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Introducción: porque como profesionales de la salud debemos aprender elementos básicos de metodología de la investigación.
En este vídeo conversaremos sobre este tema. Como profesionales de la salud, estamos expuestos a una serie de preguntas por parte de nuestros pacientes. Estas preguntas son de diferente tipo. Por ejemplo, pueden necesitar que realicemos algún diagnóstico o que contemos respecto de algún tratamiento efectivo y eficaz para alguna condición de salud o alguna enfermedad.
Actualmente, existe un modelo crítico en el que se plantea que las preguntas con las que vienen nuestros pacientes no pueden ser respondidas exclusivamente desde nuestra experiencia clínica. Este modelo, llamado prácticas en salud basadas en la evidencia, remonta a sus orígenes en lo que se conoce como medicina basada en la evidencia. Hoy existe para cada disciplina.
Desde este modelo, existen al menos tres elementos que deben conjugarse al momento de prestar atención para que ésta sea de calidad. En primer lugar, y quizás lo que conocemos de manera clásica, sería nuestra experiencia profesional y nuestra formación que tenemos a la base de ésta.
En segundo lugar, vamos a tener que ser capaces de buscar, seleccionar y aplicar la mejor evidencia científica que responda a esa pregunta con la que vienen nuestros pacientes. En tercer lugar, vamos a tener que poder identificar las preferencias que estas personas tienen respecto de la consulta con la que acuden a nosotros.
Es así como, a partir de este nuevo posicionamiento crítico de la salud basada en la evidencia, vamos a tener que conjugar estos tres elementos para poder prestar una atención de calidad. Quizás en este escenario, la novedad es la búsqueda, sistematización y aplicación de la evidencia científica.
Para ello, es que vamos a necesitar conocimientos de metodología de la investigación, bioestadística y epidemiología, para poder ser certeros respecto de la búsqueda, la comprensión y la evaluación crítica de la literatura científica que estamos realizando.
Como una manera de simplificar este proceso, se han establecido unos modelos de preguntas clínicas. Estas preguntas nos van a servir para poder localizar de mejor manera la evidencia científica, pues cada uno de estos tipos tiene algunos diseños de investigación que son específicos para poder responderlas. Así, podemos hacer nuestra búsqueda un poco más organizada y focalizada en lo que estamos buscando.
Al menos, habrían cinco tipos de preguntas clínicas. Tenemos, por ejemplo, las preguntas de diagnóstico, en las que vamos a tener que ser capaces de buscar la evidencia científica que nos dé características de sensibilidad y especificidad respecto de diferentes pruebas diagnósticas.
Existen también las preguntas de pronóstico, en las que, a partir de la condición de salud, vamos a tener que ser capaces de algún modo predecir lo que ocurrirá. Por ejemplo, cuánto tiempo dura la enfermedad, cuánto tiempo duran los síntomas, etcétera.
Otro tipo de preguntas se van a consultar respecto de las causas de una determinada condición de salud, y estas son las preguntas de etiología. También existen las preguntas que se van a enfocar en cuáles son los tratamientos efectivos y eficaces para poder resolver un problema de salud.
Otro tipo de preguntas, que quizás escapan un poco a las anteriores, tiene que ver con las creencias. Aquí aparecen todos los diseños de investigación cualitativos, en los que podemos consultar, por ejemplo, por qué las personas no adhieren al tratamiento nutricional.
Estas cinco tipos de preguntas clínicas nos van a orientar y ayudar a poder diseñar y plantear nuestras estrategias de búsqueda de evidencia científica. Reiteramos que la intención en este contexto es que la metodología sea utilizada y aplicada al contexto y a la atención específica de nuestros pacientes.
Luego, puede ser que con el tiempo querramos nosotros poder ejecutar una propia investigación, y para eso vamos a tener que aún profundizar más en nuestros conocimientos de metodología, bioestadística, metodologías cualitativas, etcétera.