Transcription
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos, "Yo me voy y ustedes me buscarán y morirán en pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden ir." Y los judíos comentaban, "¿Será que va a suicidarse?" Y por eso dice, "A donde yo voy, ustedes no pueden ir."
Jesús continuó, "Ustedes son de aquí abajo. Yo soy de allí arriba. Ustedes son de este mundo. Yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho que ustedes morirán en sus pecados. Pues si no creen que yo soy, morirán en sus pecados."
Ellos le decían, "¿Quién eres tú?" Jesús les contestó, "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo. De ustedes tengo mucho que decir, mucho que juzgar, pero aquel que me envió es veraz y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él."
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús, "Cuando ustedes hayan levantado en lo alto al Hijo del Hombre, entonces sabrán que yo soy y que no hago nada por mí mismo, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada."
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
Palabra del Señor. Gloria [canto] a ti, Señor Jesús.
La primera lectura, que es un pasaje del libro de los Números, trae dos lecciones. La primera es importante saberla. No está prohibido hacer imágenes. Dios le da una orden a Moisés. ¿Qué orden? Que haga una serpiente de bronce. No está prohibido hacer imágenes, lo que está prohibido es adorar las imágenes. Nosotros los católicos no adoramos las imágenes.
Nos encontramos con una situación dolorosa. Han aparecido serpientes. Están causando estragos, matando a los israelitas. Y Dios le da una orden a Moisés que fabrique una serpiente. Moisés hace una serpiente de bronce, la pone en lo alto y todos aquellos israelitas que contemplan a la serpiente de bronce no mueren. Son salvados del veneno de las serpientes.
Y esto me lleva a la segunda lección. La primera es que no está prohibido hacer imágenes. La segunda es más profunda y tiene que ver con el evangelio de hoy. Les pregunto, esa imagen de la serpiente de bronce que es elevada y que permite a los israelitas ser salvados del venero de las serpientes, ¿a quién está anunciando? a Jesús, a Jesús en la cruz. Esa serpiente de bronce es un anuncio de Cristo en la cruz.
Hemos escuchado en el evangelio. Jesús le dice a los judíos, "Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombre, sabrán que yo soy." ¿Quién es el Hijo del Hombre? Jesucristo. Y fíjense esa expresión yo soy es muy importante en los labios de Jesús. Esto me lleva también al Antiguo Testamento. El nombre de Dios por excelencia en el Antiguo Testamento es Yahvé. ¿Qué significa Yahvé? Yo soy el que soy. Jesús está diciéndonos que cuando él vaya a la cruz y sea elevado en la cruz, se va a manifestar como Dios, el Dios crucificado. Y esto será un escándalo para los judíos, porque ningún judío va a creer que Dios va a morir en la cruz. Es un escándalo para nosotros, ¿no, hermanos? Nosotros creemos que Dios ha hecho hombre, se llama Jesús. Y creemos que Jesús, quien es Dios, muere por nosotros en la cruz.
Por eso, hermanos, faltando pocos días para la Semana Santa, tenemos que contemplar a Cristo en la cruz. Nos hace mucho bien contemplar a Cristo en la cruz. Recordemos las cuatro lecciones que trae Cristo en la cruz. Número uno, nos muestra el amor de Dios. El Dios crucificado está ahí por amor. Contempla a Cristo en la cruz y convéncete que Dios te ama tanto que ha dado su vida por ti, por todos.
La segunda lección, la malicia del pecado. El Dios crucificado nos enseña que el pecado es algo tan grave que ha costado la muerte del Emmanuel, Dios con nosotros. Por eso, hermanos, al contemplar a Cristo en la cruz, sacamos el propósito de luchar contra el pecado.
La tercera lección es que si el maestro ha ido a la cruz y ha cargado con su cruz, ¿qué debemos hacer nosotros? ¿Rechazar nuestras cruces? No tenemos que cargar con nuestra cruz, que es la cruz con minúsculas y ponerla en la cruz con mayúsculas. ¿Cuál es la cruz con mayúsculas? la de Cristo. Hermanos, todos tenemos cruces, pero hay dos posibilidades. O las llevamos con Cristo o las llevamos sin Cristo. ¿Cómo tenemos que llevarlas? con Cristo. Por eso descarga en el Señor tus problemas, tus agobios, tus dolores, tus sufrimientos, tus frustraciones. Hermanos, pongamos nuestras cruces en la cruz redentora, la cruz de Cristo.
Y la cuarta lección es que la cruz no es lo definitivo. La cruz va a desembocar en la resurrección. Vamos a acabar la paz, la cuaresma. Luego de la cuaresma, ¿qué viene? La Pascua. Tras la cruz viene la resurrección. Tras la muerte viene la vida.
Hermanos, contemplemos a Cristo en la cruz. Contemplemos al Dios crucificado. Que la Virgen Santísima nos preste sus pupilas para contemplar a Jesús en la cruz y tomar conciencia del amor de Dios, de la malicia del pecado, de la necesidad de llevar con paz las cruces de cada día, poniéndolas en la cruz de Cristo y de saber que la cruz no es lo definitivo. Lo definitivo es la gloria. Que así sea. Amén.
Queridos hermanos, la primera lectura que es un pasaje del libro de los Números, trae dos lecciones. Primero, y esto hay que explicarlo a los hermanos evangélicos, no está prohibido hacer imágenes. Dios le pide a Moisés que haga una imagen. ¿Qué imagen? Una serpiente. ¿De qué? De bronce. El segundo punto conecta con el evangelio. Esa serpiente de bronce elevada que salva a los israelitas del veneno de las serpientes. ¿A quién está anunciando? A Jesús en la cruz.
El evangelio de hoy nos presenta estas palabras de Jesús. Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombre, sabrán que yo soy. Yo soy. ¿A qué nos lleva? A Yahvé. ¿Qué significa Yahvé? Yo soy el que soy. En la cruz está Dios crucificado. Jesucristo es Dios hecho hombre.
Hermanos, se acerca la Semana Santa. Contemplemos a Cristo en la cruz para tomar conciencia del amor de Dios, para tomar conciencia de la gravedad del pecado, para tomar conciencia que todos tenemos cruces y hay que ponerlas en la cruz de Cristo y para tomar conciencia que la cruz no es lo definitivo. Ya se está acabando la cuaresma. Luego de la cuaresma, ¿qué viene? La Pascua. Lo definitivo es la resurrección, la vida eterna, la gloria. Antes hay que pasar por la cruz como el maestro.
Pidamos a la Virgen que nos ayude a contemplar a Cristo en la cruz para tomar conciencia de que Dios nos ama tanto que ha muerto por nosotros.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, dulce corazón de María, sea salvación. San José, ruega por nosotros.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.
Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.