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EL REALISMO EN LA LITERATURA ESPAÑOLA I: GALDÓS Y PARDO BAZÁN

History of Spain4:46

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El realismo es un movimiento artístico y literario que surge a mediados del siglo XIX en Francia. Con autores como Balzac, Zola, Stendhal y Flaubert. En Inglaterra destacan Dickens e Izakerai. En Rusia, Dostoievski, Tolstói y Chéjov. En Estados Unidos, Mark Twain. Y en Noruega, Ibsen. En España, el realismo surgirá más tarde, si bien tiene sus antecedentes en el Cantar del Mío Cid, La Celestina, la novela picaresca y Cervantes.

El realismo, reflejo del contexto histórico, muestra un gran interés por los problemas sociales y rechaza el sentimentalismo y barroquismo del romanticismo. Es debido al ascenso de una nueva clase social: la burguesía, como consecuencia de la revolución industrial. El realismo se caracteriza por una descripción objetiva de la realidad, con un enfoque científico. Pues el novelista toma apuntes detallados del ambiente, de las gentes y su indumentaria, empleando un lenguaje sencillo que llega fácilmente al lector. Así, el realismo verá en la recién nacida fotografía una inspiración para su pretensión documental.

Este movimiento irá pasando por distintas fases. En un principio, el realismo costumbrista transmite el reflejo de la vida social del momento. Este evolucionará hacia el naturalismo, con una visión más objetiva y científica de los personajes más desfavorecidos de la sociedad, como el proletariado, transmitida por los autores franceses. Y pasará finalmente a un realismo más espiritualista que buscará plasmar la vivencia interior del personaje, con influencia de los autores rusos.

Nuestros principales autores son Benito Pérez Galdós, considerado uno de los escritores más representativos del realismo español. Nació en Las Palmas de Gran Canaria, en una familia de clase media. Hombre alto, tímido y fumador empedernido, muy discreto en su vida privada. Su relación con Emilia Pardo Bazán se conoció 50 años después de su muerte. Su personalidad era de talante liberal y de costumbres frugales. Fue amigo de numerosas personalidades de todas las tendencias políticas. Prefirió siempre actuar de testigo de la vida que de protagonista. En su obra, estudió derecho en Madrid, siendo esta ciudad para él un estímulo intelectual por las tertulias en los cafés, el Ateneo y el teatro. Colaborador en periódicos y revistas como La Nación y El Debate, la lectura le decidió por la novela, escribiendo La Fontana de oro en 1870. Su obra maestra, Los Episodios Nacionales, constituyen un inmejorable relato histórico-literario de la historia española del siglo XIX. Su obra La desheredada es su inicio en el naturalismo, donde se muestra una gran hondura en el pensamiento de los personajes. Otras de sus obras son Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta, Tristana, Misericordia y Electra, que fue un gran éxito donde condenaba la intervención del clero en la educación de la mujer.

Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña. Comienza a escribir desde edad temprana y recibe una formación intelectual excepcional para una mujer de su época. Fue una gran viajera, lo que le permitió tratar con autores como Víctor Hugo y ser una firme creyente en la europeización de España y gran defensora de los derechos de la mujer. Se creó para ella una cátedra de literatura en la Universidad de Madrid. Con su obra La cuestión palpitante, introdujo el naturalismo francés de Zola en España. Causó gran escándalo por su libertad de expresión y provocó la separación de su marido. Posteriormente se vuelve hacia el espiritualismo gracias a la literatura rusa. Escribió incontables relatos, ensayos y novelas como La Tribuna, Insolación o Los Pazos de Ulloa, de argumento apasionado y en ocasiones violento, con personajes y paisajes gallegos.