Transcription
Otra distorsión cognitiva es la falacia de control. La frase de control se puede vivir de dos maneras.
Hay personas que sienten la responsabilidad de cargarse todo el mundo en sus hombros. Entonces, sienten que tienen la necesidad de ocuparse de los hijos, de la mujer, de los amigos, de los empleados. Sienten que sobre sus hombros recae el mundo. Esto no los deja vivir en paz.
Obviamente, viven sintiendo la presión todo el tiempo de que tienen que hacerse cargo y que tienen que tener controlado qué es lo que hace el otro, qué es lo que deja de hacer el otro. Si al otro le va bien o al otro le va mal, se sienten responsables de todo esto.
Esto lleva a un nivel de estrés enorme. También puede pasar del otro lado, que una persona se sienta controlada por un jefe, por un padre, por una pareja. Se siente controlada todo el tiempo. De esta manera, la persona no puede sentir ningún tipo de autonomía.
Entonces, todo el tiempo siente que si va a tomar una decisión, tiene que primero consultarlo con alguien porque le da miedo tomar la decisión por sí mismo. Esto quiere decir que hay una persona que le está haciendo sentir que está siendo controlada.
Del otro lado, también está la cosa de sentir que no puede hacer nada sin que yo lo vea primero porque siento que es mi responsabilidad.
Otra falacia, otra distorsión cognitiva, tiene que ver con lo que es la falsedad de cambio. Mis necesidades, o mi felicidad, o mi paz tienen que ver con que el otro cambie.
Entonces, si la relación está mal, está mal porque el otro tiene que cambiar. Lo que busco desesperadamente es que el otro satisfaga todas mis necesidades. Si no las puede cumplir, las tiene que cambiar.
Esto nos lleva a lo que es la falacia de justicia, en el sentido de que para mí es justo. Sin embargo, la justicia tiene que ver con algo subjetivo. Lo que para mí es justo no quiere decir que para el otro no sea justo.
Por ejemplo, una paciente me dice: "Es injusto que mi marido no me lleve a cenar afuera una vez por semana si trabaja tanto". Ricardo, con que sea justo o no sea justo, o si me quisiera, me llevaría a comer una vez por semana. No es la única manera de demostrar el afecto.
Es decir, lo que para uno es justo, para el otro puede no serlo. Sin embargo, se basan todo el tiempo en lo que es justo y lo que es injusto. Entonces, cuando algo lo percibo como injusto, no me gusta, me frustro, me angustia o siento ansiedad.
También tiene que ver otra distorsión cognitiva: el etiquetaje. Las etiquetas tienen que ver con la manera en que yo me digo, valorizando la manera en la cual yo me digo.
Si yo estoy todo el tiempo diciendo "soy un estúpido" o "esto me pasa porque soy un boludo", no me doy la posibilidad de cambiarlo, de medir la posibilidad de aprender. A su vez, termino justificando todo aquello que me pasa sin hacerme cargo de mi responsabilidad.
Entonces, todo esto me pasa porque soy un boludo. No modifico nada, no me hago cargo ni me doy la posibilidad de cambiar ni de hacer algo para que aquello que tanto me frustra deje de ocurrir.
Me puede pasar también con los "debería". Los "debería" tienen que ver con esto de estar todo el tiempo pensando "yo debería hacer esto" o "yo debería hacer lo otro".
Obviamente, todo esto tiene que ver con seguir un mandato. Yo creo que yo debería hacer tal cosa. Entonces, como no lo hago porque es lo que debería, me frustro.
Yo debería hacer ejercicio, yo debería estudiar, yo debería casarme, yo debería tener hijos. Vivimos siguiendo mandatos, ya sean sociales, familiares, etcétera.
Entonces, como eso que debería no lo hago, o no lo quiero hacer, o no me satisface, me digo frustrando. Porque el "debería" tiene que ver con alcanzar un ideal, con ser perfecto, y uno nunca va a ser perfecto.
Entonces, es vivir en busca de una perfección. No hago más que frustrarme y cada vez sentirme peor conmigo mismo.
Las últimas dos distorsiones cognitivas serían la culpabilidad, donde se puede tomar de dos maneras. Siempre es culpa del otro. Todo lo que pasó es culpa del otro, entonces yo no me hago cargo de nada.
También se puede tomar desde el otro lado: todo lo que pasó fue mi culpa. Entonces, si la relación se terminó, fue mi culpa. Si pasó algo en la empresa, fue mi culpa. Todo es mi culpa.
La culpa termina siendo una necesidad de castigarme porque siento que hice las cosas mal. Entonces, en esta enemistad, ese deseo compulsivo casi de autoflagelarse porque uno se equivocó o cometió un error, vive angustiado culpabilizándose de que todo lo ocurrido fue por responsabilidad de uno.
También puede pasar del otro lado. Algunas personas manipuladoras tienden a hacer esto: "Nos separamos por culpa tuya" o "esto pasó por culpa tuya". Nunca se hacen cargo de nada.
Entonces, puede pasar que la distorsión se dé en ambos casos: en la persona que se siente culpable todo el tiempo y también puede ser aquella persona que vive sintiendo que la culpa es del otro.
Esto también está llevado a la otra distorsión que posee el tener razón. El tener razón tiene que ver con siempre estar defendiendo mi posición y demostrando que la posición del otro es errónea.
Es decir, yo tengo razón en todo. En esta necesidad de defender mi posición, nunca escucho lo que le pasa al otro. Entonces, me encierro tanto en este egocentrismo que provoca que las cosas sean como yo digo.
Se termina alejando al otro porque el otro no se siente escuchado, porque siente que todo el tiempo no puedo flexibilizar el pensamiento.
Si nosotros nos ponemos a analizar esto, yo pregunto ahora: ¿cuántas de estas distorsiones manejas o vives día a día? Seguramente nos van a decir todas.
Esto es normal. Las distorsiones cognitivas todas las tenemos. Ahora, el tema es cuando vives distorsionando la realidad. Vives con todas estas distorsiones juntas, modifican los pensamientos, disfrazando realidades de una manera errónea y viviendo con una angustia descomunal las 24 horas.
Esto se puede modificar. Sí, obvio que se puede modificar. Lleva tiempo, lleva terapia, lleva trabajo en equipo.
Por eso, los psicólogos cognitivos somos activos en el tratamiento y por eso es de mutuo consentimiento. Lo que llamamos mutuo, la mutua empatía del psicólogo, no critica la manera en la cual vos percibís el mundo.
Entiende por qué percibís el mundo así y busca modificarlo o darte herramientas para que percibas el mundo de otra manera, uno mucho más real.
Porque, de hecho, de esta manera, la distorsión cognitiva justamente tiene que ver con eso: con una forma irreal de percibir la realidad.