📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Homilía Lunes 15 de Diciembre 2025 - Parroquia Santa María de los Ángeles

Parroquia Santa María De Los Ángeles Medellín9:05

Transcription

Para entender bien el mensaje de la primera lectura de hoy del libro de los Números, debemos entender y saber que la historia del pueblo de Israel es la historia de un pueblo lleno de persecuciones, un pueblo atacado y seguramente por ser el pueblo elegido, un pueblo al que querían sacar del camino.

En una de esas persecuciones para lograr intervenir al pueblo, estos hombres van a ir donde un brujo. Seguramente después de muchas de muchos planes de cómo acabar con el pueblo de Israel, ven que no es posible y entonces van a pedir ayuda de un brujo llamado Balaán. Este hombre es un hombre arrogante, es un hombre con un ego muy elevado, tan elevado que se reconoce como el hombre de los ojos perfectos. Y en medio de esa ayuda o de esa brujería, ellos quieren acabar con el pueblo de Israel.

Pero va a suceder una cosa extraordinaria y es que cuando Alaham está haciendo sus ritos, sus menjurges y sus cosas, va a entrar en trance y en el trance le va a suceder una cosa. Balaham empieza a reconocer a Dios como el Dios de Israel y a Israel como su pueblo.

Yo me ponía a pensar varias cosas cuando leía esta lectura. La primera cosa que me ponía a pensar es, ¿cuántas veces nosotros hemos sentido la tentación en nuestra vida y en nuestro camino de echar mano de ese tipo de ayudas para lograr alguna intervención en medio de nuestras dificultades y en medio de nuestras pruebas? Cuántas veces cuando sentimos que el cielo no nos responde a tiempo, nosotros queremos aligerar las cosas. Y por eso, queridos amigos, es tan bonito reconocer que la intervención del cielo se llama providencia divina. Y la intervención, las cosas arregladas desde lo humano se llaman magia. Y muchas personas quieren arreglarlo todo desde la magia, es decir, déjeme, yo lo hago. Ese querer, yo lo hago se llama magia. Y ese dejar que Dios lo haga se llama providencia.

Estos hombres quieren atacar al pueblo desde la brujería. Es una realidad muy triste, queridos amigos. Y a veces vienen las personas y le dicen a uno, "Padre, es que yo no creo en esto, amigos. Yo no soy un defensor de esas cosas, pero si sé que existen personas dedicadas a eso. Personas que desde lo material y haciendo uso de esas cosas raras y extrañas quieren intervenir la vida de una persona. Siempre les he dicho a ustedes que eso sucede cuando en el corazón de una persona hay infelicidad. Cuando la persona es infeliz, no soporta ver feliz a alguien. Cuando la persona no es plena, no soporta ver que la vida le sonría a otra persona. Y por eso desde la primera lectura aparece una gran invitación. Usted no haga lo que no debe hacer. Deje a Dios ser Dios en su vida, que él tiene en sus manos el control.

Aquellos hombres que hicieron con magia, con brujería, con cochinadas, con cosas raras intervenir el pueblo de Dios. Balaham va a sufrir un proceso de vuelta a Dios, de conversión. Y pareciera que si este hombre brujo, famoso, importante fue capaz de volver a Dios, ¿por qué nosotros a veces con nuestras cosas raras, amigos, es increíble que uno todavía vaya a una casa y encuentre cubitos de azúcar ubicada en los rincones de la casa? Por ahí uno dice, "Aquí hay algo raro." O que uno vaya a una casa y encuentre por allá un pan envuelto en espigas y a veces con la herradura colgada. O que uno vaya a una casa y encuentre aquí el crucifijo y en la repisa del frente encuentre un Buda ahí sentado puesto.

Amigos, nosotros como Balaham tenemos que ir entrando en una dinámica y en un proceso de purificación. Que mi fe todos los días sea más clara, que mi fe todos los días sea más diáfana, que mi fe de razón de un encuentro personal con Cristo y sobre todo con el Cristo de la Eucaristía.

Si alguna persona me dijera, "Padre, pero es que la Biblia dice, "Ayúdate, que yo te ayudaré." Es que siempre le salen a uno con esa. Y amigos, la persona que me muestre en la Biblia, ¿dónde dice eso? Yo creo que le doy un premio muy grande. La Biblia no va a permitir eso. La Biblia va a motivar el que usted ponga de su parte, pero la Biblia no le va a motivar a usted ese tipo de ayudas que terminan anulando la providencia de Dios. Desde ya los invito a una cosa, nada de cosas raras, nada. Al finalizar el año, la gente pela el cobre. todo el año pegaditos de Dios, todo el año haciendo las cosas bien y termina el año y empiezan con unas cosas raras en las casas, ¿no? Vamos a mostrar de qué estamos hechos y vamos a mostrar que es el Dios de la Eucaristía el que sustenta nuestra fe.

Déjenme les digo una ideíta del evangelio. Le están poniendo problema a Jesús por la autoridad. Miren, amigos, los contemporáneos de Jesús veían como los demás desplegaban su poder desde el dominio y desde el sometimiento. Y van a ver a un Jesús que no llega a dominar ni a someter, sino a servir. Y entonces está curando a los ciegos, está devolviéndole el oído a los sordos, está poniendo a andar a los cojos, está resucitando muertos, le está dando comida al que tiene hambre. Y entonces ellos que no entienden eso porque han visto otra cosa distinta, le van a preguntar, "A ver, ¿y a usted de dónde le viene esa autoridad?"

Una persona que hace el bien parece que chillara en este mundo. Una persona que obra el bien, que no habla de nadie, que es capaz del respeto, que es capaz de ayudar con generosidad, que es capaz de ser pronta en medio de la dificultad, pareciera que no fuera de este mundo. Y a mí me encantaría que eso se volviera como una cultura. La cultura del bien, la cultura del respeto, la cultura de la bondad, la cultura de la solidaridad. Les extraña la autoridad de un hombre llamado Jesús porque estaban acostumbrados al mal, a la opresión y al sometimiento. Qué rico marcar este mundo. Nosotros los que venimos a la Eucaristía, qué rico marcar este mundo con acciones distintas que sean capaces de edificar un mundo a la manera de Dios.

Pidámosle al Señor que nos conceda la gracia primero de que cuando nos veamos muy embalados, muy embalados, cuando la vida nos ponga contra la pared, nosotros no pensemos, ni siquiera se nos ocurra irnos para otro lado. El que tiene la respuesta en sus manos se llama Jesús. Y segundo, que seamos capaces de arriesgarnos a romper esos esquemas de egoísmo, poniendo a funcionar esa autoridad delegada, regalada que nos ha venido del cielo, que es la autoridad de obrar el bien. Digan conmigo, amén.