📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

I DOMINGO DE ADVIENTO CICLO A

Ignacio Fernández8:28

Transcription

Ese día en el que yo vendré será como en los tiempos de Noé. La gente festejaba noche y día, sin pensar en aquel día que su mundo por completo aquel diluvio se llevó. Y ese día en el que yo vendré, sin importar cuán cercanos esté. No importará si en campo o el molino, si es tu hermano, tu vecino. Solo el que alistado en aquel momento.

Comenzamos un nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento. Adviento significa llegada. El tiempo de Adviento nos recuerda que Jesús vino a nosotros en Belén y nos preparamos para recibirlo en Navidad. Nos recuerda también que el Señor vendrá al final de los tiempos para juzgar al mundo y nos recuerda también que el Señor viene a nosotros en cada momento de nuestra vida.

Por ello, las lecturas de este primer domingo de Adviento nos advierten que no debemos instalarnos en la comodidad, en la pasividad, en la rutina, sino que debemos caminar siempre atentos y vigilante, preparados para recibir al Señor que viene y para responder a sus desafíos.

La primera lectura del profeta Isaías nos dice que hay esperanza para el pueblo. Hay esperanza para todos los pueblos de la tierra. Llegará la paz de la mano de la justicia. Por ello, Dios nos pide que trabajemos por la paz para que se instaure la justicia. Con la venida del Salvador, los instrumentos de guerra serán transformados en instrumentos de trabajo y de paz. Tenemos que trabajar por convertir la industria improductiva y agresiva de la guerra. en una industria que construya una sociedad productiva para todos, una sociedad donde el alimento sea un bien para todos. El profeta Isaías nos invita, pues, a la esperanza y a la fe. Es la fe y la esperanza de que un día el bien, la justicia y la paz triunfarán sobre el mal. Y será el Señor quien hará realidad esta profecía.

Por lo tanto, si estamos agobiados por noticias tristes como son las luchas, los enfrentamientos, las guerras, los atentados, los secuestros y los sufrimientos, es porque no caminamos bajo la luz del Señor. El Adviento nos invita a subir a la casa del Señor, a preparar los caminos de Dios, que son caminos de paz y de esperanza.

La segunda lectura de San Pablo a los romanos nos dice, "Ya es hora de despertar del sueño. Dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz." Muchas veces, a pesar de que queremos ser bueno, es posible que el cansancio, la monotonía, la pasividad, la indiferencia nos gane. Es posible que dejemos correr las cosas. Es posible que ante los problemas metamos la cabeza en un hoyo como hace el avestruz. Huir de los problemas lo único que hace es que los problemas se hagan más grande y se compliquen más. No podemos dejar correr las cosas y que nos olvidemos de los compromisos que un día asumimos con Jesús y su reino. Por eso nos dice San Pablo hoy, "Despertad, renovad vuestro entusiasmo por los valores del evangelio. Es necesario estar preparados, estar siempre dispuestos para acoger al Señor que viene.

El evangelio de San Mateo no nos invita solamente a estar preparados para la hora de la muerte, sino a estar preparados para cada momento de la vida. No nos manda estar solo vigilante para recibir la llegada del Señor a la hora de nuestra muerte, sino para recibirlo en cada momento de nuestra vida.

¿Qué cosas nos impiden acoger al Señor que viene a nuestra vida? Hay personas que piensan que la vida es solo para gozarla y, por lo tanto, no tienen tiempo para compromisos. ¿Cuánta gente el domingo tiene todo el tiempo del mundo para dormir y divertirse, pero no tiene tiempo para ir a misa? ¿Cuántas personas viven obsesionadas con el trabajo olvidando todo lo demás? ¿Cuánta gente trabaja 12 horas al día y olvida que tiene una familia y que los hijos necesitan amor? ¿Cuánta gente viven adormecidas sin importarles lo que pasa a su alrededor, encogiéndose de hombros ante el sufrimiento de los demás y diciendo que no pueden hacer nada, que es el gobierno el que tiene que hacerlo todo. Preguntémonos cada uno de nosotros, ¿y a mí qué es lo que me distrae de lo importante y me impide tantas veces estar atentos al Señor que viene a mi vida?

En este tiempo de preparación para la celebración del nacimiento de Jesús, estamos invitados a reorganizar nuestra vida en lo esencial, a redescubrir aquello que es importante, a estar atentos a las oportunidades que el Señor todos los días nos ofrece, a recordar los compromisos que asumimos para con Dios y para con los hermanos a comprometernos en la construcción del reino. Esta es la mejor forma, mejor aún, la única forma de preparar la venida del Señor.

Queridos amigos, les deseo pues a todos ustedes un feliz comienzo del nuevo año litúrgico y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos y cada uno de ustedes. Feliz domingo.