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Dante Gebel #939 | Crónica de un alien en la iglesia

Dante Gebel1:16:38

Transcription

[Música] Esa. [Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] Puerto Rico, Colombia, República Dominicana, El Salvador, California, República, Venezuela, Honduras, México. Dije El Salvador, República Dominicana, Colombia, lo dije. Venezuela. Dígame en Costa Rica. ¿Qué más se me Paraguay, Bolivia, El Salvador, Honduras, eh US, Estados Unidos de América, Australia, Venezuela, que no afloje. Ahí está México también por allá atrás. Perú, República Dominicana. ¿Dónde está Argentina, che? Dios te bendiga.

Si se fueron de vuestros países debiendo algo, los acaban de ver por streaming. Que Dios te bendiga. Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Diferentes usos horarios. Nos conectamos con esa gente maravillosa.

El servicio del mejor dicho, el mensaje del domingo pasado. Estábamos mirando recién entre Facebook y YouTube, ya llevaba 1,800,000 vistas. Que yo digo, 1,800,000, ¿dónde caben? Y son vistas, son casas, hogares. Por ahí detrás de cada dispositivo hay tres, cuatro personas. Supongamos, sin ser evangelístico, 1,800, vamos a suponer que son 2 millones y medio de gente. ¿Dónde entran 2 millones y medio de gente en un estadio? Y a veces uno no es consciente, pero son vistas, son gente que se alimenta, que recibe esta palabra y eso nos da, obviamente, tamaña responsabilidad, ¿no?

En mi caso, de ser lo más fidedigno, diáfano con lo que creo Dios puso en mi corazón. Nosotros que tenemos el placer, el privilegio de vivir la experiencia completa, porque esa hora recién que empezamos a transmitir y la alabanza, la adoración no la transmitimos porque hay cosas que eh la pantalla, el streaming no le hace justicia. Siempre decimos que hay cosas que hay que vivirlas. Hm. Y dicen, "Pero, ¿por qué eso es egoísmo?" No, porque está la palabra disponible. Hay más de 1000 mensajes en nuestra red. Lo cierto es que hay cosas que uno tiene que vivir acá, esta experiencia maravillosa que es esta primera parte que acaba de culminar para pasar a la segundo, al segundo momento del servicio.

Dicho esto, gracias por orar a todos los que siempre me apoyan en la salud, eh, oran por los aviones, por todos los medios de locomoción que me toca eh usar para, en este caso, esta gira que me lleva todo el todo este año de estar una semana acá y una semana en Argentina. Estuvimos en una provincia llamada Chaco, maravillosa provincia. Tuvimos dos funciones repletas el miércoles y el jueves con gente que estuvo desde muy temprano y ellos están conectados ahora porque se van a ver en este pequeño video que vamos a poner ahora al aire. Y yo siempre, como vengo de viaje y ustedes oraron por mí, creo, creo que oraron por mí. Entonces yo, como chisme santo, te cuento que me fue bien. Y este minuto y medio antes de transmitirte lo que creo Dios me dijo que te diga es lo que ocurrió en esta gira llamada "Presidente", donde yo pienso, donde digo que voy a presentar mis cinco medidas de gobierno si fuera presidente. Lo hice en todo el mundo. Ya llevamos 3 años en todo el mundo, hasta en Europa, en en en España, en Madrid, en Barcelona. Siempre digo, si fuera presidente haría estas cinco cosas y es una suerte de licencia para hablar y para llegar al mensaje de Cristo finalmente, que por eso la gente se ríe, llora, se conmueve, porque no se podría hacer eso con un stand-up, sino con la presencia del Espíritu Santo. Así que esto es "Presidente" en Chaco, Argentina.

[Música]

Vinimos en familia a ver a Dante. Estamos muy expectantes, muy emocionados. La verdad, tener esta oportunidad nos parece única en la vida. Desde diciembre que compramos la entrada, estamos expectantes de lo que va a ser este gran show.

[Aplausos]

Gracias, gracias. Realmente la pasamos superb. Este viernes nos casamos y esta es nuestra primer salida como matrimonio.

[Música]

Salimos muy emocionados, nos reímos mucho. Vinimos con toda la familia. Yo te sigo desde que tengo 14 años y la verdad que es un show espectacular. No se van a arrepentir. Salimos con el corazón totalmente lleno. Fue una experiencia única. Nos llevó al alma toda y cada una de sus palabras. Nos llevó a recordar nuestra historia y a realmente valorar las cosas que estamos haciendo en la vida. Fue muy lindo, muy emocionante y la verdad estamos muy contentos.

[Música] [Aplausos]

Gracias a Chaco. Gracias. Fueron muy amables los chaqueños y comimos rico y y nos atendieron muy bien. Chaco es una provincia casi por el norte de nuestra Argentina. Todavía nos quedan varias provincias más, especialmente para el sur. Así que siempre estén orando para que de aquí a diciembre Dios me dé salud, energía y fundamentalmente no me traigan en ambulancia nunca, sino que pueda volver por mi propia cuenta. Gracias por el apoyo.

¿Estamos listos para que Dios nos hable? ¿Sí o no? Muy bien.

Había una vez en una en una galaxia lejana, más allá de Andrómeda, dice la historia, una civilización alienígena sumamente avanzada en tecnología. Tenían todo lo que lo que podían desear, pero vivían profundamente aburridos. Eran marcianos aburridos, en especial durante los fines de semana. No sabían qué hacer porque no practicaban deporte, no habían inventado ninguno, quizás no le atraía ninguno. Entonces los, especialmente los domingos, se les hacían eternos. Necesitaban algo nuevo en el planeta, algo excitante para avivarlo. Así que el Consejo Estelar del Planeta decidió que enviarían a la Tierra un a un infiltrado, una suerte de troyano para que investigara qué hacían los terrícolas durante los domingos, que era una gran incógnita, ¿no?

"De ellos", afirmó, "en nuestras últimas expediciones, en nuestros últimos avistamientos, vimos muchos de ellos asistiendo los domingos a iglesias. Deberíamos investigar qué se les adoctrina en sus misteriosos templos."

Finalmente, el foráneo alienígena arribó al planeta. No sé cómo se camufló, pero visitó docenas y docenas de iglesias, incluyendo instituciones religiosas. Tomó muchas notas, dedicó horas a escribir su informe. Cuando regresó a su planeta se reunió con el Consejo Estelar. Ansioso quería el consejo oír sus descubrimientos en la Tierra, ¿no?

Entonces él dijo: "Compañeros extraterrestres, no sé cómo se dirá, pero compañeros extraterrestres", dijo el enviado. "Yo he regresado con la noticia que los terrícolas religiosos se reúnen por dos tipos de adoctrinamiento. Únicamente hay dos tipos de mensajes en toda la Tierra. En el 50% de las congregaciones o iglesias que recorrí, noté que solo hablaban de algo llamado la gracia. Hm. La gracia. Y todos los los extraterrestres anotaban. En esos sitios se habla mucho de amor. Les dice que hagan lo que hagan, Dios siempre los sigue amando, los sigue perdonando. Así que si tengo que destacar algo bueno de los seguidores de la gracia y de los que promueven esta doctrina, es que viven ayudando al prójimo. Son muy empáticos, nunca juzgan, no condenan a nadie y aparentemente se los ven muy felices."

Entonces, alguien del consejo dijo: "Bueno, suena bien." Hm. "Eso parece ser la iglesia con el mensaje ideal. Por eso, eso explica por qué tantos terrícolas asisten."

Y el infiltrado dijo: "Bueno, no estoy tan seguro porque yo noté que la mayoría de ellos, digo, los seguidores de la gracia, continúan con sus viejos hábitos. También noté que algunos viven a su manera, la mayoría muy liberales, como si nunca tuvieran nada de lo cual arrepentirse. Y alguno de ellos, así como aman, perdonan y son empáticos, algunos de ellos les da lo mismo asistir a la iglesia, un partido de fútbol. Si hay un mundial, ¿qué digo un mundial? Un las Chivas contra el América. Les da lo mismo ir a la iglesia, ir a un partido o a una fiesta de amigos en una parranda."

Luego, como dije, dice el infiltrado, el marciano, "visité el otro 50% de las iglesias terrícolas para hacer mi estadística, ¿no? Y en esas se habla mucho acerca de la verdad. Ya no hablan de la gracia, hablan de la verdad. Y en esos sitios se predica en contra de todo lo que está mal. Y hacen énfasis acerca de estar en contra de la mentira, eh, del homosexualismo, el aborto, el engaño y una serie de de pecados a los que se oponen, este, categóricamente son como una gran barredora religiosa de calles, pero barriendo y arrasando a todos sus enemigos."

Entonces uno del Consejo Estelar dijo: "Bueno, eso suena mejor todavía porque eso explica por qué tantos terrícolas asisten los domingos a la iglesia. Me gusta eso de la verdad."

"Eh, no estoy tan seguro", dijo el marciano, "porque el problema que he notado en esta segunda opción es que no solo barren las cosas malas, sino que también barren a las personas que hacen esas cosas malas. Viven condenando y enviando al infierno a todo aquel que no piensa como ellos."

Entonces uno del consejo dice: "Bueno, ya veo que tu misión entonces fue un fracaso. Me dio frustrado el uno del Consejo Estelar", le dice, "porque la idea era replicar las iglesias terrícolas en nuestro planeta, o sea, traer la franquicia para acá, ya que estamos tan aburridos los domingos. Pero debido a tu informe, yo creo que ninguno de los dos tipos de mensajes que usan en la Tierra podría funcionar aquí."

Y en ese entonces la historia dice, la historia delirante que estoy contando, pues está diciendo, ¿dónde está eso? En Instagramenses capítulo 4, suponías capítulo 6, todo el capítulo. Y la concordancia está en tío Lucas y carta a los Hebreos. Hm.

Había un diminuto marcianito ahí que estaba encargado del café y escuchó eso de que no podían replicar ni la gracia ni la verdad en su planeta. Entonces levanta la mano tembloroso y dice: "Señores del consejo, yo sé que no estoy aquí para opinar, solo para servir café, sepan disculpar mi intromisión, pero a diferencia de los terrícolas, nosotros contamos con una tecnología muy avanzada y así como tenemos esa tecnología, hemos corroborado que podemos mezclar el agua y el aceite, cosa que no han podido hacer nunca los terrícolas. Nosotros también tenemos la fórmula para la iglesia ideal. ¿Qué tal si intentamos mezclar gracia con verdad?" Dijo el marcianito.

Hasta aquí la crónica marciana. La vamos a retomar en un momento y va a hacer sentido.

Durante estos años de de peregrinar cristiano que tengo por la Providencia divina, yo he visto y he conocido, me incluyo en algunas de esos grupos, pero he visto a muchos cristianos que sufren de una amplia gama de emociones eh o problemas emocionales, ansiedad, soledad, resentimiento, depresión o algún otro trastorno emocional que les dicen que son las enfermedad edades de primer de primer siglo, de este nuevo siglo, ¿no? Porque quizás hace unos 30, 40 años atrás no estaba tan en boga esto de la depresión, del surmenage, del estrés, de la ciclotimia, eh, de ser bipolar. Ahora es como que podemos identificarlos y tenerle nombres. La cosa es que hay un montón de cristianos que sufren y no saben cómo resolverlo.

Entonces, la iglesia está dividida en dos polos opuestos en cuanto a esto. En relación a cómo tratar a estas personas que sufren y llegan a la congregación con, insisto, problemas emocionales. Entonces, están los que aseguran que las personas que luchan emocionalmente están en pecado. O endemoniadas. Así de categórico y de dogmático. Alguien dice: "Bueno, yo de tanto en tanto caigo en un pozo depresivo." E inmediatamente hay congregaciones que se le dice: "Espíritu de depresión, sáltalo. Espíritu de suegra que lo está atormentando, quítalo. Ahí es todo." O pasa el altar y confiese que no le tiene nada. Es como que hay toda una línea de pensamiento que repele los problemas emocionales, ¿no? Y después se le dicen esas heladas frases: "No tienes la fe suficiente, no eres obediente, a lo mejor no estás pagando tu diezmo o no le dedicas bastante tiempo a la palabra o a la oración." Entonces suelen eh culpar y discriminar a quien sufre por su dolor, que de hecho ya vienen sufriendo. Si se les agrega la helada pesada de la culpa, la situación empeora. Es como echar sal en la herida.

Y los cristianos que están de ese polo del argumento suelen dar consejos muy parecidos a los consejos que le dieron a Job sus amigos. "Dios está intentando enseñarte algo. Pregúntale qué te quiere mostrar con esto. Dios te está probando a ver de qué estás hecho. O da las gracias a pesar de tu circunstancia." Aprende a agradecer. Que esos argumentos no sirven de nada, aunque puedan ser escrituralmente ciertos, para el que está pasando una crisis emocional. Esos argumentos sí contienen la verdad. Contienen la verdad, pero no ayudan a las personas que están sufriendo e insisto, solo les añade culpa. A lo mejor te pasó que fuiste buscando ayuda y te añadieron culpa. Dijeron: "Un espíritu que te atormenta. Fíjate si no tienes colgado alguna virgen por toda la casa o eso o quizás tu suegra te esté envenenando de a poco, no te estás dando cuenta." La cosa es que ese tipo de frases dichas a quienes están sufriendo un daño emocional ha ocasionado terribles daños en el cuerpo de Cristo. Y para quienes padecen un problema emocional solo le quedan dos opciones, a saber. O aprenden a fingir que están bien para pertenecer a la iglesia. El fingimiento es moneda corriente entre los cristianos. Fingimos, declaramos, profetizamos, decretamos, hablamos positivamente, pero es una cuestión de la boca para afuera. Nuestro corazón no es coincidental con la mente. Eso es una opción. Fingimos o terminamos, terminan abandonando la iglesia porque creen que les falta fe, no dan la talla o no están realmente convertidos. Así que cualquiera de las dos opciones es catastrófica, es patética. Hm.

Por otra parte, en el polo opuesto con esto de las emociones está ubicada la gente que sí parece comprender el dolor emocional de otros cristianos. No quiero decir que este este tipo de iglesias sean más maduras, pero sí comprenden el dolor emocional. Pero como les parece que no encuentran suficientes respuestas bíblicas que funcionen, a veces se vuelcan de lleno y estrictamente a la psicología. Y en líneas generales, los métodos los métodos psicológicos suelen ser exitosos y la gente que sufre encuentra, por supuesto, alivio. Pero entonces aparece un nuevo dilema. ¿Qué trajo sanidad a la persona? ¿Fue Dios o fue la psicología o ambas? O sea, es como decir, bueno, Dios es todopoderoso, pero en ciertos casos lo único que nos queda es derivar cierta gente al psicólogo. Hm. Que nada tiene que ver con un loquero, porque mi papá cuando le decía psicólogo decía: "Yo ni loco voy al loquero." Tiene que ver con problemas emocionales.

Lo cierto es que los que algunos predicadores suelen hacer es intentar bautizar o o redimir ciertos discernimientos y argumentos psicológicos para que de alguna manera encajen como cristianos. Yo no estoy diciendo que la psicología sea mala, todo lo contrario. En sí misma no es mala, intrínsecamente no lo es. Lo que digo es que podemos sin querer empezar a transformar la teología en simple psicología. Esto no es una crítica de a nadie, sino a algo en particular. Pero a veces me toca ver mensajes que parecen autoayuda, parecen coach, no no están llevando a la gente a la palabra, a un arrepentimiento. A veces algunos mensajes pueden parecer más un tutorial de autoayuda o una motivación emocional que un mensaje que apunta al cambio de vida.

Entonces, la psicología y la teología no son antagónicas. La psicología convive, puede convivir con la teología, pero no podemos obviar que la psicología básicamente estudia científicamente la mente y el comportamiento humano y no necesariamente hace juicios morales o juicios de valores teológicos. Entonces, para no enredarme o no enredarlos, el propósito de este mensaje no es debatir, entrar en el debate entre la psicología y la teología. Todo es necesario y todo es útil. Cualquier herramienta es útil, hasta el humor a mí me es útil para poder transmitir el mensaje, porque para mí el humor es la anestesia. Entonces, yo lo que hago es anestesiar a la gente y le digo: "Generación de víbora." No duele. A mí me quitan el humor y puede que yo sea el predicador más fundamentalista que hayan oído. Lo que pasa que la gente a veces dice: "Y dicen muchos chistes, se quedan con la anestesia." Pero la anestesia es lo que ayuda a relajar y que la gente sienta que todo está en un packaging, en un envoltorio de gracia, de gracia. De gracia, no, de gracia.

Pero sí quiero que veamos, independientemente de que la psicología ayuda, que los terapeutas pueden ayudar, que los profesionales nos pueden ayudar, sí quiero que veamos que hay soluciones bíblicas para nuestras luchas contra la depresión, contra la ansiedad, contra el pánico, contra las adicciones, contra la culpa y que estas eh soluciones dependen de algunos conceptos sencillos, pero yo no los voy a complicar mucho. Conceptos que a veces damos por sentado, pasamos por alto. La Biblia dice en Génesis capítulo 1, versículo 27, que fuimos creados a la imagen de Dios. Y Pablo escribe a Romanos, le dice a los Romanos en el capítulo 8, verso 29, que a los que Dios llamó los predestinó a ser transformados según la imagen de su hijo. Lo que implica que nuestra meta es volvernos más como Jesús. Hasta ahí estamos bien, ¿sí o no? Nuestra meta es cada vez parecernos más a Cristo. La la la la salvación es una vez para siempre. No es que uno la pierda, uno la recupera, la pierde, la recupera. Yo soy de los que sostienen de que Dios nos salva. Su sangre es suficiente por los pecados que cometimos, por lo que estamos cometiendo y por lo que él sabía que íbamos a cometer. No obstante, el crecimiento, el parecernos a Jesús, vamos creciendo conforme a la estatura de la plenitud de Cristo todos los días. ¿Sí?

Ahora bien, ¿cómo hacemos para cada vez parecernos más a Cristo cuando a veces nos sentimos hasta impotentes para controlar nuestros simples hábitos alimenticios? Debe haber gente acá que dice: "En enero empiezo la dieta." Estamos por entrar en septiembre y ya está pensando en el próximo enero para renovar la promesa, ¿o no? ¿Qué pasó? Y eso con tantas cosas que prometemos y vamos, "este año voy a orar más que nunca, voy a leer la Biblia" y después se nos va pasando la vida. Si nos cuesta tanto a veces cambiar un hábito cotidiano, ¿cómo es que podemos parecernos más a Cristo?

Entonces, nos frustramos en esto de parecernos a Jesús e intentamos resolver nuestros problemas dividiéndolos también otra vez en dos categorías diferentes. A saber, nos preguntamos, a ver, ¿lo que me pasa a mí es un problema emocional o es un problema espiritual? Si estamos luchando con un problema emocional, acudimos al psicólogo, a las pastillas, a que nos reseteen algo, porque decimos: "Esto es emocional." Si lo ubicamos con un problema espiritual, acudimos a la iglesia. Suponemos que si tenemos depresión, pánico, culpa o adicciones, eso no tiene que ver con la espiritualidad, que son dos temas separados. Y justamente el hecho de separar nuestros problemas en categorías, en emocionales y espirituales es parte del problema, porque el Señor nos redimió por completo. ¿Lo queremos? ¿Sí o no? No, que hay una parte que el Señor dice: "Ah, eso no es mi jurisdicción, eso yo no me meto." Todos nosotros estamos creciendo conforme a la plenitud de Cristo.

Dicho esto, no se pierdan, paso al meollo del asunto. Este es el punto, chato, diría el apóstol Cantinflas. Préstame atención que vamos al meollo del asunto. Quiero que no te pierdas lo que vamos a ir construyendo y razonando juntos a continuación porque tiene que ver con nuestra sanidad emocional, nuestra sanidad mental y espiritual. Así que síganme.

Muchas veces hemos oído que Dios está lleno de gracia y de verdad, como dice Juan 1:14. Jesús, Dios está lleno de gracia y de verdad. Pero no nos damos cuenta de sus implicaciones con respecto a nuestra vida acá en la Tierra. Por ejemplo, la implicación que eso tiene en nuestra sanidad emocional. En palabra simple, ¿qué es la gracia y qué es la verdad? ¿Cómo nos afecta? Esto es lo que voy a pasar a explicar hoy. Creo que la cabeza nos va a hacer así. Por las dudas, agárrense la cabeza por si les explota. Gracia y verdad. ¿Por qué sería lo primero que notaría un extraterrestre, un alienígena, si visitara nuestras iglesias? Puse el ejemplo de un extraterrestre, porque si nosotros visitamos iglesias ya estamos como sesgados, como que tenemos un filtro. O somos pentecostales o bautistas y no nos damos cuenta la implicación del mensaje. Insisto, porque un extraterrestre si viniera a la Tierra, no estoy diciendo si existe o no existen porque acá se abren un montón de debates. ¿Dónde dijo el hereje que existen estor? Es una metáfora. Si viniera un extraterrestre en el caso que existieran, que me importa un cuerno si existen o no existen. ¿Por qué sería lo primero que notaría en nuestras iglesias la gracia y la verdad?

Ocupémonos primero de la gracia. La gracia es el favor inmerecido de Dios hacia nosotros. La gracia no es algo que nos merecemos, ni siquiera es misericordia, que es lo que los humanos podemos dar. Misericordia, gracia no podemos dar. Es algo que no nos hemos ganado y que no nos merecemos. Eso es gracia. La gracia es el amor y la aceptación incondicional. ¿Me siguen? ¿Sí o no? Y Dios nos ama libremente, sin condiciones. Esa es la gracia. Es escandalosa, porque a nosotros nos cuesta creer como Dios ama a fulanito de tal que yo ya le hubiese mandado al infierno, desgraciado. Pero Dios lo ama. Tal vez hayas experimentado ese tipo de amor, no sé si gracia, pero ese tipo de amor con alguien con quien puedes ser exactamente como eres. Y no necesitas esconder tus pensamientos, ni simular, ni fingir. No necesitas actuar, no necesitas hacer nada para ser amado. No hay nada más lindo. Yo sé que muchos de ustedes llegan a la casa, se quitan los zapatos y los dedos salen así como pidiendo pista. Ah, no. Yo no creo que alguien, una dama ande en tacos altos hasta la noche en la casa así. Yo creo que sacan los tacos, las fajas, fili, se libera Willy. Bueno, lo que tengan que liberar. Los varones también. Ay, nos ponemos ese pantalón viejo, esa camiseta que camina sola, "levántate y anda" y la camiseta va, ¿no? ¿Por qué? Porque uno está libre. Es nuestro verdadero yo. Y es maravilloso cuando uno es, "Este soy yo, ¿no es cierto?" Y la gente nos ama por nuestro verdadero yo. Esto no tiene que ver con vestimenta ni con estética. También podemos estar bien vestidos y sin embargo, que se vea nuestro verdadero yo, que nos vean auténticos.

Es lo que notó nuestro extraterrestre de la historia en la primera mitad de las iglesias que visitó. Gente que vivía con compasión, con relación empática, auténtica, no estaban fingiendo. Pero esta gente, según el extraterrestre y su informe, tenía un único problema. Oían pocas verdades. Los que seguían solo a la gracia necesitaban instrucción para evitar caer en los mismos patrones una y otra vez. Y aquí es cuando ingresa la verdad. Y eso es lo que también notó nuestro alienígena en la segunda mitad de las iglesias, en donde solo se predicaba la verdad. Le decían lo que podían hacer y lo que no podían hacer. Parecía que eso funcionaba a priori. La gente se entregaba a Cristo, le decía: "No, usted tiene ahora que dejar de fumar, tiene que dejar el el vino, abandone las pupusas y vaya por el asado argentino y cosas de buen gusto que también incluyen en la lista, ¿no es cierto?" Entonces, los que se congregaban siguiendo la verdad conocían la diferencia claramente, inequívocamente, entre lo que estaba bien y entre lo que estaba mal, entre lo que era bueno y lo que no lo era. Y así como la gracia es el aspecto relacional del carácter de Dios, uno no se puede relacionar con Dios si no es a través de su perdón, de su gracia. La verdad es el aspecto estructural de su carácter. La verdad es el esqueleto sobre el cual cuelga la vida. No me voy a poner complicado, no se pierdan esto.

Todo esto suena maravilloso, pero como tal como sucedía con la gracia, las iglesias que solo tenían la verdad también tenían sus propios inconvenientes. Por ejemplo, predicaban la verdad, pero no les importaba la gente que violaba esa verdad. No amaban a la gente que violaba esa verdad. Ayer estaba justamente escuchando un predicador que decía: "A este templo no va a entrar nadie con ropa indecorosa." Lo cual puede ser una medida institucional para quienes digo, cantan o hacen algo. Pero me pregunté, ¿no sería como en un hospital decir: "Nadie enfermo va a entrar a esta clínica?" No sería como un dentista dijera: "Nadie con caries se sentará en mi sillón." Está diciendo, en otras palabras, implicando primero cambia afuera para después merecerse estar en este lugar que se supone que es para cambiar.

Entonces, en los lugares donde el extraterrestre notó que solo se predicaba la verdad, todo lo que importaba era barrer, arrasar lo malo. No tenía nada de compasión como sí tenía la gracia. En pocas palabras, le faltaba el perdón, el favor, la misericordia, la empatía, la generosidad, o sea, todos los atributos que fluían libremente en las iglesias que pregonaban la gracia. Si las personas fallaban, donde se predicaba la verdad, solo se los mandaba al infierno. Así de sencillo.

En resumen, así como la gracia tiene la necesidad de la estructura y necesita oír verdad, la verdad tiene la necesidad del amor y la necesidad de la gracia. ¿Hasta ahí me siguen? ¿Sí o no? No es tan complicado, ¿no es cierto? Que no. Si no entendieron, le preguntan en casa al que está al lado, porque es lo más simple que lo puedo hacer.

Ahora, la verdad sin gracia es juicio. Yo puedo lograr humanamente, diré esto con mucho temor, yo podría lograr humanamente que todo el mundo hoy se fuera llorando, pero con culpa, no con convicción de pecado. Yo empiezo a decir: "Aquí hay gente que anoche miró escenas subidas de tono en Netflix. Dios me lo está mostrando. Ya quedó media iglesia condenada. Hay otros que siguen al equipo de fútbol equivocado, toda la iglesia al infierno, porque no, no, no. Yo puedo empezar a tirar cosas y Dios me está mostrando que hay espíritu de adulterio y hay espíritu de fornicación." Y lo que viene es culpa. Estoy diciendo verdad, estoy diciendo verdad posiblemente, pero es culpa. No trae convicción de pecado porque no viene junto con la gracia.

Entonces, las iglesias que predican solo la verdad nos envían directamente a arder al infierno, literal y empíricamente. Pablo escribe a los Romanos acerca de la verdad sin gracia, la ley, y lo que la verdad sin gracia nos hace. Él le dice en Romanos 3:19: "Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley se lo dice a quienes están sujetos a ella para que todo el mundo quede convicto delante de Dios." La ley es para que todo el mundo se sienta que está fregado. La verdad para que sepamos, no hay manera. Yo no hay manera. Lo que hizo el Señor en el sermón del monte. Dijo: "¿Ustedes creen que aman a su amigo ahí?" No, tienen que amar a la suegra. "¿Ustedes creen que adulterar es pecado?" No, mirar a una mujer y codiciarla ya pecó en su corazón. De ahí que algunos se tapaban los ojos, los famosos judíos sangrantes para no ver mujeres, pero no era lo que quiso quiso decir lo que Jesús quiso decir. Él estaba subiendo los requisitos de admisión de manera tal que todos dijeran: "Es imposible. Es imposible que alguien no mirara a alguien del sexo opuesto en alguna vez en su vida y pecara en su corazón. Es imposible." Le está diciendo: "Es imposible. Sean perfectos como mi Padre es perfecto", les dijo. "¿Ustedes creen que tienen leyes? Yo les voy a decir cómo ser santo." Le estaba diciendo: "No van a poder. A menos que la sangre de Cristo te perdone y la gracia venga sobre ti. No vas a poder." ¿Se entiende? ¿Sí o no?

Y agrega Pablo: "Escucha, todos están convictos delante de Dios. Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por sus obras, ni por las obras que exige la ley. Más bien, mediante la ley, apenas cobramos conciencia del pecado." La ley es para decir: "Infringí, estoy fregado, estamos en pecado." Sino, ¿para qué queremos la gracia si no reconocemos que estamos en pecado? Romanos 4:15 agrega: "La ley, en efecto, acarrea castigo." ¿Cómo no acarrea castigo? Y a los Gálatas 3:10, Pablo les escribe lo siguiente: "Todos los que viven por las obras, que demandan la ley, están bajo maldición. Todos los que solo viven de la verdad están bajo maldición, porque está escrito: 'Maldito el que no practica fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley'." Los judíos inventaron 613 leyes, que son como subleyes, como letras pequeñas del decálogo, de los 10 mandamientos. Y aún así pecan. Y en Gálatas 5:4 añade Pablo: "Aquellos que entre ustedes tratan de ser justificados por la ley, han roto con Cristo, han caído de la gracia." Oh, es como que te dice: "A vos te gusta ser santo por tu propio esfuerzo, no tenés nada que ver con Cristo, entonces caíste de la gracia." Qué feo. Tu esfuerzo estaba enfocado en ser más santo. Has roto con Cristo. Esto dijo Pablo.

Santiago 2:10 añade otra noticia desalentadora. Santiago dice: "Porque el que cumple con toda la ley, pero falta solo en un punto, es culpable de haberla quebrantado toda." ¿Me siguen? ¿Sí o no? No es que de los 10 mandamientos, bueno, como un promedio, no robaba, no mataba, pero bueno, lo único que hacía no honrar a mis padres. Rompiste todo. Se está riendo de alguna rompedora por ahí. Pero bueno, Santiago dice: "Rompiste la ley, la quebrantaste toda. La ley sin gracia, la verdad sin gracia nos destruye." Y cuando alguien quiere seguir solo la ley, esta es la iglesia de la sanísima, la recontrasanísima ultra mega doctrina, se coloca ante Dios en una relación estrictamente legal, como si Dios le estuviese diciendo: "Te amaré solo si haces lo correcto." Conozco hombres de Dios que han querido hasta quitarse la vida por probar un poquito de vino. Una mujer que siente que se va al infierno porque la falda la tiene por encima de la rodilla. Usted dice: "Esa locura existe. Existe hoy. Porque la gente lo que quiere es llegar a Dios a través del propio cumplimiento. No vamos a poder. La vas a fregar siempre desde que te despertaste. Eso que estamos temprano hasta ahora, ya pecaste un montón." Colocar colocar la verdad antes que la gracia o la verdad antes que la relación atrae aparejado culpa, miedo, enojo, resentimiento. Por eso van a ver que cualquier persona legalista siempre vive condenando. Esos son los haters, los odiadores de las redes que parece que no tendría que ver entre el pueblo cristiano. A mí me mandan al infierno todos los días porque son cónsules del infierno. Ellos tienen la visa para poder mandarte. "Al infierno vas a arder. Cómo me voy a gozar cuando te ardas allí con tu show. Vas a hacerle tu show a Satanás." Y les encanta. Les encanta. Irían al infierno para verme arder. Para eso irían. Hoy no quieren perderse el espectáculo.

Ahora, yo padecí muchos años de mi infancia de verdad sin gracia. A donde quiera que fuera me topaba con algún: "Debes hacer tal cosa para que Dios no te borre del libro de la vida." Yo a veces andaba por la vida feliz y me decían: "¿Te aseguraste que no te borró?" ¿Por qué? "Y no participaste en la Santa Cena." Yo decía: "Ya estoy borrado."

Ahora bien, la verdad sin la gracia es mortal. Como verán, la gracia sin la verdad también nos conduce al fracaso. El amor, la paz, oh, Dios nos ama, hago lo que quiero. Eh, lo tuyo es la comunidad hippie. No, no, no, no, no la iglesia. Porque del mismo modo que la verdad sin gracia se llama juicio, la gracia sin la verdad puede llamarse licencia para hacer lo que quiero, licencia para pecar. Entonces, las escrituras escriben también acerca de ella. En Gálatas 5:13 dice Pablo: "Les hablo así, hermanos. ¿Ustedes han llamado para ser han sido llamados para ser libres?" "Sí, son libres, pero eh caramba, no manchen", dijo Pablo, "que no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Son libres." Es como cuando uno le dice al hijo: "Mirá, está bien, te ayudo a sacar la licencia de conducir y y hasta que tengas tu auto te puedo prestar este, el tuyo, el que usas para trabajar, lo que sea." No sé si hay algún padre inconsciente que haga algo así, pero bueno, te presto el automóvil, pero no te valgas esa libertad para subir cinco amigos, irte de parranda porque se te acaba la libertad. Tienes libertad, tienes que gestionarla, ganártela. O sea, la libertad la tienes porque te la quiero dar. Ahora, ganar la permanencia de esa libertad. No la uses para, "total, Dios me perdona."

Y en Romanos 6:15 agrega: "Entonces, ¿qué dice Pablo? ¿Qué vamos a pecar? Porque ya no estamos bajo la ley, porque estamos bajo la gracia." "Ah, pequemos." "De ninguna manera", dice Pablo. "De ninguna manera." Yo hasta puedo sentir como hasta se enfada, se pone iracundo. Dice: "¿Qué ahora estamos en la gracia vamos a pecar? ¿Acaso no saben ustedes?" Pregunta Pablo casi retóricamente, "que cuando se entregan a alguien para obedecerlo son esclavo de aquel a quien le obedecen. Claro que lo son, ya sea del pecado que lleva la muerte o o de la obediencia que lleva la justicia." O sea, le está diciendo: "Eres libre, pero te puedes poner por motus propio bajo esclavitud otra vez y pierdes la libertad." Eso no es libertad.

Entonces, de la misma manera que en la iglesia de mi infancia, la verdad sin gracia, la verdad, la ley, eso de que te borro del libro, te vuelvo a escribir, te borro del libro, me llevó a consecuencias negativas y a una temporada larga de rebeldía. Una iglesia de gracia sin verdad también puede tener resultados devastadores. La única manera de tener una vida cristiana saludable es la idea que propuso aquel marcianito que servía café y que le dijo al Consejo Estelar: "Perdonen que sea impertinente, pero ¿qué tal si mezclamos gracia y verdad?"

Pero nuestro alienígena no fue el primero en pensar en esto. Juan 1:14 dice: "Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad." Gracia y de verdad. Gracia y verdad. Jesús está lleno de gracia y también de verdad y de su plenitud. Todos hemos recibido gracia sobre gracia, porque la ley fue dada por medio de Moisés. La ley fue dada por Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. ¿Me están siguiendo? ¿Sí o no? La gracia y la verdad nos llegaron por medio de Jesucristo. Gracia y verdad provienen de Jesús. Si yo voy a tener una relación real con Jesús, me voy a encontrar con verdad y me voy a encontrar con gracia. La verdad que no quiero ver, la verdad que no me gusta, pero Jesús no va a ser obsecuente conmigo, no va a ser una foca que me aplauda todo. Me va a decir la verdad y me va a otorgar gracia. Gracia sola, no. Verdad sola, no. Verdad sola era Moisés. Jesús es gracia y verdad.

Entonces, no te pierdas lo que viene ahora. ¿Me están siguiendo? ¿Sí o no? Amén.

Cuando la gracia se combina con la verdad, eso a priori, en primera instancia, invita a mi verdadero yo a tener una relación con Dios con todo lo bueno y lo malo que existe en mí. Yo no puedo, yo no puedo tener gracia y verdad y fingir. Es como tener una pareja y fingir toda la vida. ¿Quién está casada y vive maquillada? Bueno, puede haber dos, tres, dos, tres raras, pero en algún momento tiene que sacarte el maquillaje. O sales del baño, te levantas a la mañana. Uno no puede fingir todo el tiempo. Con la gracia sola estamos a salvo de la condena, pero no podemos experimentar una verdadera intimidad porque no hay verdad. ¿Me siguen? Necesitamos la verdad porque si no no hay intimidad si no hay verdad. ¿Cuántas veces podemos fingir? ¿Cuántas veces un tipo para conquistar una muchacha puede engolar la voz y decir: "Hola, ¿qué tal, muñeca? Me encantas. Te bajaría la luna." Después no le baja ni la tapa del inodoro. ¿Por qué? Porque después llega la verdad. ¿Sí o no?

Cuando Cristo ofrece gracia, también nos ofrece verdad. La verdad acerca de quiénes somos. Entonces ahí empieza la verdadera intimidad. Si no, no es oración con intimidad. Hay gente que se pasó orando toda la vida y nunca conectó con Dios porque sus oraciones son: "Padre celestial, de aquí tu hijo, tu siervo para adorarte, para calmarte." Lo único que hay es fingimiento. El Señor dijo palabras elocuentes, dialécticas, retóricas. Lo que está buscando el Señor es que digamos: "Sé propicio de mis pecadores." Ese tipo se confrontó con la verdad y por eso acude la gracia, porque la gracia, la autenticidad siempre viene con la verdad. Y la gracia viene con la verdad.

Cuando Jesús estuvo frente a la mujer adúltera, la aceptó con plena conciencia de quién era. No le dijo: "Yo te empodero ahora como mujer. Mujer, ahora tú estás empoderada." No le dije: "Eso hacen los predicadores timadores." La confrontó como una adúltera, aceptó su verdadero yo, una mujer con actos pecaminosos y luego le dio directivas. "Ahora vete y no peques más." Entonces, estos dos ingredientes juntos, la aceptación y la nueva directiva, el nuevo patrón, sirven para traer al verdadero yo, a la relación íntima, que es la única forma en que se lleva la sanidad.

Hasta tanto no reconozcamos que estamos fallando y eso se reconoce con la verdad, no vamos a poder hacer uso de la gracia. Lo triste es que muchos de nosotros venimos hacia Cristo porque somos pecadores y luego dedicamos el resto de nuestra vida cristiana para probar que no somos tan pecadores. Llegamos siendo pecadores y después nos pasamos la vida diciendo: "Bueno, bueno, yo no soy como aquel, por eso condeno en las redes, porque yo estoy vivo en santidad." Porque después vivimos diciendo que ya no somos pecadores. Técnicamente nos hizo libres, la sangre nos redimió. Pero, ¿por qué inmediatamente nos paramos en la puerta de la gracia para decidir quién va a entrar ahora y quién no? ¿Por qué queremos dejar la chusma fuera si nosotros somos chusmas? Chusma, chusma. ¿Por qué intentamos ocultar lo que realmente somos? Y es por eso que no nos podemos sanar emocionalmente. He aquí el punto, por eso aparece la depresión, la bipolaridad, porque es la negación de quiénes somos.

Un amigo mío alcohólico recuperado lo dijo de esta forma, palabras más o menos, me dijo: "Cuando yo estaba en la iglesia me decían que beber era pecado. Y que me tenía que arrepentir o me iría al infierno. Y un domingo llegué con olor a alcohol y fue el caos. Me reprendieron, me vituperaron, me discriminaron. Intenté mil veces dejar la bebida y ser un buen cristiano. Recién cuando fui a Alcohólicos Anónimos descubrí que podía ser sincero con mi debilidad. Cuando descubrí en Alcohólicos Anónimos que Dios y los demás me aceptaban tal como era, incluso en primera instancia junto a la bebida, empecé a tener esperanza que podía cambiar. En la iglesia siempre esperaban que cambiara primero para aceptarme. Si usted bebe, no puede ser parte de la iglesia. En el grupo de Alcohólicos Anónimos no solo no esperaban que cambiara, sino que me dijeron que por mí solo nunca iba a cambiar. Me dijeron que lo único que podía hacer era confesar quién yo era y que luego eso iba a permitir que Dios me cambiara, que la verdad me haría libre, que confesara quién yo era para que la gracia tuviera a mí." ¿Me siguen?

Eso es lo que descubrió Alcohólicos Anónimos, que fue fundado por un cristiano. Obviamente la gracia y la verdad juntas son una combinación sanadora porque tratan con una de las principales barreras de todo crecimiento espiritual, que es la culpa. Frecuentemente la culpa y la vergüenza nos hacen ocultarnos como Adán y

Eva, luego de pecar en el huerto. Y muchas veces la iglesia reforzamos la idea de ocultarse a la gente porque apenas alguien dice, "Yo estoy depresivo." Reprenda. No dejes que el demonio no lo confiese. No confiese eso. Cambie su manera de hablar. Deje la queja. Avanza. Entonces, ¿qué termina justamente exigiendo al psicólogo o a un terapeuta donde por lo menos la van a dejar hablar o lo van a dejar hablar?

Entonces, en una iglesia legalista de ley, de verdad, solamente es culturalmente inaceptable tener problemas emocionales o ser alcohólico o estar adicto al sexo, cualquier otra cosa que esté adicto. A eso le llaman pecaminoso, estar en pecado, atormentado por el endemoniado. No obstante, en el grupo de Alcohólicos Anónimos es culturalmente inaceptable ser perfecto, porque a eso lo llaman negación. Le dice, "Hasta tanto usted no reconozca que es alcohólico, no lo va a poder ayudar Dios si no es negación."

Yo siempre cuento que entrevisté a un famoso rockstar de Argentina hace un par de años y le digo, "Leí que hace años eras alcohólico." Me dice, "No, no, yo soy alcohólico." Uy, perdón, le digo, "Perdón, no, no, no, no te disculpes." Dice, "Soy alcohólico y no es que lo fui, soy. Nada más que hace 30 años que no bebo." Digo yo, me da ganas de decirle, yo conozco evangélicos que hay un día que no pecan y ya son santos. Y le pregunté si hace 30 años que está seco en el lenguaje de alcohólicos. ¿Por qué te llamas alcohólico? Me dice, "Porque el día que yo niegue que lo soy, voy a decir, una gotita no me hace nada y voy a terminar otra vez. No puedo bajar la guardia." En Alcohólicos Anónimos te dice, "Si niegas quién eres, ni Dios podrá ayudarte."

En el primer escenario legalista, la gente luce mejor por fuera, finge, pero se pudre por dentro. En este segundo escenario, en el caso de Alcohólicos Anónimos, parecen peor por fuera, pero están mejorando por dentro. Y debido a la falta de gracia y verdad en muchas de nuestras iglesias, a veces los cristianos tienen que encontrar sanidad en otra parte.

Entonces, una vez que entendemos lo que es la gracia y la verdad operando juntas, vamos al tercer factor a tener en cuenta. Gracia y verdad juntas, como dijo el marciano. Hasta ahí estamos. ¿Me siguen? ¿Sí o no? Amén. Gracia y verdad van juntas. La verdad sola nos condena, la gracia sola nos hace libertinos. Necesitamos qué, qué estamos infringiendo para que recibamos el perdón. Gracia y verdad juntas. Pero hay un tercer ítem fabuloso que se nos pasa por alto.

El Señor contó en Lucas 13:7 una historia acerca de un hombre que tenía una higuera plantada en su viñedo y fue a ver si tenía frutos, tenía hijos y no tenía ninguno. Entonces dice el Señor que dijo el hombre le dijo al que se encargaba del viñedo, a su capataz, dijo, "Mira, yo hace 3 años que vengo a buscar fruto de esta higuera y no encuentro nada. Córtala, córtala, córtala, dirían argentino. Córtala, dirían ustedes." Y después agrega, "¿y para qué está ocupando terreno?" Y entonces el viñador, el capataz o el que se encargaba de de toda esa parte le dice, "Mira, mira, Señor, déjala todavía por un año más para que yo pueda acabar a su alrededor y echarle un poco de abono. Así tal vez en adelante de fruto. Si no, está bien, córtala. Pero dale un año."

En esta parábola, el propietario del árbol estaba esperando frutos de su árbol. Está bien. Cuando el árbol no dio fruto durante 3 años seguidos, el propietario no solo se sintió desilusionado, sino que estaba furioso. "Córtalas", dijo. Y esto es algo que nos suele pasar cuando examinamos nuestra propia vida y nos damos cuenta de nuestra falta de fruto. Decimos, "Está bien lo que está hablando Dante hoy, pero yo la verdad que tengo peor carácter todos los días. Me saltó el otro día, se me se me fue el espíritu, la la paloma y me bajaron los hitre. Otros dicen, 'Yo volví a caer. Yo pensé que estaba firme. Yo no tengo fruto.'" Y eso nos pasa porque queremos educar hijos perfectos, temerosos de Dios, estar siempre felices, servir a Dios, ser generosos, nunca tener problemas emocionales. Y cuando vemos que fracasamos, cuando vemos que el matrimonio no es lo que esperábamos, los hijos no es lo que soñábamos, el trabajo lo perdemos, tenemos inseguridad, nos deprimimos y decimos, "Yo no merezco nada de Dios. La verdad que yo soy un caso perdido." Y al igual que el propietario del árbol queremos crecimiento, pero nos autojuzgamos muy rápido y no sabemos esperar el tiempo.

Cuando vemos que no estamos dando frutos, podemos funcionar con gracia, sin verdad. Y bueno, yo siempre fui así. Yo no voy a cambiar a esta edad. Si Dios me quiere amar, que me ame y me acepte como soy. Gracias, sin verdad. Bueno, yo no tengo fruto, pero Dios me ama igual. Sí. O tal vez podemos funcionar con verdad sin gracia y decimos, "No sirvo para ser cristiano, mejor córtame. Mejor me voy para seguir fingiendo, no vengo más."

Pero en esta historia de Jesús aparece otra opción. Señor, dijo el viñador, "dale un año más para que yo cave a su alrededor y le pueda poner abono. Así tal vez en adelante da fruto, si no córtala." El viñador sabe que no hay fruto, que es la verdad. No está ignorando, no está disimulando, no dice, "En el nombre del Señor que salga el fruto, que salga el fruto, declaro fruto." No, no hay, no hay. El viñador lo primero que ve es la verdad, no hay fruto, pero está dispuesto a invertir e injertar gracia en esa verdad, estimular el crecimiento. Déjame cavar alrededor y abonarla. Cavar alrededor significa retirar la maleza, los estorbos de la falsedad, el pecado que hacen que el suelo de nuestra alma esté obstruido para dar fruto. Déjame cavar. Yo sé que la verdad es que no hay fruto. Déjame dar gracia. Abonar significa añadir fertilizante, el proceso para enriquecer nuestro suelo. Y ahí es cuando entra en escena el tercer gran ingrediente para el crecimiento espiritual, el tiempo. Tiempo. Lo que está pidiendo el viñador, insisto, es déjala por un año más para que yo pueda cavar alrededor y echarle abono. En palabras más simples, crecer y dar fruto lleva tiempo. Nadie es santo ni empoderado por ósmosis. Porque agarró la mano y agarró y se levantó. Ah, no. Si es chismosa cuando se cayó. Se levanta chismosa cuando se levantó. Paraá que se le pase el efecto y vas a ver cómo la lengua se suelta porque necesita tiempo. Y el tiempo solo no logra nada, ¿eh? El tiempo debe estar unido a la gracia y a la verdad. Necesita que el viñador primero note la verdad. Es cierto, no hay fruto. Es cierto. 31 de de agosto y todavía no hay fruto. Luego necesita que aplique gracia. Cavaré y abonaré en los 4 meses que quedan del año. Y finalmente, tiempo, déjala por un año más.

Cuando respondemos responsablemente a estos tres elementos, verdad, gracia y tiempo, no solo sanaremos, sino que vamos a dar fruto orgánicamente. Porque los frutos, ¿cómo crecen? Orgánicamente. No hay una planta que diga eso para que salga otra cosa, no el fruto. Entonces, el tiempo no solo es un acto de la gracia de Dios. Porque a veces decimos, "Bueno, estoy pidiendo tiempo." Como que Dios va a alargar su misericordia, está bien, eh, estoy alargando y abusando de la paciencia de Dios. No, así no funciona cuando Dios nos da tiempo. Yo he escuchado eso. Dios te está dando tiempo, como diciendo, está alargando la misericordia. Como yo dice que te quieres matar y no te mata. No es así. Dios es demasiado amoroso para permitirnos continuar en pecado un momento más de lo necesario. El tiempo no es un lujo, es una necesidad.

Te lo voy a explicar de esta manera. Dios tiene una creación enferma de manera que tiene que operar. Entonces nos colocan el quirófano, cuando nos entregamos a Cristo, nos colocan el quirófano en una sala quirúrgica llamada tiempo. Primero bombea nuestras almas mucha gracia y verdad. Intravenosamente entra mucha gracia y verdad. Eres esto, eres esto. No nos gusta lo que vamos a ver. Una cosa es orar superficialmente. Si oramos de verdad, vamos a decirle, "Señor, muéstrame quién soy. Muéstrame las cosas que debo cambiar." Podemos decir, "Pero yo ya cambié, soy santo." Sí, pero todavía nuestro acervo, nuestro eh nuestros surcos mentales, nuestros engramas, los sistemas de creencia están ahí. Entonces, durante la cirugía, Dios extirpa todo lo cancerígeno, la metástasis, cualquier tipo de nódulo, de melanoma. ¿Cuánto dura esa cirugía? Y depende cada quien. Y eso es algo que la iglesia a veces no logramos entender. Le decimos a un paciente recién ingresado, "¿Cómo puede ser que aceptaste a Cristo y todavía seguís tomando tequila? Pero acepté de Cristo el domingo. ¿Cómo estás tomando tequila el lunes?" Ahora empieza el tiempo.

Algunos dirán, "¿Estás condonando el pecado?" No, pobre del pastor y el líder que crea que esto es un genérico para todo el mundo y que todo el mundo va a cambiar instantáneamente. No, si yo no cambio de un día para otro. Siempre cuento la experiencia de las veces que vino acá Cristian Castro. A veces vino disfrazado. Bueno, siempre pobre anda disfrazado, pero digo para que no se lo vea camuflado. Y cuando Cristian llegó aquí, para los que si hay alguno que no lo conoce de otro país, es un cantante oriundo de México. Y algunos creyentes en las redes, en lugar de alegrarse de que un tipo así se acercó a Cristo, que vino varias veces a la congregación, empezaron a escribir, "Ese Cristian no está realmente convertido." A mí me da pena si él lo leía. "Es un falso porque fue a River, pero después de la semana lo vi que seguía cantando canciones del mundo. Ya lo queremos que esté cantando en enlace ya al otro día." O sea, que los que están criticando a Cristian Castro llevan 30 años de convertidos y siguen juzgando. Y pretenden que el tipo venga un domingo y al día siguiente nos muestre los frutos o mandamos al gallito al infierno. Siempre estamos exigiendo fruto del resto.

El tiempo es un ingrediente especial, fundamental para el crecimiento. El salmo 1 nos compara con árbol árbol árboles, perdón, plantado junto a corrientes de agua y sugiere que nuestro crecimiento atraviesa diferentes temporadas. Algunas temporadas son para plantar primavera, otras para nutrir verano, otras para cosechar otoño, otras para morir en el invierno, pero algunos queremos que todos los días sean tiempos de cosecha y eso no va a pasar. Cuando creemos que todo es cosecha y todo es cosecha y el Señor me empoderó y me llenó del Señor y el Señor y me agarró la chiripca y no sentí nada y no sentí nada. Somos intolerantes con nosotros mismos. Decimos, "Pero, ¿cómo puede ser si ayer domingo declaré, decreté, proclamé la victoria, no entiendo cómo estamos al lunes y Dios no obra?" Oh, y vamos a quejas para cliente, a decirle, "Señor, no obraste. Trabajar la tierra, cavar alrededor, hacer abono, lleva tiempo, dame un año y déjame trabajar con la higuera." Pero algunos somos como el propietario. "Córtalo, Señor. Córtame, Señor." Conozco creyentes que tienen un morbo especial, un un su líbido está directamente conectada con ganas de mandar a gente al infierno. Lo disfrutan, vas a arder. Mandan más gente al infierno que para el cielo. Les encanta. Y el maestro de Eclesiastés comprendía que hay un momento para cada cosa, para plantar, para abonar, para cosechar. Todo sucede en el momento oportuno.

Pablo reconoce esto cuando le escribe a los Corintios 3:1, dice, "Yo, hermano, no puedo dirigirme a ustedes como espirituales porque apenas son niños en Cristo y le estoy dando leche porque no pueden asimilar alimentos sólidos todavía." ¿Qué estaba diciendo Pablo? ¿Los estaba condenando al infierno? Estaba diciendo, "Son niños todavía." Entonces, todos atravesamos diferentes etapas de crecimiento. Hay que madurar en una etapa para pasar a la siguiente. Para avanzar a la siguiente etapa tenemos que tener mucha dosis de verdad, mucha gracia y tiempo, ¿o no? Padres y madres de hijos adolescentes. Amén. Dijos. Primero, ¿verdad? Reconocer que a veces ciertos hijos pasan por tiempo de ser maleducados, groseros, ¿verdad? Eso no lo podemos negar. Después darle mucha gracia, paciencia se diría, y después tiempo porque no va a cambiar de un día para otro.

Un niño pequeño no puede comer comida sólida hasta que su sistema digestivo se haya desarrollado. Un bebé de 6 meses no puede juntar sus juguetes y ponerlos y ordenarlos en el estante. Los cimientos de hormigón de una casa necesitan tiempo para endurecerse antes de construir la estructura. Un árbol de manzana necesita madurar antes que sus ramas puedan soportar el peso de una fruta madura. Entonces, Dios entiende nuestro proceso de desarrollo. No te autojuzgues. Dios entiende que algunos somos lentos para crecer, para entender. Él inventó ese proceso y para eso usa la verdad, la gracia y el tiempo.

Pero nosotros a veces queremos apurar las cosas y siempre somos seducidos por atajos. Y los atajos son la especialidad de Satanás. Él tienta a la gente con riquezas rápidas, con esquemas para hacer dinero o hacer trabajar el dinero. ¿Han visto en la televisión esos comerciales o en las redes? Dice, "Hay gente que compra esto." Sí, soy una anciana millonaria y estoy buscando a quién dejarle la herencia. Busco tres personas y hay gente que le cree que existe esa vieja dando plata. A mí me han dicho, "Ore, ore, porque me contactó una señora que me eligió al azar." Pero qué no va a pasar. No existe ni la vieja ni la plata. Somos del banco de Uganda y fuiste elegido para recibir una suma jugosa de dinero. Y hay gente que se metió en esas estafas. Ingresa nuestro sistema piramidal y ganarás rápido dinero sin moverte de tu casa. El dinero trabajará por ti. Y hay gente que cree en esas patrañas y se mete en las pirámides. A mí me quieren vender todo el tiempo. Tante. Yo quiero que presentes esto a River. No, no, no es venta, no es venta. No, no, no me meto en pirámide. No, no, no es pirámide, es darle herramientas a tu gente para que sean ricos sin trabajar. No, ya, ya. En nuestro país hay un montón de gente que no trabaja y son ricos políticos, le dicen.

Ahora, ¿qué ofrece Dios? Bendiciones, pero con fidelidad prolongada. Proverbios 28:20 dice, "El hombre fiel recibirá muchas bendiciones. El que tiene prisa para enriquecerse no quedará impune." No hay atajos, no hay lotería, no hay gordos de Navidad. Hay gordos y hay Navidad, pero no hay gordos de Navidad que nos cambie la vida. La dieta que nos tienta con perder rápido el peso en tres días. Viene, lo vieron tarde esos. Póngase la cinta y adelgace mientras come un sándwich. Usted verá que la grasa se va. Oh, eso no pasa si no hay disciplina a largo plazo. Espero que no tengan esa cinta estén así. ¿Qué pasó? No va a bajar si no hay disciplina a largo plazo. Si no hay una un cambio de de alimentación. El alcohol nos da un alivio rápido, pero no construye un carácter que se pueda sostener en el tiempo. No podemos vivir alcoholizados.

En la parábola del sembrador nos advierte contra el crecimiento rápido, ese que no tiene profundidad. Mateo 13:5 dice que la la semilla plantada sobre terreno pedregoso brotó rápido porque la tierra no era profunda, pero cuando salió el sol se marchitó porque no tenía raíz. Entonces, el crecimiento profundo es lento. Por eso cuando un niño tiene una experiencia adulta que no debería tener traumática, se le llama abuso, perversión, porque está viviendo algo que no está adecuado para su edad. Y hay gente que llega a nuestras iglesias con problemas profundamente enraizados, viejos surcos, sistemas de creencia que heredaron de los padres o quién sabe quién. Y Dios comienza la sanidad y lleva tiempo. Y a la gente que no le gusta esperar se va a una congregación donde lo empoderan rápido, donde le imponen las manos, le declaran el milagro, le dicen, "Repita, confiese que está sano." Hasta me han dicho, "Me voy a tal lugar porque ahí hay verdadero fuego de Dios y ahí ocurren milagros." Y luego terminan regresando, porque siempre que las personas quieren algo ahora, lo terminan pagando más tarde.

Cuando yo iba a la escuela me dieron una tarea, implicaba plantar una semilla en un recipiente regándola y teníamos que llevarla una vez que creciera, ¿no? Frijol. En mi país se dice poroto, una tarea para la clase de ciencias. Yo puse mi diligentemente mi semilla, puse el viernes por la noche la tierra y continué mi vida normal. Cuando me desperté el sábado, esto lo hice el viernes a la noche, me desperté el sábado, fui a mirar la la maceta y no pasó nada, no creció nada y me decepcioné. Le dije, "Papá, me vino fallada la semilla porque la semilla no germinó de la noche a la mañana." Y mi papá me explicó que no se trataba de las abichuelas mágicas de Jack, del cuento de Hans Christian Andersen, que mi semilla no nos iba a convertir convertir en una enredadera que iba a llegar a los cielos y yo iba a encontrarme gigantes, que era una semilla normal y que llevaría tiempo crecer y que requería esperar con fe, regar con fe, observar con fe.

Y muchos nos tragamos el viejo cuento evangélico de los frijoles mágicos. "Decretalo, confiésalo, repítelo con fe y va a suceder. Pasa al altar, haz un pacto de dinero y cambiará todo para el lunes. Siembra tu frijol en fe. Siembra tu frijol en fe y va a crecer una enredadera hasta los cielos." Y cuando el frijol no crece, inmediatamente nos frustramos, cuestionamos a Dios, nos enojamos, pensamos que nos vendieron una semilla fallada. Es tentador pensar que Dios hace lo que yo quiero, que es mi sirviente, mi genio de la lámpara y que si mi fe no está a la altura, él está obligado a dármelo. Tenemos un montón de gente plantando frijoles mágicos, declarando un auto nuevo, que son sanadas, que van a traer mejor trabajo, que van a ganar la lotería, que le van a salir los papeles o que toda una ciudad se va a arrepentir porque hicieron un pacto profético. Es un efecto placebo. No se dejen timar, gente.

Ahora, si yo quiero una Ferrari, tengo que visualizarlo, confesarlo y Dios está obligado a darme la Ferrari. No va a pasar porque Cristo nunca dijo, "Yo decreto que cuando me crucifiquen no me va a doler." Él dijo, "Que sea tu voluntad, Padre." Entonces, plantar una semilla mágica y esperar que al día siguiente nos lleve al cielo es un sustituto barato al proceso de Dios. Cuando yo planté esa semilla, ¿no sabías que debajo de la tierra estaba pasando algo? No es que no estaba pasando nada, solo que era algo que yo no podía ver y llevaba tiempo. Lo que estaba pasando ocurría en secreto. Esa semilla debía permanecer hasta el momento adecuado para brotar.

Cuando Dios está en silencio, no está quieto. ¿Lo crees? Sin embargo, mucha de su actividad y sus propósitos se entretejen debajo de la tierra de nuestros días. Todo eso está creciendo fuera de nuestra vista y en formas que no podemos ver. No se trata de poner $100 en la ofrenda y Dios está obligado a que me aparezcan 1000 en mi cuenta mañana. No funciona, no es una máquina tragamonedas. El viejo cuento evangélico de los frijoles mágicos es eso, un cuento inventado por timadores que logran que te frustres cuando después no crece lo que te dijeron que iba a crecer.

Entonces, cuando estamos esperando, no estamos ahogando gusano, estamos pescando. Marcos 4:26 dice, "El reino de Dios se parece a alguien que esparce semilla en la tierra." Y sí, que sepa cómo se duerme, se despierta y un día aparece la semilla y la tierra da fruto por sí sola. Primero el tallo, luego la espiga y después el grano llenando la espiga. Lo dijo el Señor.

Entonces, hemos visto lo que sucede cuando hay gracia sin verdad. Cuando hay verdad sin gracia y cuando ambas se le agrega el tiempo. Verdad, gracia y tiempo. Lo diré otra vez. Verdad, gracia y tiempo. Verdad, gracia y tiempo. Cuando se juntan las tres, ¡paz! Crecemos.

Jesús interactuó con Pedro en el presente, predijo su fracaso en el futuro cercano y vio la madurez de él en el futuro. Qué lindo. Simón. Lucas 22:13. Simón, Satanás me pidió para zarandearte como a trigo. Yo oré para que tu fe no falte, pero cuando vuelvas a mí, afirma a tus hermanos. Pedro dice, "No, no, no estoy dispuesto a ir a la cárcel por ti hasta la muerte." Pedro, me vas a negar tres veces. Vas a negar que me conoces. Jesús vio el estado actual de Pedro, cómo iba a fracasar y cómo iba a madurar para bendecir a otros. Y lo amó completo a Pedro con todo eso. Le dijo la verdad, la verdad, me vas a traicionar, vas a fallar, me vas a traicionar. Le otorgó gracia, he orado para que tu fe no falte. Y le brindó tiempo. Cuando vuelvas a mí, tómate el tiempo que necesites. Cuando vuelvas, afirma a tus hermanos. Verdad, gracia y tiempo.

El Señor nos ama plenamente y sabe que todos necesitamos verdad, gracia y tiempo. Él conoce nuestras imperfecciones, verdad, gracia y tiempo. Oigan, nuestros fracasos no sorprenden a Dios. Dice, "Ay, fracasó." Nos sorprenden a nosotros porque tenemos una opinión demasiado elevada. Nos sobreestimamos solos.

Y para culminar me gustaría regresar a nuestra crónica marciana y la pregunta del pequeño alienígena. ¿Qué tal si mezclamos gracia y verdad? Y la respuesta es es exactamente lo que intentamos por ahora torpemente en River hacer en River. Y también le agregamos tiempo, verdad, gracia y tiempo. Y por eso somos River, verdad, gracia y tiempo. Un aplauso grande al Señor de Señores y al Rey de Reyes. Vamos arriba. Si ese aplauso es porque Dios habló, que se escuche ese aplauso al Señor, al Rey de Reyes, al Señor de Señores. Santo.

[Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] Vamos, vamos, vamos a celebrar. Esto es lo que Dios nos da. Este es el día que ha hecho el Señor. Bendito eres santo. Si puedes levantar tus manos al cielo conmigo. Vamos a orar.

Padre, gracias porque yo he podido hablar como cada domingo a donde torpemente puedo llegar, que es apenas al intelecto. Pero tú has hablado a los recovecos y a los huecos que jamás puedo llegar en otro ser humano que es el corazón, el alma y tu espíritu es la que trae el que trae convicción de pecado. A los que están hoy por primera vez viéndome en casa, sea de la religión y del credo que hayan confesado toda su vida, puedes decirle ahora, "Señor, entra en mi vida, entra en mi corazón, muéstrame la verdad de quién soy para obtener perdón del pecado, de mis pecados. Dame gracia. Y esa gracia no será instantánea así en términos de salvación, pero no en términos de crecimiento. Y todos los días, todos los días, Señor, pásame por el tamiz, cuela mis imperfecciones. Invito a los que tienen años de convertidos a decir, "Señor, dame una dosis de verdad y gracia y tiempo. Abona mi tierra, cava surcos a mi alrededor. Muéstrame lo que debo y puedo cambiar. Revélame propósito para que ese propósito transforme mi vida, mi ser, mi alma, mi espíritu. Una doble porción de tu espíritu esté sobre mí. Sobre los que miran en casa. Pueden sentirlo. Los que tengan el bautismo del espíritu, intercedan como conviene. Clamen, oren. Los que están en casa, digan, 'Señor, ven a mi vida ahora.' Si puedes levantar tu mano, si puedes orar, si puedes hablar con tus propias palabras, decirle, 'Señor, necesito verdad, gracia y tiempo.'"

Nadie aquí va a crecer de golpe. Llevará tiempo, llevará varios mensajes, varios domingos, te llevará la vida. Hay de los que pasaremos por cuidados intensivos y hay de los que solo pasaremos por camas de sala común. Hay de los que recibiremos a veces analgésicos y a veces sueros intravenosos. Diálisis. Hay de los que estaremos sometidos a quimios espirituales y en el proceso nos va a doler, pero tarde o temprano las células cancerígenas, los melanomas, las metástasis van a desaparecer. Tenemos que entender que Dios no es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Es el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Mismo Dios, distinto trato para cada quien, conforme la estructura emocional. Yo no soy igual a ti, tú no eres igual a mí. Y hay aquí una diáspora. Hay esta es una iglesia cosmopolita, ecléctica, lleno de gente de otras etnias, razas, culturas. Y como dijo el Señor el domingo pasado, no hay genérico. Dios tiene un trato para cada quien. Algunos estamos un poco más locos que otros. Algunos más cuerdos, otros menos. Algunos tenemos ciertos síndromes, otros no. Algunos tienen trastornos, bipolaridad, qué sé yo. Pero Dios lo sabe. Él, como dijo Jeremías, te conoce desde el vientre de tu madre. Y adrede permitió ese cablecito suelto, ese falso contacto, para que eso deviniera el adulto que hoy somos. Bendice.

Ahora vamos, vamos. Recibe, recibe, recibe. Levanta tus manos y comienza a clamar a Dios. Dile, "Señor, recibimos." Los que están en casa, gracias por la conexión, gracias por estar ahí. Nosotros estaremos 3 minutos más adorando al Señor para terminar aquí en vivo, pero en casa. Que Dios te bendiga, que Dios te guarde. No sabes cómo te ama el Señor princesa, cómo te ama el Señor príncipe. No tienes la menor idea que él te tiene esculpido en sus manos. Te bendigo hasta la próxima y hasta la semana que viene en todo el mundo. Y aquí adoramos al Señor. Bendito eres. Dale, dale ese aplauso al Señor de señores, al Rey de Reyes.

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