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La transformación del sistema de valores. Los estudios superiores tienen por meta tocar no solo el intelecto del hombre, sino también su carácter. Una meta es enseñar la palabra, pero al mismo tiempo deseamos ver una transformación en su sistema de valores, cambio en su carácter.
Este cambio de sistema de valores se produjo en David como resultado de su aflicción. Él concluye esta estrofa diciendo: "Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata" (Salmo 119, versículo 72). La aflicción, la preocupación, la angustia llevó a David hacia la palabra de Dios. En los momentos de la prueba, David sabía que no podía hacerse de nada más. Él llegó a la conclusión de que nada era más precioso para él que la palabra de Dios.
Recuerde que David fue rey, una época en que su vida era rodeada de esplendor, riquezas, siervos. Sin embargo, nunca olvidó que la palabra de Dios era más valiosa que todo lo demás. Él decía: "millares de oro y plata". Wow, ¿te das cuenta? ¿Entiendes que Dios utiliza la aflicción, la preocupación, la angustia para efectuar un cambio en nuestro sistema de valores?
O quizá todavía te estás quejando de lo que estás viviendo. Cristo no dijo que para seguirlo todo iba a ser fácil, todo lo contrario. Para seguirlo es necesario llevar la cruz. Es necesario entender que los momentos angustiosos, de aflicción, de dolor, todos tienen un propósito.
Pablo lo vio así en segunda de Corintios 11 del 23 al 28. Él abre su corazón, nos revela que las cosas que sufrió durante el ministerio lo llevaron a aprender el corazón de David. Pablo entendió que la aflicción está destinada para enseñarnos la palabra de Dios y que, en última instancia, producirá un cambio en nuestro sistema de valores. Nos permitirá distinguir entre lo que es temporal y lo que es eterno.
Esta es exactamente la conclusión a la cual Pablo llega en segunda de Corintios 4, 17 y 18, que dice: "Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas."
Varias veces hemos hecho mención del de aflicción que Job sufrió. Job también aprendió que las verdades más grandes de Dios a través de la aflicción o la preocupación lo llevaron más a Dios. Al final del libro de Job, no se menciona la causa de la aflicción, como ya dijimos anteriormente, pero Dios sí le revela a Job algunas de las verdades más profundas en cuanto a la creación que podemos hallar en la Biblia.
La aflicción resulta de modo directo en que Job aprende más de la verdad de Dios. Y esa aflicción que Job tenía, esa aflicción reveló que Job tenía un sistema de valores muy diferente al del mundo. Aún cuando él había sido un hombre rico, Job tenía la lucidez para entender cuáles eran las cosas realmente valiosas, según nos lo reflejan sus propias palabras. Tú puedes leer en Job 28 del 10 al 28 y te vas a maravillar porque Job constantemente hace una afirmación y se nota cómo él valoraba las cosas de Dios. Valoraba el viento, las aguas, la lluvia, los relámpagos, los truenos. Todo. Nada era más valioso para Job que la sabiduría de la palabra de Dios. Su sistema de valores era diferente.
Por supuesto, es la razón por la cual Dios le dice a Satanás que considera a Job. La prueba de la aflicción sencillamente reveló lo que Dios ya sabía. ¿Qué sale a relucir cuando tú estás pasando tiempos de aflicción? ¿Qué es lo que revela tu corazón? ¿Dónde está puesta tu sistema de valores?
Imagínate cuánta aflicción necesitarás para aprender la lección a la manera de Dios. Necesitas cambiar tu sistema de valores.
Oremos. Padre santo, gracias por darnos este extracto de enseñanza y un gran aprendizaje. Agradecemos el gran ejemplo que nos das en David, en Pablo, en Job. Gracias porque son corazones que han viajado, que han pasado tantas situaciones quizá como nosotros, pero reflejan una confianza y un aprendizaje en buscar de tu palabra en todo momento. Gracias, Señor, por este tiempo que nos estás ayudando a aprender y a transformarnos desde adentro. Agradecemos tu amor y rogamos que continúes con esa transformación que necesitamos. En el nombre de Jesús, amén.
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