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¿Cómo pensar la dictadura a 50 años? ¿Cuál es la relevancia histórica que tiene en este contexto nacional y en este contexto internacional? Solemos decir que el pasado nos ayuda a pensar el presente y creemos que esto es así también en este aniversario. Quizás por este presente que estamos viviendo nos interesa anclarnos en una pregunta que es, ¿cómo se produjo el mayor disciplinamiento sobre el pueblo argentino?
Y para empezar vamos a citar a un gran historiador argentino que estudió el peronismo, que decía que los gobiernos pueden dividirse en dos facetas, la diurna y la nocturna. Mientras en la diurna se da la faceta pública de los gobiernos, en la nocturna se da aquello que es secreto. Para el caso de la dictadura en particular, vamos a pensar lo nocturno como el área represiva de la dictadura en la maquinaria del terror que dejó 30,000 desaparecidos y más de 500 bebés apropiados. Sabemos que la tortura, el secuestro, la desaparición no fueron excesos, sino que fue parte de una estrategia planificada. En lo que fue una particularidad argentina, la represión se dio de manera ilegal y esto tiene que ver con la magnitud del genocidio que se quería plantear, miles y miles de personas. Como se sabía que la opinión pública, nacional, internacional no iba a tolerar eso, se eligió la clandestinidad para llevar a cabo esa represión.
En el lado de la faceta diurna nos va a interesar pensar cómo la dictadura hacía política, cómo buscaba consenso, cómo marcaba agenda pública y también bajo qué palabras y tradiciones decidió entramar su propia experiencia política. De esta manera nos va a interesar pensar esta faceta diurna, pero no para elegirla por sobre la nocturna, sino para pensar cómo era la trama entre ambas.
Para tratar de hacernos explicar un poco más qué es lo que queremos decir con esta trama, vamos a proponer dos fotos. La primera es del año 1981, es la plaza de mayo de día, donde vemos a las madres recorrer alrededor de la pirámide y nos interesa pensar en ese fondo donde se ve el tránsito circulando con normalidad en sentido contrario al de las rondas de las madres de Plaza de Mayo. La segunda fotografía fue tomada en el barrio de Caballito y lo que muestra es un vecino haciendo compras mientras esa misma esquina está siendo militarizada. Lo que nos interesa entonces interrogarnos, preguntarnos, es cómo fue posible convivir con el terror.
Es difícil ser sintéticos, elegir un único antecedente. Los estudios y las narrativas últimas han puesto sobre todo el acento en la violencia política previa al golpe en las organizaciones armadas que tienen lugar sobre todo desde fines de los 60 a principios de los 70. Acá vamos a señalar dos antecedentes fundamentales.
El primero tiene que ver con el golpe de 1955. Para eso nos interesa decir que el gobierno que viene a interrumpir 1976 es un gobierno muy corto, apenas 3 años es el gobierno que había empezado Juan Domingo Perón y que siguió Isabel Perón. Pero nos interesa marcar que la interrupción democrática venía desde el año 1955. Hubo 18 años en donde el partido mayoritario había estado proscripto, no podía participar del juego democrático y que para 1976 hay 20 años en donde no llegó a completarse ningún mandato democrático, ni tampoco hubo casi gobiernos electos por el voto popular. En este sentido, nos parece que 1976 tiene que ser pensado junto a la fecha de 1955 por varios motivos, entre ellos que muchos de los que participaron en el golpe del 76 habían participado del golpe del 55, pero también porque los bombardeos de junio de 1955 pueden ser considerados como el primer ejercicio terrorista de la Argentina. Es decir, dejaron disponible para la política argentina que el terror era una herramienta posible. La destrucción cae sobre la plaza. El terror la sobrevuela a pocos metros y la recorre con la fuerza de devastador. Los comandos civiles toman Radio Mitre y lanzan una proclama. La tiranía ha muerto. Viva la libertad. Pero además también nos interesa pensar que 1955 fue un ejercicio por intentar extirpar de la memoria del pueblo argentino la experiencia del peronismo. Vimos que eso fracasó. Entonces, 1976 fue un intento recargado por intentar eliminar la sociedad que moldeó el peronismo.
El segundo antecedente que nos interesa marcar es el del llamado Rodrigazo. ¿Qué fue esto? Celestino Rodrigo asumió como ministro de Economía en junio del 75. Era un protegido de López Rega y estuvo acompañado de Ricardo Zinn, un hombre ligado al liberalismo que fue el autor de este programa de shock, un programa que fundamentalmente lo que hacía era devaluar la moneda, aumentar las tarifas públicas y el combustible en un 175%. Esto produjo una inflación muy grande y una redistribución del trabajo hacia el capital. Van a ir al paro. La respuesta de los trabajadores fue inmediata. Hubo 40 días de una movilización muy activa, al punto tal que la CGT tuvo que decretar un paro nacional para el 7 y 8 de julio, el primer paro nacional hecho a un gobierno peronista. Estas movilizaciones fueron un gran triunfo, entre otras cosas, porque renunciaron Celestino Rodrigo, López Rega y también Ricardo Zinn.
La dictadura venidera se encargó de que no queden registros de esos días de movilización, así como tampoco muchos de sus protagonistas.
"Comunicado número uno de la Junta Militar. Se comunica a la población que a partir de la fecha el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta Militar."
Creo que no se podía seguir más. La verdad arruinaron al país en 2 años y medio. Lo arruinaron terriblemente. El golpe del 76 se dio a través de la fuerza, pero gobernaron durante 7 años y para eso tuvieron que ejercer la política de diferentes maneras. Esta dictadura se diferenció de las otras por varios motivos, entre ellos que participaron por igual las tres fuerzas, la Armada, El Ejército y la Aeronáutica. Para esto crearon la Junta Militar, la llamaban el órgano supremo del Estado y lo que buscaba hacer era fundamentalmente que ningún poder, que ninguna fuerza tenga más poder que la otra. De alguna manera, todo el gobierno militar va a estar marcado por este intento de mantener un equilibrio entre las fuerzas y por eso crearon un orden político que supuestamente iba a regular esa vida política. Del 76 al 78 se dijo que era un periodo excepcional marcado por lo que ellos llamaban la lucha contra la subversión. Pero una vez terminado ese periodo excepcional empezaba este orden político que eran mandatos presidenciales de 3 años. Así, cuando Videla termina ese periodo excepcional como presidente en el 78, empieza su mandato institucionalizado hasta el año 81. Pero vamos a decir que ese fue el único mandato de 3 años que se cumplió porque la vida política de la dictadura estuvo marcada por las internas y esto produjo mucha inestabilidad incluso hacia dentro del gobierno militar.
Nos interesa marcar entonces dos grandes periodos de la dictadura. Primero las presidencias de Videla del 76 al 81 y luego un desenlace final, acelerado desenlace final de muchísima inestabilidad.
Durante los primeros meses de la dictadura, los gobernantes dieron discursos, tuvieron apariciones en medios, escribieron documentos fundamentalmente con el objetivo de legitimarse, de explicar su sentido histórico en esto que llamamos la faz diurna.
"Hace exactamente dos meses, las fuerzas armadas debieron asumir el poder. Una gravísima crisis política, moral y económica amenazaba la integridad nacional. El desorden, la corrupción y la inaptitud dominaban todos los ámbitos y nos llevaban a la disgregación de la República. Frente a la falta de soluciones en el plano institucional y ante los riesgos de un mayor agravamiento de la situación, los hombres de armas dimos el paso inevitable y decisivo que las circunstancias y nuestra responsabilidad nos imponían."
Esto que acabamos de ver es una de las primeras cadenas nacionales que da Videla del 24 de mayo de 1976, haciendo coincidir un doble aniversario, por un lado, dos meses del golpe y por otro lado, queriendo hacer coincidir con los festejos por el aniversario del nacimiento de la patria el 25 de mayo. Más conmemoraciones iban en el mismo sentido, eran el principio de un nuevo orden, porque esta dictadura, también a diferencia de otras, se creía refundacional. Venía a fundar nuevamente la Argentina a imponer un nuevo orden y a terminar con décadas de inestabilidad en nuestro gobierno. Por eso el nombre que eligieron ponerse, Proceso de Reorganización Nacional, quitando la palabra revolución, que era la palabra que habían elegido las dictaduras anteriores, tanto la del 55 como la del 66. Eligieron para ponerse como nombre la palabra revolución. En este caso, esa palabra quedaba de lado. Esta dictadura, entonces, como venía a ser refundacional a imponer un nuevo orden, no se pusieron plazos sin objetivos. En ese momento, en América Latina había otras dictaduras también que tenían una larga perspectiva en el poder, como en el caso de Chile, de Pinochet o en el caso brasilero donde la dictadura se había impuesto desde el año 1964.
"La reorganización nacional asumida en plenitud por las fuerzas armadas es una gran empresa para la recuperación de los valores morales y espirituales de la nacionalidad. No se persigue con ella la conformación de un conglomerado oprobioso, pero sin alma. Se quiere alcanzar, por el contrario, un gran país de hombres libres, con pleno sentido de la soberanía y el honor republicano, capaces de hacer realidad una auténtica democracia."
En esta cadena nacional de Videla, lo que vimos, lo que escuchamos, fue una lengua que podríamos decir entremesurada y firme. Se dice la palabra república, se dice la palabra democracia, fue la imagen que la dictadura quiso dar de sí misma en estos primeros momentos y la hizo con mucho éxito. Buscaba contrastarse con un pasado de caos, con un pasado de corrupción. Esta lengua es interesante pensarla porque es una lengua que puede estar hoy en cualquier medio de comunicación, que puede estar en algunos dirigentes políticos. Estamos queriendo decir con esto que el terror no siempre se manifiesta de manera literal, de manera directa, sino que a veces viene bajo otras pieles. En este caso, la lengua de Videla, más que la lengua de un terrorista, parece ser la lengua de un liberal. Es la lengua de la faz diurna de la que estamos tratando de pensar.
"Señores, señoras, jóvenes argentinos."
En un momento de la cadena nacional, Videla se saca los anteojos, mira cámara y deja de leer, como dando un tono más de honestidad, más directo con el público al que quiere llegar. Es el momento donde comienza a hablar de otro 25 de mayo, en este caso el 25 de mayo de 1973, que es justamente el momento donde el peronismo volvió al poder, la democracia volvía a la Argentina.
"Baste recordar en las primeras horas del día 25 de mayo de 1973, en oportunidad en que se izaba el pabellón nacional en una ceremonia desarrollada frente al edificio del Comando General del Ejército, cuando una turba de agitadores con palabras y con gestos pretendió esa celebración. Baste recordar que ese día las tropas debían haber desfilado en honor de las autoridades que asumían la función pública y se vieron impedidas de hacerlo por una turba que desordenadamente copó la calle. Baste recordar que esa misma noche fueron abiertas las puertas de las cárceles para que gozaran de libertad esos mismos delincuentes que hoy constituyen un flagelo social en la Argentina. Baste recordar que días inmediatamente después las oficinas públicas eran tomadas por armados que querían imponer a su gente."
¿Cómo describe Videla este momento de recuperación de la democracia? Lo describe como una escena al borde de la disgregación nacional. Su sentido histórico para los militares va a ser que esa disgregación nacional, que ese caos no vuelva a ocurrir. Van a tomar las medidas que sean necesarias, los cambios que sean necesarios en la economía, en la política, en la sociedad para que ese caos no vuelva a la Argentina.
Además de los discursos que dieron en los primeros meses, los viajes al exterior fueron otra de las herramientas políticas que utilizó la dictadura para mostrarse ante el mundo. Fundamentalmente, los primeros viajes fueron viajes a la región. Muchos de ellos estaban en dictaduras y esto muestra un poco también cómo el cono sur tenía una alianza muy grande en sus dictaduras. El primer país donde viajó Videla fue Bolivia, en ese momento gobernado por Hugo Banzer, con quien al poco tiempo va a firmar un acuerdo para poder expatriar bolivianos de la Argentina.
"Necesidades de reordenamiento edilicio determinaron un amistoso acuerdo entre la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires y el consulado general de la República de Bolivia, el que determinó el feliz retorno de varios contingentes de ciudadanos bolivianos a distintas ciudades de su patria."
Decir adiós a los amigos siempre es difícil, pero cuando el camino a recorrer lleva como destino final, el reencuentro con la tierra que los vio nacer se hace menos doloroso. La idea de volver a organizar el país, en este caso, como acabamos de ver, también va acompañada de una idea de la limpieza social. La única inmigración posible, la única inmigración legítima para la dictadura era la europea.
Otro de los viajes importantes que hizo Videla fue en 1977 a Venezuela. En este caso era un país bajo gobierno democrático, lo que le daba otra legitimidad. Ese país estaba gobernado en ese momento por Carlos Andrés Pérez y Videla fue acompañado por personajes de la población civil como para darle también más legitimidad a su propio gobierno. Entre ellos viajaron Juan Manuel Fangio y también Federico Leloir, Premio Nobel de Química, nada más ni nada menos. En este viaje tuvo un papel clave el embajador argentino en Venezuela, Hidalgo Solá, que era un hombre del radicalismo ligado a Balbín. Hidalgo Solá fue el único hombre ligado al radicalismo que formó parte de la dictadura, sino que, por ejemplo, la Secretaría General de la Presidencia tuvo muchos cuadros del radicalismo muy importantes y también dentro de la trama de gobierno había otros cuadros políticos de otras ideologías. También lo que nos interesa marcar es que dos meses después de este viaje, Hidalgo Solá desapareció.
¿Por qué desapareció Hidalgo Solá? Lo que proponen algunos autores es que fue víctima de la interna entre Videla y Massera, una de las internas más importantes, pero no la única, que se vivió bajo la dictadura.
"El doctor Hidalgo Solá era un gran demócrata. Tuve oportunidad de conocerlo antes de haber sido designado embajador. Avalé como comandante en jefe su designación como embajador. Lo visité oficialmente en Caracas, siendo el embajador y yo comandante en jefe. Y realmente, a pesar de que se hicieron dentro de mi arma, por mi orden, todas las investigaciones del caso, no logramos ninguna conclusión valedera. Realmente el doctor Hidalgo Solá estaba en una línea que yo siempre he mantenido, la línea de la apertura política, la línea del diálogo, razón por la cual no encuentro que ninguna figura dentro del gobierno, ningún sector dentro del gobierno del Proceso pudiera estar ligado con la desaparición del doctor Hidalgo Solá."
De esta interna se ha dicho mucho. Se ha dicho que Videla era la parte más dialoguista, mientras que Massera era el duro y se usó incluso la metáfora, vieja metáfora de los halcones y palomas. Sin embargo, hay otros autores que dicen que esta idea de Videla como el blando era un invento más del propio Videla para legitimarse y para ganar consenso dentro de la población. Lo cierto es que frente a estas enormes internas que atravesaba la dictadura, la llamada lucha contra la subversión era casi el único aglutinante de todas estas internas, al punto tal que cuando la lucha contra la subversión, llamada lucha contra la subversión, empezó a decaer, todas estas internas florecieron.
"Estamos cada uno de nosotros en la hora actual frente a la responsabilidad no solo de lo que pasa en el presente, de las consecuencias inmediatas de nuestros actos del momento, sino de sus efectos sobre el futuro, de cómo estamos nosotros en este momento perfilando lo que va a ser nuestro país dentro de 10, 15, 20 o 50 años."
Sin dudas, el más relevante de los civiles de esta dictadura fue el primer ministro de economía, José Alfredo Martínez de Hoz. Venía de una familia, de las familias más renombradas de nuestro país. Se dice que el primer Martínez de Hoz que llegó a estas tierras era traficante de esclavos y el bisabuelo de José Alfredo fue nada más ni nada menos que el primer presidente de la Sociedad Rural Argentina. José Alfredo Martínez de Hoz era un abogado, participó de alguna manera del golpe del 55 y para cuando se estaba armando el golpe de estado del 76 era el presidente de Acindar y además formaba parte del Consejo Empresario Argentino. Es decir, que llega al gobierno militar como representante de las clases dominantes de nuestro país. Su vínculo fundamental va a ser con Videla y de alguna manera su suerte va a estar atada a la de él.
¿Cuál fue el plan económico de Martínez de Hoz? Lo primero que hay que decir es que la economía estuvo subsumida a un objetivo político. Este objetivo político era una violenta transformación del sistema productivo de la Argentina. Esto tenía dos estrategias: por un lado, el plan económico y por el otro lado, la represión. El Rodrigazo había dejado en evidencia que una no podía darse sin la otra. Este programa económico, además, se basaba en el acceso al crédito internacional y este era un contexto muy propicio para eso por la crisis del petróleo que había dejado una liquidez muy importante dando vueltas por el planeta. En América Latina es cierto que todos los países se endeudaron en ese momento, pero algunos lo hicieron para impulsar su desarrollo, mientras que en el caso de la Argentina se contrajo deuda para destruir el aparato productivo. Martínez de Hoz facilitó muchísimo el acceso al crédito y a la deuda por sus vínculos personales. Tenía vínculos con muchos empresarios, por ejemplo, el megaempresario norteamericano Rockefeller. Ni bien asume Martínez de Hoz la cartera de economía, el FMI le presta a la Argentina 127 millones de dólares. A Martínez de Hoz llegaron a decirle incluso el canciller por la importancia que tenía su rol en las relaciones internacionales. Argentina fue el segundo país del mundo en donde comenzó a aplicarse el neoliberalismo. El primero había sido Chile, incluso antes de la llegada de Margaret Thatcher a Inglaterra. Es decir, una especie de visionario de la ola neoliberal que poco tiempo después iba a copar el mundo.
Este programa económico era narrado como de modernización y de actualización, de puesta al día de la economía argentina en el mundo. "Decirle no a la economía cerrada y a la autarquía industrial. Se afirma que no se debe pretender producir todo de todo en nuestro país. La apertura económica no solo permite mejorar la competencia, sino también una mayor especialización en la eficiencia y aprovechar las ventajas de la moderna división internacional del trabajo."
El número dos de Martínez de Hoz era nuevamente Ricardo Zinn, el que había renunciado con el Rodrigazo, que es autor de este libro. Lo publica en octubre de 1976 y desde el título podemos ver nuevamente la voluntad refundacional que tenía la dictadura. En este libro llega a decir Ricardo Zinn, por ejemplo: "El 24 de marzo de 1976 triunfa el país civilizado y ético sobre la anarquía y el desorden que desde 1945 trata de tomar por asalto a la nación." Luego de la dictadura, en los años 90, Ricardo Zinn asesora a María Julia Alsogaray en las privatizaciones y luego de eso forma parte del grupo Macri. Para Julián Siachoque, en este muy interesante libro sobre Martínez de Hoz, el jefe civil de la dictadura, él habla del programa económico como de "destrucción creadora". Ese título le pone porque justamente al mismo tiempo que destruyó un modelo económico, el industrial, creó uno nuevo basado en el capital financiero. Para esto, los puntos más fuertes del programa económico hay que mencionar el quiebre distributivo, la reforma financiera, la devaluación, el crecimiento del endeudamiento, la desindustrialización y la apertura económica.
"Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas."
Con todo esto, lo que generó es una caída del salario, un aumento de la desocupación y, por supuesto, un dólar barato que durante un tiempo le permitió a la clase media consumo y viajes al exterior. Son los años del "uno a uno", de la "plata dulce" y son también los años donde fundamentalmente el dólar comienza a ser cada vez más una variable importante en la cultura argentina.
"Levantar el techo. Veamos el techo, por favor. Inmediatamente se levantará el piso. Esto es mayor inflación. Todo quedaría como antes. Entonces, ¿qué hizo el gobierno con las nuevas medidas? Está bajando el piso. Bajó el piso. Bajó el piso. Ahí está el secreto."
Algunos autores proponen que este programa monetarista que querían imponer Martínez de Hoz y Ricardo Zinn era todavía más radicalizado, pero les sucedió que se encontraron con límites, diferentes tipos de límites. Uno de ellos, por ejemplo, lo encontraron en las propias facciones de los militares que mantenían algunos de ellos una tradición nacionalista. Y, por ejemplo, Sicari en su libro cita una persona que habría escuchado a Videla decir que privatizar YPF era como privatizar la escarapela.
Para lograr todo esto era fundamental doblegar a la clase trabajadora y para esto se hicieron diferentes medidas, diferentes políticas. Por ejemplo, personalmente Martínez de Hoz estuvo detrás de la ley que en 1979 proponía una nueva forma de organizar la vida sindical. Los sindicatos ahora debían negociar por empresa, lo cual generaba una fragmentación y un debilitamiento en la negociación. Además, se intervinieron diferentes sindicatos, se prohibió el derecho a huelga y también las paritarias. Era una revancha del capital contra el trabajo, con leyes desde el lado diurno, pero también con represión desde el lado nocturno.
Desde los medios, desde los discursos, se solía decir que esta lucha contra la subversión era contra las organizaciones armadas. Sin embargo, sabemos que para este entonces gran parte de ellas ya estaban derrotadas políticamente y que uno de los objetivos centrales de este disciplinamiento y de la represión era el movimiento obrero organizado. El 24 de marzo mismo, el día del golpe, muchas fábricas amanecieron militarizadas y recibieron de manos de las fábricas listados de quienes deberían desaparecer. El caso de Oscar Smith quizás es el más simbólico, uno de los más representativos, era el secretario general de Luz y Fuerza, que no era para nada un revolucionario, en la época más bien era acusado de pertenecer a la ortodoxia sindical. Y sin embargo, al día de hoy continúa desaparecido, porque sin duda uno de los objetivos centrales de la dictadura era quebrar la sociedad industrial y generar una nueva donde los trabajadores no tuvieran poder.
Juan Alemann, el secretario de Hacienda, dijo en 1980: "La Argentina tenía un poder sindical demasiado fuerte. Hemos debilitado el poder sindical y esta es la base para cualquier salida política en la Argentina." Era algo que ya se venía pensando, impulsando desde hace un tiempo. En enero de 1976, la Acción Patriótica Argentina, una entidad fundada por Isaac Rojas, el vicepresidente de la Revolución Libertadora, y Alberto Vanegas Lynch proponían que había que terminar con la tiranía sindical.
¿Cómo se debilitó entonces al movimiento obrero organizado? De diferentes maneras, con la reforma laboral, con la represión, pero también con el programa económico que hacía caer la cantidad de trabajadores industriales que había en nuestro país y a la vez aumentar el cuentapropismo. Claudio Uriarte, autor de este libro, "Almirante Cero", que es una biografía de Massera muy interesante, dice lo siguiente: "El gobierno hacía desaparecer obreros concretos de noche y hacía desaparecer obreros estadísticos de día."
Y es justamente la confrontación en el campo deportivo y la amistad en el campo de relaciones humanas que nos permiten afirmar que es posible aún hoy, en nuestros días, la convivencia en unidad y en la diversidad, única forma para construir la paz. Por eso la dictadura recibió en herencia tener que organizar el Mundial 1978. Lo convirtió en una vidriera para intentar desmentir las denuncias que ya estaban circulando en el exterior y que dieron en llamar la campaña antiargentina. Para organizar este mundial crearon el Ente Autárquico Mundial 78 que estuvo en la repartija del gobierno, quedó bajo el área de Videla y puso al mando a Omar Actis, un hombre que rápidamente declaró que este iba a ser un mundial austero. A los pocos días, en un suceso nunca aclarado del todo, Actis fue asesinado, se supone, se suele decir que víctima también de la interna entre Videla y Massera, porque lo cierto es que el Ente Autárquico del Mundial 78 luego queda a manos de la Marina a través de la cual se va a ejercer un mundial ahora sí para nada austero. Se construyeron en muy poco tiempo estadios, se repararon otros y lo cierto es que tuvo grandes gastos este mundial sin rendir cuentas, lo que rápidamente despertó sospechas de corrupción. El secretario de Hacienda, Juan Alemann, rápidamente se quejó por los costos que estaba teniendo este mundial y a los pocos días una bomba le explotó en la casa. Nuevamente las internas a flor de piel.
"Visiblemente emocionados todos y cada uno de los integrantes de la selección. En este momento el señor presidente y el señor comandante jefe de la Armada saludan también a Menotti."
La FIFA exigía a todos los países que organizan mundiales que la transmisión sea a color para el resto del mundo. Argentina todavía no contaba con esa tecnología, con lo cual la dictadura tuvo que invertir mucho dinero en que esto sea posible. Por ejemplo, crearon el edificio donde hoy está Canal 7 en Barrio Parque. Fue inaugurado incluso por Videla el 19 de mayo de 1978 y se compró mucha maquinaria, se invirtió mucha plata en tecnología de último modelo para poder garantizar esta transmisión a color del mundial.
"Esto es ATC, una empresa creada para transmitir los más importantes espectáculos de la televisión moderna. Y es por eso que partiendo del centro de producción Buenos Aires, en la capital federal de la República Argentina, 13 millones de personas pudieron contemplar con una imagen de alto nivel técnico y la mayor creatividad el campeonato mundial de fútbol 1978."
Este fue el salto tecnológico más importante de la dictadura. La televisión, el consumo y la tecnología también eran formas de inscribir a la Argentina en los tiempos mundiales. Mientras se desestructuraba la vida colectiva, la vida pública, se daba un fuerte impulso al dispositivo televisivo. A cada etapa del capitalismo le corresponde una intensificación de la tecnología en nuestras vidas. Sin embargo, la transmisión a color fue solo para el exterior. Los televisores argentinos vieron el mundial en blanco y negro. La única excepción fueron cines en donde la dictadura organizó visualizaciones colectivas de los partidos a color tomando la señal exterior. Esto permitió que, por ejemplo, como muchos cines estaban en el centro de la ciudad de Buenos Aires, luego de cada partido, una multitud importante pudiera salir a festejar al Obelisco. La victoria de la Argentina en un momento en donde la desmovilización era lo que reinaba. Este fue el pico más alto de consenso que tuvo la dictadura y también la mayor búsqueda por conectar con lo popular. Por el mundial vinieron periodistas de todas las naciones a nuestro país y periodistas holandeses, además de registrar los partidos, fueron hacia Plaza de Mayo a registrar lo que dentro de nuestro país se invisibilizaba.
"No ve que dice que tenemos un mundial en paz. El gobierno dice que ustedes son mentirosas. Nosotros somos mentirosas. ¿Qué estamos mintiendo? ¿De que los hijos desaparecieron? Está todo comprobado. En el Palacio de Justicia están todos los testimonios. En el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Hacienda tiene todos los testimonios y todas las denuncias. La policía federal tiene todas las denuncias. Dicen que los argentinos que están en el extranjero están dando una falsa imagen de la Argentina. Nosotros que somos argentinas, vivimos en la Argentina, les podemos asegurar que hay miles y miles de hogares sufriendo mucho dolor, mucha angustia, mucha desesperación. Nos han quitado lo más preciado que puede tener una madre, su hijo. Angustia, porque no sabemos si están enfermos, si tienen frío, si tienen hambre, no sabemos nada. Y desesperación, señor, porque ya no sabemos a quién recurrir. Por eso les rogamos a ustedes, les rogamos a ustedes. Son nuestra última esperanza. Por favor, ayúdennos. Ayúdennos, por favor. Son nuestra última esperanza."
"Vamos, señores, circulando, por favor. Vamos circulando."
Por la tecnología adquirida para el mundial, en 1979 se creó ATC, Argentina Televisora Color, que en el año 1979 va a tener un éxito rotundo. Va a ser la primera y única vez que ATC le gana en medición al resto de los canales. El responsable de este éxito fue Carlos Montero, un gerente televisivo que venía de éxitos, sobre todo en Canal 13, y lo que hizo fue generar una nueva programación que le dio aires televisivos distintos a lo que venía siendo una televisión más ligada a programas de las fuerzas. Luego de un año de grandes éxitos, las fuerzas quisieron intervenir en la programación de Carlos Montero, sobre todo en lo que ellos llamaban la línea moral de la programación. Evidentemente la modernización había llegado únicamente al aspecto tecnológico, así que al poco tiempo Carlos Montero renuncia y ATC vuelve a su programación habitual.
"General Galtieri, ¿cómo está? ¿Cómo le va, señora? Un placer saludarla. Gracias. El señor Miguel O'Connell. Antes que nada, sí, muchas gracias. Gracias por recibir. Adelante. Juventud que cumple sus 11 años de vida y quiere celebrarlo con usted y con un grupo de jóvenes que van a dialogar con usted."
"Señor, por favor, un segundo. Ahora, y ahora después del mundial, ¿no cree que a todos los argentinos nos falta esa unión histórica, esa unión política, esa unión que se vivió en ese momento, esa unión de amar una bandera?"
"Yo estoy seguro que los argentinos que están en el extranjero, por lo menos la mayoría de ellos, deben sentirse reconfortados de su país."
En 1979, la dictadura celebró el centenario de la Conquista del Desierto, justo el momento histórico con el que querían espejarse, marcar una continuidad, incluso desde el nombre mismo elegido, Proceso de Reorganización Nacional, por el proceso de organización nacional que se dio a fines del siglo XIX. El 11 de junio tuvo lugar el acto central de esta celebración en la confluencia del río Limay y el río Neuquén, justo el lugar donde había estado Roca 100 años antes en un acto de soberanía por parte del Estado Nacional sobre los territorios indígenas. Videla fue parte central de este acto y cuentan las crónicas que había pasado antes por San Martín de los Andes, que había paseado con su mujer, un hombre vestido de civil, ya no militar. Sucedía que el año anterior se había dicho que se había terminado la lucha contra la subversión y entonces ahora se podían permitir estas imágenes de paseo más lúdicas. Incluso este acto del 11 de junio casi que coincidió con el momento del conflicto con Chile por el Beagle, por el canal del Beagle. Justo cuando la Junta terminaba supuestamente la lucha contra la subversión, algunos autores proponen que buscaba otro sentido histórico que cumplir.
"Deseamos mantener las mejores relaciones con todos los países, pero ese anhelo no se cumplirá al precio de ninguna docilidad, de ninguna abdicación de nuestra soberanía en el territorio nacional. Somos pacíficos, pero no pacifistas, porque creemos que la libertad, la justicia y el derecho son los valores supremos y estamos dispuestos a luchar para alcanzarlos." Lo dijo el almirante Emilio Eduardo Massera.
Tanto escaló este conflicto con el Beagle que el 24 de diciembre de 1978 estaban las fuerzas militares dispuestas incluso a atacar militarmente a Chile hasta que algo inesperado ocurrió. El entonces Papa Juan Pablo II se comunicó con el presidente de facto Videla para pedirle que desmovilice, que baje la tensión militar y que finalmente esas acciones militares no se lleven a cabo. Videla acató, ordenó la desmovilización y una guerra que estaba a punto de ser, finalmente no fue. La celebración central, la del 11 de junio, fue cerca de Chile y no en Choele Choel como había estado Roca el 25 de mayo, como muestra el cuadro de Blanes, justamente para marcar soberanía, cerca de Chile luego de este conflicto por el Beagle. En los discursos de ese día, los discursos que Videla y otros funcionarios, no se menciona nunca a quiénes se había derrotado en esa gesta de la Conquista del Desierto. Casi que no se los menciona y si se lo llega a mencionar se habla de indios extranjeros e indios chilenos.
La dictadura, el gobierno no fue el único que celebró esta Conquista del Desierto, sino que desde la sociedad civil, desde diferentes usinas, también hicieron alusión a esta fecha. Por ejemplo, el diario Clarín, el diario más leído en ese entonces, sacó un suplemento especial de 50 páginas sobre esta efeméride. Quien lo ha analizado con profundidad es Javier Trímboli, que marca en este suplemento cosas muy interesantes que nos interesan traer a este especial. Por ejemplo, que en este especial no chorrea sangre, no se muestra el genocidio y si se menciona quién se derrotó, se dice "derrotamos al desierto". Casi que habla de cierta normalidad este suplemento.
Nos interesa detenernos en dos publicidades. Una, la de Coca-Cola, que dice lo siguiente: "Hace 100 años los argentinos no podíamos escribir esto. No teníamos máquina de escribir, ni aviones, ni transportes monorrieles, ni bebidas gaseosas, claro, pero tenemos muchas ganas de levantar un país sobre el desierto, por eso podemos escribirlo ahora." ¿Qué interesa esta publicidad? Que por el desarrollo económico vale todo, incluso la sangre que tenga que correr. Y la segunda publicidad que interesa marcar es una que dice: "Aún nos quedan muchas más campañas del desierto que hacer." Se pone la piel de gallina prácticamente. Javier Trímboli marca con esto que de alguna manera se puede leer a una opinión pública que no le incomoda el discurso de la aniquilación de los indios, así como tampoco la aniquilación de la subversión.
"Nuevos malones que se transfiguran."
David Viñas, desde el exilio y con sus hijos desaparecidos, escribe un libro que se llamó "Indios, ejércitos y frontera". Lo publica en el año 1982. En el prólogo de ese libro se pregunta Viñas: "¿No serán los indios nuestros desaparecidos del siglo XIX?" Nos interesa marcar esta afiliación con la historia para decir que la dictadura en su faz diurna también marcó una narración del pasado, marcó una afiliación con ese pasado enmarcándose dentro de la tradición liberal conservadora argentina, quizás la tradición más importante de nuestro país. Inauguró la dictadura entonces un mito, un mito que va a tener una larga vida incluso hasta nuestro presente, que dice que la Argentina de fines del siglo XIX, principios del siglo XX, era una especie de paraíso perdido que en la entrada de las masas a la política con Irigoyen primero y con Perón después degeneraron. Esta afiliación con el pasado nos interesa porque lejos de pensar a la dictadura como un hecho anormal, como un hecho desprendido o excepcional de nuestra historia, la podemos enmarcar dentro de tradiciones mucho más largas y que también llegan incluso hasta nuestro presente.
"El gobierno ha manifestado hasta ahora algunos puntos de fondo sobre diversos aspectos de la vida nacional. Por ejemplo, en materia de partidos políticos, ha señalado la conveniencia del recambio de las ideas y de los dirigentes. En materia sindical acaba de sancionar una nueva ley y en materia económica ha hablado e insiste en la subsidiariedad del Estado. Yo quisiera preguntarle si aquellas fuerzas políticas que estén en contra de puntos claves como los que acabo de mencionar quedarían fuera de la convergencia cívico-militar."
"Mire, hacer mucho análisis le digo que sí. No digo que queden fuera del Proceso, quedarían fuera de esta convergencia porque se conocerían en los extremos en alguna suerte, por ejemplo, de estatismo, de totalitarismo y algunos tantos defectos que no tendrían cabida dentro de una amplia corriente de opinión que surge justamente de esa convergencia sobre objetivos que están definidos. Quien tenga una tendencia totalitaria o estatista frente a los objetivos sobre los cuales buscamos la convergencia, evidentemente entra en conflicto."
En esta conferencia del año 1979, famosa por la alusión de Videla a los desaparecidos, también dice cómo va a ser la vida democrática a partir de entonces. Después de concluida lo que ellos llamaban la lucha contra la subversión, llegaba la etapa de normalización institucional y la dictadura quería influir acerca de cómo iba a ser esa democracia venidera. Por lo que escuchamos, algunos quedaban afuera.
Videla y Martínez de Hoz terminan su mandato en 1981 y dejan un país en crisis. Con torpeza e impericia, el ministro de Economía deja un estado muy crítico, 5 años de gestión y con muchísimo apoyo. Sin embargo, no dejó ningún logro para mostrar: la inflación descontrolada, la desocupación en aumento y, para colmo, aceleró todo esto el final de la dictadura. Un síntoma más de esta crisis y de la herencia que va a dejar Domingo Felipe Cavallo, que reemplazó a Ricardo Zinn, estatizó la deuda privada en 1982. El caso de la dictadura de Brasil y la dictadura de Chile fue muy distinto. Pudieron negociar condiciones, incluso algo de impunidad y también llegaron a conservar algo de poder después de determinadas gestiones, fundamentalmente porque no dejaron una economía en crisis.
Después de la presidencia de Videla, a partir de 1981, lo que sigue es una inestabilidad política muy grande. Va a asumir el gobierno Viola, que va a estar apenas unos meses en el gobierno y su gestión va a estar marcada por una especie de apertura política y mucha conflictividad económica. Quien lo va a suceder va a ser Galtieri, que apenas asume va a decir: "Las urnas están bien guardadas", de alguna manera desoyendo los reclamos que ya estaban girando y eran cada vez más importantes en nuestro país, no solamente ya por los organismos de derechos humanos, sino también por la creación de la Multipartidaria, una asociación de muchos partidos políticos que buscaban presionar para que la dictadura convoque a elecciones, pero también por el movimiento obrero organizado que volvía a tener algún tipo de importancia en la vida política gracias a una figura emergente muy importante de todo esto que va a ser la de Saúl Ubaldini. En 1979 está la primera huelga contra esta dictadura. En 1981, una de las primeras movilizaciones masivas, la que se dio a San Cayetano. Y en 1982, la primera vuelta a la Plaza de Mayo en la movilización que se dio en llamar "Paz, Pan y Trabajo". Esta movilización fue muy importante, muy masiva, pero quedó en el olvido porque tan solo dos días después comenzó la Guerra de las Malvinas.
"Si quieren venir, que vengan. Les presentaremos batalla."
La Guerra de Malvinas fue la última apelación ante una crisis de legitimidad. Fue un intento por evitar una salida abrupta del gobierno. Y ante la Guerra de Malvinas nos interesa marcar que también la televisión acá cumplió un rol muy importante.
"Mi país me necesita. ¿Qué puedo hacer por mi país? Mantener la calma, no comprar de más, porque eso da oportunidad a la especulación. Cumplir con su rol de madre, de esposa, de novia, de amiga, de hermana. El país en acción es el motor de la victoria. Cada uno en lo suyo, defendiendo lo nuestro. Argentinos, argentinos, a vencer, argentinos a vencer."
Este spot nos interesa particularmente para señalar que el neoliberalismo no solo fue anticipado en la dictadura por su programa económico. Con este eslogan que propone el spot "cada uno a lo suyo, defendiendo lo nuestro", nos interesa pensar que la dictadura selló a fuego el sujeto del individualismo. Si para ganar la paz, como decía la dictadura, había que desocializar a las personas de los colectivos que habían generado subversivos, desde los sindicatos, las universidades, las organizaciones, la dictadura lo que proponía, el neoliberalismo lo que proponía era volver a conectar a las personas como argentinos de bien, vecinos, consumidores, propietarios. El neoliberalismo, más que un plan económico, es un molde político y cultural.
"¿Qué edad tiene tu pelo? ¿No estará cumpliendo más años que vos?"
"Ha ingresado al Salón Blanco el presidente de la nación, acompañado por el canciller Aguirre Lanari y el jefe de la Casa Militar."
Luego de la derrota en Malvinas, quien
Asumió la presidencia fue Reinaldo Viñone, que fue el encargado de llevar la nave chocada hacia el puerto. De alguna manera, toda su presidencia estuvo marcada por la transición hacia la democracia con muchos intentos por imponer una autoamnistía, es decir, un manto de olvido sobre lo actuado por parte de los militares.
Habrá que ahogar rencores, perdonándonos todos incontables errores. Es la exigencia de esta hora y de las que por mucho tiempo vendrán después. Que cada uno la asuma en forma sincera para que con la ayuda de Dios las generaciones futuras hereden una Argentina en paz y en libertad.
Durante la presidencia de Viñones se dio la convocatoria elecciones para 1983. Los diferentes partidos políticos eligieron sus candidatos y entre los candidatos que sonaban había un nombre que llamaba muchísimo la atención, el nombre de Maera, que se postulaba como candidato a presidente. Incluso se llegó a decir que quería como candidata a vice a Isabel Perón.
Todo esto se vio interrumpido porque en junio de 1983 Macera fue preso acusado de la desaparición de Fernando Branca, un empresario que había estado ligado al propio Macera y que incluso se conoció tiempo después Masera era amante de la mujer de Branca.
¿Y qué puedo decir? Que siento una inmensa pena por todo lo que está sucediendo en mi país. No sé cómo es posible que hemos hemos llegado a algo tan terrible que se llame fiscal de la nación, a un hombre que todo el mundo sabe que es un profesional de la delincuencia con 147 causas en la justicia y que se ufana y se ríe de estar libre cuando un almirante de la nación que ha ganado una guerra contra la subversión y gracias a él flamea la bandera argentina y no la bandera colorada.
¿Cómo es posible esto? ¿Por qué un caso como el de Fernando Branca pudo llevarse a juicio, incluso llegó hasta tener condenados? Es difícil llegar a una conclusión, pero podemos mantener la hipótesis de que probablemente haya tenido que ver con que Branca haya sido un miembro de las élites, a diferencia de muchas de las otras desapariciones. Lo que podemos suponer es que en junio de 1983 no molestaban tanto los desaparecidos en sí mismo como lo que en la época se empezó a llamar como los excesos de la lucha contra la subversión.
Sin embargo, el hecho de Branca no fue un hecho aislado, sino que hubo muchas desapariciones por cuestiones personales y también por ligadas al interna que tenían miembros de las fuerzas. También desaparecieron banqueros, empresarios con objetivos estrictamente económicos, generando delitos de corrupción, enriquecimiento ilícito, lo cual deslegitimó aún más a las fuerzas armadas.
En paralelo a todo esto, en los últimos años de la dictadura comenzaron a notarse las consecuencias del programa económico. Denis Merclen en este libro que se llama Pobres Ciudadanos cuenta que en 1980 el INDEC, por primera vez en su historia tuvo que configurar un mapa de la pobreza en la Argentina. A partir de entonces, las problemáticas sociales de nuestro país no se van a medir por las condiciones laborales, sino por la situación de pobreza.
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El horror ha quedado atrás. La sociedad argentina pasó una durísima prueba. Ha llegado el momento de ganar la paz y de preguntarnos quiénes serán los destinatarios de esta victoria. Serán los millones de argentinos que buscan una causa fundada en el amor, en la justicia y en la libertad. Se habrá ganado así la paz para los argentinos. ¿Se habrá contribuido a formular un mundo mejor? Y al dar gracias al Señor por esos logros, exaltando las imágenes de vida y de amor, podremos exclamar con énfasis, "Ganamos la paz."
Hasta acá venimos pensando en el binomio diurno nocturno. Pero, ¿cuán diferenciado estaba lo diurno de lo nocturno? ¿Cuán clandestino era lo clandestino? ¿Podía ser clandestino una represión masiva? ¿Constituyó la dictadura una normalidad en la faz diurna que permitía desatender todo lo otro? ¿Constituyó el terror una presencia invisible como la llama Uriarte?
Por supuesto, es muy difícil responder a todas estas preguntas, así que vamos a pedir socorro a una autora, a un libro fundamental para pensar todo esto, que es Pilar Calveiro, que escribió este libro llamado Poder y desaparición, los campos de concentración en la Argentina. Calveiro fue una militante en los años 70, estuvo detenida, desaparecida en la ESMA y luego se exilió en México, donde escribió este libro, entre otros.
Este libro nos interesa particularmente porque se basa, los piensa a los centros clandestinos de detención, que en nuestro país funcionaron más de 800 desperdigados por todo nuestro territorio. Los centros clandestinos de detención que fueron el núcleo de la actividad del terror, lo que nosotros dimos en llamar la actividad nocturna. Sin embargo, hay algo que nos interesa pensar de este libro, que es lo siguiente. Si el nazismo colocó sus campos de concentración afuera de las ciudades alejados, en la Argentina, los centros clandestinos de detención, en su gran mayoría funcionaron dentro de las ciudades. Y esto es muy interesante para pensar.
¿Qué propone Pilar Calveiro? Ella propone que si bien estos centros eran clandestinos y repercutían hacia el interior de los campos con la tarea fundamental de deshumanizar a los militantes que estaban ahí, lo cierto es que también influían en el conjunto de la sociedad. Para ella, la vida cotidiana durante esos años estaba influida tétricamente por lo que sucedía en los campos de concentración. Porque si bien eran ilegales y tenían que ser un secreto, lo cierto es que tenían que ser un secreto a voces. Tenía que haber un rumor de que el centro clandestino tenía lugar. El terrorismo de estado tuvo eficacia justamente en esa penumbra entre lo visible y lo invisible, entre lo que se sabía y lo que no se sabía. Instalar el terror también en el afuera. Esa un poco la modalidad del campo, hacia adentro y hacia afuera.
Para que el campo de concentración funcionara era necesaria toda una burocracia, describe Pilar Calveiro. Alguien que secuestre, alguien que torture, división de tareas. De esta manera, ninguno era el único responsable, sino que la responsabilidad y este poder desaparecedor circulaba por el tejido social. Lo que propone Pilar Carilo entonces es que este poder que circuló en todo un tejido no pudo haber desaparecido, sino que lo que sucedió con este poder desaparecedor es que se metamorfosió. Tomó otras pieles, otras modalidades. La represión ya no es a través de campos de concentración, sino que se da a través de otras formas de disciplinamiento.
Una pregunta, un comentario que deja establecido en su libro Pilar Calveiro y que nos parece interesante traer es, creo que un ejercicio interesante sería intentar comprender cómo se recicla el poder desaparecedor. Entre estas múltiples mutaciones, quizás con el tiempo el disciplinamiento se haya vuelto diurno.
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Argentina, a diferencia de otros países de la región, enjuició y condenó a los responsables por los delitos de esa humanidad. En 1985 fue el primer juicio, pero muy rápidamente encontró un límite en la ley de punto final y la ley de obediencia de vida. En los 90 vinieron los indultos con Menem y a partir del 2003 Néstor Kisner reabrió los juicios que permitió además llevar a otros acusados al banquillo también ligados a la complicidad civil, lo que se debe llamar en la época la complicidad civil de la dictadura.
Ahora, habiendo pasado 50 años, nos interesa preguntarnos cuándo termina una dictadura. ¿Cuándo terminan los efectos que deja una dictadura? El 76 pretendió generar, darse un orden político que, sin embargo, no lo logró por las resistencias, por las internas, por la derrota en Malvinas y por la crisis económica. No pudo institucionalizar las transformaciones que hizo de hecho, ni tampoco influir en la democracia venidera. Sin embargo, su triunfo político estuvo en otro lado.
El sociólogo Juan Villarreal, en un texto del año 1985, Los siglos sociales del poder, dice que la dictadura no tiene que ser pensado solo desde el aspecto represivo, sino también desde el aspecto productivo. ¿Qué produjo la dictadura para Villarreal? Produjo una sensibilidad distinta, una subjetividad diferente. Una nueva sociedad individualizada, atomizada, precarizada.
¿Qué otras herencias nos dejó la dictadura? El escritor Fell muy temprano en un texto del año 1984 se pregunta cuál es la herencia cultural que dejó la dictadura y encuentra en la lengua de la postadura palabras como proceso, víctimas inocentes. ¿Qué está pensando FWIL? Dice, "Internalizamos el discurso del enemigo." Y se pregunta, ¿qué otras cuestiones hemos internalizado? ¿Qué se hace? ¿Cómo se zafa de la herencia cultural del proceso? Se responde, creo que el mejor camino es pensar lo que la dictadura y sus administradores decretaron como impensable.
Claudio Uriarte, el autor que hemos citado, escritor del libro sobre macera, se está preguntando lo mismo ya en los 90 y dice lo siguiente, que la principal victoria que tuvo la dictadura fue sobre el campo nacional y popular, que pasó de impulsar una revolución a defender la democracia, de impulsar la transformación del país a una defensa irrestricta de la vida, de protagonizar fuerzas sociales a ser sufragistas individualizados en esa moderación de nuestra propia fuerza política. Radicaría la victoria principal de 1976. Quizás de lo que se trate 50 años después sea de volver a buscar esa radicalidad perdida que hoy solo encarnan las fuerzas reaccionarias de nuestro país.
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