📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Meditación de la mañana del martes 19 de mayo a las 8:00 AM

Brahma Kumaris España24:53

Transcription

Om shanti.

Bienvenidos y bienvenidas a esta meditación de la mañana en la que hoy vamos a practicar pensar poco, pensar más lento y pensar bien mejor. Meditar no es solamente una técnica. Meditar es una actitud ante la vida, reflexión, de entendimiento, de introspección, de experiencia, pero no solo cuando nos sentamos, sino durante el día también.

Y una de las cosas que es importante darse cuenta, ser más conscientes, es que pensar mucho es un hábito y nos quita mucha energía. Ya no digamos si pensamos mal o pensamos pensamientos inútiles. Entonces, si pudiéramos ver la energía que perdemos es enorme. Y también si pensamos rápido, pensar rápido desgasta muchísimo la energía y son hábitos, son hábitos mentales.

Meditar es aprender a entrenar tu mente y educar tu mente, a pensar poco, pocos pensamientos sencillos, pero espirituales y poderosos, que den energía. pensar lento, o sea, dejar que cada pensamiento genere un espacio dentro de ti y pensar bien, pensar en pensamientos espirituales elevados y eso genera energía. Eso nos devuelve la energía original del alma porque los pensamientos surgen del espíritu del alma y nos desconecta de toda la negatividad que está a nuestro alrededor y nos convertimos en donadores. Esa vibración llega a los demás.

Así que vamos a practicar. Pensar poco, pensar lento, pensar bien. Respira profundamente y posiciónate ya en esa actitud física, emocional, mental, espiritual para hacer ese viaje hacia tu interior. Mantén un momento la atención en la respiración solo para centrarte, para situarte, para conectar con el presente y para soltar todo aquello que en este momento no necesites. y deja que cada respiración te posicione en el presente.

Y crea algún pensamiento como, "Estoy presente. Soy consciente de este momento. Estoy aquí en el ahora." Mantente ahí. Sostén esos pensamientos en tu mente. Manténlos pocos pensamientos lentos. Buenos pensamientos. "Soy un ser consciente." Mantén ese pensamiento. Alárgalo. No dejes que vengan otros pensamientos. Crea espacio y silencio entre pensamiento y pensamiento. Practica. "Soy un ser consciente." Silencio.

Dirige tu atención hacia el interior, hacia el centro de la frente y concéntrate en un pequeño punto de energía. Silencio es concentración. Pensar poco es concentración. Concéntrate en ese punto y crea un solo pensamiento. "Soy luz." Mantente ahí en silencio, concentrado. Sostén este pensamiento. "Soy luz." Observa cómo puedes dejar silencio después de ese pensamiento, sin crear ningún otro pensamiento. "Soy pura luz." Concéntrate. "Soy luz." Pocos pensamientos lentos, buenos. Silencio. "Soy luz."

No solo crees el pensamiento, siéntelo. Conviértelo en una experiencia. Acéptalo, conviértelo en una realidad interior. Vamos allá. Uno más. "Soy un alma de paz." Siente que eres esa energía luminosa y dentro de ti hay esa energía de la paz. Todo eso se resume en ese pensamiento. "Soy un alma de paz." Atención, no dejes que la mente se disperse. Tensión, concentración, solo un pensamiento. "Soy un alma de paz."

Como un alma. "Soy un alma eterna." El cuerpo es perecedero. El alma es eterna. Conecta con este pensamiento. Conviértelo en una experiencia. Acéptalo. Yo, el alma, soy un alma eterna. Siempre existo como alma. Siéntelo. No lo razones. Simplemente siente el pensamiento. Acepta que eres un alma eterna por un momento. Es una práctica. Y no dejes que vengan otros pensamientos. Mantén en el silencio ese único pensamiento. "Soy un alma eterna."

Y en esta conciencia del alma, ves más allá de las limitaciones de tu cuerpo, más allá de las limitaciones de este mundo físico. Con tu mente, con tu conciencia, viaja a un mundo de silencio, a un mundo de una luz dorada con tonos anaranjados, una hermosa luz cálida y acogedora. Sumérgete en esa experiencia, el mundo del silencio. Siéntelo, acéptalo, sumérgete en ese pensamiento y en esa experiencia. "Yo, el alma me sumerjo en el mundo de la luz." Siente que estás como flotando en un mundo de silencio. El silencio te envuelve. No hay sonido. No hay cuerpos ni materia. ni historias, solo hay silencio. Siéntelo. Es un pequeño punto de luz, como una estrella, flotando en un mundo de luz, en un mundo de silencio.

Y en ese mundo habita otro ser, un ser que es también como una estrella. No tiene forma física, es un alma, pero es el alma suprema, el padre de todas las almas. Su luz es única, divina, no pertenece a este mundo. Es una luz poderosa. Nunca toma de nadie, siempre da. es el benefactor. Siente esa presencia en ese mundo de silencio. Otra estrella resplandeciente irradiando luz. Acércate, conecta con esa luz. Abre tu corazón y absorbe la energía amorosa que está irradiando de forma generosa y altruista sin pedirte nada. No necesita nada de ti. Solo quiere darte lo que tú necesitas de él, lo que tu alma necesita, el amor espiritual. El amor divino, el amor más poderoso que existe, que transforma profundamente.

Así que conecta, ábrete, absorbe esa luz y mantente ahí en silencio con un pensamiento. "Yo el alma absorbo el amor de Dios." "Yo el alma absorbo el amor de Dios." Piensa poco, piensa lento, piensa Bien. "Yo, el alma, absorbo la luz divina del alma suprema, la luz amorosa de mi dulce padre, el padre del alma, la madre del alma." Mantente ahí con ese pensamiento, con esa experiencia. No dejes que la mente se vaya a ningún otro lugar. concentración y deja que el silencio rodee ese pensamiento.

[música]

"Yo, el alma absorbo el poder que emana de ese maravilloso ser." Es un poder espiritual que fortalece al alma, que le da la capacidad para comprender, para tolerar, para aceptar, [carraspeo] para amoldarse, para afrontar cualquier circunstancia de su vida. En este estado absorbe esa energía poderosa. "Yo el alma absorbo la luz poderosa" [música] "del ser supremo."

Y ahora con esta energía visualiza tu día, el día que tienes por delante, tu vida, llénala de luz. No necesitas entrar en detalles, simplemente visualiza a nivel general el día que tienes por delante a tu manera y llénalo de luz divina. Diviniza tu día. Llénalo de divinidad, de amor, de paz. de poder, de silencio. Llénate de más silencio para pasar el día ahorrando, acumulando energía y sobre todo compartiendo esa energía con los demás. Piensa poco, piensa lento, piensa bien. Llena tu día de luz.

Y ahora prepárate para regresar. Conecta de nuevo con tu respiración, lo que te trae al momento presente y al lugar en el que te encuentras. Mueve un poquito tu cuerpo y regresa. Prepárate de nuevo para la acción, para el día a día. Solo que ahora tu día se ha llenado de luz divina, tu interior se ha llenado de una energía sutil y tu mente ha pensado poco, más lento y bien.

Así que durante el día pon atención, pon atención a no pensar demasiado, no es necesario. A no pensar rápido, no es necesario. y no pensar cosas inútiles que ni siquiera sabes si son verdad o no sobre los demás, sobre las circunstancias, sobre el futuro. Entrena tu mente y dile silencio. Dile quietecita, calma. Dile, "Soy un alma." "Soy un ser consciente." "Estoy en silencio." Entrénala y te sorprenderás de la energía que acumulas. y de la sensación interna de satisfacción y de felicidad, sin hacer ningún otro esfuerzo, independientemente de lo que pase fuera.

Te deseo que tengas un día lleno de esa práctica. Piensa poco, piensa lento, piensa bien, que tengas un día maravilloso. Om.