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El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían, "¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?"
Jesús les replicó, "Les voy a hacer una pregunta y si me contestan les diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan era del cielo o de los hombres. Contéstenme."
Se pusieron a deliberar. "Si decimos que es del cielo, dirán, '¿Y por qué no le han creído?' Pero, ¿cómo vamos a decir que es de los hombres? Temían a la gente porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta." Y respondieron a Jesús, "No sabemos."
Jesús les replicó, "Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto."
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Cuando hablamos de la autoridad de alguien, hablamos que esa persona tiene un poder. Toda autoridad tiene siempre un poder y ese poder es para hacer el bien. Porque si se usa para hacer el mal, se cae en lo que se llama la arbitrariedad o esa persona se vuelve una persona déspota.
Hoy tenemos que reflexionar sobre la autoridad de Jesús. La clase religiosa vapulea la autoridad de Jesús y al ver lo que está haciendo Jesús, los milagros que hace Jesús, la forma como predica Jesús, le dicen, "¿Con qué autoridad haces todo esto?" Y Jesús les responde con una pregunta. Lo que hacía Juan el Bautista, ¿de dónde venía, de Dios o de los hombres? Y ellos no saben responder. Jesús les tapó la boca, desnudó su ignorancia.
Queridos hermanos, Jesús es modelo de autoridad. Toda autoridad tiene que contemplar siempre a Jesucristo. En una casa, ¿quiénes tienen la autoridad? El papá y la mamá. Y tienen que contemplar la autoridad de Jesucristo para actuar. Y como les he dicho, toda autoridad implica un poder. ¿Y cómo es el poder de Jesús? Siguiendo el catecismo, señalamos tres características del poder de Jesús. Es un poder universal, es un poder amoroso y es un poder misterioso. Son tres características.
¿Cuál es la primera característica? Universal. El poder de Jesús es universal porque él tiene todo el poder. Hermanos, hay que confiar en Jesús. Su poder es universal. Por eso, en los primeros siglos de la iglesia, a Jesús se le ha llamado el pantocrator. Una palabra griega que significa el todopoderoso. Jesús tiene todo el poder.
Pero viene la segunda característica. El poder de Jesús que es universal es amoroso. El poder de Jesús radica en su amor, en su misericordia. Cada vez que, por ejemplo, nos acercamos a la confesión con el corazón contrito y humillado, experimentamos el poder de Jesús que achicharra nuestros pecados con su misericordia. Hermanos, el poder de Jesús es un poder amoroso y por eso respeta nuestra libertad. Jesús no es un déspota. Jesús nos respeta y quiere una respuesta libre de nuestra parte.
Y termino con la tercera característica, ¿cuál es? El poder de Jesús, ¿qué es? Universal y amoroso es misterioso. Cuántas veces tenemos la tentación de decirle a Jesús, "Señor, haz algo. Haz algo. Mira cómo está el Perú. Haz algo. Mira cómo está el mundo. Haz algo." Hermanos, muchas veces el Señor no actúa como nosotros quisiéramos que actúe. A mí se me parte el corazón cuando alguien, una mamá viene y me dice que su niñito tiene un cáncer terminal. Uno tiene la tentación de reclamarle a Jesús, "Señor, haz algo." Pero el poder de Jesús es misterioso. Él sabe más.
Hoy hemos escuchado un libro de la Biblia en la primera lectura que les dejaría como tarea que hoy lo lean. ¿Cuánto se van a demorar? 5 minutos máximo. ¿De qué libro estoy hablando? De Judas. La carta de Judas, por si acaso, San Judas Tadeo, por si acaso. Aclaro, son 25 versículos. Y fíjense como en esta carta el apóstol les dice a los cristianos, confíen en la misericordia de Jesucristo. Ante el mal que ven. Ustedes confíen en la misericordia de Jesús. Jesús tiene sus tiempos. Por cierto, abro paréntesis. La carta de Judas condena las relaciones homosexuales. Para aquellos que tienen dudas o que escuchan por ahí que no es pecado, sí es pecado. Lo dice la palabra de Dios. Cierro paréntesis.
Hermanos, confiemos en la infinita misericordia de Dios. ¿Cuántas veces les he compartido este texto? "Todo ocurre para bien de los que aman a Dios." ¿Dónde está Romanos 8:28? Son buenos alumnos. Cuántas veces vemos cosas muy malas, cosas muy injustas, calumnias, por ejemplo, y decimos, "Señor, actúa." Pues, Dios tiene sus tiempos. El poder de Jesús es misterioso, pero no nos olvidemos, hay juicio final. Al final triunfará la verdad, la justicia y el amor. Hermanos, confiemos en el poder de Jesús.
A la Virgen María se le llama la omnipotencia suplicante, porque lo que Dios puede con su poder, María lo puede con su intercesión. Acudamos siempre a la Virgen y que ella nos ayude a confiar siempre en el poder de Jesús, que es universal, amoroso y misterioso. Que así sea. Amén.
Vamos a escuchar la meditación que toca hoy en este mes de mayo, mes de María, día trigésimo, María Torre de marfil. Hablar de una torre de marfil es señalar una edificación de suma finura, es decir, una realidad que sobresale por su calidad. El marfil es un material muy valorado. Aplicando esta imagen a la Santísima Virgen María, lo que estamos indicando es que ella es la criatura donde Dios ha obrado la más exquisita finura. Y es bueno aclarar que todas las personas humanas somos imagen y semejanza de Dios y Cristo ha muerto por todos los hombres. De ahí que en cada ser humano se refleja la finura de Dios. Todas las personas humanas tienen una gran dignidad, pues todos venimos del mismo Dios. Pero no es exagerado afirmar que Dios al crear a María mostró una especial delicadeza, pues estaba creando a su misma madre.
Propósito de hoy, pedirle a la Virgen que nos ayude a dar gracias a Dios por habernos creado con suma finura. Hacemos juntos la consagración a nuestra madre. A ella le decimos, "Oh, Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco el todo a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como hijo y posesión tuya. Amén."
Hermanos, hoy les he hablado de la autoridad de Jesús porque los dirigentes religiosos vapulean la autoridad de Jesús. Le dicen, "¿Con qué autoridad haces todo esto?" Y Jesús les lanza una pregunta para mostrarles su ignorancia. Les habla de San Juan Bautista. ¿De dónde viene el bautismo de Juan? ¿De Dios o de los hombres? Si ellos no saben responder. Jesús es el modelo de toda autoridad. Toda autoridad tiene un poder. Y hemos hablado del poder de Jesucristo, que es universal. Él tiene todo el poder. Es Dios. Confiemos en Jesús. Su poder es amoroso y nosotros experimentamos ese poder cuando nos confesamos. Ahí viene el poder de Jesucristo y achicharra nuestros pecados. Pero también el poder de Jesús es misterioso. "Señor, haz algo. Sana a este niño que tiene cáncer." Y a veces Jesús no actúa. Sí, porque su poder es misterioso. Pero sabemos que al final triunfa la verdad, triunfa la justicia, triunfa el amor. Todo ocurre para bien de los que aman a Dios. Confiemos en la misericordia de Jesús.
Les he dejado una tarea. Lean, por favor, la carta de Judas. ¿Qué Judas es? San Judas Tadeo, San Judas Tadeo, por si acaso. Son 25 versículos. ¿Cuánto te vas a demorar? Máximo, máximo 10 minutos. Ya tienes un libro de la Biblia leído y es un libro muy actual. Ahí se condenan las inmoralidades sexuales. Al mismo tiempo que se anima a confiar en la misericordia de Dios, también se dejan las cosas claras. El pecado hace daño.
Vamos a pedirle a la Virgen, nuestra madre, que nos ayude a confiar siempre en el poder de Jesús, que es un poder que siempre está actuando en nuestro favor.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Dulce Corazón de María, sea salvación del alma. San José, ruega por nosotros.
Tenemos que pedir mucho al Señor por intercesión de la Virgen y San José, por nuestro querido Perú, para que no sea secuestrado por ninguna ideología, porque todas las ideologías son diabólicas. Así que hay que votar como católicos, no como paganos. No estoy haciendo política, por si acaso, pero un católico tiene que tener las cosas claras y hay que votar siempre pensando en el bien del Perú. No te dejes llevar por odios, rencillas, me cae bien, me cae mal. Piensa en el bien del Perú, porque una virtud muy cristiana es el patriotismo. Jesús fue patriota. Jesús amaba su patria. Y si nosotros amamos al Perú, tenemos que buscar lo mejor para el Perú. Así que hay que invocar al Espíritu Santo para que nuestro voto sea un voto católico. Aunque a algunos no les gusta escuchar eso. Uno tiene su fe católica y esa fe marca todo. Tus diversiones, tus paseos, tu forma de vestir. Todo marca tu fe, también tu voto.
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Pueden ir en paz. Demos gracias a Dios.