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Ni los médicos ni nosotros mismos le prestamos atención a los requerimientos de nuestro cuerpo de obtener todos los micronutrientes, como minerales, vitaminas o aminoácidos que necesitamos para funcionar correctamente y para mantenernos sanos. Sumarle a todo esto comidas pobres en nutrientes, la industrialización de los alimentos y la confusión sobre qué comer y no, no es nada sorprendente que la mayoría de nosotros tengamos muchos déficits nutricionales. Y esto sucede a todas las edades; de hecho, la mitad de los niños menores de 5 años tienen al menos un déficit de micronutrientes importante. Todo esto sumado a nuestro estilo de vida actual causa que estemos sobrealimentados pero desnutridos. Estos déficits nutricionales son, en parte, causa de muchos problemas, como desbalances hormonales, problemas circulatorios e incluso enfermedades prevenibles crónicas a largo plazo. Así que hoy vamos a ver cuáles son los micronutrientes más importantes; por un lado, cuáles son los déficits nutricionales más frecuentes y, obviamente, cómo prevenirlos.
Los micronutrientes más importantes son los aminoácidos, las vitaminas, los minerales y algunos ácidos grasos especiales. En lo que respecta a los aminoácidos, todas las proteínas de tu cuerpo están compuestas por aminoácidos. Estos son los ladrillos de tus tejidos, los ladrillos de tus órganos también; de hecho, dentro de los micronutrientes, los aminoácidos son los que necesitamos en mayor cantidad. Son los que sí tenemos que suplementar; tenemos que suplementar en mayor dosis. Existe un tipo de aminoácido llamado esencial que seguro escuchaste nombrar en varios vídeos míos, y básicamente son los aminoácidos que tu cuerpo no puede producir, que necesita irremediablemente consumir de afuera, tanto en forma de alimento como en forma de suplemento. Y son importantes porque impactan en un montón de las funciones de nuestro organismo, como la construcción de músculo, por ejemplo. Piensa en el aminoácido llamado leucina: si vos no consumís 2.5 gramos de leucina por día, tu cuerpo no va a poder superar el umbral de la síntesis, que es la cantidad necesaria de leucina que necesitamos para que nuestro cuerpo se dedique a construir músculo. Sin esa dosis, el desarrollo muscular que va a suceder, sin importar si tu entrenamiento es exactamente igual que el de otra persona, va a ser mucho menor. O piensa en el triptófano, un aminoácido que es la materia prima de sustancias como la serotonina. Si tu dieta es baja en triptófano, pues vas a tener más tendencia a deprimirte, porque te falta serotonina, porque no puedes mantener estables los valores de serotonina en tu cuerpo.
Además de los aminoácidos esenciales, tenemos aminoácidos llamados semi-esenciales, que básicamente son aminoácidos que tu cuerpo podría producir, pero frente a periodos de estrés o de enfermedad necesitas mayor dosis de lo normal, y además tu cuerpo los produce desde los aminoácidos esenciales, con lo cual si te faltan, te van a faltar también los semi-esenciales. Y en un mundo donde los déficits nutricionales son cada vez más comunes, la deficiencia de estos aminoácidos también es cada vez más común. Estas sustancias controlan tu metabolismo, controlan tu desarrollo muscular, controlan la renovación de tus tejidos e incluso controlan cosas como tu estado de ánimo y tu performance cognitiva, porque muchos de esos aminoácidos se usan para producir energía o para producir los neurotransmisores que comunican neurona con neurona.
Por otro lado, tenemos a las vitaminas. Las vitaminas son centrales para muchos procesos de nuestro cuerpo; las necesitamos en baja cantidad comparada con un aminoácido, pero si no las tenemos, tenemos alguna vitamina en déficit, los procesos que controlan estas vitaminas no van a suceder. En el ejemplo del estado de ánimo que te mencionaba sobre la serotonina, tu cuerpo, además de necesitar lo que se llama triptófano, este aminoácido esencial para producir la serotonina que nos hace sentir bien, también necesita vitamina B6. Nuestro cuerpo está lleno de sustancias que necesitan estos micronutrientes, estas vitaminas, por ejemplo, para poder funcionar o para poder producirse. Piensa en sustancias como la dopamina, que ayudan, por un lado, a mejorar nuestra fuerza de voluntad y nos recompensan por el esfuerzo realizado, pero por otro lado necesitan aminoácidos como la tirosina o minerales como el cobre para producirse correctamente. Sin esta materia prima, por más ayuno de dopamina que hagas, vas a seguir teniendo bajos niveles de dopamina y te va a costar lograr superar adicciones que vos tengas presentes. Pero dentro de las vitaminas tenemos dos grandes tipos de vitaminas: las vitaminas hidrosolubles o solubles en agua y las vitaminas que son liposolubles o solubles en grasa. ¿Qué diferencia tienen estas vitaminas y por qué es importante? Primero, porque para absorber los nutrientes correctamente, esto es importante: si consumo vitaminas liposolubles, como la vitamina A, la vitamina D, la vitamina E, la vitamina K, me conviene consumirla junto con grasa. Por eso es una gran idea tomar vitamina D, omega 3 y alguna grasa como aceite, juntas. Mientras que las vitaminas hidrosolubles, como las vitaminas del grupo B o la vitamina C, se eliminan por orina cuando están en exceso. Esto implica que todas las vitaminas liposolubles, al acumularse en mi grasa, tienen que ser monitoreadas más de cerca, porque al tener tendencia a acumularse en mi cuerpo pueden darme hipervitaminosis y pueden darme exceso. La más común en causar esto es la vitamina D, pero también es una de las vitaminas más comunes a las cuales le hacemos déficit. Por ende, en líneas generales, hacemos déficit de vitamina D, hacemos déficit de B12 y hacemos déficit de vitamina D. Siempre ten en cuenta que las vitaminas del grupo B son las que son más fáciles porque yo me puedo exceder con menos riesgo.
Por otro lado, tenemos a los minerales. Si bien minerales, como palabra, incluye mucho más que las sustancias que yo te voy a nombrar, cuando pensamos en salud en general, con minerales nos referimos a dos cosas: nos referimos a electrolitos, que son los minerales que necesitamos para mantener la carga eléctrica de nuestras células, o a minerales de trazas, que son minerales que necesitamos en muy baja cantidad y son un poco más raros, pero son esenciales para muchos procesos de nuestro cuerpo. Por eso, el hecho de que sean raros no significa que no los necesitamos; de hecho, son necesarios para hacer funcionar a cientos de enzimas, desde digestivas hasta inmunológicas. Y si tienes algún déficit de estos minerales, retrasa los distintos procesos que necesitan estos minerales, o van a suceder más lentamente, o van a suceder de manera incorrecta, o directamente no van a suceder. De hecho, el correcto funcionamiento de tu digestión o de tu sistema inmunológico necesita estos minerales detrás. Además, son necesarios para tu sistema circulatorio, para tus hormonas y para mucho más. Piensa en los minerales de trazas más conocidos, si quieres, como el hierro, que es esencial para el transporte de oxígeno, por un lado, y también es esencial para el desarrollo cognitivo; el cromo, que particularmente en su forma de cromo picolinato te ayuda a regular la glucemia, a bajar la insulina, a bajar tu porcentaje de grasa corporal; piensa en el zinc, usado para reforzar el sistema inmunológico, sobre todo frente a virus; el cobre, usado para producir más glóbulos rojos y regular la presión arterial; el manganeso, que es un mineral importante para reducir la inflamación y que, de hecho, ha demostrado, si tienes algún dolor articular, que junto con la glucosamina y con el condroitín sulfato ha demostrado bajar los síntomas y los dolores de una artritis avanzada. El manganeso ha demostrado también bajar los síntomas, a reducir los síntomas de un síndrome premenstrual, con lo cual si tenés muchos síntomas durante tu ciclo menstrual, el manganeso es algo que vale la pena mirar, sobre todo si se combina con calcio. De todas maneras, te dejo mi vídeo sobre hormonas femeninas porque la historia completa es mucho más compleja. Piensa en otro mineral de traza como el molibdeno, que suele darnos el problema opuesto: el déficit de molibdeno es raro, el problema es el exceso, que causa trastornos y dificultades con la fertilidad. Y otro de los minerales detrás a los que más déficit le hacemos es el yodo. El yodo no es solamente necesario para un buen funcionamiento de la glándula tiroides, sino que es necesario durante el embarazo para el desarrollo del cerebro del bebé. Y lo interesante es que el requerimiento en mujeres que amamantan es el doble del de una persona normal: 150 microgramos versus 290 microgramos respectivamente. Y el déficit de yodo continúa siendo hoy la causa más importante de retraso mental prevenible en el mundo. En muchos países, de hecho, se estima que el 10 por ciento de la población va a desarrollar a lo largo de toda su vida algún problema de tiroides, y muchos de ellos pueden estar relacionados con un déficit de yodo, por ejemplo. Y el 60 por ciento de las personas con síntomas de baja hormona tiroidea no lo saben; creen que simplemente tienen un problema metabólico o bajos niveles de energía, y muchas veces esto mejora si nosotros recuperamos un déficit de yodo. Por otro lado, tenemos el selenio, que es un antioxidante que ha demostrado reducir el riesgo de ciertos tumores, que por otro lado también es esencial para nuestro sistema inmunológico y que, además, hablando de hormona tiroidea, permite que la levotiroxina o T4 sea transformada en T3, que son hormonas más activas. Y de hecho, en general, en personas con bajos niveles de estrés también nos encontramos con bajos niveles de selenio.
Pero por otro lado, dentro de los minerales tenemos a los electrolitos, que son minerales que en sangre o en fluidos tienen carga eléctrica, traen carga iónica. Por eso es normal que si los tomas como suplemento vengan en gotas. Estas sustancias son esenciales para la comunicación de nuestras células, para la activación incluso de esas mismas células. Y piensa, si quieres, en una célula muscular, por ejemplo, que para contraerse necesita el calcio, necesita una carga eléctrica negativa, y lo mismo sucede con una neurona. Si me faltan electrolitos, voy a tener un problema muy grave porque todos estos procesos se dificultan, o por lo menos se enlentecen. Y los electrolitos más importantes son el sodio, que lo vamos a ver en un vídeo más adelante, específico sobre sal y sobre hipertensión, que ya te adelanto que las cosas no son tan lineales como vos te imaginabas, y está pasando con el consumo de sal lo mismo que pasaba hace 10 años con el consumo de colesterol: la evidencia nos está mostrando que no son blanco y negro las cosas. En segundo lugar, tenemos al potasio, que según los últimos estudios sobre déficit nutricional, es casi el 100 por ciento de la población estudiada era deficitaria en potasio, sobre todo a nivel intracelular, porque la gran mayoría del potasio está dentro de nuestras células, no está en sangre flotando. Por otro lado, tenemos al calcio, el fósforo, que son esenciales, por un lado, como ya sabes, para el metabolismo óseo, pero por otro para la actividad de muchas células, para que muchas células se puedan despolarizar; y el magnesio, del cual tenéis mi vídeo especial, así que no te voy a robar tiempo sobre eso; lo dejo en la descripción por si quieres saber más.
Y con todo esto te recuerdo, por las dudas, que si pensabas que porque comías sano no tenías déficit nutricional, te equivocabas. La mitad de la población mundial ya tiene un déficit importante cuando cumple los 6 meses de vida, y con el empobrecimiento de los suelos por la sobreexplotación, esto sólo va a agravarse. Hoy las deficiencias más frecuentes son yodo, potasio, hierro, vitamina A, vitamina D y, particularmente, omega 3, que se mide poco y que la verdad que merece un vídeo especial, con lo cual lo vamos a ver más adelante. Pero un concepto clave que tienes que entender sobre los nutrientes es que también existen sustancias llamadas anti-nutrientes, que parece un nombre genérico, algo que reúne bajo un concepto a muchas sustancias diferentes, y esto es verdad, pero estrictamente hablando son compuestos que provienen solamente de las plantas; no existen en el mundo animal, y son el mecanismo de defensa de las plantas para que no las comas, ya que no se pueden escapar. Y estos compuestos impiden la correcta absorción de tus nutrientes. Es bien nombrar simplemente el más grave para que entiendas qué cosas tenés que evitar si no crees tener déficit nutricional. El anti-nutriente más grave, sin ningún lugar a duda, es el ácido fítico. El ácido fítico, hoy se cree, que es el principal responsable, junto con el empobrecimiento del suelo, en la causa de déficit de minerales en las personas en general. La razón por la que esta sustancia es un anti-nutriente súper interesante: en la sección más externa de la molécula del ácido fítico encontramos muchos grupos fosfato. Estos grupos de fosfato, por su carga eléctrica, atraen a otros minerales cuando están adentro de tu tubo, entonces roban los minerales que vos ibas a absorber correctamente, se los llevan e impiden la absorción de tu propio cuerpo de esos minerales. Particularmente hacen esto con el zinc, el calcio y el hierro. Y dado que las fuentes más importantes de ácido fítico también son las fuentes más importantes de otros anti-nutrientes, como las lectinas, por ejemplo, que son cereales, semillas de legumbres, aquellas personas que comen estos alimentos en exceso, como sucede, por ejemplo, en una dieta macrobiótica, se encuentran en mayor riesgo de hacerse deficientes en los minerales que se nombraba antes, sobre todo el zinc, el magnesio y el calcio. Y como si esto fuera poco, el ácido fítico también inhibe la actividad de muchas enzimas que nosotros tenemos en nuestro sistema digestivo para digerir correctamente; les impiden su funcionamiento, y tu digestión va a ser peor. Por esta razón, no importa solamente el valor nutricional del alimento, cómo lo vas a consumir; también tienes que entender si tiene muchos anti-nutrientes o no, porque no importa cuántos nutrientes tenga, si no los vas a poder absorber.
La conclusión real a todo esto es que los déficits nutricionales son algo extremadamente frecuente; la mayoría de nosotros tenemos varios déficits en este momento, y nuestro cuerpo necesita esas sustancias, primero, para funcionar de manera óptima y, segundo, para prevenir enfermedades a largo plazo. Con lo cual, si podés, evalúa con un análisis qué nutrientes tenés en déficit, y si no puedes, más adelante vamos a ver un vídeo sobre cómo identificar deficiencias nutricionales con los síntomas que tenemos. Hoy, aunque sea un poco menos preciso, trata de evitar estos déficits nutricionales para prevenir enfermedades a futuro. Y si te gustó este vídeo, ponerle “me gusta”, compartirlo con alguien que sabes que come calorías vacías o sin nutrientes, o suscríbete al canal porque vas a recibir todas las semanas vídeos como éste sobre cómo mejorar tu calidad de vida de manera holística.