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Laudato si', capítulo 4

José Antonio Cinco Panes7:26

Transcription

[Música] el Papa Francisco dedica el capítulo cuarto de su encíclica laudat a hablar sobre una ecología integral. El capítulo abarca desde el punto 137 hasta el 162 y está dividido en cinco [Música] apartados.

La ecología estudia las relciones entre vivientes y el ambiente donde se desarrollan. El pez está relacionado con el lago, el lago con la tierra, la tierra con el aire, el aire con el árbol, el árbol con la persona y la persona con el pez y así con todo el universo. Todo está conectado. Por tanto, nos damos cuenta de que las personas no vivimos aisladas de la naturaleza, estamos incluidas en ella. Y esta naturaleza está en crisis: incendios, amiento global, contaminación, desaparición de especies.

Al mismo tiempo, hay otra crisis que afecta a lo social. Francisco no habla de dos crisis, sino que la entiende Como una sola, ya que todo está relacionado entre sí. Hace falta una solución integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y al mismo tiempo para cuidar la naturaleza. Pero para encontrar esa solución, hace falta invertir en investigación sin que tengamos que buscar un beneficio económico, sino Investigar para conocer y mejorar.

El ser humano debe caer en la cuenta de que la naturaleza estaba ahí antes de que él llegara y que se realizan funciones vitales para nosotros. Los árboles capturan el CO2, muchas algas y bacterias purifican el agua, los hongos ayudan a que se formen los suelos, millones de microor mos descomponen los residuos, etcétera.

Además del desarrollo de la ecología natural, hace falta desarrollar también una ecología económica. El crecimiento económico tiende a homogeneizar lo todo. Toda realidad termina por parecerse, desaparece la diversidad. La ecología económica tendría que ayudar a entender la realidad más allá del beneficio inmediato.

Y por último, es imprescindible una ecología social que se preocupe de fomentar y fortalecer las solidaridad entre todos los seres humanos. Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales. Francisco nos indica que son los estados quienes tendrían que esforzarse más por ponerlo en práctica. Ahora bien, ¿cómo conseguirlo cuando las leyes se convierten en papel Mojado, en letra muerta? ¿Puede esperarse entonces que la legislación y las normas relacionadas con el medio ambiente sean realmente haces?

El apartado termina con un ejemplo claro: lo que sucede en una región ejerce influencia en las demás. El consumo de drogas en las sociedades ricas provoca una constante y creciente demanda de productos que provienen de regiones empobrecidas, donde se corrompen conductas, se destruyen vidas y se termina degradando el ambiente. El consumismo amenaza el patrimonio cultural porque tiende a hacernos a todos iguales: misma ropa, mismos gustos, mismo todo. Las culturas, lo que hemos heredado de nuestros mayores, corren el riesgo de desaparecer. La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. En este sentido, es imprescindible prestar atención a los aborígenes que cuidan mejor la tierra y el medio ambiente que los gobiernos y las empresas que se los quitan.

Nuestro día a día tiene que estar orientado a mejorar la calidad de vida humana. Francisco nos deja ejemplos de cómo en un ambiente desfavorable los habitantes pueden ser solidarios entre ellos. Los pobres tienen mucho que enseñarnos. Cualquier lugar deja de ser un infierno y se convierte en el contexto de una vida digna. Ahora bien, en situaciones difíciles también pueden aparecer mafias y organizaciones criminales. Sin embargo, el papa insiste en que el amor es más fuerte.

Puede más a quienes diseñan barrios y ciudades el papa les anima a buscar la belleza de la solidaridad y el encuentro, no solamente la estética, creando espacios que la fomenten. Así se tendría una visión de conjunto en lugar de encerrarse en un barrio y el yo se convertiría en [Música] nosotros.

En el mundo faltan viviendas y los pobres y excluidos se zan en las periferias de las grandes ciudades. Francisco dice que la respuesta no tiene que ser erradicar y expulsar, sino urbanizar esas zonas para que la ciudad sea integradora. Además, es importante potenciar el uso del transporte público, que tiene que ser de calidad, y las zonas Rurales no se deben dejar abandonadas. El apartado termina mencionando que es fundamental la aceptación del propio cuerpo y que para ello es indispensable que exista una ley moral.

En el cuarto apartado se enumeran algunos principios de la doctrina social de la iglesia, muchos de los cuales hemos visto en vídeos anteriores: bienestar social, subsidiariedad, justicia distributiva. Llama la atención que cada vez haya más personas descartables que no cuentan Para nada. Así que es fundamental que hagamos de nuestra vida y servicio una opción preferencial por los pobres.

Para terminar el capítulo, el papa habla sobre las generaciones futuras. No podemos hablar de desarrollo sostenible si no potenciamos la solidaridad entre generaciones. El medio ambiente es un préstamo que recibimos de los que vinieron antes y que tenemos que entregar en las mejores condiciones posibles a los que vendrán Después. ¿Qué mundo les dejaremos? No podemos tomar a la ligera las predicciones que nos avisan de la destrucción de la naturaleza a las próximas generaciones. Podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural. Corremos el riesgo de volvernos profundamente individualistas y muchos problemas se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de Los lazos familiares y sociales y con as dificultades para el reconocimiento del otro.

Hasta aquí con el capítulo. El siguiente vídeo lo dedicaremos al capítulo quinto, que ofrece algunas líneas de orientación y acción. No te olvides de compartir el vídeo y recuerda: haces falta para cambiar el mundo. ¡Ánimo, no temas!