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Meditación Rayo Azul Cristal - Domingo

Fabiola Duarte16:50

Transcription

Hola, te invito a acompañarme a hacer esta meditación del primer rayo, el rayo azul cristal. Y para ello, te propongo colocarte en un lugar donde no hayan interrupciones por los próximos 15 o 20 minutos.

Permítete sentarte o recostarte de manera cómoda y comienza tomando respiraciones lentas, suaves y profundas por la nariz, reteniendo las unos 4 segundos y exhala lenta y completamente por la boca. Continúa de esta manera sintiendo que con cada inhalación inspiras la paz que ya retienes que tienes en tu corazón, esa virtud inhalada; y que al exhalar exhalas todo aquello que no está en sintonía con esa vibración de paz, de calma o de tranquilidad. Y así continúa sintiendo, a la misma vez que vas entrando en ti, los poderes de este primer rayo: el poder de la fe. Inhala y siente en ti, inspira la fe; exhala todo lo que no permita la experimentación de la fe. Inhala voluntad, retiene la voluntad; y exhala todo lo que te impida hacer la voluntad divina. Inhala el poder, retiene el poder en ti; exhala toda debilidad, desconfianza, duda que te impida manifestar el poder divino en ti. Siguiente, la paz en ti y el empoderamiento de estas virtudes divinas: del poder, la voluntad y la fe.

Pero te invito a visualizar que estás en un hermoso lugar en la naturaleza y ahí, en ese lugar, visualiza cómo llegan a ti los seres del rayo azul cristal. Imagina el poderoso arcángel Miguel que llega hasta ti, se para frente a ti con su espada llameante de rayo azul cristal y su escudo de protección. Visualiza al amado maestro ascendido El Morya y a su complemento divino, Lady Miriam, frente a ti; y visualiza a su lado el poderoso Elohim Hércules. Y sientes ante esas presencias… pero te invito a escuchar todo lo que ellos tienen para ti. Pero desde tu corazón, permítete, desde la amada presencia YO SOY en ti, expresar lo siguiente: hazlo si lo deseas en voz alta o en tu corazón, con toda la fuerza: Amada Presencia de Dios, YO SOY, dentro de mi corazón te amo y te adoro; te invoco para que flamee en las llamas azul y cristal a través de mí, y que ocupes de que la voluntad de Dios se manifieste en todo lo que yo hago hoy. Me doy cuenta ahora de que en el latido de mi propio corazón está el plan divino de Dios para mí, así como también el medio y la manera de traerlo a la manifestación externa. Entro ahora en el silencio, escucho y sé lo que tengo que hacer al tiempo que sostengo mi atención sobre el plan divino, lo traigo a la forma y escucha… y ahora declara: YO SOY la fe en el todopoder de Dios en mí para dirigirme, protegerme, iluminarme, sanarme, proveerme, sostenerme y hacer lo que sea que yo requiera que se haga.

Y ahora escucha al Maestro El Morya, este director de los gobiernos del mundo y de Johan del primer rayo, dice: “Mide bien la visión que te venga de cualquier parte de la vida; aquello que eleve, que unifique, que libere, que vuelva la conciencia hacia Dios, eso es bueno; esa es la voluntad de Dios. No necesita ni medida oculta ni consejero exterior; la vida que late dentro de tu corazón, lo que es constructivo, lo que alivia y lo que libera de la esclavitud, eso es Dios.”

Y ahora escucha a la amada Lady Miriam, complemento divino del amado Morya, que dice: “El simple reconocimiento, la realización de que la presencia de Dios está dentro de ustedes, esperando la invitación para intensificar su poder y presencia, dará inicio a la descarga de sus regalos, sus poderes y su presencia hacedora de milagros dentro de sus mundos y asuntos. Esta omnipresencia está viva dentro de sus corazones; ustedes no necesitan intermediario alguno para invocarla desde dentro de su bendito ser. Fluyen el confort, la paz, la comprensión y la inteligencia directriz que les revela la solución a sus problemas diarios.”

Ahora escucha al Maestro Morya y a Lady Miriam y siente que estas palabras hacen eco en ti mientras decretás: Amado Maestro El Morya y amada Lady Miriam, los amo, los bendigo y doy gracias por su servicio para conmigo y toda la humanidad. Envuelvanme en su llama azul de amor y hagan que yo sienta su fuerza y poder, así como también que reciba las ideas de Dios y las traiga a la manifestación externa para bendición de mis hermanos humanos. Ayúdenme a decirle a mi divina presencia: “Hágase tu voluntad y no la mía”. Ayúdenme a sentir y a comprender su obediencia iluminada a esa voluntad, su humildad espiritual ante el amor de Dios y su respeto por Dios, por sus representantes y por la presencia de Dios en cada corazón humano.

Y ahora escucha al Gran Arcángel Miguel, arcángel de la protección y defensor de la fe. Debido a la luz de mi corazón y del tuyo, creamos para ti ahora, a través de este mundo de apariencias, un sendero de amor, paz, confort, opulencia, iluminación y bienestar físico, mental, emocional y espiritual. Sentirás la luz de tu corazón creando este sendero ante ti cuando sales de tu recámara cada mañana, y caminarás como los ángeles en el transcurso del día, con la misma seguridad como si hubieras pasado a través de uno de los rayos que han sido constituidos por los maestros como un sendero permanente a través de la sustancia de la tierra. Reflexiona, contesta… y ahora, dentro de ti, decretás para el Arcángel Miguel: Amado Arcángel Miguel, te bendigo y doy gracias por tu poderoso servicio para conmigo, toda la humanidad y nuestra tierra durante tanto tiempo. Envía a tu ángel ascendido de protección para que nos envuelva a mí y a mis seres queridos, así como también a toda la gente constructiva sobre la tierra. Corta y libéranos de los pensamientos y sentimientos que no se ajusten al concepto inmaculado de Dios para con nosotros. Te damos gracias. Y siente estas palabras decretadas por ti, siente su vibración.

Y ahora visualiza una vez más al gran Elohim Hércules que frente a ti dice: “¿Estás contento con lo que eres, con lo que manifiestas hoy? ¿Estás satisfecho con medio pan cuando podrías tener uno entero? ¿Estás resignado a vivir en medio de limitaciones y en cuerpos que se descomponen? Lo que deseas es lo que manifiestas, oh amado estudiante de la luz; sobre sus frentes flamea la llama de Hércules. Recuerda cada mañana y reconoce la antes de proceder a las actividades del mundo externo, y desea convertirte en la voluntad de Dios, recordando a Hércules a medida que avanzas. Por favor, no aceptes tales limitaciones en tu ser individual cuando sabes que lo único que se requiere es que ejerzas la voluntad dentro de ti para atraer todo lo que requiera.”

Y ahora siente que decretás ante el amado Hércules: Amado Hércules, te amo, te bendigo y te doy gracias por tu gran servicio para con nuestra tierra y todo lo que sobre ella hay. Carga cada uno de mis cuerpos: físico, etérico, mental y emocional, con la fuerza de Hércules y con el poder de tu amor que me da la protección invencible en todo momento. En el nombre de la presencia de Dios que YO SOY, en el nombre de Hércules, expreso mi voluntad de ser libre en Dios: en mi mente, sentimientos, cuerpo, finanzas, mundo y asuntos. Expreso mi voluntad de ser un maestro divino. Expreso mi voluntad de ser Dios encarnado.

Inspira cada una de estas palabras decretadas por ti, cada uno de los poderes invocados por ti, y recibe esa inspiración, la emanación de esas presencias que tienes ante ti; y al retener la inspiración, la haces tuya en tu corazón. Y al exhalar, sanas las radios a tus vehículos inferiores. Estás cargado/cargada con el rayo azul cristal, estás lleno/llena de fe, lleno/llena de poder, de voluntad, de protección, y estoy claro/a como ya he hecho y recibido en el más sagrado nombre de Dios, YO SOY.

Inspirás y sientes que tu conciencia regresa en su totalidad a ese lugar donde estás sentado o sentada, recostado/a. Siente cómo tu consciencia completamente está en sus vehículos inferiores y con otra respiración abres tus ojos, mueves tus brazos, tus piernas y estás completamente consciente de todo el poder, voluntad, la fe que ahora experimentas. ¡Que así sea!

Los decretos e invocaciones de estas meditaciones están tomadas de las Meditaciones Diarias del Puente a la Libertad, dictadas por el Amado Maestro El Morya; las meditaciones diarias de Tomás Prints.