar la mente, aprender de lo que ha pasado durante el día, e irnos a dormir con la mente limpia y preparada para empezar después un nuevo día con claridad, con espacio, con limpieza en la mente.
Así que vamos a practicar hoy dormir antes de dormir, meditar para dormir con la mente calmada. Muy bien, posiciónate como siempre en esa postura adecuada para iniciar este viaje hacia el interior. Conecta con tu respiración y por un momento simplemente respira conscientemente, suelta todo lo que tengas que soltar y prepárate para estar completamente presente, consciente de este momento y conectado, conectada con tu mundo interior. Deja que cada respiración te acompañe lentamente, suavemente [música] hacia ese espacio interior donde puedes observar, puedes practicar, puedes experimentar tu naturaleza espiritual. Observa, suelta, [música] conecta.
Así como por la mañana es bueno [música] meditar para crear una intención para el día, para crear un estado que te influya durante el día, para crear una experiencia que se mantenga durante el día y que coloree todo tu día. Igual de importante es meditar por la noche con una intención diferente, la intención de limpiar la mente de todo lo que ha ocurrido durante el día. Vaciar la mente de actividades, de situaciones, de conversaciones, de temas pendientes, para que la mente esté de nuevo preparada para descansar y al día siguiente empezar con limpieza, con claridad.
Es lo mismo que un ordenador. Es bueno cerrarlos para que descansen, para que se reajusten cuando los vuelves a abrir de nuevo. El mismo renerador sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo reorganizarse, sabe cómo limpiar esos archivos que ya no son necesarios y cómo empezar de nuevo con espacio, con claridad, con frescor. Lo mismo pasa en nuestra mente. Hemos de vaciarla.
Cada día hay más personas que les cuesta dormir [música] porque se van a dormir con la mente llena, la [música] mente activa, la mente incluso excitada con ideas, pensamientos, imágenes o preocupaciones. Así que ahora vamos a conscientemente a prepararnos a imaginar que estamos cerrando el día y que han ocurrido muchas cosas durante el día, como cada día y como será al día siguiente también. No podemos evitar las diferentes situaciones que aparecen en nuestras vidas. No podemos dejar de actuar. Vivimos en el mundo de la acción. Pero, ¿cuál es mi conciencia?
Así que toma conciencia por un momento de qué conciencia mantienes durante un día. Piensa en cualquier día de esta semana qué conciencia sueles mantener durante el día. Obsérvate por un momento. ¿Te involucras demasiado en las acciones? Tal vez te pierdes en las acciones, te conectas [música] con lo que está ocurriendo, pero eres capaz de mantener una sana distancia entre tú, el que actúa, el que hace que las acciones se realicen, el observador y la acción [música] en sí misma. Es el secreto de la meditación, entrenarte a crear una distancia saludable [música] entre el que genera la acción, el alma, el ser consciente y la acción en sí misma.
¿O estás apegado a tus acciones, tus situaciones, a tu historia? O tal vez tienes esa actitud de control e intentas controlar el día, controlar a los demás. O tal vez dejas que el día pase con distracciones, perdiéndote en tu propio rumear, en pensamientos [música] inútiles.
Observa un día. Observa tal vez el día de hoy, si ahora es por la noche, cómo has pasado el día. No hace falta que entres en todos los detalles. Ten una visión global, una revisión global, un sentimiento global. ¿Terminas el día con satisfacción? ¿Sientes que ha sido un día valioso, no solo por lo que has hecho, sino por la conciencia que has tenido, la conexión con tu interior, la conexión con lo divino? ¿O simplemente ha sido un día corriente, trabajo, situaciones, resolver, producir, conseguir, [música] resolver y terminar? O ha habido conciencia, o ha habido espiritualidad o ha habido conexión con lo divino.
Observa tu día. ¿Qué puedes aprender de ese día? Y aprender significa que puedes hacer diferente al día siguiente. Todos cometemos errores, pero si repetimos esos errores, ese es otro error. Falta revisión, falta responsabilidad personal, hay descuido. Así que observa qué has aprendido de un día, qué puedes hacer diferente al día siguiente, qué es lo que tienes que dejar de hacer o qué tienes que incorporar en tu día que va a hacer que el día siguiente sea diferente.
Tómate un momento para reflexionar dónde puedo hacer algo diferente, cómo puedo incrementar mi nivel espiritual, dónde puedo reducir la pérdida energética mental, el ruido de mis pensamientos, la dispersión de mi mente. ¿Cómo puedo tener más concentración, más foco, más atención y a la vez permanecer ligero, liviano, sin el sentimiento de carga? Observa y aprende. Para cada uno es diferente. Encuentra tu fórmula. Entiende tu historia. Aprende de tu propia historia.
Cada día es una oportunidad para aprender. Cada día la vida te trae momentos para [música] que te des cuenta de aspectos que tienes que cambiar, soltar, dejar [música] de hacer. y a la vez son como hábitos que vienen con fuerza. [música] Aprende a soltarlos. Aprende a observar cuándo empieza a iniciarse esa activación interior. Toma conciencia que puedes hacer diferente para crear un estado más pacífico, más sutil, más calmado, más estable, más espiritual. Observa y aprende.
La vida es generosa, nos da oportunidades cada día. Cada día es una nueva oportunidad. ¿Cuál es la oportunidad de hoy? Observa, aprende. [música]
Y ahora eleva tu conciencia. Conecta con la luz. Conecta con lo divino. Conecta con esa energía divina más allá de ti. Una energía pura y limpia, una energía poderosa y sutil. Conecta con esa luz y absorbe esa energía para llenarte de esa luz divina. Es una luz que te fortalece, que te protege, que te da la energía para transformar, cambiar, hacer algo [música] diferente y sobre todo para despertar tu conciencia, para darte cuenta de aquello que ya no necesitas más, aquello que es viejo, que solo te entretiene, que te hace perder tiempo y energía, [música] absorbe la luz. Entrégala a la luz todo eso que no te sirva e incluso todo aquello que ha ocurrido durante el día. Sea bueno, sea malo, ya pasó. Suéltalo y deja que la luz se lo lleve. Vacíllate. Ya has aprendido. Ya sabes lo que tienes que hacer. Y ahora suéltalo todo. [música]
Entrégate a los brazos de la luz. Entrégate al abrazo de la luz. Sumérgete en ese descanso profundo, en ese descanso reparador, [música] en esa liberación de todo lo que ya ha ocurrido. Limpia tu mente y tu corazón. entrégalo a la luz. [música] [música]
Llénate de determinación para que mañana el día siguiente [música] sea un día brillante, libre del desperdicio, lleno de claridad, lleno de divinidad, habiendo aprendido esas lecciones y abierto al nuevo aprendizaje, cada día la vida te traerá una nueva situación para aprender. Si no, repetirá las mismas situaciones hasta que aprendas. Date prisa [música] en aprender. El tiempo es corto. El tiempo está llamándonos a cambiar. La llamada del tiempo es [música] transformarnos, vibrar a un alto nivel de conciencia para contrarrestar la vibración baja, la frecuencia baja que hay en este momento en el mundo.
Cuando sentimos una responsabilidad, hacemos el esfuerzo. Siente tu responsabilidad espiritual. No te dejes llevar por lo ordinario, lo corriente, lo mediocre. Conecta [música] con tu grandeza. No eres un alma mediocre, eres un alma especial. Siéntelo. Por eso estás escuchando este esta meditación. Hay algo en ti que es especial. Acéptalo. Vive de acuerdo a eso y con determinación suelta lo viejo. [música]
Conviértete en un instrumento para compartir la luz divina en este mundo de oscuridad. Deja que la luz ilumine tu oscuridad y te libere y tu luz pueda liberar a otros de su oscuridad. Limpia tu mente, absorbe la luz, prepárate para ese descanso profundo, reparador, tan necesario y de esa manera empezar un nuevo día con brillo, con armonía, con claridad y con conciencia.
Así que ahora sumérgete en ese descanso profundo. Simplemente visualiza la luz envolviéndote, acompañándote y déjate llevar. Ya lo has soltado todo. Ahora simplemente sumérgete [música] las profundidades de ese descanso reparador, renovador y divino. Ah. Ah. Omti. Sí.