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¿Pero qué demonios es Palantir?

Lord Draugr27:10

Transcription

Palantir es una de las empresas más siniestras, opacas, oscuras y exitosas, porque mirad qué barbaridad de rendimiento ha tenido en bolsa. Últimamente todo el mundo habla de esta empresa. Se sabe que trabaja para la CIA, para la NSA, trabaja para Israel. Además, uno de sus fundadores es Peter Thiel, extraño hombre donde los haya, un libertario que busca la inmortalidad. Y la gente no parece tener demasiado claro qué demonios busca con Palantir.

Algunos creen que es una gran compañía maligna que lo vigila todo, que almacena datos de todas partes y puede manipular al mundo entero. Si escuchamos a Suroo, la cosa es muy distinta. Suroo dice que Palantir es como un culto, pero sin sexo y con muy pocas drogas. Dentro de la empresa se refiere a sus empleados como Palantirants y los propios empleados se llaman a sí mismos Hobbits y dicen que trabajan para salvar la Comarca. También es verdad que en una entrevista su CEO dijo esto.

Vale, creo que ese CEO no le ha hecho mucho caso a sus relaciones públicas, pero vamos a ver qué demonios hace Palantir. En su página web pone lo siguiente: "Palantir no es una compañía de datos" y más abajo, "Palantir es una compañía de software". Y para aclararlo incluso más y que no quede dudas, "construimos una infraestructura digital para operaciones y toma de decisiones basadas en datos". Con esto parece que le dan carpetazo a los rumores públicos y que Palantir ya no es esa empresa gigantesca y malvada que lo vigila todo, le vende información al gobierno y manipula al mundo.

Pero entonces, ¿qué pasa con su nombre? Al fin y al cabo, Palantir hace referencia a los Palantíri, plural de Palantir, que en El Señor de los Anillos son unas bolas de cristal indestructible que permiten ver eventos sucediendo a lo largo del mundo. El nombre de Palantir es cosa de Peter Thiel, que se lo puso porque es un friki de El Señor de los Anillos y si habéis visto nuestro vídeo sobre él sabréis que disfruta nombrando cosas con nombres sacados de sus obras favoritas. Eso está muy bien, pero realmente seguimos sin entender qué hace exactamente Palantir.

El problema con esta pregunta es que los exempleados de la empresa tampoco tienen muy claro cómo explicarlo. Cuando les preguntan, dan la misma definición que vemos en la web: "software que facilita a las organizaciones el trabajo de gestionar sus datos, optimizar sus operaciones y servir a la gente que confía en ellas". Y cuando se les pide que nombren competidores directos de la empresa, no pueden nombrarlos. En una entrevista que le hicieron a un empleado que prefiere mantenerse en el anonimato, le preguntaron sobre la función de la empresa y qué había estado haciendo. Y la respuesta que dio fue: "Todavía no tengo muy claro cómo responder a esa pregunta. La verdad, si ahondamos en su jerga corporativa, más o menos se puede ir sacando algo."

Dicho de forma simplificada, Palantir soluciona problemas. Su modelo de negocio es solucionar problemas que nadie más puede solucionar. Son los encargados de arreglar cosas que parecen requerir algún tipo de magia. Por eso se refieren a su propio software como "Magic". No se molestan en explicar los detalles de lo que hacen porque sus clientes no son la gente de a pie. Se centran en grandes compañías, en servicios de inteligencia y gobiernos. Para ello envían a sus trabajadores a los que llaman "ingenieros de software desplegados en el frente". Los ingenieros solucionan esos problemas irreparables armados con el software que hace la magia. Así simplifican procesos para los que antes la empresa necesitaba la ayuda de decenas de programas y hacen que sea necesario solo uno, el de Palantir. Son capaces de hacer que información dispersa y mal clasificada durante décadas se organice y se salve, sin importar si están en formatos obsoletos u organizada bajo protocolos que ya no se utilizan.

El software que instalan está diseñado para que lo pueda usar cualquiera. No hace falta tener conocimiento de ningún tipo sobre programación. Distribuyen varios tipos de software según el cliente al que vayan dirigidos. Está Foundry para los usuarios comunes o Gotham para los clientes relacionados con el gobierno. Y sí, el nombre sale de la ciudad de Batman. Foundry y Gotham se parecen bastante. Foundry se centra en ayudar a empresas a usar la información para cosas prácticas, hacer inventario, monitorizar las cadenas de montaje, hacer el seguimiento de pedidos a gran escala y, en definitiva, les ayudan con todo lo que pueda optimizarse. Gotham es el que usan los gobiernos y sirve para utilizar bases de datos ya existentes y con ellas construir modelos que pueden predecir el comportamiento de determinados individuos, predecir tendencias u optimizar procesos muy complejos. Por ejemplo, para el programa DOGE de Estados Unidos que buscaba reducir el gasto público, hicieron uso de Palantir. Gotham puede crear una hoja de características donde venga hasta el color de los ojos de una persona, su lista de contactos, su carnet de conducir, los trabajos por los que haya pasado. Es útil para localizar a criminales o buscar a personas específicas partiendo de detalles nimios o pequeños como un tatuaje en el hombro. Con cosas como esta: "Male, White, Pekerbot Gang, School Tattoo", Gotham puede ofrecer una lista de individuos que encajen con esa descripción.

La reacción general de la gente, incluso tras estas explicaciones, suele ser la del escepticismo. El argumento que suele aparecer es el de que Palantir utiliza los datos que le suministran para encontrar la manera adecuada de manipular determinados aspectos sociales. Y ahora que más o menos sabemos de qué va Palantir, vamos a centrarnos en su cabecilla y qué cosas ha hecho en este de aquí.

Este de aquí es Alex Karp o "Daddy Karp" para sus seguidores. Es el CEO de Palantir y también uno de sus fundadores. Practica la meditación Kigong, Aikido y Yujichu. Bueno, en esa foto parece más bien Fujichu, pero también practica Yujichu. Tiene un armario en su oficina lleno de vitaminas, gel desinfectante y 20 pares de gafas de sol tipo sport. Se comunica con sus empleados a través de su propia plataforma de streaming Carptube, donde habla de avaricia, honestidad y marxismo. Además, según dice, los únicos momentos en los que no piensa en Palantir son nadando, haciendo Kigong, durante el acto sexual. Todo es Palantir, no tiene esposa, ni hijos, ni mascotas y en la empresa no se hace ningún movimiento sin que antes haya pasado por él. Sin embargo, afirma no estar cualificado para su posición. Dice que no tiene ningún título técnico ni ningún tipo de relación con el gobierno ni con sus ideologías. De hecho, es más bien todo lo contrario. Su ideología va más con la de sus padres, que son hippies.

La explicación de cómo logró alcanzar esa posición en Palantir empieza en su etapa universitaria, a mediados de los años 80, en la escuela de derecho de Stanford, donde conoció a Peter Thiel. Thiel y Karp se llevaban de maravilla, eran compañeros de cuarto, se hicieron grandes amigos y compartían muchísimas asignaturas. Era una amistad realmente fuerte y bastante peculiar. Karp era progresista liberal y Thiel libertario conservador. Dos ideas políticas que son opuestas, pero que en vez de distanciarlos originaban grandes debates que los tenían todo el día hablando y paseando por el campus. Karp llamaba a esas conversaciones con Thiel "hacer sparring".

Al terminar la universidad, Karp recibió la herencia de su abuelo y con ese dinero se puso a invertir en startups y acciones con bastante éxito. Estaba dejando atrás su etapa de alevín y dejaba ver a un tiburón en ciernes. Gracias al éxito, varios inversores se le acercaron a pedirle consejo y como Karp vio que podía ser una buena oportunidad de negocio, aprovechó para crear una firma de capital riesgo llamada CEM Group. Por su parte, en 2002, Thiel había embolsado una buena fortuna tras la venta de PayPal, que había cofundado junto con Elon Musk y otros miembros de la conocida "PayPal Mafia". Con el dinero lanzó varias startups, una de ellas en 2003 era Palantir, que nacía con la intención de solucionar los problemas de seguridad que habían permitido que sucediese el 11S. Su lema era "haciendo lo desconocido visible a través de los datos".

El problema era que Thiel, de unos 35 años en ese momento, y su equipo de recién graduados no conseguían atraer a los inversores necesarios. Los que tenían el dinero eran más old school y explicarles lo que buscaban con Palantir era muy complicado. La idea era demasiado nueva para la época. Entonces, Thiel recordó a ese gran amigo que había tenido en la universidad, Alex Karp. A Karp le iba muy bien invirtiendo en pequeñas startups, pero sobre todo había desarrollado sus habilidades de persuasión y podía venderle un boli al propio lobo de Wall Street. Era capaz de aterrizar términos técnicos y complejos a ideas que todo el mundo podía entender. Y luego estaba su aspecto. Se presentaba con camisetas, con vaqueros, despeinado y gesticulaba de manera muy expresiva y exagerada. Y por raro que parezca, funcionaba. Así que tanto Thiel como el equipo de Palantir vieron en Karp al candidato ideal para ocupar el puesto de CEO.

De todas formas, no fue tan fácil. Incluso con las habilidades de Karp, cuando se presentaron a fondos de inversión americanos, recibieron rechazos. Hay una anécdota que dice que un ejecutivo de Kleiner Perkins, una importante firma de capital riesgo que lleva incubando startups desde los años 70, les dio una charla de una hora y media sobre cómo Palantir iba a fracasar. Para su sorpresa, poco después apareció un fondo que sí creyó en Palantir. El fondo Incutel. Debió de ser una sorpresa importante, ya que Incutel no es un fondo cualquiera, es el fondo de inversión de la mismísima CIA. Al parecer, a diferencia de otros inversores, la CIA sí que vio el potencial de Palantir e invirtió más de 2,000,000 de dólares para ayudarles con el lanzamiento.

Aquí tengo que hacer un pequeño inciso y es importante porque pensaréis que 2 millones son poco y efectivamente el propio Peter Thiel puso 30 millones de dólares y fue el principal financiador del proyecto en el primer año. Pero ojo, porque eso no quita que Incutel, el fondo de la CIA, fuera un apoyo estratégico y, de hecho, la CIA se convertiría en su primer cliente en esa primera etapa. Los de la CIA sabían lo importante que era convertir todos esos datos almacenados en algo que un humano no pudiera entender. El problema aquí era que iban a tratar con información sensible, información que no debía filtrarse bajo ningún concepto. Karp era un firme defensor de la privacidad y de la libertad, por lo que no quería arriesgarse a que pudiese pasar nada al manejar esos datos. Para prevenir filtraciones, Palantir creó el registro inmutable, que lo que hace es dejar una marca cada vez que alguien interactúa con la base de datos. No importa quién sea, para consultar esa información es necesario dejar un rastro. De esa manera, si la información llegó a filtrarse, al menos sabrían quién había sido o si alguien había accedido a ella sin permiso.

Entre 2005 y 2008, el único cliente de Palantir fue la CIA. Con ellos empezaron a probar su software y a ver hasta dónde podían llegar con sus capacidades. En esta etapa, la visión de Karp volvió a ser de utilidad, ya que le sirvió para hacerse con una cantidad enorme de ingenieros con mucho talento. El ambiente de trabajo, al igual que el propio Karp, era excéntrico. El cuartel general de la empresa recibía el nombre interno de "la Comarca" y se permitían perros y pistolas nerf. Algunos empleados pasaban tanto tiempo allí que habían instalado sus utensilios personales en los lavabos de los baños: cepillos de dientes, maquinillas de afeitar.

En 2010, la policía de Nueva York lo refirió a JP Morgan, el famoso fondo de inversión. JP Morgan acabó convirtiéndose en el primer cliente comercial de Palantir fuera de organismos gubernamentales. El primer encargo que le hicieron a Palantir fue el de ayudarles a gestionar lo mejor posible las hipotecas tóxicas que todavía conservaban tras la crisis del 2008. Esas hipotecas, debido a su naturaleza, estaban ocasionando pérdidas constantes. Para ello, Palantir expandió sus servicios y creó una nueva oficina en Nueva York que se llamaba Gotham. La oficina se llamaba Gotham igual que el software que usaban con los gobiernos. De hecho, los rumores dicen que la oficina estaba decorada como un cómic de Batman, pero vamos, yo en las fotos no lo veo. Poco a poco, Palantir, además de gestionar hipotecas, también se encargó de monitorizar y proteger al fondo de posibles hackers chinos. Y por lo visto lo hicieron muy bien y entraron en el radar de muchas otras compañías.

En ese momento las cosas empezaban a ir bien y ganaron visibilidad, pero con la visibilidad también atrajeron la atención sobre qué hacían realmente. En concreto, en 2011 pasó algo que contradecía esas políticas de libertad de expresión y de protección de la privacidad con las que supuestamente abogaba Karp. Por lo visto, un empleado de Palantir había estado elaborando una propuesta para acabar con Wikileaks. En aquel momento, Wikileaks había amenazado con liberar información del Banco de América y el empleado de Palantir había acordado lanzar una serie de ciberataques contra la infraestructura de Wikileaks para dejarla inoperativa y que no pudiese liberar esa información. Cuando esto salió a la luz, Karp apareció ante el público y pidió perdón por lo que había sucedido. Le dijo a la gente que confiasen en los valores progresistas de la empresa y después despidió al empleado. Más tarde, el equipo de privacidad de derechos civiles implementó un sistema para que se hicieran denuncias anónimas si se sospechaba de que el comportamiento de algún compañero era inadecuado. El sistema, como no, también recibió un nombre con su ambientación propia. Se llama el BAT-teléfono y podréis pensar que iba a ser una iniciativa que no iba a llegar a ningún sitio, pero funcionó. Gracias al BAT-teléfono evitaron que se aceptase un trabajo con el que tendrían que analizar toda la base de datos de usuarios de Facebook para optimizar los algoritmos y personalizar los anuncios que se mostraban. Rechazaron también otro en el que debían ayudar a hacer más rentable a una compañía de tabaco. En general, Karp apartaba todo lo que no fuese con la ideología de la empresa por rentable que fuera. Cabe destacar que podía permitirse ser así de selectivo porque no habían salido a bolsa y no contaban con la presión de los inversores. No tenía que llegar a resultados ni satisfacer a grandes ricachones. Simplemente actuaba bajo lo que él creía correcto.

Durante esta etapa, la empresa afianzó los lazos que tenía con la CIA y estableció conexiones con la NSA, el FBI, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y ayudó a localizar fábricas de bombas, a prevenir ciberataques, desmantelar cárteles de droga y redes terroristas. Aquí fue también donde comenzaron a surgir las primeras críticas que decían que Palantir era una empresa que facilitaba que vigilasen a la sociedad, que tenía demasiado poder. Hubo también gente que decía que por su culpa las políticas de inmigración y deportación se habían vuelto mucho más estrictas e injustas. Eran temores que surgían como consecuencia natural del secretismo con el que operaba Palantir, críticas y gente escéptica a la que no le gustaba que existiera una empresa como aquella, pero nada como las críticas que llegarían en el año 2012.

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En 2012, en Afganistán, el PGS, un grupo militar especializado en la vigilancia, se pasaba el día entero monitorizando a 20 villas afganas. Su trabajo era registrar cualquier movimiento de soldados y gente de a pie. Con esa información debían determinar en qué lugares y en qué momentos podría aparecer alguna actividad terrorista. Para recabar los datos, habían colocado globos aerostáticos de vigilancia por todas partes, que les habían proporcionado cientos de millones de horas de metraje. Analizar esa cantidad de información hubiese sido imposible si solo contasen con humanos, pero esta vez contaban con el software que Palantir había desarrollado. Los soldados se pasaban el día entero observando a través de esos globos a los que llamaban "la visión de Dios" porque nada se les escapaba. Todos los movimientos de la gente, rutinas, costumbres quedaban registrados. Uno de los soldados comentó como un campesino se les acercó diciendo que sabía de sobra que los estaban vigilando y que le dijesen: "¿Por favor, quién le había robado la cabra?". El soldado no se lo dijo, pero sí que confirmó que podrían haber averiguado fácilmente quién estaba detrás del rapto de la cabra del campesino.

La aplicación de Palantir permitía unificar todos los datos que las cámaras le suministraban. Con ella, efectivamente, podrían haber averiguado quién era el ladrón de la cabra. El software creaba perfiles detallados con los movimientos de cada una de las personas. Identificaba los lugares que solían visitar, dónde comían, dónde iban al baño, dónde se despertaban y almacenaba información biométrica sobre ellos: caras, huellas, iris y hasta el ADN. Palantir usaba toda esa información para intentar predecir cuál sería el próximo movimiento de la persona y quizá averiguar dónde y qué haría en el futuro. Querían predecir el delito antes de que sucediera, muy a lo Minority Report. Evidentemente, todas estas predicciones no se hacen para ver quién ha robado una cabra, se hacen para detectar qué personas están radicalizando, se hacen para encontrar células terroristas, se hacen para identificar al enemigo y luego, como comprenderéis, acabar con él. La idea de Palantir es ayudar en esa toma de decisión a la hora de ejecutar una acción. Estoy utilizando palabras suaves para que no me desmonetice el vídeo el algoritmo. En teoría no lo automatiza todo, ¿vale? No es que la inteligencia artificial de Palantir detecta una persona y de repente aparece un dron sobre él y se acabó, ¿no? La última decisión la tiene un humano. Por ejemplo, en este caso de la villa de Afganistán, hay una anécdota que ocurrió con un militar al que el software de Palantir le decía que una persona era un insurgente, una persona que iba en un tractor. Y como este militar había estado en el terreno y había vigilado a este individuo, sabía que no era un insurgente. Entonces, canceló el ataque aéreo que se iba a hacer. Claro, esto da mucho miedo porque sabemos de este caso en el que el software estaba equivocado y de casualidad un humano lo pudo ver y detener un ataque. Pero, ¿cuántas otras veces habrá ocurrido? Imagina perder la vida porque una inteligencia artificial se ha equivocado. Y lo importante para mí, aunque igual es un poco filosófico, es cómo le va a cambiar esto la perspectiva a un hombre que tiene que apretar un botón si se lo dice una inteligencia artificial. Es decir, bueno, yo le doy al botón, pero en realidad el que ha tomado la decisión es la inteligencia artificial. La responsabilidad se difumina y se la echamos un poco a la inteligencia artificial, ¿no? También es verdad que hay algunos críticos que dicen que han quitado al humano del proceso y ahora ya la inteligencia artificial hace toda la toma de decisiones hasta apretar el botón, pero eso evidentemente no está confirmado. Existen cláusulas de confidencialidad, existe propaganda y es muy difícil saber.

A mediados de la década de 2010, Palantir empezó a desarrollar un software para ayudar a otros negocios a resolver sus problemas de una manera más amplia: Palantir Foundry, lanzada en 2016 para clientes como Airbus, Ferrari y todos los que no formasen parte directa del gobierno. Gracias a Foundry, Palantir ganó todavía más atención. Grandes farmacéuticas lograron optimizar sus procesos de trabajo. Grandes fábricas volvieron más eficientes las cadenas de montaje, ayudaron a prevenir el fraude en otras empresas.

En 2013 colaboraron con la CIA y lograron localizar dónde se escondía el terrorista Bin Laden. En The Wall Street Journal se puede ver que lo relataron como una startup llamada Palantir logró de manera elegante lo que el Departamento de Terrorismo y Reconocimiento, que llevaba operando desde el 2002, se suponía que debía haber hecho.

En 2014 crearon la plataforma Immigration OS para el ICE, el departamento de inmigración y aduanas de Estados Unidos. El objetivo era encontrar a los inmigrantes que debían ser devueltos a sus países. El software de Palantir también servía para decidir a qué personas deportar. A los empleados del ICE les decían que subieran toda la información que encontrasen en sus operaciones de campo a la base de datos. Se les enseñaba a subir la información de los teléfonos que requisaban en las fronteras para crear perfiles más precisos. Tiempo después se dijo que Palantir estaba presuntamente permitiendo que ICE vulnerase derechos humanos. La herramienta de Palantir, al igual que lo habían hecho en Afganistán, servía para trackear, analizar y predecir los movimientos de la gente.

El siguiente escándalo apareció en 2018. Fue un escándalo que el BAT-teléfono no pudo prevenir. El problema había sido que un exempleado de Cambridge Analytica, una empresa de análisis de datos que contaba con la información de más de 50 millones de votantes, aseguró que Palantir había colaborado con ellos para utilizar la información que poseían. Con esa información, presuntamente enviaron a través de Facebook propaganda política personalizada a todos los votantes con intención de manipular su decisión. Palantir negó que esto fuera cierto porque no tenía conocimiento de ello y alegó que en sus políticas dejaban muy claro que no se habían inmiscuido en campañas políticas ni elecciones. Tiempo después se confirmó un vínculo de Palantir con Cambridge Analytica y un representante de Palantir apareció diciendo que ahondarían en el tema, pero que nunca habían tenido una relación formal.

Por un lado, Palantir era una empresa muy polémica y que generaba mucha controversia, pero por el otro, los inversores estaban presionando a Karp para que lanzase Palantir a bolsa. La gente quería tener un pedazo de Palantir, querían enriquecerse, pero Karp se mostraba reacio ante la idea. Lanzar Palantir a bolsa significaría que ya no podría actuar con tanta libertad ni escoger, como había hecho hasta entonces, quiénes eran sus clientes y quiénes no. Sin embargo, la presión era enorme y eso hizo que con el tiempo Karp acabase por sucumbir. Eso sí, sucumbió muy a su manera y evitó la forma clásica de salir a bolsa para reducir las presiones externas lo máximo posible.

En 2020, Palantir salió a bolsa y su rendimiento desde el lanzamiento ha sido espectacular. O sea, podéis ver en el gráfico cómo ha crecido, sobre todo este año, y es que ha tenido un crecimiento del 2000% desde que salió a bolsa. Sí que es verdad que tuvo un lanzamiento un poco curioso. En lugar de hacer una salida a bolsa tradicional que se hace con una OPV, oferta pública de venta, donde se colocan nuevas acciones a través de bancos colocadores y se hace una campaña de marketing tremenda, que ojo, muchas veces esto sale mal porque la gente se emociona con estas salidas y ocurre lo contrario de lo que piensan que va a pasar, que la empresa sale a bolsa, la gente se deshace rápido de las acciones y en lugar de subir baja. Es un tema complejo porque a veces al principio solo pueden comprar los inversores institucionales, luego el minorista puede entrar, pero hay diferentes tipos de acciones. Tampoco es algo que nos interese analizar en este vídeo. Lo que importa es que Palantir salió a bolsa sin tanto bombo, mediante lo que se conoce como "direct listing". No había más acciones que vender, simplemente las mismas acciones que ya se habían repartido de manera privada entre los primeros inversores, los empleados y directivos, ahora cotizaban en bolsa y su valor inicial lo determinaban la oferta y la demanda. Esto evidentemente tiene su truco. Al no emitir nuevas acciones en la salida a bolsa, no ceden el control de la empresa a nuevos inversores institucionales y por lo tanto Peter Thiel, Alex Karp o Stephen Cohen siguen y seguirán tomando las decisiones. Además, ya hablamos en el vídeo de Uber de cómo las empresas crean diferentes tipos de acciones. Están las que valen por un voto, las Clase A, las que valen por 10, las Clase B. Y luego en este caso están las Clase F, que son las que tienen Thiel, Karp y les da el poder de tener siempre la mayoría. Según el formulario S1 de la empresa, esto puede ser así hasta el fallecimiento del último miembro fundador. Muy épico todo.

Curiosamente, tras el lanzamiento a bolsa, la gente se ha ido posicionando poco a poco con una opinión cada vez más radical. Hay defensores extremos de su política y gente que está totalmente en contra, pero por la naturaleza ofuscada de Palantir es difícil llegar a conclusiones y saber en cada momento qué están haciendo exactamente. Palantir ha continuado entrando en polémicas y teniendo escándalos de gran impacto mediático.

En 2024 firmó una propuesta de asociación estratégica con el Ministerio de Defensa de Israel con el objetivo de proporcionar apoyo con sus herramientas de inteligencia artificial a los programas bélicos del país. Esto ha hecho que algunos grandes inversores vendieran sus participaciones. Karp afirma estar orgulloso por haber trabajado con el país y afirma que seguirá apoyando a Israel, pese a que ese movimiento le esté haciendo perder apoyo público y empleados. Palantir apoya Israel ofreciendo programas que ayudan a identificar a individuos que tienen altas probabilidades de lanzar ataques terroristas. En algunos informes han afirmado que el territorio se ha convertido en una cárcel al aire libre con vigilancia constante.

En 2025 las cosas tampoco se han calmado. Para empezar tenemos a DOGE, el departamento de eficiencia del gasto público creado por Elon Musk, que ha colaborado con Palantir para modernizar la estructura y funcionamiento de las herramientas del gobierno y ayudar con la gestión de datos o lo que sucedió en Alemania, donde se ha generado cierto debate porque se ha escogido el software Palantir Gotham como método para combatir de manera más eficiente el crimen.

Hace poco apareció Peter Thiel diciendo que los tiempos del fin se acercan y que el anticristo vendrá a la Tierra en forma de regulaciones sobre la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial. Todo esto sale de unas charlas que ha estado dando sobre las profecías antiguas y la llegada del apocalipsis, donde presentaba una teoría especulativa que decía que las tecnologías humanas y la inteligencia artificial habían llegado al punto de poder destruir la civilización. Al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa del Reino Unido espera gastar unos 750 millones de dólares en la IA de Palantir con intención de mejorar el algoritmo de identificación de posibles objetivos en guerras futuras.

Sean o no ciertas todas las teorías alrededor de Palantir, lo que sí podemos ver es el gran desempeño que está teniendo en bolsa. Palantir se ha convertido muy rápidamente en una empresa que está presente en la estructura de muchos gobiernos y corporaciones privadas y detrás de él está el siempre polémico Peter Thiel, el magnate que financia ciudades flotantes sin gobierno y que pretende vivir más que el mismísimo inmortal Brian Johnson. Si quieres saber de quién estamos hablando, haz clic en la imagen y recuerda que tienes un descuento de la VPN de Proton en el enlace de la descripción. Chao.