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El Romanticismo literario español: características, temas y autores #literaturahispanoamericana

Óscar Cortina, profe de Lengua15:53

Transcription

Muy buenas a todos. Hoy nos ponemos con el romanticismo literario español, que fue un movimiento cultural que surgió en la primera mitad del siglo XIX como reacción contra el racionalismo y el espíritu de poner normas de la Ilustración. Para ello, voy a dividir el vídeo en tres secciones: la primera, la de las características; segundo, los temas principales; y en tercer lugar, los autores más destacados y sus obras más relevantes que aparecen aquí en pantalla.

¿En qué momento exacto comenzará cada uno de ellos? Comencemos con las siete características principales. La primera de todas ellas es el individualismo, ya que el romanticismo sitúa al individuo en el centro de la obra literaria, dando prioridad a la expresión personal y a los sentimientos internos. El yo romántico es introspectivo hacia uno mismo y sufre una constante lucha consigo mismo y con el entorno. Hay que tener en cuenta que el héroe romántico español es a menudo un personaje solitario, marginado, con una fuerte carga emocional y una tendencia a la melancolía. Este individuo está en desacuerdo con las normas sociales, luchando por su libertad y rechazando las convenciones establecidas. Esto se ve en autores como Gustavo Adolfo Bécquer, donde alcanza un tono muy, muy íntimo y subjetivo.

En segundo lugar, la característica del pesimismo, ya que el romanticismo está marcado por una visión pesimista del destino, en la que los personajes están condenados a un final trágico, independientemente de sus esfuerzos. Esta idea de un destino implacable refuerza la sensación de desesperanza y desilusión que mancha todas las obras románticas. Los personajes, por lo general, se enfrentan a fuerzas mayores que ellos mismos y no pueden escapar a su trágico desenlace.

En tercer lugar, tenemos la libertad, que estaría también de la mano de la rebeldía, porque los autores románticos presentan una constante búsqueda de esa libertad, tanto a nivel individual como colectivo, y esto se va a manifestar en una lucha contra las convenciones sociales, las normas morales y las estructuras políticas.

En cuarto lugar, tenemos el misterio, lo sobrenatural, que siempre será oscuro, y es que estos temas son una característica destacada del romanticismo en España. Los autores recurren a lo inexplicable, a lo paranormal, a lo gótico para crear una atmósfera de misterio y tensión. La aparición de fantasmas, maldiciones, espectros y elementos fantásticos es común en estos relatos. Estos temas suelen estar relacionados con la idea del destino fatal y con la exploración de los límites de la razón y el conocimiento humano, lo que se ve perfectamente en la obra Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

La quinta característica es la evasión, ya que el romanticismo español busca escapar de la realidad y lo va a hacer de dos formas. Uno, primero, será una evasión en el tiempo, ya que se van a ir a paisajes de la Edad Media con escenarios recurrentes que proyectan esos anhelos de libertad, belleza y aventura. Pero también será una evasión en el espacio, ya que normalmente nos van a describir lugares lejanos, exóticos, lejos de las tensiones del presente.

La sexta característica es el nacionalismo. Es en el siglo XIX cuando surge el nacionalismo en Europa y en España se va a caracterizar por un marcado interés en la historia y las leyendas nacionales. Los autores románticos miran al pasado en busca de héroes, episodios históricos y mitos que puedan servir para la construcción de una identidad nacional. La Edad Media, en particular, es un periodo idealizado con sus caballeros, castillos y cruzadas, y muchas obras exaltan la valentía y el honor de los héroes nacionales.

Y en séptimo lugar, tenemos la característica del sentimiento, que muchas veces van a ser sentimientos apasionados, ya que los autores los van a exaltar con esas emociones frente a la racionalidad, que era lo que primaba en el siglo anterior, en el siglo de la Ilustración. Y aquí la razón se va a sustituir por el sentimiento. Las pasiones se llevan al extremo. Las obras van a presentar una visión subjetiva del mundo que a menudo expresa una profunda insatisfacción con la realidad y una búsqueda incesante de ideales inalcanzables.

Pasemos a los temas. Que, aunque tienen muchas clasificaciones distintas según donde uno consulte, yo los prefiero resumir únicamente en cuatro. El primer tema es el amor, que es uno de los centrales del Romanticismo y por eso este amor, casi siempre marcado por la tragedia y la imposibilidad. Es decir, los autores muestran un amor inalcanzable, idealizado y, por lo tanto, frustrante. A menudo, los amantes están condenados a sufrir por razones externas, ya sea la familia, la sociedad, el destino, o internas, como la propia incompatibilidad o las dudas. El amor romántico es visto como un ideal puro pero inalcanzable, lo que lleva a los personajes a la desesperación, la locura o la muerte.

En segundo lugar, tenemos la naturaleza, que tiene una fuerte carga simbólica y emocional. Y es que los paisajes no son simples escenarios, sino que reflejan el estado de ánimo de los personajes. Las tormentas, las montañas, los océanos embravecidos y las ruinas medievales son metáforas del sufrimiento, la pasión y el conflicto interior del ser humano. La naturaleza, por lo tanto, se presenta como un espacio donde el individuo puede conectar con su interior, pero también con un entorno misterioso, sublime e incontrolable.

El tercer tema es la muerte, que recuperaría un tema muy propio del Barroco y de la Edad Media. Y es que la fatalidad y el destino son temas muy recurrentes. Los personajes suelen estar predestinados a un final trágico, lo que refuerza la idea del sufrimiento como parte de la existencia humana. La muerte, por lo tanto, se vincula a los ideales y sentimientos más profundos del romanticismo, es decir, el misterio, lo sublime, la angustia existencial y la búsqueda de lo inalcanzable. En este sentido, la muerte no es solo un final inevitable, sino un símbolo cargado de múltiples significados y que responde a diversas inquietudes propias de la sensibilidad romántica. Se ve entonces la muerte como un escape de la realidad, y es que la muerte en el romanticismo puede interpretarse como una forma de redención o, en otros casos, como un castigo divino.

Y nos quedaría el cuarto, que es el tema de la soledad, uno de los grandes temas, sin duda, del romanticismo literario español, profundamente vinculado a la angustia existencial y la búsqueda de lo absoluto que define en este movimiento. Los autores románticos ven en la soledad un estado fundamental para la reflexión y la creación, pero también una consecuencia trágica del desencanto con el mundo. La soledad no es solo un aislamiento físico, sino sobre todo un estado del alma que refleja la incomprensión, el desarraigo y la imposibilidad de alcanzar los ideales anhelados.

Vayamos ahora a los autores principales y sus obras más destacadas. En poesía, voy a destacar tres. El primero de todos es José de Espronceda, que es uno de los poetas más representativos del romanticismo español. Se caracteriza por su espíritu rebelde, su exaltación del yo y los héroes marginados o malditos. Sus versos transmiten un fuerte individualismo y una visión trágica de la vida. Entre sus obras más destacadas, si sin duda la más conocida de todas ellas es el poema de la Canción del pirata, en el que se exalta la libertad absoluta del pirata como símbolo del rechazo a las normas y a las convenciones. Y luego tiene dos poemas largos que son El estudiante de Salamanca, que es un poema narrativo que relata la historia de Don Félix de Montemar, un joven libertino que desafía el amor y termina enfrentándose a su propia muerte, y es una obra fundamental porque trata la figura de Don Juan, que ya creó Tirso de Molina en su obra de El burlador de Sevilla. Y en tercer lugar, tenemos El mundo, un poema inacabado en el que Espronceda reflexiona sobre la vida, la muerte y el sentido de la existencia.

En segundo lugar, en poesía, nos encontramos con Gustavo Adolfo Bécquer, que a pesar de haber sido contemporáneo de la segunda mitad del siglo XIX, es decir, es posterior a Espronceda, es considerado un romántico tardío. Su obra poética se caracteriza por la introspección, la melancolía y el tratamiento del amor como un ideal inalcanzable. En sus obras más importantes destacan, primero, en poesía, las Rimas, colección de poemas breves en los que Bécquer aborda el amor, el desengaño, la soledad y la muerte. Su estilo es sencillo y lírico, pero lleno de simbolismo y subjetividad. Aquí nos encontramos su famoso poema de "Volverán las oscuras golondrinas". Y en lo que es prosa, tenemos las Leyendas, que es un conjunto de relatos donde se mezcla la fantasía, el misterio y lo sobrenatural. Entre las más conocidas podríamos destacar El Monte de las Ánimas o El Rayo de Luna, todas ellas cargadas de una atmósfera misteriosa y poética.

En tercer lugar, en lo que es la lírica, nos quedamos con Rosalía de Castro, que es más asociada a lo que es el Romanticismo Gallego, pero fue una figura fundamental de la literatura española. Su poesía está marcada por el dolor existencial, la nostalgia y la conexión profunda con su tierra gallega, así como el tema del exilio y la soledad. Es una de las voces más íntimas y melancólicas de todo el romanticismo. En sus obras más importantes destacan Cantares Gallegos, que es un poemario que fue un hito en la recuperación de la lengua y la cultura gallegas. Es una exaltación de Galicia, sus paisajes, sus gentes y sus tradiciones. Precisamente Follas Novas continúa con la temática gallega porque está escrito en este idioma e introduce una mayor preocupación existencial y un tono más sombrío, mientras que en Las Orillas del Sar nos encontramos con un poemario ya en castellano, donde Rosalía reflexiona sobre la muerte, el desarraigo, el paso del tiempo con una sensibilidad lírica muy profunda.

En el apartado de la narrativa, el autor más destacado de todos, sin duda, es Mariano José de Larra, que fue famoso por sus artículos periodísticos y literarios. Y es que se trata de uno de los más agudos críticos de la sociedad de su tiempo. En sus obras prevalece el desencanto por la realidad política y social de España, así como la denuncia de la hipocresía, la ineficacia del gobierno y la falta de libertad. Entre sus obras más importantes destacan sus Artículos de Costumbres, que son ensayos y escritos en los que critica los defectos de la sociedad española como la burocracia, el atraso social y la falta de libertad. Algunos de ellos de gran actualidad. Dentro de sus artículos más conocidos, destacaríamos "Vuelva usted mañana" y "Casarse pronto y mal". Mientras que en novela histórica, nos quedamos con El doncel de Don Enrique el Doliente, que trata la vida de Macías, un trovador del siglo XV. Aunque es menos conocida que sus artículos, muestra el interés romántico por la Edad Media y el destino trágico de sus héroes.

Y ya acabando con el teatro, habría que destacar a, primero, el Duque de Rivas, que es una figura clave en la introducción del romanticismo teatral en nuestro país. El Duque de Rivas se centró en el drama histórico y en la exaltación del heroísmo y la libertad. Su obra refleja tanto un espíritu patriótico como un interés por las figuras trágicas del pasado. Dentro de sus obras, nos quedamos con Don Álvaro o la fuerza del sino, un drama teatral que inaugura el romanticismo en el teatro español y que plantea el tema del destino trágico, inevitable, con un amor imposible y la figura de un héroe atormentado.

Y por último, cabe reseñar a José Zorrilla, uno de los más destacados escritores del romanticismo, cuya obra refleja a la perfección los temas e inquietudes de este movimiento literario. A lo largo de su carrera, José Zorrilla cultivó diversos géneros, incluyendo la poesía, el teatro y la narrativa, pero es especialmente conocido por su obra teatral Don Juan Tenorio, un drama religioso y fantástico dividido en dos partes. Esta obra se ha convertido en uno de los textos fundamentales del teatro español y es la representación más icónica del personaje ya mencionado de Don Juan Tenorio, un libertino, un seductor, lo que sería el Casanova para nuestra tradición castellana dentro de nuestra literatura. Zorrilla elabora entonces el mito creado con El burlador de Sevilla y el convidado de piedra de Tirso de Molina, pero a diferencia de la versión inicial, nos presenta un personaje mucho más humanizado y redimible. La obra es un claro ejemplo de los ideales románticos: la pasión, el enfrentamiento con las normas sociales y religiosas, el destino, el amor y la salvación final.

[Música]

Esto ha sido todo. Espero que hayas disfrutado de este vídeo. Dale like si te ha gustado, suscríbete al canal Óscar Cortina, profe de lengua, si todavía no lo has hecho, y nos vemos en la próxima. ¡Hasta pronto!