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Dios Me Llamó a Avanzar, No a Volver Atrás - Pastor Ernesto Cuevas

Ernesto Cuevas Enseñanza 20251:20:20

Transcription

Dios quiere una iglesia que no retroceda. No importa los obstáculos que el enemigo te ponga para que te devuelva. No retrocedas.

Los que tienen fe perseveran por encima de las dificultades que nos trae la vida. El reino de la tiniebla no pudo hacer que Jesús retrocediera. Hermano, Jesús es nuestro ejemplo. El reino de las tinieblas no pudo detenerlo. No le pudo desviar del propósito de Dios. Satanás le tentó de diferente manera para detenerlo y no lo logró. Le ofreció todos los reinos del mundo, no la mitad. Le dijo, "Todos los reinos del mundo te daré." Y no logró convencerlo. Satanás le levantó crítica a Jesús. Testigo falso, traición, soledad, abandono, maltrato. Lo último que hizo fue que le quitó la vida y ni aún así lo pudo detener. ¿Qué nos enseña eso? Que nuestro líder no retrocede.

Hebreos capítulo 10. Por favor, busquen su Biblia. Hebreos capítulo 10. Vamos a ir al verso 38. Estoy confiado de que esta palabra te va a bendecir. Dos, tres dijeron amén. Amén. Ahora sí fue que no se escuchó. Esta palabra te va a bendecir. Amén. Y todo el que oiga esta palabra va a ser renovado y fortalecido por la palabra de Dios. Lo tiene. Mire lo que dice allí la palabra de Dios. Hebreos capítulo 10 verso 38 dice más. ¿A qué? El justo vivirá por qué? Por fe, por fe. Y si retrocediere, no agradará mi alma, dice el Señor. Pero diga conmigo, pero pero nosotros otra vez, pero pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, perdición, sino de los que tienen fe. De los que tienen fe para preservación. Del alma. Ponte cómodo y dale otro aplauso a Dios por eso. Vamos, 30 segundos. Lo que me motivan a predicar. Vamos, 30 segundos. Puede dar gloria a Dios ahí. Puede decir aleluya.

Atiéndame. No se distraiga, por favor, porque esta palabra te va a bendecir. No se distraiga. Oiga el tema de este de este mensaje. No voy a retroceder. ¿Quién más se atreve a confesar eso? Diga conmigo, "No voy a retroceder." Vamos, abra la boquita. Diga, "No voy, no voy a retroceder." Retroceder. Uh. Dale un aplauso a Dios porque así será. Aleluya. Y quiero empezar este mensaje profetizando que que lo escuchen las tinieblas, que lo escuchen los infiernos. No voy a retroceder. No me importa lo que se levante contra mí. No voy a retroceder. He puesto la mano en el arado y no voy a retroceder. No importa las tentaciones que el me traiga. Diga, "No voy a retroceder." Vamos, dígalos, dígalo. Dígalo, dígalo al que está a su lado. Dígale, "No voy a retroceder."

Atiéndame ahora. ¿Qué es retroceder? ¿Qué significa eso? Volver atrás. Volver atrás en el en el tiempo y en el espacio. Eso significa retroceder, volver atrás. Para volver atrás se requiere tiempo y espacio, pero nosotros no somos de los que retroceden.

Retroceder también significa abandonar una acción, un proyecto, una meta, una posición, un ministerio. Yo no voy a retroceder. Y retroceder, escúcheme, es sinónimo de retirarse, de huir, de abandonar. Está aquí, de regresar. De volverse atrás. Eso es sinónimo de retroceder. Pero vuelvo a repetir que nosotros no somos de los que retroceden. Amén. Uh. Dale un aplauso a Dios porque yo sé que así va a pasar. Aleluya. Nosotros no pertenecemos a ese grupo, al grupo de los que retroceden. En estos años que yo llevo sirviendo al Señor, he visto varias personas retroceder, volverse al mundo, volverse al lugar de donde Dios los sacó, de donde Dios los encontró. Está aquí. Amén. Y la Biblia dice que el pueblo de Israel después que Dios lo sacó de Egipto y cruzaron el Mar Rojo y ya iban camino a la tierra prometida, la Biblia dice que en el camino algunos se desanimaron y eso vuelve a repetirse en este tiempo, que ya Dios nos sacó de Egipto. Gracias por ese grupo. Dije que ya Dios nos sacó de Egipto. Yes. Ya no somos esclavos de nadie, no somos esclavos del pecado, ni somos esclavos del faraón. El faraón no hace con nosotros con lo que le dé su gana, porque ya Cristo nos libertó. Diga amén a eso. Cristo nos libertó.

Pero escúcheme, me llama la atención que después que Dios lo saca del pueblo, saca al pueblo de Israel de Egipto, le da su libertad, que ya no tenían que trabajar de balde, que no tenían que cumplir una tarea diaria de trabajo, que Dios lo saca de Egipto, le entrega su libertad y le dice, "Ya ustedes son libres, ustedes, su esposa, y sus hijos no serán esclavos jamás." Está aquí. Y oiga, Dios lo saca de Egipto, cruzan el Mar Rojo y ya van camino a la tierra prometida. Y me llama la atención que dice la Biblia, "Y el pueblo se desanimó por el camino." Pero Dios mío, ya después que Dios te saca de Egipto, después que Dios te rompe el yugo de opresión, ya tú vas camino a la tierra prometida, ¿cómo es que tú ahora te vas a desanimar? Tal vez no es el caso suyo, pero algunos se desaniman en el camino. Ya camino a Canaán, que ya en poco tiempo iban a llegar a la buena tierra. Algunos se desanimaron y empezaron a perder la fe en el camino. Y sabes lo que Dios me ministraba que esa historia vuelve a repetirse en este tiempo. Esa historia que le pasó al pueblo de Israel vuelve a repetirse con muchos en la iglesia que ya Dios lo sacó de Egipto. Ya Dios rompió el yugo de esclavitud que tenían. Ya no están esclavizados al pecado, no están esclavizados a los vicios. Cristo lo salvó, Cristo lo limpió, Cristo lo perdonó, rompió sus cadenas y entonces van camino a la tierra prometida, que es la Canaán celestial. Dije que hay una Canaán celestial. Así es. Así es. Así es. Que se llama la nueva Jerusalén, que está esperando por nosotros. Ah, mi alma te alaba. Dije que está esperando por la iglesia. Hay una ciudad celestial que está esperando por ti. Y la Biblia me dice que el pueblo se desanimó. ¿Sabes lo que significa eso? Que perdieron el gozo, la alegría de lo que Dios estaba haciendo con ellos. Aleluya. Y entró el desánimo. Es un espíritu de pereza que detiene la persona, que no lo deja avanzar. ¿Está entendiendo? El desánimo desenfoca a la gente del propósito para el cual Dios lo está llevando. Y dejaron de mirar a Canaán para donde Dios lo llevaba y empezaron otra vez a mirar para atrás. ¿Sabes lo que le dijeron a Moisés? Malo agradecido. En Egipto estábamos mejor y en Egipto comíamos pan de barde y pescado y puerro y cebolla y ajo. Oiga, oiga hasta de lo que se acordaron de la cebolla y el ajo. Y en Egipto comíamos melones. Amén. El enemigo en su mente empezó a llevarlo atrás y a decirle, "Ustedes conmigo estaban mejor." Oye, el enemigo empezó a decirle a los a los israelitas en el camino, "Ustedes conmigo le iba mejor porque yo te daba cebolla, yo te daba ajo, yo te daba puerro. Aleluya. Te daba pescado, te daba melón y Dios nada más te da maná. Dios nada más te da maná en la mañana, maná en la tarde y maná en la noche. Y yo te daba una comida variada. Malo agradecido. Diga conmigo, malo agradecido. Vamos, ayúdame a predicar. Diga, malo agradecido. Abra la boca. Así hay gente malo, agradecido. Y sabes lo que aprendí en este camino? Que el nunca te va a acordar los beneficios que Dios te ha dado. Ni el te va a acordar lo bueno que Dios ha sido contigo. ¿Por qué Satanás no le recordó a ese pueblo en Egipto eh camino a Canaán? ¿Por qué no te acuerdas de los fuetazos que te daba el faraón? Se fueron ahí. Se fueron. No, no. Él le acordó el puerro, la cebolla, el ajo, los melones, la yuca, la batata. Alaba la gloria de Dios. Pero no le acordó los latigazos que faraón le daba. Trabaja, camina. Eso no se lo acordaba. El nunca te va a acordar los maltratos que te dio en Egipto. Predícalo, predíco. Te estoy hablando a ti que te está desanimando. El nunca te va a acordar los maltratos que te dio. ¿Por qué no le acordó los fuetazos que le dio el faraón? Y cuando llegaba la quincena que ellos decían, "Págame." Faraón le decía, "¿Quién te va a pagar? Tú estás trabajando de balde. Y no le pagaba nada. Alaba a Dios. ¿O se fue. Diga algo. Y entonces ese grupo, porque fue un sindicato que se le levantó a Moisés, alaba a Dios. Si un sindicato de reverde. Fueron donde el líder y le dijeron, "Ven acá, Moisés, tú te equivocaste cuando nos sacaste de Egipto y tú nos has traído aquí para matarnos." Oiga, hermano, ¿y desde cuándo Moisés pensó eso? Nunca. Pero el rebelde empieza a ver cosas que no son. Sí. Amén. Y hablar cosas que Dios no ha dicho ni su líder. Y le dijeron, "Tú no has traído aquí para matarnos a nosotros, a nuestras esposas y a nuestros hijos." Y le dijeron a Moisés, "Vamos a designar un capitán y nos volveremos a Egipto." Ajá. Malo agradecido. Va a decirle al faraón otra vez, "Ponme la cadena. Uy, uy. Todo el que se quiere devolver le está diciendo al "Otra vez encadéname." Gracias por ti que me está diciendo. Todo el que se quiere devolver del camino del evangelio le está diciendo al "Otra vez átame, ponme los grillos, ponme la cadena, haz conmigo lo que te dé el deseo. ¿Me ayuda a predicar todavía? Yes, yes, yes, yes, yes. Y Moisés le dice a Jehová, Jehová, este pueblo se quiere devolver, ¿qué hacemos? Jehová dijo, eso los que son unos malos agradecidos. Son unos malos agradecidos porque no se acuerdan de los beneficios que yo he hecho con ellos. Así hay gente que no se acuerda de los beneficios que Dios ha hecho con ellos. Te te digo algo, una de las cosas que me ha ayudado a permanecer en este camino es que yo no olvido lo que Dios ha hecho conmigo. ¿Quién más levanta la mano y dice, "Amén?" Yo también. Óyeme, óyeme. Una de las cosas que no me deja volver atrás es los beneficios que Dios ha hecho conmigo. Que yo me acuerdo cómo era que el faraón me tenía, Satanás. Que yo cobraba hoy, a la semana estaba pidiendo prestado para el pasaje, comiendo malo, arroz blanco con huevo y cebolla. Que a veces yo le decía a mi esposa, "¿Qué hiciste?" Arroz blanco con huevo y cebolla. Y al otro día, ¿qué hiciste? Arroz blanco con huevo y te le puse ají. Alabado sea Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Aleluya. Y Dios me saca de esa situación económica, me limpia, me liberta y ahora me trae a una tierra de abundancia, una tierra que fluye leche y miel. Yo no sé si usted está en esa tierra, pero hace tiempo que ya Dios me metió en la tierra que fluye leche y miel. Donde estoy comiendo el pan en abundancia. Donde estoy comiendo el pan, te estoy diciendo en abundancia. Entonces, cuando yo recuerdo que Dios me saca de un estado de estrechez donde yo tenía que vivir alargando el peso, que le decía a mi esposa, "Eso es lo que hay, alárgalo." Y mi esposa tenía que volverse una experta diciendo, "¿Qué es lo que voy a cocinar con esto que me dio mi esposo?" Así no tenía faraón. Y entonces Dios ahora me trae a una tierra de abundancia. ¿A quién más Dios lo metió en esa tierra? Hay algunos que todavía no le están disfrutando, pero hay otros que ya Dios no metió en la tierra prometida. Pastor, ¿qué es lo que usted me está hablando? Cuando tú entras en la sobreabundancia de Dios, ya tú estás en Canaán. Cuando tú puedes ir al supermercado y tú no miras precio, sino que tú agarras la funda de arroz y la echa al carro y tú dices, "Me gustó ese pecado." Y lo agarra y no mira preso. Y lo echa al carro y mira ese filete de rey. Lo agarra y lo echa al carro. Déjame decirte que tú no estás en el desierto, tú te metieron ya. Ya te metieron a Canaán. Agarra esa palabra, agárrala y si no te han metido a Canaán, no te desesperes, porque hay una tierra prometida que Dios hay una tierra prometida que te está esperando.

Usted sabe lo que yo llegué en bicicleta, era así que me iba para el trabajo y llegaba sudado y la amarraba de una mata. Alaba la gloria de Dios. Así me tenía faraón en una bicicleta aro 26 y de repente Dios me monta. Amén. Y me dice, "Mi siervo, ese vehículo es tuyo." Y ahora yo nada más hago chum y pongo el aire. Déjame ponerlo para allá para que no me dé mucho frío. Alaba la gloria de Dios. Y mientras voy alabando a Dios, pongo una alabanza, alabaré. Alaba. Y entonces pongo una adoración ahí en lo que llego a la iglesia. Alaba la gloria de Dios. Y hallo a alguien que va a pie caminando y le digo, "Varón, móntese. ¿Para dónde usted va? Voy para la iglesia. Venga, que yo lo llevo. Alaba la gloria de Dios. Eso es estar en Canaán, papá. Eso es estar en Canaán, ¿sí o no? Si usted me anima, yo le predico un chismo. Yo no sé en qué área tú te hallas. Si estás en el desierto o si ya entraste a la tierra prometida. Pero los que ya entramos a la tierra prometida, ¿sabes lo que estamos haciendo? Saliendo de la tierra prometida, a salir a socorrer algunos que todavía están pasando el desierto y a pasarle botellita de agua para que no se mueran. Alaba a Dios. Y a pasarle arroz y a pasarle abichuela y a pasarle pollo. Alaba la gloria de Dios. Porque Dios no te va a dejar en el desierto, Dios también te va a meter en Canaán. Agarra eso. Agárralo, agárralo. Si está en escasez, Dios te dice, prepárate porque no morirás en ese desierto. Pero tú tienes que ser agradecido. ¿Dónde están los agradecidos? Entonces, cuando yo medito de cómo Dios me encontró y cómo Dios me tiene, yo ni pienso volver y a buscar quién. Si yo ni familia tengo allá, la familia me la llevé conmigo. ¿A quién rayo voy yo a visitar Egipto? ¿A quién voy a visitar allá? Ahora si fue que usted dejó algo allá, usted dejó algo en Egipto cuando salió. Cuidado, levante la manita. Todo el que dejó algo en Egipto. La Biblia me dice que el pueblo de Israel no dejó nada, nada en Egipto. La Biblia dice que salieron con sus esposas, con sus hijos, con sus animales y con sus trastes. O sea, que no dejaron nada. Ahora yo le pregunto usted que es sabio, ¿a qué rayos se querían devolver algunos? Que pejito, ¿a qué se fueron ahí buscando a quién? ¿Sabes lo que yo puedo ver en eso? En esos ingratitud. Sí, sí. Ingratitud. Y todo el que se quiso devolver, Jehová le dijo, "Por cuanto tú eliges al faraón en vez de a mí, perecerás." Wow. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Así que nosotros no somos de los que retroceden. ¿Quién más me dice amén a eso, pastor? Amén. Diga conmigo, nosotros vamos que lo escuche el enemigo allá afuera. Nosotros no somos no somos de los que retroceden. Es más, le voy a ser más sincero. El vehículo mío tenía reversa y yo se la quité. ¿Quién más? ¿Quién más? Y si no se la ha quitado, quítasela hoy. Arráncala. Yo trato de poner la reversa y no la coge. No la coge porque el día que me convertí la corté. ¿Quién más se atreve a arrancar la reversa? Arráncala. Arráncala que tú no la vas a necesitar. Tú no vas a necesitar la reversa porque Dios te lleva hacia delante. Dios te lleva para adelante. Dios te lleva para adelante. Para adelante. El año que estamos, para adelante. El año que viene, para adelante. El año que prosigue, para adelante. Para adelante, para adelante. Nosotros vamos de gloria, de poder, de victoria, de triunfo. Dale otro aplauso a Dios. Wow. Dios mío. Alguien de gloria a Dios.

Así que así quiero la iglesia. Dios quiere una iglesia que no retroceda. No importa los obstáculos que el enemigo te ponga para que te devuelva. No retrocedas. Los que tienen fe perseveran por encima de las dificultades que nos trae la vida. Amén. El reino de la tiniebla no pudo hacer que Jesús retrocediera. Hermano, Jesús es nuestro ejemplo. El reino de las tinieblas no pudo detenerlo. Atiéndeme. No le pudo desviar del propósito de Dios. Satanás le tentó de diferente manera para detenerlo y no lo logró. Le ofreció todos los reinos del mundo, no la mitad, le dijo, "Todos los reinos del mundo te daré." Y su gloria y no logró convencerlo. Alaba a Dios ahora que yo sé lo que te estoy hablando. Pero estudiando la vida de Jesús, el ministerio de Jesús, Satanás lo tentó de diferente manera. Le ofreció todo. Le dijo, "Mira, yo contigo te doy todos los reinos. No la mitad, no, no, yo te lo entrego todo." Y Jesús le dijo, "No, tú no me vas tú no me vas a lograr desenfocar. Tú no me vas a lograr detener." Alaba la gloria del Señor. Satanás le levantó crítica a Jesús. Testigo falso, traición, soledad, abandono, maltrato. Lo último que hizo fue que le quitó la vida y ni aún así lo pudo detener. Dale un aplauso al Señor. ¿Qué no enseña eso? ¿Qué nos enseña eso? Que nuestro líder no retrocede. El Cristo al que usted y yo servimos no retrocede. Este camino, este reino es para adelante.

Pero también tenemos otro ejemplo. Los apóstoles no retrocedieron. Me puse a estudiar la vida de los apóstoles y descubrí, aprendí de sus vidas que estos discípulos soportaron persecución, sufrimiento, maltrato, cárceles, azote, hambre, desnudez. Algunos fueron desterrados, otros fueron decapitados. Alguno de ellos, hermano, lo entraron en situaciones difíciles como hoguera. Lo echaron a los leones, discípulos del Señor, de los primeros discípulos que se levantaron en el tiempo de la iglesia. Algunos de ellos fueron quemados en hoguera, otros fueron lanzados a los leones y ni aún así retrocedieron. Alaba a Dios. Amén. Satanás no lo pudo detener porque estos discípulos tenían una fe inquebrantable. Wow. Dale un aplauso a Dios. Así oro yo para que Dios levante hombres y mujeres en este tiempo con una fe inquebrantable. Levanta la mano que eso es para ti. Yo oro a Dios para que Dios levante en ti un hombre, una mujer con una fe inquebrantable. Que el reino de las tinieblas no te pueda detener, no te pueda cerrar la boca. ¿Por qué el enemigo no pudo detener los discípulos? Una de las causas es porque ellos sabían en quién habían creído y sabían quién le había llamado. Cuando el creyente sabe en quién ha creído y quién lo ha llamado, no se detiene. ¿Está entendiendo? Am. Aleluya. Cuando un creyente sabe en quién está su fe, su confianza, no se detiene.

El Señor dice en ese pasaje que usted y yo leímos de Hebreo, dice la Biblia, "El que retrocediere no agradará mi alma." Está aquí. Capítulo 10, verso 38. El Señor dice, "El que retrocediere no agradará mi alma. O sea, no me voy a sentir satisfecho con verte retroceder." Por eso, lamentablemente, algunos creyentes están abandonando la fe. Lamentablemente, algunos creyentes están abandonando el llamado, están entregando el ministerio, el propósito de Dios para su vida lo han puesto a un lado. Pero el Señor te dice, si ese es tu caso, no retroceda. Séllalo con un amén. Amén. El Señor te dice, "No retrocedas, no abandones el ministerio, no te rindas, no mires atrás, levántate y camina, sigue avanzando. Si retrocede, no agradará mi alma." Yo oro a Dios para que se levanten gente decidida en este tiempo. Amén. Y que el enemigo no pueda lograr desviarte.

¿Sabe la historia que me encanta de lo que es una persona decidida, entregada a Dios? La historia de estos tres hombres, Sadrat, Mesac y Abednego. Oye, Dios nos dejó este ejemplo para que veamos lo que es un hombre valiente. Los que son hombres valientes. Está aquí. Amén. Estos hombres, Sadrá, Mesac y Abednego, le dijeron a Nabucodonosor en Daniel capítulo 3, verso 18, le dijeron a Nabucodonosor, "No es necesario que te respondamos sobre este asunto, porque aquí nuestro Dios, a quien servimos nos puede librar de tu mano y del horno de fuego ardiendo. Sepa, señor rey, que Dios puede librarnos si a él le place. Pero dijeron, "Pero si Dios no le place librarnos, si Dios no le place sacarnos de esta situación, sepa rey que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que tú has levantado." Eso se llama decisión. Yes, yes, yes, yes, yes. ¿Cuántos se hayan decidido como ellos? ¿Dónde están los que se hayan decidido? Decidido.

¿Tú sabes lo que estaban diciendo estos tres hombres cuando le dijeron a Nabucodonosor, "Sepa rey, que no nos vamos a postrar ante tu estatua, ni vamos a adorar a tus dioses." Lo que le estaban diciendo con esto es, "No nos postraremos ante tu, Dios. Ese es tu Dios, no el mío. Ese es tu Dios, al que tú creaste, al que tú levantaste, pero el que yo tengo no fue que yo lo creé, fue que él me formó a mí." Gracias porque entendiste la palabra. Dale aplauso a Dios. Ese es tu Dios. Porque la Biblia dice que el mismo Nabucodonosor, oiga, oiga la oiga hasta dónde llega la estupidez de la persona, la ignorancia. El mismo Nabucodonosor hizo levantar esa estatua. Él dijo, "Levánten la de oro puro y denmele 60 codos de altura y démele seis codos de ancho y cúbranla completamente de oro, que sea de oro." Y después dijo, "Adórenla, que ese es un Dios." Él mismo lo hace. Wow. Él mismo dice la manera en que quiere que lo formen. Háganmelo con brazo, con pierna, démele la estatura. 60 codos. Ahora seis de ancho. Él lo forma y después lo él mismo lo adora. Misericordia. Te equivocaste. ¿Quién más dice te equivocaste conmigo? ¿Conmigo no? No, no. Oye, oye, oye, a nosotros se nos abrieron los ojos. Nosotros sabemos que los dioses de madera, de plata, de metal, de oro, no habla, no oye, no tiene aliento, no camina. Eso no tiene vida. Eso no tiene vida. Eso está muerto. Así que Sadrá, Mesac y Abednego le dijeron a Nabucodonosor, "Sépase, oh rey, que no nos postraremos ante su Dios. Ese es su Dios, no el mío. Ni lo adoraremos. Gloria. Nosotros nada más adoramos al Dios que está en el cielo." Alaba, alaba ahora, alaba ahora. Y le dijeron, bien, nosotros por nuestro Dios estamos dispuestos a morir y no le tenemos miedo ni a su edicto, ni a sus órdenes, ni al horno de fuego. Nada ni nadie nos va a hacer arrodillar ante un Dios que no habla, que no oye, que no ve, que no se mueve. Alguien alabe a Dios. No nos vamos a arrodillar. Y usted se sabe la historia que Nabucodonosor dijo, "Pues al Dios que ustedes sirven, que él los libre de mi mano." Desafío a Dios. Porque hay gente que se mete donde no debió meterse. Gracias. Sí. Hay gente que provoca lo que no debió provocar. Y le dijo a Sadrá, Mesac y a Betnego, pues díganle a su Dios que lo libre de mi mano. Y le dijo a los fuerte, agárrenlo y átenlo. Y agarraron y lo ataron. Y cuando se lo echaron para tirarlo, se quemaron los que lo estaban echando y ellos no se quemaron. Alaba la gloria de Dios. Yo no sé cómo Dios lo hizo, pero el que lo estaba empujando se quemó y al que estaban empujando quedó vivo. Alaba la gloria de Dios. Lo que Dios me está diciendo que cuando Dios está contigo, no hay que te quite la vida. Dije que no hay que te quite la vida. Y el que te esté empujando al horno, el que te esté empujando al horno, ese se va a morir primero que yes. ¿Alguien puede dar gloria a Dios? ¿Está entendiendo lo que estoy diciendo? La Biblia dice que lo que lo estaban echando en el horno perecieron. Eso fue los primeros que se fueron, los que lo estaban empujando y lo que es Nabucodonosor no sabía que lo estaban empujando para que ellos vieran la gloria de Dios. El lo que te está empujando es al horno, pero en el horno lo que tú no sabes que ya hay uno que te está esperando allá. Yes, yes, yes, yes. Venga, agárralo, agárralo. Sí, empújame, empújame, empújame, empújame. Tú tal vez crees que me va a matar, pero ya el que el que me va a socorrer ya está en el horno, papá. Él no, él no va a entrar. Ya él llegó al horno. Alaba la gloria del Señor. Ya hay una nube de gloria que se metió allá. Alguien alaba a Dios. Y le dijeron, "No vamos a retroceder." No vamos a retroceder. Y usted se sabe la historia cómo cambiaron los papeles que Nabucodonosor pregunta, ¿cuánto fue que ustedes echaron? Diga, tres. ¿Cuánto fue que ustedes echaron? Tres. Le dijeron, "Señor, echamos tres." Y él dijo, "Hay problema porque yo estoy viendo cuatro. Ahora hay alguien más allí. Aplaude a Dios ahora que ese también se va a meter contigo en el horno. Número cuatro. Estoy profetizando que ese también el número cuatro se va a meter contigo a tu casa. A ver qué es lo que pasa allí. Ese número cuatro se va a meter contigo a tu negocio, a tu empresa, a tu trabajo. A ver qué es lo que pasa allí. Nabucodonosor dijo, "Señor, nosotros echamos tres." Pero él dijo, "Pero yo estoy viendo cuatro." Oiga, hermano, Dios le abrió los ojos a Nabucodonosor. Yo no sé cuántos los demás estaban viendo, pero Nabucodonosor estaba viendo cuatro y él testifica. Y el cuarto es semejante llegó al hijo de los dioses. ¿Quién me puede decir quién es ese hijo de los dioses? Llegó Jesús. ¿Quién puede abrir la boca y decirme quién es el número cuatro? Jesús, el hijo del Dios viviente. Jesús, el Yo soy el que soy. Jesús, el Mesías. Jesús el Salvador. Jesús el ungido. Jesús Emanuel se metió con ellos al horno. Aplaude a Dios. Aplaude a Dios. Aplaude. Mire, me gusta como termina esa historia. ¿A cuánto más le gusta como termina? Me encanta como termina esa historia. Una historia que al principio parece triste, al final termina gloriosa. El que decía, "Vamos a ver si si el Dios". Yo me imagino con ese orgullo. Vamos a ver. Sí, porque así es que hablando orgulloso. Yo yo voy a ver cuál es el Dios que lo va a librar de mi mano. Yo yo Nabucodonosor. Cuidado, cuidado. Y Jehová diciendo, "Ay, ay, Nabú, ay Nabú, no, no, no, no me enfrentes Nabú con dos no me enfrentes porque porque yo soy de los que pongo a comer hierba a los altivos. Yes, yes, yes, yes, yes. Predíjalo. No me enfrentes, porque yo soy de lo que saca del palacio y lo pongo en el patio a comer hierba con los burros y las bestias. No me enfrentes. Nabucodonosor. Está aquí la está aquí la iglesia. No me enfrentes Nabucodonosor, no me desafíes. Cuidado, mi alma te alaba, Jesús. Le voy a ser sincero, yo he estudiado a todos los que han se han levantado contra Dios y no le ha ido bien. Oye, lo he estudiado uno por uno y no le ha ido bien. Al que Dios no lo corta termina loco. Uy. Ay, ay, ay. O termina humillándose o termina arrepentido o diciendo, "Ora por mí." Como el caso de Faraón que le dijo a Moisés, "¿Y quién es Jehová para que yo deje ir a Israel?" ¿Quién es Jehová? Y Moisés le dijo, "No te apures que tú lo vas a conocer." Eh, sí, el Faraón orgulloso cuando Moisés le dice, "Jehová te dice que deje ir a mi pueblo para que me adore y me sirva." Y él dice, "¿Y quién quién es Jehová?" Y Moisés le dijo, "No te apures que tú lo vas a conocer." Y después ese mismo Faraón cuando vio las plagas cayendo en Egipto, le dijo a Moisés, "No te vayas, ora por mí también, quédate." Léalo. El mismo Faraón le dice a Moisés, "Ora por mí." Cambió de parecer. Amén. ¿Está entendiendo? Oye, yo no he visto el primero que se ha levantado contra Dios que le haya ido bien. No he visto el primero que se rebele contra la autoridad divina, que termine cantando victoria. Está aquí, está aquí. Aleluya. Y Nabucodonosor tocó una tecla que no debió tocar. Él dijo, "Yo quiero ver ese Dios que lo va a librar de mi mano." Cuidado. Y Jehová le dijo, "Bueno, te metiste con el con el Dios equivocado." Aplaude a Dios. Ahora, ¿alguien puede dar gloria a Dios? Pero mire, me gusta como termina esa historia, porque esa historia termina Nabucodonosor reconociendo que no hay un Dios como el Dios de Sadrá, Mesac y Abednego. Él mismo cogió su su bolígrafo, su pluma y dijo, "Decreto en todo mi reino, hasta donde llega mi reino, que no se adore y no se venere a otro Dios más que el Dios de Sadrá y Abednego." Y el que blasfeme contra ese Dios sea decuartizado y su casa convertida en muladar. Y firmó Jonabu conodosor pa y dijo, "Riega esa noticia. No hay otro Dios que pueda salvar como el Dios de Sadrá, de Mesac y Abednego. Alguien diga amén a eso. No hay Dios que pueda salvar como el Dios de Sadrá, Mesac y Abednego. ¿Y quién es ese Dios? Ese también es el Dios mío. ¿Quién más lo dice? ¿Quién más lo dice? Habla, habla, habla. Ese también es mi Dios. Dígalo. Ese también es mi Dios. No nos inclinaremos solo Dios. Y sigue diciendo la historia que Nabucodonosor dice, Sadrá, Mesac, Abednego, siervos, siervos, siervos de ¿qué? del Dios altísimo. Salgan porque yo no puedo entrar. No vaya a ser que me queme. Salgan. Ven, ven. Salgan, salgan del horno. Salgan para que nos testifiquen de la gloria que sintieron ahí adentro. Salgan para que nos testifiquen la grandeza del Dios que ustedes sirven. Alguien alabe a Dios. Dale otro aplauso a Dios. Dale otro aplauso a Dios. Aleluya. Y sabes lo que hizo Nabucodonosor cuando ellos salieron los engrandeció, le dio puesto en su reino. Dijo, "Yo quiero tener gente así como ustedes, cerca de mí." Y le dio puestos. Ahora, ¿por qué sucedió eso? Porque ellos no retrocedieron. Le dijeron a Nabucodonosor, "Haga con nosotros lo que usted quiera. Estamos dispuestos a ir a la muerte, pero no adoraremos a tu Dios, ni nos postraremos ante tu estatua." Eso se llama decisión. ¿Quién más está decidido? ¿Quién más decidido? Pues yo vengo a decirte en este mensaje que Dios dice, "No retrocedas. No abandone el ministerio. No abandone lo que Dios te ha entregado. No mires para atrás que allá atrás no hay nada que buscar. No regrese a Egipto. ¿Está conmigo? No regrese y haga como yo hice. Corte la reversa. Este vehículo nada más da para adelante. Alguien diga amén. Sí, sí. Este vehículo nada más camina para adelante. Alaba a Dios. Para atrás. A qué, a qué, a qué? No, ni para tomar impulso. Está aquí la iglesia. Yo oro a Dios para que se levanten los Sadrá, los Mesac y los Abednego de este tiempo. ¿Habrá alguno aquí? Si yo oro a Dios para que se levanten hombres y mujeres como ellos. Que no se arrodillaron ante ese sistema diabólico, que no le tuvieron miedo ni a Nabucodonosor ni a sus órdenes. Yo oro a Dios, hermano, para que Dios levante los Elías de este tiempo también. ¿Por qué? Para que Dios levante los Elías. Porque Elías sentía celo por el altar de Jehová. Al ver un pueblo adorando a un Dios que no era Dios, Elías sentía celo por Dios. Yo oro a Dios para que se levanten los Elías con celo del altar de Jehová. Está aquí, está aquí, está aquí. Yo oro a Dios para que Dios levante esa generación de los que no van a retroceder. ¿Sabes lo que Dios va a hacer en este año con esta gente que son fieles, que no retroceden, Dios te levantará como ejemplo. Agárralo ahí. Dije que Dios te levantará como ejemplo, que cuando te vean a ti van a ver un hombre de firmeza, un hombre de decisión, un hombre de valor, de perseverancia, que le dice al "Conmigo está perdiendo el tiempo. Vete a molestar otro." Alaba a Dios ahora. Alaba a Dios. Vete poniendo de pie conmigo. Le va a decir al y a sus demonios, conmigo está perdiendo tu tiempo. ¿Sabes lo que he aprendido en este camino? Que cuando el enemigo ve tu seguridad, tu confianza en Dios, le dice a los demonios, "Váyanse a molestar a otro porque ese está seguro." Gracias porque ese lo creyó. No me postraré, no me postraré. Varón, yo no sé si tú te sabes esa alabanza que dice, "Mi alma volará, mi alma volará. Aunque me Mírame, varón, mírame. Ahí, gloria a Dios. Voy a adorarte. Aunque me humille, voy a adorarte. Y aunque mi cuerpo se ha destruido, mi alma volará. Mi alma volará. Y aunque me queme, canta eso, voy a adorarte y aunque me humille, voy a adorarte. Aunque mi cuerpo se ha destruido, mi alma, mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma adorará. Mi alma adorará. Y aunque me temes, voy a adorarte. Aunque me humille, voy a adorarte. Y aunque mi cuerpo se ha destruido, mi alma dígalo. Mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma adorará. Mi alma adorará. Seguimos ahora. Escúcheme. No sé cómo están tus fuerzas. No sé. Solo Dios que me dio este mensaje sabe cuál es tu situación, pero conozco a un Dios que fortalece. ¿Quién más lo conoce? Conozco a un Dios que renueva las fuerzas. Conozco a un Dios que levanta al caído y no es no es nada mal que en algún momento te halles sin fuerza, que creas no poder mal, no poder más. Somos humanos y como humano en algún momento pasamos por momentos difíciles donde perdemos la fuerza, donde necesitamos un socorro del cielo. Y aún nuestro Señor Jesús necesitó fuerza. La Biblia dice que en el monte de Getsemaní se postró y dice que Jemía intercedía al Padre. Y le decía, "Padre, si es posible, pasa de mí esta copa, pero que no se haga como yo quiero, sino como tú." Y dice que estando en agonía temía y la Biblia dice que mientras oraba, un ángel descendió del cielo para fortalecerlo. Está aquí la iglesia. Te lo voy a volver a decir. La Biblia dice que mientras él oraba en Getsemaní, un ángel descendió del cielo para fortalecerle. Eso me da a entender por la palabra que hay ángeles designados de parte del Padre para fortalecer a su pueblo. Oh, gracias por ese grupo que dijo amén. Y déjame decirte con toda seguridad que ese ángel está aquí ahora. Está allá en tu casa donde te encuentras. Está ya en el vehículo donde me estás viendo. Está en tu habitación, en el trabajo, donde quiera que te encuentres. Ese ángel va a descender porque Dios te va a dar nueva fuerza. El Dios que te llamó, el Dios que te escogió, el Dios que te ungió, el Dios que te señaló, te está diciendo, "Te voy a dar nueva fuerza." Tendrá fuerza de búfalo. Levantará alas como el águila. Caminará y no te cansará. Correrá y no te fatigará. Alguien aplauda. Mi alma adorará. Mi alma adorará. Todo el que necesita fuerza, corre al altar. Adorará. Corre al altar. Mi alma adora. Si necesita fuerza, corre, corre, corre. Voy a adorarte. Vamos, dígalo. Y aunque voy a adorarte y aunque mi cuerpo se ha destruido, mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma adorará. Mi alma adorará. Y aunque me temes, voy a adorarte. Aunque me humille, voy a adorarte. Y aunque mi cuerpo se ha destruido, mi alma dígalo. Mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma adorará. Mi alma adorará. Míreme. Vive Jehová en cuya presencia estoy. Que hay personas que van a salir renovadas de aquí. Saldrán con nuevas fuerzas. Te vas a sorprender lo que Dios va a hacer contigo. La fuerza que Dios te va a dar, no va a haber nada que te detenga. Gracias por ese grupo que lo está creyendo. Dije que la fuerza que Dios te dará no habrá nada que te detenga. Agarra la mano del que está a tu lado. Ven acá. Yo no te conozco. Primera vez que tú vienes aquí. La segunda vez pasa aquí. Ese proceso no es para que te mueras en él. Ese proceso que tú has estado trabajando con él, buscando ayuda para que te saquen de allí. Y algunos te han dicho, "No puedo ayudarte, no puedo socorrerte." Pero hoy Dios me está diciendo, "Dile que yo estoy con ella en el horno. En el horno donde el te metió, donde el enemigo te metió creyendo que te iba a matar, creyendo que te iba a quitar la vida, el cuarto ser se metió contigo al horno y yo puedo ver ese personaje parado a tu lado diciendo, "No te detengas, no te detengas, no mires atrás, que lo que te espera es grande, es grande, es grande, es grande. El fuego de Dios cae sobre ti. Recibe fuerza. Ahí está. Más, más, más. Fuego. Fuego de Dios. Fuego de Dios. Recibe fuerza. Recibe, recibe, recibe. Dios mío. Así te tiene Dios agarrada de la mano. Oye la palabra que Dios me dice para ti. Dile que yo soy Jehová su Dios, que te tomé de la mano derecha y te dice, "No temas, yo te ayudo. No temas, que yo te ayudo." Te dice el Señor. Este año, anótalo, será un año de cambio, pero será un año de cambio para mejoría, un año de cambio para sacarte de esa situación. Dios mío, yo puedo ver una mano gigante agarrando esta mujer. Atrévete a sacarla de allí. Dios me dice que te diga, "Te tengo en mis manos. Te tengo en mis manos." Y Jesús dijo, "Mis ovejas me la dio mi padre y nadie la arrebatará de mi mano." Jesús me dice, "Esa oveja que tú tienes agarrada es una de mis ovejas queridas. Recibe fuerza, recibe ahora. Atentos! Fuego, fuego, fuego, fuego, fuego, fuego, fuego. ¿Dónde están los que alaban a Dios? Wow, hay una unción muy fuerte. Levántale la mano al que está a tu lado. Vamos, levántale la mano. Levántale la mano. Santo. Hay una petición que le hiciste a Dios antes que saliera el año. Dios me dice, "Dile que le escuché." Dios me dice, "Dile que le escuché." Antes de que saliera el año, le hiciste una petición a Dios y oigo la voz del cielo que me dice, "Dile que le escuché." Y una confirmación es lo que está sintiendo ahora. El poder de Dios está sobre ti. El poder de Dios está sobre ti. El que tiene la llave te dijo, "Yo soy el que tengo la llave." Y cuando yo abro, nadie cierra. Y cuando yo cierro, nadie abre. Te entrego la llave de tu milagro. Agárrala. Ahí está. Más, más, más, más, más, más. Fuego de Dios. Fuego de Dios sobre ti. Fuego de Dios sobre ti. Fuego. Fuego. Fuego. Levántale la mano al que está

A tu lado, porque son muchos. Dile al que está a tu lado, recibe fuerza. Vamos, dile al que está a tu lado, recibe fuerza. Dile, "El ángel del Señor ha descendido para darte fuerza. Dile, recíbela ahora. Muévele la mano. Dile, recíbela. Dile, recíbela. Recíbela. Recíbela. Recibe fuerza. Recibe fuerza. Recibe la fuerza. Recibe fuerza. Recibe fuerza. Recibe fuerza. Recibe fuerza. Recibe fuerza. Di que reciba fuerza. Recíbela. Recibe fuerza.

Ese proceso no te va a matar. Ese proceso no te va a matar, dice Dios. Fuego de Dios sobre ti. Fuego de Dios sobre ti. Fuego de Dios sobre ti. Ahí está el fuego. Atento con ella. Una mano poderosa se posó sobre ella. Atento. Fuego. Fuego. Fuego.

¿Dónde están los que alaban a Dios? Alabe a Dios. Y aunque me queme, aunque me queme, y aunque me queme, voy a adorarte. Aunque me humille, aunque me humille, dígalo. Voy a adorarte. Y aunque mi cuerpo se ha destruido, mi alma volará. Mi alma volará aunque me queme y aunque me queme. Dígalo. Dígalo, dígalo, dígalo, dígalo. Alguien alabe a Dios. Alguien alabe a Dios.

Ese proceso no te va a matar. Esa soledad no te va a matar. Dios me dice, "Recibe fuerza, fuerza, fuerza de búfalo, fuerza de búfalo. Recíbe la ahora recibe fuerza, recibe fuerza, recibe fuerza, recibe fuerza. Atento con ella, atento con ella. El poder de Dios la tocó, la tocó. Fuego, fuego sobre ti. Fuego, fuego, fuego. Mi alma, mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma volará. Mi alma adorará.

Tengo una palabra de Dios para ti. Lo que a ti te falta no es oración, porque estás orando. Santo. Lo que a ti te falta no es leer la palabra porque Dios me dice que la estás leyendo. Lo que a ti te falta es más decisión. Tiene que ser más decidido. Demuéstrale al que ya tú no tienes nada que buscar en Egipto. Te estoy diciendo, demuéstrale a los demonios, levanta la mano que tú no tienes nada que buscar en Egipto, que ya Dios te marcó el rumbo, que ya Dios te mostró el camino. Demuéstrale al que nadie te va a sacar de aquí. Hay un fuego que se te va a meter por los huesos. El Dios de Israel te toca. Recibe ahora fuego de Dios.

[Música] Fuego de Dios. Fuego de Dios. Fuego de Dios. Fuego de Dios. Fuego. Alguien alabe a Dios por él. Alguien alabe a Dios. Levante la mano y diga gracias. Vamos, alguien diga gracias. Alguien grite gracias por darme fuerzas. Dígale, "Tengo nuevas fuerzas." Profetice eso. Tengo nuevas fuerzas. Tengo nuev. Diga, "Voy a salir de este lugar." Diga, "Voy a salir de este lugar renovado." Diga, "Nadie ni nada me hará retroceder. Voy para adelante. Este es un año de crecimiento. Este es un año de conquista. Este es un año de alcanzar promesa. Levante la mano. Diga, "Este es un año de alcanzar promesa. No voy a retroceder. Dígalo. No voy a retroceder. Dígalo. Dígalo. Dígalo. Dígalo. Dígalo. Dígalo varias veces. Diga, "No voy a retroceder." Y mira a alguien ahora y dile, "No retroceda." Mira a alguien, mira alguien. No retrocedan. Mire alguien. No retroc. Dígale, "No retroceda.

[Música] Dale un aplauso a Dios. Fuerte, fuerte. Antes de terminar, así como usted está ahí, no quiero dejar de hacer el llamado. Si alguien me dice, "Pastor, yo necesito a Jesús." Con solo levantarme la mano o pasar aquí, quiero quiero orar por ti ahora." ¿Quién me levanta la mano y me dice, "Pastor, yo necesito a Jesús." ¿Habrá alguien?

[Música] Tú no lo has aceptado. Ven, pasa aquí. Alguien más que me diga, "Pastor, pastor, yo necesito a Jesús.

[Música] Pasa más para acá. ¿Qué más? ¿Qué más? ¿Qué más? ¿Qué más? Alguien que me diga, "Pastor, yo quiero Jesús. Yo necesito a Jesús. Gloria a Dios. a esta oración conmigo y necesita sanidad. ¿Qué tú tienes? Voy a orar por ti a esta oración. Dile, Señor, públicamente, yo te recibo como mi Señor y mi Salvador. Perdona mis pecados y límpiame con tu sangre. Recíbeme como tu hija, que hoy te recibo como mi padre. Amén. No repitas, solo levanta las manos. Quiero que la iglesia extienda las manos para acá. Todo dolor en tu cuello ahora mismo te deja libre. Le doy una orden a ese dolor en tu cuello. Suéltala. Suéltala en el nombre de Jesús ahora mismo. Padre, gracias porque le está sanando. Muchas gracias por este milagro. Dile conmigo, "Gracias, Jesús, por sanarme. Mírame ahora. Si tú movías el cuello, te dolía. Muévelo. Dale así. Más fuerte. ¿Qué pasa?

[Música] Se fue el dolor.

[Música] Gracias, papá. Alguien diga gracias por sanarla. Gracias por este milagro. Declaro que no más molestias. Muchas gracias, Padre. Levante usted la mano a usted que está ahí en el en el lugar donde se encuentra. Padre, yo profetizo que este año será un año de avance, será un año de conquista, será un año de nuevo comienzo. No miraremos atrás, no miraremos atrás, ni volveremos a Egipto, de donde tú nos sacaste. Para tu gloria, Señor, alcanzaremos la tierra prometida que está esperando por nosotros. Alguien que lo crea, dele un aplauso a Dios. Salude al que le queda cerca. Bendígalo.

[Música] Sí. Bendiga al que está a su lado en el nombre de Jesús. Amén. Hermano, antes de salir nada más un minuto, deme. Este varón fue al baño y se le quedó el teléfono. Si alguien lo vio, por favor, tráigalo. Tráigalo. Si alguien vio el teléfono, tráigaselo y entrégueselo a él. Aquí no se puede perder nada porque aquí no hay ladrones. Alabe a Dios. Dale un aplauso a Dios y salude al que le queda cerca.

[Música] Ah.

[Música] [Música] [Música] P. [Música] [Música] [Música] Ah. [Música] Ah. [Música] [Música] [Música] [Música] [Música] Ah. [Música] [Música] [Música] [Música]