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V. Completa. “La clave de todo es tener un sentido de vida”. Emilio Duró, empresario y profesor

AprendemosJuntos57:40

Transcription

Muchas gracias. Y para mí es un placer estar aquí. Yo soy Emilio Duró. Soy padre, para mí es lo más importante. Esposo. Tengo hermanos. Soy empresario y, desde hace muchos años, estoy intentando saber qué tiene sentido en la vida. Tengo 64 años. Pronto, me fueron bien los estudios. Después, me fui al mundo empresarial. También tuve la suerte de que me fueron relativamente bien los éxitos empresariales y, en un momento determinado de mi vida, cuando todo iba bien, cuando todo me funcionaba, cuando pensaba que la vida era maravillosa, me di cuenta de que no era muy feliz. Esto coincidió con un golpe en la vida. Todos tenemos golpes en la vida. La Universidad Harvard dice que tenemos un mínimo de cuatro grandes golpes en la vida. Pues a mí se me juntaron golpes personales y tuve un momento de tristeza. La vida es un código de barras. Hay rayas blancas, rayas negras, y creo que lo más importante es ver cómo ves más blancas que negras. Y, como os digo, la vida me cae y empecé a preguntarme de qué va esto. Y yo siempre me dije: "¿Por qué nací? ¿Nací al azar? ¿Tenía que nacer?". Y yo creo que esto es el Camino de Santiago. En el Camino de Santiago, tú sales, y los que habéis hecho el Camino de Santiago lo conocéis, sales y hay gente que quiere ir contigo y tú no quieres ir. Hay gente con la que tú quieres ir, ellos no quieren ir contigo. Hay gente que te acompaña todo el camino. Hay gente que te acompaña en pequeños trocitos. Vosotros hoy me estáis acompañando en un día del Camino de Santiago. Pero, claro, a medida que uno se va haciendo mayor, se da cuenta de que llega al final del Camino de Santiago. Y yo lo que trataré hoy de explicaros lo mejor que pueda y con lo que sepa es lo que yo creo. Cuando me preguntéis cosas, os diré lo que he ido aprendiendo con 64 años. Seguramente, si me llegáis a preguntar esto hace 20 años, o hace 30, o hace 40, os habría dicho lo contrario. Y, además, que tiene que ver con lo que yo llamo la esperanza. Veréis que vivimos en un mundo rodeado de malas noticias. Vivimos en un mundo donde parece que todo es un desastre, en el cual hemos dejado de reír. Los niños ríen 200-300 veces al día, nosotros no llegamos a 20 al mes. Hemos puesto el mal humor de profesión. Si ríes, no trabajas. Todo tiene que ser científico. Y yo tengo mis dudas. Tengo mis dudas porque las cosas más maravillosas de la vida creo que no se pueden demostrar. Y esto es un poco de lo que me he dado cuenta con el tiempo: que, al final de la vida lo único que te importa son los seres que has amado, las personas que han estado a tu lado. Me doy cuenta de que la causa principal de tristeza, hoy, en la vida es la soledad, es curioso. En un mundo como el nuestro, porque vosotros venís de familias, aquí, latinas, la mayoría, como yo, y nosotros, cuando estábamos tristes, ¿qué hacíamos? Nos abrazábamos, nos tocábamos, nos besábamos. Ahora preguntamos a Google qué tenemos que hacer, o a la inteligencia artificial. Y digo: "Pues no sé si yo estoy equivocado, que podría estarlo, o si quizás tengo razón". Esto es lo que intentaré explicar. Hay un experimento que me encanta, de la Universidad Harvard, para mí extraordinario: se cogen unas ratitas y se ponen en un jarrón con agua. Una ratita de laboratorio aguanta entre 13 y 15 minutos nadando antes de ahogarse. A los 13 minutos, se ahoga. Y esto se hace con muchísimas ratitas. Me imagino que antes de que se ahoguen las salvan. Y a una, cuando está a punto de ahogarse, se la coge y se la saca y se la deja descansar sobre un taburete o una mesita. Ella descansa, se recupera y al cabo de poco tiempo la vuelvo a poner. Ella vuelve a nadar y, cuando está a punto de ahogarse, se la saca y se la vuelve a poner, y se hace así varias veces. Esta ratita aguanta 60 horas nadando. ¿Y por qué aguanta 60 horas? Porque tiene la esperanza de que la salvarán. Yo creo que la vida es esperanza. ¿Quién nos ha muerto la esperanza? Es decir, ¿podemos luchar con el dolor, pero podemos luchar con el sufrimiento? Y yo creo que sí. Y en las escuelas nos enseñaron matemáticas, física y química. ¿Alguien nos enseñó cómo superar los malos momentos? ¿Alguien nos enseñó cómo vivir ante la adversidad? ¿Alguien nos enseñó la humildad y una serie de cosas? Si queréis, os intentaré explicar lo que sea. Entonces, yo creo que hemos cometido un error serio: lo que no se puede demostrar no existe. Todos queremos dedicarnos a las ciencias y no a las letras, pero las grandes preguntas de la vida, quién soy, dónde estoy, por qué estoy aquí, las seguimos teniendo. Pero yo os pido un favor: no me hagáis caso, yo no me aclaro con mi vida. La gente me dice: "¿Eres optimista?". Pues depende del día. "¿Y eres feliz?". Pues depende del día. Entonces, ¿mi objetivo? Pues, el otro día viendo un vídeo maravilloso de Albert Espinosa, creo que el objetivo de la vida es ir a dormir sin miedo y despertar sin angustias. Y creo que hemos conseguido un mundo donde todos vamos angustiados. Y mi pregunta es muy simple, leía el otro día en un diario. Había un señor que había perdido un hijo, y después al segundo hijo, con seis años, con una enfermedad rara. Y creo que el título era "¿Y tú por qué corres?". ¿De acuerdo? Y esta fue mi pregunta: "¿Y yo por qué corro?". En un momento determinado de la vida, me di cuenta de que corría, corría, pero no sabía por qué corría. Y creo que a veces tenemos que pararnos a pensar por qué corremos. Nos pasamos la vida corriendo sin sentido. Veía un vídeo maravilloso de Ric Elias, que es aquel señor que se estrelló en el río Hudson. Él dice que iba en un avión y, de repente, el piloto ve que esto se está moviendo y dice: "Preparaos para el impacto". "En ese momento, supe que me moriría. Y a medida que estábamos cayendo...", y os lo resumo muy rápidamente, "tres cosas pasaron por mi mente: la primera, me di cuenta de que la vida cambia en un instante". Y de eso yo me di cuenta, que yo sabía luchar contra golpes técnicos. ¿Cómo luchas contra golpes emocionales? Porque luchar contra un momento que puedas resolver logicomatemáticamente es fácil. ¿Cómo luchas con algo que no siempre depende de ti? Entonces, él dice: "En ese momento me di cuenta de que la vida cambiaba en un instante y me dije una cosa a mí mismo: si salía vivo, guardaría el vino malo y me tomaría el bueno". Y es curioso, nos pasamos la vida guardando y diciendo "En el futuro seré más feliz". El segundo, dice: "A medida que estábamos cayendo, me arrepentí de los malos momentos que había hecho pasar a gente que me quería". "Me arrepiento del tiempo que he estado discutiendo con gente que quería. Y si saliera vivo, tengo claro que prefiero ser feliz a tener razón". Dice: "Y, también, cuando caíamos, me di cuenta de que morir no da miedo, pero es muy triste, es muy triste. Y me dije a mí mismo: '¿Qué es lo que te importa en la vida?'. Y lo único que me importaba era ver crecer a mis hijos. Al fin y al cabo, salvé la vida de milagro". Es aquel famoso accidente. "Y, cuando estaba, al cabo de un mes, en la función de teatro de mi hija, ella estaba bailando, no es una gran bailarina, pero hacía lo que podía, me puse a llorar como un loco porque entendí el sentido de la vida. Entendí que lo único que me importaba en la vida era ser un buen padre, solo quería ser buen padre". Entonces, estoy abierto a las preguntas que queráis. Os diré lo que me habría gustado que me hubieran dicho cuando tenía 20 años. Os intentaré transmitir mi experiencia. ¿Es la idónea? Creo que no, o sea, en la vida hay tantas realidades como gente que mira. "¿Y con esto qué consigues?". Pues depende. En unos momentos, ser feliz. En otros, sobrevivir y, en otros, lo que puedo. Me ha costado muchísimo entender de qué va esto y no lo sé, pero sí que tengo una cosa clara: que no os maten el sentido de vida, ¿de acuerdo? Y la principal causa de la infelicidad es la soledad. La soledad, la soledad. Y es increíble que a nosotros nos vengan a explicar los del norte cómo ser felices. La Universidad Michigan hizo un estudio el otro día para ver cómo es la gente que más éxito tiene en la vida y vive más. Lo primero es que no vienen solos. Y lo segundo, que tienen una vida social activa. Es decir, se han gastado una fortuna para descubrir el bar y la familia. ¡Pero si lo conocemos de toda la vida! ¡Si llevamos toda la vida en esto! ¿Nos lo tenéis que explicar a nosotros? Y por eso te viene una persona con "las doce leyes del éxito", con 18 divorcios, y te dice cómo ser feliz. Digo: "No me toques". Porque la mala suerte se pega, la mala suerte existe, después os lo enseño.

Muchas gracias. Hola, Emilio. Me llamo Johana Ríos y te haré una pregunta que creo que nos pasa a la mayoría de la población. Acabas de decir tú que los niños ríen como cientos de veces al día y, sin embargo, los adultos, como 20. Y creo que es porque tenemos un sentimiento de no llegar a todo. Vida profesional, vida personal... Si dedico mucho a la personal, tengo cargo de conciencia por no mejorar la profesional. Si dedico a la profesional, tengo cargo de conciencia por no atender la personal. Entonces, creo que vivimos en una sociedad en la que vamos súper, súper, súper deprisa, no tenemos tiempo ni de sonreír, como tú muy bien has dicho. A mí me gustaría saber qué opinas sobre esta manera de vivir tan deprisa que tenemos hoy en día.

Creo que tienes toda la razón, toda la razón en el sentido de que... Por ejemplo, hay un vídeo maravilloso de un señor que se llama Tal Ben-Shahar, profesor de la Universidad Harvard, que es sobre felicidad y es muy curioso. Y, entonces, él pregunta a madres y a padres qué es lo que más aman. En este caso, lo hizo para madres y dijeron: "A mis hijos". Es curioso, y esto lo diríamos todos los que tenemos hijos. Y se da cuenta de que cuando están con ellos no son felices. ¿Y por qué? Pues es muy simple. Si pongo una canción que te gusta, le pondrías un 10. Si le pongo otra canción que te gusta, otro 10. Pero si pones las dos canciones a la vez, ¿qué tienes? Un estrés insoportable. Esta es la vida moderna. Si tú estás cocinando, eres feliz. Si trabajas, eres feliz. Si celebras un cumpleaños, eres feliz. Si estás con tu hijo, eres feliz. Si estás enviando un whatsapp, eres feliz. Si estás escribiendo un mail, eres feliz. ¿Cuándo dejas de ser feliz? Cuando intentas hacerlo todo a la vez. Dejas de ser feliz y lo que tienes es un estrés insoportable. Y este creo que es el motivo principal de la ansiedad, que siempre acaba en depresión. En Ludwig creo que también ha hecho un reportaje precioso de por qué aumenta la ansiedad, la tristeza. Y es curiosísimo: es por la búsqueda del placer, que tiene que ver con lo que ahora diré. Es decir, ¿qué es la búsqueda del placer? Todo es materia, eres un animal que sobrevive. Claro, si somos animales, ¿qué hace un animal? Buscar el placer. Lo que hace es sobrevivir. No tiene preocupaciones sobre si es bueno o malo, cosa que intenta sobrevivir. Esto es lo que hemos dicho a los niños, que el objetivo es sobrevivir. El objetivo es sobrevivir, de manera que vale todo. "Busca el placer". El placer mata. Esto es enfocar la vida por trabajo, no por proyecto. Una neurona conecta con la otra y la hace vibrar a través de una cosa que se llama dopamina. Da placer, pero no da felicidad. Es la diferencia entre bienestar y felicidad. En cambio, hay otra alternativa, que es la serotonina. La serotonina es que una neurona conecta con la otra y, en vez de hacerla vibrar, la tranquiliza. Mientras que la dopamina se produce individualmente, con uno mismo, la serotonina se produce con los demás, haciendo la vida fantástica al resto. La dopamina mata la serotonina. Fijaos que esta sociedad moderna, tienes toda la razón, la basamos en la inmediatez, en la falta de propósito en la vida, porque nos hemos centrado en cómo vivir, no en qué vivir. Desde que nacemos hasta que morimos, solo buscamos una cosa: que nos quieran. Todos buscamos amor. Y estamos delante de una pantalla plana y nos dejamos la vida para ver cuántos likes he tenido, ¿me entendéis? Y, claro, ¿cuándo consigues likes? Cuando haces las mayores salvajadas del mundo. Y, segundo, una sociedad inmediata. Fijaos que antes veíamos una serie, la veías un lunes y el lunes que viene era la segunda parte. Hoy ves 18 capítulos seguidos. "¿Es que he pedido tal cosa y todavía no me ha llegado?", ¿entendéis? "¡Si la has pedido hace una hora!". "Sí, pero no la tengo". Es una sociedad de todo al momento. Hay un experimento interesantísimo de Harvard. Se ponen niños de dos-tres años y se les pone una chocolatina encima de la mesa. Dicen: "Si te la comes, no te daré otra. Si no te la comes, te daré otra". Algunos niños... Tienen dos o tres añitos. Dice la profesora: "Yo ahora saldré". Algunos niños se ponen nerviosos cuando sale la profesora, miran la chocolatina y los ves cómo se controlan, hacen así y no se la comen. Y hay otros niños que se comen la suya, la del vecino y todas las que encuentran. Se mira la vida de estos niños. Aquellos niños capaces de resistir la tentación de comerse la chocolatina, sacan mejores notas en la escuela, aprobaron seis o siete veces más las carreras universitarias, su vida va muchísimo mejor, sus trabajos van muchísimo mejor, tienen menor tasa de divorcio... O sea, objetivamente, han conseguido resultados brutalmente superiores a quién? A los niños que se la comieron. Y fijaos que esto es curiosísimo. ¿Y por qué? ¿Con niños de dos o tres años? ¿Por no comerte una chocolatina? Es por la capacidad de diferir recompensas. Por eso, si yo soy capaz de no comerme la chocolatina, ya veréis que esto se hace de pequeñito, esto ¿qué provoca? Que, ante un problema con mi pareja, digo: "Hablemos mañana, que ya sabes que te quiero". Implica compromiso. Son capaces de que, si se cruza un coche, se controlan y dicen: "Pobre hombre, quizás tiene prisa". Entonces, la sociedad actual es así. Es una sociedad inmediata, los niños se concentran mucho menos, es verdad, tienen que hacer 24 o 25 cosas a la vez, lo tienen todo a la vez, y esto provoca ansiedad. ¿Y qué provoca la ansiedad? La ansiedad provoca depresión. Aquí tenemos los datos. Ya tenemos más del 15% de los niños, hoy, con ansiedad, más del 14%, con depresión y otras enfermedades mentales. Si las sumáis, es el veintitantos por ciento. Con más de 50 años, más del 40% de la población tiene problemas mentales, falta de sueño, ansiedad. Y esto tiene una explicación. Durante 3,8 millones de años, ¿cuál ha sido el objetivo de la vida? Sobrevivir. La genética es muy dura. Lo decía Punset. Cuando sale una gacela coja, los leones no dicen "A la coja, no". Van a buscar a la coja. Después esto era muy simple. Yo habría muerto, con sinusitis. Pequeño, habría muerto. Era una vida corta. Vivíamos muy poco. Y salíamos a cazar. Hubo una sequía hace muchos años y esto provocó que el ser humano muriera, la mayoría, y, por primera vez en la vida, fueron capaces de cultivar o de tener un animal que podían ordeñar. Y aquí empiezan las preocupaciones. Porque nos asentamos, y tengo que plantar algo, regarlo, abonarlo y, sobre todo, que no vengas tú y te lo comas, que es mío. ¿Cuántos trajes tenéis, o abrigos, en casa? Y los pasáis de invierno a verano, de verano a invierno. "Uno de hace 20 años algún día me irá bien". Seguimos viviendo en la jungla. Todavía vamos al buffet libre y nos lo comemos todo. "No, por si acaso". Todavía vamos a los hoteles y nos llevamos los jabones, las zapatillas blancas. ¿Y por qué te los llevas? No puedes evitarlo. Fijaos que todo es un sin sentido. Esto es porque para la sociedad moderna, lo siento muchísimo, a la que vamos, no estábamos preparados, nunca nadie ha vivido así, nunca. Y esto es lo que provoca la ansiedad, la tristeza y todo lo que estáis viendo. Entonces, fijaos que es un cambio total sobre lo que habíamos vivido. No tiene nada que ver la vida que llevamos ahora con la que llevábamos, ¿cuándo? Hace 200, 300 y 500 años. Y hemos pasado de que el objetivo en la vida era sobrevivir a que el objetivo hoy es vivir. El objetivo no es poner años a la vida. El objetivo es poner vida a los años. Pero, claro, lo que se ha hecho ha sido duplicar otra vez la esperanza de vida. Y los que estáis aquí viviréis 31.000 días de media. Si vives 10.000 días, ¿qué es la vida? Sobrevivir. Si vives 20.000 días, ¿qué es? Conocimientos es vivir. Si vives 31.000 días, ¿qué es la vida? ¿Se puede vivir 100 años con una persona triste? ¿Se puede vivir con un amargado durante 100 años? Algunos de vosotros pensáis en la pareja que tenéis. ¡No muere hasta los 100! Dicen: "¡No jodas!". Pues sí. "A mi pareja no le importa que viaje". ¿Por qué le ha de importar? Dice: "Me ha salido un proyecto fuera". "¡Cógello, cógelo!". Lo que estáis pensando es que queréis vivir con una persona que esté loca, que baile, cante, sienta, transmita vida. Y por primera vez en la vida, estas ya no son las actitudes. Yo me equivoqué. Como esto me funcionaba bien, pensaba que la vida eran conocimientos. Después, me di cuenta de que aparte de los conocimientos, hace falta una manera de ver la vida. Yo ficho a la gente en función de cómo sube las escaleras. Hay gente que transmite, ¿no lo habéis visto? Y me doy cuenta de que no solo son conocimientos, también son actitudes. Pero las actitudes son el cubalibre, recordaos de la dopamina, esto sirve puntualmente. El estado de ánimo es puntual, aquello que es importante es tu sentido de vida. En Viktor Frankl descubre que la gente en los campos de concentración nazi que lo ha perdido todo muere en menos de dos semanas. La gente que tenía un niño enfermo o los padres enfermos tardaba más en morir o no moría. Y descubre una cosa terrible: que la vida solo es maravillosa cuando tienes un porqué, no solo un cómo. Y diferencia entre cuerpo y alma. ¿Qué es cuerpo? Lo que es tangible, cómo vivir. ¿Qué es alma? El porqué vivir. Después solo podréis vivir felices si tenéis un porqué levantaros cada mañana. Y la vida no es lo que nos explicaron. ¿Queréis cambiar estados de ánimo? ¿Os atrevéis? Los que queráis poneos de pie si podéis y a la persona que tengáis al lado le dais un abrazo fuerte de siete segundos. Siete segundos. ¿Habéis visto cómo os ha cambiado el estado de ánimo? ¿Habéis visto cómo reís? Y os diré más, aunque parezca una tontería, ¿habéis visto que algunos de nosotros no somos capaces de aguantar siete segundos abrazados? Esto es una enfermedad muy grave, ¿de acuerdo? Los niños que no han sido tocados no saben tocar. Y esto normalmente se acaba en depresión. Creo que es una enfermedad que se llama alexitimia, incapacidad de expresar emociones. ¿De acuerdo? Entonces, ya veis que es mucho más efectiva un abrazo que cualquier otra cosa. Y habéis visto que las niñas hacéis así? Las chicas. ¿Habéis visto cómo ha cambiado el ambiente de la sala? Después cuando tengáis alguien que lo está pasando mal, no le dejes soltar un rollo, dale un abrazo, dile cómo le quieres. ¿Qué buscan vuestros hijos? ¿Qué buscáis vosotros? ¿Qué buscamos en la vida? ¿Qué estoy buscando yo? Que me quieran. Eso es lo que estamos buscando. Pero, claro, si esto lo transformamos en likes, lo tenemos difícil. Y no sé si te he contestado. Con esto, ¿qué os trato...? Podéis sentaros, muchísimas gracias. ¿Y con esto qué hemos hecho? Hemos hecho un mundo, para vosotros y para mí, donde cada día, ahora te la juegas. Cada día tomáis 35.000 decisiones, ¿lo sabíais? Por lo tanto, ¿qué te jugarás? Es un mundo de "Si no lo tengo ahora, ya te lo puedes quedar". Después, "Es que me la juego. El tren pasa una vez por la vida". El tren pasa cada día 35.000 veces. ¿Me entendéis? Lo que hemos hecho, de angustias. Siempre te la juegas. Al que se para, lo adelantan. ¡Pues que me adelanten, tú! Si vas por la carretera y hay alguien que te pone las luces en el cogote y tú te apartas, te adelanta y le haces así y él te hace así... ¿Por qué compito con alguien que no he visto? Después fijaos que esta es la vida actual: ansiedad. Yo siempre me hago una pregunta: ¿somos abejas o somos moscas? Somos moscas, hombre. Las abejas ven la miel. Las moscas ¿qué ven? La porquería. Después, nuestra mente está especializada en ver el error. Si hay una falta de ortografía, ¿qué veréis? La falta de ortografía. Nuestra mente se dedica... Es un buscador. Y lo que quiere es sobrevivir, no vivir. ¿Cómo reprogramamos la mente para que cuando os miréis al espejo, chicos o chicas, y os salga un grano veáis el resto de la cara? ¿Cómo conseguimos que por la mañana os digáis todo lo bueno que tenéis y no lo que os falta? ¿Cuántos de vosotros programáis sueños? ¿Cuántos de vosotros tenéis una lista de cosas buenas en la vida? Dices: "Mira qué suerte. Estoy vivo. Soy el espermatozoide que ganó". No es ninguna broma. Imaginaos el resto. Siempre lo he pensado. "Tengo familia". ¿Cuántos de vosotros cantáis? Esta mañana, al venir aquí, ¿qué habéis dicho? "Mira qué suerte, llueve. Seguro que saldrán setas. Seguro que... Mira qué suerte. ¿Estoy vivo?". ¿Cuántos habéis cantado con vuestra familia? Si nos hemos cargado el arte, el baile, el canto. Por favor. Si no hay nada mejor en la vida que cantar para cambiar el ánimo. En la vida todo empieza con una emoción y acaba con una emoción. ¿Cómo puede ser que nos hayamos cargado millones de años de sabiduría, de letras? Porque las letras no buscan el cómo, buscan el porqué, por qué naciste, por qué, qué sentido tiene esto. ¿Cómo hay gente que se ha cargado miles de años? ¿De qué? De emociones. Y de eso me he dado cuenta con los años, pero no me lo preguntes con 20 años, que esta es mi gran pregunta. Si viviréis 100 años, ¿quién os tiene que explicar de qué va la vida? ¿Gente con 200 años o gente con 100? Porque somos mucho más tontos, pero mucho más sabios. ¿Hay algún abuelo aquí? ¿Qué es lo que más amáis en la vida? Es así. Has visto que eras duro con tus hijos y ahora...? ¿Sabéis que un abuelo que no ve a sus nietos pierde esperanza de vida? ¿Sabéis que un padre o una madre que no ve a sus hijos pierde esperanza de vida? ¿Quién dijo que el éxito era fuera? ¿Qué pasa cuando no ves a tus seres queridos? Hemos preguntado a gente con 100 años de qué va esto. Hemos preguntado de qué se arrepienten. ¿Sabéis de qué se arrepiente la gente cuando se muere? De cinco cosas. La primera, de haber hecho lo que los demás querían y no lo que él quería. De haber vendido la vida. No vendáis la vida. De lo primero de lo que todo el mundo se arrepiente es de haber vivido la vida que querían sus padres. ¿Y cuál es el problema? Nuestros padres, abuelos y bisabuelos vivieron una vida que no es la actual. La segunda cosa de la que todo el mundo se arrepiente: de haber trabajado tanto, a costa de la familia y la salud. Trabajad fuerte, nunca a costa de la familia ni de la salud. En la vida hay cosas importantes y cosas secundarias. La tercera cosa de la que todo el mundo se arrepiente es de no haber expresado más emociones positivas, tocado más, abrazado más, besado más, sentido más. La cuarta cosa de la que todos se arrepienten es de haberse ido a vivir lejos de sus seres queridos. Hasta 1900 no viajábamos. A partir de 1900, ¿dónde estaba el éxito? En Silicon Valley. La pregunta es: ¿qué se te ha perdido en Silicon Valley? Solo como una bola, sin tus seres queridos. Lo estoy diciendo en serio. ¿Se puede ser feliz cuando no te ven los padres, los abuelos? Cuando tu madre tiene una enfermedad y no la ves? Tened cuidado. Yo no digo que la gente no viaje, todo lo contrario. Pero tened cuidado porque ya el objetivo de la vida no es sobrevivir, no es solo material. Vi un vídeo maravilloso el otro día en el que una señora de 90 años dice: "Cuando yo tenía ocho años y mi hermano, cuatro, nos cogieron los nazis. No sabíamos que eran los nazis. Y vi que mi hermano perdió los zapatos. '¿Estás loco, verás cuando lleguemos a casa, la madre te reñirá. Fíjate, que lo pierdes todo'. Fue la última vez en mi vida que lo vi. Desde entonces solo me hice una promesa en la vida: nunca me iría a dormir con deudas pendientes". Si os tengo que dar un consejo, no os vayáis a dormir con deudas pendientes. Y muchos de aquí hemos ido a dormir con deudas pendientes. La quinta cosa de la que todos se arrepienten ¿qué es? De no haber sido más feliz. Y todo el mundo dice una única palabra. Solo hay una cosa importante en la vida y es cuánto has amado. Y, fijaos, hay un libro maravilloso, se llama Martes con mi viejo profesor. Es una persona con éxito que solo quiere que la toquen, la abracen, la besen. Después volvemos a los orígenes. ¿La vida es amor? ¿El universo es amor? ¿Dios es amor? ¿Conocéis a alguien que ame y que no sea feliz? Al incrementar la esperanza de vida, hemos cogido modelos de 20 años y no de 100. Por una cosa que os pregunto ahora: ¿cuántos de vosotros creéis que todos somos iguales? Levantad la mano. Uno. ¿Cuántos creéis que todos somos diferentes? Levantad la mano. Ahora pensad en la tontería que acabáis de decir. ¿Sois únicos o estáis repetidos? ¿No veis que todas las vidas son copiadas de otras? ¿Único en qué? Cuando tienes 20 años, ¿qué te importa? La pareja, los flirteos, salir. Cuando tienes 40 años ¿qué te preocupa? El poder. Con 64 años, cuando encuentras compañeros de COU, ¿de qué creéis que hablamos? De triglicéridos, colesterol, si estás jubilado. "Emilio, ¿por qué no ves que la vida está repetida?". Si viviréis 100 años, ¿quién os tiene que explicar de qué va esto? Mira, Alice Herz-Sommer, no sé si la conocéis, es una persona que, con 108 años, tocaba tres horas de piano cada día. Con 111 años murió. Con 108 años, leía cada día. La superviviente más antigua del campo de concentración nazi. Y le hacen un vídeo para preguntarle de dónde saca la fuerza. Y este día hace mucho viento, ella se sujeta el gorro y se le sube la falda. Y un chaval joven le dice: "Señora, que se le ve todo". Dice: "Hijo mío, lo que usted está viendo tiene 100 años de antigüedad". Dice: "El gorro es nuevo". A ella, cuando tenía 39 años, ella nació en Praga, la cogieron los nazis porque tenían que hacer un vídeo de propaganda y ella tocaba el piano. Y ella sabía que, si tocaba mal, la matarían. La cogieron con el hijo de cinco años. Mataron a su familia y solo quedaron ella y su hijo. Y le preguntan: "¿Usted dice que en el campo de concentración era feliz?". Dice: "Claro". "¿Que reía?". "Claro, estaba con mi hijo de cinco años. ¿Cómo no va a reír un niño si ve a su madre reír? Cuando un niño está con su madre, todo es posible. No tiene miedo. No se preocupa". Dicen: "¿Pero usted dice que es buena, es mala, los odia?". Dice: "Yo nunca odio a nadie. Todos somos a veces buenos y a veces malos. Pero no soy idiota. Sé que existe lo que es malo, pero decido fijarme en lo que es bueno". ¿Cuál es el secreto de la vida? El coeficiente de optimismo. ¿Cuántos de vosotros sois optimistas? Levantad la mano. Optimistas. Enhorabuena. Optimistas, manos arriba. ¿Cuántos de aquí sois pesimistas? Levantad la mano. Esto se llama negación de la realidad. ¡Anda! De cada 100 personas, 82 son negativas. Salvo de aquí, que hay una preselección natural de gente optimista, alegre. Todo el mundo cree que es optimista. ¿Os acordáis de aquel paracaidista que se cayó y se la pegó contra la farola? ¿Os acordáis? Si tú eres el que se la pega, ¿qué es lo primero que tienes que hacer? Lo primero es ser realista. Decir: "Me la he pegado". Como digas "Igual no me han visto. Quizás no enfocaban"... No, te ha visto todo el mundo. Eres trending topic. Era el tío más visto en España. Es como: "He tenido seis parejas y las seis me han dejado". "Ellas se lo pierden". ¿Estás seguro? Entonces, lo primero es la realidad. Segundo, estás colgado de la farola. Cuando estás colgado de la farola, ¿qué tienes que hacer? Centrarte en bajar de la farola. ¿Y qué hacemos? Buscar excusas. "Me han lanzado mal. Hacía mucho viento. Ha sido culpa del paracaídas". Céntrate en bajar de la farola. Un niño, cuando se cae, ¿qué hace? Mira. Un niño de dos años mira, para ver qué tiene que hacer. Si no hay nadie, hace así y continúa. Si hay alguien, ¿qué hace? Esto eres tú. Tú estás solo por la montaña y te caes. ¿Te quejas? ¿Por qué? Si estás solo. Tú te quejas si alguien te escucha. Si no, ¿por qué te quejas? Después céntrate en bajar de la farola. Y cuando llegas a tierra, hay dos alternativas. Una, la que quiere la genética: que veas lo malo. ¿Qué harás? "Soy una desgracia. No sirvo para nada. Un año entrenando para esto. Se reirán de mí. Se reirán de mis hijos. Me echarán de las Fuerzas Armadas". Y aciertas. Pero hay otra alternativa, ¿eh? "Soy trending topic, tío. El año que viene salto porque todo el mundo me espera a mí. Incluso cobraré por saltar. Incluso haré publicidad al paracaídas". Y también aciertas. La vida es igual para todos. Lo que no es igual es cómo la interpretamos. Y disculpad que me enrolle. ¿Alguna pregunta más?

Gracias, Emilio. Me llamo Elvira Yáñez. Pertenezco a una generación en la que nuestra gente mayor ha trasladado la teoría del esfuerzo y nos han dicho "Si tú quieres, puedes". Es la frase, el lema, que a mí me ha acompañado en mi vida. Y te quiero preguntar qué opinión tienes. ¿Crees que todo lo que te propones en la vida lo puedes conseguir?

Yo creo que esto es algo que no es verdad. En la vida hay realidades. ¿A quién no le gustaría ser guapo, alto, maravilloso, número uno, sacarlo todo bien? Creo que es algo en lo que nos estamos equivocando. Nos estamos equivocando. No todo es "Si quieres, puedes". O sea, todos tenemos nuestros talentos, nuestras maneras de ser. Sí que es cierto que nosotros tenemos tres cerebros. Elvira, viviremos 100 años. ¿Cuál es la primera causa de éxito en la vida? La salud. Tenéis un cerebro, se llama reptiliano, que prefiere cáncer, infarto o depresión a un estrés que no puede controlar. Después, si sabemos que la felicidad viene también de sustancias químicas, viene de la oxitocina, de la dopamina, de la serotonina... Creo que la serotonina es la hormona del amor, que viene cuando sales con gente y te reúnes. O la dopamina, que es la hormona del placer, cuando comes, cuando bebes. O la oxitocina, que creo que viene haciendo deporte. Después tienes los analgésicos naturales, que son las endorfinas. Entonces, este cerebro reptiliano se cuida a través de qué? Con deporte, con alimentación correcta, viviremos 100 años, y la primera causa de infelicidad en la vida es el sueño, no dormir. Segunda parte: hay un cerebro emocional, donde están las emociones. La ilusión, la pasión, el contacto físico. Este cerebro tiene una parte genética. Más del 50%. La otra es aprendida de cero a tres años. Alguna gente dice que de cero a un año. Por eso, la NASA ficha por coeficiente de optimismo. En palabras del director de la NASA, ¿os imagináis ir de aquí a la Luna con un pesimista? Entonces, cuando vosotros trabajáis o ficháis a alguien en una empresa, buscas que sepa y, después ¿qué buscas? Una actitud ante la vida. Después fijaos que cerca del 90% de la vida viene de tus actitudes. Quizás deberíamos empezar la vida haciendo deporte cada día. Después deberíamos hacer ¿qué? Cantar, bailar, ilusionarte, decir "Yo sirvo". ¿Habéis visto la corredora aquella que en los Juegos Olímpicos ha salido y, antes de saltar, dice: "Hoy es tu gran día. Te están esperando. ¡Esto es fantástico!"? Sois lo que os decís. Esto es un buscador. Igual que cuando pones en el ordenador... Quieres comprarte, yo qué sé, un teléfono. ¿Qué hace el Big Data? Coge información tuya. Y de qué te llega información después? De teléfonos. Esta es vuestra mente. Vuestra mente es un selector y busca lo que le ordenáis. Si vas por la calle y hay mil personas y un amigo, ¿qué verás? A ese amigo. De la misma manera, si le programas que hoy será un mal día... Pero esto lo hacemos sin querer. Estamos preparados para sobrevivir. Y, después hay una parte de córtex. El córtex es el cerebro pensante, que solo piensa qué quieres. Por eso, cuando vais a la función de teatro de vuestra hija, ¿quién es la que baila mejor? Vuestra hija. En el vídeo ¿qué sale? La hija. Toda la información ¿qué es? Vuestra hija. Te dicen: "Escucha, qué mona estaba la mía". "Pues la mía, mejor". Al llegar a casa dices: "¡Te has fijado! La nuestra es la que estaba mejor". Porque nuestra mente es selectora. Selecciona la información que está de acuerdo con lo que pensamos. Por eso, el día que dices "Estoy mal", ¿qué atraes? Todo eso negro. Y esto lo veréis. Hay gente que dice: "Me caen todas las desgracias". Digo: "Mira que es grande el universo como para recoger desgracias y enviártelas a ti. Te cambian de zona y los marrones te siguen, ¿no te has fijado?". Dicen: "Van a por mí". Pero ¿quién va a por ti? ¿Te crees que el universo lleva no sé cuántos millones de años esperándote? La mente no quiere ver la verdad. Solo quiere tener razón. Por eso hay tantas verdades como personas que la miran. Por eso hay tantos colores como personas que se lo miran. La realidad no existe. De lo que me di cuenta es

que la vida depende de las gafas que te pongas. Pero el problema es que tú no puedes elegir esas gafas. Y, si no, mucha gente está luchando ante la adversidad y, si le dices encima que todo depende de ti, es que te mata. Solo falta que, a una persona que solo tiene ganas de llorar y está hecha polvo, le digas "Tú puedes, saca lo mejor de ti, piensa en positivo". Es que, entonces, te mata. Creo que es mucho mejor dar un abrazo, "Te quiero con locura y veremos cómo salimos de aquí". ¿De acuerdo? Se lo digo de verdad. No todo el mundo tiene las posibilidades... Les diré más: ¿por qué luchamos en la vida? Por lo que en nuestra casa era referente o elogiaban a nuestros padres. Los que venís de familias que solo hablaban de dinero, ¿por qué lucháis? Por dinero. Porque, al final, todos queremos ser amados. Y eso tiene que ver con los... Si es lo mismo. Con los miedos. ¿Cuáles son los dos grandes miedos de la humanidad? Miedo al fracaso y miedo al rechazo. El miedo al fracaso, ¿cuál es? El miedo a la palabra no. De las primeras 100.000 palabras que recibe un niño, el 98% son negativas. "¡Cuidado! No, no, no". Dice: "Me ha salido negativo". No sé por qué. Y el miedo al fracaso, ¿dónde hace? Aquí, en el estómago. Entonces, ¿el miedo qué hace? ¿Se acuerdan de cuando iban a bailar de jóvenes? Ibas a una discoteca y le decías al disc-jockey: "Pon una lenta". ¿Se acuerdan? Decía: "A las nueve". "A las nueve, no. A las siete, que a las nueve se va". Y a las siete, ¿qué hacían? Apagaban las luces, te ponían las luces de colores y el "If you leave me now...". Entonces, se iba todo el mundo a la pista, tú ibas directo hacia la chica o el chico y te entraba un miedo tremendo, tartamudeabas, sudabas por aquí y por aquí y le decías: "¿Estudias o trabajas? ¿A qué colegio vas?". ¿Y qué hacías al día siguiente para vencer eso? Un cubalibre. Emborracharte. Miedo al fracaso. ¿Por qué no le decías "Quieres bailar? ¿Sabes que tienes unos ojos preciosos? ¿Sabes que hace tiempo que me fijo en ti? ¿Te puedo acompañar a casa?". Miedo al fracaso. Pero hay un miedo peor, el rechazo. Es el miedo a no ser amado. Aquellos que vengáis de familias de "Si no haces esto, no te quiero. No me esperaba esto de ti. Si verdaderamente me quisieras, no me habrías dicho esto". ¿Qué pasará? Que hagas lo que hagas, tienes que competir. Es lo que se llama miedo al rechazo. Entonces, a tu pregunta: no, no todo depende de ti. Porque creo que crear falsas expectativas a la gente es negativo. ¿De acuerdo? Creo que no es bueno. Eso no significa no animarles o darles apoyo, pero no todo depende de ti. Para mí, que quizás estoy equivocado. Porque, si no, crearemos una serie de locos paranoicos que compiten por todo. Miren, les pongo un ejemplo más y les dejo. Se ponen dos monos y el mono, si te da una piedra en la mano, tú, de premio, le das un trozo de pepino. Es un mono feliz, porque come pepino. Al mono del lado, cuando dé la piedra, en vez de pepino le daremos una uva, que les gusta más. ¿De acuerdo? En presencia del otro. Entonces, uno da la piedra, le dan pepino, se lo come feliz. El otro da la piedra y, en vez de pepino, le damos una uva, que les gusta más. Cuando el otro da la piedra y le das pepino, la coge y te la lanza a la cara. Eso se llama salario injusto. O sea, mañana te dicen: "Oferta: coste, ocho euros". Eres feliz. Hasta que al del lado le cobran cuatro. Ya les han amargado la vida. Después, ¿por qué nos tenemos que comparar? A tu respuesta, lo he hecho tan bien como he podido, cuidado con la meritocracia. Cuidado con las comparaciones. Cuidado cuando a alguien le dices que puede quedar primero. No todo el mundo puede. Y lo que es peor, si das una medalla al primero, desmotivas a los otros 40. ¿De acuerdo? Pero esta es mi opinión. Pero yo qué sé. Gracias. ¿Alguna pregunta más? Hola, Emilio. Me llamo Natalia Barrios, soy psicóloga y cada día en mi consulta observo que la gente se queja mucho, estamos viendo constantemente lo negativo. Observo que la gente ve el vaso medio vacío. Me gustaría que nos dieras alguna recomendación que ayudara a la gente y a mí misma a ver el vaso más lleno. A ver, primero, enhorabuena. Enhorabuena porque, de verdad, su profesión es estar siempre con gente que lo ha pasado mal o lo está pasando mal y empatizas. Después lo que tienes que hacer cada día para recuperarte y ser tú misma no es fácil. Segundo, yo vengo de ciencias y quiero que se sitúen. Una persona de ciencias. Y, en un momento determinado, me explota la vida y me doy cuenta de que, por armas técnicas, no salgo. Sabía luchar contra un balance, una cuenta de resultados, no sabía luchar contra la muerte de mi madre, contra un golpe emocional. Y acudo a la psicología para preguntarles: "Ustedes, que ven millones de casos, díganme qué hace la gente en mi situación para salir". Cuando estaba pasando el mal momento, yo era profesor de la universidad, hablaba de cosas serias y me cogió aquel mal momento donde tuve la suerte de aprender de la psicología positiva, porque la psicología clínica ha hecho un trabajo maravilloso ayudando a gente con gravísimos problemas. Y en 1980, la psicología da un cambio fantástico que es, aparte de estudiar a la gente que tiene gravísimos problemas, empieza a estudiar cómo es esa clase de gente que, a pesar de las circunstancias, es feliz. Porque ven que hay... En su empresa o donde vivan, en su misma empresa, hay dos personas haciendo lo mismo y una feliz y la otra no, lo cual quiere decir que no deben ver lo mismo. Entonces, ¿qué significa esto? Que es tu mente la que proyecta la realidad. Y con la psicología positiva, que me parece genial, empecé a estudiar por qué hay gente que es feliz y no tiene nada y gente que lo tiene todo y es infeliz. Empecé a estudiar cómo es la gente que se levanta con ilusión por la mañana. Empezamos a estudiar cómo es esa clase de gente que, vaya donde vaya, solo ve la parte buena. Empezamos a estudiar cómo es la gente que siempre te alegra la vida. Cuando sabemos, por genética, que nuestra mente está preparada para qué? Para ver lo que es malo. Después yo pensaba, como todo el mundo, que la felicidad venía de qué? Del poder, de los bienes, de tener más, de ser el mono alfa, porque era una manera de ser amado. Me explota esto. Y entonces veo gente, a mi alrededor, muy feliz que no tiene nada y empiezo a ver que la tasa de divorcios y problemas de mucha gente que ha conseguido el éxito es mucho más alta que en los demás. Veo que muchos no han podido ni estar con sus hijos y me replanteo si, viviendo 100 años, o viviendo 60 o viviendo 20, el éxito es el mismo. Entonces me doy cuenta de que no estamos preparados para ser felices. Estamos preparados para qué? Para sobrevivir. Y hay un artículo, un estudio, que me encantó, que es: en una pantalla de ordenador hay, tamaño foto carnet, muchas caras, todas tristes y una feliz, aquí camuflada. Tú lo que tienes que hacer es verla. Y tú, cuando la ves, presionas con el botón la positiva. Cuesta muchísimo encontrarla. Cuando la presionas, te vuelven a cambiar y tienes que buscar la positiva. Si tú haces esto durante, creo que 21 días, un cuarto de hora al día, llega un momento en que solo al salir el gráfico ves la positiva. ¿Qué has hecho? Has reconectado. Lo sé porque un amigo mío, que no era muy positivo y que me lo enseñó, dice: "Mira qué he encontrado. No sé qué me pasa, que encuentro aparcamiento. No sé qué pasa, voy a un restaurante y me fijo en la mesa libre, no en las que están llenas. No sé qué me pasa...". ¿Qué ha hecho, qué ha sido? Reconnectar, reconectar, reconectar. Pero, claro, esto es complicado porque tu mente vive con una programación que tú has hecho. Entonces, llega un momento en que se convierte en un hábito. ¿Cómo cambiamos hábitos? ¿Cómo lo hacemos? Entonces, yo creo que hay una parte de psiquiatría que han hecho, clínica, que... Te dan pastillas, una serie de sustancias químicas para ayudar a salir. Y después hay una parte, que es la mayoría de nosotros, que son momentos puntuales, que lo que necesitamos es un abrazo, alguien que nos escuche, ayudarnos a reprogramar. Después esto es lo que están haciendo los psicólogos. Es un trabajo maravilloso para ver cómo conseguimos que gente normal tenga resultados extraordinarios. Lo que están intentando estudiar son los hábitos de una persona feliz. Podemos estudiar cómo ayudar a la gente a ser más feliz. Por ejemplo, hoy sabemos que cantando eres más feliz. Hoy sabemos que, programando la mente por la mañana con una lista de cosas buenas, eres más feliz. Hoy sabemos que, centrándote en lo que es bueno y no en lo que es malo, eres más feliz. Sabemos que, haciendo deporte, te quitas preocupaciones. Hoy sabemos que, a través de la meditación, la relajación, que es importantísimo que lo hagan, cambian estados de ánimo. Pero... Todo esto es perfecto, pero "¿Escucha, Emilio, me pongo en forma, le pongo pasión, estudio... ¿Y con esto qué tengo?". Absolutamente nada. Absolutamente nada, porque hay un cuadrante espiritual y un sentido de vida y una serie de cosas que no controlamos. Entonces, ya me gustaría darte una solución. Me la aplicaría yo. No la tengo, pero sí que es cierto que, si vienes de familias que transmiten ilusión, tendrás ilusión. Sí que es cierto que las emociones se contagian. Si quieren tener hijos maravillosos, tendrán que ser maravillosos. Si quieren tener una vida fantástica, tendrán que ser fantásticos. Y esto es lo que nos cuesta, porque, no, es que la culpa es... Lo que sois pareja. La culpa es de él. ¿Y él qué dice? Que la culpa es de ella. Ya me gustaría darte una mejor respuesta. No la tengo. Te he contestado tan bien como he sabido. Ojalá tuviera una respuesta. ¿No creen que yo sufriría? ¿Qué más cosas? Hola, Emilio, soy Ana y lo primero de todo es que estoy muy agradecida de haber decidido venir aquí hoy porque estoy aprendiendo muchísimo, que es el objetivo, y muchas de las cosas que dices están resonando mucho en mí. Pero yo soy esa clase de personas que a veces necesita ejemplos como muy personalizados para que el granito de la reflexión se active aún más. Entonces, yo quería pedirte si pudieras compartirnos algún acontecimiento, alguna cosa que haya pasado en tu vida, que creas que, compartiéndonoslo, sembrarás aún un granito más importante en nosotros para la reflexión. Te haré una pregunta. ¿Eres más feliz el viernes o el domingo? Sonará a tópico lo que diré, pero yo me considero feliz en general. ¿Quién no se considera feliz en general? Depende del día. La mente... Eres aquello que te dices. Nunca se digan cosas que no quieren que pasen. Y segundo, nunca se hablen en negativo. Eres lo que te dices. La mente se programa. Hay una prueba en Suiza en que gente que se levanta por las mañanas y se dice "Hoy será un gran día". Están enfermos. "Estoy bien". El solo hecho de decirse "Estoy bien" les provoca más de un 40% de mejoras. Les puedo decir otro ejemplo. El solo hecho, cuando tengan un problema, cuando la vida te va mal... Tú no eres culpable de todo aquello que te pasa, pero sí que eres responsable de tu respuesta. Lo que te matará en la vida es lo que no puedes actuar. En el momento de la vida en que a mí me explotó, y así te lo ligo, encontré una persona fantástica, maravillosa, ¿de acuerdo? Era aquel tiempo donde estaba Stephen Covey con "Los siete hábitos de las personas altamente efectivas". Y me dieron muchos consejos. Un primer consejo que me dieron fue que, cuando la vida te explota, y a todos nos explota, cojas papel y bolígrafo y pongas lo que es importante en la vida y lo que no. Porque cuando la mente está con un problema muy, muy serio, saca las estupideces y se centra en lo que es importante. ¿Son más felices el viernes o el domingo? -El viernes. -¿Por qué? Si el viernes trabajas y el domingo es festivo. Porque la felicidad no es lo que vives. Un perro es feliz cuando le preparas la comida, no cuando come. La felicidad es la esperanza de. Las vacaciones. La época de más felicidad es esa clase de gente que programa las vacaciones siete semanas antes porque hace siete semanas que lo disfruta. Cuando va, no valía la pena. De todo lo que has pensado, era mejor la preparación que cuando estás allí. Después fíjense que, al final, la vida es esperanza. Otro ejemplo que me marcó. La teoría de los cristales rotos. Esta sí que me marcó. Se coge un coche y se le rompe un retrovisor y se le deja aparcado. En menos de una semana queda totalmente destrozado. ¿Por qué? Porque estamos en una sociedad líquida, una sociedad sin orden. Si esto está lleno de porquería y te estás comiendo una mandarina, ¿dónde tiras las pieles? Al suelo. Pues el solo hecho de levantarte por la mañana y obligarte a hacer la cama bien hecha te cambia el día. Como la habitación. Si ustedes tienen la habitación ordenada, cuando entran y se tienen que quitar algo, lo ordenan. Si está todo por el suelo, ¿qué hacen? Lo tiran al suelo. Entonces, pronto me doy cuenta de que... No digo las depresiones graves, para eso están los grandes profesionales. Pero los malos momentos empiezan por pequeñas cosas. Por ir dejándose. Entonces, el solo hecho de pintarse cambia el estado de ánimo. El hecho de decirse que será un gran día. Entonces yo aprendí, y esto me lo enseñó un señor que se llamaba Brian Tracy y me encantó, porque cuando somos pequeños todo depende de los padres. Después, si caes, es culpa de tu padre o de tu madre. Por eso lloras. Pero a medida que te haces mayor, tienes que subir una cuesta y vas asumiendo una palabra para mí básica, que es responsabilidad. ¿Qué significa responsabilidad? Responder con habilidad. Pero a nadie nos gusta eso. ¿Por qué? Porque implica compromiso. Entonces, ¿qué buscas? A tu padre y a tu madre. "Me han suspendido. Me tienen manía. Van contra mí". "El mundo va contra mí". Hasta que llegas a los 18, 21 años, y tu vida depende de ti, y da un pánico terrible. Porque estás aquí y tienes que saltar a la otra orilla. Tienes que dar un gran salto. Y hasta ahora has tenido lo que se llama un foco de control externo. ¿Qué es un foco de control externo? Mi vida no depende de mí. El profesor me tiene manía. Si no como, mis padres me traen la comida, mi madre me cuidará. De golpe, dices: "Mi vida depende de mí. Y, si quiero cambiar mi vida, de mí depende cambiarla". ¿Qué hacemos la mayoría? Damos marcha atrás. Y seguimos buscando a alguien que nos cuide. Lo que buscamos son anclajes para no tomar responsabilidades. Y esto es terrible. Y el 82% de la gente lo que hace es dar un saltito, de manera que cae en el valle de las excusas. Nos pasamos la vida excusándonos en vez de progresando, explicándonos nuestras desgracias en vez de decir cómo podemos cambiar. "Escucha, me gustaría ser pintor". "¿Y por qué no pintas?". "Con eso no te ganas la vida". "¿Por qué no lo pruebas?". "Es que nadie me ha enseñado". "Pero tienes 40 años. Tienes 60 años de vida. Hazlo". "No, porque no tengo tiempo". Lo que les estoy tratando de transmitir: ante un problema, tienes dos alternativas: buscar culpables o decir: "No soy culpable, pero soy responsable de mi reacción ante esto". Y que se digan mentalmente "Depende de mí. Soy responsable". Y esta tontería que les digo hará que tomen la responsabilidad de su vida. Pasarán a la otra orilla. Y esto se llama foco de control. Hay gente que tiene un foco de control interno, que es "Mi vida depende de mí, con lo cual soy yo el responsable de mi vida", y gente con un foco de control externo: depende de los demás, de las circunstancias y la suerte. Esta gente siempre es infeliz. Somos destructores de nosotros mismos. ¿Y por qué somos así? Lo he dicho antes porque el objetivo de la vida no era vivir, era sobrevivir. ¿Y cómo sobrevivíamos? Sin intentar nada. Sin probar nada. Teniendo miedo. Con parálisis. Con parálisis. Cuando pasaba un oso te quedabas quieto porque, si no, te veía. Les intento decir que todo lo que servía para sobrevivir ya no sirve. Entonces les pediré que estén locos. El otro día vi la película La La Land y me encantó. Me emocionó. Son locos que son capaces de vivir sus sueños. Y, al final, además, de crear sus propias realidades, escribir su propia vida. Es que la razón y la emoción no tienen nada que ver. Ya me gustaría. No tienen nada que ver. Por eso hay gente que todavía sigue pensando que bailar es una pérdida de tiempo, que cantar es una pérdida de tiempo, abrazar es una pérdida de tiempo. Y al llegar a casa: "Qué cansado estoy. Vengo destrozado". Todavía hay gente, perdonen la frase, que se emociona con un balance. "Hay que aumentar un 3% las ventas de caracoles". ¡Se puede vivir...! ¡Son 100 años con las ventas de caracoles! ¿Y qué le dices? Lo que les trato de decir es que vivirán 100 años. No los pierdan. Transmitan ilusión, pasión, alegría. El otro día vi otro artículo. Cogía a los 20 expertos más grandes de felicidad del mundo. ¿Qué decían que era la felicidad? Hablan de dominio de la mente. Emociones positivas. Hablan de sentimiento de gratitud, dar las gracias. Lo que más me sorprendió es que, por ejemplo, del sentimiento de gratitud, 35%. El coeficiente de optimismo, que es que, ante un problema, te preguntas qué puedes hacer, no quién ha sido. Pues un 20%. La actitud mental, un 12%. El control de la mente, tal. Lo que más me sorprendió es que el sentido de vida, el propósito de vida, era un 2%. Creo que no hemos entendido nada. Porque fíjense: ¿qué nos dijo Freud? Que éramos animales. Si somos animales, la felicidad está en el placer. Y descubro que el placer mata. Todos los que están aquí lo saben perfectamente. ¿Y a sus hijos con qué los educan? Con el esfuerzo. Un aprendizaje fácil lleva a una vida difícil. Después tenemos a un señor que se llama Adler, que dijo: "No es verdad. La felicidad viene de qué? Del poder". ¿De acuerdo? ¿Y qué es el poder? Si soy jefe, ¿todos me amarán, me aplaudirán? ¿Todos me darán la razón? Hasta que viene un señor, Viktor Frankl, autor de "El hombre en busca de sentido", "La vida es bella", lo que descubrió en los campos de concentración que la gente con un propósito de vida era feliz, que la gente feliz tiene un porqué levantarse cada mañana, un sentido de vida. Por eso, al escuchar "La vida es bella" se te pone la piel de gallina. Mírenla 80.000 veces. Yo, cuando estoy triste, me la pongo. Siempre miramos lo que nos falta, no lo que tenemos. Después si hacen una lista de todo lo que tienen, es maravilloso. Pero háganla. Porque, si no la hacen, ¿qué hará la mente? Lo que te falta. Dediquen tres minutos de la mañana a cosas por las que dar las gracias. Pónganle música que les anime. Abracen, toquen. ¿Qué más les pido? Ante un problema, soy el responsable de la respuesta. ¿Qué más les pido? Vuelvan a las artes. Pero, bueno, todo esto lo hemos sustituido por qué? Por técnicas del comunicador eficaz. ¡Y esto es la vida! Te invitan a un buffet y está el que dice "¡Mira qué bien!" y el que dice "El salmón, flojo". ¡Pero si hay 87 platos! "Sí, pero el salmón me ha defraudado. No es lo que esperaba". ¡Pues come otra cosa! ¿Se imaginan a su padre o madre si llega a vivir...? Si mi padre, que en paz descanse, y mi madre, llegan a vivir este mundo. "¿No me he cambiado el móvil. Tengo el modelo antiguo. ¿Y qué haré?". Digo: "Yo me suicidaría". Una persona que tiene el modelo antiguo... Esto es duro. Ficha gente por coeficiente de optimismo, por ilusión, por pasión, por alegría. A una persona le puedo enseñar cosas, no le puedo cambiar el carácter. No sé si me explico. Yo se lo hablo con el corazón. "Emilio, tienes razón". ¡Yo qué sé! A ver. Lo primero: creo que, a pesar de ser como somos, se pueden cambiar pequeñas cosas. Segundo, tienen que ser realistas sobre que estamos preparados para lo que es malo y no para lo que es bueno. Se hace un estudio a 10.000 personas para ver las emociones que tienen durante 13 años. Por cada emoción positiva tienen 21 negativas. Esta es la realidad. Después, genéticamente, nuestra mente está preparada para la supervivencia. Después de 64 años si hubiera creído, primero, que la vida era conocimiento, y después, pensado que la vida eran actitudes, hoy, y ya sé que a muchos no les gustará, creo que es sentido de vida. Si tuviera que, hoy, dedicarme a la formación, si tuviera que elegir la vida, si tuviera que enseñar algo a los niños, lo primero que les enseñaría, lo primero, es el cerebro reptiliano. Que empezaran el día haciendo deporte. Es lo que recomiendo a todo el mundo. Segundo, que hagan un plan de alimentación. Y tercero, que duerman lo suficiente. La primera causa de infelicidad, se lo he dicho, es no dormir. Después, el cuerpo es el templo del alma. Viviendo 100 años, esto no está preparado para 100 años. Si la genética llega a saberlo, hubiera hecho que la capacidad de tener hijos se perdiera a los 90, no a los 40. La crisis de los 40 es real. Esa frase, "De 40 para arriba no te mojes la panza", es cierta. ¿De acuerdo? Aquello que a partir de los 40 años... No es ninguna broma. Y verán que es una de las crisis más grandes. ¿Qué les pido, por favor? Estaba preparado para, máximo, 40 años y a partir de los 40 años la genética quería matarte. Y te ponía una caries o un empaste. ¿Ahora qué? Te pone una caries, te la empastas. Te quita vista, te pones gafas. Dice: "Este tipo no se muere". Y, si el viejo no muere, el joven no viene. Después lucharán contra algo que no estaba previsto, que es triplicar la esperanza de vida. Lo siento, por primera vez en la vida, hagan deporte cada día. Exijan en las escuelas que empiecen una hora antes los niños haciendo deporte y verán cómo cargan oxitocina, serotonina. Tenemos que cambiar la educación totalmente. Segundo, tienen un cerebro que se llama límbico. Es donde están las emociones. Este cerebro tiene una parte genética, recuérdenlo, en su inmensa mayoría. La otra es aprendida. Pero se aprende por amor y por imitación. Después, ¿qué les pido? Toquen, abracen, besen. Sobre todo, en la primera etapa de la vida. Y, si la madre baila, bailaré. Si el padre canta, cantaré. Si el padre y la madre están enfadados, están enfadados conmigo. Después este cerebro es donde están las emociones. Las emociones se contagian y las emociones manipulan lo que pensamos. Después, primero, hora deportiva. Segundo, háganles soñar. No les maten sueños. La La Land. Díganles: "Te espera un día fantástico. Estudiarás historia. Verás la historia de la vida. Disfrutarás". ¿Saben de qué depende que un niño aprenda? De que quiera al profesor. Utilizamos la razón para justificar lo que sentimos. En la vida todo empieza con una emoción y acaba con una emoción. ¿Qué les pido? Muestren emociones. Cuando alguien lo esté pasando mal, abrazo de oso, ¿de acuerdo? Cuando lo esté pasando mal, "always look at the bright side of life". Cambia la vida. Es decir, ¿qué les pido? Rodéense de gente positiva. Las emociones se contagian. Recuerden que la mente está preparada para ver lo que es malo. ¿Qué les pido? Reprogramenla. Lo importante en la vida son las emociones. ¿De acuerdo? ¿Qué les pido? No vivan solos. Salgan, toquen, abracen, píntense, pónganle color, bailen, hagan de la vida algo maravilloso. La vida es un breve momento que te da la muerte. Se lo digo de verdad. Por lo tanto, ¿qué les pido? Uno, a los niños y a ustedes, pónganse en forma. Dos, pónganle pasión. Tres, estudien. Estudien. Todos queremos vivir con quién? Con una persona, primero, que se cuide físicamente. Segundo, con alguien que esté sonado, que esté loco, que te diga: "Estás mejor que nunca. Vamos a bailar, a cantar, al cine". "¿No. ¿Al cine...?". Ya los conocen, ¿no? Y, tercero, ¿qué buscas? Un que estudie, hombre. No puedes vivir 100 años con alguien que no... O sea, vivir con una persona que no lee en toda la vida... A algunos se me están asustando. "Yo tengo uno en casa. ¿Qué hago?". Colócalo donde puedas lo antes posible. "Cambiará a peor y, además, lo copiarán a él, los hijos". Se lo digo con afecto, ¿eh? Entonces, ¿tenemos un cuadrante físico? Sí. ¿Un cuadrante emocional? Sí. ¿Un cuadrante intelectual? Sí. Pero, ¿tenemos un cuadrante espiritual? No tengan ninguna duda. Entonces la gran pregunta "¿Por qué nací? ¿Tenía que nacer? ¿Quién soy? ¿Por qué nací?". No tengan ninguna duda. Naciste porque tenías que nacer. El universo no tiene azar. No permitan que el materialismo domine su vida y verán cómo, al final de la vida, todo encaja. Lo único que he encontrado, mi asidero, es en la parte espiritual. "Emilio, te demuestro que no". Ni se te ocurra. Estoy llegando al final del Camino de Santiago. Ahora no me desmonten que Santiago no se acaba allí. Ha sido un verdadero honor. Cuídense mucho y muchas gracias.