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1x7 | Hermes, el dios mentiroso - CHISME MITOLÓGICO (Mitología Griega)

PolGiseMitología33:32

Transcription

Hola de nuevo, mi nombre es Paul Jise y te doy la bienvenida al séptimo episodio de mi podcast, Chisme Mitológico. El podcast en el que se habla de mitología griega como si fuera un chisme, porque lo es.

Okay, en el episodio anterior te hablé del nacimiento de la diosa Artemisa y el dios Apolo, de cómo su madre, la titánide Leto, tuvo que hacer malabares, literalmente, para poder parir, ya que la diosa Hera se lo puso muy complicado. De la wishlist que le dio Artemisa a su padre para poder asegurarse una existencia más o menos tranquila, en la que el principal deseo era ser eternamente virgen, debido a su odio y miedo a los hombres. Y también te hablé de muchas otras cosas. Que si no has escuchado el episodio anterior, te recomiendo que lo hagas ahora.

Zeus, que ya había visto de qué era capaz su esposa con tal de evitar que él tuviera descendencia con otras mujeres, decidió que se iba a mantener fiel a su matrimonio y que solo se iba a acostar con ella, con nadie más. O al menos eso fue lo que le dijo a la diosa Hera. Ella le creyó, obviamente. Era la segunda vez que la engañaba estando casados y la diosa, pues bueno, sentía que debía tener fe en que eso no se iba a repetir una tercera vez. Pero Zeus dominaba muy bien el arte del engaño, y eso en los dioses era un don que se podía heredar a través de su sangre.

MM, y de esto va el episodio de hoy. Así que prepárate un buen té o café o mate o brebaje similar, y siéntate, que se viene chisme mitológico del nacimiento del dios de la mentira, el titán Atlas. Antes de convertirse en el, el soporte del cielo, tuvo un romance con una oceánide llamada Pléyone. Se dice que esto sucedió durante la Titanomaquia, la guerra esa entre los dioses y los titanes, que te hablé de ella en el episodio 3 del podcast. Y como recordarás, Zeus también tuvo un largo romance con su tía, la titanide Mnemósine, con la que tuvo nueve hijas que eran, pues, las famosas Musas. Y también tuvo un romance con la oceánide Eurínome, con la que tuvo a las tres Gracias. De nada. Lo siento, tengo que parar de hacer esta broma.

En ese capítulo me atreví a asegurar que si Zeus no hubiese tenido estos líos, la guerra hubiese durado un fin de semana en vez de una década. Pero si Atlas, que luchaba en el bando opuesto, también vivió un romance con Pléyone, con con la que tuvo la friolera de siete hijas, pues igual si tampoco lo hubiera tenido, quizá hubiese durado lo mismo, ¿no? Ya que los dos estuvieron ocupados prácticamente por igual. Ah, kilosa.

La cuestión es que estas hijas de Atlas y Pléyone recibieron el nombre conjunto de Atlantes en honor a su padre, pero también recibieron otro nombre en honor a su madre: Pléyades, que estoy seguro de que este es el nombre que te que te suena más, por mucho que le moleste a a Atlas, sobre todo porque es el nombre que reciben estas siete hermanas cuando las vemos en el cielo en forma de estrellas. Seguro que di, "Ah, es cierto". Pues eso, cada una tiene su historia y y es muy interesante. De hecho, hay una que que bueno, tengo unas ganas de poder contarla, pero bueno, esto es más adelante, más adelante, más adelante.

Pero en el episodio de hoy, la protagonista es la Pléyade Maya. La hermana mayor. ¿Adivinas lo que le pasó a la pobre Maya? Te puedo dejar unos segundos para para pensarlo, pero yo creo que si has estado atento en los últimos episodios, ya sabes lo que le pasó. Oh, sorpresa. Entró en el radar horny del maldito Zeus y la violó. Sí, supongo que en este punto ya te habrás dado cuenta de esto, pero si las divinidades griegas hubiesen respetado el consentimiento, la mitología griega no existiría o se podría explicar en un tweet.

Maya se quedó embarazada y esta vez Zeus se adelantó a la venganza, la posible venganza de Hera. Y escondió a la Pléyade en una cueva. Le ordenó que no saliera hasta nuevo aviso y que incluso pariera a su descendiente ahí dentro para que su esposa, pues no supiera ni de su existencia, ni mucho menos de su paradero. Maya, obviamente, pues quería arrancarle la cabeza porque le acababa de [ __ ] la vida, pero pues no podía hacer otra cosa más que obedecerlo, ya que pues su esposa era un peligro muy, pero que muy real.

Como te he dicho antes, Hera confiaba en la palabra de Zeus, pero por si acaso estaba atenta a cualquier movimiento o viaje que pudiera hacer su marido, y eso él lo sabía. Por eso, cuando se topó con Maya, logró distraer a la diosa Hera, porque él sabía que que lo estaba siguiendo. Y ella no supo que Zeus había estado, pues con esa Pléyade, ni muchísimo menos que la había dejado embarazada. Pero pues por si acaso, Zeus, bueno, pues pues quería esconderla en ese en esa [ __ ] cueva. Se quedó allí dentro muertísima del asco, esperando a que su criatura naciera.

Y cuando finalmente llegó el día del alumbramiento, sufrió muchísimo, pero una cosa bárbara. Tanto que la mismísima diosa Artemisa, que ya había ayudado a su madre Leto a parir a su mellizo, el dios Apolo, que esto te lo conté en el episodio anterior, le pidió a Zeus si por favor la dejaba ir a ayudarla, porque es que estaba, estaba sufriendo muchísimo. Y aparte, pues Artemisa, uno de los poderes que le había dado Zeus, su padre, era el de aliviar los dolores del parto. Pero Zeus le dijo que ni de coña, que era demasiado peligroso, porque Hera, pues la podía seguir, descubrirlo todo y cargarse a su nuevo descendiente.

Así que Artemisa tuvo que resignarse y la pobre Maya se enfrentó a un terrible parto completamente sola. Pero lo consiguió y dio a luz a un niño, o a un bebé dios, al que llamó Hermes. Como ya te conté en el episodio anterior, los dioses nacían un poco como las jirafas o las cebras o según qué animales, que a los pocos minutos de llegar al mundo ya empiezan a caminar. No que nacen, o sea, caen al suelo y su madre ya es como, "Venga, espabila, que tenemos que irnos". Y el bebé en plan, "¿Qué ha pasado aquí?". De hecho, Artemisa, nada más nacer, ayudó a su madre a parir a su hermano Apolo. O sea, me dirás tú qué talento tan prematuro.

Pero lo de Hermes fue otro nivel. O sea, fue una, una completa locura. Hermes puso un pie fuera del vientre de su madre y dijo, "Buenas tardes, señora madre, con permiso". Igual no lo dijo así, o sea, no está escrito en los en los textos clásicos, pero más o menos estoy convencido. El niño, el bebé dios, amontonó unas cuantas hojas que había por ahí por el suelo, cogió dos piedras, las golpeó así, chas, chas, e hizo una hoguera y dijo, "Para que pueda usted descansar sin pasar frío, señora madre". Que para irme, dudo mucho que haya sido fácil. Bueno, la madre simple, pero pero pero, ¿qué está pasando? O sea, millones de años para que los humanos aprendieran o descubrieran el fuego y a dominarlo, y este niño, en menos de 3 segundos de vida, acababa de prender una hoguera. Tú lo ves normal. Yo no.

La madre flipando en colores, en plan, "¿Por qué he parido a un señor servicial de 57 años con cuerpo de bebé? ¿Qué está pasando aquí?". Pero claro, estaba reventada y necesitaba dormir, así que le dijo, "Muchas gracias, bebé caballero", y cayó redonda. El niño, el bebé dios, puso las manos en la en la cadera así, como con los brazos en jarra, no, hizo, hizo un tremendo suspiro, como si le quedara un año para jubilarse, y dijo, "No hay luz aquí, ¿o qué?". Claro, piensa que él venía del vientre de su madre, que era, pues oscuro, ¿no? Y con poco espacio, y esperaba salir y ver algo de luz. Pero al encontrarse dentro de otro sitio cerrado y lúgubre, pues debió pensar, "Oye, menuda decepción, que me devuelvan los dineros".

Pero decidió inspeccionar un poco y empezó a caminar por la cueva hasta que vio una luz al final del túnel. Había encontrado la salida. Y claro, cuando salió al aire libre y vio, pues todo lo que le deparaba ahí fuera, bueno, se quedó loquísimo. Vio la luz del carro del sol, el cielo azul, los verdía de sitio. "Voy a dar una vueltecita a ver qué se cuece por estos lares", y comenzó su primer paseíto. No olvides, vale, quiero que lo tengas en mente todo el rato, vale, que en este momento, en el que dijo que iba a dar una vueltecita, tenía apenas 10 minutos de vida.

E iba como su madre lo trajo al mundo. Caminó durante horas, observando todo lo que le rodeaba, acariciando árboles, oliendo flores, bebiendo agua de los ríos que cruzaba, hasta que de pronto se topó con un rebaño gigantesco de vacas. Bueno, flipando estaba el bebé dios. "Madre mía, ¿qué son estas criaturas? ¡Menuda pasada!". No sé, miró a ambos lados para ver si había alguien como él con los animales y al no ver a nadie, pensó, "Oye, ¿y si me las llevo?". Primero intentó comunicarse con las vacas, pero pues, como era obvio, no iban a entenderlo. Así que de manera completamente instintiva y sin conocimiento alguno, agarró una rama muy larga que había por allí tirada y empezó a dar golpes al suelo, a sacudirla y a soltar sonidos con la boca en plan, "Eh, pas". Y los pobres animales, pues comenzaron a moverse según los movimientos que que que estaba haciendo Hermes.

Pero Hermes, al ver, eh, que cada paso que daban dejaban un rasti, si es que estaba en todo, este este bebé dios, al ver que que cada paso que daban dejaba un rastro en el suelo, tuvo la idea de arrancar unos hierbajos y pues se las añó para hacer como varias cuerdas para atar estos hierbajos en la parte trasera de las pezuñas de las de las vacas, ¿no? Y así, pues borrar sus propias huellas. O sea, increíble, porque así si hubiese alguien que pues quisiera recuperar esas vacas, pues bueno, pues no podría encontrarlas, porque ellas mismas estarían borrando su propio rastro. Y así, pues nadie iba a saber dónde habían ido estas vacas, o eso es lo que pensaba él.

Pequeño repaso: Hermes, en sus primeras horas de vida, había aprendido a caminar, a hablar, a hacer fuego, eh, salir de la cueva, orientarse y domesticar unas vacas. Literalmente, había superado el Paleolítico, el Mesolítico y ahora iba por el Neolítico. Espectacular.

La madre, que seguía durmiendo, de pronto se despertó por un ruido rarísimo y al abrir los ojos se encontró con el jeto de una vaca a pocos centímetros de su cara. "¡Madre mía, el susto que se pegó la pobre Maya!". Primero pensó que era Zeus que venía a a por más. Después, que era una vaca espía de la diosa Hera, que ahora iba a avisar la de su existencia y paradero, porque eso era más o menos probable, porque piensa que que la diosa Hera, pues era una experta y fanática de de de las vacas, ¿no? Y pues podía haber enviado a una vaca espía. Pero ni aquella vaca era Zeus, ni era una espía de la diosa Hera.

De pronto, detrás de ese animal apareció su hijo saludándola y diciendo, "Disculpe, señora madre, no quería despertarla. Con permiso". Y le dio una manta. La madre, que estaba entre medio dormida y aún en shock, le preguntó, "¿De dónde has sacado eso?". A lo que Hermes respondió, "Pues de uno de estos animales que me he encontrado mientras daba una vueltecilla". Maya estaba intentando asimilar todo aquello, pero aunque creía que la cosa no podía ser más surrealista, cuando pensaba que ya nada más podía sorprenderla, Hermes extendió su mano y le enseñó una tortuga y le dijo, "Esta criatura estaba en la entrada de la cueva y había pensado en hacer una sopa bien ricarda con ella. ¿Le apetece, señora madre?". Sí, lo sé, pobre tortuga. A mí las tortugas me parecen criaturas maravillosas. Pero también pobre vaca, eh. O sea, si se cancela Hermes por hacer sopa de tortuga, se le cancela también por hacer mantas con piel de vaca y más cosas con las pobres vacas, ¿eh? No a la disonancia cognitiva total.

Que el bebé dios, pues llevó a todas las vacas al final de la cueva, no para tenerlas ahí, pues pues bueno, pues guardadas, y se puso a hacer la cena con la pobre tortuguita. Y mientras observaba el caparazón del animalito, tuvo una idea. Pero mientras esta loquísima situación estaba sucediendo allí en esa cueva, no muy lejos de allí, y concretamente en los prados por los que minier Hermes se había paseado, el dios Apolo estaba furiosísimo porque alguien le había robado sus queridísimas vacas y no sabía quién había sido. Es así, Hermes, sin saberlo, le había robado el ganado a su hermanastro.

Bueno, Apolo estaba que echaba humo. O sea, intentaba pensar quién podía haberle hecho eso, si algún dios envidioso, si la propia Hera para intentar hacerle más daño, pero claro, no tenía pruebas ni ni pistas de de de de quién podía haber sido. Intentó buscar huellas, pero había muy pocas y apenas se percibían. Pero Apolo era un dios y se las arregló para seguirlas, pues durante un rato, hasta que ya no sabía si lo que estaba viendo eran huellas o él mismo se las estaba imaginando, porque es que estaban, estaban super difuminadas por el truco que había hecho Hermes con esos hierbajos.

Así que decidió consultar su GPS divino, el Google Maps de la época de los dioses, que eran los pájaros. Pero no en plan, "Oh, bella ave, indícame el camino que tomaron mis vacas". No, querido, lo que hizo fue meterle un flechazo al pobre animal y abrirle las tripas. Se ve que los intestinos de los pájaros hacían de, "¿Dónde está mi iPhone?". Sabes, pobres animales. O sea, lo que sufren y lo que han sufrido por nuestras tonterías. Yo por eso soy vegano total.

Apolo siguió el camino que le indicó el difunto pajarito hasta que finalmente llegó a la entrada de una cueva. Pensó, pues, que que se había equivocado, porque no era posible que todas sus vacas estuvieran allí dentro, o él, o eso pensaba él. Pero entonces vio que justo en la entrada había una roca y en ella estaban tendidos los restos de uno de los que podían ser sus animales. Había ahí, pues, como piel de vaca, tripas y cosas. Claro, aquí Apolo fue en plan, "Pero pero qué". Bueno, se pilló tremendo cabreo y entró en la cueva dando hostias en las paredes y gritando, "¿Quién ha sido el loco que se ha atrevido a robarme el ganado? ¡Despídete de tu vida, pedazo de [ __ ]!".

Y de pronto, para en seco y se tapa la boca al ver que allí dentro hay una madre sentada en el suelo, no, apoyada en la pared y dándole el pecho a su bebé. Claro, Apolo, pues sintiéndose superm, disculpándose en plan, "Perdón, perdón, es que alguien ha robado mi ganado y debe haber dejado una una pista falsa en vuestra cueva para despiste. Discúlpeme, no sé qué". Claro, de ninguna de las maneras una mujer recién parida y un bebé podían ser capaces de robar todo su ganado. O sea, nadie en su sano juicio podía creer que eso fuera posible, ¿verdad?

Maya, por dentro, estaba acojonada, pero pero pero cagadísima, porque se dio cuenta de que ese hombre que había entrado gritando y reclamando, pues las vacas que había robado su bebé dios, era otro dios. Y claro, eso podía ser muy peligroso. Pero intentó mantener la compostura, ¿no? Y le dijo que que no pasaba nada y que bueno, y que no tenía ni idea de de de de de dónde podían estar sus reses, que no había visto ninguna vaca por ningún lado, no sé qué. Apolo se disculpó otra vez, super arrepentido, en plan, "Lo siento, tal, no sé qué, qué vergüenza, tal". Pero en cuanto se dio media vuelta para salir de la cueva, se [Música] escuchó.

Bueno, bueno, Apolo pensaba que se había vuelto loco y y que se estaba imaginando ese ruido en su cabeza. Pero cuando se giró otra vez y vio la cara de pánico de Maya, que es que ya no se podía aguantar más, ya el miedo que sentía, dijo, "Aquí pasa algo". Se metió hasta el final de la cueva y se encontró con algunas de sus vacas. "Pero cómo puede ser, ¿quiénes sois? ¿Cómo habéis podido robar mi ganado? ¡Esto es surrealista! ¡Pero qué locura es esta!", gritaba Apolo completamente histérico. Y entonces Hermes bajó del regazo de su madre en plan, "Y le dijo, vale, vale, he sido yo".

Apolo, confundido, Maya le explica deprisa y corriendo que que que ese es un hijo de Zeus, que de ahí que sea tan prematuro. Y Apolo en plan, "[ __ ] somos hermanastros. Yo, yo soy Apolo y él Hermes. Mucho gusto. ¿Qué tal?". Pero rápidamente Apolo cortó ese ese buen rollo fugaz y le dijo, "Bueno, vas a morir por haberme robado las vacas. Aparte de que falta alguna, ya que eran 50 y ahí apenas hay 40". Y claro, Maya en plan, "¿Qué? ¡Por favor, no!". O sea, no quería perder a su hijo, por mucho que fuera fruto de de lo que le había hecho Zeus. Pero Hermes levanta un dedo y le dice, "Un momentito, dios Apolo, si me lo permite, me complacería ofrecerle un trato".

Hermes camina hasta detrás de una roca y saca el caparazón de la pobre tortuga con la que había hecho la sopa. Pero en ella hay atadas lo que parecen tres cuerdas, pero que realmente son tres tendones o algo de las de las tripas de las difuntas vacas. Entonces, mientras con una mano sujeta el caparazón, con los dedos de la otra acaricia esas cuerdas y comienza a sonar una música preciosa e hipnotizante. Maya flipando, Apolo completamente embobado, y Hermes, sin dejar de tocar, le dice, "Le he puesto el nombre de Lira y te la regalo si me perdonas y me llevas con mi padre".

A Apolo le faltó tiempo para aceptar el trato. O sea, quedó cautivado con ese instrumento, tanto que desde aquel día y gracias a la genialidad de Hermes, y cruel, bueno, genialidad cruel, porque lo podría haber hecho sin cargarse a una pobre tortuga y a una pobre vaca, a Apolo se le añadió otro título, el de Dios de la música. O quizá ya lo tenía de antes, pero desde luego que la lira se convirtió en su instrumento favorito, al que más adelante le quitó el caparazón y lo sustituyó por una caja de oro.

Apolo cumplió su promesa y se llevó al dios Hermes al Olimpo para presentárselo a su padre. Y dejaron a la pobre Maya sola en la cueva. O sea, ¿cuántas veces has escuchado que hay hijos que prefieren ir con sus padres que no les hacen ni puñetero caso antes que con sus madres que viven por y para ellos? Seguro que muchas veces. Pues en la mitología griega también sucede y Hermes es un ejemplo de ello.

Y seguro que te preguntarás qué cara se le quedó a la diosa Hera al ver llegar a otro hijo bastardo de Zeus al Olimpo. Pues mira, no le dio tiempo ni a enfurecerse, porque mini Hermes se la ganó así, en un pim pam, cuatro palabras, cuatro piropos y se la camelo. Sí, sí, Hera aceptó a Hermes como uno más. O sea, estaba, estaba encantadísima de que estuviera allí. O sea, se le olvidó al instante de que de que era fruto de de una relación de Zeus con otra mujer.

Y obviamente, pues Zeus, al escuchar toda la historia de lo que había hecho en su primer día de vida con el fuego, las vacas, la tortuga, dijo, "Este tiene que ser un olímpico más, fijísimo. Vamos". O sea, de hecho, será el último. Y todos los demás dioses del Olimpo aceptaron. Cualquiera le dice que no a Zeus, también es verdad. Pero todos aceptaron también de manera genuina. O sea, lo querían allí, creían que les podía hacer, que podía servir de mucho. También ayudó el hecho de que Hermes sacrificara algunas de las vacas en su honor, en honor a los dioses, porque pues al parecer, su plan desde un principio era entrar en el Olimpo y lo consiguió.

Y tú dirás, ¿y cómo puede ser que supiera que existía el Olimpo y los dioses, tal? No sé, cómo cómo cómo fue capaz de hacer fuego nada más nacer. Pues porque supongo que al ser un dios, pues ya nació con todos estos conocimientos. Es como cuando te compras otro móvil y y pasas todos los datos al nuevo, pues igual. Se dice que en el Olimpo había 12 sillas, solo 12, ni más ni menos. Y Hermes era el duodécimo y por lo tanto el último en llegar, al menos de momento.

Zeus decidió nombrar a Hermes Dios mensajero, que es por lo que se le conoce más. Pero a ver, Hermes era el dios de la mentira, el dios de los ladrones, esos eran como sus talentos, pero su su su título oficial, o sea, su profesión divina, por decirlo de alguna manera, era ser el mensajero. Y sí, Hermes podía ser mucho más que eso, pero poco a poco fue adquiriendo otras responsabilidades, como por ejemplo, ayudar a Tánatos, la muerte, a llevar las almas de los difuntos humanos al Inframundo. Pero eso fue, pues más adelante, porque aún no existían los humanos.

Y el dios Efesto, como regalo de bienvenida, le hizo unas sandalias preciosas, las Air Hermes, que las llamo yo, con dos alas a los lados de cada una de ellas, con las que podía de verdad. Pero Efesto pronto se iba a arrepentir de haber sido tan simpático y welcoming con Hermes. Ya verás, ya. Buah, aunque eso lo descubrirás en los siguientes episodios.

Y ahora vamos con las preguntas que me habéis dejado en los anteriores episodios. Primera pregunta de Elisita por Spotify, que se ve que por Spotify también me podéis dejar comentarios. Allí no lo sabéis, pero a mí me salen. No sé cómo lo hacéis, eh, yo no sé hacerlo, pero me me aparecen. Elisita dice, "Hola, lo que has dicho del primer intento de Hera de deshacerse de un hijo de Zeus se refiere al capítulo anterior en el que dije que Hera fue la primera vez que Hera se intentaba deshacer de algún hijo de Zeus con Artemisa y Apolo". Y dice, "No intentó deshacerse ya antes de de Atenea, que que la tuvo Zeus con la titanide Metis. Un saludo desde Salamanca". Otro saludo para ti.

No, con Atenea no. O sea, no, nadie sabía que Zeus llevaba a Atenea en en su cabeza. O sea, simplemente, o sea, Zeus se acostó con, bueno, Zeus violó a Metis y e después se la comió y se le quedó, pues en dentro de la cabeza. Pero esto, la diosa Hera, no tenía ni idea. Nadie, nadie sabía que pasaba esto. No fue hasta que el dios Efesto le abrió la cabeza, que de allí y dentro salió, pues Atenea. Y entonces, allí la diosa Hera, pues a tope. Cabos, ¿no? Y hay esta versión que se dice que a raíz de esto, la diosa Hera, como venganza, tuvo a a Efesto, o sea, ella sola. Se dice, pero que después se arrepintió y lo tiró Monte Olimpo abajo, porque se arrepintió, porque lo vio muy feo. Bueno, dependiendo de la de la versión. Ya os hablé de esto en el episodio, no me acuerdo cuál, no sé si era el tres. Bueno, no lo sé, el de los dioses olímpicos.

Y aprovecho esto para e para contaros que en cuando hablé del nacimiento de Atenea, que yo dije que no me cuadraba que que primero naciera Atenea y después Efesto, porque ¿quién le abría la cabeza a a Zeus si no estaba Efesto? Pues Prometeo, que le abre la cabeza, que me lo dijisteis muchos en comentarios y es verdad. No lo comenté para que para que lo sepáis.

Otra pregunta de Selic dice, "Zeus no sabía que Apolo sería castigado al matar a Pitón. A lo mejor por eso luego le concedió tantos caprichitos". No, yo tengo la teoría de que Zeus hace lo mínimo para que sus hijos no mueran, pero que pero después se desentiende. Es decir, Zeus, si la diosa Hera le envía la Pitón a a Apolo y a Artemisa y a Leto para que se para que se los cargue, pues él lo que hace es avisaros. Es es como, "Que sepáis que la diosa Hera os envía esta criatura que os quiere matar. Edefendeos". Entonces, pues Apolo, pues se defendió, mató a la a la Pitón. Después tiene un castigo, pero esto a a Zeus le da exactamente igual. Mientras esté vivo, le da igual. Y que sufra, que todo. Solo quiere que estén vivos. El sufrimiento ya se espabilarán. Yo me imagino a Zeus así, es como que hace lo mínimo para que no se mueran, ya está, ni más ni menos. Me lo imagino así.

Otra pregunta de Uy, es un user gu o bueno, es como un usuario de estos e, o sea, un nombre estándar e por YouTube. Hola, me gustó mucho este capítulo y más que una duda es un "¿Qué hubiera pasado si?". Estas son mis preguntas favoritas. Creo que es la primera que me hacéis en este podcast, eh. Dice, "En este caso, ¿qué hubiera pasado si Zeus no fuera el rey del Olimpo? No, e, y no sé cuál sería el motivo, pero que fuera el rey del Inframundo". O sea, ¿qué pasaría si Zeus fuese el rey del Inframundo? El dios del Inframundo.

Esto, esto lo voy a responder como manteniendo la personalidad de cada uno. Es decir, que no por ser el dios de un sitio ya tienes una personalidad, sino que yo me imagino a Zeus siendo como era ya antes de convertirse, o sea, ya antes de ganar a los titanes, cómo sería en el en el Inframundo. Pues mira, yo creo que se reproduciría con las almas, así de, o sea, así, y habría overbooking en el Inframundo. Es posible que un dios se reproduzca con las almas de los humanos. No lo sé, pero estoy convencido. Y también te digo que yo creo que sería un dios del Inframundo mucho más temible que lo que nos intentaron vender de Hades, porque él sí que querría tener cuantas más almas mejor en el Inframundo, precisamente para eso, para estar con ellas. Yo me me lo imagino así. O sea, no habría humanos, se habría, habría más humanos en el Inframundo que que en que en la tierra. O sea, se tendrían que pelear con Zeus para que, por favor, dejara a humanos vivos. Es que me lo imagino presionando a Tánatos para que empezara a como Tánatos te mata con tocándote, ¿no? Que bueno, que es como la muerte plácida, ¿no? Que con con su dedo te toca y tú sin enterarte te mueres, ¿no? Yo me imagino obligándole a Tánatos a tocar a todos, pero para que bajen todos. Me lo imagino así. ¿Qué opináis?

Y última pregunta por YouTube también de Kiki Dmo. "¿Cómo te imaginas a los personajes mitológicos? ¿Hay alguno que tienes la imagen tan vista que no puedes cambiar tu opinión?". Sí, Zeus. Yo a Zeus me lo imagino como un señor con el pelo muy largo y así como ondulado, eh, blanco y una barba larguísima y espesísima. Y bueno, pues por la película de Hércules, que me que me marcó muchísimo, o también por, bueno, por por hay esculturas de Zeus que que son así, o sea, que es con una barba espesísima.

Y bueno, pues nada, que muchas gracias por vuestro apoyo al podcast, a mis libros, "Hades, el Dios menos malo" y "Hércules, el Héroe que no quiso serlo". Recuerdo que a finales de octubre sale mi tercera novela mitológica, que os la puedo anunciar. A mediados de de septiembre, que es que ahora ahora estoy muy concentrado con el podcast y he olvidado un poco el el libro, porque lo acabé, o sea, entregué el texto final a hace hace un mes, creo que fue, a sí, hace un mes, mes y medio, mediados de junio, creo que fue. Sí, mediados de junio. Pero cada vez que lo pienso, me emociono porque realmente estoy, estoy muy contento con el resultado de de de este de este tercer libro y y no sé, y estoy muy concentrado con el podcast, pero cada vez que lo pienso, pues es que tengo muchas ganas de de que de que te lo puedas leer ya y que me digas a ver, a ver, a ver qué te ha parecido, a ver, a ver qué qué qué sientes. No sé, tengo, tengo muchísimas ganas.

En fin, cualquier pregunta que tengas, me las puedes dejar en comentarios de YouTube o en Instagram o en o en Spotify, si averiguas cómo y me lo cuentas, porque yo no sé, no sé cómo hacerlo. Y nada, que muchas gracias y nos vemos en el siguiente episodio de Chisme Mitológico. Cuídate y que tengas un buen día.