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Discriminacion perfecta

Cristian Folgar10:34

Transcription

Pero cruzaron un tipo de discrimine de discriminación que es la que llamamos discriminación perfecta o discriminación de primer grado. Esto ocurre cuando el productor está en condiciones de cobrar por cada unidad que vende un precio distinto, y ese precio que te va a cobrar por cada unidad vendida es igual al máximo precio que la curva de demanda está dispuesta a pagar por cada una de esas unidades. Ese precio habitualmente se lo conoce como precio de reserva, es decir, el máximo precio que un demandante está dispuesto a pagar por determinadas unidades. Se llama precio de reserva.

Digamos qué pasaría en este caso. Tendríamos la curva de demanda por el bien. En este caso, la curva de costo marginal del productor. Se ve esta es la única curva de costos que vamos a trazar en este gráfico. Aquí tenemos representada la curva de ingreso marginal, pero vamos a ver que ya tiene poca relevancia cuando hacemos una discriminación perfecta. Para comparar, primero vamos a determinar cuál sería el equilibrio si esta empresa no tuviera la facultad de discriminar o la posibilidad de discriminar y quisiera maximizar sus beneficios. Las cantidades óptimas que maximizan los beneficios serían aquellas que las encontramos donde el ingreso marginal se cruza con el costo marginal. En este caso, sería Q estrella. Cuando estoy dispuesto a pagar la demanda por extensiones, lo buscamos en la curva de demanda y eso nos daba P estrella o Q estrella, sería el par de puntos que solucionarían la maximización de beneficios de este productor si no pudiera discriminar.

¿Cuál sería la solución cuasi competitiva? Es decir, aquella situación en la cual estaríamos en competencia perfecta. La ubicaríamos en el punto en el cual la demanda se cruza con el costo marginal. En este caso, las cantidades óptimas serían Q doble estrella y el precio sería P sub C.

Veamos ahora, habiendo ya encontrado estos dos pares de puntos, cómo funcionaría la discriminación perfecta. Si el productor puede cobrar por cada unidad que va vendiendo el máximo precio posible que la demanda está dispuesta a pagar, ya no tiene sentido la curva de ingreso marginal, pues cada vez que se quieren vender unidades adicionales el precio baja siguiendo la curva de demanda, pero no hace falta bajar el precio a las unidades anteriores, justamente porque el productor puede discriminar de manera perfecta. De modo tal que el productor nos va a ir ofreciendo, siguiendo la curva de demanda, hasta el punto en el cual el máximo precio que la demanda está dispuesta a pagar se iguala con el costo marginal de producir esa última unidad.

En todo el trayecto que va desde el origen hasta Q doble estrella, el costo marginal está por debajo de la curva de precios o de ingreso medio o función de demanda, como lo estamos definiendo. Con lo cual, ante una situación de discriminación perfecta, se ofrecen las mismas cantidades que en competencia perfecta. La suma de los excedentes, es decir, el excedente que queda para el productor y el consumidor, son las mismas en competencia perfecta y en discriminación perfecta. La diferencia es que cuando estamos en la situación de competencia perfecta, el excedente del consumidor vendría determinado por el precio que pagarían por todas las cantidades, pues el precio sería único y la demanda, es decir, todo este triángulo que estoy señalando con el cursor, es la suma cuasi competitiva. El excedente del productor, dado por el precio al cual vendería todas las unidades que ofrece, que sería siempre el mismo, y el costo marginal, sería todo el área que estoy señalando ahora con el cursor. La suma de ambos, que vendría a ser toda esta área que estoy señalando ahora con el cursor, sería la suma de los excedentes generados en la solución cuasi competitiva.

¿Qué pasa cuando podemos hacer discriminación perfecta? No va a haber excedente del consumidor, pues justamente el consumo lo va a ir pagando por cada unidad que compre, o los consumidores se pagarían por las cantidades que compran lo máximo que están dispuestos a pagar. De modo tal que, por definición, no se genera excedente del consumidor. Para el bien, como vemos en el gráfico, la suma de los excedentes es idéntica en discriminación perfecta o en competencia perfecta. La diferencia no está en la suma, la diferencia está en que en la discriminación perfecta, todo el excedente que haya es para el productor, nada para el consumidor. En términos de excedentes, todo para el productor.

Ahora bien, suena paradójico que una situación en la cual una empresa tenga tanto poder de mercado hasta el punto de poder vender cada unidad a un precio distinto, y ese precio será el precio de reserva de la demanda, se generen iguales excedentes que en competencia perfecta. Si bien resulta paradójico, también es lógico que así sea, pues justamente la discriminación perfecta nos permite sacar de juego del análisis al respecto del ingreso marginal, cayendo más rápido que la función de precio. Y esto tampoco lo podríamos considerar una situación ineficiente, pues la curva de demanda se construye bajo el supuesto de la maximización de la utilidad del consumidor, de modo tal que los puntos sobre la curva de demanda son puntos que surgen de una maximización de la utilidad. Ya con lo cual no podríamos decir que lo que resultará de una maximización de utilidad sea algo ineficiente.

El punto de la discriminación perfecta radica básicamente en que todo el excedente que aparece es para el productor. El poder de mercado que tiene el productor no se refleja, no se genera en base a producir menos que en competencia perfecta, como vemos la diferencia que es entre Q estrella y Q doble estrella, siendo que Q estrella eran las cantidades que maximizaban el beneficio sin discriminar y Q doble estrella las cantidades que maximizan el beneficio en la solución cuasi competitiva. Al generarse más cantidad, el Q doble estrella en lugar de Q estrella, eso permite crear más excedentes respecto a una situación de maximización libre, digamos, sin discriminar. El hecho de que se produzcan y se ofrezcan Q doble estrella, que es justamente el punto donde el precio se iguala con el costo marginal, no garantiza que la suma total de los excedentes sea idéntica a la competencia perfecta, más allá de cómo se distribuyen entre el consumidor o los consumidores y los oferentes.