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Homilía Martes 2 de Diciembre 2025 - Parroquia Santa María de los Ángeles

Parroquia Santa María De Los Ángeles Medellín11:08

Transcription

Estamos, queridos amigos, en este tiempo maravilloso del Adviento. Una persona que en el Adviento venga todos los días a la Eucaristía o todos los domingos a la Eucaristía, se está regalando un retiro espiritual porque se va a encontrar con una palabra maravillosa que va a tener un propósito, empujar la persona al interior.

Nosotros somos muy de afuera, muy de afuera, muy del ruido, muy de lo exterior, muy de la apariencia, muy del estruendo del mundo y del eco del mundo. Y estamos pendientes de eso. Y en el Adviento, la iglesia nos dice, "Andate para tu interior, andate para allá adentro." Y allá adentro, allá dentro de vos, empezabor conexión muy linda la primera lectura con el evangelio.

En el evangelio vemos a un Jesús que está dando gracias. Pero es muy lindo cuando el evangelio nos dice que lleno de alegría en el espíritu. La alegría es un regalo del Espíritu Santo. Y lleno de esa alegría, hablando con su papá, le dice, "Te doy gracias." ¿Por qué da gracias Jesús? da gracias porque cae en la cuenta de que las cosas de Dios no son de conocimiento de todo mundo. Es que es una gracia, queridos amigos, acceder al conocimiento de las cosas de Dios o de los designios de Dios o de la voluntad del Señor. Es una gracia, pero no todo mundo puede acceder a eso.

¿Cómo así, padre? Y eso no es como un tipo de exclusión, ¿no? Por eso se llama gracia y por eso es don, porque solamente llegan al conocimiento de esas cosas de Dios las personas humildes. Por eso, queridos amigos, es que la soberbia, el orgullo nos van robando, nos van quitando, nos van minimizando, van ocultando esas cosas maravillosas del Señor. Hay personas que cree que con su orgullo y con su soberbia están ganando mucho y se están poniendo por encima de los demás. No están perdiendo porque pueden llegar a tener conocimiento extremo de las cosas terrenales, pero se van perdiendo el conocimiento más grande que es el conocimiento de Dios.

"Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se la has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor."

Entonces, una persona que escuche esta palabra con delicadeza se va a preocupar por hacer parte del elenco, del grupo, de los sencillos, de los humildes, vencer su soberbias, sus delirios de grandeza para empezar a construir una vida humilde y sencilla, porque desde abajo se ve mejor al Señor.

Y es ahí donde aparece, queridos amigos, la primera lectura de hoy. A nosotros no se nos puede olvidar de dónde venimos. Nosotros venimos de Dios. Nosotros venimos de Dios. Y por eso la primera lectura dice, "Aquel día, acuérdense de lo que les decía ayer, ese día maravilloso, ese día esperado que va a llegar, brotará un renuevo del tronco de Jesé." Nos está hablando de ese Mesías esperado, de ese Mesías prometido que viene del tronco de Jesé, de la tribu de Jesé. y va a decir después, de su raíz florecerá un vástago.

Y aquí empieza lo más maravilloso. Ese hombre elegido, escogido, será un ungido de Dios, será el cristos, será el Mesías. ¿Cuál es la diferencia, queridos amigos? O ¿qué es lo que marca la diferencia en la vida de una persona? La marca, la unción. Este hombre será un ungido. ¿Y qué significa un ungido? Padre, será untado, será tocado, será tomado, será poseído por el espíritu de Dios. Entonces ese espíritu en esa persona hará cosas maravillosas. Mire lo que dice la palabra tan linda. Sobre él. ¿Sobre quién, Padre? Sobre el elegido de Dios. No se nos olvida de dónde venimos. Salimos de las manos del Señor y si salimos de las manos del Señor, somos elegidos de Dios y por el Espíritu Santo seremos ungidos en sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia y temor de Dios.

Cuando uno se sabe elegido de Dios y hombre de Espíritu Santo, uno se vuelve un instrumento de paz. Y por eso me llama la atención, queridos amigos, cómo va terminando esa lectura que escuchamos. Porque está lleno del conocimiento del Señor. "Nadie causará daño ni estrago por todo mi monte santo, porque está lleno el país del conocimiento del Señor." ¿Quién es el que daña? ¿Quién es el que persigue? ¿Quién es el que pone zancadilla? Primero, desde el evangelio, el soberbio y desde la primera lectura, el que se le olvidó de dónde viene y no se sabe un ungido del Señor.

Qué cosa tan preciosa lo que nos está diciendo la palabra de Dios. No puede causar daño el elegido de Dios. No puede causar daño una persona de Espíritu Santo. No puede causar daño el que conoce a Dios. Una persona que viene del Señor, se sabe elegida de Dios, construye su vida desde la humildad, se convierte en un instrumento de paz. A mí me genera un interrogante tan grande eso. ¿Será que en mi casa no me están leyendo como instrumento de paz cuando muchas veces yo soy instrumento de guerra y de división? ¿Será que en el lugar donde yo me desenvuelvo, en mi parroquia, en mi trabajo, en mi unidad, yo no soy instrumento de paz y no me están leyendo de esa manera? Porque cuando uno es un elegido de Dios, escogido de Dios, uno es capaz de entender esto y hacer parte de esto.

Mire lo que dice la palabra. "Habitará el lobo con el cordero." Póngale un corderito a un lobo para que usted vea lo que pasa. Pero desde el evangelio no va a pasar eso que usted se está imaginando, porque el Señor viene a cambiar esos paradigmas y nos viene a decir que un ungido de Dios por el espíritu es instrumento de paz en la vida del otro. "El leopardo se tumbará con el cabrito, el ternero y el león pasarán juntos. Un muchacho será su pastor. La vaca pastará con él." Póngale una vaca a un a un oso. Y dice más adelante, "El león como el bueyico merampaja y el niño de peso de pecho retosa junto al escondrijo de la serpiente y el recién destetado extiende la mano hacia la madriguera del áspit."

Las cosas irreconciliables humanamente se vuelven conciliables en Dios. ¿Usted qué nos quiere decir, padre? que si usted está viviendo una experiencia de guerra con alguien, que si usted está viviendo una experiencia de división en algún lugar, que si usted piensa que hay algo que no tiene arreglo, el Señor le está diciendo cómo hacer conciliables esas cosas. Cuando usted se vuelva un hombre de Espíritu Santo, cuando usted permita que la sabiduría se pose sobre usted, cuando usted permita que el don del discernimiento y del consejo y del temor de Dios lleguen a su vida, usted verá con más claridad. se sabrá un elegido de Dios, tendrá conocimiento del Señor y entonces de por sí usted se convierte en instrumento de paz allí donde el Señor lo pone.

Eso es el Adviento, una cosa bellísima donde el Señor nos está diciendo que aquel día, el día esperado y soñado, vendrá la paz tan anhelada por todos nosotros. que nos ayude el Señor y nos conceda la gracia de la humildad. Esos dones le resbalan y pasan de largo por la vida del soberbio. Pero esos dones que nos menciona la primera lectura de sabiduría, de entendimiento, de consejo, de fortaleza, de ciencia y de temor de Dios, son capaces de afincarse allí en la vida de una persona que no se le olvida de dónde viene.

Digan conmigo, amén. Oh.