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EL SACERDOCIO DE TODOS LOS SANTOS – FERNANDA BRUNET

Marcos y Fer Brunet45:28

Transcription

Hay un tema que está ardiendo nuestro corazón hace tiempo, que tiene que ver con el sacerdocio de todos los santos. Y creo que por más que Lutero hace 200 años, 500 años, perdón, quinientos, hace 500 años que lavó 99 tesis, pero hay una especialmente. Si bien todas son muy importantes, pero hay una que arde en nuestro corazón, que es esta. Y es porque la muerte de Jesús en la cruz fue para esto. Dios no quería solo una nación santa, que fue Israel. Él quería el sacerdocio en todos aquellos que crean en él.

Entonces, el sacrificio de Dios en la cruz, cada vez que alguien, que un cristiano, no entiende o no asimila su sacerdocio, está anulando la obra de la cruz. Entonces, podemos ser cristianos, podemos portarnos muy bien, ser muy santos, estar bonitos, tener una familia linda, pero si no ejercemos el sacerdocio para el cual fuimos llamados, estamos anulando el sacrificio de la cruz.

Cuando Jesús crea Adán, cuando Dios crea Adán, perdón, Dios lo crea y él es un prototipo de sacerdote, porque él, el sacerdote, está para tres cosas: para servir a la tierra, a la creación. Ese es un tema muy amplio que podríamos hablar de la el rol de la creación en el evangelio de Dios, pero no vamos a entrar ahora, quedará para para la conferencia, puede ser. Uno de las cosas que él tiene que hacer, que Adán tiene que hacer, es servir a la creación, sojuzgarla, ordenarla, nombrarla. Eso es parte del sacerdocio que tenemos.

Lo otro que él tiene que hacer es la conexión. Él tiene vía libre, él puede conectarse con Dios y con Dios y con la creación. Esa es la otra parte del sacerdocio que nos fue asignado: es la conexión, el vínculo, el lazo, tener el corazón de Dios. Y lo otro que es parte del sacerdote, que entra después de la caída, después del pecado, es la santidad, el estar apartado del pecado, para poder ver a Dios, para poder expresar a Dios. No porque a Dios le moleste tu pecado, porque él es, antes de la fundación del mundo, ya resolvió tu pecado. El problema es que él te ama tanto y sabe lo poderoso que sos cuando entendés tu sacerdocio, que dice: "Si lo dejo enredado en pecado, pierde la vida y todos los que él iba a afectar, todos los que él tenía que conectar". Por eso, él no tiene problema en tu pecado, ya lo resolvió, ya está. El problema no es que el pecado solamente te aleje de Dios, te aleja de tu de la mejor versión que es Cristo en vos.

Entonces, como sacerdotes tenemos estas tres funciones: conectarnos con Dios, servir a la gente y vivir en santidad.

Ahora podemos ver que este es el deseo de Dios. Números 11, por ejemplo. Números 11:28-29. Es una situación que está pasando con el pueblo. Empieza cuando Moisés estaba a cargo del pueblo en el desierto. Entonces se acercan dos corrientes y le dicen: "Moisés, hay jóvenes que están profetizando. Andá a ponerlos en orden". No sé si le suena eso, ¿no? Que viene el pastor. "Andá a ver, están profetizando". Y Moisés le dice: "¿Tenés celos? Ojalá todo el pueblo profetizara. Ojalá todos tuvieran el espíritu de Dios y profetizaran". Y eso lo dijo Moisés, que todavía no sabía que venía a la cruz. ¿Cuánto más deberíamos desear que todos profetizaran hoy, después de la cruz?

Entonces, podemos ver en Números, podemos ver en Éxodo 19:5 y 6. Dice: "Ahora bien, si en verdad ustedes me escuchan y me obedecen, yo los trataré a ustedes como mi propiedad preferida. O sea, si de veras cumple mi pacto, aunque todos los pueblos del mundo me pertenecen, de entre todos ellos a ustedes los trataré como mi pueblo. Ustedes serán un reino de sacerdotes, una nación santa". Podemos ver que antes de la cruz ya era el deseo de Dios que fuéramos sacerdotes, que lo expresáramos.

Pero dentro del ser humano, podemos ver que aunque el deseo de Dios ya era hablar con todo el pueblo, por ejemplo, cuando Dios llama a todo el pueblo al monte y le dice a Moisés: "Deciles que se santifiquen, porque voy a hablar con ellos". ¿Y qué hizo el pueblo? ¿Qué hizo el pueblo? Tuvo miedo. El pueblo no quiso santificarse. El pueblo no quiso el sacerdocio que Dios le estaba dando a la nación. Entonces lo mandan a Moisés, ¿no es cierto?

Ahora, nosotros podemos ver que en realidad, en realidad, la idea de Dios siempre fue esa, pero siempre estuvo dentro del ser humano el huir de ese lugar, huir del sacerdocio. ¿Por qué? Porque es muy cómodo. Es mucho más cómodo que suba alguien, que se santifique, que se prepare, que me lo traiga más digerido, que me lo traiga más cortadito. Entonces me lo trae, yo me siento, recibo. Pero esa posición es una posición que nos termina anulando el sacrificio de Jesús en la cruz. Es una es una actitud cobarde que está dentro de nosotros, que es cómoda.

Entonces, decimos: "Vamos a ir a servir al barrio". Entonces empezamos todos: "Bueno, yo justo tenía que bueno, tenía que cuidar a mis hijos, tenía que quedarme, tenía que..." Y empezamos como a inventarnos cosas para no ir a ejercer el sacerdocio que nos tocó, que por privilegio tenemos. Empezamos a buscar adentro nuestro excusas que nos hagan salir de ahí.

Podemos ver cuando Jesús habla a las iglesias, cuando él aparece en Apocalipsis a hablarle a las iglesias, a cada una, hay algo que él hace que es: comienza a corregir las doctrinas. Fíjense que una y otra vez Jesús dice a distintas iglesias: "Tengo contra ti". Vieron que a uno le dice: "Por la doctrina de Balaam, toleras a Jezabel. Tengo contra ti. Hay muchos. Tengo contra ti". ¿Cómo? "Perdió el primer amor". Pero hay algunas doctrinas puntuales que Jesús está en contra, porque la doctrina es algo que nosotros nos armamos de Dios. Nosotros, como seres humanos, tenemos la tendencia de hacer a Dios a nuestra imagen y semejanza. Entonces, lo que a mí me queda cómodo, yo imagino que Dios es eso. De hecho, todos nosotros tenemos doctrinas, formas de las que nosotros vemos a Dios, formas en las que nosotros vemos mi espiritualidad, en la que nosotros vemos la creación, que no necesariamente están correctas o no. Pero lo bueno es que cuando Jesús aparece a hablar a la iglesia, una de las primeras cosas que hace es corregir la doctrina, porque la doctrina forma la imagen de él, la doctrina es la forma en que lo vemos.

Entonces, hay una doctrina que yo quisiera hablar hoy, que es la doctrina de los nicolaítas. Esta doctrina, Jesús reprende a la iglesia de Pérgamo porque tolera esta doctrina, pero Jesús felicita a la iglesia de Éfeso y le dice: "No sé si está acá. Éfeso, perdón, Apocalipsis 2:15-26". Y le dice: "Está ahí. Apocalipsis. Sí, pero tienes esto que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco". O sea, hay algo que Dios aborrece. Él dice: "Si está eso, yo estoy en contra tuya". O sea, "perdóname, te amo con todo mi ser, mandé mi hijo, pero si vos toleras esa doctrina, yo quedo en contra tuya". O sea, no, no estamos en el mismo bando.

Esta doctrina tiene que ver con una anulación del sacerdocio de todos los santos. Es una doctrina que está metida, que está infiltrada, y que vamos a ver que en realidad responde a la naturaleza del ser humano, como decía antes. Podemos ver que en el monte, cuando el pueblo tenía que subir y no quiere subir, aunque todavía no existía el nicolaísmo, ellos ya traían la doctrina de los nicolaítas, que es la comodidad de que alguien suba, que alguien se santifique, que alguien me gobierne, me enseñoree y lo haga por mí.

Y ahora vamos a ver. Nicolaísmo significa: Nico es gobierno y Laos es pueblo. Los nicolaístas surgen, son discípulos de los discípulos de Jesús. Y saben cómo cómo fue eso: no, los discípulos ya algunas cositas por ahí metieron la mano humana, la generación siguiente otro tanto, y así llegamos y acá estamos dos mil años después, creo yo, con muchas doctrinas por tirar abajo y otro tanto para recuperar. No.

Ahora, esta doctrina empieza un movimiento en Jerusalén de estos hombres. En realidad, cuando las iglesias se empiezan a esparcir, de personas que tenían dominio sobre otros, ejercían dominio y toman el discipulado y lo jerarquizan. No sé si les suena eso, ¿no? Hay más o menos le ha pasado alguna vez, lo han visto por ahí. Bueno, Jesús deja un modelo de liderazgo. Ellos toman los discípulos, los hacen propios y toman un sistema de discipulado anticristo, un sistema que va contra Jesús, que Jesús está en contra.

Esta teología, esta doctrina, dos siglos después, es lo que deriva en el Papa católico, un santo, un ungido, un apartado, y el resto laicos. Esto deriva en el clero y el laico, esa división que Jesús vino a cortarla y que viene el nicolaísmo y la vuelve a armar. Santos por un lado y y no tan santos por otro, laicos y cleros. Arma esta división de que el pastor me ore porque yo no tengo suficientemente de Dios, entonces tiene que venir alguien superior a orarme, como si fuera que yo me agarré un pedacito de Cristo y el pastor tiene un Cristo más grande. O sea, en la repartija de Cristos me tocó un pedacito chiquito y a él le tocó mucho. Eso es un poco lo que se fue infiltrando y les pasaba a ellos, no, allá en esa época.

Ahora, algunas expresiones del nicolaísmo en la iglesia hoy que podemos ver: es cristianos que no son felices en su trabajo porque esperan un trabajo de clero. Conocen gente que no es plena en su trabajo que le asignaron, que por bendición de Dios tienen un trabajo, vendedor, plomero, profesor, ama de casa, pero viven con una angustia porque todo su deseo era ser como Agus y estar en Betania todo el día y no pueden. Y tienen una angustia porque no logran ese trabajo tan santo como el otro. Conocen cristianos así. Es una de las expresiones del nicolaísmo.

Otra expresión son líderes siendo servidos por las personas. Porque convengamos que acá hay, acá nos conviene a las dos partes. El líder que, como es más santo y está en una, está en un escalón más arriba o dos o tres, la gente le sirve y él se sirve de la gente. Y a la gente le conviene porque no tienen que tener una vida de sacrificio, porque viene el pastor y me trae la palabra que yo necesito. ¿Le suena eso?

Líderes que no son como Jesús, que buscan ser servidos, que hacen así para que les traigan la maleta, o conocen. Bueno, enseñanzas con énfasis en la honra y en el honor a los líderes que merecen y no tanto énfasis en la honra mutua que todo el cuerpo de Cristo tiene. Cuando hay mucho énfasis a que honremos al profeta, honremos al... Yo no estoy diciendo que no honremos, por favor, honremos. De hecho, Pablo nos manda a orar por las autoridades, dice que es honroso el trabajo de de ministro, de obispado, es buena cosa. Pero el problema es cuando el énfasis es que honremos a la autoridad y parece que la honra solo va en una dirección. Pero cuando yo entiendo que Cristo se partió y cada uno de nosotros tiene un pedacito de Cristo que yo no tengo, yo quiero honrar tu vida, quiero honrarla porque tenés algo de Cristo que yo no. Entonces, la honra es mutua y todos nos honramos y todos nos saludamos y todos son importantes y no solo son importantes los que se sientan las primeras filas. Todos son importantes porque hay una honra mutua.

Otra forma de nicolaísmo es centralizar la voz de Dios en unos pocos. Claro, que acá también podríamos entrar en un tema muy largo. Claro que tenemos que pesar la palabra, buscar nuestros líderes, hay protocolos a la hora de profetizar que Pablo enseña. Pero yo acá lo que estoy diciendo es: las personas que solamente el pastor tiene la palabra. Entonces, si yo quiero cambiar el auto, tengo que ir a consultarle al pastor a ver si cambio el auto, no cambio el auto, ¿qué hago? Parece que yo no puedo escuchar la voz de Dios para mi vida, porque el líder es el que escucha la voz de Dios. Lo mejor que nos puede pasar es que todos profeticen, que todos escuchen la voz de Dios, que todo se expresen la voz de Dios. El líder tiene un alcance, pero si todos profetizamos, ¡guau! La voz de Dios sería un eco tan fuerte en la sociedad entera. Y creo que tenemos que desarrollar eso.

Saben que me gusta mucho. Me decía mi cuñada Sara, que en Turquía, de donde ellos vienen, por la persecución, perdón, en Irán, eran en Irán, por la persecución que ellos viven, cuando alguien se convierte al evangelio, a ella le predicaba, por ejemplo, una persona en el tren. Entonces le predica bajito, le habla de Dios, y ahí mismo le dice: "Se llena del Espíritu Santo". Ahora, tienen que sí o sí dejarle el Espíritu Santo adentro. Esa es la gran misión. Entonces, "recibí el Espíritu Santo porque él te va a decir dónde nos vamos a juntar y cuándo". ¿Por qué? Porque no se pueden arriesgar a decir dónde y cuándo, porque no saben si este es un espía que después vaya y terminen presos todos los hermanos. Ahora, si realmente hermano, va a llegar. Si no es hermano, no va a llegar. Entonces, personas convertidas con cinco segundos de cristiano, escuchan la voz de Dios, saben dónde es la reunión y a qué hora. Y nosotros tenemos cristianos a 30 años que le tienen que preguntar al pastor si venden el auto, no venden el auto. Entonces, estamos un poquito en contramano con este sistema piramidal que destruye el sacrificio de Dios en la cruz, que anula ese sacrificio.

Otra expresión de este sistema es creencia de que la gente es propiedad de su líder. Cuando nosotros creemos que la gente me pertenece, ¿saben cuántas veces hemos hablado con pastores que que se angustian porque tal los abandonó? Y a veces mucho gente, el discípulo que se fue al mundo, no les dolió tanto como el discípulo que se fue a otra congregación. Y decís: "Pero lloremos por el que se fue al mundo, oremos, ayunemos y hasta que no vuelva no paramos". Pero no nos podemos estar peleando entre nosotros, porque en realidad nunca fueron nuestros. Ni siquiera mis hijos son míos, ¿cómo voy a pretender que la gente sea mía? Entonces, es algo que termina robándole la paz a los pastores, pastores hermosos con corazones bellos, que con el correr de los años los vemos sangrando por gente que le fue infiel. Cuando en realidad, obviamente, con eso no estoy justificando, hay gente que es mala, hay gente que se va mal, hay gente que es desleal, hay gente que se va criticando al pastor. Y nosotros, por lo menos acá, el que entra hablando mal de su pastor, se pega la vuelta y se va. No vamos a aceptar. Pero tampoco es ni una cosa ni la otra. Espero que me entiendan lo que estoy diciendo. No, no estoy justificando a la gente que es dañina con el cuerpo y se va lastimando, pero tampoco podemos justificar que la gente crea que es propiedad de su líder. Le pertenecen a Cristo, no son nuestra propiedad, le pertenecen a él.

Otra... Y eso, y eso de verdad, como líder, no saben qué hermoso que es cuando decía: "Ay, son de Dios. Menos mal, porque yo con cinco no puedo. No sé qué haría si cada uno me tuviera que pertenecer". Entraría en un desgaste imposible.

Otra expresión es iglesias que buscan el milagro en la oración de su líder. Gente que va, que el pastor le ore. No, esto ya lo decía antes. Otras personas que dependen de la voz de su líder para tomar decisiones personales. Otra forma es: primeras filas para personas más ungidas, sistema piramidal entre hermanos. ¿Conocen sistema piramidal? Sí. Gente que empieza a... y habla mal al pastor del líder de alabanza para que lo saquen, para que ahora puedan traer yo. Entonces, si hablo mal de Chavo, me ponen a mí a tocar la guitarra. Y entonces ve gente que se empieza a dar más a con su hermano, porque hay que serruchar, porque hay que crecer y hay que estar cerca del pastor y hay que estar en la foto con el pastor. Entonces, se arma de esto que Jesús dijo: "El mundo los conocerá por cómo se aman". Y el mundo viene y ve mundo. No necesariamente ve cómo se aman, pero si la gente viene y ve mundo entre nosotros, ve sistema piramidal. Dicen: "Pero eso ya tengo en mi trabajo, para qué voy a venir acá. Ya lo tengo en el sistema, para qué vamos a estar acá en eso".

Otra expresión es cristianos que no conocen a Cristo, conocen a su líder. Saben todo de su líder, pero no conocen a Cristo. Otra expresión es el concepto incorrecto de cobertura. Bueno, eso conocen, ¿no es cierto? Líderes con dando cobertura. Cuando nosotros entendemos que lo que nos cubre es el amor. El amor cubre multitud de errores. Y si yo encuentro amor en mi familia, en mi casa, en mi esposo, encontré cobertura. Si encuentro a mis compañeros del hogar... Hace poco tuvimos un hogar, era un hogar nuevito, recién se abría, creo que era la segunda vez que íbamos a ese hogar. Marcos y yo lo teníamos que liderar, supuestamente. Y llegamos ahí, segunda vez, y Marcos empieza a decirle: "Mira, necesito que oren por mí. Estuve toda la noche con ataque de pánico". Y saben que en ese momento fuimos cubiertos por la gente que teníamos que discipular. Nosotros nos empezaron a discipular. Y ahí estaban, menos mal, nuestros psicólogos, los Mansa, ayudando, y Cheli, que es discípula supuestamente, pero ella nos cubre y nos dio algunas enseñanzas de cómo hacer. Y la verdad, se hace tan hermosa la tarea cuando no está la presión sobre nuestros hombros, sino que todos tenemos algo de Cristo. Y no, y el pastor no tiene que ser el que te ora cuando estás enfermo, y te dice que tienes que tomar, el que te dice si vendes el auto, si compras el auto, si corriges los nenes, le llevan los nenes para que él te los corrija porque no te hacen caso a vos. Y el pastor tiene que entrar en una a la que Dios nunca lo llamó. Bombero. Y si, y si el gato se escapó, ¿quién? Y el pastor a buscar el gato, traerlo a la casa. Superman. Pero nunca fue la labor del pastor. Era tu labor. Vos tenías que ser sacerdote en tu casa, no el pastor. Gente que más eso, la hemos visto. Gente que manda que el pastor le rete los nenes. No toma la autoridad. Vos, si tenés autoridad sobre demonio, ¿cómo no se te sujetan tus hijos? ¿Por qué el pastor los tiene que sujetar? Sujetarlos.

Iglesias con muy pocas gracias y dones es otra expresión. ¿Por qué? Porque la que tiene el liderazgo es la gracia que hay. No quiere decir que en las iglesias no tengan una una gracia especial, no, que haya una iglesia con un llamado a la sanidad, una iglesia con un llamado al evangelismo como predominante. Pero cuando la gracia del pastor es todo lo que predomina en la iglesia, tenemos un problema, porque todo lo que hay de Cristo repartido, ¿dónde queda? Nos perdemos, nos perdemos a Cristo.

Otra de las expresiones es pastores heridos por creer que la gente le pertenecía. Ahora, Pablo le dice a la iglesia de Éfeso: "Recuerden que Éfeso es la iglesia". Miren, Jesús retó a la iglesia de Pérgamo porque toleran a los nicolaítas, pero aplaudió a la iglesia de Éfeso porque la iglesia de Éfeso no tomó esta esta doctrina y por el contrario, aborrecía. Y le dice a los de Éfeso: "Ustedes saben", dice, "conocen a esos que se llaman apóstoles y no lo son, y has probado que no lo son. Tú rechazas las doctrinas de los nicolaítas".

Ahora, esta iglesia, un tiempo antes, en Efesios 4:11-13, Pablo le dice: "Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que, hasta qué... hasta que el pastor y los líderes, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, al conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida y a la estatura de la plenitud de Cristo". [Aplausos]

Este siempre fue, siempre fue el plan de Dios, siempre fue su su diseño, es que todos, desde el que se convirtió en el tren con mi cuñada ahí, hasta el pastor que tiene 50 años el ministerio, todos lleguemos a la estatura del varón perfecto.

Ahora, quiero hablarles del modelo de sacerdocio de Jesús, que es nuestro nuestro modelo a seguir. Jesús enviaba y no retenía. No es un modelo hermoso. Algunos pastores tienen ganas de enviar también. Algunos, yo sé, los entiendo. Pero Jesús enviaba a los que estaban preparaditos. Ese que sí, que se queda al lado mío porque es buenísimo, es un descanso, pero Dios dice: "Dale, mándalo, porque yo te voy a mandar más". Eso decía Maxi ayer y me gustó mucho cuando hablábamos en la mesa, que cada vez que tienen alguien hermoso, bien formado, a quien le pueden delegar todo, Dios le dice: "Lo necesito". Y ahí van de nuevo a formar otro. Eso es un líder. Un líder. Jesús no centra en su persona. Fíjense esto: Jesús dijo a sus discípulos: "Les conviene que yo me vaya". Que el líder le dice a la iglesia: "Iglesia, les conviene que yo no esté más. Les conviene a ustedes". Ahora, los discípulos veían milagros, eran amados, fueron elegidos. Entonces, los yo imagino ellos diciendo: "¿Para qué nos conviene? ¿Quién va a venir superior a vos?". Cuando el líder entiende que si se corre, viene el Espíritu Santo, es lo mejor que le puede pasar a la iglesia. Es lo mejor que nos puede pasar.

Ahora, sí, también le digo, como líder, qué horrible que es perder el control. Te da una sensación en la panza, estás perdiendo el control. O sea, toda esa gente tiene que ir para algún lado y vos te tenés que correr. Bueno, eso hizo Jesús. Nuestro líder se corrió y dejó la mejor parte, que es el Espíritu Santo. Un buen líder sabe el momento de desaparecer. Sabe cuándo es un momento de correrse y creer. Y fíjense que hasta unos minutos antes de tener que desaparecer, ve que los discípulos no hicieron el milagro que se esperaba, Pedro lo traicionó tres veces, y era un ratito antes de ir a la cruz. O sea, no estaban listos. Y saben qué, no van a estar listos nunca si no te corres. Menos, porque a la hora de corrernos es cuando ellos avanzan. Ese es el momento en que ellos o le creen al Espíritu Santo y caminan, o van a vivir bajo nuestros ojos, a ver con el látigo si estamos ahí encima. Si no lo hacen, no suben, no predican, no tocan, no sirven.

Otra de las expresiones de Jesús como líder: empodera a otros con su mismo poder y aún mayor. Dice: "Las señales que yo hice, las harán aún mayor". Un líder sabe decir: "Yo hice esto, pero vos lo vas a hacer mejor que yo. Viste cómo lo hice. Bueno, dale, porque te va a salir mejor. Creo en vos. Vos podés". Jesús busca no ser visto, sino que se esconde en el cuerpo. Él, como líder, ¿qué hizo? Mostró su rostro desfigurado, quedó humillado, quedó abandonado, quedó solo. Y así fue visto. Pero después de ese momento, se deshizo y se metió en todos nosotros. Entonces, él desapareció desfigurado, sangrando, para que parezca una iglesia gloriosa. ¿Y a quién ve la gente? Te ve a vos y ve a Cristo adentro tuyo, pero te ve a vos. Pero él quedó desfigurado. Un buen líder sabe el momento de desfigurarse, de quedar mal, para que sus discípulos queden bien, para que los que lo siguen queden bien.

Un buen líder, como Jesús, crea ambientes de paternidad basados en hermandad. Fíjense que la única vez que Jesús menciona a los discípulos como hijos, les dice: "No los dejaré huérfanos". O sea, Jesús es el hermano mayor. Jesús no es el padre. Jesús es hermano. Y él le está diciendo: "No los dejaré huérfanos". O sea, quien te muestra la paternidad del Padre no es tu papá espiritual. Quien te muestra la paternidad del Padre es el Hijo. El Hijo no te deja huérfano. Cuando nosotros vivimos ambientes de hermandad, conocemos al Padre. Cuando nosotros logramos vivir entre nosotros un amor genuino de hermanos, la gente ve al Padre, la gente alaba al Padre. Mateo 23:9 dice: "Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos". Mateo 20:25-28 dice: "Pero Jesús llamándolos junto así dijo: ¿Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos? No ha de ser así entre ustedes. Entre nosotros, sino que el que quiera entre ustedes llegar a ser grande será vuestro servidor. Y el que quiera entre ustedes ser el primero será vuestro siervo. Así como el Hijo del Hombre vino, no vino, perdón, vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos".

Muchas veces estamos mirando a Jesús con los lentes de este mundo. Entonces, entramos a la iglesia y buscamos entender el sistema con los lentes del sistema del mundo. Pero Jesús agarró esos lentes, los rompió y dijo: "Ven, ese sistema, unos enseñarían de otros, los líderes se dominan entre ustedes. No será así. Si entre nosotros es demasiado visible el que es el pastor, tenemos un problema. No debe ser así entre nosotros. El mayor es el que sirve". Por eso, quiero también honrar a todos los VIP. Por eso, son los VIP, son las personas más importantes en este lugar. Son ellos que no se han cansado de servir desde que llegamos. Hubo alguien que los que los recibió. Gracias. Gracias. Todos los chicos de técnica que han estado sin dormir. Gracias. Gracias a cada uno, porque si algo tenemos que mirar es a esa gente. Ellos son los mayores en el en el modelo de Jesús. Ellos son los mayores. No es Marcos, no es Bernardo, no es ninguno de los que está en la plataforma. Ellos son los mayores. El que más sirve es el más grande. Jesús, cuando los discípulos le hablan esto, ellos previamente le están diciendo: "Jesús, déjanos sentarnos a tu derecha, a tu izquierda". Y Jesús me dijo: "Que se lo sacude encima y sigue". Como ellos no entendieron, la mandan a la mamá a que la mamá le pida a Jesús. Entonces, ahí viene la mamá de los hijos de Zebedeo y le dice: "Maestro, ¿podrá mi hijo sentarte a tu izquierda, el otro a tu derecha?". Y Jesús dice: "No entienden nada. No entendieron nada". Y él ahí no dice: "Hey, no somos todos iguales". No, no dijo eso. "No estamos todos por igual". Dijo: "El que se siente a mi derecha y mi izquierda en el reino, o sea, en el Milenio y en lo que ha de venir, va a ser el que esté dispuesto a tomar de mi copa". ¿Alguien quiere tomar la misma copa de Jesús? ¿Está listo para eso? ¿Traición, muerte en la cruz, abandono? ¿Alguien quiere tomar de la misma copa? Y ellos, como no entendían qué significaba tomar de la copa, dice: "Sí, sí, queremos tomar la copa". Bueno, así terminaron, ¿no? También después creo que lo entendieron tiempo después, entendieron qué significaba. Y terminan muriendo así. Sí, hay mayor, sí, hay menor. El que sirve, el que da su vida. Los videos que vimos estos días, esa niña que lloraba porque su papá murió. Su papá debe ser uno de los mayores allá, seguramente. Entonces, hay un modelo de sacrificio, de hermandad, de amor, que tiene que ver con el sacerdocio correcto. Por eso, Dios aborrece las doctrinas de los nicolaítas, porque nos ponen un lente en el que decodifica el sacerdocio.

Entonces, cuando no dicen "sacerdote", ¿qué se nos viene? ¿Qué imagen se te viene? Se te viene el Papa, se te viene la sotana, se te viene, o en el mejor de los casos, el pastor que predica. Pero si se te dice ahora, si yo después de todo esto les digo: "Sacerdote". Si logras verte a vos mismo en tu casa, en tu trabajo, profetizando, sirviendo a tu familia, sirviendo a tu barrio, amando a la gente, sirviendo a tu compañero que en el trabajo te critica, te serrucha el piso. Si vos logras verte así, cuando yo digo "sacerdote", entonces empezamos a entender que el sacerdocio de todos los santos no son, no es para unos pocos, es para todos. Es para una iglesia gloriosa, una iglesia hermosa, que todos profetizan, que todos sirven, que todos aman unos a otros.

Y con esto, solo quiero hacer una aclaración. Cuando hablamos de esto, no estamos diciendo que no hay autoridades puestas por Dios. Hay autoridades puestas por Dios. No estamos diciendo que no todos deben usar el micrófono, que todos deben usar. No es que ahora somos todos iguales, todos somos el micrófono. No estamos diciendo eso. No estamos diciendo que nadie debe ser separado para trabajar en la iglesia. Hay gente que puede ser separada y que no. No estamos diciendo que no hay mayores y menores. Hay mayores y menores. Pero según el concepto de Dios, que no nos vamos a enterar hasta la hora en que no lleguemos allá. Y resulta que Agus era gigante, era de los mayores, porque en el reino de los cielos, el que más sirvió. Yo no sé cómo va a ser, si va a ser mayor en tamaño, si va a ser mayor. No sé cómo va a ser, pero van a tener rango de autoridad diferente. Alguien decía una vez: "Si en el reino de los cielos hay un restaurante hermoso, es la persona más importante". Así es el reino de los cielos y así es el reino al que pertenecemos.

Ahora, ayer, cuando estábamos acá, Cheli, que ministraba, Cheli y Nane, ella me decía: "Tengo un sentir a la hora de ministrar". Ella tenía el sentir de que muchas oraciones no llegan, decía ella, porque hay personas que están heridas con sus pastores, personas que están heridas con sus líderes. Y queremos orar por eso. Queremos primeramente perdonar. Perdonar a gente que nos modeló un sistema que la verdad, se lo modelaron a ese sistema también, y ni siquiera tienen la culpa. Los nicolaítas tiene la culpa el ser humano que le gusta eso, que le es cómodo eso. Tenemos la culpa nosotros, que nos gusta, que es más cómodo sentarnos y que otro predique y nos diga: "El lema para este año es tal", y yo anoto y camino en ese lema, a tener que yo arrodillarme, buscar a Dios y decir: "¿Qué querés que haga? ¿Cómo te sirvo?". Es nuestro llamado cada día levantarnos cada mañana y decir: "Acá está tu siervo, acá está tu sacerdote. Viene a servirte. ¿A quién quieres que ame? ¿Cómo quieres que sirva? ¿A quién tengo que servir hoy?". Y esa es nuestra vida. Y eso es todo lo que él espera de nosotros: que seamos como él.

Por eso, primeramente, quisiera invitarlos a que cierren sus ojos y le pregunten al Espíritu Santo si hay alguien a quien perdonar de este sistema, alguien que les ha mostrado este sistema, algún líder que tuvo alguna de estas expresiones. [Música] Y si así es, quiero invitarte a que lo perdones y digas: [Música] Jesús, yo quiero pedirte que lo bendigas. Yo de corazón, de corazón, quiero pedirte que bendigas a esta persona, esta persona que me hirió, pero me hirió por mostrarme un sistema que ni siquiera esa persona sabía que no es tu forma. [Música] Y nos vaciamos de ese sistema que hemos visto y que nuestra alma enviciada muchas veces quiere reproducir. Nos vaciamos. Jesús, nos vaciamos de este sistema, de los sistemas de este mundo. Nos vaciamos de de momentos, de palabras. Hay palabras de líderes que entraron profundo, que dolieron. Hoy perdonamos esos líderes. Perdonamos esos líderes. Yo perdono. Perdono a mi pastor, perdono a mi líder, que que me mostró algo distinto a Jesús. Pero yo hoy me reconcilio con lo que Jesús puso delante mío, que es un cuerpo, una iglesia gloriosa, algo que Dios me decía estos días: "¿Será que no miremos más atrás?". Como le pasó a Lot. Atrás de él estaba Babilonia, atrás de él estaba Sodoma y Gomorra. Era un sistema de confusión, era un sistema perverso, pero estaba detrás. Y le dijo: "No mires atrás, extiéndete hacia adelante, no mires". [Música] Y yo quiero, quiero pedirte que hoy pueda cerrar el capítulo de un sistema que quedó atrás y que pueda mirar hacia adelante, porque delante tuyo está Jesús invitándote, invitándote a ser sacerdote junto con él. Dice: "Tengo ropas blancas, te puse para conectarte conmigo y con quienes te rodean, te puse para servir a otros, te llamo santo como yo soy santo, te llamo apartado". Y él quiere mostrarte delante tuyo un sacerdote que ora día y noche, que ora sin cesar, porque sabe que su función no es en una plataforma, sino que es un estilo de vida. [Música] Nos reconciliamos con la idea de ser sacerdotes como vos, Jesús. Abrazamos esta idea. Abrazamos la idea de ser testigos tuyos, de ser mártires en vida. Abrazamos la idea del martirio en vida y no solo en Medio Oriente, sino acá, cada día morir a nosotros, cada día morir a mis deseos para servirte, para hacer lo que vos me estás pidiendo, para llevar el evangelio, para amar a otros.