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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos y hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. A vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido. Soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando, que os améis unos a otros."
Palabra del Señor.
Nos podemos sentar, hermanos. Pues fijaros, hemos llegado al núcleo, al núcleo del cristianismo. Amaos como yo os he amado. El maestro a los discípulos en la última cena, a todos nosotros, hermanos, hoy que celebramos también esta Eucaristía, viene a recordarnos algo que sabemos. Sí, sabemos, sabemos que tenemos que amar, sabemos que estamos llamados a amar, sabemos que la verdad es amar. Pero se nos olvida muchísimo. Se nos olvida todo el día porque el demonio le escuchamos mucho, ¿sabes? Al demonio le escuchamos mucho, demasiado. Como Adán y Eva. A mí me gusta mucho hacer el paralelismo de Eva y María. María es la nueva Eva. María escucha. Es bonito porque es un diálogo también con una es una mujer y un ángel. Una mujer, Eva y un ángel caído, pero un ángel que es Satanás, una mujer María y un ángel Gabriel. Un diálogo, una respuesta, una escucha y muy diferente el resultado, ¿verdad? Pues podemos hoy pensar qué queremos ser, hermanos, Eva o María. María ama.
Amaos como yo os he amado. No basta con amar de cualquier manera. El cristiano no es aquel que ama, es aquel que ama como Cristo nos ha amado. Es muy diferente. Es muy diferente porque el mundo también ama. El mundo ama su manera, el mundo ama sus cosas. El mundo pues hombre, una madre ama a su hijo, sea católica o musulmana o judía o atea. Una madre ama a su hijo, es lo normal, ¿no? En condiciones normales. Un hijo ama a su madre o a su padre también, ¿verdad? No hace falta tener fe para amar, para amar a tu novia, a tu novio, hombre. Para amar al esposo después de 20 años sí hace falta tener fe, pero bueno, al inicio quizá no. Al inicio, Rocí Casados, pues todavía viven en la luna de miel. No se necesita mucha fe para amar en la luna de miel, pero después de años sí, ¿verdad? No sé, lo podéis decir vosotros. Yo no estoy casado y no anhelo estarlo. Se necesita fe para poder amar así.
Amaos como yo os he amado. Y si tenemos algún día alguna duda de cómo nos ha amado Cristo, pues entra en cualquier iglesia, en cualquier iglesia. Y verás algo que no puede faltar nunca en una iglesia. En una iglesia puede faltar María, puede faltar José, puede faltar eh el niño Jesús. Las imágenes digo, pero no puede faltar nunca un un Cristo crucificado. Esto tiene que estar siempre, siempre. Siempre, hermanos, porque es Cristo crucificado quien nos muestra cómo nos ha amado Dios. Por eso, amaos así, así. Y ahora yo te quiero preguntar, mira ese Cristo crucificado, míralo. ¿Tú amas a tu esposa así? ¿Tú amas a tu esposo así? ¿Tú amas a tu padre así? ¿A tu hermano que te robó la herencia? ¿Le amas así? ¿Al vecino que habla mal de ti? ¿Le amas así? Al que mató a tu hijo, ¿le amas así?
Amaos como yo os he amado. No pone condiciones. No dice, "A los que sean buenos dice, "Al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. Al que te pegue en la mejilla, ponle la otra. Amad a vuestros enemigos. Ese es el amor como él nos ha amado. Porque te recuerdo que Cristo nos ha amado, nos ama siempre, pero su grandeza, hermanos, reside en que nos ha amado cuando hemos sido sus enemigos, cuando hemos sido malvados, cuando hemos sido pecadores. Cristo ha dado la vida por nosotros, la da todos los días y y encima nos encima piensa bien de ti, Cristo. Piensa bien de nosotros. dice, "Perdónales porque no saben lo que hacen." Fijaros el amor de Cristo hasta el extremo, ¿no? Un impresionante.
Pero esto, hermanos, tiene una condición muy importante, no una condición, sino como algo previo, que tú en lo profundo de tu ser te sientas elegido por Dios. No, no sois vosotros los que me habéis elegido. Yo os he elegido a vosotros. Yo no sé si esto está claro en todos nosotros, porque quizá crees que tú eres muy bueno y que por eso te ha elegido el Señor. Y te digo una cosa, el Señor elige lo peor. Y vamos a la escritura y los que elige son los peores. Los peores. Va buscando lo peor y coge al peor. ¿Por qué crees que cogió a Pedro? era el peor. Iba buscando por la orilla del lago y dijo, "A ver que no, este no, que es muy bueno, no este no. Este que es el peor. Iba buscando por Cafarnaún y paró en el recaudador de impuestos. El ladrón del pueblo. El ladrón del pueblo, Mateo." Y le dice, "Tú sígueme." Entra Jericó. ¿Y a quién busca? al que va siempre, al que iba siempre al templo a orar, al bueno, al que cumplía la ley, no se para los pies del psicómoro, mira hacia arriba y elige a Zaqueo. Zaqueo, que era el ladrón del pueblo. ¿Quién es el ladrón de castrdiales? No lo sé. ¿Por qué se ríen? Habrá un ladrón, alguno que roba mucho más, será famoso. Pues a ese elige el Señor, ¿no? Imaginaros el escándalo que entró en la casa del ladrón de Jericó, que era Zaqueo. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No me habéis elegido vosotros a mí. Tú no has elegido a Cristo. Cristo te ha elegido a ti desde el día, desde el vientre de tu madre. Ya puso los ojos en ti.
Y yo me acuerdo, hermanos, como algo personal mío, si os ayuda, si os ayuda bien, y si no, lo tiráis a la basura. El día de mi primera eucaristía hace ya casi 10 años, yo miraba, fue fueron mis hermanos y todo. Fue en Colombia, fueron mis hermanos, todos estaban allí y mis padres. Y yo miraba, somos seis hermanos. Yo miraba mis cinco hermanos y yo. Y yo decía, definitivamente, y lo digo de verdad, el Señor llamó a ser sacerdote al peor de los seis, al peor. Decía, este, este es más generoso que yo. Este otro, este es mucho más buena gente que yo. Y esta otra estupenda. es un del hogar de la, o sea, y el más caca, por no decir otra palabra, soy yo. Y yo lloraba ese día, lloraba del amor del Señor, ¿no? Pues ánimo, hermanos, que el Señor cuando descubrimos en lo profundo de nuestro ser que el Señor no nos ha llamado por nuestros logros, sino todo lo contrario, porque lo necesitamos y que nos ha llamado así pobres y necesitados y que nos ha llamado para mostrar este amor que él nos ha tenido a nosotros. Wow. Entiéndese lo que es el ser cristiano, entiendes lo que es la fe y entiendes para lo que hemos sido llamados para ser felices y mostrar al mundo a Cristo y ser otros Cristos.
Amaos como yo os he amado. Todos los días nos da oportunidades el Señor para amar así. Piensa hoy, ¿cuántas veces has podido amar así y quizá no lo has hecho. Que el Señor nos ayude. Que así sea, hermanos.