Transcription
[Aplausos]
Ya amado Espíritu Santo, hoy te queremos dar gracias porque tú eres un Dios bueno y un Dios precioso que nos ayuda, que nos sustenta, que nos levanta, que tienes misericordia, que hay bondad. Y gracias, Espíritu Santo, por la oportunidad que nos das de estar otro día con vida, de poder servirte, Señor. Te damos toda la gloria y te pedimos en esta hora, Espíritu Santo, que seas tú trayendo palabra viva y eficaz a nuestro corazón. Señora, que vaya hasta lo más profundo de nuestra vida, que podamos entender lo que tú tienes para nosotros. Espíritu Santo, sé tú ministrando, Señor, mientras que tu palabra, Señor, es desatada, Señor, en el nombre de Jesús y a la gloria tuya. Amén.
[Música]
¿Cuántos están bendecidos? Bueno, eso es una marca que debe existir siempre: estar bendecidos.
Mientras oraban, el Señor me hablaba y me decía que él iba a estar soltando los mantos. Y yo decía, ¿los mantos? Como el tuyo, hace un manto, este manto espiritual y muy especial.
Estaba mirando primera de Reyes, capítulo 19. Primera de Reyes 19, en el versículo 19. Y qué dice la palabra. Pero lo que, lo que dice la palabra, partiendo de allí, estamos hablando de quién, de Eliseo. Dice: "Partiendo de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última". Y pasando Elías, dice, por delante de él, echó sobre él su manto.
Y bueno, estaba viendo otra vez la palabra de, de Elías y Eliseo referente al manto. Y cuando el profeta pasó su último día en la tierra, él decidió visitar las ciudades de Betel y la ciudad de Jericó. Él invitó, porque lo que me gusta también es que Elías, como el papá espiritual, el padre espiritual, invitó a Eliseo a que le acompañara. Por lo general, Elías, el profeta que era como el líder, el padre espiritual de Eliseo, siempre le decía: "Eliseo, ¿quieres ir?". Y Eliseo se le pegaba. Ojo con el detalle. Cuando digo "se le pegaba", estaba en la jugada y no se despegaba de quién, de Elías. ¿Por qué? Por la unción que habían quién en Elías. Y cuando esto sucede, estamos hablando que, que esa unción trae una bendición total para aquellos que están al lado. Y Eliseo lo acompañaba constantemente.
Entonces le invitó a ir y Eliseo le acompañó y los dos se fueron. Y a lo que yo veo, como yo lo vería, como el viaje de la enseñanza. Uno, como cuando va con su líder. Yo he tenido la oportunidad de salir con nuestro pastor, de compartir en, en conferencias. Y cuando compartimos y todo lo que uno ve de su pastor, me explico, hay una enseñanza. O estamos en una mesa hablando y el pastor, no sé, ustedes dirán que pueden compartir en una mesa, en un almuerzo, en una cena, el pastor con, con alguien de su equipo. Solo palabra. El pastor no deja de hablar enseñanzas, milagros, todo lo que. Y es para uno que una enseñanza y la forma en que él actúa bajo la unción es una enseñanza. Y es lo que yo veo que Eliseo fue y era una enseñanza para él.
Después de visitar ambas ciudades, Betel y Jericó, llegaron a la orilla del río Jordán. Elías se quitó su manto, ancho, muy cómodo, era como una prenda, una toga, y golpeó. Está el manto aquí. Yo tengo el manto. Elías me lo prestó, pero aquí está el manto. Tenía su manto, sí. Uno dice, ¿qué significancia hay en un manto? Pero había mucha. Y cuando uno hace un recorrido en la Biblia sobre lo que es el manto, en ese señor, acá hay algo muy, muy especial.
Entonces él tenía su manto allí y dice que lo quitó. Está el río, que está el río Jordán, lo golpea con el manto y el agua, ¿qué hizo? Se dividió, se partió. Uno dice, "Wow, ¿qué tiene el manto?". Pero venía del profeta Elías. Entonces, y cruzaron, dice Elías y quién, y su discípulo. ¿Por dónde? Por la mitad. Haga de cuenta, aquí está la separación, hacia un lado del agua, hacia la otra, y pasaron en seco al otro lado. Uno dice, "Eso es un milagro".
Entonces, aquí vemos cosas especiales de lo que es el manto. Y el título es del tema del día de hoy: "Se están soltando los mantos en esta época". Dígalo, se están soltando los mantos. Y mira que cuando ellos alcanzaron el otro lado, Elías se volvió a su siervo. Y mira detallitos que me gustan, es que son detalles que uno dice, "Señora, que hay un significado". Elías se volvió a su siervo, lo mira y le dice: "Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti". Me parece espectacular. "Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado". Eso está en el capítulo número 2 de Segunda de Reyes, para que usted también tome nota y lo pueda estudiar, desde el versículo 8.
Entonces, aquí, sin vacilar, mire lo que es un discípulo. Ojo con, con esto. El hombre más joven, en el caso de Eliseo, respondió tan bonito de lo que viene, de lo que le dice: "Te ruego que me des una doble porción de tu espíritu". Uno dice, a primera vista, Elías parece como sorprendido, que dice este, ¿qué le dio? Pero Eliseo sí sabía. Primero, porque Elías iba a ser llevado, así ya era como el último momento. Y entonces le está diciendo que le dé la, la doble porción. Y Elías le dice: "Eliseo, cosa difícil has pedido". Pero como era una petición, era el último momento, uno no sabe en ese momento qué pueda acontecer. Pero me gusta la actitud de este varón, Eliseo. Y pues Elías, al ver la fe, ojo con detalles que estoy hablando, la fe, haber acompañado a Eliseo para arriba, para abajo, por todo lado, no se le despegaba. A veces uno cree que uno puede hacer las cosas solo, pero siempre Dios coloca un tutor. Ojo con el detalle. Yo voy dejando como ideas de que uno solo, pues uno conoce a Cristo, lee la Biblia, ahora, pero siempre necesita un tutor, un guía, un maestro, un pastor, sea lo que sea, un profeta. Y por eso Elías estaba siempre, estuvo desde pequeño en esa escuela de profetas con Elías y estuvo allí.
Entonces le dice Elías: "Si tú me ves cuando el Señor me quita, tu deseo será cumplido". Cuando ya el Señor se lo lleve, él tiene que estar allá mirando. No puede. Eso era la idea. Pero si echas de menos esa acción, tendrás que ir a casa decepcionado. Hay cosas que me gustan, porque en todo caso, uno tiene que andar. Yo, yo tengo una frase que dice: "Uno tiene que estar en la jugada". ¿Cierto? Y yo le digo, es en la jugada. Así pasó en la jugada, porque es que si uno no está en la jugada, te meten gol. ¿Estamos de acuerdo? Uno tiene que estar en todo momento en la jugada.
Ayer fue un día muy especial. Cuando uno se eleva un carro, tiene que TransMilenio. Ustedes desde el asiento, pico me fui. Entonces yo dije, me subo al TransMilenio, no va a pasar nada y todo chévere hasta la Estanzuela. Entonces guardo mi celular. Yo tengo que estar en la jugada. [Risas] Cada paradero era él, la jugada. ¿Quién se sube? Voy a discernir aquí, quién tiene el espíritu, el espíritu incorrecto. Yo estaba tranquilo porque los habían dos ángeles al lado mío. Pero es algo que, que sucede. Y por eso, para mí, Eliseo estaba en la jugada.
Cuando caminaron juntos, de repente un carro apareció del cielo y se paró a los dos hombres. En un abrir y cerrar de ojos, Elías fue levantado en un carro. Y Eliseo fue testigo de toda la escena en un carro de fuego. Imagínense lo que pasa con Elías. Eso es sobrenatural. Pero el hombre está, no parpadeaba. Y el manto que llevaba, ¿quién? ¿Quién? Imagínense ese manto que le llegara aquí al pastor. [Aplausos] Y claro, entonces cae el manto. Y él está viendo toda la escena. Y así le dijo Elías, no, mejor dicho, ni parpadeó y ve y te será hecho, porque le llega cuánto, la doble porción.
Esta es la época que el manto va a caer sobre la iglesia en el mundo. [Aplausos] El Espíritu Santo me decía anoche, no solamente sobre la reunión de siete. No, porque el manto no es para nosotros nada más. Ay, no pasó, que sea para estos dos ministerios. No, es para la iglesia en el mundo. Dice, y el Señor me decía: "Este es un tiempo en que voy a soltar mi manto y voy a soltar mantos para este tiempo". Y el que me haya, ojo con el detalle, el que me haya, que el que haya estado en contacto, mirando a su doctor, en el caso, primeramente Dios, esa conexión espiritual, oración, palabra, una espiritualidad constante, la carne crucificada, cada semana, cada semana, todos los días, todos los días, con Cristo estoy juntamente crucificado. El manto, Dios no lo suelta a nosotros.
Entonces son cosas especiales. A mí me fascinó. Y y este momento me lo prestó Elías. "Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo". Y nunca más le vio. Y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. Sus vestiditos, ahí lo rompió. Elías se había ido, pero su manto había caído en el suelo. Y cuando Eliseo lo vio, rasgó su propia ropa, rompiéndola en pedazos. Entonces regresó al Jordán y e hizo justamente como su maestro había hecho. Dijo: "Si le da la doble unción, pues yo lo voy a volver a partir el agua". Entonces el hombre, todo bonito, ¿verdad? Inmediatamente, el golpeó. Eliseo, que recibió el manto, que y él hace lo mismo. "Sobre mi vida, pero Nina fue algo espectacular".
Vayamos un poquito a entender más. Dios quiere hacer cosas mayores en este tiempo. Constantemente yo repito lo que el Espíritu Santo me ha hablado: el que la tomó espiritualmente, ese señor. Yo sé que para mi familia, para mi vida, vienen cosas mayores. No en vano ha estado estos 10 años en Cristo, estos 15, estos 20, estos 30. Eso sí, los años que lleve, no en vano ha sido sus lágrimas, no en vano ha sido sus luchas, sus pruebas, sus necesidades, sus momentos donde viviste escasez, persecución, presión, familia que se levantó contra su merced, todo, porque uno paga un precio. ¿Estamos de acuerdo? Y el Señor está diciendo: "Vienen cosas mayores".
Y con cada nueva generación, y cada nueva generación tiene que buscar al Señor con sus propias experiencias del Espíritu Santo. Ojo con el detalle. Eliseo hizo milagros maravillosos. Estamos bien. Elías, perdón, Elías como maestro, que hizo unos milagros portentosos, pero él ya había escrito que una historia. Tú no puedes seguir contando los milagros de otros, aunque los testifica, pero yo tengo que contar mis nuevas experiencias de que en mi vida sí está el Espíritu Santo y que hay una nueva historia en mi vida. ¿Estamos de acuerdo con eso? ¿Cuántos están de acuerdo? Es decir, uno no puede vivir de las victorias del pasado. "Ay, es que cuando yo me acuerdo, es que yo, es que yo me acordaba que es que a mí la gente, yo tenía un grupo muy grande, tenía una célula muy grande". Pues esa es una historia. Y hoy no. Hoy no. Pero es que lo que yo viví hace unos años, no, eso ya pasó. Hay algo nuevo que contar. Y Dios está desatando un manto para este tiempo, sobrenatural. Y debes escribir tu propia experiencia con el Espíritu Santo.
A mí me gusta cuando el pastor pregunta y se baja: "¿Qué experiencias sobrenatural has tenido?". Y el nerviosismo empieza. Es tanto que en estos días que tuvimos hombres, yo no sé por qué estas dos primeras filas estaban desocupadas. Y yo le decía a Freddy Beltrán, le decía, oye, y a Carlos, le decía, oye, pero porque están desocupados. Es tanto que le dije al asistente: "Dije, por favor, ve atrás y pasas a un grupo de personas". Nadie se le pasó al frente. Con el pastor predicaba de ser o qué tal que baje el pastor y me pregunte que si yo he nacido de nuevo. Y el pastor es que estoy viendo algo. Entonces sí soy pastor. Eso es lo que le quería contar.
Entonces es algo. Entonces Dios quiere hacer cosas mayores en esta temporada. Diríamos este final de año, el otro año, pero nos vienen 10 años sobrenaturales. Vamos en décadas. Se va a soltar cosas especiales. Ok.
Un primer aspecto que lo quiero que lo tengan claro, y es que Dios suelta un manto como primer aspecto de una cobertura espiritual. Cuando tú tienes el manto, esto significa que, ¿qué significa cobertura espiritual? Eliseo estaba con quién, con Elías, porque él era que su cobertura espiritual. Entonces, y pasé yo otra vez, dice Ezequiel 16:18-168: "Y pasé yo otra vez junto a ti, te miré y aquí que tu tiempo era tiempo de amores y extendí mi manto". Mira, aquí habla de manto. "Y extendiéndote mi manto de sobre ti y cubrí tu desnudez y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía".
Entonces el Señor viene con una cobertura que cubre nuestra desnudez. ¿Cómo llegamos nosotros a la iglesia? Muy mal. ¿Qué hizo Dios? Dice la palabra: "El que habita al abrigo del Altísimo morará". El que habita ala en su abrigo, que dice, "morará bajo la sombra del Omnipotente". Y diré yo a Jehová: "Esperanza mía, casi yo mío, en quien confiaré". ¿Vamos bien, cierto? Entonces yo tengo la cobertura de quién, que Dios. Eso es lo que yo tengo que tener primero, la cobertura de Dios. Él va a cubrir nuestra desnudez, porque nuestro corazón es bien especial.
Entonces la palabra manto y la palabra capa, manto y capa en hebreo son la misma palabra: "a d e r e t", "a b e r e t", "a d t e h". De nuevo, "a t t e r d h", que también significa gloria, esplendor y magnificencia. ¿Qué significa el manto? Gloria, esplendor y magnificencia. Ahora, la cobertura de Dios siendo nuestro respaldo en cada una de las adversidades. Cuando yo habito bajo el abrigo del Altísimo, bajo el manto de Dios, en toda adversidad, Dios lo libra uno. Voy a, voy a hacerlo más claro. Cuando hay una cobertura de Dios, de la iglesia, de tu pastor, de tu líder, por eso uno anda en la jugada. Mireya Onofre, Mireya Onofre, en nuestra asistente, el día martes que fue lo de mujeres, acá estamos de acuerdo, el seminario de células, ella salió a las 9 y pico de la noche con su hermana, tomó la buseta Bogotá-Madrid, Cundinamarca, iba totalmente llena la buseta. Ella se hizo con su hermana, llevaba su computador, su celular, su todo. Cobertura. Se suben lo que dice el versículo que el ladrón que viene a matar, destruir. Se subieron dos hombres a esa buseta, uno en la puerta con revólver y el otro con cuchillo de esos de fama u carnicería, eso es grandes. Pero ella llevan que el manto. Empiezan puesto por puesto, uno en la puerta con el revólver, no me abran la puerta. Y puesto por puesto, celulares, computadores, todo. La hermana de Mireya empieza a orar. Para ella se queda mirando al frente: "Sangre de Cristo, sangre de Cristo, cúbrenos". Pasaron por todos los puestos, se bajaron con todo. Se le robaron y a ellas dos no la robaron. ¿Qué hace el manto? El manto te cubre y el ladrón no puede, o la adversidad. ¿Estamos bien? La adversidad no te toca. Por eso uno tiene que andar oradito, santificado, leedito en la palabra, consagradito y sin argumento alguno, porque sino el se entra por el argumento y va haciendo cosas que están fuera de orden. Cuanto están como tomando la idea, es eso. Por eso el insistir de estar en santidad.
Entonces es la cobertura. Y notamos como cada uno de estos siervos, los siervos de Dios en la Biblia, tenían ese manto de protección. Ahora, la cobertura te trae justicia. Cuando tú tienes el manto, ¿qué trae? Justicia. En gran manera. Isaías 59:17: "En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de qué, de salvación". Pero mire lo que dice después: Isaías 59:17: "Me rodeo con qué, de manto de justicia". "Como a novio me atavió y como a novia adornada con sus joyas". Cuando uno tiene el manto, la justicia de Dios siempre está a nuestro favor. ¿Estamos bien? Porque habrán casos, usted tendrá casos donde necesite que la justicia de Dios esté a favor tuyo. Entonces uno dice: "Señor, necesito tu manto". Y se están soltando los mantos en este tiempo. Yo quiero mi manto. ¿Cuántos quieren su manto? Y ella, "Señor, yo quiero mi manto". Eso es parte de la bendición. Justicia. Dice Dios: "Me vistió con qué vestiduras de salvación y me rodeo con un manto de justicia, como a novio me atavió y como a novia adornada". Imagínense cómo estamos brillando. Cuando uno ve una persona consagrada, esa persona brilla. En la empresa dicen: "Él es diferente". ¿Estamos de acuerdo? "Oye, yo no sé, pero usted tiene algo diferente". Es que como habla, usted habla diferente, no porque hable religiosidad, me explico. Y que dentro de la empresa, "Gloria a Dios, gloria a Dios, generación de víboras". No, es que no falta el religioso. "Apártate de mí, Satanás". No. Entonces es la justicia.
Dice que con la cobertura hay gozo. Con el manto hay gozo. Dice Isaías 61:3: "A ordenar a los afligidos de Sión que se le dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado". Y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová para la gloria suya. El manto que me trae alegría. Lalalalala, la la la la la la la la la la la la la la la la la la la la la la la la la. ¿Cómo estás con el gozo del Señor? Esa es mi salvación. El gozo del Señor. Pero una persona que a veces baja, metabunda, que todos los lados, cansado del camino. [Música] La canción es bonita, pero, pero no la puede cantar todas las veces. "Ya no aguanto más, Señor". Pasa un año cansado, cansado del camino, cinco años, cansado, 20 años, cansado del camino. No, pero en este hermano sí, nunca superó la prueba. ¿Estamos de acuerdo? Siempre con gozo y alegría. Como una cumbia, perdón. El gozo siempre está en mi corazón y nadie me lo va a quitar. ¿Quién le da un aplauso al Señor bien fuerte?
¿Qué trae el manto? Yo me lo quito y me lo pongo. El manto. Marcos 6:5: "Y donde quiera que entraba en aldeas o ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos y le rogaban que les dejase tocar miren y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto, y todos los que le tocaban eran sanos". Hermanito, cuando está el manto, ustedes saben la que la señora que sufría de flujo de sangre, acuérdate esa señora. Pobre señora, más de 12 años. Pobre señora, estaba súper enferma. Fueron médicos y todo y ninguno, y al yerbatero, y ninguno la le solucionó la situación. Eso y fue donde el indio amazónico y tampoco. Es que uno no, no falta el San Gregorio Hernández. Es que no falta que ninguno ha ido por allá. Y esta señora dijo: "Si tan solo". Y mira otra vez el manto. Es decir, que el manto que trae sanidad. "Si tan solo tocar el manto, seré sana". Así fue como ella lo creyó. Tocó el manto de quién, de Jesús. Entonces el manto trae sanidad. Y cuando lo tienes en tu casa, tú oras por los enfermos y se sanan, porque el Señor está soltando manto de sanidad. Y en una urgencia, no, primero vamos a orar. Yo creo que el manto de la sanidad está sobre mi vida. Oraré con esos siete derramamientos con la sangre que derramó Jesús de su llaga y mi familiar será sano en el poder del Espíritu Santo. Yo lo creo en el nombre de Jesús. Y si lo llama a su abuelita, quien sanidad. ¿Cuántos dicen amén? ¿Cuántos quieren el manto?
Entonces Zacarías 8:23 dice: "Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros". Presencia de Dios. ¿Qué trae el manto? La presencia de Dios está con uno constantemente. Y van a tomar a un judío. Mira, dice: "En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío". Y los mantos son utilizados simplemente para representar que diferentes manifestaciones del Espíritu Santo, haciéndolas visibles en nuestro medio. Adoración. Y a su paso tendían mantos en el camino. Se acuerdan la entrada a Jerusalén. Y quién se acuerda quién iba entrando en donde con qué, en un asno, en una, en uno. Y qué hacían los que estaban al lado, tendrían que mantos. ¿Qué significa manto de adoración? Oye, es que esto es tremendo. Uno dice, mire por dónde va el manto. Por eso mi familia debe tener el manto de salvación, de gozo, de adoración, de justicia. Eso nos encargamos los varones de la casa. ¿Vamos bien? Y cuando hay una mujer viuda o cabeza de familia, le toca a ella que esté todo ese manto en su familia. ¿Cuántos dicen amén? Dele un aplauso a Jesús bien fuerte. [Aplausos]
Este es un tiempo donde Dios desatará un manto de favor y gracia. Como un segundo aspecto, manto de qué, favor y gracia. Mi vida, el bueno alcanzará a favor de Jehová. Es como segundo punto ya importante. Hay un manto de favor que se está soltando, un manto de favor y gracias. Dice Proverbios 12:2: "El bueno alcanzará el favor de Jehová". El bueno. ¿Quién dice que el bueno? No dice el malo. Dice el bueno alcanzará qué, el favor de Jehová. Ahora, hoy quiero, hoy quiero enseñarles algo. Que el favor de Dios no se recibe. Es decir, yo no puedo orar sobre ti para que recibas el favor de Dios. No. Yo no. "Uy, dale el favor de Dios a Maritza". No. "Dale". Sino que el favor de Dios se provoca. El favor de Dios. ¿Qué pastor? "Oré para que venga el favor de Dios". No, provócalo. Provócalo que venga el favor de Dios.
Entonces este favor de Dios es lo que nos abre la plenitud total. Ustedes recuerdan que la bendición de Abraham. Abraham fue obediente. "Vete de tu tierra". Y para entrar en la tierra que yo te mostraré. El Señor, hágale todo lo que Dios le mandaba a Abraham. "Entrégame a tu hijo en el monte Moria, sacrifícalo". Entrégamelo. El Señor me de todo bonito. Fue al monte Moria a entregar a su hijo. El que provocó la, el favor y la gracia. Es que uno dice, pero es que oren por mí para que venga el favor. No, provócalo. Todos los que sirven, que son mujeres asistentes, provocan que el favor de Dios los acompañe donde entren, donde estén, en unas vacaciones, en su trabajo, con sus hijos, porque el manto del favor de Dios está sobre su casa. Y usted debe tener la certeza, el favor de Dios está conmigo, porque lo lo he provocado al hacer mi célula, lo he provocado cuando abrí mi casa para el servicio de Dios, cuando abrí mi casa para célula, provoqué que el favor de Dios entrara en mi casa. ¿Cuántos dicen amén? Es así. No es que yo ore por ti por el favor, sino que tú lo provocas con tu corazón para él. ¿Vamos bien, cierto?
Entonces hay tres elementos que se unen y forman un triángulo perfecto para ese favor. Tener lo que Dios quiere que tengamos. Favor. Tener lo que Dios quiere que que tengamos. Lo primero. Lo segundo, hacer lo que Dios quiere que hagamos. Hacer lo que Dios quiere que hagamos. Y tercero, estar donde Dios quiere que estemos. No se mande solito. No es que yo me voy de una región a otra región si Dios no va con el manto y te da la confirmación. No lo haga. Si me estoy explicando. No es que yo me voy a mover. Es que no. El manto de Dios súper clave.
Entonces Dios recompensa el esfuerzo que haces, el servicio que haces en su casa, en la casa de Dios. Eso trae el favor. Y tercero y último, estos mantos que Dios está soltando en este tiempo darán apertura a los milagros. Tercero, estos mantos darán apertura a los milagros, darán apertura a lugares, darán apertura a personas y a cosas. Ese manto para la iglesia que nos está viendo a nivel nacional e internacional te dará los lugares asignados. Cuando yo estoy con el manto, él me va a dar los lugares que debo estar. Cuando yo estoy con el manto, él me da un ministerio que él quiere darnos, no el que yo quiera. Aunque yo le puedo decir: "Multiplícame". Pero es que uno provoca el favor de Dios. No es porque sí. "Hazme crecer el ministerio". No, si no hay una comunión con Dios, el manto no puede estar. La conexión con su pastor, con su autoridad, con Dios primeramente, es una cobertura. ¿Cuántos están de acuerdo? Eso nos protege totalmente. Nos va a dar lugares, personas, cosas. De lo que tú estás pidiendo, vienen milagros creativos. Nos habla la palabra que Eliseo hizo el doble de milagros, el doble de milagros que hizo Elías. Ahí está la doble porción. El manto que se desata sobre la iglesia mundial para el que la tomó, la creyó y vivió en esa comunión, como los pasos que hemos dado, es el manto que viene para esta temporada. Y viene un manto de justicia sobre Colombia. Tenemos que orar. Aquel que se levantó contra Dios en Colombia, contra niños y niñas y contra todo lo que puede estar aconteciendo. El Señor viene con su manto de justicia. Dios, Señor, el gobierno, manto de justicia. Oremos por misericordia. Oremos por misericordia. Oremos por nuestra patria y cubramos nuestra familia con el manto de Dios. Es tiempo de milagros. La mejor temporada se nos avecina y comienza ahora.
Ponte en pie. Hoy le vas a decir con todo tu corazón: "Sé que el Espíritu Santo está acá". Dile: "Señor, yo quiero ese manto". Como Eliseo, él andaba al lado de Elías. Hoy vas a orar con el corazón. Ahora dile: "Señor, yo quiero ese manto". Se están soltando los mantos. ¿Qué manto quieres? Empieza a orar. Pido a mi esposa que pase y los adoradores. Vas a entrar en el espíritu. Dice: "Señor, yo quiero ese manto". Los equipos de 12 pasan aquí al frente, aquí abajo, mirando hacia allá. Los equipos de 12 del pastor Harding, de los pastores Castán, al frente, mirando hacia allá, porque viene ese manto tal y como lo hablamos. Pero en quebrantamiento. Mire, vas a orar. Vas a orar.
Espíritu Santo, hoy te queremos dar gracias. Vas a empezar a clamar. Señor, y vas a mirar atentamente los que están ahí a través de Iglesia MSI, YouTube, de rodillas, donde esté, y dile: "Dios, viene un manto. Oh Dios, yo quiero ese manto". Ve de rodillas y dile como Eliseo. Iglesia, de rodillas. Hoy vas a decir: "Dios".
[Música]
Espanto, Señor. [Música] Anhelo el manto de la salvación, el manto de gozo, el manto de justicia. [Música] Anhelo tu manto, Señor. [Música] Oh Dios, el de tu presencia. Dios, es mi familia la que anhela ese manto, Señor, que me cubre, que me guarda, que me protege, que me da el camino. Dios, ese manto salvará a mis hijos que no están en la iglesia. Que ese manto me protegerá, ese manto me levantará, Señor. Hoy Dios está soltando manto sobre la iglesia en Colombia, manto de justicia. [Música] Milagros y maravillas en este tiempo.
Comenzamos la más grande temporada donde se sueltan esos mantos. Y con tus manos las levantas y tomas el manto y te lo colocas en tu espalda. Haz toda la forma como si tuvieras un manto y lo colocaras en tu espalda y lo colocas. [Música] Es tu manto, Señor. Estoy recibiendo tu manto ahora. Estoy recibiendo el manto de la cobertura con mi líder, con mi pastor, con Dios primeramente, con la iglesia que me has colocado, con la célula que me diste. [Música] Anhelo tu presencia ahora. [Música] Hazle tu presencia ahora. Manto para llegar a lugares, manto para llegar a personas, manto para llegar a cosas. Las vamos a obtener en este tiempo con tan solo tocar el manto. Dile: "Dios, yo tomo esta palabra y tomo ese manto". Tomo ese manto. [Música]
Levante sus brazos y adórele. Ponte en pie y vas a empezar a adorar. Señor, solo tu mirada mi alma cautiva. Tuyo soy, Señor. [Música] Levanta tus brazos y tú vas a anhelar y vas a decir: "Señor, anhelamos más de ti. Señor, yo quiero más de ti". Señor, hoy estamos bajo el pacto de la sangre del cordero inmolado. Hoy, Señor, estamos bajo esa unción. Queremos esa doble porción de tu espíritu. Yo quiero más de ti, Señor. Queremos más. Pasan el arma, la presencia de Dios. Pasa a anhelar en esta hora esa unción en tu familia, en tu matrimonio, en tu descendencia, en tu célula, sobre la iglesia, sobre la nación. [Música] Y vamos a declarar esta adoración juntos: "Santo Espíritu de Dios, bendito, deme otra vez. Santo Espíritu de Dios, quiero más de ti. Quiero más de ti. Santo es mi Espíritu de Dios, dame otra vez. Santo Espíritu de Dios, quiero más de ti. Quiero más de ti". [Música]
Levante sus brazos. Dígale: "Gracias, Señor. Ya tengo el manto puesto". ¿Cuántos tienen ese manto? Llegó la hora. Oh, gracias, Espíritu Santo. Dale un aplauso al Señor bien fuerte. Más fuerte ese aplauso.