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Mesopotamia es el nombre con el que tradicionalmente se conoció la región situada entre los valles del Tigris y el Éufrates, lo que en la actualidad es Irak. Desde el inicio de las excavaciones arqueológicas modernas se ha considerado que en Mesopotamia se encontraba una de las civilizaciones más antiguas del mundo, la de los sumerios, lo que estaría unido a la propia tradición bíblica que situaba el paraíso en esta parte del próximo oriente. Ese mito del paraíso en realidad vendría a hablar de un lugar especialmente floreciente que había quedado en la memoria de los autores bíblicos.
Cuando hablamos de la civilización más antigua de la humanidad, hemos de pensar en una construcción social que ya contó con una organización estatal consolidada, reflejada en un sistema fiscal destacado, una estructura político-religiosa poderosa y una capacidad militar suficiente para controlar de forma imperiosa a los territorios vecinos. En ese sentido, los sumerios quizás puedan encarnar esa primera civilización, pero es necesario entender cómo se llegó a constituir la civilización sumeria.
El neolítico, en esencia la capacidad de los seres humanos para desarrollar la agricultura, se puso en marcha en el creciente fértil en torno al 8000 a.C., al lograr cultivar una serie de cereales, el más importante, el trigo, apoyándose sobre el régimen de lluvias. Con el paso de los siglos, los seres humanos de este creciente fértil fueron capaces de llevar a cabo esa agricultura mediante sistemas de regadíos apoyados sobre los grandes ríos de la zona, el Tigris y el Éufrates en Mesopotamia y el Nilo en Egipto. El resultado fue la constitución de sociedades cada vez más complejas con producciones agrarias más abundantes que permitieron el crecimiento de la población. Eso exigió establecer sistemas de almacenamiento con los que garantizar la alimentación de esos grupos humanos crecientes. Es en ese momento, por ejemplo, cuando se extiende la fabricación de recipientes de cerámica, la forma más sencilla de guardar la comida.
Con todo, en Mesopotamia las culturas neolíticas se fueron sucediendo con momentos de auge y crisis posteriores que acababan con ellas. La más antigua, bien definida, fue la de Jarmo hacia el 6500 a.C., donde se desarrolló un primer núcleo de población concentrada basada aún en una agricultura pluvial y que ya contó con ganadería. Posteriormente tenemos la cultura de Jasuna Samarra, entre el 5600 y el 5000 a.C., que ya manejaron la agricultura por regadío. Entre el 5000 y el 3800 a.C. se desarrolló la cultura del Obeid, ya con una agricultura basada en canales de riego bien establecidos, lo que permitió una producción alimentaria más notable que atrajo a los pueblos llegados desde oriente, desde los montañosos, algo que habría de marcar la historia de Mesopotamia. Las continuas invasiones pacíficas o bélicas de gentes llegadas desde oriente, los Zagros, desde el sur, Arabia o desde el norte, Anatolia. En la cultura de Obeid ya encontramos un primer esbozo de escritura con la configuración de pequeños sellos cilíndricos personalizados, posiblemente para marcar la propiedad de los objetos.
Entre el 3800 y el 3200 se dio la cultura de Uruk, en donde ya encontramos una sociedad preestatal que dominaba los metales, primero el cobre y más tarde el bronce. Un salto tecnológico que fue útil tanto para la actividad agrícola como para la militar. Además, la escritura que ya había comenzado en el Obeid se desarrolló plenamente. Llegamos así al periodo de Jemdet Nasr, entre el 3200 y el 3000 a.C., cuando podemos situar la creación de las primeras ciudades-estado en la región, núcleos de población donde se concentraban tanto los agricultores como los artesanos y comerciantes bajo la protección de una autoridad que rivalizaba con las otras ciudades-estado por el control militar del territorio.
¿Y qué es lo que varió en esta sucesión de culturas? Como decíamos antes, cada uno de esos periodos muestra el momento álgido de cierto lugar que termina por decaer por crisis internas o la presión de grupos vecinos. Es de esa sucesión de éxitos y posteriores hundimientos de donde surge la civilización sumeria.
Entre el 3000 y el 2350 a.C. podemos hablar de las dinastías antiguas sumerias, una serie de monarquías que se establecieron en un territorio de unos 100.000 km², siempre entre el Tigris y el Éufrates, concentrados en una treintena de ciudades-estado de diferentes dimensiones, la mayor de las cuales pudo ser Uruk, que quizás llegó a albergar hasta 50.000 habitantes. Estos sumerios parecen ser gentes llegadas de fuera de Mesopotamia o al menos una parte de ellos, quizás desde el Valle del Indo, una región con la que los mesopotámicos habían tenido una intermitente relación comercial que se hizo más fluida durante el periodo sumerio.
Las ciudades-estado sumerias se basaban en una agricultura muy desarrollada, con un comercio notable, como el que hemos mencionado con la India, pero también con notables enfrentamientos entre los pueblos vecinos y entre las propias ciudades sumerias, aspirando las más importantes a controlar toda Mesopotamia. Pensemos que este periodo arcaico sumerio coincidió con el Imperio Antiguo de Egipto y que cuando se constituyen estas bélicas ciudades-estado sumerias, en el valle del Nilo se estaban levantando las grandes pirámides.
En esas guerras internas entre los sumerios, hacia el 2500 a.C., el rey Eannatum de Lagash se impuso sobre toda Sumeria, un dominio que perduró hasta los tiempos de Urukagina, hacia el 2380-2360 a.C., un rey de Lagash que se caracterizó por una reforma política destacada que implicó una rebaja fiscal y la primera vez que se consignó la palabra "libertad" a Magi al referirse a la posibilidad de manumitir a los esclavos. Pero Urukagina fue derrotado por Lugalzagesi, rey de Umma, que no solo logró dominar toda Sumeria, sino que quiso expandir su territorio hasta el Mediterráneo. No le fue posible, pues hacia el año 2350 a.C., Lugalzagesi fue derrotado por Sargón, un dirigente de origen acadio que desde la ciudad de Kish logró imponerse sobre toda Mesopotamia.
Los acadios eran un pueblo semita llegado de forma paulatina desde Arabia desde hacía siglos y que terminó por lograr imponerse sobre los sumerios en ese golpe de mano de Sargón. A partir de ahí construyeron un reino que logró establecer fructíferas relaciones comerciales desde la India hasta las costas del Líbano y posiblemente Egipto. En este sentido, los acadios establecieron el primer imperio conocido, pues ya no se trataba de unificar una región homogénea, como había ocurrido con las sucesivas dinastías sumerias, controlando a las otras ciudades también sumerias, o lo que había sucedido en Egipto con la unificación de todo el valle del Nilo, culturalmente homogéneo. Sargón de Akkad logró imponerse sobre diferentes pueblos y culturas hasta convertir el acadio en una lengua franca que habría de perdurar durante siglos como el idioma de las relaciones internacionales, políticas o comerciales.
El imperio acadio sobrevivió hasta el 2220 a.C., cuando nuevos invasores foráneos, los Gutis, desde los Zagros, irrumpieron en Mesopotamia. Ese hundimiento del imperio acadio debió abrir un periodo de inestabilidad en todo el Próximo Oriente que hemos de poner en relación con el fin del Imperio Antiguo de Egipto. Pues Egipto debió verse afectado por la desaparición de las importantes redes comerciales establecidas por los acadios.
El dominio de los Gutis se acabó en torno al año 2100 a.C., cuando los descendientes de los sumerios lograron recuperar su independencia y volvieron a establecer una red de ciudades-estado que no tardaron en enfrentarse entre ellas. La hegemonía de la región quedó en manos de la Tercera Dinastía de Ur. Si bien el monarca más famoso de este periodo por las numerosas representaciones que conservamos de él, fue Gudea de Lagash, que se esforzó por abrir las rutas comerciales que habían establecido los acadios. Fue durante este Renacimiento sumerio cuando comenzaron a recopilarse una serie de poemas épicos que terminaron por configurar el Poema de Gilgamesh, una epopeya que narra las vicisitudes de este antiguo rey de Uruk, Gilgamesh, donde habla de las gentes que vivieron antes del diluvio universal o cómo Gilgamesh buscaba la inmortalidad, algo que nunca alcanza, pues una serpiente le roba la planta de la eterna juventud. Motivos estos, la inmortalidad, el diluvio, la serpiente, que con los siglos pasarían a formar parte de la cosmogonía hebrea.
Las luchas entre las diferentes ciudades-estado sumerias volvieron a debilitarlos. De modo que cuando a partir del año 2000 a.C. un nuevo pueblo semita, los amorreos, invadieron violentamente Mesopotamia, las diferentes dinastías sumerias fueron cayendo hasta que terminó por constituirse un nuevo reino en torno a la ciudad de Babilonia. Este Imperio Antiguo Babilónico estaba controlado por los amorreos, quienes sin embargo, habían adoptado buena parte de la cultura sumeria, así como el acadio como lengua propia. Con lo que si bien los sumerios desaparecieron como grupo dirigente en Mesopotamia, su legado cultural habría de perdurar en las siguientes civilizaciones que fueron ocupando la región.
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