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Meditación y conferencia: "De lo ordinario a lo extraordinario", con Anabel Pérez

Brahma Kumaris España40:44

Transcription

Bienvenidos, bienvenidas a esta actividad de la Asociación Bramacumaris, hoy con el tema de lo ordinario a lo extraordinario. Y bueno, podíamos pensar cada uno que algunos aspectos que tienen que ver con lo ordinario y algunos aspectos que tienen que ver con lo extraordinario. Y bueno, pues yo voy a hacer algunas propuestas.

Lo ordinario, pues podemos considerar que son rutinas, algo rutinario, algo como muy habitual, algo aburrido, algo poco valioso, algo vulgar. Son como calificativos que podemos relacionar con lo ordinario. Y con extraordinario, pues podríamos relacionarlo con entusiasmo, alegría, luminoso, rico, pleno. Algunos aspectos que podíamos relacionar con lo que es extraordinario.

Si pensamos en una vida extraordinaria y nos fijamos solo en aspectos como muy externos, quizás podemos empezar a relacionarlo con personas pues que tienen una vida popular, que son famosas, que tienen dinero, posesiones, éxito. Que tienen trabajos exitosos, importantes a nivel como externo, pues lo podíamos relacionar todo esto con extraordinario. Pero entonces, ¿qué pasa? Que todos los demás, los que estamos a un nivel como más discreto, no tan visible, que no se nos conoce tanto, que quizás pues no somos ricos, no podemos tener vidas extraordinarias, tenemos que quedarnos en lo ordinario. Bueno, pues yo creo que no.

Y bueno, me gustaría compartirlo desde mi experiencia, desde diferentes aspectos que yo he podido ir experimentando en mi vida. Y por ejemplo, una situación que recuerdo de hace bastantes años en un retiro de fin de semana de los que organizamos en la Asociación Brama Kumaris, pues fui a ayudar en la cocina y había que limpiar las mesas del comedor. Y bueno, pues me puse a hacerlo, a limpiar las mesas y en el momento de empezar a hacerlo me vino un pensamiento: "Cuando vengan las personas que están participando en el retiro, pues se van a encontrar un espacio limpio, un espacio agradable, un espacio ordenado". Y en ese momento se generó en mí una energía de alegría, de estar contenta, de felicidad, de entusiasmo con aquello que estaba haciendo. Y bueno, externamente podemos ver esa acción como algo ordinario, algo sencillo, aparentemente poco valioso, pero cuando detrás hay una actitud, una motivación, ponemos unas cualidades, unos valores, pues esa acción de ser ordinaria pasa a ser extraordinaria. Y no es tanto lo que se vea externamente, sino cómo lo vivo yo, lo que representa mi vida. Puede representar satisfacción, alegría, felicidad en una acción tan sencilla como esta.

Y cuántas acciones a lo largo del día estamos haciendo que podemos considerar ordinarias, pero que de alguna manera se pueden convertir en extraordinarias en casa. ¿Cuántas tareas tenemos? Cosas que hacer. Puedo tener ese pensamiento, esa conciencia: "Tengo que hacer esto, es mi obligación, es mi responsabilidad, me ha tocado a mí, no tengo más remedio que hacerlo". O puedo encontrar una motivación y pensar: "Pues quiero, decido crear un ambiente en mi casa, en mi hogar, un ambiente agradable, un ambiente saludable, un ambiente limpio, un ambiente ordenado". Hay como dos aspectos: esa decisión que yo tomo de "yo quiero hacer esa acción". No es algo que me venga impuesto de fuera. Yo decido hacerlo porque tengo una motivación y quiero cumplir con esa motivación porque es una motivación que me satisface. Si conseguimos encontrar esa motivación, esas acciones nos pueden llenar. Podemos sentir como esa satisfacción, esa plenitud, ir consiguiendo salir de lo ordinario para ir entrando en lo extraordinario.

Y algunas actitudes que a mí me han ayudado en mi trabajo. Yo he trabajado durante muchos años cara al público en una ventanilla, con muchos momentos de largas colas frente a mí. Y hubo una actitud que, cuando ya llevaba un tiempo meditando, me di cuenta que me ayudaba. Porque frente a mí pues pasaban muchas personas muy diferentes unas de otras, con diferentes actitudes, con formas de expresarse diferentes, con palabras más o menos agradables, con actitudes más o menos agradables. Y me di cuenta que aquello de alguna manera me afectaba. Yo lo absorbía aquello, ¿no? Aquellas palabras o aquellos comportamientos, aquellas actitudes. Y busqué una forma de no quedarme con todo aquello que no me afectara. Y fue la actitud de dar. Una actitud de dar. Cada persona que viniera frente a mí, yo tenía que darle algo a aquella persona. ¿En qué sentido darle algo? Pues en el sentido pues de una mirada amable, de una buena palabra, de una sonrisa, de una atención atenta. En aquel momento estaba por aquella persona, con unos buenos deseos, con unos buenos sentimientos, dedicándole mi tiempo con agrado, mi atención, mi respeto. Diferentes aspectos de dar sutiles que no se ven, pero que de alguna manera hacen generar una energía internamente que nos protege de lo que el otro nos está dando. Si yo estoy dando, si yo estoy generando esa energía, de alguna manera no estoy tomando lo que el otro me da. A veces serán cosas buenas, pero muchas veces pues bueno, pues delante de una ventanilla pues vienen las personas de muchas maneras.

Y siempre esa actitud de dar tiene que ser algo muy consciente, porque quizás también en algún momento hemos podido caer en el dar sin una medida, o sea, dar fuera de los límites que podemos dar en cada momento. O sea, en cada momento cada uno de nosotros tenemos una cierta energía, un cierto estado interior, un cierto nivel de conciencia, de entusiasmo, de alegría, de felicidad. Siempre no estamos igual. Entonces, lo que podemos dar siempre no es lo mismo. Entonces, ese dar tiene que ser algo consciente. O sea, no puedo dar yo lo que no tengo porque me puedo llegar a agotar. No sé si es algo que habéis podido experimentar, querer dar tanto, tanto, tanto fuera de unos límites que hemos llegado a agotarnos. O sea, se trata de hacer ese ejercicio, de intentar dar. ¿Qué puedo dar yo en estos momentos? Pues puedo dar esa mirada atenta, esa alegría o esa palabra. Eso lo puedo dar, o sea, está en mí. Quizás tengo que hacer ese pequeño esfuerzo de atención, de generar esa cierta energía, pero no es un esfuerzo que me agote, sino al contrario. O sea, yo estoy generando una energía que se va alimentando, que va incrementando en mí. Y mi experiencia es que esa energía que yo voy incrementando, que yo voy alimentando, me ayuda a cuando yo acabo de trabajar incluso estar más energética que cuando he empezado, porque estoy activando esos recursos internos de una forma consciente.

Eso es como que también me hace salir de mis límites, de lo que yo necesito. Yo necesito que me den algo. Necesito que esta persona venga delante mío, pues con una cierta actitud, con unas ciertas palabras. En esa actitud de dar, yo salgo de esos límites, de lo que yo necesito. Estoy compartiendo lo que pueda en cada momento. Pero esa poca o mucha energía que yo puedo expresar, que yo puedo compartir, que yo puedo dar, me va a ir fortaleciendo internamente, se va a ir incrementando.

Luego otra actitud que también a mí me ha ayudado en el trabajo en concreto es estar como muy consciente, muy presente. Y eso lo he trabajado primero fuera del trabajo con un ejercicio que os propongo. Todos estos son ejercicios que podéis proponeros hacer, porque si no si no lo practicamos tampoco no lo vamos a experimentar, se va a quedar en las palabras que yo digo y ya está. Entonces, se trata de que, bueno, dentro de lo que podáis y lo que queráis, pues intentar experimentarlo. Pues mi práctica para estar más consciente del presente, pues andando, por ejemplo, momentos que voy andando por la calle, sentir que soy yo la que decido mover mis piernas, mover mis brazos, o sea, hacer movimiento de una forma como muy consciente. Yo soy la que tomo las riendas de este instrumento, de este vehículo, que es mi cuerpo físico. Y entonces esto me va situando en una conciencia más profunda, una conciencia más allá de lo que me limita mi cuerpo físico, una conciencia más del ser que del hacer. Es el ser el que está decidiendo pues que se mueva esta mano o que se mueva esta pierna o que tenga esta expresión. Entonces, en esas caminatas que yo puedo hacer tranquila, pues no solo ese ejercicio de caminar, sino de alguna manera ir desarrollando esa conciencia de que soy yo el ser consciente el que decide, el que decide mover mi cuerpo. Y eso me va situando en una conciencia más interna, más estable, yo tomando más las riendas de vivir este momento presente como yo decido.

Luego eso en el trabajo yo también lo practicaba y decidía, bueno, pues ahora de una forma consciente yo muevo esta mano para este bolígrafo, este papel o hacer este movimiento o hacer este gesto. Y la verdad es que la experiencia era muy interesante. Había llegado a un momento que para mí en vez de un trabajo era un juego. O sea, llegaba un momento que había como un cambio en la conciencia y la sensación que tenías es "no estoy trabajando, estoy como jugando". Estoy jugando a expresar mi energía, a expresar mi conciencia, a expresar mis cualidades a través de lo que estoy haciendo, a través de mi cuerpo.

Y si pensamos qué actitud tienen los niños como juegan. ¿Os habéis fijado qué actitud tienen los niños cuando juegan? Están como muy presentes, muy conscientes, no les importa nada más que aquello que están haciendo. Están totalmente metidos en lo que están haciendo. No tienen ni pasado ni futuro y están disfrutando de lo que están haciendo. O sea, que esa conciencia de decidir yo, esa actitud de decidir también es muy importante, no es porque toca, no es porque alguien me lo dice, yo decido. De ahí, de alguna manera, ya estoy conectando con una cierta energía, con una cierta fortaleza. Y decido hacer este gesto, este movimiento. Y me voy situando en ese presente, en ese presente que me permite vivir con mayor plenitud, con mayor conciencia, con ese momento más extraordinario.

Y yo alguna vez he caído en la trampa de preguntarle a mi nieta sobre lo que había hecho en la guardería ese día, un par de veces. Ya, ya no más, ya no he vuelto a caer más porque no le interesa en absoluto explicarme lo que ha hecho en la guardería. O sea, no le interesa para nada hablar del pasado. O sea, solo quiere estar ahí en ese momento con la persona que está disfrutando, jugando, leyendo un libro, lo que sea. Pero en absoluto le interesa explicarte lo que ha hecho. En cambio, si pensamos en los adultos, ¿cuánto tiempo dedicamos a hablar de lo que hemos hecho o de lo que vamos a hacer? Entonces, ¿qué estamos viviendo? ¿De qué estamos conscientes?

Una vida extraordinaria es esa vida consciente, plena. Y eso solo lo podemos vivir siendo conscientes del presente aquí y ahora. En el pasado, en el futuro, no existe. Estamos en la mente, en un pensamiento, en una idea, en algo que no existe, que no es real. Y dedicamos tiempo y tiempo a hablar de eso, ya no solo a pensar, también hablar y alimentarlo. Y hablamos, ¿no? Pues mira qué bien, este fin de semana nos vamos a ir fuera, vamos a disfrutar, nos lo vamos a pasar muy bien. Y resulta que el fin de semana llega y alguien se ha puesto enfermo, no podemos irnos el fin de semana afuera o el tiempo se ha estropeado, no podemos disfrutar del fin de semana, con lo cual ni el tiempo que hemos pasado hablando del fin de semana, ni el fin de semana lo hemos disfrutado.

Y todo esto tiene que ver con un tercer aspecto que es de utilizar nuestros recursos, los recursos que tenemos a diferentes niveles de energía de una forma valiosa. Valoramos nuestro dinero, seguramente intentamos pues no irlo tirando, ¿no? Entonces, hay recursos que no son tan físicos como el dinero, que es nuestro tiempo, que es nuestra energía, que son nuestros pensamientos, que son nuestros sentimientos, que son nuestras palabras. Todo esos son como recursos a diferentes niveles de energía que tenemos. Y realmente si queremos hacer nuestra vida valiosa, extraordinaria, de alguna manera tenemos que ser conscientes de cómo los utilizamos, de no desperdiciarlos.

Si yo lleno mi tiempo con actividades, bueno, pues porque hay que hacer algo, pues más vale hacer esto que no hacer nada, ¿no? Hay seguramente hay 100.000 cosas valiosas que nos pueden motivar, que en las que podemos desarrollar ese entusiasmo, esa motivación, en las que podemos abrir nuestro corazón, en las que podemos abrir nuestra mente para utilizar nuestro tiempo, nuestra energía, nuestras cualidades, nuestra sabiduría. Tantos, tantos aspectos en la vida en los que podemos utilizar esos recursos de una forma valiosa. Ser creativos, ser creativos para ver cómo utilizar esos recursos de esa forma que no que no siento que se desperdician, que pierden valor, sino que realmente su valor incrementa. No un valor físico, claro, pero un valor para mí.

Si yo puedo mi tiempo pues no solo para mis propias necesidades, si puedo compartirlo un poquito con alguien que siento que lo necesita, pues qué valioso que se hace ese tiempo, ¿no? Cuando puedo abrir mi mente y mi corazón y no quedarme solo en lo que yo necesito. De alguna manera lo poquito o lo mucho que yo sienta que tenga para compartir, volvemos al principio, sin extralimitarme, sin agotarme, pero sí intentando que esos recursos se hagan realmente valiosos. Y lo puedo hacer de una forma como muy sencilla, muy sencilla, pero al mismo tiempo muy valiosa. Y ahí puedo ir sintiendo que mi vida va cambiando de ser algo ordinario a ser extraordinaria. Quizás no externamente. Quizás externamente sigue siendo una vida poco famosa, pero yo internamente la puedo disfrutar y puedo sentir que vale la pena vivirla.

Muy bien, pues vamos a dedicar ahora un tiempo a la meditación para profundizar en todos estos aspectos y vamos a ir buscando esa postura cómoda en el asiento donde nos encontramos. Una postura cómoda, pero al mismo tiempo mantenemos una actitud despierta, consciente y podemos decidir.

En estos momentos ser como esos niños, como un niño, con ese interés en aprender, en conocer, con inocencia. Valorando este momento presente. Sentimos la presencia. Sentimos la presencia de nuestro cuerpo en la silla en la que estamos, pero también podemos sentir esa presencia consciente del ser que somos. Esa presencia consciente, sutil, de energía no física. Esa presencia consciente que nos permite irnos situando en el momento presente, más allá del pasado y del futuro, en esa presencia del ser. Y desde esa presencia voy llevando mi atención, mi conciencia a un espacio más profundo. Y me voy a preguntar: ¿Qué anhelo hay en mi corazón? ¿Qué anhelo hay en el corazón del ser? Y eso que quizás he estado buscando fuera de mí, está en mi interior. Ese mismo anhelo es la respuesta a lo que necesito cuidar, alimentar. Y como un niño, disfruto de este viaje hacia mi propio ser. Disfruto de ese tesoro que se enciende en mi corazón, que brilla como una chispa y que puedo alimentar de forma consciente. ¿Qué anhela el corazón de mi ser? Quizás amor. Quizás paz. Quizás felicidad. Y estoy ahí conscientemente, haciendo este momento extraordinario. Y lo que es extraordinario me acerca a lo divino, a lo supremo. Y puedo sentir la presencia de ese sol espiritual, de ese ser tan extraordinario y único. Ese ser siempre donador, porque el dar está en su naturaleza, pero también en la mía, en la naturaleza del alma. Y en esta relación, en esta compañía, mi vida se hace tan especial, tan única, tan extraordinaria. Tengo suficiente amor para compartir.

Y vamos volviendo a la conciencia del lugar donde estamos, del momento presente, aquí y ahora. Om.

Algunos aspectos que nos pueden ayudar a enriquecer nuestra vida. Y poco resumiendo: vivir esa conciencia del presente que nos permite ver lo que se necesita y ahí poder utilizar nuestros recursos de una forma valiosa y precisa. Y ahí lo que podemos sentir es que nos hacemos como muy libres de los condicionamientos externos, de las situaciones, de las personas, de las actitudes, porque estamos generando internamente un espacio de libertad, un espacio para expresar realmente lo que queremos sentir, expresar y compartir. Ese es un espacio de verdadera libertad desde el que nos relacionamos con los demás, con las situaciones. Y eso puede ir haciendo nuestra vida más extraordinaria.

Bueno, pues om shanti, gracias por estar ahí compartiendo vuestra energía, vuestra presencia y hasta otro día.