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¿Cuántos años llevas rechazando a la persona que tú realmente eres? Yo no quiero ser ese que siente vergüenza. Siempre necesito un lugar donde tener la atención porque si la tengo en mí me duele porque lo que veo no me gusta y necesito taparlo y las drogas ahí cumple esa función anestesian. El tratamiento viene a destruir esa personalidad que has creado durante tanto tiempo, porque es la que te ha traído hasta aquí, esa distancia entre lo que aparentas ser y lo que eres. Me di cuenta que tenía muchos miedos, que soy alguien con miedos. Nunca terminaba las cosas que empezaba. Una voluntad incansable y un compromiso para mí las herramientas que más me han ayudado a construir mi vida. Todos los adictos que se han rehabilitado han seguido las mismas pautas, porque la adicción es una enfermedad hasta día de hoy incurable. No hay fármaco posible que la elimine. La única recuperación es aquella en la que el adicto se vuelve alguien absolutamente independiente de cualquier sustancia.
Querida comunidad adicciones al descubierto, este capítulo de hoy es uno de los que para los adictos que están consumiendo tiene alguna de las cosas que son más comunes, como es el miedo a la abstinencia. Hay realmente un miedo a la abstinencia. Lo hablamos en el capítulo de hoy. Me llamo Luis Pérez y soy adicto. Empezamos.
[Música]
Luis, muchas veces cuando una persona con adicción da el primer paso y reconoce que tiene un problema, lo que aparece casi de inmediato, creo que no me equivoco, si es eh preguntas como voy a sufrir si dejo de consumir, cómo se vive sin drogas, quién soy yo sin la sustancia. Esto te pasó a ti.
Esta historia se la contaba yo a los pacientes justamente esta semana en una sesión que hice con ellos. ¿Hay un miedo a dejar de consumir? ¿Hay un miedo a vivir sin drogas? Mi miedo no era vivir sin la sustancia. Mi miedo era enfrentarme a las situaciones del día a día sin la sustancia, porque yo me relacionaba consumido, ligaba consumido, enfrentaba mis problemas consumido, enfrentaba mis miedos consumido. Entonces yo cuando dejé de consumir y ya llevaba un tiempo en tratamiento, pensé, [ __ ] he dejado a mis amigos de lado, los que pensaba que eran mis amigos, porque yo no tenía amigos, tenía gente de consumo, eso no son amigos. Ahora no tengo pareja, no tengo trabajo, ahora tengo que salir a buscar trabajo, tengo que hacer nuevos amigos, tengo que buscar pareja quizás en algún día, en algún momento. Y ahora, ¿cómo cómo me relaciono? Porque yo soy alguien que tiene vergüenza. Yo soy alguien que no sabe expresarse, yo soy alguien que no está muy atento por los demás, que más bien siempre estoy centrado en mí mismo, siempre estoy enmisado, soy una persona bastante egocéntrica. Ahora, ¿yo cómo me relaciono? ¿Cómo yo le pido de salir a una chica si yo tengo miedo? Si yo tengo vergüenza, si yo no sé aceptar un no como respuesta. Imagínate que ahora le digo, le pregunto a alguien si quieres ser mi amigo. Me dice que no. Y ahora tengo que salir a la calle y preguntarle a la gente, "¿Tú quieres ser mi amigo? ¿Quieres salir conmigo a correr? ¿Quieres venir conmigo a hacer deporte? ¿Quieres ir conmigo al cine con 30 y pico de años o 40 o 50 que a veces tiene un adicto cuando sale de recuperación? tiene que empezar a caminar otra vez como si fuera un niño, porque como la como el adicto es alguien que ha crecido físicamente, pero no ha crecido emocionalmente, como el adicto es alguien que es 80% niño y 20% adulto, ahora hay que enseñarle, ahora hay que enseñarle a andar porque el adicto no sabe relacionarse, el adicto no sabe comportarse, no sabe sabe sostener la atención. El adicto no sabe decir que no. El adicto no es alguien que exprese sus sentimientos, que comparta sus emociones. Cuando alguien cuando algo le sienta mal, ¿cómo va a poner límites? ¿Cómo le va a decir que no quiere tomar alcohol a alguien que le ofrece una copa? ¿Cómo se va a parar delante de un bar y va a decir, "No entro o esta noche no salgo aunque me apetezca." Todo eso hay que aprenderlo. Entonces, los miedos que yo tenía eran esos, eran los de afrontar la vida que ahora tenía que tener, cómo la tenía que tener, porque yo ligaba, me relacionaba con gente, enfrentaba situaciones, pero siempre consumido. Yo me di cuenta al dejar de consumir y al construir mi vida, que yo tenía un montón de miedos. Miedo a hablar en público, miedo a hablar con las personas por no sentirme en ridículo. Yo estaba en un grupo de amigos y yo pensaba que lo que yo decía no tenía sentido y que era mejor que me callara y no me expresaba por miedo a quedar mal, a sentir vergüenza, mucho miedo a que me dijeran que no. Mucho miedo a pedirle favores a la gente, mucho miedo a pedirle salir a una chica, mucho miedo a enfrentar proyectos laborales, muchos miedos. Me di cuenta que tenía muchos miedos, que soy alguien con miedos. Y lo que me ayudó mucho fue aceptar esa situación tal como es y mostrarme tal como era. Si soy alguien con miedos, mostrarme alguien con miedos. Si soy alguien que le cuesta hablar, expresarse, pues la mejor manera que tenía de introducirme a las conversaciones era diciendo justamente que yo soy alguien a quien le cuesta expresar, o sea, y que a veces no digo las cosas como las quiero decir, sino que puede ser que yo intente decir otra una cosa y el otro entienda otra porque yo no quizás no me expreso bien, ¿no? Y aceptar esa realidad fue el principio de empezar en primer lugar aceptar lo que la situación que tenía. En segundo lugar, desaparecen los miedos porque lo acepto y ya me muestro vulnerable, ya me muestro tal y como soy. Pero en tercer lugar, gracias a que acepto cómo soy y veo mis defectos, por decirlo de alguna manera, lo de defectos, puedo mejorar, porque como me digo la verdad, como lo acepto, fíjate, yo era alguien a quien le daba miedo expresarse, a quien le daba miedo hablar, ¿no? Te digo ya en público y y ahora estamos aquí haciendo un podcast, damos charlas, he escrito un libro, me pongo delante de un montón de gente a hablar. Para mí esto era impensable. Para mí estar un fin de semana sin consumir era impensable. Para mí salir con los amigos que beban y yo pedirme una Coca-Cola era impensable. El día que yo conocía a mi mujer Sabina, mira que yo era una persona a que le a mí me daba mucho miedo, mucho miedo. Yo nunca le había pedido de salir a una chica, nunca. Pero nunca en mi vida. Yo la primera persona que le pedí de salir fue a mi mujer y no se lo pedí. Ahora voy a ahora luego explicaré cómo lo hice. Pero yo nunca le había pedido de salir a una chica. Y yo pensaba que era alguien que era muy ligón y que siempre había estado con las chicas que quería y tal. Y un día me di cuenta y digo, "Hostia, yo nunca he elegido a la chica con la que yo quiero estar." Me di cuenta que de entre las que me elegían a mí, yo elegía, pero las que realmente me gustaban, por como eran, por ser una mujer, una persona que tú ves que es capaz de de liderar una familia, de cuidarla, no, yo era incapaz de pedirles de salir por miedo a que me dijeran que no, porque para mí que me dijeran que no era sentirme rechazado. Y cuando conocí a Iris, pues bueno, fue a través de de que yo estuve ayudando a un amigo suyo a superar las adicciones. Iris me conocía y le dijo a a su amiga, le dijo, "Oye, tu marido tiene problemas con las drogas. ve si conoce a Luis, porque dice, "Yo lo conozco de hace muchos años y si Luis ha salido de esto, significa que se puede salir." Y a partir de ahí, pues bueno, viene el marido de esta chica y hace tratamiento. Iris y yo pues empezamos a hablar, estamos un tiempo hablando y al final pienso, "Es que esta es la mujer de mi vida." Y llega un día que le digo, "Mira, Iris, digo, tú me gustas", digo, "y y quiero que seas mi esposa." Digo, "y y esto va a ser así. Esto tiene que ser así. Iris se quedó flipando. Dice, dice, "Tú estás chalado, ¿sabes?" Dice, "Tú, tú ni siquiera me preguntas si yo quiero." Digo, "Es que ya lo tengo claro", dice. Digo, "Porque es que nunca he decidido a la mujer que quiero en mi vida." digo, "Y ahora quiero decidir, quiero decir con esto que a mí el miedo me llevaba a irme con cualquiera que me daba que me diera un poco de cariño, a irme con cualquiera que me hiciera caso, ¿no? Y bueno, fue un descubrimiento que hice en tratamiento. Digo, [ __ ] es que yo nunca nunca he elegido a las personas que quiero a mi lado. De las que me han elegido a mí, yo escojo las que quiero. Y esto me pasaba también con los amigos, me pasaba, bueno, me he pasado en muchas áreas de mi vida, ¿no? en mis anteriores empresas antes de recuperarme también con socios, con empleados, al final nunca elegía yo a las personas y ahora sí, ahora veo a una persona, elijo a una persona y digo, "Yo quiero a esta persona en mi vida y voy a por ella y hago lo que sea para relacionarme con ella y para que esa persona, por supuesto, esté a gusto y para ella sea también provechoso estar a mi lado." Y quizás, volviendo a los miedos, igual me he ido un poco por las ramas, pero los miedos que yo tenía no eran a vivir sin la sustancia, sino a enfrentarme a la vida sin la sustancia.
Claro, yo supongo que que cuando se analiza el porqué de ese miedo eh surge esto, ¿no? Porque mucha gente a veces ha hablado de de que la pensar en la abstinencia o al principio de ella se siente como un agujero, ¿no?, negro emocional, eh, se vive como un vacío, más como un vacío al inicio quizás que como el inicio de una nueva vida, ¿no?
Hombre, en el momento de abstinencia, cuando tú empiezas el tratamiento, lo más difícil es pasar un día sin consumir. Tampoco te creas que hay que pensar mucho en el futuro, ¿no? Porque estar un día sin consumir es muy difícil al principio. Estar tres meses sin consumir es un logro para un adicto. Es un es un reto inalcanzable muchas veces. Y cuando lo consigue es porque se ha implicado mucho, es porque se ha esforzado mucho, es porque ya ha renunciado a muchas cosas, ya se ha quitado muchas cosas de la cabeza, ¿no? Entonces ahí hay que estar tan presente, hay que esforzarse tanto, que la verdad es que los miedos que te aparecen a veces no ni siquiera los identificas, porque el síndrome de abstinencia psicológico es tan fuerte que hay que estar pendiente de esos estados emocionales que te van apareciendo. Y los terapeutas lo que vamos haciendo día a día es que vamos desmontando todos estos estados emocionales porque son inciertos. porque hay una distorsión de la realidad. Entonces, muchos miedos de los que aparecen, muchos conflictos, muchas frustraciones, según van pasando los días sin consumir desaparecen. Luego ya vienen los miedos reales, que es cuando uno dice, "Bueno, yo ya llevo 6 meses de abstinencia, ya llevo un año de abstinencia, llevo 2 años, llevo 4 años de abstinencia, he ido a pedir trabajo, me he puesto a estudiar, me he tenido que relacionar con compañeros. He tenido que, no sé, me he ido a hacer deporte, estoy en un grupo de triatlón, por ejemplo, voy al gimnasio y empiezo a relacionarme con la gente. No sé relacionarme porque la manera de relacionarme siempre era estando consumido. Ahí sí que hay miedos reales, pero al principio los miedos, las inseguridades, las frustraciones son más una manera en la que se expresan las ganas de consumir que un miedo real.
Claro, iba yo iba a ir por aquí también y a preguntarte qué mentiras eh nos contamos, se cuentan los adictos para convencernos, ¿no? Autoconvencernos de que la vida sin droga no vale la pena.
Bueno, el adicto que la vida sin droga no valga la pena, no creo que lo crea, pero lo que sí creo que cree es que él como es sin drogas no se gusta. Yo para vivir así no quiero vivir porque no me gusto, no me gusta. La vida es aburrida. Me siento insatisfecho. Necesito algo que me haga sentir bien. Necesito una novia nueva, necesito un coche nuevo. Necesito un trabajo nuevo. Necesito cambiar de academia. Esto que estoy estudiando no me gusta. Quiero estudiar otra cosa. Normalmente el adicto es alguien que empieza las cosas, pero luego se aburre de ellas. Es alguien que no tiene continuidad con lo que hace. Empieza muchas cosas, pero la mayoría las deja medias o se ven frustradas por como él está también, porque él no está bien. Está en un estado emocional, está en una está en una montaña rusa emocional. Entonces, el adicto, pues bueno, hay días que está eufórico, que se come el mundo y que la vida es la pana fea, pero hay días que está depresivo, que no quiere saber nada de nadie, que está irritable, que se enfada con todo el mundo, que te habla mal, entonces ese día no quiere saber nada de nadie, no le importa nada, nada más que aislarse en su propio mundo y inundarse en sus sentimientos, en sus emociones y esconderse, esconderse hasta que ese dolor, esa presión es tal que necesita consumir. para poder soportarlo.
Claro, porque en ese momento en que la dicto en abstinencia, sobre todo al principio, ¿no?, que parte de de la abstinencia física que pueda dar la sustancia, que puede ser muy muy dura realmente, también llega a ese vacío existencial. ¿Cómo se llena eso sin recaer?
Bueno, ese vacío existencial es la distancia entre lo que aparento ser y lo que soy. Esa persona insegura, con miedos, vulnerable, con vergüenza, que se pone un traje y muestra que es alguien seguro, alguien capaz de conseguir lo que se propone, alguien que no necesita nada de nadie, alguien autosuficiente. Y esa distancia entre lo que es y lo que aparenta le llamamos vacío existencial. Y ese vacío se va acortando a medida que voy aceptando quién soy, a medida que acepto mi realidad, a medida que acepto que esa persona, esa imagen que yo muestro al mundo, no es la que es. y que cuanto más muestro esta imagen, más distanciado estoy de mí, menos me quiero, porque a quien está rechazando es a ti. Y aquí mi pregunta es, ¿y cuántos años llevas rechazándote? ¿Cuántos años llevas rechazando a la persona que tú realmente eres? Le estás poniendo una cruz que tú eres. Te estás poniendo una cruz encima de ti mismo. Estás diciendo, "Yo no quiero ser ese que siente vergüenza. Yo no soy ese que tiene miedos. Yo no soy ese que se sintió solo. Yo no soy ese que cree que para papá no es suficiente. Yo no soy ese que se cree menos que su hermano. Yo no soy ese. Y como no soy ese, lo entierro y creo un personaje que a los que tengo a mi alrededor les gusta más porque encaja más y que a mí, además, me defiende de mis miedos y de mis inseguridades y me ayuda a seguir. es un escudo y ese escudo crea una distancia entre lo que soy y lo que aparento. Y es cuando nos damos cuenta que llevamos puesto un traje que no nos pertenece, un traje que hemos ido colocando piezas de ropa. Unas nos las ha dado mamá, otras nos las ha dado papá, otras las hemos cogido porque las hemos necesitado, otras las hemos aprendido de los compañeros de la escuela, otras nos las pusieron a fuerza nuestros profesores. Me doy cuenta que llevo un traje en el que yo no he elegido las piezas, que no es mío, que me ha defendido, que me ha ayudado a sobrevivir. Sí, pero me hace infeliz porque tengo que tomar drogas para soportar mi vida, porque tengo ansiedad, porque no duermo por las noches, porque me autolesiono, porque necesito a alguien a mi lado siempre, porque no sé estar solo, porque no sé estar quieto, porque no sé aburrirme, porque siempre necesito un juguete nuevo, siempre necesito un lugar donde tener atención. Porque si la tengo en mí me duele, porque lo que veo no me gusta y necesito taparlo. Y las drogas ahí juegan un papel que cumple esa función tan estesian.
Claro. Y muchas veces también la sustancia actúa como una compañera, ¿no? Es decir, casi que la personificamos. Eh, y cuando nos ha acompañado durante tanto tiempo, durante tantos años, ¿no?, que hemos tenido eso a nuestro lado que nos ha ayudado a llevar la vida, ¿cómo podemos gestionar también el duelo a perder esa compañera, la sustancia?
Hay un duelo, se llama el duelo de la droga, el duelo de la adicción. Es más duro que el duelo de un familiar. Porque es un duelo contigo mismo, no es un duelo con la droga. El tratamiento viene a enseñarte que esa persona por la que has te has tanto en construir y en mostrar al mundo durante 20 años o 25 o 30 es mentira. El tratamiento viene a destruir esa personalidad que has creado durante tanto tiempo, porque es la que te ha traído hasta aquí esa distancia entre lo que aparentas ser y lo que eres. El duelo es es que tengo que renunciar a mí mismo. Tienes que renunciar al que crees que eres tú, a ese personaje que has creado, para ver quién eres de verdad y que te importe un pimiento a partir de hoy lo que piensen de ti. que te importe eh lo que es una o con un canuto si lo que dices le gusta o no al otro, que seas tú mismo, porque por lo menos dormirás tranquilo, por lo menos respirarás en paz.
Comentabas también ese miedo, ¿no?, a estar a solas con uno mismo, ese pánico al silencio interior. Eso, ¿cómo se afronta? ¿Cómo se afronta el silencio interior y la paz con uno mismo?
Esta es una pregunta que yo creo que cada uno va a encontrar su camino, pero hay un paso que es un paso número uno para todos, que es la voluntad. A unas personas les va a costar más, a otras les va a costar menos. Pero mira, te voy a contar una historia. Yo no soy ni el más inteligente, ni lo creo, ni y sé que no lo soy. Sé que hay gente mucho más inteligente que yo. Sé que hay gente que aprende las cosas mucho más rápidamente que yo. Sé que hay gente que que es mucho mejor que yo. Pero lo que a mí me ha traído hasta dirigir esta institución, lo que a mí me ha llevado hasta vivir recuperado como estoy hoy, sin utilizar ninguna droga, lo que a mí me ha llevado a tener la familia maravillosa que tengo hoy, lo que a mí me ha llevado hasta construir la vida que tengo hoy, Sabina, es una voluntad incansable. Es nunca parar. No rendirme nunca. Cuando yo quería recuperarme, nunca me rendí. Cuando yo he querido aprender a vivir en paz, nunca me he rendido. Nunca he dejado de hacerlo. Hay días que he podido conseguir más y hay días que menos. Hay días que he avanzado más, hay días que menos. Cuando yo he querido construir el proyecto Zeus, la institución Zeus, yo nunca me he rendido, nunca he dejado de trabajar. Hay días que he avanzado muchísimo y hay días que no he avanzado nada, pero al día siguiente he vuelto. Y una voluntad y un compromiso. Esto, Sabina, es para mí las herramientas que más me han ayudado a construir mi vida. Cuando decido algo, cuando quiero algo y me comprometo con algo, esto es lo que hay. Ya lo he decidido, ya no le voy a dar más vueltas.
Pero eso es innato de ti, Luis, porque eres así o eso se puede trabajar para tener esa voluntad.
Yo no era así. Yo no terminaba nada de lo que empezaba. Nunca en mi vida había terminado de leerme un libro. Bueno, nunca había pasado la segunda página, ¿no? Nunca terminaba las cosas que empezaba. Yo era todo lo contrario, Sabina. Esto fue por la necesidad de recuperarme y esto lo aprendí buscando recuperarme porque yo he conocido muchos adictos más inteligentes que yo, bastante más, con una mejor familia y una mejor situación económica y una mejor situación en el contexto familiar en general, que la segunda vez que recayeron se sintieron fracasados y no lo volvieron a intentar. que se dieron por vencidos. Hoy han pasado 10 años, yo estoy recuperado, tengo una buena vida y ellos, desgraciadamente están destrozados, están fatal 10 años más consumiendo. No te digo cómo han terminado. Y en tratamiento persiguiendo la recuperación y eso sí, tengo unos maestros, mi madre y mi madrina son una maestra. Yo creo que esto lo he aprendido. Yo creo que esto me lo me lo ha transmitido mi familia porque yo no podía. Eh, yo había veces que no podía, que no quería recuperarme y mi familia incansablemente buscando centros, centros, centros. Y yo, pues bueno, seguía, ¿no? Pero quien tiraba realmente de mí eran ellos. Quien tiraba realmente de mí eran ellos. Y y es verdad que de ellos he aprendido muchísimo. Yo vengo de una familia humilde a una familia de pescaderos. Mi abuela era pescadera, mi madre era pescadera. Han trabajado toda la vida muchísimo, muchísimo. Nunca han parado. Y ellos tienen este espíritu incansable. son incansables y ellos me arrastraron para recuperarme y siguieron buscando ayuda y ayuda y ayuda, ¿no? Y ahí me di cuenta que claro, [ __ ] llegó un día que yo estaba estaba mejorando, estaba bien, iba mejor y vi que lo importante no es acelerar mucho, no es pisar el acelerador a fondo. Lo importante no es del uno al 10 dar 10. Lo importante es del uno al del uno al 10 saber dar siete y siempre dar siete. Nunca dejar de trabajar con uno mismo, con cualquier cosa que uno quiera hacer en su vida.
Hay gente también que explica que al inicio de la abstinencia, en esos primeros pasos hacia la recuperación, pues sienten esos momentos de vacío que estábamos comentando y que tienen cierta nostalgia del consumo, ¿no? Pero yo creo que seguramente sea una nostalgia distorsionada, no sea real.
Bueno, una nostalgia al dejar de consumir, ¿te refieres? Ahí lo que hay muchas veces es una idealización del consumo porque como cuando el adicto él cree que ha tenido sus mejores momentos de vida, ha sido consumiendo. Porque claro, el adicto el adicto sabe relacionarse con la gente cuando está consumido. El adicto cuando está consumido se siente seguro de sí mismo. El adicto cuando consume le desaparecen los miedos. El adicto se vuelve alguien más echado para adante, alguien con menos vergüenza, alguien que incluso a veces se pone a hablar, ¿no? Porque el adicto cuando por ejemplo los alcohólicos a veces cuando cuando se emborrachan empiezan a hablar y hablar y hablar, pero luego cuando no consumen no son capaces de de verbalizar. Bueno, pues ahí el adicto lo que hace es idealizar y eso es una trampa psicológica porque como vive en una distorsión de la realidad, el adicto cree que consumiendo pues es mejor. Por ejemplo, yo he tenido actores y artistas que creían que consumidos tenían la creencia de que eran más creativos, de que su arte era más creativo, que les salía mejor las cosas, que tenían una conexión con lo espiritual y con lo del más allá. y que y esto es una trampa psicológica, después cuando se han recuperado han sido mucho mejores actores, mucho mejores artistas y les ha ido mucho mejor, pero sí que muchas personas tienen esa fantasía y esa idealización del consumo que lo único que hace es atarles al consumo, que siguen consumiendo hasta que al final las cosas que están perdiendo son mayores que los beneficios que quizás ellos creen que les da la sustancia, porque en realidad no les da beneficios. Si tú eres un buen cantante, tú eres un buen cantante cuando no estás consumido y cuando estás consumido. Si tú para cantar bien necesitas consumir, entonces no eres un buen cantante, ¿no?
También comentabas antes que muchas veces el adicto siente aburrimiento cuando deja de consumir, no sabe con qué llenar el tiempo, está inquieto y eso al final es porque, bueno, sabemos, ¿no?, que la adicción altera eh los receptores dopaminérgicos y al final esa búsqueda constante de estímulos es búsqueda constante de dopamina, ¿no? ¿Cómo se puede trabajar eso?
La búsqueda de dopamina es una conducta que en el adicto es habitual si no se le explica que su cerebro está hackeado y que solo se siente bien cuando recibe dopamina. Porque el adicto cada vez necesita consumir más para sentir el mismo nivel de placer o de satisfacción que sentía al principio. Por eso cada vez el adicto consume más y necesita intensificar el consumo. El problema es que el cerebro se adapta a esta nueva cantidad de sustancias y entonces necesita volver a consumir más. ¿Qué ocurre? Que cuando el adicto retira la sustancia dice, "Hostia, yo me siento mal. Yo necesito algo que me haga sentir bien. Entonces, busca enamorarse porque el amor también produce dopamina. Come en exceso porque la comida también produce dopamina. Intenta comprar cosas a veces. Mira, ayer escuché una mujer de llevaba casi 10 años de abstinencia, no si llevaba 9, 8 años, me quedé con el caso, que se daba cuenta que estaba recaída porque estaba comprando muchas cosas. dice, "Me doy cuenta que estoy comprando dos o tres cosas de lo mismo. Tengo dos o tres camisetas de este color, tengo dos o tres de lo otro. Estaba gastando más dinero de lo habitual. ¿Qué pasaba? que esta chica había sido había tenido siempre un perfil eh medio bajo y de repente pues la vida le está yendo bien, económicamente le va bien y la chica pues se ha se ha puesto a comprar descontroladamente y ella ve que está recaída y ella no ha consumido, ella no ha vuelto a tomar cocaína, no ha vuelto a consumir alcohol, pero ve que está recaída porque tiene una conducta compulsiva. Entonces dice, "Yo estoy recaída conductualmente", dice, "Yo vengo a ponerme en tratamiento otra vez porque si yo esto no lo paro ahora, yo voy a acabar tomando otra vez la misma sustancia que tomaba." porque ella sabe que su problema no son las sustancias, que su problema es su personalidad y se da cuenta que su personalidad se ha activado. Bueno, pues esta chica seguramente en el momento del tratamiento sustituyó o tapó o lo que hizo fue que quizás no sintió suficiente ese vacío que te deja la droga, lo estuvo llenando con cosas y no se ha dado cuenta hasta que al final una de estas conductas se ha descontrolado. en este caso pues ha sido de las compras y también a veces hemos hablado de que no las drogas tapan muchas cosas, entonces cuando dejas de tomarlas puede aparecer como una tristeza antigua que no se había sentido plenamente antes. Eso, ¿cómo se maneja?
Bueno, cuando dejas de consumir drogas, las tristezas, la euforia, depende qué sentimientos hay que cuestionarlos. Y la manera de gestionarlo. A mí me decían una frase que dirás, "Hostia, pero es que esta frase es muy simple y esto, pero es la que mejor funciona. No te hagas ni [ __ ] caso." Esta frase me la decían a mí y yo pensaba, "Pero yo, ¿cómo no me voy a hacer caso si yo soy un si yo soy un adulto. No te hagas ni caso, porque al final la cabeza va a intentar venderte unas cosas que no son y si le compras esas cosas vas a tener eso que se llaman razones que justifican el consumo. Entonces, cuidado con los sentimientos, cuidado con las emociones que uno siente cuando deja de consumir. Yo lo que haría ahí, si realmente tengo esos estados, sería dejarlos en una terapia, compartirlos en una terapia, hablarlo. Seguramente al hablarlo disminuyan. Y en segundo lugar, mientras lo digo, igual me doy cuenta de lo que estoy diciendo, pero es que en tercer lugar tendré un grupo de compañeros y tendré un terapeuta que me ayudará o bien a desmontar esa idea que mi cabeza está creando y eso que mi cabeza está maquinando para ponerme en un mal estado que me puede llevar a consumir o bien mi terapeuta me ayudará a darle otra lectura que me ayude y no una lectura que me destruya Y en el proceso de de recuperación es inevitable la incomodidad, es necesaria. Yo haría una pregunta. Las personas que no son adictas tienen días que se sienten incómodos. Sí. Entonces, ¿por qué es tan raro que un adicto se sienta incómodo? ¿Por qué el adicto no acepta la incomodidad como una persona normal? Porque el adicto, así como una persona normal evita el malestar, el adicto busca el malestar, porque si encuentra el malestar, tendrá la razón para consumir. Podrá justificar el consumo, podrá justificar eso que para un adulto racional es un es injustificable, pero para alguien que no ha crecido emocionalmente sí es justificable. Por eso el adicto es alguien que busca ponerse mal y por eso a la misma vez le decimos, "No te hagas mucho caso al principio del tratamiento. Sigue las pautas al principio del tratamiento. Sigue las indicaciones de tus terapeutas. Sigue los pasos de los adictos que ya han estado donde estás tú. Sigue los pasos de esas personas que ya han superado esa fase en la que estás tú. Porque esas personas saben cuáles son las trampas psicológicas, esas personas sabemos cómo hemos evitado caer en ellas. Esas personas sabemos cómo hemos superado esas fases, esas personas sabemos cómo hemos cómo nos mantenemos día a día, qué lectura le hemos dado en ese momento a esa situación. totalmente diferente del que no se ha recuperado, porque el adicto que se ha recuperado ha estado ahí y sabe como el otro se siente. Mira, Sabina, yo después del tratamiento me formé como terapeuta especialista en adicciones, me formé como experto en neurociencias, me he formado en psicoanálisis, hecho un montón de formaciones, másters en drogodependencias y nunca en mi vida he aprendido tanto de adicciones como en una terapia de grupo. Nunca en mi vida quieren aprender de adicciones. Estarse en una terapia de grupo es la única manera de aprender de adicciones. Escuchando a un adicto. Ya se puede inventar lo que quiera. Mir, el otro día me trajeron aquí un sistema que decía que recable los circuitos del cerebro y tal. Mira, oye, ¿cuántos adictos habéis recuperado? ¿Cuántos llevan más de 20 años sin consumir? De momento ninguno porque hace un año que tenemos el sistema. Pues cuando tengan 20 20 adictos que lleven más de 20 años sin consumir, me trae el sistema que lo aplicaré en este centro. Porque de todos los adictos que se han rehabilitado, y conozco más de 1000, conozco muchísimos adictos, todos han seguido las mismas pautas, todos han seguido el mismo sistema, porque la adicción es una enfermedad hasta día de hoy incurable. No hay fármaco posible hasta día de hoy que la elimine. Y si habláramos de un fármaco que la elimina, para mí ya no sería una recuperación porque ya necesitarías tomarte otra sustancia. Estarías quitando una sustancia y necesitarías tomarte otra. Entonces seguiría viendo una dependencia. La única recuperación es aquella en la que el adicto se vuelve alguien absolutamente independiente de cualquier sustancia.
Uno de los puntos que hemos comentado en muchos podcast que es imprescindible para superar las adicciones, ¿no? Es crear una identidad nueva. Y en esa construcción de la identidad nueva es importantísimo encontrar un propósito de vida, ¿no? Pero me imagino que tampoco es fácil encontrar un propósito de vida, sobre todo cuando nunca lo has nunca lo has tenido o si lo has tenido, no era real porque estaba subordinado la sustancia.
Propósito de vida. Tarea clave para el mantenimiento de la recuperación, para vivir tranquilo, en paz, para disfrutar de la vida, para encontrar el sentido de vivir. En mi caso, por alguna razón, los propósitos siempre han aparecido desde algo personal. siempre han aparecido desde una situación en la que yo he sido vulnerable, en un problema en el que yo he tenido que resolver, como es, por ejemplo, en mi caso, la adicción y la de muchos adictos, ¿no? Pero sí que hay algo curioso en la rehabilitación, sea tu propósito ayudar adictos o sea tu propósito ser cocinero, como nos decía David aquí el otro día, ¿no? Pero sí que es cierto que la recuperación no tiene sentido pleno. Uno no se siente en paz y en plena recuperación y en armonía con el tratamiento hasta que unos minutitos de su día los utilizan ayudar a otro adicto en compartir ese mensaje. Y ahí uno empieza a sentirse un poquito más en paz, empieza a darse cuenta que la recuperación para él de momento, aunque no tenga su propósito de vida, tiene algún sentido. ya se da cuenta que el mundo le necesita, que hay alguien que necesita de él. Pero entonces todos los adictos serían terapeutas, ¿no? Sino que ahí uno empieza a encontrarle el sentido a la vida y uno se siente en paz y es cuando a uno le vienen las ideas. El otro día, una mujer que se me quedó grabada con más de 30 años de abstinencia me dijo, y es solo lo que me dijo, esto cada uno puede interpretarlo como quiera, ¿no? Pero me dijo, "Mira, Luis, me decía, cuando medito escucho y cuando oro pido." Y esa frase se me quedó grabada. Porque cuando uno medita y uno escucha, vienen esas ideas, viene la creatividad. En la meditación, las ondas cerebrales se vuelven más bajas, se vuelven más lentas y es cuando uno le vienen las ideas, es cuando uno es creativo, cuando uno conecta con eso que quiere hacer en su vida. Mis mejores ideas siempre han venido meditando estando tranquilo cuando estoy muy activado, cuando estoy hiperactivo, cuando no parado de hacer cosas, cuando no me callo, cuando hay mucho ruido aquí dentro, entonces no sé lo que quiero. Entonces voy con el piloto automático puesto. Esto en tratamiento le llamamos el piloto automático. Yo le llamo el burro que no ve. Porque sabes los burros que se ponen aquí una cosa y que no ven para los lados, que se los ven de frente, pues cuando uno no está en tratamiento, cuando uno está no está en recuperación, cuando uno se está drogando, está así. Pero cuando uno se pone en recuperación, medita, descansa y se toma un tiempo para relajarse, esto se va ampliando y uno tiene la capacidad de ver, de observar qué quiero hacer con mi vida. Y ahí aparecen esas ideas. No todos los adictos tienen por qué ser terapeutas, aunque yo recomiendo que alguno se lo haga, que alguno lo estudie y se dedique a compartir el mensaje, porque los que estamos tampoco vamos a durar toda la vida. Entonces, alguien va a tener que continuar todo esto.
Luis, sabemos que el entorno, la familia, los amigos, la pareja son importantísimos para que el adicto entre en tratamiento, ¿no? Pero una vez ya ha entrado en tratamiento, una vez está en abstinencia, ¿qué papel tienen ahí? ¿Cómo pueden ayudarle?
Pues los amigos y los familiares y las personas que conviven con el adicto, si han estado con él en el tratamiento, seguramente también habrán adoptado una nueva manera de vivir. Seguramente habrán tomado un poquito de conciencia de lo que son las adicciones, de los riesgos que conllevan porque uno, aunque tenga predisposición genética, no desarrolla adicción si no tiene riesgo. Entonces, seguramente habrán cambiado su manera de vivir y por lo menos habrán cambiado la manera que tienen de vivir con el adicto, ¿no? Yo lo que hace mi familia cuando uno está conmigo no lo sé, pero lo que hacen conmigo sí lo sé. Y esa nueva manera de vivir con el adicto le ayuda al adicto a hacerse la vida más fácil, hacerse la vida más sencilla. Por ejemplo, primeros meses y años de abstinencia. Recomendable que en las mesas donde se sienta un adicto no haya alcohol. Y ahora salta el adicto que no es alcohólico, que toma cocaína y dice, "Ey, pero yo no soy alcohólico. Yo soy adicto a la cocaína. Mi papá puede consumir alcohol." No, señor, porque cuando tú tomas una sustancia y luego tomas otra sustancia y luego tomas otra, los síntomas en el cuerpo, el cuerpo distingue la diferencia entre el alcohol y la cocaína, pero el cerebro no. Para el cerebro todo es lo mismo. Entonces, cualquier estímulo en temprana recuperación puede hacer que se active el circuito de la adicción y que el adicto tenga una recaída. ¿Qué ocurre? que si si hay una familia que no respeta el tratamiento y toman whiskys y toman vino y toman cerveza y el hermano fuma marihuana y cuando llega a casa huele a marihuana y el amigo que toma cocaína toma cocaína delante de él es muy difícil que se recupere porque los receptores dopaminérgicos aún no están recuperados en cantidad suficiente como para que el adicto se sienta bien, sienta satisfacción por cositas del día a día, salir a pasear, ir en bicicleta, hacer deporte, ir al cine. De ahí que la familia y los amigos también tengan que ponerse en tratamiento. Después, emocionalmente el adicto los primeros meses y los dos primeros años tampoco está preparado para todo, no está fuerte. Hay una metáfora que yo escuché en terapia de grupo que decía que es que las cañas de bambú, cuando tú plantas cañas de bambú, tú las plantas y allí no crece nada. Está eso está años sin sacar una flor. Pero después cuando crecen, por muy fuerte que sople el viento, esas cañas de bambú nunca se caen. El viento nunca las arranca. Y es porque todos esos años que la caña de bambú no florecía estaba echando raíces. Entonces la caña de bambú es muy fuerte, ha estado echando raíces. Los adictos, los primeros meses y los dos primeros años, dos tres primeros años de tratamiento, estamos echando raíces. El otro día un psicólogo deportivo cuando le dije que iba a ir a la Titan Desert, es un psicólogo que le encanta el deporte y acompaña a profesionales, a deportistas. Me decía, "Es que Luis dice, los que habéis estado en adicciones, los que os habéis recuperado, sois personas que tenéis muchísimo aguante con el deporte. Sois personas que cuando construís una organización, una fundación, una institución, como es mi caso, cuando queréis hacer deporte os vais a una Titan Desert o dice, hay adictos recuperados que han llegado a participar en los Juegos Olímpicos. Dice, y soportáis muy bien el estrés." dice, "Habéis soportado tal nivel de estrés al dejar las drogas y las drogas también son estresoras y habéis soportado tal nivel de estrés cuando tomabais drogas que esto unido a lo que habéis aprendido en tratamiento y a las herramientas psicológicas y el entrenamiento que habéis tenido os hace personas muy fuertes psicológicamente os hace personas con un aguante tremendo, no muy fuertes. Yo no diría fuerte porque yo no me considero fuerte psicológicamente. Bueno, me considero fuerte si consideramos que la vulnerabilidad es una fortaleza, que para mí lo es, ¿no? Pero no fuerte de tener aguante, sino de tener habilidades y capacidades de darse la vuelta y de resistencia, que es justamente lo que te explicaba con las cañas de bambú, ¿no? Que han estado tanto tiempo echando raíces que ahora cuando sopla el viento muy fuerte no cae, ¿no? Y este psicólogo me lo explicaba y me decía, dice, "Es normal que te apuntes a una titer." dice, "Y además la la vas a aguantar porque yo le preguntaba, oye, son son seis días en el desierto pedaleando, esto es un es duro. Yo no sé si lo voy a poder aguantar, ¿no?" Y él me explicaba esto, que los adictos, bueno, después de recuperarnos tenemos esta habilidad porque hemos estado mucho tiempo echando raíces.
Pues hoy hemos hablado de este miedo a la abstinencia, de las dificultades que se pueden encontrar en esta abstinencia, pero también de todo aquello que hay y que te espera después de un proceso de recuperación, ¿no? Todo, toda esa luz al final del túnel, toda esa nueva vida tan bonita que que tú siempre dices que te espera más allá de las drogas.
Pues muchas gracias por acompañarnos en este capítulo de hoy. Proponeros que si tenéis alguna propuesta, algún tema especial del que te gustaría que hablara, me lo pongas en un comentario y lo tendré en cuenta para el próximo podcast. Gracias.