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Çağdaş sanat bir kandırmacadan mı ibaret? Sanat eleştirmeni Avelina Lesper anlatıyor

Çeviri Konuşmalar24:54

Transcription

Ah, fruta. La persona más parejas de esta crisis delante. Mira, el arte es un producto de la inteligencia, el talento y la sensibilidad humana. El arte, antes que nada, es creación. El artista parte de nada, parte de cero o parte de una idea pequeñísima para, a partir de ahí, enfocar su trabajo a crear. Crear arte es diferente a trabajar simplemente por trabajar. En el proceso de crear arte hay una intención de crear un objeto que pueda comunicar, que pueda participar de la sensibilidad del otro. No, bueno, es una definición mía. Aristóteles dice que el arte es un proceso de creación razonado. Joe dice que el arte es eso que nos va a salvar de la barbarie. Y los dos tienen razón, porque en ese proceso de creación razonado, como dice Aristóteles, tú meditas qué es lo que quieres hacer con eso, qué es lo que quieres comunicar con esa pieza, hacia dónde la quieres llevar, por qué decidiste utilizar la música en vez de utilizar la palabra, por qué. Pero también de todas las conversaciones, que no existe una definición establecida que sirva para todos, tanto por artistas como por visitantes, porque el arte se define en cuatro. Filosofía negativa: te voy a decir lo que no es arte. Arte es lo que requiere de su contexto para existir. Arte es lo que no requiere de su contexto para existir. Arte es lo que trasciende. Arte es lo que va más allá de su momento sociopolítico. Arte es lo que sobrevive al artista mismo. Arte es lo que no necesita de una explicación para que lo entienda todo el mundo. Necesita, no, eso es una mentira. Mira, el arte contemporáneo no. Para empezar, no existe el arte contemporáneo como tal. El arte contemporáneo es un estilo. El estilo contemporáneo es lo que yo llamo el arte vía IP, vídeo, instalación, performance. El arte contemporáneo es un estilo de hacer las cosas. Entonces, es un estilo de abordar el dibujo, es un estilo de abordar el vídeo, es un estilo de abordar el performance, es un estilo de abordar cualquier medio. Por ponerte un ejemplo, y ustedes que son cineastas lo van a entender perfectamente: tú, para hacer una película, cuidas de la producción, cuidas de la iluminación, cuidas el encuadre. Cualquier detalle es importante. Si vas a hacer un vídeo arte, no importa que esté fuera de foco, no importa que la secuencia sea absurda, no importa que no haya calidad en la realización, no importa que grabes 20 minutos continuos a una mujer barriendo. Entonces, te das cuenta que es un estilo. Y cuando tú pones una película junto a un videoarte, entonces el videoarte no se sostiene técnicamente ni conceptualmente, y la película sí. Te dicen: "Bueno, es que eso es cine, es que esto es cortometraje, lo mío es videoarte". Entonces, lo que hace el estilo contemporáneo, desde la inmediatez del instante presente, su tema y de la falta de factura, su canon. Exactamente, exactamente. Ya lo dijeron Tussam y Donald Judd: "Arte es lo que el artista designa como arte". Por ejemplo, cuando la gente no lo entiende, es porque no es arte. Simplemente, si el arte necesita de un intermediario que te lo explique y que te diga qué es eso, qué es esa pieza y cuáles son las intenciones del artista y lo que trato de decir o lo que no pudo hacer, entonces no estás frente al arte, porque el arte no necesita del intermediario. Tú estás frente a una pieza que es producto de la retórica académica y que es producto del mercado. O sea, somos muy pocas las personas. Hay un libro por ahí de Vargas Llosa, hay algunos escritos de Antonio Muñoz Molina, pero el gran general de la academia de los artistas del mercado es que están avalando cualquier objeto como arte, porque esto es un aparato de marketing inmenso que encontró una salida para vender objetos que no valen nada, que tienen valor ficticio y que tú no tienes una forma de sustentarse estéticamente ni teóricamente, pero que con esta retórica están vendiendo como arte. Prácticamente estamos ante un gran fraude. Estamos creando un mundo de arte falso, claro, para sostener un negocio inmenso. Por supuesto, pero la gran mayoría son falsos. Es un falso artista Gabriel Orozco, como lo es Damien Hirst, como lo es Jeff Koons, como lo es Murakami, como Esther es Amar Goles. Todas las personas no son artistas, y no lo digo yo, ahí están sus obras. Pero, por ejemplo, hemos entrevistado a... Ah, pues eres un negocio. Gabriel Orozco es socio de la galería. ¿Qué quieres que te diga? Aquí mi socio es un fraude, no existe. Qué ridícula, deberían demandarlos por esas mentiras. Es ridículo lo que acabas de decir, es monstruoso. Yo lo sé, que es monstruoso. Y el último genio de la estaca de fallecer que fue Lucian Freud. Así que tengamos así de gran estatura, acá de Moria. Lucian Freud, no, o Gabriel, o los que... Es un clan. O sea, más visitó su obra Gabriel Orozco. Nada más quieres ser simpático, enlace chistoretes visuales. Hace chistes visuales como los hace Gabriel Kuri con sus tickets del súper, ama, y como los hace Abraham Cruzvillegas con sus patinetas y sus juguetes rotos. Todo el mundo quiere ser simpático, todo el mundo quiere hacer chistes visuales. Y además, todo uno que es el jovencito, no, pero su obra trata de ser como si fuera un jovencito. Nada más Abraham Cruzvillegas poniendo sus patinetas y sus huaraches como si fuera un adolescente. Entonces, él no lo considera un genio. Lo conozco, es un artista del sistema. La figura del genio se destruyó gracias a estas personas. El artista genial, como nosotros lo conocemos, que es un producto del Renacimiento y que llegó a su apoteosis en el siglo XVIII, estas personas se encargaron de destruirlo. Justamente para que va a poder decir que todos eran artistas. Y hay largos escritos sobre cómo destruir la figura del genio, como lo han destruido con la apropiación. Ya no hay autoría, entonces cualquiera se puede robar la obra de otra persona. Este es el acto vandálico de Duchamp de haberle puesto bigotes a un cromo de la Mona Lisa. La pieza ya no valía nada porque puede ser una simple reproducción, pero le puso bigotes, se la apropió. Entonces, eso, la figura del genio ya no existe. Por eso, ahorita mismo, cualquier manifestación mediocre, banal o superficial, pues es llamada arte. Exactamente, esa que se subasta como arte. Ahora que el Guggenheim exponga a Gabriel Orozco, no es porque lo considere un genio, es porque lo considero un artista del sistema, de este sistema que puede vender cualquier cosa como arte. Entonces, lo lleva, y el que expone basura, y tú le expones basura, están botellas vacías, están fotografías de chicles masticados. Ahí está, nada, nada que puedas tú llamar como algo inteligente, como algo, este, como un producto de una creación razonada. Nada de eso. Con otra persona que has mencionado, está claro que nuestra artista nos has visto sus pinturas de puntos. Además, todas las bandas en una factoría no hacen nada, no acción. Ni una de sus piezas de viajeros estudio en la única escuela desde Inglaterra que aceptaba a las personas sin saber dibujar. No sabe dibujar. Tuviste sus últimas pinturas que trató de imitar a Bacon. Son pinturas en las que el hombre no sabe ni siquiera composición. Puedo hacerlo en Star, claro, porque este sistema permite que cualquier persona sea artista. Porque este sistema permite que cualquier objeto sea catalogado como arte. ¿Por qué? Porque las cosas se evalúan con dos elementos: con cifras, lo que cuestan, y con citas. Tú puedes poner cualquier objeto en la galería y lo validas con una modular, con una cifra de misión, con una cifra de 20, con una cita de Benjamin. Con eso queda validado. Y con una cifra, entonces llevas a alguien y te lo cotizan y le pones el precio que quieras. Las obras pueden valer lo que tú quieras. De hecho, las obras tienen un valor ficticio de muchísimas cosas. Te entregan un certificado y ni siquiera te entregan la obra. Si estuvieran fabricando, es una mafia y es un gran fraude. Y es una mafia en la que te voy a decir quiénes participan. Participa la academia, es decir, las instituciones culturales y las instituciones educativas. Participan los museos, las galerías y las casas de subastas. Ellos son los que contratan a los curadores. El curador en jefe del MUAC es Cuauhtémoc Medina, que es el que valida la obra de Teresa Margolles. Y ve las barbaridades que hace Teresa Margolles. O sea, le toma el pelo a la gente descaradamente y te dice que eso es arte. Si le decimos que es bastante normal, claro. Imagínate, hizo su tesis doctoral en Fluxus. Hacerlas en Fluxus es como haber hecho un karaoke. Las aflicciones, un movimiento artístico que duró 10 años. Pero entonces nos ponemos ácido, exactamente. Y tú puedes ver, por ejemplo, que Arturo Rivera no ha expuesto en la Ciudad de México en 10 años. Tú puedes ver la cantidad de pintores que no han podido entrar en los museos. Tú puedes ver a cientos de dibujantes con muchísimo talento fuera de los museos. ¿Por qué? Porque quien está dentro de los museos está Gabriel Kuri con sus tickets de Superama. Este tipo de cliente está Eduardo Abaroa, de la exposición que acaban de levantar del Museo Tamayo, en el que el rótulo de cerveza Sol de Gabriel Orozco lo estaban presentando como la alternativa a los murales de Siqueiros. No solamente va en detrimento del arte, en detrimento de algo muy peligroso de la inteligencia humana. Están acabando con el... Mira, arte va a seguir habiendo creación porque la creación es una necesidad. Estas personas no necesitan de crear porque, pues, si tú ves las obras que se hacen en 10 minutos, pues no hay ninguna necesidad de crear. Toma muchísimo tiempo crear. Crear es una... y crear es una carrera que no termina nunca. De hecho, los artistas empiezan a aprender cuando salen de las escuelas y se empiezan a enfrentar con su creación misma. Y necesitan buscar un lenguaje y necesitan buscar su propio quehacer en el arte. Eso, el artista se da cuenta, se enfrenta a esto terminando la escuela. Pero si desde la escuela llegan los alumnos y te leen un papelito sobre el machismo y se orinan en el patio y ese es el examen, lo que te estoy siendo real, sucedió en la Esmeralda, y eso en los maestros lo aceptan como examen y los aprueban, pues qué esfuerzo necesitan hacer para convertirse en artistas. Ninguno, porque no hay esfuerzo en ser artista. Y tienes muchísimo estatus y es muy buen negocio. De lo que significa ser científico, mira lo que es hacer ciencia. Son años de estudios. Es, además, enfrentarte con tus propios fracasos, igual que en el arte. Es darte cuenta que muchísimas cosas al acecho mal, que necesitas de trabajar ininterrumpidamente. Y estos chicos son artistas desde que entran a la escuela. En ese momento ya se están considerando artistas a sí mismos. No hay jerarquía de valores en estas obras, y eso te lo puedes ir con Cuauhtémoc Medina, porque él defiende que no hay jerarquía de valores en estas obras. Si no, era que valores de necesidad de que hay una educación, como en todo el mundo, porque el precio es ficticio, porque el precio es un capricho del mercado. El precio es ficticio. No, vamos a mirar. Te voy a contar lo que me sucedió en Zona Maco, por ponerte un ejemplo. Tenía unas ramas recargadas en una esquina en la galería. Yo le pregunté que cuánto costaban las ramas que estaban ahí recargadas, y me dice: "Depende". Luego, ¿depende de qué? De la extensión donde vayas a poner las ramas. Y le digo: "Pues yo ya especulando, yo nada más quería el precio". Ligó dos metros, unos 40 mil euros. Y oye, que algo me llevo estas ramas que están aquí. No, yo te voy a dar un certificado donde dice que tú puedes poner ramas en dos metros y que cuestan y que tienes derecho a hacerlo y que tienes ahí la validación del artista. No están vendiendo arte, personas. Yo puedo vender exactamente, pero es que es un negocio que permite el lavado de dinero. Es un negocio con el que se blanquea dinero de una manera formidable, porque tú compras unas ramas por 40 mil euros. En el momento que tú ya las compraste, son tuyas. Tú tienes la capacidad y el derecho de volver a evaluar esas ramas. Claro, claro, pero no necesitas eso. No necesitas únicamente el certificado. Entonces, tú ya esas ramas las vendes en 45 mil euros. Mantienen a la gente en el campo de no entender nada, porque no creo exactamente qué es lo que es lo que pide una dictadura: callar la crítica. En el momento en que las sociedades se vuelven críticas, se vuelven conformistas y entonces pueden manipularlas. En el arte es claro. El arte contemporáneo y la academia y la forma en que lo están manejando es un sistema dictatorial que está buscando la nula crítica para poder manipular a las personas y vender cualquier objeto como arte y que ese objeto esté evaluado en una cantidad que tú quieras y tampoco se pueda discutir el precio. ¿Qué es lo que hace la academia? La academia te da un argumento de venta. El curador es, antes que nada, un gran vendedor. Entonces, te da un argumento de venta y lo van a ver en la base. Llegas y te dan y el curador y el galerista te explican en qué museo ha estado expuesto, qué han dicho de los académicos y lo que tiene es un argumento de venta. ¿Para qué? Para venderte una silla con un foco encima. Y el argumento no es si tú estás percibiendo belleza, si estás percibiendo inteligencia, si eso tocó algo de tu propio ser, que además es lo que estamos buscando, porque es lo que buscamos cuando escuchamos música, es lo que buscamos cuando vamos a ver una coreografía, cuando leemos un libro. Resulta que con el arte ya no debemos de tener ningún tipo de percepción ni de experiencia estética. El arte ha acabado con la experiencia estética. Pero entonces, ¿qué hay atrás de eso? Hay un montón de retórica y hay un montón de discursos académicos. Y lo que hace el vendedor curador es darte todos estos argumentos para que entonces eso como arte. En el momento que tú eres un espíritu crítico y dices: "Pues yo no veo todo lo que tú me estás diciendo", es que no entiendes. Si no te gusta, es que no entiendes. Exactamente. Llevan a pedir un certificado de educación antes de entrar en los museos. Que no se supone que los museos eran para que obtuviéramos esas experiencias. ¿Por qué ya no hay experiencia estética? Es lo que están haciendo estas personas. Están acabando con la experiencia estética. Eso es una cosa gravísima. Claro, es una crisis. Es una crisis porque lo que quieren es que haya retórica atrás de las obras. Mira, las virtudes de las obras han dejado de ser visibles. Las virtudes de las obras son verbales. Tú no ves las virtudes de las obras. Tienes que decir. Ese es un problema. Ese es un vacío que no está cumpliendo el arte y que no va a llenar con retórica. No hay personas muy creativas, hay gente muy brillante que está fuera de los museos, está fuera de la academia, está fuera de las galerías. Lo que está en crisis ahora mismo es este estilo contemporáneo al que pretenden llamar arte y que no es arte. Y están en crisis porque nos estamos dando cuenta todos de que es un enorme, enorme fraude y es un enorme engaño únicamente para promover un negocio. Un negocio en el que puedes vender objetos de lujo costosísimos con una cosa increíble, sin que el objeto prácticamente exista. Este arte es del sueño del marketing. Mientras el marketing se ha sentido obligado a mostrarte un objeto y decirte: "Compra este coche y aquí están los valores del coche y las cualidades de este automóvil y cómpralo por esto", llegó algo que superó el marketing: marketing mismo. El objeto ni siquiera existe y los valores del objeto son verbales y no tienes por qué comprobarlos. Por supuesto. Y ve lo que se ha convertido en México. Empezó a comprar el sueño en Lopecito. El mundo asumió que entonces era de gente nice comprar estas tonterías que no son arte. Llega a todo el mundo, engorda, es a subirse al carro del nuevo consumo, a comprar este tipo de objetos. La conexión a Kenia López todos los días se está perdiendo valor. Todos los días está valiendo menos las obras de mi ángel. Están valiendo menos. No por eso están en crisis ellos, porque están acabando con su propio mercado. ¿Sabes por qué? Porque acabaron con la autoría. Están produciendo tal cantidad de objetos y los objetos son tan fáciles de hacer que esto va en contra de las leyes de oferta y demanda. ¿Por qué? Porque es esa enorme posibilidad. Pero si antes había que aprender a pintar y había que aprender a ser imprimatura, si había que aprender a hacer una veladura y había que aprender con post composición, que hay pintores que se mueren sin haber sabido composición nunca en su vida, es una cosa dificilísima. Y ahora cualquiera puede entonces llegar y poner su ropa sucia y la llamas arte. Entonces, imagínate. Nunca en la historia del mercado del arte había habido tantas obras y tantos artistas en el mercado. Jamás había existido este fenómeno. ¿Cómo que no? Mira, la solución es, en primer lugar, aprender a revelar y aprender a decir con muchísimo valor que lo que estamos viendo en los museos no es arte y lo que estamos viendo en los museos no nos proporciona ningún tipo de experiencia estética en los museos y en las galerías, porque los museos están trabajando para las galerías. Si la gente se empieza a revelar a esto, yo siempre les digo que saquen su espíritu crítico del closet. Si sacan su espíritu crítico del armario y empiezan a decir lo que piensan y dejan el "no entiendo" a un lado, porque no es que no entiendas, no hay nada que entenderle a la obra de Gabriel Orozco, nada que entretenga la de Gabriel Kuri, mucho menos la del resto que vienen detrás de ellos. No hay nada que entender en todos esos trabajos. Si la gente empieza a decirlo, va a empezar a reaccionar, porque está bastante bien. Primero en el mercado, y donde más les duele es en el dinero, porque al final de esto lo único que hay atrás es el motivo más pedestre que te puedas imaginar: dinero. Únicamente. No hay ni los motivos filosóficos que te atan de haber dicho muchísimos curadores, ni los motivos filosóficos que han inventado muchísimos artistas, ni todas estas historias de que después del existencialismo. Nada de eso es cierto. Lo único que hay atrás de todo esto es el mercado y es el dinero. Objetos de lujo sin valor real que te ofrecen productos ficticios. Es lo único que hay atrás de esto. El peligro es que nos estamos llevando a la inteligencia y a la creación humana entre esta avalancha de basura. Ese es el gran peligro. Ahora, no nos debería extrañar. El mercado ha acabado con países completos, como podemos ver ahorita con Europa. El mercado está acabando con la salud de las personas, ha acabado con la ecología, porque anima a acabar con la inteligencia humana. ¿Por qué no va a acabar con el mercado del arte? Porque nos va a pervertir el arte, que además se máxima llamaba para una minoría. Obviamente están detrás de esto. Entonces, lo primero que hay que hacer es aprender a decir: "Esto no es arte". Y lo segundo que hay que hacer es que los que existen, la capacidad creadora, los que existen al talento, sigan creando, aprendan a dibujar, aprendan composición, aprendan a usar los materiales y aprendan a crear y a defender su obra. Es la única manera en que lo vamos a hacer. Que se olviden de la academia y de los críticos. Hay muchísima gente vendida, hay muchísima gente falsa. En todo eso no es garantía de nada. La solución está en los artistas y en el público mismo. [Música] No, nada más porque crear. Eso involucra muchísimas emociones. Crear es mucho dolor y crear es mucho placer. Y ahora es decir que el placer en que alguien llegue y cuelgue, mande hacer una unión en la tlapalería. Es decir, como un maestro que me reclamó ahora que estaba equivocada. Eso no es una mesa de cuatro patas. Les digo: "Ya ven, chicos, gracias a sus maestros, esto puede ser llamado para el que estuviera en la galería en objeto, en un dispositivo de cuatro patas, no una mesa". [Música]