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¿CUÁNTOS MÁS IMPUESTOS Puede SOPORTAR la POBLACIÓN?

Pablo Gil Trader33:07

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Hola, qué tal, soy Pablo Gil, y hoy os traigo una reflexión profesional que tiene mucho que ver con uno de los grandes males, en mi opinión, que aqueja a nuestra economía y, en general, las economías desarrolladas, especialmente en Europa. Es la carga impositiva que cae sobre los hombros del ciudadano y que da la sensación de que va a incrementarse todavía más el año próximo, pese a que ya estamos en unas cotas que son, bajo mi punto de vista, demenciales.

Pagamos por todo: pagamos por nacer, por morir, por tener, por comprar, por transmitir, por donaciones, por sucesiones... Básicamente, hay impuestos en todo aquello que hacemos. Vamos a hablar de la situación de España, vamos a hablar de la comparativa de España con el resto de Europa, y voy a mostraros también cómo funciona un poco el estado a base de ingresos que percibe y dónde los gasta. Creo que es algo que todo el mundo debería conocer para tener una foto de lo que está pasando, y quiénes gastan más y quiénes gastan menos en términos de ideologías.

Bueno, pues vamos con ello. En primer lugar, me gustaría empezar por un concepto muy sencillo: no cualquier negocio que tenga un empresario depende su buen futuro de dos cosas: controlar bien los gastos y, por supuesto, generar ingresos recurrentes de forma consistente. El problema es que, cuando hablamos del gobierno, cuando hablamos del estado, da la sensación de que este equilibrio entre gastos e ingresos... pues a los gastos prestan poca atención y a los ingresos le prestan toda la atención del mundo. Hay una obsesión por recaudar cada vez más para justificar una serie de gastos y evitar lo que llamamos el déficit.

Tal vez, si trabajásemos más sobre la partida de gastos, no tendríamos que asfixiar a la ciudadanía y a las empresas con la carga impositiva, pero especialmente a la ciudadanía, como veremos a continuación. Por un lado, creo que es fundamental entender que, cuando hablamos de los estados, los ingresos provienen de la recaudación vía impuestos y cotizaciones sociales. Cada país es muy particular, no todos tienen el mismo esquema impositivo, pero a grosso modo, esa imagen creo que haría un buen resumen de cómo se componen los ingresos públicos.

No, a través de impuestos, tasas y contribuciones. Los impuestos pueden ser directos o indirectos. Luego están las cotizaciones a la Seguridad Social. Por ejemplo, en España, una parte mayoritaria corre a cargo de los trabajadores de la empresa y una minoritaria por parte de los trabajadores, salvo que sea autónomo.

Como digo, aunque esto va cambiando —porque no hay un dato que sea estable en el tiempo—, sí podemos decir que, en general, cuando miramos la recaudación impositiva por parte de un gobierno como el español, con datos del Ministerio de Economía y Hacienda, aproximadamente el 40% de lo que ingresa el estado es a través del impuesto sobre las personas físicas, lo que llamamos el IRPF; un 22% provendría del IVA; un 13%, el impuesto de sociedades; un 12%, el impuesto especiales; y, luego, la suma de todos los demás cargas impositivas representarían aproximadamente un 13%.

¿A qué se destina este dinero? Bueno, como podéis observar, casi un 60% de toda la recaudación que se hace se destina a lo que llamamos política social. Ahí tenemos las pensiones, el desempleo, fomento del empleo, gestión de administración de la Seguridad Social, servicios sociales, educación, sanidad, acceso a la vivienda y fomento de la edificación, cultura. Luego tenemos unas actuaciones de carácter general, como son la transferencia que hace el estado a las administraciones públicas, el pago del endeudamiento, nuestra deuda pública y servicios de carácter general.

Y luego ya tendríamos en dos cajas mucho más pequeñas las que hacen alusión al carácter económico directamente, como es la investigación y desarrollo, impuestos cuyos fondos van destinados a infraestructuras, industria y energía, agricultura, pesca y alimentación, subvenciones al transporte, etcétera, etcétera. Por último, tendríamos la caja más pequeña, de color morado, que representa lo que se gasta en defensa, en seguridad ciudadana, en justicia y cosas parecidas.

Dices: "Bueno, ¿cómo ha sido la evolución de los ingresos y los gastos desde 1990 en el caso de España?" Y es bueno, como podéis observar, es una evolución que se mueve mucho, especialmente durante las grandes crisis. Como pasa aquí, el nivel de ingresos se desploma porque mucha gente va a parar al desempleo. Eso quiere decir que ya no están tributando en el IRPF. Muchas empresas, o quiebran o simplemente ganan mucho menos dinero, y, por tanto, pagan menos en impuestos de sociedades, como es lógico en períodos de decrecimiento económico.

Los ingresos del gobierno se hunden, y cuando hay ciclo expansivo, cuando hay crecimiento económico... A día de hoy estamos viviendo un proceso de crecimiento que es muy superior a lo que se ve en la zona euro, pues entonces la recaudación se dispara. Ahora hablaremos de detalles concretos de por qué se dispara por el lado de los gastos públicos.

Bueno, en términos de... estamos midiéndolo siempre en términos del tamaño de la economía, en porcentaje del PIB, pues ya veis que también hay momentos en los que se gasta menos, se ajusta ese gasto, y otras veces en que se gasta más. Normalmente, cuando venimos de una crisis económica, es normal que se aumente el gasto público, como pasó, por ejemplo, en la pandemia o después de la crisis de 2008.

Pero a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, ahora, que sí se está reduciendo casi por imposición, porque es la Unión Europea la que nos ha marcado unos límites de deuda y unos límites de déficit público, y si no los cumplimos seremos sancionados. Por tanto, no es que el gobierno, de alguna manera, se vuelva muy responsable, sino que tiene que cumplir con un mandato de un organismo superior a él, que es el que marca cuáles son los niveles de endeudamiento máximos que podemos tener perteneciendo al proyecto del euro.

Cuando miramos este gráfico, lo que sí se ve claramente es que el gasto, que es la línea de color azul, es muy superior a la línea de color marrón que marca los ingresos, y eso genera la diferencia entre gastos e ingresos que denominamos déficit fiscal. Dices: "Bueno, está claro que el gobierno no está acostumbrado históricamente a gastar más de lo que ingresa de forma recurrente". Pues bien, ¿qué pasa cuando agregamos los gastos que exceden los ingresos año tras año?

Cuando agregas los déficits públicos, generas una métrica que llamamos deuda, y la medimos sobre el PIB, sobre el tamaño de la economía. Como podemos observar, a partir del 2008 empezó un proceso muy potente de endeudamiento. Tuvo un periodo entre 2014 y 2019 de contención, contención parcial de esa deuda, tanto en Europa como en la zona euro, y con el COVID se volvió a disparar ese gasto y, por tanto, la deuda aumentó hasta cotas históricas del 120% en España y casi del 100% en la zona euro.

Pero como veis, a partir del año 2011-2012, algo que no había ocurrido antes, España empieza a endeudarse a tener una deuda sobre el PIB superior a la media de lo que llamamos la zona euro, que está compuesta por todos los países que tienen como moneda única el euro.

Y dices: "Bueno, si hiciésemos un análisis por ideología política, ¿qué se saca, alguna conclusión?" Pues creo que sí. Creo que es bastante obvio que, cuando miramos este gráfico con los mandatos en los que el PSOE ha estado gobernando y los mandatos en los que ha estado el Partido Popular, pues es evidente que el déficit, tal y como lo toma el gobierno socialista, tiende a incrementarlo.

En el periodo que comprende desde la década de los 80 hasta mediados del 96, después vemos una situación similar en el año 2005 hasta el 2011, y de nuevo en 2020. El déficit siempre es mayor. Daos cuenta que el déficit está en términos negativos aquí, mientras que cuando el PP es el que está gobernando, tiende a reducir ese déficit de forma sistemática en sus dos mandatos.

O dicho de otra manera, parece que el Partido Popular cuida más el déficit público y, de alguna manera, intenta controlar ese gasto. Sigue siendo déficit, pero evidentemente tiene un control mucho mayor, una prioridad en controlar ese gasto sobre el ingreso. Mientras que el Partido Socialista, o en este caso un partido que evidentemente tiene entre sus ideologías el progresismo, pues tiene que financiar todo lo que quiere hacer y no duda en hacerlo con un dinero que no tiene, incurrriendo en un déficit público mayor y en un endeudamiento mayor.

Esto, lógicamente, se tiene que ver en la métrica de deuda sobre el PIB. Como podéis observar, durante los mandatos del PSOE, la deuda sobre el PIB en España ha incrementado en todas y cada una de las ocasiones desde el año 1980, mientras que durante el mandato del PP, ese endeudamiento se ha reducido.

Entonces, bueno, ¿qué es lo primero que deberíamos entender que es crucial? Primero de todo, que el dinero que maneja el gobierno no es suyo, es nuestro. Es decir, estamos cediendo una parte de lo que ganamos para que ellos lo gasten bajo su propio criterio. Uno esperaría que lo hagan de forma sensata, que sea un gasto que realmente tenga utilidad, pero no siempre es así. Un 60% del gasto se destina a lo que llamamos gasto social: pensiones, sanidad, educación, desempleo, vivienda, gestión de la Seguridad Social y cosas parecidas. Un 28% a actuaciones de carácter general, como transferencias a otras administraciones, pago de intereses de la deuda y otros servicios; menos de un 8% a inversión en I+D, en infraestructuras, transporte, comunicación, agricultura, industria y energía; y un 6% más o menos en defensa, seguridad ciudadana y justicia.

Cuando miramos la contribución al PIB de los cuatro grandes componentes del PIB, que son el consumo, la inversión, el gasto público y la diferencia entre exportaciones e importaciones, conocido como saldo comercial o comercio exterior, descubrimos que el consumo privado representa casi un 60%. En el caso de Estados Unidos es un 70%, la inversión en torno a un 20% y el gasto público un 21%.

En este caso he puesto el saldo comercial. A día de hoy es superior; llevamos 3 años donde hemos exportado más que hemos importado. Pero antes de 2021, la métrica daba un saldo negativo, es decir, importación y exportación eran partidas que componen el PIB que pueden tener saldo positivo o negativo en función del tamaño de las exportaciones y de las importaciones. Tomando esto como referencia, cuando uno mira lo que ha pasado con el PIB en España, estamos ahora sacando pecho: decimos que vamos como un tiro, que vamos mucho mejor que ningún otro país de la Unión Europea. El dato es correcto. La pregunta es, ¿quién está contribuyendo a que ese crecimiento económico sea tan sumamente saludable?

Lo que uno descubre es que, dentro de la partida de consumo, realmente se debe al consumo de la administración pública, o dicho de otra manera, al gasto público. Desde el año 2020, el gasto público no ha hecho más que crecer de forma casi continua, con pequeños parones, como lo que veis aquí, pero en general de forma muy continua. Mientras que el consumo de los hogares simplemente ha conseguido retomar el nivel que tenía a principios del 2020. Por primera vez estamos por encima, pero de forma muy sutil, como veis.

Por tanto, en el crecimiento del PIB se ha debido principalmente al gasto público, y luego a la aportación positiva que nos ha dado los últimos 3 años el comercio exterior, porque hemos exportado más de lo que hemos importado.

Si queremos mirar cada una de las métricas más en detalle, lo interesante es el gráfico que os voy a mostrar a continuación. Voy a poner en grande; voy a dejar que veáis la gráfica en su totalidad porque merece la pena entender estas cosas. En 2019, vamos a decir que estamos en base 100, y lo que queremos ver es qué partidas han sido las que han aportado más al crecimiento del PIB. En este momento se encuentra en una zona positiva muy buena. Hemos recuperado niveles prepandemia y aquí la cuestión es la siguiente: dices: "Vale, ¿cuál es la línea constante de subida que no ha parado de crecer y que marca máximos?" El gasto público, el consumo público.

Vale, o sea que nuestro crecimiento depende en muy buena forma de lo que está haciendo el gobierno, lo que está gastando el gobierno con nuestro dinero, que, por supuesto, ahora veremos que tiene que ingresar mucha cantidad para poder hacer ese gasto público. Otro factor positivo es la diferencia entre las exportaciones y las importaciones. Las dos líneas de color dorado; que, como veis, las exportaciones es la línea sólida, está claramente por encima de las importaciones. Y eso, hasta aquí, no ocurría antes. Teníamos un nivel de importaciones superior a exportaciones durante muchísimos años, con lo cual es un fenómeno que nos está viniendo muy bien ahora y que se ha producido desde mediados de 2022, y que también suma evidentemente a lo que es el crecimiento del PIB.

Después tendríamos el consumo de los hogares, como veis, como decíamos antes, superando ligeramente el punto de partida, con una buena tendencia, pero todavía casi sin haber aportado nada desde los niveles de prepandemia. Además, si tuviésemos en cuenta el consumo, perdón, la inversión sin contar la vivienda, descubrimos que la inversión de las compañías, la inversión que se realiza en nuestro país sin contar vivienda, ni siquiera ha alcanzado los niveles prepandemia, lo cual no es nada positivo.

¿A dónde nos lleva esto? Bueno, lo que nos lleva, básicamente, es a un primer concepto: el gasto público no deja de ser una transferencia de bienestar por parte del Estado hacia la ciudadanía y el tejido empresarial. Lo que hace el estado es que se endeuda, emite bonos, pide prestado dinero, y una vez tiene ese dinero lo gasta para intentar aliviar la situación económica adversa que pueden padecer la población, los ciudadanos, las propias empresas en momentos de crisis. Por tanto, es una labor muy interesante que, si está bien hecha, es perfecta, porque lo que hace el gobierno es intentar suavizar los shocks económicos con una ayuda que vuelca a los ciudadanos y a las empresas en los momentos de mayor necesidad.

Posteriormente, cuando hay crecimiento económico, lo normal sería que revierta esas ayudas a fin de volver a un entorno de endeudamiento lo más controlado posible. La mala gestión del gasto público, que eleva el crecimiento continuo de la deuda, es un problema, porque, aunque el gobierno no te lo diga, la deuda hay que pagarla, y solo hay tres formas de hacerlo.

Por un lado, tenemos la idea de mantener el nivel impositivo, pero generar un crecimiento económico mucho más fuerte del que teníamos antes, lo cual nos permite recaudar cada vez más. Esta era un poco la tesis que intentaba mantener Donald Trump cuando bajaba los impuestos en 2018, diciendo que se pagaría solo porque la economía americana crecería a ritmos mucho más elevados. No fue así; de hecho, el nivel de déficit público y el nivel de deuda que se fue acumulando en Estados Unidos después de la bajada de impuestos no ha hecho más que crecer, lo cual nos da una idea de que efectivamente esa tesis no funcionó bien.

Tan malo es creerte la tesis de que puedes bajar impuestos tanto como quieras porque vas a ingresar mucho más por mayor crecimiento económico, como pensar que la solución a todos los problemas es subir los impuestos indefinidamente para recaudar más y devolver la deuda en la que has incurrido. Creo que las dos ideas son totalmente utópicas y no reflejan una realidad en la vida cotidiana que podamos decir: "Esto ha funcionado".

Por otro lado, tendríamos la segunda opción: intentar mantener un nivel de crecimiento estable que se mantenga en línea con lo que es el ritmo de crecimiento que podemos mantener a largo plazo, y aumentar la carga fiscal de forma continuada, de manera que cada vez recaudo más y con eso puedo devolver parte de la deuda en la que he incurrido y reducir el déficit público.

Y nos quedaría la tercera opción: deflactar la deuda. ¿Qué quiere decir? Que estaríamos generando inflación, que hace que pierda capacidad adquisitiva nuestro dinero, pero también con eso lo que conseguimos es que el monto de la deuda sea cada vez menor. Veamos ahora el gráfico que tengo aquí. Me voy a quitar de en medio. Dices: "Vale, ¿crees que en España la opción de mantener impuestos y aumentar el crecimiento económico puede ser la solución?" Digo: "No". ¿Por qué digo esto? Porque no veo que hayamos visto un crecimiento económico sostenido en el tiempo desde el año 2008. Es decir, el PIB de España prácticamente está a los mismos niveles que en 2008, lo cual quiere decir que llevamos casi 15 años perdidos, y, entre tanto, el nivel de endeudamiento ha subido como si no hubiese un mañana.

Ha sido increíble cómo ha prosperado el nivel de deuda en nuestro país, lo cual... de acuerdo a eso, la pregunta segunda sería: "¿Tengo un crecimiento estable?" No, ni siquiera tienes un crecimiento estable. Tienes un crecimiento bastante paupérrimo teniendo en cuenta que, durante 15 años, te mantienes con una economía prácticamente estancada y con una deuda creciente.

Pero, ¿y si, a pesar de que no hay un crecimiento notable en todo este periodo de tiempo, se hayan subido los impuestos? De hecho, es lo que ha ocurrido. Si nos vamos a esta gráfica, lo que vemos es que el IRPF representaba uno de los focos de recaudación más potentes de la hacienda pública y la evolución de la base sobre la cual tributamos no ha hecho más que subir. Es decir, el proceso de esta línea de color azul está en un nivel altísimo comparado con lo que había antes.

Dicho de otra manera, hemos aumentado la base sobre la cual aplicamos los impuestos, y luego nos quedaría la línea de la derecha, que es el IRPF, que nos muestra la evolución del tipo medio. El tipo medio es la evolución del tipo al cual estamos gravando, con el concepto de renta, el impuesto sobre la renta de personas físicas a la totalidad de los ciudadanos que hacen declaración de la renta. Dices: "Vale, ¿cuál es el tipo medio?". 14.3%. Ahora, después explicaré por qué es tan bajo este número y qué connotaciones tiene.

Dices: "Vale, ¿el impuesto sobre sociedades?" Digo: "Tuvo un recorte importante en este periodo de aquí, luego se estabilizó en torno a un 21%". Lo que sí ha bajado mucho ha sido el tipo medio de los impuestos especiales y, como veis, el IVA también se encuentra en una zona más o menos estabilizada. Al final, cuando miramos el IVA, acordaos que ha habido a raíz del COVID un montón de cambios sobre la aplicación, de ahí que veáis esta pequeña caída. La aplicación de los IVAs reducidos o la exención de IVA para solventar el problema que había con el mercado de la electricidad.

Como veis, la base sobre el IRPF y la base sobre el impuesto a sociedades en los tramos de los últimos años han tendido a incrementarse notablemente. ¿Cómo ha evolucionado el impuesto a sociedades? Realmente no ha repuntado desde la década de los 80, que estaba en cotas muy altas, se recortó hasta este nivel y no ha habido ningún cambio, con lo cual el juego principal se está haciendo sobre el tipo de impuestos que se aplica a los rendimientos del trabajo.

Durante los mandatos del Partido Popular, se tiende a bajar ese tipo marginal máximo que se aplica en la declaración del IRPF, como se ve aquí. Durante los mandatos del PSOE se sube, lo vuelve a bajar el Partido Popular y lo vuelve a subir en este caso el Partido Socialista. Es decir, dentro de la forma en la que prevén financiar el exceso de gasto en el Partido Socialista, recurre de manera sistemática al incremento del tipo marginal en el IRPF. Es un tipo marginal que solamente pagan los que ganan mucho, mucho, y el Partido Popular lo baja.

Dices: "Vale, nos quedaba una opción, que era la inflación". Decíamos antes que la tercera acción era deflactar la deuda. Bueno, pues aquí vemos cómo ha funcionado de bien. La inflación acumulada desde 1990 hasta hoy es de un 155.85%. ¿Qué quiere eso decir? Pues, básicamente, que lo que podías comprar en 1990 por 100, ahora lo tendrías que pagar a un precio de 250. Es decir, necesitarías 2.5 veces más de lo que necesitabas en su momento, y te vale 150 más concretamente.

Dices: "Vale, ¿y si lo miro durante el periodo postpandemia?" Es decir, desde que se desata la pandemia, ¿qué ha pasado con la inflación? Bueno, pues en los últimos 5 años, el dinero ha perdido un 20% de su capacidad adquisitiva en España, y eso evidentemente ayuda a deflactar la deuda. La pérdida de capacidad adquisitiva del dinero se aplica tanto al dinero que tienes como al dinero que debes.

Y a eso hay que añadir una jugada maestra del gobierno, que lo que decidió fue no deflactar los tipos impositivos. Es decir, y esta parte para que la entendáis es muy importante. La jugada maestra consiste en: imaginad que en España solamente tributan los que ganan más de 15,000. Y dices: "Vale". Cuando llega la inflación, sube un 20%, y como mi salario sube un 20%, yo estoy igual, porque pago un 20% más por todas las cosas que compro, por los bienes y servicios que compro. Con lo cual, la subida de un 20% de mi salario no me hace más rico; simplemente me permite vivir con la misma solvencia que vivía antes.

Pero en el impuesto, ese 20% de incremento salarial, como no se ajusta el 20% desde los 15,000 hacia arriba, sino que se mantiene en los 15,000, donde están mucha gente que ganaba 14,000, 13,000, al meterle un 20% más de ingresos que simplemente les compensa la inflación, saltan por encima de 15,000 y tienen la obligación de tributar. Y esto pasa en todos los tramos. Es decir, tú ganas lo mismo, a efectos reales, que ganabas antes, pero tributas en un escalón de renta más elevado del que tributabas antes.

O dicho de otra forma: en este caso, Hacienda está ingresando más dinero del que le correspondería simplemente por el efecto de la inflación. Y encima hace que su deuda se deflacte a un ritmo de un 20% en los últimos 5 años. La jugada es maestra. Pero, ¿qué está ocurriendo aquí? Lo que está ocurriendo es que el gobierno que se había endeudado para facilitar las cosas en el momento de la crisis económica de la pandemia, posteriormente se cobra ese favor vía deflactación de la deuda y vía no deflactar los impuestos, con lo cual te recauda vía impositiva una parte muy importante, sino todo, lo que te había prestado o ayudado previamente.

Existe un paradigma defendido por el economista de los años 70, Arthur Laffer, que lo que dice es que la subida de impuestos la puedes alargar hasta cierto punto, pero cuando pasas cierto nivel se convierte en una medida que reduce la recaudación impositiva. Es decir, si te pasas de largo imponiendo un nivel de impuestos tan alto, asfixias la actividad económica y acabas por recaudar menos dinero.

En el Instituto Juan de Mariana han hecho un estudio entre los años 1995 y 2022, donde las conclusiones son claras: estamos ahora mismo ya con un tipo medio de impuestos sobre el IRPF sobre la renta del 14%. Y dices: "Vale, parece bajísimo, ¿no? Un 14% es muy bajo". Digo: "No, espera. Es que de los 21 millones de liquidaciones de IRPF que se han presentado, el 14% en la media es el 14%. Pero es que hay 12.5 millones de liquidaciones que se corresponden con personas que declaran ingresos por debajo de los 20,000. Es decir, que el 59% de la gente que paga impuestos en España representan solamente el 9% del total recaudado".

Es una cosa que hay que pensar muy mucho. El 60% de la gente que paga impuestos ni siquiera aporta el 10% de la recaudación total, lo cual te da una idea de cuánto están aportando el 40% restante. La progresividad juega ese concepto: cuanto más ganas, más pagas. El problema es que cuando te excedes... y aquí veis un poco el punto, no a partir de qué momento según este estudio de presión fiscal, cuando tú haces que el tipo medio alcance cotas del 15.5%, del cual no estamos tan lejos, tu problema es que te puedes encontrar con que ya no recaudacion fiscal para que sea eficiente es un poco como el concepto de la curva de rendimientos marginales. No hay un momento en que ya no compensa seguir echando leña al fuego, porque la cantidad de calor que genera es estable y ya no aumenta.

Estamos acercándonos a ese punto del 15%, donde, como veis, deja de ser efectivo la presión fiscal dentro de lo que es el IRPF. Otra de las preguntas que merece la pena plantearse es: ¿Dónde está el índice de competitividad fiscal de España? Si lo comparamos con la OCDE, según el Instituto de Estudios Económicos, bueno, como podéis observar, en el año 2023, en el índice de competitividad España es de los peores países. Está en la lista de abajo y muy por debajo de la OCDE y también por debajo de la media de la Unión Europea.

Por otro lado, si miramos el esfuerzo fiscal, es decir, la presión fiscal dividida por el PIB per cápita, en España ya superamos un 177.8% sobre el de la Unión Europea. Es una especie de engaño tal y como nos comunican que en España estamos pagando menos impuestos que en el resto de Europa. No es realista teniendo en cuenta estas métricas que estáis viendo.

Por otro lado, si hablásemos de la cuña fiscal máxima que soportan los ricos, es decir, esos que, como se suele decir, que lo paguen los ricos, son los que tributan al tipo máximo, según el Instituto... lo que descubrimos es que la cuña fiscal máxima, que se calcula como la suma de cotizaciones sociales e IRPF soportado por aquellos individuos sujetos al tipo de gravamen máximo, España es el cuarto país peor para vivir si eres rico. Es decir, la carga fiscal que cae sobre los hombros de esos que ganan mucho está años luz de la media europea y de la OCDE.

Por eso es muy importante entender este tipo de cifras, porque cuando se escucha al gobierno con las soluciones de subir la carga fiscal sobre los hombros de los ricos, hay que ser muy consciente de estas cosas. Vale, como si ya no se estuviese haciendo.

Por otro lado, lo que crece la economía no es lo que perciben los ciudadanos, porque hemos visto hasta qué punto importan tanto los impuestos como la inflación. España tiene una renta per cápita inferior al de la zona euro, pese a ser la cuarta economía más importante de la zona euro, y entre 2018 y finales de 2023 es de la que menos ha crecido. Miradlo aquí. Aquí tenemos Países Bajos, Bélgica, Alemania, Francia, zona euro, Unión Europea y España. El crecimiento de la renta per cápita que hemos tenido en Países Bajos ha subido un 4.75%; en Bélgica, un 5%; Alemania es el que peor lo ha hecho, con un decrecimiento de 0.06; Francia ha subido un 2.7%; zona euro, un 2.4%; Unión Europea, un 4.7%; España solamente ha subido un 1.29%.

¿Qué quiere esto decir? Que sí, que parece que España va muy bien, pero hasta qué punto lo bien que va España se traslada realmente al bienestar del ciudadano. Este dato de Eurostat te dice que no está ocurriendo. Por otro lado, podríamos seleccionarlo en lo que llamamos perfiles o cuartiles de edad. Dificultad para llegar a fin de mes de los distintos grupos de edad.

Dices: "Vale, la situación de los menores de 18 años es dramática. La situación de los trabajadores entre 18 y 64 años ha empeorado notablemente desde el año 2020. Y lo que no ha dejado de mejorar son los de 65 años o más." De hecho, ya sabéis que una de las conclusiones que se sacó con la pandemia es que, a toda costa, el jubilado no podría perder capacidad adquisitiva, y se le igualó la revalorización de las pensiones al ritmo que crecía la inflación.

Pero yo, por ejemplo, que tengo hijos pequeños, hijos en edad de trabajar, es decir, entre 19 y 29 años, sé cuál es su realidad económica en sus trabajos, y desde luego no les suben al ritmo de la inflación, y no he visto que hayan tenido un tratamiento tan sumamente favorable como el que hemos vivido, por ejemplo, entre los jubilados. No sé hasta qué punto estamos acertando con las políticas progresistas en este país, defendiendo a cierto colectivo en detrimento de otros.

Por otro lado, también da una idea clara de que, por mucho que se quejan los jóvenes, ahora mismo de la dificultad que hay, ahora en este momento, la realidad es que, si miramos los años para atrás, las cotas de dificultad para llegar a fin de mes eran superiores a lo que se está registrando hoy en día.

¿Cuál es la conclusión? Por un lado, el gobierno ayuda con programas fiscales expansivos que generan poco crecimiento y mucha deuda que luego hay que pagar con mayores impuestos o por el pago de la inflación, que es el impuesto más injusto que existe. Vivimos en un modelo económico donde el crecimiento se sigue sustentando con un endeudamiento continuo, lo cual no es nada bueno.

Los gobiernos progresistas siempre hablan de que la fiesta la tienen que pagar los ricos y las grandes empresas, pero la realidad es que los realmente ricos y las grandes empresas no son los que soportan la carga impositiva. Seamos serios, no es así. Hemos visto que el impuesto sobre sociedades no se ha incrementado durante las últimas décadas. Al final, los que pagan esa presión fiscal asfixiante son la clase media y las micropymes.

España no es un tejido empresarial de pymes ni de grandes multinacionales. Son de micropymes, son pequeños trabajadores que tienen a su cargo a dos, tres, cuatro, cinco empleados como mucho, y a esos son a los que estamos asfixiando. Si no tenemos cuidado, acabaremos no teniendo clase media, no pudiendo taxar como queremos o hacer que paguen impuestos los realmente ricos y las empresas que ganan mucho dinero, y con tal de subir el nivel de vida de la clase más pobre, lo que vamos a generar es una diferencia social cada vez mayor entre los que más tienen y los que menos tienen.

Creo que este vídeo es simplemente para que uno reflexione sobre la realidad de lo que se cuece, no solamente en España, porque creo que en Europa, básicamente, los modelos impositivos son muy similares. Pero creo que Europa no es un buen ejemplo de cómo deberían de ser los impuestos en el mundo, y no todos los países del resto del mundo aplican estas políticas tan sumamente taxativas, tan sumamente angustiosas desde el punto de vista de tener que recaudar todos los años más dinero que el año anterior a base de asfixiar y de traer una parte importantísima de lo que ganan los ciudadanos para hacer un gasto que muchas veces parece que no es productivo y que habría que replantearse.

Porque, como digo, en todo equilibrio son los ingresos y los gastos, no solamente los ingresos. Ya es hora de que los gobiernos empiecen a plantear cuidar en qué se gasta y reducir esas partidas que no son tan necesarias y que probablemente son las que les obligan a buscar fuentes de ingresos cada vez más creativas.

Espero que os haya gustado. Supongo que en el chat habrá todo tipo de discusión, sobre todo porque cuando se habla de una ideología política se desata automáticamente la crítica por un lado y los elogios por otro. No tengo intención de hablar de ideologías políticas. Lo que habéis visto es una realidad; simplemente son datos objetivos desde un punto de vista económico. Espero que os haya gustado. Suerte a todos con vuestras inversiones y nos vemos ya en el próximo vídeo.

Un saludo y hasta la vista.