Transcription
Lección número dos.
Les bendecimos a todos los que están conectados. Esta es nuestra lección dos de el nivel uno, el corazón. Wow. Espectacular lo que vimos en la elección anterior. La estrategia es cuidar. Si no hay temor de Dios, si no levantamos parteras, va a ser muy difícil. La estrategia es cuidar.
Hoy vamos a meternos en un tema extraordinario. Prepare su agenda, cuaderno, usted que está ahí repasando, viendo esta lección, es importante. Mire, vamos a meternos en materia rápido porque hay un contenido maravilloso. Lección número dos, el peligro de un corazón endurecido. El peligro de un corazón endurecido.
Y esta lección nos la inspiró nuestro buen amigo apóstol Marcelino Sojo, pero con el paso del tiempo le hemos ido haciendo unos enriquecimientos y unos estudios en profundidad a esta gran lección. Quiero decirle algo. En el mundo, en el mundo de la consolidación, escúcheme bien, en el mundo de la consolidación, uno de los mayores desafíos que tenemos no está en la indiferencia de los nuevos creyentes, sino en la dureza de los discípulos.
¿Sabe que es muy común uno decirle a la gente, eh, no es que es que son los eh por culpa de los discípulos? Es que por culpa de esa gente, es que pastor en esta ciudad son duros, es que la gente es que pastor usted supiera el barrio en el que yo estoy. Muchas veces nosotros echamos la culpa a la falta de consolidación y decimos, "Es que la ciudad es dura, es que el barrio es duro, es que la gente es dura." ¿Ha oído usted eso? ¿Ha oído eso? Yo lo he oído muchas veces. Y ciertamente, ciertamente hay sectores, zonas, ciudades que su componente social, su componente espiritual genera una dureza así. Pero yo pienso que en cuanto a consolidación, más que la dureza de los de afuera, es la dureza de los de adentro, es la dureza de los discípulos.
Antes de buscar excusas para justificar la falta de consolidación en los de afuera, en la indiferencia del amigo, del nuevo, ¿sabes? Deberíamos examinar nuestro corazón. Y esta lección de hoy nos invita a hacer un examen, un examen profundo, un examen exhaustivo de nuestro corazón. Quiero invitarle, mi querido discípulo, mi querido consolidador, que usted y yo podamos hacer ese examen.
La Biblia relata una historia muy conocida. Creo que todos hemos oído esa historia cuando Jesús viene a ellos en aquella tormenta caminando sobre las aguas. Una historia inspiradora y cómo los discípulos gritan un fantasma y entran en una crisis tremenda. Pero dice la Biblia que Jesús se eh vino a ellos, entró en su barca y se calmó la tormenta. Esa es una historia que nos ha inspirado, pero el evangelio de Marcos encierra una cápsula, una cápsula profética que es la que yo quiero ponerle el ojo en el día de hoy.
Vayamos al texto de meditación, por favor, porque hoy sin duda, Dios quiere hablarte. Dios quiere hablar a tu corazón, a ese corazón endurecido que podemos tener. Veamos el texto de meditación. Marcos capítulo 6. Mire, Marcos capítulo 6. Póngale cuidado. Este es el final. Marcos 6:51 y 52 recoge el final de ese milagro, del andar de Jesús sobre las aguas. Pero mira lo que dice Marcos. Lo que dice Marcos no lo dicen los otros evangelistas. Y eso me llamó la atención. Marcos aquí recoge un detalle particular: "Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera y se maravillaban."
Pero, ¿por qué se maravillaban? Atención. ¿Por qué se asombraron? "Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones." Wow. Fíjese esto. Marcos conecta el asombro de los discípulos con el milagro de la multiplicación de los alimentos. Y ahí entonces me surgió una expresión porque el relato termina con esto que está acá. Mire. Esta frasecita aquí abajito, "endurecido sus corazones". Y yo dije, ¿cómo así? Esta gente acaba de ver a Jesús venir sobre las aguas, pero todavía no entienden qué fue lo que pasó allá atrás en la alimentación.
¿Cuál es la verdad guía de esta lección? Esta lección tiene una verdad guía contundente. Un corazón endurecido nos impide amar, nos impide cuidar y formar discípulos. Un corazón endurecido no te deja a ti, no me deja a mí cuidar, amar ni formar discípulos. Wow. Tienes que prestarle atención a esto, mi querido eh consolidador, porque probablemente sin darnos cuenta, porque escúcheme el contexto de este pasaje que tenemos que prestarle atención otra vez si miramos el texto. ¿Quiénes son los que están endurecidos? No estamos hablando de los fariseos, no estamos hablando de los que siempre atacaron a Jesús, no, no estamos hablando de los discípulos, los que caminaron con el Señor, los que estaban con él.
El evangelio de Marcos nos muestra que el grupo de seguidores de Jesús, el grupo de seguidores del Señor que lo acababan de ver multiplicar los alimentos, que ahora lo están viendo caminar sobre las aguas, no están entendiendo por qué fue que Jesús multiplicó los alimentos, por qué Jesús le dio de comer a las multitudes. O sea, que en la alimentación de las multitudes hay una verdad revelada, hay una verdad oculta que los discípulos no pudieron capturar. ¿Y cuál es la razón por la cual no pudieron capturar la verdad oculta en esa multiplicación? Marcos otra vez. Marcos otra vez nos lo dice en el capítulo 6. Aquí está abajito: "Porque estaban endurecido tus corazones." O sea, que la razón es esa.
La pregunta, la pregunta de esta lección es esta: ¿Cuál es el peligro de un corazón endurecido? Y alguien dirá, "Pastor Mauricio, ¿por qué tocar esta elección? Mí, ¿por qué tocarla, familia? Porque muchos de ustedes y muchos de nosotros hemos gastado eh inversiones materiales. Traemos una estrategia a la iglesia, la aplicamos por acá, aplicamos por allá. Y cuando muchas veces no funciona, ¿qué dice un pastor? ¿Qué dicen? No, eso aquí no funciona, pastor Mauricio. Es que eso no sirve acá. Es que eso aquí no aplica, es que no aplica por mi ciudad. Y ciertamente, cada lugar es diferente, por supuesto, pero muchas veces el problema no está en la estrategia que tú llevas, el problema está en los que llevan adelante esa estrategia, que su corazón está endurecido.
Por eso este primer nivel, este primer nivel de la escuela de consolidación es el nivel del corazón. Si usted se da cuenta, en este primer nivel, yo no te voy a hablar nada de estrategia, yo no te voy a hablar nada de materiales, yo no te voy a hablar nada de procesos, no. Este es un primer nivel para trabajar el corazón de la iglesia, porque si no despertamos, no hay plan que funcione. Escúcheme bien. No importa cuánta multiplicación de alimentos hiciera Jesús, si sus discípulos no cambiaban el corazón, no iban a entender la revelación. Hay una revelación, hay algo oculto, aleluya, hay algo poderoso de Jesús en esa multiplicación. Entonces, el texto de Marcos me obliga a que yo mire qué fue lo que pasó en la alimentación de los 5000.
Otra vez la pregunta: ¿Cuál es el peligro de un corazón endurecido? Vamos a responder. Y me puse a estudiar, me puse a caminar un poco para ver algunas cosas y encontré lo siguiente.
Número uno, el primer peligro de un corazón endurecido es el peligro de perder la compasión. Wow. Es el peligro de perder la compasión. ¿Sabe qué es lo que entonces yo entiendo de Marcos? Que cuando Jesús se montó en aquella barca remecida por esa tempestad y dice el texto de Marcos que ellos no habían entendido lo de los alimentos. Ellos no habían entendido la multiplicación, señores. ¿Por qué? Porque ellos no habían comprendido la compasión. O sea, son discípulos que están con Jesús, pero no tienen compasión. Por eso el primer peligro otra vez, el peligro de ¿qué? El peligro de perder la compasión. Wow. Peligro de perder la compasión.
Después de tantos años uno en la iglesia, después de tantos años uno predicando y de estar rodeado de puros hermanos de la iglesia, ¿sabe que hay un peligro? El peligro que tenemos tú y yo, tú y yo es el peligro de perder la compasión. Pero, pero pastor, yo estoy con Jesús. Sí, podemos ser discípulos de Jesús, pero haber perdido la compasión. Miren lo que dice Marcos, capítulo 6, verso 33: "Pero muchos los vieron ir y les reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos. Y salió Jesús y vio una gran multitud."
¿Qué fue lo que vio? ¿Qué fue lo que vio? Una gran multitud. Y tuvo compasión de ellos. Tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Comenzó a enseñarles muchas cosas. Mire lo que hace Jesús. Ahora es importante que usted que está en su casa me agarre la Biblia y lea el contexto. Si usted lee el pasaje con atención, si usted lee el pasaje con atención, se dará cuenta que en el verso 31, Marcos 6:31, los discípulos y Jesús se habían ido a un retiro porque estaban cansados, porque tenían hambre, porque era tanto el trabajo que dice la Biblia que ni tenían tiempo para comer. Atención con esto. Léalo por favor en su casa. Marcos 6:31. Usted tiene que leer eso. Es importante.
O sea, el trabajo era tanto que no tenían tiempo para ellos para comer. Y Jesús decide retirarse un momento. Es más, si usted va todavía un poco más atrás en el pasaje, usted observará que habían acabado de de matar a Juan. Así que había dolor también. Había había crisis, bueno, habían muchos muchas situaciones porque había muerto Juan el Bautista, le trajeron una noticia de dolor a Jesús, el de no tenían tiempo para comer, estaban cansados y Jesús se quiso quiso tener un pequeño retiro con sus discípulos. Les dijo, "Vamos, vamos y descansar. Vamos y descansar un poco, porque también la gente de Dios puede descansar, pero resulta que la gente supo, allá en aquel lugar está Jesús y se fue la multitud. Era un tiempo muy íntimo, era un tiempo de reposo para Jesús, pero de pronto la multitud los sorprende. Llegan, los buscan, se llena ese lugar. Y señores, ¿qué se hace? Jesús salió. Y cuando Jesús salió, ¿qué vio? Jesús vio una multitud. Y yo diría, ¿qué haría usted? ¿Haría usted si usted está cansado? Si usted está viviendo un momento de duelo, si usted tiene hambre y de pronto aparece la multitud, ¿cómo reaccionaría? ¿Sabe qué dice la Biblia? A Jesús no le molestó. No le molestó la multitud. Tampoco los envió. No les dijo, "Váyanse, váyanse de regreso a sus casas. Yo ahorita estoy de reposo, estoy de retiro. Yo ahorita estoy con un retiro, ahorita estoy aquí con los discípulos. Yo no yo estoy no estoy pensando en ustedes. Yo vine aquí a descansar. Váyanse, váyanse todo el mundo." No, otra vez. ¿Qué dice el texto? ¿Qué dice el texto en el verso? Eh eh eh mi hermano salió y dice que tuvo compasión. Verso 34: "Tuvo compasión. Tuvo compasión."
Cuando Jesús salió, Jesús salió de ese lugar de retiro, Jesús salió de ese lugar de reposo, Jesús salió de ese momento de dolor también porque había acabado de morir Juan el Bautista. Pero Jesús salió y en vez de molestarle, en vez de cansarle la multitud, tuvo compasión. Jesús dijo, "Wow, eh, esto no estaba programado. Yo no tenía programado dar esto. Yo no tenía programado dar esta campaña. Yo no tenía programado dar este este entrenamiento o esta palabra, pero por compasión a la gente que necesita." Y dice la Biblia que tuvo compasión de ellos y esa compasión los llevó a enseñar. Óiga, me conmueve esto. Aún cansado y con hambre, Jesús está enseñando. ¿Sabe qué nos enseña Jesús? Lo primero que tú tienes que ver es esto interesante. Jesús le enseñó a sus discípulos y a nosotros que la compasión vence el cansancio y las necesidades personales. ¿Estaba cansado Jesús y sus discípulos? Claro. Pero la compasión, mi querido discípulo, vence el cansancio y las necesidades personales. Para Jesús, aunque hubiese dolor, hambre y cansancio, él dijo, "Vamos a enseñarles, vamos a sanar, vamos a bendecirlos."
¿Sabe qué es lo que sucede? La dureza de corazón, mire, la dureza de corazón nos roba la compasión. Entonces, sus discípulos a la luz del texto de Marcos, no se pierda el texto de Marcos 6:42. No se pierda el texto de Marcos 6:52. Porque cuando Jesús se montó en la barca, dice la Biblia que ellos estaban endurecidos en sus corazones. Porque no habían entendido lo lo de los panes. ¿Y sabes por qué no habían entendido esa multiplicación? Porque a lo mejor lo primero que ellos no entendieron es cómo es posible, mire, cómo es posible que nos vinimos a descansar, cómo es posible que nos vinimos aquí a tener un tiempo de retiro y Jesús termina enseñando a esta gente. Wow. Ellos no entienden cómo su maestro, en vez de despachar a la gente, en vez de decirle a la gente, váyase, los está enseñando. Pero Jesús lo hace porque tiene compasión.
Sabe que la la la dureza nos roba. Lo más probable es que los discípulos no entienden esto. ¿Por qué Jesús alimenta, bendice a una multitud en un desierto? Suple necesidades espirituales. ¿Por qué? La dureza de corazón de los discípulos se ve reflejada en el segundo peligro.
También mire, mire este peligro, la pérdida de compasión, ¿a dónde lo lleva uno? Número dos, el segundo peligro de un corazón endurecido es el peligro de la indiferencia hacia la misión del reino. Hacia la misión del reino. ¿Sabe? Es el segundo peligro porque mire lo que dice Marcos 6:35 y 36: "Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él y dijeron: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada; despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qué comer."
Usted que está ahí estudiando la palabra en esta escuela, que tiene su Biblia abierta, su agenda, por favor sígame, sígame muy atento en escritura, porque mire lo que dice. Cuando ya era muy avanzada la hora, note, cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos, ¿quiénes? No sus enemigos, no los fariseos, no los no los pecadores, no, no, no. Sus discípulos se acercaron a él, se acercaron a Jesús y le dijeron, "El lugar es de cierto y la hora ya muy avanzada." La hora ya muy avanzada. Verso 36: "Atención, atención. Mire la orden de los discípulos. Ni siquiera es una sugerencia. Mire lo que le dicen los discípulos al Señor. Despídelos. Despídelos. Despídelos para que se vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen que comer y ellos son los que tienen que ir a buscar." Wow.
Ahora, ¿cuál es la misión de Jesús? ¿Cuál es la misión de Jesús? ¿Cuál era la misión de Jesús? Pues la misión de Jesús era dar vida, era alimentar las multitudes, alimentarlas con la palabra, ¿no? Pero también darles alimento físico, si podía darles sanidad. O sea, ¿a qué vino Jesús? ¿Cuál es la misión de Jesús? ¿Cuál es la misión del reino? Mi querida iglesia, pastores, consolidados, discípulos que están viendo esta clase, ¿cuál es la misión? Usted, usted, usted, usted que está ahí en esa vereda, en ese municipio, en esa ciudad, ¿cuál es la misión de Jesús? Por favor, Jesús vino a dar vida. A es esa es la misión, dar vida y vida en abundancia, alimentar con la palabra la gente. Pero los discípulos, escúcheme, los discípulos no entienden esa misión.
Es más, vea esta pequeña pequeño estudio de esta palabra, la palabra "despídelos". Una pequeña exégesis rápido de esta palabra. La palabra "despídelos" en griego es la palabra *apolusón*. *Apolusón*. Y *apolusón* significa soltar, dejar ir, liberar de una obligación. O sea, la palabra *apolusón* conlleva esa idea de suéltelos, suelte la obligación. O sea, lo que era obligación para usted, suéltelo. Eso, eso que usted quería proteger, suéltelo. O sea, mire lo que le están diciendo a los discípulos. Déjelos ir.
Ahora mire, si usted profundiza un poco más en Marcos 6:36, *apolusón*, *apolusón* no es solo una sugerencia, no es que los discípulos vinieron a sugerirle, oiga, Señor, ¿qué tal? ¿A usted qué opina? Le no, no. Es una orden imperativa. El el *apolusón* es una orden imperativa que los discípulos le dan a Jesús. Imagínese, los discípulos le están dando orden al Señor. Así es, ¿no? A veces hay gente que le da orden. Los discípulos le están diciendo, "Señor, ¿sabe qué? Le ordenamos que los despida. Le ordenamos que saque esta gente." O sea, en otras palabras, le están diciendo, parafraseando esto: ¿Sabe qué, Señor? Márcalos, márcalos como libres de nuestra responsabilidad. O sea, suéltalos ya. Suéltalos ya. En términos prácticos, ¿qué es lo que le están diciendo a los discípulos? No nos hagamos cargo de ellos. Que ellos vayan y compren su comida. Es responsabilidad yo. No nuestra. No nuestra. Total, nosotros no los invitamos a esta campaña. Total, nosotros no le dijimos que vinieran acá. Que se vayan, que se vayan, que se vayan, que se vayan. Eso yo estoy cansado, tengo hambre. Mire, suéltelo, despídalo, que yo voy a seguir comiendo. Ay, ay, qué tremendo. Mi alma se sacude.
No, los discípulos sienten que la multitud es una carga. Usted ve la diferencia. Ey, ey, ¿ves la diferencia para los discípulos? La gente se vuelve una carga. Y lo que es una carga, ¿usted qué quiere hacer con lo que es una carga? Suéltela. Suéltela, despídela. Ellos son indiferentes ante la responsabilidad de alimentarlos. La responsabilidad es de la gente, no de ellos. Por eso la dureza de corazón, escúcheme, la dureza de corazón nos roba la responsabilidad por las almas necesitadas. La gente que está sentada en muchos templos, la gente que llena los templos en muchos lugares, ellos les encanta estar ahí sentados, pero ellos no tienen responsabilidad. Por eso no hay plan, estrategia de consolidación que funcione si hay discípulos duros de corazón. Si hay discípulos duros de corazón.
Mire esto que acabamos de ver, la dimensión espiritual, la dimensión espiritual aplicada a la consolidación. Cuando los discípulos dicen, "Despídelos", están diciendo, en otras palabras, "No queremos involucrarnos en su proceso." ¿Sabe qué? No queremos involucrarnos. No es mi responsabilidad. Ay, pastor, eso de cuidar gente, mire, despide pastor, pastor, despide eso. Esto no es responsabilidad nuestra. ¿Para qué nos vamos a meter en ese en ese en esa carga de alimentar a Mire, mire, señor, mire esta carga 5,000 o 10,000 personas que se calcula que habían toda esta gente. Nuestra responsabilidad no. Despídelos. No son nuestros. No quiero responsabilizarme por los nuevos creyentes. ¿Sabe? En términos espirituales hoy, ¿sabe qué está diciendo mucha gente en las iglesias que está sentada en los templos? ¿Sabe qué? Yo no quiero responsabilizarme por los nuevos. Yo no quiero. ¿Sabe qué dicen muchos pastores? No, no, no, eso no es mi responsabilidad. Despídelo, despídelos. Despídelos.
¿Sabe qué podemos decir en conclusión? El imperativo *apolusón*, el imperativo *apolusón*. Despídelos, pone en evidencia que el corazón de los discípulos estaba endurecido, que les faltaba sensibilidad espiritual, que les faltaba compasión, que no entendían la misión de Jesús, que no habían sido transformados.
Por eso lo tercero, el tercer gran peligro es el peligro de servir sin entender nuestro rol en la misión de Jesús. Oiga, qué cosa tan peligrosa. Qué cosa tan peligrosa el el la dureza de corazón, porque mire que me llamó la atención esto. El tercer gran peligro es que yo sirva, pero no entienda mi rol en la misión. ¿Sabe qué es lo curioso? Con todo y la dureza de los discípulos. ¿Qué pasó? ¿Usted conoce la historia? Jesús tomó los pocos alimentos, los bendijo, pero antes le dijo a los discípulos, antes le dijo, "Mire, Marcos, capítulo 6 verso 40, mire cómo leemos. Y se recostaron por grupos, en cientos y en cincuenta. Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante. Repartió los dos peces entre todos."
Ahora mire, verso 42: "Y comieron todos y se saciaron." Comieron todos y se saciaron. Ahora observe esto. ¿Quiénes son los que organizan a la gente? ¿Quiénes son los que distribuyen el pan? ¿Quiénes son los que le dan de comer a la gente? ¿Quiénes son los que recogen hasta lo que sobra? ¿Sabe? Los discípulos. Uno de los peligros más grandes del corazón endurecido es que aunque esté sirviendo, aunque yo sea usado por Dios, pero no entienda mi rol. Y alguien dirá, "¿Cómo así, pastor?" Mire, vamos a ver si esto le ayuda un poquito.
Los discípulos sirvieron al Señor. ¿Qué hicieron los discípulos? Repasemos. Mire, ¿qué hicieron los discípulos? Organizaron la multitud, trajeron los pocos recursos a Jesús. ¿Se acuerda que Felipe trajo la canasta, el lunch? Y aquel muchacho repartieron los alimentos a la multitud, recogieron hasta lo que sobró, porque dice que sobraron 12 canastos. Todo lo hicieron los discípulos. Todo lo hicieron los discípulos. Pero después de hacer todo eso, Marcos, Marcos 6:52, que es el texto base. Si volvemos a Marcos 6:52, ¿qué nos dice Marcos 6:52? ¿Se acuerdan? Dice que sus corazones estaban endurecidos. Qué tremendo, ¿no? Marcos 6:52 nos dice que ellos no habían entendido. O sea, usted usted venga, me está siguiendo. A usted lo usa el Señor para ver un milagro de multiplicación. Usted distribuye la comida, usted ve que miles comen, usted recoge lo que sobra, 12 canastas, todo. Pero todavía después de participar de todo eso, usted dice, "Yo no entiendo para qué esto. Yo no entiendo para qué esta escuela. A mí me invitaron que viniera acá, pero yo no entiendo, Dios mío. Hay gente que aunque se le invitó no va a entender. Hay gente que aunque está participando en el reino no entiende. Yo la verdad estoy acá, no sé, me asignaron, me dieron que llevara ese pan. Yo vi que el Señor multiplicó, pero yo no entiendo esto de la comida. Yo no entiendo esto de los panes. No, no, no, no comprendo lo que el Señor ha multiplicado." A pesar de servir al Señor y de ver una multitud alimentada, no habían entendido. Wow.
Los discípulos no entendieron por qué Jesús alimentó a la multitud. Oiga, usted está siguiéndome acá. Los discípulos no entienden por qué Jesús alimenta una multitud y no la despidió como ellos hicieron, porque ellos tenían un corazón duro. Corazón duro. ¿Qué revela? ¿Qué revela la falta de entendimiento del milagro de los panes? ¿Qué revela? La revelación, señores, de los panes nos enseña que el milagro de la multiplicación era para la salvación de las vidas. ¿Sabe por qué Jesús le dio alimento a la gente? Porque si los dejaba ir así, se podían morir en el camino. Y Jesús vino a darles pan de vida. Pan de vida, pan de vida. Está capturando la lo profundo de la lección. La lección no es del alimento físico solamente, es que Jesús es el pan de vida y él es el que da pan de vida. Y entonces, cuando hay gente necesitada, Jesús les da pan de vida. La gente no se puede ir hambrienta, la gente no se puede ir necesitada, pero los discípulos no están entendiendo que Jesús es el alimento. Eso es lo que no están entendiendo. ¿Y por qué no lo entienden? Porque ellos tienen dureza de corazón. Wow. Dios mío.
¿Para qué vive usted? ¿Para qué vivo yo? Vivimos para alimentar vidas con el pan de Dios. Es la palabra. ¿Para qué está la iglesia? Para alimentar a los nuevos con el pan de Dios, con el pan de la palabra, con el pan que es Cristo mismo. Entendamos el rol. Mire, ¿cuál es el rol? El rol el rol nuestro en la misión de Jesús es ser repartidores de pan. ¿Sabe qué no entendió los discípulos? Que ellos eran repartidores de pan. Porque note, Jesús es el que bendice los alimentos, pero los que reparten son los discípulos. El Señor es el que bendice la palabra, pero tú eres el que la reparte. No soy yo el que multiplica. Yo no tengo poder hoy para multiplicar esta palabra, pero yo soy un repartidor. Yo les estoy repartiendo a ustedes. Les estoy repartiendo palabra, le estoy repartiendo la palabra que él ha bendecido. No mía. Yo no tengo eso, yo no tengo nada, pero yo simplemente soy un repartidor. Yo tengo que entender mi rol. Soy repartidor de la palabra. Soy repartidor del pan de la gloria del Señor. Wow.
Aplicación para consolidación. ¿Cuántos somos discípulos de Jesús? ¿Cuántos de los que estamos acá somos discípulos de Jesús? Servimos en la iglesia, trabajamos en la iglesia, predicamos, pero somos indiferentes ante las necesidades de salvación de las multitudes. Muchas veces estamos endurecidos. ¿Sabe? Los estudios dicen que de cada 100, de cada 100 personas que van a una iglesia, escúcheme esto, en algunos lugares, en estadios se han hecho estudios. De cada 100 personas que van a una iglesia, 97 no vuelven por crisis de consolidación. La realidad es que solo tres perseveran. Claro, eso no lo ve una iglesia, sobre todo la iglesia grande, porque continuamente está entrando gente, pero casi siempre el porcentaje, esto es una tragedia. ¿Y por qué sucede esto? ¿Por qué sucede esto? Porque muchas veces la gente que está sentada en los templos, que está sentada en las cómodas sillas que hoy tenemos, que está sentada allá en una banca, tenemos corazón endurecido y solo nos gusta asistir a las reuniones, solo nos gusta asistir a los eventos, que nos oren, que vigilia, que orar por acá, orar por allá, pero no nos encanta alimentar a los nuevos. No queremos alimentar, queremos decir, despídelos. Que se vaya, que se vaya. Wow.
Los discípulos de Jesús, mis amigos, querían despedir a las multitudes, que ellos se fueran a comprar alimentos en vez de darles alimentos. Preferían perder. Oiga, mire esto. Iban a perder a 5,000 vidas. En vez de ellos alimentarlas, iban a perder a 5,000. La maldición, esto, la maldición del corazón endurecido ha hecho que millones de personas se hayan perdido por la falta de cultura de consolidación. ¿Sabes qué nos hace falta en las iglesias? No tenemos cultura de consolidación. No tenemos cultura de consolidación. ¿Y por qué no la tenemos? Porque no nos parecemos a Jesús, no nos parecemos al Señor.
Ahora, el contraste entre Jesús y los discípulos es radical en este pasaje. Mira el contraste. Mira el contraste, esta tablita. Los discípulos, ¿qué dijeron los discípulos de la multitud? Despídelos. ¿Qué dijo Jesús? Dadle vosotros de comer. ¿Qué dijeron los discípulos? Que se vayan. ¿Qué dijo Jesús? No, que ustedes le sirvan. ¿Qué dijeron los discípulos? Responsabilidad de ellos. Que ellos vayan y compren. ¿Qué dijo Jesús? No, no es responsabilidad, es responsabilidad nuestra. Los discípulos, ¿qué que hicieron? Evadir. Jesús se comprometió. A esta gente la vamos a alimentar para que seamos como Jesús.
¿Cuál es el principio? ¿Cuál es el principio de consolidación? Señores, el principio de consolidación es que debemos tener amor por los necesitados del pan de vida, amor. Ningún plan le funcionará, pastor líder, si usted primero no trabaja en el corazón de la gente que se sienta en su iglesia. Y yo he encontrado que lo más duro no está en traer estrategias. Mire, aquí hay un material, está el libro. Usted va a recibir este libro. Usted puede, hay pastores que le dicen a uno, "Pastor, deme libro." Está bien, yo se lo puedo dar. Pero lo más lo lo más tremendo no es que usted dé el libro, es que usted trabaje en el corazón de su Wow. Usted puede ser discípulo de Jesús, pero si no quebrantamos el corazón será difícil.
¿Cuál es el llamado a la acción para cerrar? El llamado a la acción que este pasaje nos da. Otra vez leamos el texto inicial: "Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera y se maravillaban, porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaba endurecido sus corazones." ¿Sabe qué cuál es el llamado aquí a la acción? Jesús se subió a la barca. Ay, escúcheme. Jesús se subió a la barca y el y se calmó el viento. Pero la gran tormenta que había no era la tormenta exterior, era la tormenta del corazón, ¿sabe? Era la tormenta que estaba dentro de ellos. La tempestad más peligrosa no es la tempestad que está fuera, sino la interna. Es la tempestad de nuestro corazón. No es el viento contrario a lo más violento, sino el corazón endurecido.
¿Será que la tormenta que vivieron los discípulos, yo a veces me pregunto, ¿por qué Jesús permitió que ellos vivieran esa tormenta? ¿No será que Jesús quería quebrantar su dureza? Mi querido consolidador, ¿no será que estás viviendo a esta hora una tormenta en lo económico, en la salud? para quebrantarte. Yo he tenido que pasar tormentas para Dios sensibilizarme, porque sin darme cuenta me he vuelto insensible. Uno no se da cuenta. Ellos no se dieron cuenta. Ellos están al lado de Jesús, pero su corazón es duro. Hoy Jesús se sube en tu barca. Dios mío, hoy se hoy Jesús se debe subir en tu barca para trabajar en tu corazón, para que tu corazón sea sensible, para que mi corazón sea sensible y lleno de compasión.
Porque, escúcheme, conclusión, la consolidación no es una estrategia, es un corazón transformado por Cristo para amar a otros. Si usted vino a esta escuela buscando una estrategia, quiero decirle que se equivoque, porque la consolidación no es una estrategia. Esto, esto que está acá es tremendo. Es un corazón transformado por Cristo para amar a otros. ¿Amas a otros? ¿Amas a otros? Repito, no hay nada que hacer. No es un bello material. No es un bello material. No, no sirve para nada. Esto va a ser un libro más allá en su estantería de tantos materiales que tiene. No, esto no sirve para nada, hermano. No me lo pida. ¿Para qué? Si usted primero no trabaja en el corazón de la iglesia, porque en la iglesia tenemos muchos que están sentados, pero su corazón es duro, que no entienden los procesos de cambio que Dios está pidiendo.
Oremos al Señor. Dígale, Dios, gracias por esta palabra, Señor. Hoy hoy te pido que que me ayudes a madurar. Dame el valor para entender, Señor, lo que vale cada vida, lo que vale cada nuevo. Que la salvación no sea un asunto emocional, Señor, sino que mi corazón sea sensible a tu propósito. Quebranta toda dureza, toda dureza de corazón para que yo pueda entender, entender las revelaciones que hay en tus actos milagrosos y sobre todo entender que debemos alimentar a los miles que vienen a tus. Te damos gracias en Cristo Jesús. Amén.
Qué bendición. Espero que esta lección te haya bendecido y prepárate porque la que viene, la lección tres. Wow. No, no, no. Esto está tremendo. Vamos a ver la gloria de Dios. Así que ya nos vemos en una nueva lección de nuestra escuela mundial de consolidación. Bendiciones a todos.