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En un mundo tan desafiante, nuestro reto es ser la luz, dar amor día con día. Ven y seamos Esperanza, testimonio de valores y un...
Gracias, les pido que se vengan para acá, que se acerquen lo más que puedan para que no me queden desperdigados todos por ahí. Esta conferencia es todo mundo. Cuando cuando hablo de qué quisieras dejar en tu vida, cómo quisieras que se resumiera el final de tu vida, todo el mundo dice: "Quiero dejarle huellas a mis hijos, huellas de amor, de seguridad". Entonces yo me puse muy exigente y les traje una lista de lo que es un ser humano completo. Si queremos hacerlo, vamos a hacerlo bien. ¿Estamos de acuerdo? No. Okay.
¿Quiénes, quiénes dejan huella en nuestra vida? Bueno, obviamente la familia. La familia te dice quién eres: la gorda, la güera, la Chapis, el nene. Sí, la familia desde un principio te te dice el listo, el inteligente, el artista, dependiendo de como te vayas presentando o como te vean los demás. Y la gorda puede ser flaquísima a los 30 años, pero sigue siendo la gorda. Va a venir la gorda. Sí, viene la gorda y tú ves llegar a una mujer delgadísima, pero es la gorda. O la nena. La nena. Bueno, yo sí tuve un un caso de una tía que era la nena. Tenía como cinco hermanos varones y ella era la chiquita y era la nena. Y yo la conocí como a los 70 años y seguía siendo nena. Ya saben, "Ay, ella no manejaba. Ay, oye, ya pásame mi vida". Le tenían que servir porque la nena no podía. Ella seguía siendo nena. Le gustó el el papel de nena. La familia te marca, la sociedad te marca. La sociedad te marca de una manera tremenda, con quién te llevas, con quién te relacionas y obviamente deja una huella en ti. Y obviamente tu cultura. Estamos en el extranjero y enseguida oímos ahí un un escandaloso y decimos: "¿Es mexicano?". No. Y nos identificamos y "¡Viva México!" y hacemos todo un escándalo muy propio de nuestra cultura. Esto nos deja huella.
Pero ahorita no nos vamos a ocupar de las huellas de la sociedad ni de la cultura. Nos vamos a ocupar de las huellas que podemos como padres dejar en nuestros hijos y las heridas que hay que evitar. Quiero hacer una aclaración antes de empezar. Nos vamos a cachar todos habiendo herido a nuestros hijos en algún momento. No vamos a librar. Ya nos habían hablado de la fragilidad. Pues sí, que hemos metido la pata muchas veces. Yo la primera. Pero estamos siempre a tiempo. Aunque tu hijo ya tenga 45, algo hay que hacer por él. Entonces, vamos a hacer una lista de qué hay que hacer y qué hay que evitar, ¿sale?
Estos son los requerimientos. Van a decir: "Ay, Julia, qué exigente". Pues sí. Un ser humano tiene que saber juzgarse a sí mismo y a los otros. ¿Quién soy? Ya nos estaban hablando en la conferencia de len anterior de conocerme, ¿no? Entonces, un ser humano a todo dar es una persona que sabe quién es, que sabe juzgarse. ¿Estamos de acuerdo? Y sabe darse cuenta quiénes son los demás. También se acepta, se acepta así mismo y acepta a los demás. No pretende ser otra cosa que no es, ni critica. Un ser humano pleno es alguien que se conoce, que se acepta. Vamos por ahí. Y que además es espontáneo, no es tieso, tiene capacidad de ser flexible. O sea, si buscamos un ser humano ideal, tendría que tener algo de flexibilidad. ¿Estamos de acuerdo? Si en alguna no les gusta, me avisan y me detengo. Que sea creativo, que se le ocurran cosas. Yo creo que para nuestros hijos queremos que tengan todos los 13. Un ser humano creativo, propositivo, no solo que se le ocurran cosas, sino que las haga. Que tenga un propósito en la vida, que vaya hacia algo. Y buscamos independencia, que no dependa de su mamá y su papá y ya es un grandulón. Queremos hijos independientes, que que resuelvan muy bien. Y queremos que también sea sensible y que aprecie la naturaleza, el arte, porque no queremos un nerd, ¿verdad? Que no queremos un hijo nerd que nada más así, "Soy propositivo y soy correcto y soy perfecto", pero pues que te guste la música, que te guste la pintura, que te guste, no sé, los animales para que seas más completo. Buenas relaciones interpersonales, por supuesto. Esto es básico, porque para qué quieres ser asertivo, espontáneo, creativo, si no puedes convivir con los demás. Y el chiste es saber manejar a los demás y saber llevarte con los demás. También necesitamos actitudes democráticas. Ahora más que nunca, queridos amigos, necesitamos desarrollar muy bien nuestra democracia. Estamos a a unos meses de de tomar decisiones importantes en nuestra vida y necesitamos actitudes democráticas. Y eso, ¿qué quiere decir? Quiere decir que tenemos que pensar que hay otras realidades, que hay otros intereses y que todos somos habitantes de este planeta. Porque tampoco nos serviría un hombre o una mujer perfectos, creativos, artísticos y todo, que no fuera democrático, que fuera separatista y que solo los suyos o los que piensan como él o como ella. Y también, además de democracia, necesitamos que tenga ética. Hay valores, porque puede ser muy creativo, puede conocer, pero es un tramposo de aquellos, entonces pues ya no nos salió bien el niño, ¿sí? Okay. Y que tenga sentido del humor. Hay gente muy tiesa que no, nada es nada es divertido. Necesitamos el sentido del humor. Y el sentido del humor nos rescata de mil cosas en la vida. Y necesitamos asertividad. Habíamos dicho propositiva, propositiva. Quiero hacer. Y asertividad es: voy derecho y no me quito. Si me pegan, me desquito. Es: voy a lo que quiero hacer. Soy asertiva y voy a lo que quiero hacer. Y por último, espiritualidad. Y cuando vemos toda esta lista, dices: "Ay, Julia, qué exigente". No, no, yo no puedo así. Todo el día que me salgan los hijos así, con todo esto, no voy a poder. Y ahorita se dan cuenta que sí van a poder. Vamos a salir de aquí con estrellita, con 10. Es, vamos a ir uno por uno. Y yo, yo llevo la técnica de lo que está bien y lo que está mal. Vamos a caer en algo que hemos hecho mal, pero ahí está la la opción de bien. Sí, sí, es una tarea difícil, yo lo sé, pero la vamos a lograr.
Precisión para juzgarse a sí mismo y a los otros. ¿Qué tenemos que evitar? Los modelos de identificación inadecuados. Díganme, ¿quiénes son los modelos de identificación de los chavos o de los niños de hoy? El Peso Pluma, el reguetón, champagne. ¿Ya lo oyeron? No, no, no. ¿Cuáles son los modelos de identificación? Tenemos muchos modelos inadecuados para que se identifiquen. Y ves a las niñas chiquitas que quieren bailar y bailan como teiboleras, y el papá se quiere morir. Y las niñas ni siquiera saben. Tengo un nieto chiquitín que le gusta bailar y él quería ser policía. Y entonces no se me ocurrió más que comprarle su disfraz de policía. Se lo puso y se puso a bailar. Madre mía, parecía de esos de "solo para mujeres". Pero él no sabía lo que estaba haciendo. Él le estaba bailando como policía, pero muy sensualmente. No es... Hay que evitar. O o hay que, si no podemos evitar, porque los modelos de identificación están en las redes, están en todos lados, si es importante marcar que ese no es un modelo adecuado. Sí.
Y ¿qué tenemos que que hacer? Lo más importante es separar conductas de conceptos. Y aquí voy a hacer un comercial. Traigo mi mascada. No soy de Aeroméxico, pero este... pueden pasar por aquí, por acá o por atrás. No hay tres personas aquí con mascarita, además de mí. Levanten la manita. Se fueron por agua. Bueno, ahí hay una, ahí hay otra y ahí hay otra. Ya hay una ahí encargada de un niño. Que te lo regalen. Juli, venimos en equipo porque mañana en la mañana a las 10 de la mañana vamos a jugar con los niños. Con estas cosas vamos a darles un taller en el cual vamos a explicarles la diferencia entre conducta y concepto. Yo sé que ustedes ya la saben, pero se las voy a repetir. Conducta: yo, por ejemplo, canto. Yo canto y puedo cantar en la regadera, puedo cantar en lo que cocino. Esa es una conducta. Un concepto sería ser cantante. No soy cantante. Pero muchas veces a los hijos: "Mira, nomás, eres un flojo". Y ese es un concepto que no es lo mismo decir "estás flojeando". Hay que evitar poner conceptos, porque entonces la nena de la que yo les hablaba, pues eres la nena y ya se le quedó el concepto. Podría estar haciendo infantil en un momento, pero no necesariamente la nena de por vida. ¿Estamos de acuerdo? Entonces, tenemos que separar conductas de conceptos, porque un niño chico, más chico, se cree lo que le dices. "Eres un flojo". "Ay, mira, de veras, tú eres un...". "Ay, este niño, si vieran la lata que me da. Ay, no, no, no, ya va a venir a ver, a ver qué va a hacer porque es tremendo". Y empezamos a poner conceptos y los niños y las niñas empiezan a decir: "Yo soy, yo soy". Yo soy uno de mis hijos, el mayor es muy bueno dibujando. Automáticamente el otro decía: "No, yo no soy bueno dibujando". "¿Por qué no?". "Mi hermano dibuja mejor". Ah, bueno, pues también es más grande, pero no necesariamente porque tu hermano dibuje mejor, tú no eres el que dibuja. Pero solemos poner conceptos. Y podemos evitarlo. ¿Ustedes creen que puedan evitarlo? Los niños mañana van a aprender lo que es un concepto y lo que es una conducta. Y vamos a ver cómo juegan. Tienen preparados juegos muy divertidos para ellos, porque es importante que desde chicos sepan que te pueden decir "tonta", pero eres tonta. Yo le digo a los niños que vienen con la autoestima baja: "Le digo, no, no, no, este sombrero que traes está horroroso, de veras, qué sombrero más feo traes". Y los niños se me quedan viendo, "siendo vieja loca, no traigo sombrero". Por eso, por eso te ríes, por eso no te importa, porque tú sabes que no traes sombrero. Cuando te duele lo que te dicen es porque por dentro sientes que de alguna manera puedes serlo. Entonces, tenemos que tener cuidado, papás y mamás, en evitar conceptos y marcar conductas. "Ahorita fuiste impuntual, pero tú eres un niño muy responsable". Compromételo, por favor. "Tú eres muy responsable". Mi hijo me llamó la atención. Hoy llegaste tarde. Hoy llevas tres días llegando tarde, pero no eres un impuntual. Estamos. Ponemos para palomita. Bueno.
Aceptación del yo y los otros. Aquí es muy importante que los niños no aprendan a subir pisando. O sea, "yo soy bueno porque tengo tres malos". "Yo soy bueno en el fútbol porque tengo unos que no dan una con la pelota". Esto no tendría valor. Los niños tienen que aprender a subir escalando sus propias limitaciones. Compite contigo, no compitas con nadie más. Sus hijos van a escuchar mañana la competencia entre una tortuga y un chita. Y se van a dar cuenta que no es justo. Una competencia de carreras entre una tortuga y un chita. Y no quiere decir que la tortuga sea inadecuada. Quiere decir que la tortuga puede ser más rápida de lo que normalmente es, pero no comparándose con un chita, porque no son iguales. ¿Estamos de acuerdo? Los papás y las mamás tenemos que pedirles a nuestros hijos que compitan con ellos mismos. "Y ya pudiste con la calabaza. Ahora vamos a ir con el betabel". Ay, holes, que ya pudiste con la calabaza. Igual el betabel no está tan mal. Poquito a poquito. Nadie se resiste al éxito. Nadie. Y cuando le... "¡Qué bárbaro! ¡No, qué bárbaro! Calabaza, betabel y chayote. ¿Cómo ven?". Y el niño dice: "Soy yo". Pero no compitió contra quien come caracoles. ¿Estamos de acuerdo? Bueno, ponemos palomita. Esta muy bien. Qué aplicados, eh. Aquí lo puse junto la espontaneidad y la creatividad porque van juntos. Yo no puedo ser creativa si no soy espontánea. ¿Estamos de acuerdo? ¿Qué tengo que evitar? Ridiculizar o encasillar. A ver, "Ay, no, chistos". Si va a haber mi niña, que venga aquí a recitar. "Ahí no recita, chistosísima". La estoy ridiculizando. Y muchas veces lo hacemos. O enfrente de los niños decimos: "Ay, no, va. No, hombre, se embarró todo". Y a ti te gustaría que que tu marido dijera en la cena: "Se puso las chapas todas mal, trayendo para taparse los granos". Oye, no me ayudes. No. Oye, le entró el pantalón al marido, la panza que trae. Enséñales, enséñales, mi vida, cómo la. Y eso lo hacemos a veces con los hijos porque son nuestros. Entonces, tenemos que evitar ridiculizar, encasillar o evidenciar. Y tenemos que fomentar el libro en blanco. Y aquí voy a voy a parar. Cuando tú estás esperando un bebé, el el ahora se usa, ¿qué? El gender reveal. No, que hacen toda una. "¡Niña! ¡Va a ser niña!". Y empezamos a escribir la niña. No ha nacido, pero ya le escribimos. "Ay, seguro va a ser bailarina como su abuela". A ver, "Ojalá herede el talento artístico de mi hermano". Siempre de lado. No, no queremos que herede del otro lado. "Luego no va a salir el carácter de mi cuñada". Pero ya estamos escribiéndole a la niña. Ya le escribimos. Sí. Le vas a poner. Tienes todavía tu tu ropón. El ropón, el ropón familiar. Hay que mandarlo encañonar. Y los aretitos, los aretitos que fueron de la bisabuela, ahora de la abuela, de la mamá. Y la pobre niña no ha aterrizado en el planeta y ya tiene una serie de expectativas. Marca, ¿sí o no? Y ¿qué pasa cuando nace la niña y lejos de ser bailarina, traen los pies así la pobre? Y ¿qué pasa cuando cuando no le puedes poner el ropón porque tiene oxígeno en una incubadora? Y ¿qué pasa cuando tienes que tachar ese libro prescrito porque tu hija o tu hijo no cumple con esas expectativas? Qué, qué triste, qué difícil. Por eso yo recomiendo que tengamos un libro en blanco. "Mi hija nació hoy. Punto. Mi hijo nació hoy. Respira y vive". Muchos papás que han tenido hijos con síndrome de Down, primero sienten un gran olor porque tienen un libro previo escrito, pero han dejado el libro en blanco y han empezado a aprender a partir de ese hijo. Mayoría de los papás que yo conozco que tienen un hijo con síndrome de Down te dicen: "Es el pegamento de mi familia. Llegó a mi familia para traernos alegría, cariño, para apreciar muchas cosas. Une a los hermanos". Wow. El libro que llega a escribir un niño que aparentemente no venía bien, resulta que es un libro maravilloso. Yo tengo un libro maravilloso en mi casa que todo el mundo me dijo que iba a durar mucho tiempo y es uno de los libros que más aprecio porque lo valoro. Entonces, necesitamos espontaneidad y creatividad. Y ¿cómo logro que mi hijo sea espontáneo? No poniéndole parámetros previos. Porque si yo le digo: "Sí, mi vida, tú bailarina como toda la tradición". Pues ahí llegó la niña a la clase de ballet. No. Y la pobre niña no va a ser espontánea ni va a ser creativa porque la estamos llevando a un lugar donde ella no se siente bien. Y a lo mejor resulta una gran, no sé, esgrimista, o a la mejor una gran pintora. Pero si la dejo ser lo que ella quiere ser, podemos. Sí, podemos. Muy bien. Palomita. Si pongo palomita, conste, ¿eh? Okay. Vamos al que sigue. Fíjense como ya vamos en el cuarto y sí lo podemos lograr. No está tan difícil. Vamos al que sigue.
Propositividad. Esto nos cuesta un poco de trabajo a los papás y a las mamás, porque el niño va a empezar a querer abrir la mermelada y tú estás: "No, a ver, no, a ver, trae para acá, trae para acá". Y hay sobreprotección, mamás, mucha sobreprotección. "Y yo te lo hago y que no sufra, que no haga, que no". Y necesitamos hijos propositivos. A mí me encanta, o al niño: "Si yo solo, tú déjame, yo puedo". Nos dan ansias. Yo soy, "Ay, qué ansias me da". Pero tenemos que dejarlos que sean propositivos. Eso implica que les va a salir algo mal. Seguro, seguro. Pero se les sale mal, van a aprender muchísimo. ¿Estamos de acuerdo? Pero nos da miedo que sufran, nos da miedo que que se equivoquen. Y entonces, cuando yo tuve un un hijo empresario a los 13 años, brillante empresario, iba a ser una excursión de escalada en Huasca. Tenemos una casa en Huasca, en Hidalgo. Y entonces él iba a llevar gente a escalar. Y entonces, con gran propositivo que hizo, fue encargar los folletos para la publicidad de su excursión. No tenía ni un inscrito, ni un interesado, pero los folletos tenían que estar. Y me acuerdo que llegó y me dijo: "Ya me dieron el presupuesto, es casi toda la lana con la que cuento, pero tengo que tener folletos". Le dije: "¿Por qué no te esperas? Son de... ¿cuántos van a querer ir antes de hacer boletos, antes de hacer folletos?". No, "yo sé". Tú de escalada no sabes nada. Y dije: "Lo voy a dejar". Resulta que los folletos, ¿qué creen? Para que le salieran más baratos, eran por millar. A la fecha tenemos folletos todavía para ir por la casa. La excursión no se llevó a cabo jamás. No, no, no hubo quórum. Pero eso sí, los folletos eran de una calidad inigualable. Pero ese error sirvió para que él se diera cuenta que por ahí no era su vocación. Es un gran arquitecto, un gran creador como arquitecto, pero le encarga la venta de los proyectos a otra persona. Cosa que que yo agradezco. Tiene gran propositiva en algunas cosas, pero sabe, se conoce. ¿Estamos de acuerdo? Nadie dijo: "Concepto, eres un fracaso". No, esta vez nos falló, mijo. No, no, saben los folletitos y sirven mucho para para notar recetas para... nos han servido para la chimenea, buenísimos. Hay que dejarlos caer en poquitas cosas, pero hay que dejarlos caer. "Inténtalo". A ver, tú. Bueno, algo tan fácil como abrocharse las agujetas. De verdad, a mí me da coraje, porque entonces ahora se se inventó el velcro, pero abrocharse las agujetas es todo un ejercicio de neurodesarrollo. Pero, "Julia, tenemos prisa en la mañana para el colegio". No, si yo no digo que que lo entrenes en miércoles, entrénate. No oigo bien. Okay, están grabando. Que dijeron que sí. Necesito. Vamos al que sigue.
Independencia. Ay, qué difícil. Esto cuesta un trabajo horrible. Tenemos miedo o ignoramos las potencialidades de nuestros hijos. Y la independencia es algo que implica ceder tu sitio. Y fíjense, cuando tus hijos son chicos, tú eres una Rockstar, mamita, qué guapa, qué linda, mi mamá sabe todo. Y tú te sientes acá, ¿no? Y llega un momento, por ahí de los 13, 14, 15, que te dicen: "Ma, o sea, neta". Te tiran el estrellato de un día al otro. Y "no te metas, gulp". Y si en ese lapso que fuiste la Rockstar no aprovechaste para hacerlo independiente, va a tener tropiezos. Porque va a llegar un momento en que por default te tiene que rechazar. Lo que si tú dices azul, él va a decir verde, porque necesita rechazarte porque está en la etapa de independizarse. Pero si no tuvo entrenamiento, va a meter unas patas horrorosas y se va a meter en conductas de riesgo. Entonces, necesitamos dejar a los niños ser independientes y asumir que la van a regar. Miren, nosotros tenemos un taller que se llama "El Terap-Teatro". Cada temporada hacemos obras de teatro. Los niños no quieren ser actores. Yo los embolo. Al tímido o al líder. Al tímido lo pongo de rey, al líder lo pongo de lacayo de la corte. No les damos papeles antagónicos. Y entonces tienen que montar la obra de teatro. Pero el chiste es que sea sorpresa para tu mamá y para tu papá. ¿Cómo? Sí, sí, sí. Tú, a ver, ¿dónde rascas un un atuendo de princesa o de rey o de tesorero? Pero el chiste es que ellos se sorprendan cuando te ven. Lo que yo quiero es que ellos se sientan dueños de esa obra, de ese papel y de todo, para que digan: "Nadie me ayudó, yo solito". Muchas mamás me dicen: "Julia, de veras, ¿lo quieres en el Terap-Teatro? El niño ni ni ni cuando está con los abuelos habla, no quiere ni saludar". "Tú échamelo, tú échamelo". Pero cuando un niño siente que él se representa, le encanta. Tuve un rey que le dije: "Va tu atuendo de rey mañana". "Mañana, Julian". "Yo mañana lo traigo". Llegó vestido de... perdón, porque estoy en Guadalajara, pero llegó vestido del América. Ay, llegó con su uniforme del América. Y le dije: "Está padre". "Es que así, así voy a salir yo de rey". "¿Y cómo va a saber el público que eres rey?". "Tengo que usar corona". "Yo creo que sí, porque no van a saber". Ahí se hizo su corona de cartón. Estaba divino el canijo. El ver a tu hijo que tú no tuviste nada que ver, que salga dando los decretos del reino, se te cae la baba, poco no. Pero tuvo que haber un proceso de independencia, porque tuve una mamá, no sé, la niña salía de princesa y entonces la mamá era la princesa. No, "Ay, no sé si ponerle el vestido rosa pastel o el azul pastel, porque ya fui a La Lagunilla". Y dije: "No, no, tú déjala". No, no aguantó. Entonces mandó a la niña con dos faldas de princesa. Y ahí venía la niña cargando las faldas. Y a la hora que le tocaba salir, ¿qué creen? Las faldas no aparecían. Quién sabe dónde las había dejado. Entonces otra niña le prestó su falda que le quedaba grande y salió agarrándose así a darle el diálogo. La mamá, cuando la vi, me dijo: "Mira, cuando vi salir a mi niña con una falda que ni le quedaba a decir el diálogo, te quería yo matar. Cómo si yo me dediqué a buscar vestidos". La niña sale así. Pero luego me quedé helada. A decir, "mi niña insegura, tímida, sale con una falda que no le queda y no le importa venir con la falda amarrada y decir su diálogo". Wow. Dije: "De eso se trataba, exactamente de eso se trataba, de que fuera su mérito y no el tuyo". Nos cuesta trabajo, mamás y papás, porque a poco no, cuando un hijo se recibe honoris causa, así con honores, no nos sentimos orgullosos porque parte creemos, pues que somos nosotros. Pero el chiste es que ellos sientan que el logro es personal. Podemos dejarlos solitos, aunque la rieguen. Ese sí, no me gusta nada. Sí, sí. Ni modo. Digo, por favor, no le encarguen tampoco las finanzas familiares. Digo, vamos a encargarle cosas más o menos. Okay.
Aprecio por la naturaleza y el arte, porque no queremos así, sosos, que les guste la música o que les guste la pintura o que les guste salir al campo. Y ahí lo único que necesitamos es ejemplo y promoción. Basta y sobra que impongamos algo para que no les guste. No, la clase de piano, porque yo toqué piano y a mí me jodió mi mamá tocando piano y ahora tú también. No, la imposición no sirve. Miren, yo vengo de un papá deportista. Mi papá fue jugador del Real Madrid, pues casi nada, eh, chicos. Mi papá fue el primer mexicano que compró el Real Madrid en 1945, o sea, hace poquito. Él era, obviamente, se retiró después cuando yo nací, ya no era futbolista, pero era amante del deporte. Y entonces, ¿qué pasaba? Los sábados había que hacer deporte, sí o sí. A su servidora jamás le ha concido una raqueta con una pelota. Nunca. Si yo hago así, la pelota va por acá. Y si yo hago así, la pelota va por acá. Había imposición por el deporte. ¿Qué creen que pasó? Soy una papa para los deportes. Soy una papa para los deportes porque había una imposición. Yo decía: "No, ya mi papá, levántense, lagartijas". Yo decía: "No, este, ya se le va a ocurrir". Y asociaba yo el deporte a una obligación del sábado. Él tenía la mejor intención, porque para él el significó algo muy importante, pero fue una imposición. ¿Qué pasa si yo dejo y dejo ejemplo? Y yo voy. Hubiera sido diferente que él hiciera deporte y jugara a fútbol y yo por querer estar con él fuera pelotear. Estamos de acuerdo. Pero no había oído mis gratas conferencias. Entonces, pues ni modo. Es importante promover. Tú quieres que tu hijo le guste la música. Mi marido es arquitecto y él dibujaba antes, porque es del tiempo de Los Picapiedra, se dibujaba con con pluma, no. Las computadoras no existían. Y él se sentaba en el restirador, dibujaba y dibujaba y ponía música clásica. Le gustaba Beethoven. Y entonces ponía Beethoven para dibujar. ¿Qué pasó? Que mis hijos tarareaban a Beethoven. No sabían que era Beethoven, pero lo tarareaba porque lo oían todo el tiempo. Y claro, cuando van a un concierto, dicen: "Ay, es la de mi papá". "Ojalá, mijito, no, no es de tu papá". Pero bueno, pero el ejemplo y la promoción hace que tengan gusto por la música clásica sin haberles obligado, sin haberlos sentado a decir: "A ver, es Mozart, es Chopin, es Tchaikovsky". No. Tenemos que acercarlos a lo que nosotros queremos. Y aquí me voy a atrever a hablar de algo importante. Si queremos hijos que practiquen la religión en la que nosotros creemos, tenemos que dar ejemplo, no imposición. Y muchas veces imponemos y a ver, "tráeme el el la homilía del domingo, el el papelito que te dan en la iglesia para comprobar". Yo tenía amigos que iban a la iglesia a la salida a agarrar papelitos para que llegaran a su casa. "Sí, fui a misa". Puro cuento. Y era contraproducente. Tenemos que hacer testimonio. Hay que hacer testimonio y decir: "Oye, pues esto sí me conviene, sí me gusta". Okay. Palomita. Están muy seguros, ¿verdad? Bueno, okay.
Buenas relaciones interpersonales. Hoy en día es fundamental que nuestros hijos tengan buenas relaciones interpersonales. Y en el taller de mañana les vamos a enseñar cómo enojarse bien, porque las relaciones interpersonales tienen mucho que ver con cómo expresamos nuestras emociones. Lo que tenemos que evitar es la aceptación fácil por la vía negativa. ¿Quién es el más popular del salón? El de los chistoretes, el que se bajó los pantalones en pleno salón, ¡jajaja! El que se atreve a mandar un papelito y pegarle en el ojo a la maestra. La aceptación fácil hoy en día está de moda, ¿a poco no? Bueno, el Peso Pluma llena auditorios y el doctor de letras de la UNAM, con doctorado y con no sé qué, pues el pobre nadie, ni que lo voltea a ver. La aceptación fácil en las redes sociales, cuando hablas de algo así morboso, o de 1000 followers, pero si hablas de, no sé, de un tema profundo, aquí aburrido. Los niños están acostumbrados a la aceptación fácil y hay que decir: "No". Tenemos que ayudar para conocer tu impacto sobre los demás. Todos tenemos un amigo que se cree chistoso y no es. ¿A poco no? Es este que dice: "Hijo, ¿y qué tal mi chiste?". "Este, buenísimo". Y nadie se ríe, pero él no sabe que no es gracioso. Hay graciosos involuntarios, ¿no? Hay el que es gracioso y no quiere, no pretende ser gracioso, pero es gracioso. Pero es muy importante que los niños sepan su impacto sobre los demás. ¿Y cómo le vamos a hacer? "¿Cómo te sentirías tú si alguien te dijera lo que tú le dijiste?". Vamos a voltear. Empatía. Miren, nosotros tenemos un taller que se llama "Y si fueras tú". Y entonces yo les pregunto a los niños: "¿Qué te gustaría? ¿Dónde te gustaría vivir si fueras una flor?". Y saben qué me contestaron: "En un florero". "Pero eres flor". "Pues en un florero". "No necesitas ponerte en el lugar de la flor. Si la flor está en el florero, ya la mataron, hijo, ya la cortaron". "Ah, sí, verdad". "Entonces, en el campo". "Pues yo creo". "¿Y qué te gustaría hacer si fueras un pantalón?". Y se quedan así como viéndome, diciendo: "Esta cual fumó". Y entonces voltea uno muy listo y dice: "Que me usen". Claro, claro. "Si fueras un pantalón, ¿quieres que que te usen?". Y eres un ser humano capaz de hacer cosas. ¿Y qué quieres hacerlas? Qué padre. Necesitas conocer tu impacto sobre los demás. ¿Cómo te ven los demás? ¿Qué puedes hacer por los demás? ¿Cómo te ven? Muchas veces, este, tenemos unos amigos que preferimos decir que son tímidos, pero la verdad son muy sangrones. Son de esos de que: "Hola, ¿qué tal?". "Ah, oye, pero volví a ver a Teresa y no me saludó". "Es que es tímida". "No es cierto, es bien sangrona". Pero pasa eso. Y esa seguro Teresa es tímida, pero no sabe que nadie sabe que es tímida, parece muy sangrona. Habría que decirle: "Di hola, aunque sea por". "Es que no saludé porque qué pena". "No andes saber quién soy". "Pues voltéate y di hola". Por eso a los hijos hay que decir: "Saluda". No digan: "Da beso, eh". "No, saluda a tu tío". "Di hola". "Hola". "¿Te gustaría que alguien entrara a tu casa, se sentara, comiera y no te pelara?". Tenemos que saludar, hijo, aunque sea así, nomás. Buenas relaciones interpersonales. Y cuando llega el niño y te dice: "Nadie estuvo conmigo en el recreo". La mamá se quiere poner el uniforme y correr a la al a jugar con el niño en el recreo al día siguiente. Lo mejor es decirle: "¿Qué será que está pasando que nadie quiere jugar contigo?". Porque a mí no me sirve decir: "Ay, los demás son unos sangrones, mi hijito, ni les hagas caso". Yo no educo a los demás, educo al que tengo aquí. Y ese que tengo aquí quiero que entienda. "Por qué no juega conmigo". Vamos a solucionar esto. "¿Será que tenemos un método?". Se llama "socs", que es: vamos a ver la situación, ¿qué pasa? Y ¿qué opciones tienes?". "No es que ellos quieren jugar a cosas que yo no quiero". "Ah, okay. Ah, bueno, entonces estás solo porque quieres". Porque tendríamos que jugar a lo que ellos quieren una vez para que luego ellos quieran jugar a lo que tú quieres otra vez. En el bullying, lo que pasa con el bullying es que los papás meten su cuchara, perdónenme que les diga. Los niños tienen que resolver el problema solos. Pero si yo tengo un representante legal de 45 años que te voy a echar a ver, no. Obviamente, yo no lo soluciono. "Un niño me molesta y tú, ¿qué haces?". Y tú, ¿qué piensas hacer? Y ¿cómo lo vamos a evitar? Porque yo no tengo aquí al niño que te molesta, tengo al niño molestado. Y me interesa que tú busques una solución. Y los éxitos personales son los que nos dan autoestima. De nada sirve que me digan que soy maravillosa si yo no me siento maravillosa. ¿Estamos de acuerdo? Entonces, buenas relaciones interpersonales. Podemos. Ya se acostumbraron. Ya no más dicen "sí" porque sí, ¿verdad?
Actitudes democráticas. Me encanta ver este auditorio lleno. Les agradezco mucho que hayan venido a escucharme. Y creo que es una muy buena oportunidad para decirles que hoy, más que en otro momento de nuestra vida, tenemos que apreciar que somos distintos y tenemos que apreciar que todos tenemos una voz. No podemos tener una visión unilateral. Estamos aquí mucha gente que compartimos unas creencias religiosas, sí, pero hay otros que no. Y esos no es que estén mal, simple y sencillamente tuvieron otras experiencias o no tuvieron una educación o lo que sea. Pero todos valemos igual y todos tenemos derechos. Y en una época en la que se ha enfatizado las diferencias, los fifís y los no sé qué, esto no, esto no nos hace crecer. Es muy importante que tengamos conciencia de grupo, conciencia social. Pero fíjense bien, la conciencia social no es: "Yo tengo y te doy". Una amiga decidió que quería generar conciencia social en su niño de 5 años y le dijo: "Primero, los juguetes que tú ya no uses, tráemelos, porque los vamos a regalar a los niños pobres". Primer error. Los juguetes que tú ya no uses, como diciendo que los niños juegan con juguetes que ya no importan. Pone a los niños que no tienen juguetes en un grado más abajo que ese niño. ¿Estamos de acuerdo? Y se la vamos a dar a los niños pobres. Concepto, no conducta. El niño es pobre, no está está pobre, pero no es pobre. Pero en fin, el resultado fue tal cual. Ella dijo: "No voy a ir a una casa hogar, voy a dar el regalo a los niños en los altos". En México, la Ciudad de México, tienes niños que venden chicles o que piden limosna. Y entonces ella decidió que iba a trepar todos los juguetes que ya no servían en una camioneta con su niño de 5 años para fomentar la solidaridad, la democracia. ¿Qué creen que pasó? El niño bajó el vidrio. Ese, ese. "Mira, ahí hay un niño así, niño pobre, niño pobre, te traje un juguete que yo ya no quiero". Niño pobre. La mujer arrancó, dio la media vuelta y se fue para su casa. No. Solidaridad es: tienes tanto derecho como yo, tienes tanta necesidad como yo, y no importa dónde vives o qué traes puesto, eres un ser humano igual que yo. Nosotros damos un taller que se llama "Escudo de Dignidad" y les decimos: "No tengo a nadie como tú, eres único, importante". No, no podemos, no podemos duplicar. Y solo por eso eres importante. No importa lo que traigas puesto, no importa dónde vivas, importa que eres único, importante y especial. Y entonces empezamos a generar actitudes democráticas. Podemos. Sí, podemos.
Sentido de ética y valores. Ustedes saben que hay el el doctor Colbert, de hace pues principios del siglo pasado, ay, suena horrible eso. El doctor Colbert hizo un grado de madurez moral. Él dice: "Un niño chiquito tiene una madurez moral de: me porto bien porque si no me castigan". No. Luego te portas bien para evitar un un castigo. Luego te portas bien si se portan bien conmigo. A los 7 años es la ley del talión. "¿Por qué le pegaste?". "Porque él me pegó". "¿Por qué le robaste?". "Porque él me quitó los colores". Entonces yo le quité los de él. Esa es una un nivel de edad moral. Pero se supone que los seres humanos vamos evolucionando en moralidad y se supone que cuando somos adultos hacemos el bien por elección propia. Todos, ¿verdad? El policía, de alguna manera, la edad moral de los ciudadanos del país de México, ¿saben cuál es el promedio de edad moral que tenemos? Siete años. "Tú me haces, yo te hago". El presidente roba y mis impuestos no sirven, pues entonces yo también evado impuestos. "Todos lo hacen, todos". Yo también. "No me siento tan mal porque todos". Y muchas veces ese es el ejemplo que nuestros hijos reciben. No podemos hablar de corrupción si tú das mordida. "¿Qué, Julia? Pero es que así es". Pues miren, voy a cumplir tiernos 70 años. Y si me para un policía y no tengo licencia y me va a llevar al corralón, ¿qué creen? Me voy al corralón. Pero saben qué sucede. Yo no sé qué pasa porque le digo: "Sí, oficial, tiene usted toda la razón. Sí, sí, oficial, levante usted la infracción". "No, damita, no queremos perjudicarla". "Damita, de verdad". "Damita, no". "No, oficial, levante usted la infracción. Yo cometí el error". "No, mire, damita, porque trae usted a los niños". "Damita, y no quiero". Yo no me levantan infracción. Ya se estoy pensando dejar la la licencia en la casa. Pero tenemos que asumir. Sí. Lo que pasa es que yo puedo decirles a mis hijos que sean honestos si yo soy honesto. Pero si mis hijos me ven agarrar el billetito al oficial, pues no puedo decir: "Mi hijito, la corrupción de este país, todos somos corruptos". Y tenemos que cambiar. Y ahí todos me van a decir: "Sí, pero sí". De dientes para afuera. Hay que evitar la inmadurez moral y hay que conocer las etapas y vivirlos. Los niños chiquitos dan las gracias porque los obligas. "Dale las gracias a tu abuelito". "Gracias, abuelito". Pídele perdón de dientes para afuera. Pero no importa. Por favor, papás, no los regañen. Están en la etapa en la que dicen: "Digo perdón porque si no me regañan". Pero el chiste es que poco a poco ellos reflexionen y digan: "¿Y por qué pedirías perdón?". "Porque lo lastimaste". "¿Qué sintió?". Y entonces trabajamos empatía y el niño empieza a agarrar una madurez moral superior. Y muchas veces nos sirve muchísimo agarrar como ejemplo las acciones de otras personas. Y si te fijas como él, que podría haber hecho esto, pero hizo lo otro, y eso nos gustó. A ti te gustaría que hablaran así de ti. Los ejemplos nos sirven mucho. Podemos fomentar el sentido de ética y valores en nuestros hijos. ¿Sí o no? Sí. Okay.
Ay, llora. No pasa. Sentido del humor. Vamos a trabajar el sentido del humor mañana en la mañana con los niños. Aunque ellos de manera natural lo tienen, pero vamos a fomentarlo y vamos a enseñarlos a reírse de sí mismos. Cómo, no hay que reírte de los demás, hay que reírte con los demás. Qué gran diferencia. Qué gran diferencia. Reírte de ti mismo, de tus propios errores, de decir: "Dio, si la regué o si estoy mal". Y y de verdad que ese ejercicio lo planeamos con mucha alegría de cómo vamos a hacer el ridículo y vamos a cantar con ellos y vamos a invitarlos a ver quién quiere hacer el ridículo junto con nosotros. Y habrá niños que no quieran, pero cuando cuando vean que tres o cuatro se unieron a hacer el chango y el baile de quién sabe qué. Regina, ¿de qué es el baile? El del cocodrilo. Cuando vean que varios hacen el baile del cocodrilo, se van a animar y se van a dar cuenta que no pasa nada, que nos reímos todos juntos. Sí. Eso es muy importante, porque ya vimos antes y ya me dijeron que no los van a ridiculizar, ¿verdad que no? Porque dijeron que no los iban a ridiculizar. Yo lo oí. Entonces, como no los vamos a ridiculizar, los vamos a dejar mucho más libres de poderse expresar y que tengan un buen sentido del humor. El sentido del humor es es es parte de la resiliencia. Cuando te va tremendo, cuando todo ha sido horrible, alguien se suelta con una broma y todo el mundo acaba riéndose. ¿A poco no? El sentido del humor nos rescata. Y tenemos que fomentar el sentido del humor. Los los niños chiquitos, cuando le decimos: "¿Qué pone? ¿Qué pone triste a a un papá?". ¿Qué creen? "No, los papás no se ponen tristes". Cómo no, porque piensan que tristeza es llorar como ellos lloran. Y el otro día le pregunté: "¿Y qué pone contento a un papá?". "El vino". Necesitamos fomentar el sentido del humor y ser papás con sentido del humor, con bromas, con chistes, con alegría. Es bien importante el sentido del humor. Y vamos al último. El último habla. Ay, habla. Ah, no, no es el último. Asertividad. No. Pásame la anterior, porfa.
Asertividad. Es siendo asertivo como padre, ¿qué quieres lograr? Miren, muchas veces, y voy a dar un ejemplo que todas las mamás conocemos. El niño no quiere comer. Ya masticó la carne 80 veces. De proteína no tiene nada. Ya la carne. Estamos. "Te lo tragas, te lo tragas". Eso ya es una lucha de poder. Eso no es educación. Ni es. Ni tú quieres que se alimente, quieres dejar claro que tú.
Mandas sí o no, y hasta que no te lo acabes no te paras. Bueno, esas son las mamás que éramos antes. Las de ahora tienen miedo de la autoestima, ¿verdad? Las mamás modernas dicen: "Lo voy a traumar si lo obligo, va a haber un rechazo porque el desapego que se va a formar entre mi hijo y yo". Tampoco, ¿para qué quieres que el niño se trague ese bolo alimenticio? ¿Para qué quieres? "Para quiero que sepa que yo mando". Ah, entonces sí, ¡qué asertiva eres! Que se lo trague. Pero si lo que quieres es que se alimente, entonces no insistas. Muchas veces no somos asertivos, no somos asertivos. ¿Por qué? Porque pedimos o vamos hacia algo, pero realmente no queremos eso.
Yo cuento mucho la anécdota de uno de mis hijos adolescente muy enojado un día que no lo dejé ir en una fiesta. ¿Qué pasó? Sí, lo que oyeron. Si yo no fuera asertiva, ¿qué le hubiera dicho? "Vienes para acá y me repites lo que acabas de decir". ¿Están de acuerdo? Pero yo no quería que me repitiera lo que acababa de decir, yo quería que supiera que eso que hizo fue una falta de respeto y una desacreditación a mi persona horrorosa. Mi impulso natural, y el impulso natural de la mayoría de las mamás cuando oyen a un niño insinuar, ¿qué es? "Pararse y ahorita y te lavo la boca con jabón". Sí, el Espíritu Santo bajó y me iluminó. Yo solo, solo tengo esa explicación porque no sé cómo lo logré y me mantuve. Y al rato llegó: "Ma, es que necesitamos 50 pesos, tengo que llevar al colegio porque vamos a..." Dije: "¿50 pesos? Una mamá pendeja podrá tener 50 pesos". Yo creo que no. "No, ma, yo no te dije eso". "Yo no estoy diciendo que me lo hayas dicho, pero estoy pensando ahorita, pues, que una mamá con en esa condición, pues no habrá ni guardará dinero". Lo dejé llegar a mi territorio, porque lo que yo quería es que de verdad se sintiera penado. ¿Estamos de acuerdo? No quería que me repitiera, ni quería lavarle la boca con jabón, porque eso no le iba a quitar lo majadero. Quería que él sintiera en carne propia lo que se siente que te manden de pendeja. Pidió perdón, prometió. "Pues ahorita que llegue tu papá, que no es tan tonto como yo, a ver si tiene 50 pesos". Es importante que nos demos cuenta qué queremos, qué mensaje queremos mandar de verdad, porque muchas veces mandamos mensajes que no son los que queremos de verdad.
Y por último, la que sigue, porque mi clicker no sirve. Espiritualidad. ¿Y por qué puse espiritualidad? Porque no es algo que tú puedas generar en la edad adulta. Muchos estudios de neurodesarrollo, de estudio del cerebro y del desarrollo de funciones cognitivas nos dicen que la espiritualidad se se se vive desde la infancia. Yo no sé si ustedes se acuerden cuando hicieron su primera comunión. Yo hice mi primera comunión y dije: "De un momento a otro, la Virgen se me aparece". O sea, estoy tan blanca, tan pura, hice tantas jaculatorias y ofrecí al Niñito Jesús que yo dije: "Me dio miedo, eh". Debo, debo reconocer. Dije: "La Virgen todavía, pero si se me aparece aquí Jesús, igual". Sí, porque estoy tan blanca, tan pura. Porque además, la gente alrededor te dice: "Ay, mi vida, ahora que vas a recibir la comunión por primera vez, pide por tu tío Pepe, tan malo, pide por..." Entonces sientes una responsabilidad enorme, no porque Dios te oirá más que a los demás. Yo iba con una serie de encargos bárbaros y tan blanca y tan pura, pues que de un momento a otro la Santísima Trinidad, por lo menos. Y a la mejor, pues exageraron en mi preparación, a la mejor. Pero yo les quiero decir algo: cuando el zapato aprieta, me acuerdo de todas las jaculatorias. Cuando un hijo tiene fiebre, cuando un hijo está enfermo, cuando un hijo, te acuerdas de todas las oraciones, el acto de contrición, el Credo de los Apóstoles y el otro, la... O sea, es como una cuerda de la que te agarras.
Y saben algo, muchos oigo a muchos papás que dice: "No, yo no lo voy a educar en ninguna religión para que cuando sea grande él elija". ¿Ah sí? ¿Y cuándo lo llevas a clases de budismo, de taoísmo, de religión judía y de...? Pues tendrá que ir a clases de todo, ¿no? ¿Cómo vas a elegir si no conoces? Tuve, viví la muerte de una amiga muy, muy querida cuando tendríamos como 40 años. Ella dejó tres chiquitos y su esposo, que era mi cuate de toda la vida, lloraba desconsolado y me me vio al lado del féretro rezando y se me acercó y me dijo: "Enséñame a rezar". ¿Ustedes creen que podría haber aprendido en ese momento a rezar? Rezar era un asunto que yo tenía con el de arriba desde hace muchos años. Sí, te lo puedo presentar, pero pues no han platicado. No le dije eso, obviamente, pero me di cuenta que la espiritualidad, perdónenme la expresión, se mama. La espiritual, o sea, un niño desde chiquito tiene que saber que hay algo más que él, que hay algo más, que hay alguien más y tiene que vivir el proceso de experimentar espiritualidad para poder ser profundo. Para hoy que vivimos en una vida de materialismo, los niños sufren porque tienen el rojo, pero les falta el verde y el azul. O no han ido a Disneylandia y sus amigos ya y están valuados en lo que tienen, en la marca que trae su ropa, porque creen que eso es lo máximo. Si tú fomentas la espiritualidad en tu hijo, en tu hija, vas a ver que hay algo mucho más importante que no tiene nada que ver con lo que traes puesto, tiene que ver con lo que traes adentro y que tienes alguien que te va a ayudar incondicionalmente. Es un gran consuelo, quiero decirles, un gran consuelo. Regálale a tu hijo la opción de ser espiritual. Si cuando sea grande no va a misa ni quiere saber nada, porque tienen todas una época de herejes, ¿a poco no van a tener su época de herejes? Deja los herejes. Ya necesitarán ir a a sobornar a a Dios. Ya saben el chiste ese, ¿no? Del que va con este San Judas Tadeo y dice: "Oye, Judas, yo necesito para mañana 3 millones de pesos. Yo sé cómo le, tú eres muy milagroso". Mi mamá dice: "Mañana vengo y si no hay 3 millones aquí, yo te quiebro". Y el padre estaba escuchando y era su estatua nueva que le había costado un dineral. Entonces dijo: "No la voy a quitar, voy a poner el San Judas de plástico ahí chiquito porque este me va a fastidiar". Obviamente, 3 millones de pesos, pues ni de chiste. Ya llegó el hombre al día siguiente y lo ve. Dice: "Mijo, háblale a tu papá que tengo asuntos con él". Necesitamos que nuestros hijos vean el testimonio. Me encanta este porque están todas las familias y porque es un evento de alegría y de felicidad y los niños se van a acordar y se van a acordar de que ser católico no es andar rezando jaculatorias todo el tiempo. Así también se puede ser muy alegre y muy feliz. Yo los felicito por estar hoy aquí, les agradezco muchísimo que que hayan venido.
Y bueno, por último, les quiero, les quiero dar una anécdota que me gusta mucho porque refleja que un hombre pleno. Dicen que había tres hombres picando piedra y entonces le preguntan al primero: "¿Tú qué haces?". "Yo pico piedra". Le preguntan al segundo: "¿Tú qué haces?". "Yo me gano el pan con el sudor de mi frente para mis hijos". Y le preguntan al tercero: "¿Tú qué haces?". "Yo una catedral". Hagan catedrales, papá.
[Aplausos] [Música] Gracias. El reto es ser la luz, dar amor día con.