📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Lo que ellas encuentran sexy (y casi ningún hombre hace)

Carisma y Confianza con Héctor Latorre11:26

Transcription

Vamos a profundizar. Ahora voy a hablaros de cómo proyectaros de forma más atractiva. Pero además, hay dos cosas que ponen muy nerviosas a las feministas y me encantan. Y esto lo hacen cuatro. Esta tontería la hacen cuatro, que son los cuatro que hay. Otros elementos que proyectan estatus. Luego os voy a dar un truco de pro de cómo contestar mucho mejor a esas preguntas para no caer.

Hasta ahora hemos hablado de cómo leerlas. Ahora voy a hablaros de cómo proyectaros de forma más atractiva y quiero irme a las bases, me quiero ir a la raíz, a lo más animal. Y vamos a hablar mucho hoy de lo más animal, de lo más básico. ¿Qué es básicamente lo que más atrae a los hombres de las mujeres? Si tuvierais que decir una cosa, hay gente que lo dice muy claro: físico. Si hay una cosa es la belleza, que puede tener diferentes componentes como la juventud, la simetría. ¿Y a las mujeres qué les atrae de los hombres? Estatus. La seguridad. El estatus, que tiene que ver con la seguridad, que tiene que ver con la capacidad económica, que tiene que ver con la altura que hemos hablado antes, que tiene que ver también con el aspecto físico, con la belleza, con la simetría. Por supuesto, es mejor ser guapo que ser feo, pero no responden a lo mismo. Muy pocas mujeres, vais a ver mujeres de 25, 30 años, locas por un chaval de 18 años, delgadito y pequeñito. ¿Cuándo lo habéis visto eso? Nunca, nunca. Una tía de 25 años, de 30 años se busca a uno de 40, 35, 40. ¿Por qué? Porque tiene mayor estatus o, mejor dicho, su sesgo, su sesgo de atracción cree que va a tener mayor estatus. Ese tío no necesariamente lo va a tener, como si es más alto, como si se viste mejor, como si es famoso. Y claro, el estatus es lo que fundamentalmente atrae a las mujeres.

Y a vosotros, en un rato, no os puedo hacer ni más altos, ni más guapos, ni más ricos, ni más famosos, pero hay otros elementos que proyectan estatus, que ayudan a mejorar tu atractivo. Y esos elementos sí son aprendibles, sí son modelables, porque además de lo que os he dicho, influye mucho la comunicación no verbal: de cómo moverte, de cómo hablar, de cómo gesticular, el tono de voz. Pero además, hay dos cosas que ponen muy nerviosas a las feministas y me encantan, que son actitudes. La actitud del atrevimiento, que antes se lo he dicho a David, he dicho: "Hostia, atrévete." ¿Por qué? Porque ser más atrevido también es de tío de alto estatus. El atrevimiento y la insistencia. Ya sé que la insistencia también tiene muy mala prensa, está muy mal vista. Hablaremos luego. Vamos a profundizar en la insistencia. Pero fijaros en esto. Hay rasgos de atracción que tú puedes proyectar simplemente por cómo comunicas, simplemente haciendo eso. Pero en cambio, la inmensa mayoría de gente, ¿qué hace? Cae en mogollón de errores de comunicación. Es superfácil para nosotros, simplemente, intuitivamente, detectar quién tiene alto estatus y quién tiene bajo estatus. ¿Qué pasa? Que solo comunicando de forma efectiva ya puedes modelar, ya puedes imitar cómo se comporta un tío de alto estatus. O sea, cómo se comportan esos tíos que son altos, que son fuertes, que son confiados, que son ricos, todo eso. ¿Qué pasa? Tú no puedes tener lo que tienen ellos. Pero es que esta gente se comunica así. Y en cambio, la inmensa mayoría de hombres, en lugar de comunicarse de esa forma atractiva, lo que hacen es cometer mogollón de errores. Y ahora os los voy a comentar para que no los, para que no los cometáis nunca más.

El primer error, ya lo he dicho, es sonreír demasiado y asentir demasiado también. Es el clásico tío que está hablando con una chica y se pone con esa sonrisa de tonto y así, sí, sí, sí, sí. O sonreír, asentir y empezar: "Sí, claro, por supuesto. Sí, sí. Ah, ah, sí, claro, tal." Y luego viene gente y me dice: "Pero, Héctor, no puedo decir nada." No, la miras, expresión neutra y te callas y escuchas. Lo de escuchar sí que hay que hacerlo, ¿eh? Lo de escuchar sí que mola porque esa información te va a ser muy útil después. Y esto lo hacen cuatro. Esta la hacen cuatro, que son los cuatro, que la inmensa mayoría de gente no lo sabe hacer. Igual que quedarse callado, que antes lo hemos visto con el colega Jordi, el saber escuchar, quedarte callado, no necesitar llenar el silencio, incluso reaccionar lento. Ya lo habéis visto, el que menos se mueve más estatus tiene. Esto es importantísimo.

Otra cosa que hace la gente que tiene bajo estatus es no mirar. Y antes se lo he corregido a alguien, creo que a él, lo de la mirada es un clásico. También vas a hablar con alguien y en lugar de mirarle a la cara, mirarle a los ojos, que es lo que hay que hacer mientras tú hablas, importante, mientras tú hablas, la gente mira el techo, mira la pared o mira al suelo. Y encima mirando al suelo es peor, porque parece que le estás mirando las, ¿sabes? Y es, y es todo un poco raro. Esto es importantísimo. Solo quitando sonrisa, quitando movimiento, quitando reacción demasiado rápida y mirando fijamente, tu estatus aumenta muchísimo. O al menos, no pierdes todo el estatus que pierde el que hace todo lo contrario y lo hace la inmensa mayoría de la gente. Las posturas expansivas, el ocupar espacio es mucho más potente que el encogerte o el encorvarte, que esto además es típico de gente alta. Los tíos altos muchas veces tienen tendencia a ir así porque, claro, tienen que hablar con la chica que es más bajita, ¿no? Entiendo que cuando vas a hablar con ella, en algún momento tendrás que ponerte un poco más a su altura o también puedes elegir chicas más altas, o sea, o situaciones en las que no haya tanta diferencia de altura, pero no te curves, no te cierres. Esto es clave.

También hay otro tema que suele suceder con la gente que se lee un libro, por ejemplo, el mío, que mola mucho, y tienen respuestas para casi todo. Claro, ya tengo las respuestas, llámese la lección. Y esto es típico de tío, de tío empollón, que se sabe la lección. Y entonces la chica le lanza una pregunta y el tío: "Hostia, esta me la sé." Y contesta superrápido. Las reacciones demasiado rápidas también son de bajo estatus. Por ejemplo, la chica le pregunta: "¿Oye, tú a qué te dedicas?" Y el tío: "Buah, ahora voy a flipar, pues me estoy preparando unas oposiciones de bombero." Y contesta superrápido y cree que lo ha hecho superb. "¿Cuántos años tienes?" "32 y medio." Y contesta superrápido. Y se cree que eso es lo que hay que hacer, pues no. La respuesta pausada, tranquila. Y luego, luego os voy a dar un truco de pro. Ahora quiero, quiero seguir un poco con esto. Luego os voy a dar un truco de pro de cómo contestar mucho mejor a esas preguntas para no caer en el bajo estatus.

Esto que estoy haciendo ahora es el típico gesto nervioso, como puede ser este, como puede ser el tocarse la pulsera o tocarse la cara, acicalarse, ahí ese ese gesto de ahí que he visto ahí, ¿sabes? O sea, todos estos picores, micropicores, gestos, tal, examínate y trata de quitarlos, porque todo esto son señales de nervios, de incomodidad, de no estar a gusto en tu piel y lo que tú quieres transmitir es que estás muy a gusto contigo mismo. Y hay un elemento que no es exactamente que baje el estatus, pero que genera incongruencia y genera objeciones. No me quiero meter ahora mucho en esto, pero esto también hay que evitarlo, que es el que no cuadre lo que haces o lo que dices con tu expresión no verbal. Por ejemplo, la gente se ve mis vídeos y luego de vez en cuando aparece uno y me dice: "Pero Héctor, yo he probado esto y a mí no me ha funcionado." ¿Por qué? Porque tú le dices, por ejemplo, eh, esto es un clásico que además me trabajo mucho, hate, que me encantó, que tú estás con una chica y le dices: "Oye, ¿sabes que tú y yo vamos a acabar liándonos?" Y el tío, ¿qué hace? El tío dice: "Hostia, esta frase es buenísima. Voy a hacer esta frase." Y va la chica y le dice: "Oye, tú, tú y yo sabes que nos vamos a liar." No tiene nada que ver. No tiene nada que ver. O sea, la tía, la tía dice: "Hostia, me ha dicho que nos vamos a liar seguro." Pero, pero se lo cree, pero eso es un tío confiado, ¿o no? Pues no, no lo ves. Y entonces luego me escriben o me comentan y dicen: "Es que esto no me ha funcionado." Que claro que no te ha funcionado, porque estás repitiendo una frase sin proyectar todo lo otro. Y os aseguro que es mucho mejor lo que os estoy diciendo ahora que la frase, pero la frase puede ser mejor, peor, hay técnicas que están muy bien y puedes leerte 40.000 millones de cosas en internet. Puedes ir a ChatGPT. ChatGPT hoy en día ya sabe mogollón de cosas. Le preguntas y dices: "A ver, ¿qué digo? Esto pa perfecto." Pero la gracia es que lo ejecutes bien.

Y no me quiero olvidar del truco de pro de las preguntas, porque esto es un clásico. Las mujeres quieren saber cómo es tu estatus. Lo necesita. Ella necesita saber quién eres. Y gran parte de las preguntas que os van a hacer no son para saber la respuesta, son para saber cómo reaccionas tú. Por tanto, la respuesta buena cuando ella te dice, y esto es truco de pro, que esta es de esas que luego la gente no entiende para nada, pero me da igual, pero os la doy para los que lo pilláis. Cuando ella te pregunta: "¿A qué te dedicas?" Mucho mejor que decirle que estás haciendo unas oposiciones o que tienes una startup de no sé qué, no sé qué pollas, que a ella le da exactamente igual. Es mucho mejor decirle: "Ahora mismo me estoy dedicando a conocerte." Y ella: "Bueno, vale, venga, pero en serio, ¿a qué te dedicas?" "Bueno, adivina, te doy tres opciones: bombero, torero, inspector de Hacienda." Y cuando te pone cara de: "¿Qué? ¿Perdona?" Tú le dices: "Si no adivinas a la primera, me debes una copa." No, espera, espera, espera. Tal. ¿Qué has causado ahí? Ahí estás causando un choque emocional y eso, los contrastes emocionales son muy potentes. Y me da igual que seas más ocurrente o menos ocurrente, pero que tengas tres o cuatro de estas pensadas, son muy buenas. "¿Cuántos años tienes?" "Suficientes. Mis padres me dejan llegar a casa a la hora que quiero." Esto lo... Uno, un momento. Esto lo puedo decir yo que tengo 48 años. Casi tú tienes 19, no lo digas porque entonces igual pensarán que es verdad, ¿sabes? O sea, pero la idea, la idea es que sean cosas que son muy claras, que no son ciertas. Porque, ¿cuál es el tipo de tío que tiene los de no contestar a una tía buena a sus preguntas? El tío de alto estatus. Y esa es la gracia, la gracia de proyectar alto estatus simplemente dejando de contestar a las preguntas de forma lógica.

¿Qué pasa? Y ahora ya os cuento la trampa. Luego está el tío que lo exagera y no contesta nada y nunca contesta que se dedica y nunca contesta qué edad tiene y nunca contesta absolutamente nada. Tampoco hay que caer en eso. Pero fíjate, si tú cambias tus interacciones de contestar a todo a solo responder a tal vez la mitad de las cosas, tu estatus sube mogollón. Con esto, de verdad, lo digo, ¿eh? O sea, os acabo de dar claves buenísimas para que puedas moverte como toca, hablar como toca, gesticular como toca y proyectar muchísimo estatus. De verdad que con todo esto vas a seguir cometiendo los mismos errores.