📱

Get Our Mobile App

Take your business learning on the go!

Download on the App StoreGet it on Google Play

Metropolis globales. Canal Encuentro.

Geografia Historia (Ciencias Sociales)24:41

Transcription

[Música] [Música] [Música] Hola, ¿cómo están? Espero que bien. Les cuento que hoy vamos a hablar de las megaciudades de Latinoamérica y del mundo y las llamadas ciudades globales.

[Música] ¿A qué nos referimos con globales? ¿Qué características tienen estas ciudades? ¿Cuáles son? ¿Y cómo se vinculan entre sí? ¿Y qué influencia tienen? Con el profe vamos a recorrer las mayores ciudades de Latinoamérica y a descubrir entre ellas las ciudades globales.

¿Dónde está hoy, profe? Hola, estoy en el centro de Buenos Aires, un lugar bastante representativo para hablar de un proceso que se da en el mundo, pero especialmente en Latinoamérica desde los últimos 50 años. En estas últimas cinco décadas, la cantidad de gente que habita las ciudades de nuestra región se multiplicó por cinco. Hoy, de cada cuatro latinoamericanos, tres viven en zonas urbanas, donde funciona la mayor parte de las actividades económicas.

Hay datos muy interesantes sobre la forma en la que crecieron las ciudades latinoamericanas en el siglo XX. A principios de ese siglo, en 1900, solo 10 ciudades de la región superaban los 100,000 habitantes. Alrededor de 1940, 11 ciudades superaban los 200,000. Cuatro tenían más de medio millón: Santiago, Lima, Montevideo y Rosario. Y otras cuatro, Buenos Aires, México, Río de Janeiro y San Pablo, superaban el millón de personas. Imaginen hoy cuántas ciudades latinoamericanas tienen más de un millón de habitantes. ¡50!

La primera ciudad en nuestra región que superó el millón de personas fue Río de Janeiro. Buenos Aires no tardó en alcanzar esa cifra, pero hoy las dos más grandes de Latinoamérica son la Ciudad de México y la de San Pablo en Brasil, ambas con más de 20 millones de habitantes. Son dos ejemplos de megaciudades latinoamericanas. La sigue Buenos Aires con más de 10 millones, pero con una tasa de crecimiento cada vez menor, aunque muchísimas personas sigan sumándose anualmente a su población.

Según las estadísticas, mientras la población urbana crece a un ritmo de unos 80 millones de personas por año, la población rural disminuye. En el año 2000 vivían en las ciudades latinoamericanas 391 millones de personas y en las áreas rurales 127 millones. En la Argentina, la población urbana, la que está en las ciudades, concentra el 88% del total.

Pero, ¿por qué cada vez más gente decide vivir en las ciudades y no en las áreas rurales? ¿Qué impulsa a millones de personas a dejar el campo por la ciudad? ¿Se espera que esta tendencia continúe? Preguntémoselo a un especialista.

La gente identifica a las ciudades como un lugar de oportunidad. La gente normalmente decide vivir en la ciudad porque entiende que en la ciudad hay más oportunidades de empleo, más oportunidades de obtener de alguna forma ingresos. Es un lugar donde la gente entiende que puede obtener mejores servicios de educación en todos los niveles, de salud en todos los niveles, eh, a veces hasta de vivienda en algunos sentidos y también donde se puede consumir diversas formas de cultura. Por eso los pobladores rurales identifican la ciudad como un lugar atractivo para eh tener otro estilo de vida, un estilo de vida muy diferente.

La ciudad es una forma específica de organización del espacio en la que se concentran una serie de edificios destinados a vivienda y al desarrollo de distintas actividades de las personas. Las actividades productivas, por ejemplo, están relacionadas con las fábricas, los locales comerciales, las ferias. Las administrativas se desarrollan en edificios públicos, bancos, oficinas y las actividades recreativas en parques, paseos, clubes, cines. Cada uno de estos edificios está organizado en una trama de calles, formando lo que llamamos una aglomeración, que es el aspecto material y visible de una ciudad. Pero además, la ciudad es un espacio densamente poblado en el que se dan una gran cantidad de intercambios personales y en estos intercambios personales se establece una compleja trama de relaciones entre diferentes grupos sociales.

En toda ciudad conviven y se relacionan personas y grupos de distintas religiones, identidades étnicas, orígenes migratorios, mujeres, hombres, niños, adultos, ancianos, ocupados y desocupados, empleados de comercio, administrativos, obreros, profesionales. De las actividades en la ciudad participan empresas, asociaciones civiles, cooperativas, instituciones, organizaciones vecinales y agencias gubernamentales, entre muchos otros actores sociales.

La ciudad es un espacio muy complejo y abarca una amplia gama de tamaños. Puede ser una pequeña ciudad con unos pocos miles de personas o una ciudad como Salta de alrededor de 400,000 habitantes o una ciudad como Buenos Aires con más de 10 millones de personas que establecen relaciones hacia su interior y cada vez más hacia el exterior. La ciudad es un espacio densamente poblado donde se establece una compleja trama de grupos sociales. Aglomeración, aspecto material y visible en una ciudad.

¿A qué llamamos una megaciudad? ¿Qué significa? ¿Qué características tienen? ¿Cuáles son las megaciudades latinoamericanas? Una megaciudad es una ciudad no solamente grande, sino una ciudad con cierto nivel de complejidad. Complejidad en el sentido de qué produce la ciudad, cuáles son las distintas funciones que cumple la ciudad. Una metrópolis dominante en algún sentido que ejerce poder sobre un territorio extenso de escala, diríamos, nacional o por lo menos o o continental, subcontinental, con una estructura productiva y con una complejidad económica y productiva considerable. Las megaciudades latinoamericanas son las que estarían funcionando como aquellas metrópolis más potentes, más complejas y también más grandes en términos demográficos y en términos territoriales. Básicamente son San Pablo, México, más o menos en este orden, Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago.

Unas 30 ciudades en distintos puntos del planeta pueden ser calificadas como megaciudades y algunas cumplen funciones que las convierten en lo que llamamos ciudades globales. Y ya vamos a ver por qué.

Muchas veces, eh, cuando tenemos que desarrollar los cambios que han venido sufriendo las grandes metrópolis, al menos en el último cuarto del siglo XX, eh, nos preguntan, bueno, ¿de qué manera la globalización, que es un conjunto de procesos, ha afectado las grandes ciudades? Hay cambios en las tecnologías de producción y de información. Hay cambios notables en la comunicación. Nuevas arquitecturas industriales o nuevos usos empiezan a modificar los paisajes urbanos. Las pequeñas y medianas ciudades, en general en el mundo occidental, son las que más han sufrido estos impactos de la globalización. Y por el contrario, las grandes metrópolis son las que han empezado a tener eh una modernización acelerada en los últimos 20 años. Los cambios que ha habido en los procesos productivos, en las tecnologías, han tenido consecuencias políticas, económicas, sociales, culturales y también físicas.

Ernestina. Uh, ¿cómo anda, profe? Estoy contestando un mail a una amiga mía que vive en España. ¿Y qué te preguntaba tu amiga? Profe, qué curioso. Quería saber sobre otra amiga que vive acá en mi barrio, pero hace como 3 meses que no la veo. Ahora digo, no nos estaremos yendo un poquito de tema, ¿no? Porque estás dando un ejemplo de comunicación en estas grandes ciudades. A través de la tecnología, muchas personas pueden tener mayor intercambio y comunicación con familiares o amigos que viven en otras ciudades que con sus vecinos o personas cercanas que viven en su misma ciudad. Ahora entiendo, estamos llegando a lo que llamamos globalización.

Claro, además de ese tipo de comunicación, el transporte aéreo y terrestre, la circulación de distintas revistas y diarios de distintas partes del mundo, la llegada de señales de televisión, bienes de consumo, articulan a las ciudades entre sí formando una red y esa red parece no tener fronteras porque todas las ciudades de todos los países están conectadas entre sí, están globalizadas.

¿Qué entendemos por globalización? Desde mi punto de vista, la globalización es un proceso complejo y que tiene que ver con una etapa que profundiza procesos anteriores más antiguos, en tronca o está vinculado con un nuevo paradigma tecnológico productivo, por ejemplo, una nueva forma de producir con nuevos recursos tecnológicos y la nueva forma en que el Estado actúa frente a la sociedad, la economía, el territorio, las relaciones con otros estos estados, etcétera.

Un aspecto clave del proceso de globalización es la reducción de las distancias geográficas. ¿Por qué decimos que se redujeron estas distancias? Porque a través de internet, el fax, los celulares, la televisión por cable y satelital, personas que están a miles de kilómetros de distancia están informadas, conectadas al mundo y comunicadas como podrían estarlo con sus vecinos.

Por ejemplo, ¿qué te permite tu computadora como vínculo con el exterior, Ernestina? Y puedo consultar el material de una biblioteca en otro lugar del mundo, ver obras de museos, estudiar o hacer un curso a distancia, leer los diarios de otros países el día que salen, recibir fotos de amigos que están de viaje o inclusive hacer nuevos amigos. Perfecto. Son ejemplos que nos muestran que la distancia no es barrera para la interacción de personas y sociedades para el intercambio cultural o comercial.

Ahora, si bien casi cualquier lugar está conectado con otros, formando una gigantesca red de comunicaciones, existen algunos centros que son claves para el funcionamiento de esa red y aquí llegamos: son las ciudades globales. La principal característica de estas ciudades es su intensa conexión con el resto del mundo. En esas ciudades se concentran algunos servicios como el diseño gráfico y de imagen de indumentaria, la publicidad y el marketing que desarrollan estrategias de comunicación y venta hacia distintos lugares del mundo. También son centros financieros, legales, de contabilidad y en las áreas de seguros o de las propiedades. Estas ciudades están conectadas entre ellas a través de los flujos de capital, información, mercaderías y migrantes, y así crean una red global de ciudades.

Se considera que Tokio, Londres y Nueva York están a la cabeza de una serie de ciudades globales del mundo. ¿Por qué estas tres ciudades, profe? Tokio, Londres y Nueva York tienen un papel fundamental porque decisiones que se toman allí influyen sobre amplias áreas geográficas del planeta. En Nueva York, por ejemplo, se encuentran las centrales y los directivos de la mayoría de las empresas multinacionales que comercializan bienes y servicios a nivel mundial. Allí no están las fábricas de estas empresas, ni los depósitos, ni se vende toda su producción. Pero desde allí se comanda toda la organización y se toman decisiones que pueden ir desde la fusión de una empresa con otra, la apertura de una nueva planta en Sudamérica o el despido de trabajadores en una de sus fábricas en Asia. En esta ciudad convergen los centros de las principales redes de telecomunicaciones. Están la sede de los grandes bancos y los centros del poder mundial como la Organización de las Naciones Unidas. Hoy estas ciudades son las más importantes entre una red de ciudades donde converge y circulan el dinero, la información y las personas.

Ciudades globales latinoamericanas: San Pablo, México, Buenos Aires, Río de Janeiro, Santiago. Megaciudades: ciudades de una gran complejidad económica y productiva. Y después de este trío principal de Nueva York, Londres y Tokio, otras ciudades integran la red de ciudades globales, aunque con mucha menor influencia y según los casos hasta en un segundo o tercer plano, entre muchas otras. En Europa, por ejemplo: París, Frankfurt, Zúrich, Ámsterdam, Milán y Barcelona. En Norteamérica: Los Ángeles y Toronto. En Oceanía: Sídney. En Asia: Shanghái, Singapur y Hong Kong.

Y en Latinoamérica, ¿a qué ciudades podemos considerar ciudades globales y por qué? En un sentido estricto, en América Latina no habría ciudades globales. Sí, lo que existe en América Latina son ciudades globalizadas. Quizás San Pablo y México son las únicas ciudades que reunirían requisitos de ciudades globales de segundo orden, pero está muy lejos de la capacidad de innovación y de concentración de poder económico que tienen Londres, Nueva York, Tokio, quizá Los Ángeles o incluso Frankfurt, ¿no? Más allá de lo económico, podríamos decir que ciudades como México o como Buenos Aires, incluso Río, son centros culturales de primer orden a escala regional, incluso a escala mundial.

En el contexto actual, algunas de estas grandes ciudades latinoamericanas son centros de importancia en la organización del espacio global, pero son ciudades globales con características particulares y en un grado muy distinto a las ciudades de los países poderosos. Igualmente, estas ciudades latinoamericanas tienen cierta capacidad de comando de procesos globales y son centros importantes de las innovaciones, la publicidad, el marketing, las finanzas y las comunicaciones en general. No son centros de poder como Nueva York, Londres o Tokio, pero están desarrollando funciones que les dan un papel destacado en determinadas áreas de la dinámica mundial. Esta participación convirtió a estas ciudades principales de la región en los puntos estratégicos del proceso de globalización de cada país y de América Latina. En estas ciudades circula mayor número de personas, de información, de novedades. Son sede de los principales acontecimientos culturales, artísticos y académicos de la región. Además, atraen a miles de personas por razones laborales, profesionales y son los principales destinos en la región de las inversiones internacionales.

¿Alguna vez leí que existe una especie de ranking o una forma de categorizar a las ciudades que integran esa red global? ¿Cómo es eso, profe? La participación de las ciudades que forman parte de la red mundial se considera a partir de cuatro ramas de servicios: contabilidad, finanzas, servicios legales y publicidad. Se considera el peso, la importancia de esos sectores en la actividad económica de las ciudades y según eso se las clasifica en tres categorías: alfa, beta y gamma. Y dentro de cada una de esas categorías se estableció una escala del 1 al 12 para determinar la importancia que tiene cada una de las ciudades como centros mundiales de servicios.

¿Y en qué categoría y con qué puntaje aparecen las ciudades latinoamericanas? México y San Pablo ocupan el primer lugar entre las ciudades latinoamericanas en la categoría beta y con una calificación de ocho puntos en esa escala entre 1 y 12. En la categoría gamma, inferior al anterior, figuran Caracas y Santiago con cinco puntos y Buenos Aires con cuatro. Estas ciudades se posicionan como ciudades globales porque los servicios que proporcionan les confieren la capacidad de ser espacios de transmisión de flujos globales.

Estoy en la bolsa de valores de la ciudad de Buenos Aires, como podrán ver. Sin embargo, no es esta la bolsa más importante de la región. El primer lugar por su volumen es para la bolsa de Valores de San Pablo, seguida por la de la Ciudad de México.

Si solo hablamos de la cantidad de habitantes, una ciudad como Buenos Aires concentra un tercio de la población de la Argentina. Pero hay muchos otros ejemplos y también otras maneras de ver esta concentración. Sí, en esas grandes ciudades están los puntos clave desde donde el país establece sus vínculos con el exterior. Aunque las ciudades medias tienden a crecer, las megaciudades o las grandes capitales, en la mayoría de los casos, son varias veces más pobladas y extensas que la siguiente ciudad del país en cantidad de habitantes. Y esa concentración de población y de poder les da un lugar fundamental en el proceso de globalización.

Veamos el caso de México, por ejemplo. Durante la década de los 90, en la Ciudad de México se concentraba casi el 41% de todo el empleo urbano en el país y allí estaban establecidas la mitad de las empresas más importantes de todo México. Acá tengo otros datos interesantes sobre Buenos Aires, por ejemplo. Su población es nueve veces más grande que Córdoba y 13 veces más grande que Rosario. Buenos Aires llega a generar más de la mitad del producto bruto industrial del país y concentra el 40% del total de empresas, casi la mitad que en todo el resto del territorio.

[Música] Y un caso especial es San Pablo. No es la capital y por lo tanto no es sede del gobierno y de la administración. Sin embargo, su papel fue y sigue siendo vital en la dinámica del Brasil. Por todo esto, las principales empresas multinacionales eligieron a San Pablo, México y Buenos Aires como los lugares más atractivos para sus inversiones. Y estas ciudades diseñaron estrategias para establecer oficinas regionales y ser proveedoras de servicios a todo el continente.

Hasta aquí dimos ejemplos y cifras que reflejan el poder, el desarrollo y la concentración en esas megaciudades, parte de esa red global. Pero en Latinoamérica hay otra cara de estas ciudades globales. Por un lado, la cara de la ciudad globalizada, el hecho de ser ciudades que se van posicionando como centros relevantes de la economía mundial y por otro, contener grandes conglomerados humanos con amplios sectores viviendo en condiciones de pobreza y marginalidad. ¿Cómo se explican? ¿Cómo se pueden aceptar estas dos realidades tan contrastantes de las grandes ciudades latinoamericanas? Una, la cara del poder económico y la ciudad global, y la otra, la marginación y la pobreza. Se lo preguntamos al especialista.

Estos procesos de globalización, si bien a algunas ciudades le generaron beneficios en términos de modernización de infraestructuras y sobre todo de infraestructuras ligadas a las tecnologías de información, no todo el mundo ha tenido la posibilidad de acceder a ellas. Entonces, modernidad y atraso es una constante, eh, de los procesos de globalización y también agudización de las desigualdades sociales. Es decir, se ha agudizado lo que en ciencias sociales se llama la polarización social. ¿Qué quiere decir esto? Que ha aumentado la brecha entre los que son más ricos en las ciudades y entre los que son más pobres. Es decir, cada vez esa brecha entre los más ricos y los más pobres se ha ido incrementando.

Aquí tenemos uno de los grandes desafíos del siglo XXI: cómo generar eh políticas, cómo generar soluciones para que todos estos habitantes que han quedado excluidos del mercado de trabajo, del acceso a la educación, puedan vivir en la ciudad en condiciones humanas. A veces, en el espacio físico de una ciudad, a esas dos caras apenas las separa un muro o una avenida o las vías del tren. Una cara es la de la ciudad moderna, renovada, en crecimiento, la ciudad de las inversiones. Es la ciudad global, sede para las finanzas, las empresas multinacionales, vinculada a la economía mundial, área de producción y consumo de innovaciones y tecnología y centro destacado en la circulación de bienes, capitales, ideas y personas. La otra cara es esta: la ciudad que no se renueva, que se estanca, la ciudad en la que falta infraestructura, seguridad, empleo, posibilidades, la ciudad donde viven grupos cada vez más grandes de personas marginadas. En estos sectores, en estos barrios, la calidad de vida, si así podemos llamarla, contrasta absolutamente con el papel de estas ciudades articuladas a una red mundial como generadoras de riqueza. En ciudades como San Pablo, México, Buenos Aires, es una realidad difícil de comprender y de aceptar. Latinoamérica no es la región más pobre, pero sí la más desigual. Esa desigualdad se refleja especialmente en sus megaciudades y esa es una deuda pendiente que estas ciudades globales, centros de poder, proveedoras de servicios a todo el continente, al menos puedan asegurar las condiciones mínimas de vida digna a todos sus habitantes.

[Música] [Música]