📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Juan Bosh: Gobierno y Caída.

Archivo General de la Nación (AGN).34:07

Transcription

[Música] que se respete el derecho ajeno porque sin respeto al derecho ajeno no puede haber paz y sin paz no puede haber bienestar para los millones de dominicanos que reclaman una vida mejor. [Aplausos] [Música]

Tras la caída de la dictadura encabezada por Rafael Leonidas Trujillo el 30 de mayo de 1961, el pueblo dominicano inició un proceso de lucha por la democracia. Se vivieron horas inciertas con la familia del tirano que pretendía perpetuarse en el poder y las fuerzas democráticas que combatían para impedirlo.

Los Trujillo terminan de salir del país el 18 de noviembre de 1961 y a mediados de enero de 1962 es derrocado el consejo de estado presidido por Joaquín Balaguer para asumir el gobierno una junta cívico-militar presidida por Huberto Bogart y el general Pedro Ramón Rodríguez de Chavarría, quien ocupa la jefatura de las fuerzas armadas.

El Chavarría cometió el error de [ __ ] consejo de estado preso hasta que Chavarría siguió cometiendo errores y se decidió que había que quitarlo. A el consejo de estado lo liberamos y entonces vamos para Palacio. El consejo de estado comenzó a gobernar, era un gobierno colegiado con Rafael F. Bonelli al frente.

El 20 de diciembre de 1962 se celebran elecciones en las que se enfrentaron el Dr. Viriato Fiallo de la Unión Cívica Nacional y el profesor Juan Bosch del Partido Revolucionario Dominicano, el cual resultó electo por abrumadora mayoría de votos. El candidato a la presidencia del PRD en sus discursos de campaña prometió la no persecución a los illistas y empleó un lenguaje sencillo y didáctico, estrategias de comunicación que influyeron en la victoria electoral. También contribuyó a esta victoria su programa de gobierno, caracterizado como democrático, plural y justo.

A principio de febrero de 1963, antes de asumir la presidencia, Juan Bosch convocó a los legisladores electos a integrar el Congreso Constituyente con el objetivo de impulsar un proyecto democrático e institucional para dotar al país de una constitución que respaldar jurídicamente las reformas contenidas en el programa que presentó durante la campaña electoral.

El 27 de febrero, Juan Bosch asumió la presidencia de la República. A la toma de posesión asistieron prominentes políticos latinoamericanos, presidentes de diferentes países y, de manera significativa, el vicepresidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, en representación del presidente John F. Kennedy. En el discurso de toma de posesión, Bosch recurrió al léxico sencillo y directo de la campaña, proclamando desde el Congreso Nacional el nacimiento de una nueva era de libertades y bienestar para los dominicanos.

El doctor Segundo Armando González Tamayo y yo acabamos de jurar que desde nuestros cargos de vicepresidente y presidente de la República cumpliremos y haremos cumplir la Constitución y las leyes que nos gobiernan. Sus promesas de campaña comienzan a aplicarse en lo inmediato, pero un clima de dificultades heredadas del Consejo de Estado, especialmente la crisis económica que los dominicanos soportaban con pesar y estoicismo, obligó al gobierno a tomar medidas urgentes como fueron la petición a los empresarios del pago por adelantado de los impuestos, la regulación del gasto público y la creación de una oficina de control de precios para evitar la especulación con los productos de primera necesidad.

La disciplina en el gasto público corrigió distorsiones económicas heredadas del gobierno anterior, como fue el desequilibrio en la balanza de pagos. El gobierno adoptó otras medidas entre las que se encontraban la recuperación de los bienes del Estado en manos de la familia Trujillo, la rebaja de los sueldos a los altos funcionarios que incluía al propio presidente de la República, las restricciones en el gasto de las instituciones autónomas del Estado, las cuales gozaban de presupuestos muy elevados, y la obligación a los exportadores de entregar al Banco Central el 100% de las divisas obtenidas en sus operaciones.

En marzo de 1963 se anuncia una modificación a la Constitución y en abril la Asamblea Revisora aprueba una nueva Carta Magna. En ella se destacan varios puntos de equidad social como son el derecho a la vida, al trabajo, a la vivienda, a la educación y a la salud. Se prohibían los latifundios, las propiedades de tierra a los extranjeros y se establecía la expropiación por causa de interés social.

La libertad de expresión fue favorecida de manera significativa con las nuevas leyes de 1963 al quedar consignada la libertad de prensa y la libre expresión del pensamiento. El derecho de los obreros a agruparse en sindicatos y el derecho a huelga. Con respecto a los derechos sindicales, también se introdujeron cambios novedosos como el derecho del trabajador de participar de las ganancias de la empresa y a tener un salario equitativo. Uno de los puntos de mayor trascendencia fue el concerniente a la reforma agraria que beneficiaría a un gran número de dominicanos, ya que para la época una parte importante de los núcleos poblacionales se localizaba en la zona rural.

Establecer cambios radicales mediante leyes en la estructura social, económica y política del país implicaba grandes retos, los cuales fueron asumidos por el Partido Revolucionario Dominicano. A esos cambios se resistían los grupos de poder que durante largos años se beneficiaron de la situación prevaleciente. La oligarquía dominicana sufría un atraso secular que le impedía asimilar y entender los cambios sugeridos por una nueva generación de dominicanos, seguros de la posibilidad de que el país entraría definitivamente en la modernidad.

La crisis económica, discusiones sociales que se heredó del gobierno presidido por el Consejo de Estado y las implicaciones de una reforma constitucional que evidenciaban y hacían inminente un cambio en la vida de los dominicanos, generaron contradicciones y conflictos entre las clases, los sectores sociales y los grupos de poder, situación que afectó considerablemente la gobernabilidad y la precaria estabilidad democrática.

Juan Bosch tenía de frente la oposición de los sectores conservadores de la sociedad, los cuales ya antes de las elecciones se habían puesto de acuerdo para adversarlo. Bosch se hace cargo de la cosa pública, pero inmediatamente comienza el fuego contra su gobierno. Por cualquier cosa era una crítica severa a la que se sumó de una manera este reprochable, ese el término, la propia Iglesia Católica.

Bajo estas tensiones y a pesar del gran esfuerzo del gobierno por corregir las distorsiones económicas, la crisis no pudo ser superada. Esta situación puso de manifiesto con toda claridad los diversos antagonismos que se suscitaban en la sociedad, entre ellos la oposición de los principales partidos políticos, las exigencias que hacían los sectores de poder económico y la desavenencia de la jerarquía católica.

El papel de un sector de la Iglesia que apoyaba la conspiración se evidenció en la declaración del 25 de abril de 1963, emitida por la Conferencia del Episcopado, en la cual se formulan críticas a la nueva Constitución diciendo que no estaba de acuerdo con los derechos de Dios y de la Iglesia.

En este conflicto social, la clase obrera se enfrentó al empresariado y al gobierno por sus reivindicaciones salariales. En numerosas jornadas de huelgas exigieron sus derechos. Las de mayor efecto fueron hechas por los trabajadores de la maderera y los cortadores de caña del Central Romana. La Federación Nacional de Maestros (FAMA) y la Federación Nacional de Empleados Públicos e Instituciones Autónomas (FENEP) fueron otras organizaciones que se sumaron a las huelgas debido a las medidas de austeridad que impuso el Estado para sanear sus finanzas.

En junio de 1963, los problemas económicos y la agudización de los conflictos sociales, así como el estallido de violentas huelgas, dieron pasos a los planes conspirativos contra el gobierno. La campaña de los opositores tenía como único objetivo derrocarlo. En el mismo mes de junio surge Acción Dominicana Independiente, cuyo propósito era luchar por la democracia y en contra del comunismo. Utilizó como pretexto principal que Bosch y su gobierno podían conducir al país a un régimen comunista.

Ya en julio de 1963 hubo un conato de golpe de estado. Los partidos populares pidieron ayuda a las organizaciones de izquierda y al pueblo para apoyar al gobierno y enfrentar el golpe. Denunciaron la injerencia de los norteamericanos, quienes se unieron a la campaña anticomunista en contra del gobierno de Bosch, calificándolo de incompetente.

La génesis del definitivo golpe de estado comenzó a fraguarse el 13 de julio de 1963 en la Base Aérea de San Isidro. El presidente Bosch había sido convocado allí por un grupo de oficiales que estaban preocupados con las actividades de cierto sector político.

El contenido de esa reunión fue explicada por Bosch unos días después durante una locución televisiva. Bosch le dijo a los militares que un gobierno democrático no puede ser democrático para unos sectores y dictatorial para otros. Agregó: "Si las fuerzas armadas persisten en eso, búsquense otro que gobierne, porque yo no estoy dispuesto a encabezar una dictadura total o parcial en la República Dominicana". La oficialidad reaccionó inmediatamente diciendo que no habían querido decir eso y que nadie había pensado en eso, porque tampoco ellos querían una dictadura.

Ante ellos, Bosch se quejó de que le querían establecer líneas políticas y les dijo que habían dejado de ser militares a políticos para convertirse en políticos. "No puede haber democracia con militares políticos, con militares que deliberen", añadió el presidente.

Ante la posibilidad de un golpe de estado al gobierno constitucional, Juan Bosch creó una comisión conciliadora para acercar al gobierno y la oposición, pero esta medida fracasó por el desinterés mostrado en los grupos opositores a conciliarse con el gobierno.

En agosto, las manifestaciones de "Reafirmación Cristiana" fueron un recurso utilizado por los conspiradores, en medio de las cuales denunciaban el supuesto carácter comunista del gobierno constitucional. Dichas manifestaciones consistían en la reunión pública de los sectores que respaldaban la conspiración y gente del pueblo que portaba cruces sobre sus hombros como parte de la trama golpista.

A principios de septiembre fue desarrollado un programa de huelgas y presentados como iniciativa de organizaciones laborales, pero en realidad fueron organizados por el empresariado. Diversos comunicados de la época recogen la postura beligerante de los empresarios en contra del gobierno constitucional y en respaldo de los planes conspirativos.

El 24 de septiembre, el presidente Bosch se reunió con los altos jefes militares, comunicándoles de que algunos oficiales guiados por políticos podrían presentarse al Palacio Nacional para ejecutar un golpe de estado. Expresándola que "esto ocurra también habrá oficiales que saldrán a defender el gobierno constitucional y habrá lucha entre las fuerzas armadas y habrá sangre, y yo no he vuelto aquí a derramar sangre". Para esa ocasión, el presidente ordenó a los militares retirar al Coronel Elías Wessin Wessin con un cargo diplomático, pues lo consideraba un conspirador. Los militares, tras largas deliberaciones, optaron por ejecutar su plan conspirativo en vez de obedecer las órdenes del presidente.

En la madrugada del 25 de septiembre, el golpe de estado fue consumado mediante la presencia del presidente constitucional de la República, profesor Juan Bosch. A las 12 de la noche, yo vi un movimiento inusitado en una casa que se llama La Casa de los Rezios, en la Duarte con Gascue, casi frente a Palacio, una casa de tercera planta, y había ahí un... Cuando yo me acerco, hay un teniente con tropas que no eran propias de la de nosotros de batallón de agencia, y yo voy, los reprimo. Al teniente, yo era primer teniente, di, era amigo mío en la Fuerza Aérea, Careto, que era el jefe de R. Trujillo. "¿Por qué está usted aquí con tropa?". "No, porque yo vengo a proteger la espada general". "No está equivocado, nosotros tenemos tod... todas las armas auxiliares para frente a ti en La Atalaya, porque usted está haciendo mal, porque nosotros que tenemos que cuidar cualquier situación militar aquí y yo soy jefe de la defensa perimétrica. Así que levántame esa tropa de ahí".

En su confinamiento, el depuesto presidente le dirigió una carta al pueblo dominicano en la cual se expresaba de la siguiente manera: "En 7 meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre, ni hemos ordenado una tortura, ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones. Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad".

En la víspera al golpe de estado, un grupo de oficiales opuesto a este se encontraban dispersos y aunque fue difícil localizarlos, se agruparon en el recinto de la Academia en espera del Coronel Fernández Domínguez. El oficial se encontraba reunido con Bosch en su casa, quien le informó lo que estaba pasando. Este le ordenó que movilizara de inmediato a los oficiales en quienes confiaba y que él, Bosch, se mantendría en el Palacio Nacional en espera de que actuaran. Fue entonces cuando Fernández Domínguez se dirigió a la Academia para implementar los planes que ya estaban pactados, consistentes en evitar el golpe. En ellos, el factor sorpresa sería absolutamente vital para lograr la misión.

A todo esto, el Mayor General Viñas Román recibió un mensaje del Coronel Fernández Domínguez comunicándole que en el CEFA (Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas) y San Isidro se observan movimientos de tropas y equipos preparándose para dar el golpe de estado contra Bosch. "Estoy listo con mis oficiales para poner en práctica los planes que eviten el golpe". A lo que Viñas respondió: "Dígale a Rafelito que mientras yo sea Secretario de las Fuerzas Armadas, aquí en este país no se va a producir un golpe de estado. Que se esté tranquilo, que no va a haber nada".

"Señores, vamos La Chapelle y yo para la Academia y usted sabe el brinco que yo di cuando yo vi que el primero que firmaba el documento, el comunicado para derrocar al presidente Juan Víctor Romano en el Palacio Nacional". Fernández Domínguez contaba con el apoyo del primer teniente Freddy Piantini Colón, comandante de los tanques al servicio de la seguridad presidencial.

Frustrada la posibilidad de evitar el golpe, el Coronel Fernández Domínguez, acompañado por 11 oficiales, planeó entonces la liberación de Bosch saltando el Palacio Nacional, idea que fue desestimada por el propio presidente Juan Bosch al considerar esa acción como un suicidio. Un gran número de los oficiales conjurados fue cancelado y el Coronel Fernández enviado al exilio como agregado militar en Madrid.

Los golpistas prometieron respetar los derechos humanos y mejorar las condiciones de vida. Sin embargo, a pesar de las promesas, emprendieron persecuciones en contra de los opositores al golpe de estado.

Tras el golpe de estado, los militares disolvieron el Congreso Nacional, anularon la Constitución de 1963, declararon fuera de la ley la doctrina comunista marxista-leninista. Fue puesta en vigencia la Constitución del 16 de septiembre de 1962, se ordenó el cierre de las emisoras radiales y se impuso el estado de sitio, dándose inicio a la persecución de centenares de dominicanos acusados de ser comunistas. Entonces, el presidente Juan Bosch fue enviado al exilio.

Los principales protagonistas del golpe de estado fueron los representantes del gran comercio (importador y exportador), los grupos corrompidos de las fuerzas armadas, los terratenientes, parte de la alta jerarquía católica, los grandes industriales y el sector político de la Unión Cívica Nacional conocido como "los cívicos".

Los términos de la declaración de los mandos militares fueron secundados de inmediato por el empresariado y la oligarquía, representados en la Asociación de Industrias de la República Dominicana. En el intento por legitimar el uso de la fuerza en contra de la institucionalidad, las fuerzas armadas y la Policía Nacional, simulando un gesto de desprendimiento y patriotismo, hizo un llamado a seis partidos políticos democráticos y anticomunistas para que eligieran un gobierno provisional civil con un gabinete de unidad nacional que gobernara los destinos de la nación.

Escogieron tres distinguidos ciudadanos, los cuales fueron aceptados por el comando, quedando formado un triunvirato con un presidente y dos miembros. El acto de transición de poderes se efectuó a las 12:30 de la tarde del 26 de septiembre de 1963 en el Salón de Embajadores del Palacio Nacional, ante la presencia de altos jerarcas de las fuerzas armadas, la Policía Nacional, los dirigentes de partidos políticos y de la prensa nacional e internacional.

Antes de efectuarse esta ceremonia, fue leída el acta de constitución del nuevo gobierno. El doctor Francisco Sánchez Báez, abogado notario, tomó el juramento a los integrantes del triunvirato: Emilio de los Santos, presidente; D. Ramón Tapia Espinal e Ingeniero Manuel Tavárez Espaillat, miembros.

Las consecuencias inmediatas del golpe de estado contra el gobierno constitucional fueron el aborto del proceso democrático que vivía el país en esos momentos y el surgimiento de un proceso de inestabilidad política. De ese modo, las condiciones para que los sectores conservadores y neotres de 1963 desarrollaron una sesión clandestina en la cual condenaron el golpe de estado y eligieron al presidente del Senado, Juan Casasnovas Garrido, como presidente provisional de la República, pero este fue apresado y deportado tres semanas después.

Una de las primeras manifestaciones públicas en contra del golpe fue protagonizada por el estudiantado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo mediante una frustrada marcha hacia el Palacio Nacional. Esta manifestación fue reprimida por la policía, dejando un saldo de centenares de apresados y decenas de estudiantes heridos. Dos días después, la Federación de Mujeres Dominicanas correría la misma suerte.

Otra manifestación de oposición fue el intento de levantamiento guerrillero del Movimiento Popular Dominicano (MPD). Este grupo revolucionario fue desarticulado antes de marcharse a las montañas. El Movimiento Revolucionario 14 de Junio, al finalizar el mes de noviembre, inicia una guerra armada mediante seis frentes guerrilleros. Su líder, Manolo Tavárez Justo, comandó por varias semanas el frente de Las Manaclas, pero la inexperiencia y la falta de entrenamiento llevaron a que en pocos días fueran cercados y obligados a entregarse. Crueles, después de gestionarse una rendición a cambio de conservar la vida, se entregan a las fuerzas armadas, pero el oficial a cargo de la operación se burla del trato acordado y ordena el fusilamiento de los insurgentes. Tuvo entre sus víctimas a Manolo Tavárez Justo y a la mayor parte de sus seguidores. Una jornada heroica que terminó en masacre.

La realidad es que en el Imperio a Manolo había que eliminarlo porque era un líder natural que tenía ángel. Manolo hubiera ido a una elección y le gana a todo el mundo.

Las contradicciones que se generaron a raíz de la caída de Trujillo y que ellos profundizaron al destruir el sistema democrático, terminó conduciendo los destinos del país de una manera desastrosa. La inestabilidad política afectó al propio gobierno de facto, provocando la renuncia de Emilio de los Santos, uno de los integrantes del triunvirato, sustituyéndolo en el cargo Donald Reid Cabral.

Este cambio en el gabinete fue acompañado con el respaldo definitivo del nuevo presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, que tras el asesinato de Kennedy inauguró una auténtica política de "gran garrote" hacia América Latina, apoyando regímenes represivos.

Reacciones importantes contra el golpe se suceden durante todo el año de 1964 con la realización de importantes huelgas protagonizadas por los trabajadores y los choferes que reclamaban la vuelta a la constitucionalidad. La más importante de estas huelgas en contra del triunvirato fue organizada por la Asociación de Choferes Independientes en coordinación con la Organización de los Trabajadores del Muelle. Las calles fueron tomadas por las multitudes y las fuerzas represivas de la policía, conocida como "Los Cascos Blancos", respondieron con la brutalidad propia de una fuerza policial al servicio de un gobierno represivo.

El país se paralizó en varias ocasiones y la población utilizaba la jornada de esta para exigir las reivindicaciones democráticas anuladas por el golpe de estado. Este movimiento popular se orquestó desde el seno del PRD, dirigido por José Francisco Peña Gómez. Amplios sectores de la vida nacional se opusieron de manera sistemática a las medidas políticas y administrativas que los gobernantes golpistas implementaban. Conspiraciones, pactos, propuestas de consenso, alianzas fueron algunos de los métodos que la sociedad dominicana gestionó para devolver la constitucionalidad al sistema político.

¡A luchar, a luchar, a luchar, a luchar, a luchar, a luchar, a luchar, a luchar! ¡Soldados, marchar!

La respuesta más importante de todas es la Guerra de Abril de 1965, que fue la culminación de la resistencia de las mayorías contra los golpistas y sus planes antidemocráticos. De ahí la consigna central de la Revolución de Abril: ¡Vuelta a la Constitución del 63 sin elecciones!