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[Música] y [Música] [Música] Hola, ¿cómo están? Hoy vamos a hablar de que si nos faltara, simplemente no podríamos vivir. Desapareceríamos, pero no solo las personas, sino cualquier forma de vida conocida en el planeta. Hablamos del agua. ¿Por qué los temas relacionados al agua nos preocupan tanto en todo el mundo? ¿Puede agotarse? ¿En qué lugares ya es un problema serio? ¿Y qué puede pasar en el futuro? Vamos a responder a todas las preguntas, pero como siempre, con la ayuda de nuestro profe viajero. ¿Qué tal, profe? ¿Por dónde anda?
Hola, estoy en una zona sobre el llamado acuífero guaraní, uno de los lugares clave en Sudamérica cuando hablamos de agua, este recurso natural esencial para la vida. Ya nos va a explicar por qué esa región será importantísima en el futuro. Pero, ¿podríamos empezar por explicar qué es un recurso natural?
Claro. En la naturaleza hay infinidad de componentes minerales, vegetales y animales que utilizamos según nuestras necesidades. Son recursos naturales, entre otros, la tierra en la que sembramos, el aire que respiramos, combustibles que se extraen del suelo, los árboles de los que utilizamos la madera o los animales que nos proveen alimento, y el agua, por supuesto.
Entonces, los recursos naturales son todos los elementos de la naturaleza a los que recurren las sociedades para satisfacer sus necesidades. Pero las necesidades de las personas fueron cambiando con el tiempo, entonces, ¿la importancia de los recursos naturales también habrá ido cambiando?
Sí, fue variando históricamente, depende de la valoración que la sociedad otorgue a ese recurso y de la posibilidad de extraerlo y transformarlo en bienes utilizables o en actividades económicas. El petróleo es un ejemplo: era conocido hace miles de años, pero fue en el último siglo que se convirtió en un recurso natural clave en el mundo para el funcionamiento del transporte y las industrias. Otros recursos como el aire, el agua o la luz solar fueron vitales a lo largo de toda la historia de la humanidad.
Las plantas, los animales, las personas, todos necesitamos agua para vivir. Pensemos juntos en algunos usos que le damos al agua. El agua es vital como bebida, pero también es fundamental para nuestra higiene, para la limpieza en cualquier ámbito, para cocinar alimentos, para el riego, la fabricación de bienes y la generación de energía. Basta con mirar el globo terráqueo para ver la cantidad de agua que hay en el planeta, entonces, ¿podemos decir que nunca va a agotarse, profe?
Se suele considerar que el agua es un recurso inagotable. Sin embargo, hay un debate muy profundo en todo el mundo sobre cuestiones ambientales en torno al uso del agua. Si bien la cantidad de agua que existe en el planeta no va a desaparecer, lo que ocurre en algunas regiones es que hay una reducción de la disponibilidad de agua potable y en otras zonas es imposible encontrar agua de ninguna clase. Bueno, el agua es un recurso escaso, atento a que todos los factores de desarrollo humanos, sociales, productivos, necesita del recurso agua. Agua no es algo infinito, sino que es finito, se produce anualmente y posteriormente se deja de utilizar. Por lo tanto, es un recurso a valorar como los otros recursos naturales y cambiar esta filosofía de muchos años atrás de no considerar el recurso natural como un recurso escaso, sino considerarlo infinito. Y no solo los recursos naturales se acaban, sino que además se deterioran o salen de circulación por la calidad que tienen. Entonces, es fundamental conocer la distribución del agua en el mundo y cuáles son las posibilidades de acceder a ella. Enseguida vamos a verlo, porque de eso depende el futuro de millones de personas en este planeta.
¿A qué llamamos recursos naturales? Son todos los elementos de la naturaleza a los que recurren las sociedades para satisfacer sus necesidades, por ejemplo: tierra, aire, agua, combustibles, árboles y animales. Es fundamental conocer la distribución de agua en el mundo y las posibilidades de acceder a ella. Ya vimos que todas las sociedades necesitan disponer de suficiente cantidad de agua para una serie de usos: el personal, el agrícola, el industrial. Pero un punto clave es la calidad del agua para cada uno de esos usos.
Sí, la calidad es importantísima, pero no solo para beberla, que es en lo primero que pensamos. En la industria hidroeléctrica, por ejemplo, el agua no debe contener sedimentos o vegetación acuática, porque esto podría dañar a las turbinas. En calderas de vapor y otros usos industriales, el agua también debe cumplir ciertas características, lo mismo que para el riego. Y tengamos en cuenta que aproximadamente el 80% del agua que se consume en el mundo se destina a lo que vemos aquí, el uso agrícola. Por ejemplo, ¿saben cuántos litros de agua se necesitan para cultivar solo 1 kg de café?
Podríamos tirar una cifra, profe, por favor. Desde que se planta hasta que se cosecha, supongo que muchísimos. Pero veamos estos datos que encontré, porque yo creo que nos van a sorprender a todos. Para cultivar solo 1 kg de café se necesitan 20,000 L de agua. Para producir una hamburguesa, 11,000 L. 1 kg de queso demanda 5,000 L de agua. Para obtener una remera de algodón se usan alrededor de 7,000. En la producción de 1 kg de azúcar se emplean 3,000 L. Y para lograr 1 L de leche, entre 2,000 y 4,000 L. ¿Sorprendente, no? Y pensar que para hacer este programa con un vasito nos arreglamos.
Tal vez sea un poco más que un vasito. Se calcula que una persona necesita tomar entre 1 y 7 litros de agua por día. ¿Por qué tanta diferencia de 1 a 7 L? Porque depende de la actividad de cada persona, temperatura y la humedad del lugar donde se encuentre. El agua es vital para muchos procesos metabólicos del cuerpo. En funciones como la digestión, el cuerpo utiliza cantidades significativas de agua. Lo que es esencial es que el agua para el consumo humano debe ser potable.
¿Y a qué consideramos agua potable? A la que no contenga sustancias o cuerpos extraños de origen orgánico, inorgánico o radioactivo en porcentajes peligrosos para la salud. La contaminación de masas de agua es lo que desgraciadamente están pasando hoy. A niveles urbanos, hay una gran cantidad de acuíferos contaminados por residuos urbanos, por residuos cloacales a cielo abierto. También se ven espejos de agua o ríos absolutamente contaminados. A nivel de de terrenos rurales, hay muchos cursos de agua contaminados por sedimentos, producto de mal trabajo en las tierras que generan erosión, desertificación y salinidad por exceso o mal uso del agua de riego. Por lo tanto, la contaminación es orgánica o inorgánica. La contaminación orgánica viene de ciertos factores como los sedimentos, y la inorgánica es peligrosa, es producto de la industria o los desechos humanos, digamos, que van contaminando las napas. Por lo tanto, tenemos un recurso escaso y en unos lugares contaminados.
El agua potable debe provenir de una fuente de agua dulce y tiene que ser incolora, inodora, es decir, que no tenga olor, e insípida. ¿Qué es lo que entendemos por agua potable? Básicamente, no debe contener sustancias o cuerpos extraños de origen orgánico o radioactivo en porcentajes peligrosos para la salud. O sea, es inodora, incolora, insípida.
¿Qué diferencia entre lo que debería ser y lo que es la realidad? Estuve buscando un dato de la Organización Mundial de la Salud y miren lo que encontré. Aquí está: en los países en desarrollo, hay más de 100 millones de personas que no tienen acceso a sistemas de agua potable. 1,200 millones de personas sin agua potable. Entonces, el problema es mucho más serio de lo que la mayoría imaginamos.
¿Hay real conciencia de esto, profe? No creo que haya la suficiente conciencia. Según ese mismo informe, si se abastecieran del planeta, se reduciría la mortalidad en un 80%, y es lógico. El agua potable es imprescindible para la salud y son muchísimas las enfermedades que puede causar la falta de agua que puede ser consumida sin riesgos. Por eso, el acceso al agua potable es uno de los temas más críticos que deben enfrentar los gobiernos en todo el mundo. Y hay que tener en cuenta que las posibilidades de acceder al agua potable son muy desiguales entre unas regiones y otras. Entonces, es básico conocer la distribución del agua en el mundo.
Claro, pero eso se lo voy a contar desde otro lugar, desde el mar, desde la costa del mar argentino, en la provincia de Buenos Aires. ¿Y por qué desde aquí? Porque los mares y océanos concentran una inmensa proporción del agua que hay en el planeta. Pero empecemos desde el principio. El agua es sumamente abundante en el planeta. Existe principalmente en los océanos y en las capas polares, pero también en las nubes que ocasionan las lluvias, en los ríos, lagos y lagunas. El agua en el planeta está en constante movimiento, cumpliendo lo que se llama el ciclo del agua, compuesto por la evaporación, las precipitaciones y la escorrentía. Esto permite que el recurso se redistribuya en los continentes. En cuanto a la proporción de agua y tierra, miremos o recordemos un globo terráqueo. ¿Qué porcentaje de la superficie terrestre les parece que está cubierto de agua?
Y así, a simple vista, yo digo un 60% o no, un poco más.
Muy bien, un 70% de la superficie del planeta está cubierta de agua. Ahora vamos a utilizar un poco las matemáticas. Más del 97% del agua se encuentra en mares y océanos, es decir, que una enorme proporción del agua del planeta es salada y, por lo tanto, no sirve ni para beber ni para la agricultura. Del resto que queda, casi el 6% está en estado sólido, en forma de hielo o nieve. Cerca del 30% es agua subterránea y el resto se distribuye entre lagos de agua dulce, ríos y humedades. El agua de glaciares, ríos y la mayor parte de los lagos y del agua subterránea se denomina agua dulce, y es la que puede utilizarse directamente para beber o para riego. Es decir, que aunque en el planeta existen aproximadamente 10,000 millones de km cúbicos de agua, solo el 2,5% es agua dulce, y la mayor parte se encuentra o en forma de hielo o en depósitos subterráneos de muy difícil acceso.
Entonces, la proporción de agua realmente disponible para el consumo es bajísima.
Sí, recordemos esta cifra: solo el 0,01% del agua del planeta está disponible para el consumo humano. ¿Y cómo es el tema de las lluvias? ¿Cómo se distribuyen? Bueno, hay zonas con abundantes precipitaciones y otras donde las lluvias son muy escasas o inexistentes. Aproximadamente la quinta parte del planeta está compuesta por terreno árido o desértico. El desierto más extenso del mundo es el del Sahara, en el norte de África, y el considerado más árido del mundo es el de Atacama, en el norte de Chile. En estas regiones, la escasez de agua puede ser total por la casi total ausencia de lluvias. En lugares como estos se recurre a aguas profundas o a ríos que provienen de otras zonas. En Argentina, el 6% del territorio es árido o semiárido, es decir, con muy escasas precipitaciones. En otras zonas se producen lluvias abundantes, especialmente en la cuenca del Plata, donde cae el 8% de las precipitaciones. En parte, gracias a las lluvias, aquí se encuentra uno de los reservorios de agua subterránea más grandes del mundo, el llamado acuífero guaraní, que comparten la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
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El acuífero guaraní ocupa casi 1,200,000 km². Tal vez así no te dice nada el número, pero imagínate que es una superficie tan grande como la de España, Francia y Portugal juntos. Es cierto que esa zona será tan importante en un futuro no muy lejano, en la medida que aumenten las dificultades para acceder al agua de ríos y lagunas, todos los acuíferos se convertirán en recursos fundamentales. Y pensemos en las dimensiones que tiene este que comparten los cuatro países. En otras regiones del mundo, estos depósitos de agua subterránea que proceden de la lluvia son la única fuente de agua potable. Algunos, cuando circulan bajo tierra, forman sistemas de cuevas y galerías. En algunas zonas, el agua regresa a la superficie brotando en forma de fuentes o manantiales. En otros lugares, hay que extraerla mediante excavaciones a distintas profundidades. En México, por ejemplo, el 70% del agua que se suministra a las ciudades proviene de acuíferos.
¿Y cómo incide el aumento de la población en el problema del agua? El crecimiento de la población mundial multiplicará el consumo y, lógicamente, incidirá en su reducción. Desde 1950, la cantidad de habitantes del planeta creció más de un 100%, es decir, que la población mundial se duplicó en poco más de medio siglo. De acuerdo con estos datos, investigaciones de organizaciones como las Naciones Unidas y de organizaciones no gubernamentales afirman que en los próximos 20 años, las necesidades de agua dulce en el mundo crecerán de manera exponencial. El problema es que no ocurrirá lo mismo con las reservas de agua. En el futuro irá bajando la cantidad de metros cúbicos de agua por habitante y el gasto de agua será muy desigual.
¿Y hablando de ese gasto de agua, quiénes les parece que encabezan el promedio de consumo de agua? A ver, no sé, supongo que los estadounidenses, que suelen ser los primeros en el consumo de cualquier cosa. Bueno, en el caso del agua, son los mayores consumidores. Les siguen los europeos, los asiáticos y después nosotros, los latinoamericanos, y finalmente los africanos. Y otro dato muy interesante: los sudamericanos somos solo el 6% de la población mundial, pero en esta región se encuentra la cuarta parte de la reserva de agua del planeta.
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La situación inversa es la de Asia. El continente tiene un tercio de las reservas de agua, que parecería una buena proporción. El problema es que Asia concentra el 60% de la población mundial. En las próximas décadas, se dispondrá de buenas reservas de agua en América del Sur, Canadá, Alaska, el norte de Europa, el África Central, Rusia y Oceanía. El resto del mundo, incluidos México, Estados Unidos y China, tendrá serias dificultades para obtener este recurso. Hay varios factores que inciden en la crisis actual del agua en el mundo. Vamos a empezar a contarlos: la tala de bosques, la desecación de pantanos y ciénagas, el crecimiento indiscriminado de las urbanizaciones y el fenómeno que conocemos como calentamiento global del planeta. Pero vamos a detenernos en uno que disminuye la cantidad de agua potable en muchas partes del mundo: la contaminación.
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¿Y ahora por dónde anda, profe? Justamente para hablar de contaminación, estoy ante las aguas más contaminadas de la Argentina, las del Riachuelo. En muchas regiones y grandes ciudades del planeta, lagos, ríos como este están saturados de desechos y altamente contaminados. Las fuentes contaminantes pueden ser muchas y en ocasiones varias combinadas: basura doméstica, aguas residuales, pesticidas, herbicidas, abonos y otros productos químicos sumamente peligrosos, residuos radioactivos, bacterias, desechos industriales y médicos, entre otros, contaminan cada vez más los ríos y las napas subterráneas. Ya vamos a volver al Riachuelo, pero antes veamos otros ejemplos por el mundo. En la frontera entre México y Estados Unidos, de más de 3,300 km de extensión, hay amplias zonas altamente contaminadas por desechos industriales tóxicos. En África, el Lago Victoria se está convirtiendo en una gran cloaca, donde convergen los desechos de varias ciudades de Kenia, Tanzania y Uganda. En los ríos Senegal y Níger, altamente contaminados, ya desaparecieron muchas reservas de peces. En el centro de Europa, Polonia y Eslovaquia tienen un alto grado de contaminación en sus ríos. En Rusia, la situación es similar: desde hace varios años, el 7% de las aguas de sus ríos y lagos dejó de ser potable. La falta de planificación y de medidas que favorezcan el uso eficiente del agua también son factores importantes. En la Ciudad de México, una de las más pobladas del mundo, el 40% del agua disponible se desperdicia porque la infraestructura hidráulica es obsoleta.
Me acordé de otro ejemplo increíble: el del Mar de Aral en Asia. Este es un mar interior, como un gigantesco lago, donde desembocaban dos ríos importantes. El problema fue que las aguas de esos ríos fueron desviadas y utilizadas casi por completo para el riego de cultivos. Su caudal casi dejó de llegar al mar, que perdió el 80% de su volumen de agua. En el 20% que queda, desaparecieron los peces y, lógicamente, la industria de la pesca, y con esta, varias poblaciones.
¿Y cómo se puede llegar a estos casos, profe? Por lo que estábamos hablando, por no medir las consecuencias de ciertas acciones, por no planificar ni tomar medidas, como tampoco se hizo acá por décadas. En el caso del Mar de Aral, hubo otros efectos: hoy el mar es 10 veces más salado que al principio del siglo XX. Bajó tanto el agua que está dividido en dos partes, y en la región se producen tormentas de sal y polvo que el viento arrastra de las zonas en donde el mar se secó.
Disponer de agua potable es vital, pero también su distribución es clave. Enseguida vamos a ver una contradicción: de las grandes ciudades como Buenos Aires, una ciudad frente al río más ancho del mundo, tiene a millones de personas con problemas relacionados con el agua. Y también, ¿qué podría hacerse en muchos lugares del mundo para tener más agua disponible y para mejorar el acceso de la población a este recurso?
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Buenos Aires es un ejemplo de cómo la dificultad de acceder al agua potable depende también de cómo se la distribuye. El profe nos lo puede contar desde el lugar donde se sufre este problema, en la zona de esta cuenca, la del río Matanza y el Riachuelo. Viven 5 millones de personas, más o menos el 13,5% de los habitantes de la Argentina. El 64% se concentra en la Ciudad de Buenos Aires y en los partidos de Almirante Brown, Avellaneda, La Matanza, Lanús y Lomas de Zamora. Medio millón de estas personas viven en villas de emergencia, la mayoría en las márgenes del curso inferior del Riachuelo. El 55% de la población no tiene cloacas y el 35% no tiene agua potable. Las aguas de estos ríos reciben 368,000 m³ de aguas residuales domésticas por día, y solo el 5% recibe tratamiento sanitario previo.
Podemos imaginar, aunque duela, las consecuencias de vivir en cualquier lugar del mundo sin agua potable, sin cloacas o consumiendo agua en mal estado. Pero concretamente, estas condiciones de vida, ¿qué enfermedades pueden producir? Las enfermedades relacionadas con la mala calidad del agua son varias: cólera, tifoidea, disentería, poliomielitis, meningitis y hepatitis A y E son las más comunes, y no casualmente, también son las principales causas de mortandad en el mundo. El acceso al agua potable es una preocupación mundial y un problema crítico en Latinoamérica. Disponer de recursos es esencial, pero también tener los medios para que toda la población pueda acceder al agua.
Pero, ¿qué medidas se deberían tomar para tener más agua disponible y para mejorar las posibilidades de acceso al agua? Todos tenemos que cuidarla. Ahora, ¿cómo mejorar la disponibilidad y el acceso al agua? Hay varios puntos claves: producir más, distribuirla mejor, desperdiciarla menos y reutilizarla. Pero también es prioritario una mejor distribución. El agua no llega por los sistemas municipales o embotellada. En algunos países existen programas para distribuir el agua gratuitamente a los más necesitados. También deberían utilizarse mecanismos eficaces de medición y control para mejorar su consumo. Otra medida es desperdiciar menos: no utilizar más de la necesaria, economizar y reparar las pérdidas. Hay casos curiosos como el de Hong Kong, donde se utiliza agua de mar para limpiar los baños como forma de ahorrar agua potable. Y finalmente, reutilizarla. Si lográramos devolverla a la naturaleza sin contaminarla, el recurso hídrico automáticamente se incrementaría casi al infinito.
Esa agua que sale de la canilla o pasa por un río o lo captamos en una represa es el 0,03% del agua que hay en la humanidad. Por lo tanto, cuando uno dice que hay que cuidar el agua, se está refiriendo al agua de consumo humano, se está refiriendo al 0,03% del agua que uno a diario ve, digamos. Es muy poquita y depende mucho del uso y de la calidad y de las condiciones en las cuales se presenta este agua para depender del futuro de la humanidad, sabiendo que los seres humanos el 70% somos agua. El agua es indispensable para la vida. Esto es fundamental. Estos datos que yo les presento es justamente para analizar la importancia que tiene cuidar el agua dulce para consumo humano y en ese marco es donde hay que trabajar todas las estrategias a futuro sobre la crisis del agua. Hay grandes responsabilidades que estarán asumiendo o que deberían asumir los gobiernos del mundo, pero sobre todo, cada uno de nosotros tenemos que ser responsables. Si pensamos que 10,000 millones de personas no tienen acceso a algo tan simple como esto, un vaso de agua potable, los que sí lo tenemos, lo mínimo que podemos hacer es cuidarla. No es exagerado decir que de este recurso depende nuestra vida y algo mucho más importante: el futuro de muchísimas más.
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Chao.
Ah.
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