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Evangelio día Viernes 20/03/26 Padre Carlos Rosell - Juan 7, 1-2. 10. 25-30 El origen de Cristo.

Cooperadores de la Verdad (Católico)11:14

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria a ti, Señor.

[música]

En aquel tiempo recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba a la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.

Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: "¿No es este el que intentan matar? Pues miren como habla abiertamente y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que es en realidad el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías cuando llegue nadie sabrá de dónde viene."

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, alzó la voz: "A mí me conocen y conocen de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz. A ese ustedes no lo conocen. Yo lo conozco porque procedo de él y él me ha enviado."

Entonces intentaban detenerlo, pero nadie se atrevió porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor. Señor.

[música]

Jesús. en la lista de los hermanos difuntos que hemos mencionado. Hay una hermana que hace unos días atrás la visité, le di la solución, la unción de los enfermos. Ayer, día de San José, patrono de la buena muerte, partió para la casa del padre. Pero también hay un hermano que ayer partió, me pidieron la unción. En ese momento yo tenía una celebración. Le dije a la familia que me esperaran. Lamentablemente cuando llegué a la casa había partido. Ya oré con la familia, hicimos el responso.

No todos tienen la gracia de morir recibiendo los sacramentos. Es una gracia. Y si les comparto esto, es por un lado para que recen por los sacerdotes, para que hayan más sacerdotes. A veces no llegamos. Y por otro lado, porque el evangelio de hoy nos invita a meditar en nuestra muerte. ¿Por qué? Jesús está en Jerusalén. Los judíos están acosando a Jesús, quieren tomar lo prisionero, pero dice el evangelio que aún no le echaron mano porque no había llegado su hora.

Hermanos, Jesús va a tener su hora. Jesús morirá por nosotros, tendrá su hora, morirá de verdad, pero esa muerte va a desembocar en la resurrección. Jesús tuvo su hora, su momento de morir, muerte redentora. También tú y yo vamos a tener nuestra hora. nos vamos a morir.

Hay un texto bíblico que en las clases que doy sobre el más allá, siempre lo comparto con mis alumnos. Eclesiástico 7:36. ¿Qué he dicho? Eclesiástico 7:36. Piensa que te vas a morir y no cometerás pecado. Piensa en tus postrimerías y no cometerás pecado. Piensa que vas a pasar por el juicio de Dios. Piensa que hay cielo, piensa que hay purgatorio, piensa que hay infierno y no cometerás pecado.

Hermanos, todos tenemos nuestra hora. Clásicamente hay tres enseñanzas sobre la vida cristiana que tienen que ver con la muerte y son las siguientes. Seguramente algunos de ustedes ya las conocen. Deja tu pasado en la misericordia de Dios. Vive con intensidad tu presente y deja tu futuro en la providencia divina.

¿Qué es lo primero que les he dicho? Deja tu pasado en la misericordia de Dios. Hermanos, todos tenemos un pasado y un pasado de pecado porque somos pecadores. Deja tu pasado en la misericordia de Dios. Si ya te has confesado bien, olvídate de esos pecados. Y si no te has confesado bien, haz una buena confesión, una confesión general. Deja tu pasado en la infinita misericordia de Dios, porque la misericordia de Dios achicharra todo tipo de pecados. No seas esclavo de tu pasado si lo has dejado en ¿dónde? En la misericordia de Dios.

Vive con intensidad el presente, hermanos. Lo que tenemos en nuestras manos es el presente, el hoy. Hoy voy a responderle a Dios. Hoy yo no sé si mañana estaré vivo. Hoy voy a convertirme. Hoy voy a reconciliarme con esa persona con la que me he peleado. Hoy voy a perdonar de corazón. Hoy voy a darlo todo por Cristo. Tengo que vivir con intensidad el hoy. El presente es lo que tengo en mis manos. El pasado ya no lo puedo cambiar. Lo he dejado en ¿Dónde? En la misericordia de Dios. Hermanos, vivamos con intensidad el momento presente. Hoy hay que darlo todo por Cristo.

Y el futuro, ¿dónde lo ponemos? En la providencia de Dios. Yo no sé, como les he dicho, si mañana estaré vivo. Yo me he abandonado en Dios y además yo sé que mi futuro si soy fiel, es el cielo. Confiemos en la providencia de Dios. Dios sabe más y Dios nos cuida.

Queridos hermanos, meditemos siempre en el momento de nuestra hora. Hay una frase que está en latín, con eso termino, muy católica. Memento mori está en latín. ¿Qué significa memento mori? Recuerda que te vas a morir todos los días. Memento mori. ¿Qué significa? Recuerda que te vas a morir, pero también tengo que recordar que Dios es infinitamente misericordioso y que en su iglesia me da todos los medios para irme al cielo. Que la Virgen Santísima nos ayude para que estemos siempre preparados para la partida viviendo con Cristo Jesús. Que así sea. Amén.

Hermanos, hemos escuchado como Jesús está en Jerusalén. Los judíos lo acosan, pero dice el evangelio que aún no le echaron mano porque no había llegado su hora. A Jesús le llegará su hora, la muerte en la cruz, muerte redentora, muerte que desemboca en la resurrección. A nosotros también nos tocará nuestra hora. Memento mori. ¿Qué significa? Recuerda que te vas a morir.

Hermanos, pongamos nuestro pasado en la misericordia de Dios. Si ya te has confesado bien, olvídate de tus pecados. Y si no te has confesado bien, mientras estás vivo, estás a tiempo. Mientras estás vivo, te puedes convertir. Vivamos con intensidad el presente. Hoy lo voy a dar todo por Cristo. Hoy me voy a esforzar para imitar a Cristo. Hoy voy a reconciliarme con esa persona con la que me he peleado. Hoy voy a rectificar el camino. Hoy no sé si mañana estaré vivo. Y mi futuro, ¿dónde lo voy a poner? en la providencia divina. Manos, estamos en las manos de Dios y todo ocurre para bien, de los que aman a Dios. Que la Virgen nos ayude a prepararnos para el momento de nuestra hora, de nuestra partida.

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, dulce corazón de María, salvación del San José, ruega, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.

[música]