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El psicoanálisis es como la Revolución Rusa. Nunca sabemos cuándo empezó a andar mal. Lo que prometía liberación se ha transformado en un instrumento más de represión y alienación. Eso es lo que Deleuze y Guattari nos dicen del psicoanálisis. Los elementos valiosos del psicoanálisis fueron rápidamente olvidados o tergiversados y fagocitados por otros, cuya función es claramente represiva. No es casual que Deleuze y Guattari hagan un paralelismo en su frase con la Revolución Rusa. El psicoanálisis no solo no cura, no solo reprime, sino que es un elemento reaccionario, un obstáculo para la revolución.
¿Quieres la liberación? ¿Quieres la revolución? Pues entonces esquizoanálisis, vienen a decirnos Deleuze y Guattari. ¿Qué es el esquizoanálisis? Es una versión materialista del psicoanálisis, nos dicen. Es la destrucción de la edipización del psicoanálisis. Es la vía por la que llegar a los verdaderos problemas del inconsciente. Es una propuesta acabada, es realizable, es contradictorio con la posibilidad misma de psicoanálisis. En este vídeo vamos a intentar verlo.
Deleuze, filósofo, y Félix Guattari, psicoanalista, empezaron a colaborar en 1969 y publicaron su primera gran obra conjunta en 1972. El Anti-Edipo, primer volumen de Capitalismo y Esquizofrenia. El libro funciona como un inmenso sopapo al psicoanálisis en general y a Freud en particular. Freud sí descubrió la existencia de un inconsciente que da problemas en algunos casos. Sí, empezó a intentar llegar a él a través de métodos como la asociación libre, pero él mismo acabó totalmente inundado de Edipo, el mito de Edipo, el complejo de Edipo, la interpretación de todo caso a través de Edipo, incluso cuando es palpable lo forzado del asunto. La culpabilización a través de Edipo, la neurotización de cualquier paciente, así la represión a través de la reducción de cualquier problema a Edipo, al entorno familiar, a la infancia interpretada de una determinada manera. La cura, ¿qué cura? Se eterniza. Depende de la apropiación de Edipo por el propio paciente. Todo es papá, mamá, yo. Y el analista ya te dice qué es papá, qué es mamá y qué eres tú. Hasta que te lo aprendas, lo asumas, lo repitas. Hay que salir de Edipo para conseguir la liberación. El revolucionario es el primero que puede decir con pleno derecho: "¡Edipo, no lo conozco!".
El esquizoanálisis se propone deshacer el inconsciente expresivo edípico, siempre artificial, represivo y reprimido, mediatizado por la familia, para llegar al inconsciente productivo inmediato. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué dicen esto? Creo que la manera más fácil de comprender su posición es partir de examinar qué es el inconsciente. El inconsciente, gran descubrimiento de Freud, es lo que desea, lo que quiere, lo que es reprimido por la cultura, por la familia, por tu propio yo consciente una vez que se desarrolla. Y cuando no puede más, te genera todo tipo de problemas. El inconsciente es lo que nace. Todo lo demás en ti se va a desarrollar después. El inconsciente es más porcentaje de ti que tu consciente.
La cuestión es que el inconsciente es básicamente inaccesible. ¿Cómo saber qué quiere? ¿Cómo solucionar tu problema? ¿Cómo acceder a lo inaccesible? Freud ya intentó desarrollar métodos para ello: interpretación de sueños, observación de aparentes confusiones, asociación libre de palabras. Pero el mismo analizando cómo se forma el yo, cómo influyen las etapas del desarrollo infantil y cómo actúa la familia sobre eso, acabó atrapado por Edipo. Lo que debería ser espontáneo, lo que debería interpretar menos, lo que busca acceder al inconsciente inaccesible, acaba en papá, mamá, yo. Lo que Deleuze y Guattari llaman triangulación edípica. A saber, tú te encuentras mal. Te vas al analista y el analista te interpreta con un manual que es Edipo. Digas lo que digas, hagas lo que hagas, o es papá o es mamá o es yo. Y el analista ya lo sabe. Y a ver si te aplicas y te lo aprendes. La cura, evidentemente, se eterniza. A ver si resuelves esa cosa consistente básicamente en interiorizarlo, aplastando así de forma definitiva tu inconsciente y pasárselo a tus hijos. Esto es lo que vienen a decir Deleuze y Guattari.
Pero, ¿por qué dicen que la interpretación edípica no es válida? Volvamos a Freud. Se topa con Edipo por la importancia de la familia en el desarrollo del yo infantil y da validez a Edipo por su aparente universalidad histórica y cultural. Edipo siempre está. Luego Edipo siempre es. Pero además Edipo habla de la prohibición del incesto y lo que se prohíbe es el deseo que la sociedad detecta que el individuo tiene. Deleuze y Guattari no aceptan de esto más que Edipo siempre está y Edipo siempre es. Pero, ¿qué es? ¿Por qué está? Lo que se prohíbe es lo que se detecta que se desea. ¡Ojo! Lo que se hace es prohibir algo que no se desea generalmente en absoluto. ¿Para qué? Para generar sentimiento de culpa. Fíjese usted si somos tarados que hay que prohibir el incesto, porque si no la gente es que se lanza a las mayores atrocidades. Oiga, ¡qué vergüenza! Edipo es universal. En ese sentido, siempre hay un mecanismo de control social que funciona generando culpa, generando miedo a la libertad. Edipo es una fuerza reaccionaria dispuesta a controlarte haciéndote pensar que de partida es que eres un taradillo y no se te puede dejar a tu ser. Entonces, el ejército de analistas, que todo te lo devuelve como Edipo, es una fuerza reaccionaria también.
Pero esto demuestra que los analistas no tienen razón en su interpretación. No, Deleuze y Guattari no pretenden demostrar. Tampoco el psicoanálisis tradicional puede demostrar. A lo que te llevan es a un mínimo de base de Edipo es estrictamente indecidible. Y sobre todo volcar toda interpretación en Edipo es absurdo, evidentemente. ¿De verdad que tus problemas actuales son causados porque cuando tenías 5 años tu papá era muy frío o tu mamá sobreprotectora? ¿De verdad? ¿Qué papel le das a la familia y qué papel le das al pasado? Ellos le dan papel a los factores actuales, pero no frente al pasado, sino frente a los virtuales. Y lo actual, que es lo real, es tu inconsciente, tu nivel de producción y tu familia en tu niñez.
Aquí hacen dos cosas Deleuze y Guattari. Por una parte, si vamos al desarrollo infantil, lo que se capta no son objetos completos y formados, papá y mamá, sino parciales, digamos, la leche de mamá, la tetina del bebé, el suave ejercicio de papá. Y por otra parte, rápidamente papá no es Dios. Hay un jefe de papá, hay un mundo exterior que manda sobre mamá. Así que objetos parciales y sociedad ya te hacen dudar del papel de papá y mamá en todo esto. Y si pongamos Freud interpreta en un delirio de alguien sobre Dios que Dios es papá, pues Deleuze y Guattari te dicen: "¿A que no?". Pero además es que Edipo y las interpretaciones unívocas sobre cadenas de significantes es que es tomar el inconsciente como si fuera como mínimo preconsciente. Es que ni cree nada ni tiene lenguaje el inconsciente. El inconsciente desea, el inconsciente produce. Entonces, Edipo no es esquizoanálisis.
Sí, pero para seguir explicando ahora necesito a Lacan. Félix Guattari parte de ser un psicoanalista lacaniano y en El Anti-Edipo no aparece ninguna crítica directa a Lacan. Al revés, se valoran todas sus aportaciones y, según sus autores, todos sus esfuerzos para superar la edipización del psicoanálisis. Para comprender mejor el esquizoanálisis y el lenguaje escogido por Deleuze y Guattari, hay que incluir lo que ellos ven en Lacan y cómo creen que se le ha vuelto a llevar a Edipo. Según Lacan, hay tres registros: el imaginario, el simbólico y el real. El registro de lo real está fuera del lenguaje y es el registro del inconsciente. Deleuze y Guattari parten de aquí y parten del objeto *a* minúscula y esa *A* mayúscula que es el gran Otro en su versión completamente ajena a Edipo. Pero además creen que tampoco se puede caer en explicar el deseo como algo que falta, algo que está vacío y busca llenarse.
¿Cómo profundizar en esta aproximación a Lacan sin dejar el más mínimo resquicio para que se pueda interpretar como Deleuze y Guattari no quieren? La respuesta más corta es: máquinas y producción. Si en vez de un individuo te hablo de una fábrica, te saco del nivel expresivo del que ellos quieren huir. El inconsciente es lo real. No hay expresión, hay producción. Producción de deseo, producción de conexiones que se crean. Corte de conexiones, flujos y resistencias. La intención de Deleuze y Guattari es clara: es sacarte del teatro del psicoanálisis tradicional, no en vano Edipo también es una tragedia griega, y llevarte a un lugar tan ajeno a lo que relacionas con eso que no puedas reinterpretar hacia ahí otra vez. El objeto *a* minúscula de Lacan. Sí, muy bien, pero míralo como una fábrica. Y así no hay vuelta atrás. Has cortado con Edipo. ¡Aleluya!
Antes de soltar las cuatro tesis del esquizoanálisis, aún me queda otra cosa. Edipo, no. Esquizoanálisis, sí. Pero, ¿por qué esquizo? De fondo, hay un juego entre neurosis y esquizofrenia. Lo hay. El neurótico es triste. Hace por asimilar la interpretación edipizante que le dan para resolver su problema. Intenta plegarse, o sea, colabora con la represión. Pobrecillo. El esquizo no. El esquizo echa la persiana y corta toda comunicación con el mundo. Hay más juego aún de Deleuze y Guattari. Están a vueltas con Schreber, famoso por ser el primer caso de esquizofrenia paranoide, así diagnosticado por Freud, sin haber hablado con él, a través de sus memorias, las cuales Freud edipiza, cómo no, aunque la esquizofrenia sea lo menos edipizable del mundo. ¡Toma ya! Y que Schreber escribió para luchar contra el ingreso no voluntario de cualquier paciente en una institución para enfermos mentales. ¿Cómo no van a hablar del esquizo de Deleuze y Guattari? Que no te interpreten, no te pliegues, que no te digan lo que es salud cuando lo que hacen es reprimirte, que no te ingresen si tú no quieres. Todo esto queda latente, pero el esquizo del esquizoanálisis esquizofrenia como proceso. Así, por una parte, entre neurosis y psicosis no existe diferencia de naturaleza, ni de especie ni de grupo. No más que la psicosis, no podemos explicar la neurosis edípicamente. Es más, es más bien lo contrario: es la neurosis la que explica Edipo. Y por otra, la esquizofrenia como proceso es la producción deseante, pero tal como es al final, como límite de la producción social determinada en las condiciones del capitalismo. Es nuestra enfermedad, la de nosotros, hombres modernos. Fin de la historia. No tiene otro sentido. El esquizo es el que desborda, en sentido filosófico y psicológico, el límite; en sentido político, el sistema. Es libre, irresponsable, solitario y gozoso. No pide permiso. Simplemente ha dejado de tener miedo de volverse loco. Se vive como la sublime enfermedad que ya no se padecerá.
Deleuze y Guattari ofrecen cuatro tesis de su esquizoanálisis que expresan en torno al término psicoanalítico "catexis". Nos dicen que toda catexis es social. En la catexis social se debe distinguir la libidinal inconsciente de deseo y la preconsciente de clase. Existe primacía de las catexis libidinales del campo social sobre la catexis familiar. Y existen dos polos en la catexis libidinal social: uno paranoico, reaccionario, y otro esquizofrénico, revolucionario. ¿Qué significa todo esto? Que el papel de la familia es ínfimo, que hay un deseo en el inconsciente al que hay que llegar desde el punto de vista revolucionario también, porque el inconsciente, el de la producción deseante, puede estar en contradicción con el preconsciente donde juegan ya los intereses de clase social. Se trata de llegar al inconsciente en crudo, el no figurativo, no simbólico, no expresivo, el deseante productivo. El analista actúa aquí no como intérprete, sino como mecánico. ¿Cómo van las máquinas? Ocurre que no hay material inconsciente, de tal modo que el esquizoanálisis no tiene que interpretar nada. Hay deseo y resistencias. Nada más. El analista aquí deshace y libera todo esto.
Claro, es problemático, incluso si estás de acuerdo con las bases que permiten el desarrollo que hacen Deleuze y Guattari. ¿Por qué? Bueno, por lo mismo que este vídeo está lleno de imágenes simbólicas y palabras expresivas, porque nuestro consciente se basa en expresión e interpretación de forma casi automática. No seamos unívocos en la interpretación. No aplastemos el inconsciente. Bien, pero se puede llegar a una propuesta acabada, se puede llegar al inconsciente en crudo. Cadenas de significantes. Se puede saber seguro que se ha llegado o solo hay líneas de fuga que tienden a, pero no acaban de llegar.
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