Transcription
Om shanti.
Bienvenidos y bienvenidas a esta meditación de la mañana. Hoy vamos a meditar de una forma muy sencilla. Pocos pensamientos. Vamos a dejar espacio y mantener una conciencia, la conciencia del alma, la conciencia de ser un ser de paz, la conciencia de ser un ser de luz y mantenernos constantemente todo el rato en esta conciencia. Nada más mantener ese pensamiento, experimentar esa idea, sostener esa idea en nuestra mente. Meditación sencilla, meditación básica. Vamos allá.
Muy bien. Posiciónate como siempre una postura adecuada. Afloja, ajusta, relaja lo que necesites relajar y aflojar para prepararte para este viaje hacia el interior. Respira profundamente y observa por un momento tu respiración, lo que te sirve como preparación para conectar poco a poco con tu mundo interior. Observa tu respiración. Concéntrate en tu respiración. Toma conciencia del momento presente. Mantente ahí. Deja que cada respiración te acompañe suavemente, lentamente hacia ese espacio interior donde reina la calma y la quietud.
Observa tu mundo interior. Observa qué está ocurriendo dentro de ti cuando estás presente, cuando estás concentrado en algo tan sencillo como tu propia respiración. Y ahora observa tus pensamientos. Observa tu mente. Concéntrate en pensamientos de paz. Soy un ser de paz. Soy un ser consciente. En este momento mi mundo está en paz. Mi mundo está en calma. El mundo de mis pensamientos, sentimientos. Está en calma, está en paz. Concéntrate en estos pensamientos. Mi mundo está en paz. Acepta, practica, crea esa experiencia en tu interior.
Si notas que vienen otros pensamientos, no luches. Obsérvalos y simplemente dile a tu mente, "Estoy en paz. Mi mundo está en paz ahora. No necesito que pienses en nada más. Solo necesito que estés aquí presente, queridamente. Sumérgete en la paz." Cuando notes que la mente quiere irse, háblale amablemente. Posiciónala de nuevo en un pensamiento de paz. No hay nada más que hacer, no hay nada que resolver, no hay nada que organizar, no hay nada que planificar. De hecho, prácticamente ni siquiera hay que pensar, solo sostener un pensamiento. Mi mundo está en paz. Me siento en paz. Estoy en paz. Sigue ahí. No hagas nada diferente ni pienses en nada distinto, solo pensamientos de paz.
Enséñale a tu mente a ser sencilla, a pensar poco, a pensar lento, a dejar espacios, a crear silencio entre pensamiento y pensamiento. Sostén el pensamiento, crea el silencio, educa a tu mente. Mi mundo está en paz. Sigue ahí un pensamiento, un pensamiento sencillo, una meditación sencilla. Disfruta de ella. Meditar es disfrutar, no esforzarte a tener una postura. Mantener una actitud interna rígida o luchar con tu propia mente. Meditar es relajarte, disfrutar, sostener un pensamiento y experimentarlo y disfrutar de esos espacios de silencio que se van creando entre pensamiento y pensamiento y ahí la mente se educa y te regeneras energéticamente.
Y ahora concéntrate en el centro de la frente. Siente ese pequeño punto de luz, el alma. Concéntrate en un pequeño punto de luz como una estrella en el centro de tu frente. Y siente que tú eres ese punto, que tú estás ahí observando el mundo en ese pequeño espacio detrás de tus ojos, a la altura de la frente, dentro de ti. Siente tu identidad espiritual y crea un sencillo pensamiento. Yo soy un ser consciente, un alma. Mantén este pensamiento. Soy un ser consciente. Soy un alma.
Cuando digas soy un alma, siente que eres luz, que eres pura energía. Siente el desapego del cuerpo. Nota la diferencia de que tú no eres esta estructura sólida. Tú eres un alma. Una energía sutil, ligera, invisible, eterna. Conéctate con este pensamiento, con esta experiencia. Siente tu verdadera identidad espiritual. No tienes nada más que hacer. Solo sentir y experimentar que eres un ser consciente de conciencia en ti. Eres un alma, luz, pura energía. No eres todo lo que se ve. No eres esa personalidad que expresas. Todo eso es adquirido. Tu esencia es paz. Tu es amor. Tu es pureza. Conecta con tu esencia, con tu verdadero ser, con quién realmente eres detrás de todas esas capas de superficialidad, de limitaciones, de creencias. Traspasa todo eso. Suelta la lucha, suelta la resistencia. Suelta todos esos pensamientos que no necesitas ahora y simplemente concéntrate en el punto. Más sencillo que eso, no puede haber nada. un punto y un pensamiento. Soy un alma, soy luz. Mantente ahí. Soy un alma, soy un ser de paz. Soy un alma de paz.
Cuando notes que la mente quiere irse a otro lugar, aliméntala de nuevo con esos pensamientos. Recuerda esos pensamientos una y otra vez. Guárdalos en tu subconsciente para que surjan automáticamente sin ningún esfuerzo y te recuerden constantemente quién eres realmente. Un alma de paz. Soy un alma de paz. Soy un ser de luz. Soy pura energía, un ser consciente. Estoy despierto, atento. Me doy cuenta de todo lo que ocurre dentro de mí y mantengo mi mente ocupada con esos pocos pensamientos. Soy un alma entendiendo lo que significa. Soy un alma de paz, entendiendo que esa es mi cualidad original, que dentro de mí hay una reserva de paz, un potencial de paz tapado por lo superficial. Suelta todo. Conéctate con tu esencia. La paz. Soy luz. Siéntelo. Soy invisible a estos ojos. Siéntelo. Puedes ver al alma con el ojo del entendimiento con el ojo de la comprensión. Con el ojo del conocimiento entiendes y experimentas que eres luz, pero no es una luz física, es una luz sutil. Sigue ahí. Atención plena en el centro de tu frente, sintiendo la luz del alma y la energía de la paz como se va activando dentro de ti.
Y en esta conciencia siente la presencia de otra luz, otra alma. Llámale el alma suprema, ser supremo, luz en mayúsculas y simplemente siente su energía. No necesitas hablar ni pedir, solo sentir una energía, una energía que viene de otro ser, de más allá de este mundo. Una energía amorosa, una vibración dulce, una vibración de paz, de compasión, de comprensión, de aceptación. conecta con esa vibración, con esa energía y deja que esa luz llene tu mente de paz, calme tu mente y la llene de silencio. y de una sensación de contentamiento que viene de tu interior, no viene por nada exterior. Hay una satisfacción interior que viene de ese trabajo de ser consciente y de conectar con la luz. Esa es la mayor satisfacción que es constante, imprecedera. La puedes cultivar en cada momento. No importa lo que ocurra fuera, siempre puedes conectar dentro de ti. Así que absorbe por un momento esa luz. Llénate de salud divina, una vibración que no es de este mundo, una vibración divina de luz, de silencio. Mantente ahí. tu luz conectada con la luz y en esa conexión hay transformación. En esa conexión hay liberación. En esa conexión hay silencio.
Y con esta luz en tu corazón, con esta experiencia en tu mente, prepárate para regresar. Conecta de nuevo con tu respiración, conecta de nuevo con tu estructura física, con el lugar en el que te encuentras, pero manteniendo esta concentración interior, esta vibración divina dentro de ti. Respira y regresa.
Muy bien. Puedes meditar en cualquier momento del día, ir hacia dentro, sentir que eres un alma. No hace falta ni sentarte ni cerrar los ojos. Puedes hacerlo incluso caminando. Soy un alma, soy un ser consciente, soy paz. Y sentir esa luz como un rayo láser que viene hacia ti y te va llenando constantemente de bienestar, satisfacción. de paz, de quietud. Convierte la meditación en un hábito, en un recurso constante. Llévala en tus manos, en tu mente, en tu corazón. Que tengas un día maravilloso, lleno de luz. Om.