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[Aplausos] a ti también salamanca.
Ah, las pequeñas matan. Esa es la conclusión de varios medios sobre un reciente y brutal linchamiento que sucedió en México, en donde dos personas fueron quemadas vivas. Pero la historia que sucedió aquí es mucho más complicada.
El 29 de agosto, Alberto Flores, de 43 años, y su sobrino Ricardo, de 22, hacían trabajo de construcción en su residencia familiar. Acatlán de Osorio, Puebla. Es un municipio donde más de la mitad de la población vive en pobreza. Ricardo estaba de visita, estudiaba la universidad en Veracruz.
Aquí en Boquerón, una comunidad a 20 minutos de la cabecera municipal, comenzó el rumor. Una maestra de esta primaria, que está a mi lado, vio a Alberto y Ricardo tomar unas cervezas afuera y sospechó de ellos. Los reportó con la policía y los acusó de ser robachicos, algo completamente falso. Alberto y Ricardo no eran de Boquerón, su hogar está a unos 25 minutos de ahí. Tomaban un descanso de su trayecto para transportar material de construcción a su casa.
La policía municipal los arrestó por beber en vía pública, pero también por la presión de un grupo de gente que creyó la teoría de la maestra, que los hombres eran secuestradores.
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Es la camita de los delincuentes, señores. Esperan caramelo. En la región ya circulaban alertas falsas en Facebook sobre una ola de secuestros de menores, una noticia falsa que ha surgido en por lo menos seis estados de México. Todas han sido desmentidas.
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Alberto y Ricardo fueron llevados a la comandancia de Acatlán. Mientras tanto, una serie de mensajes alertando a la población de la zona sobre dos secuestradores de niños se multiplicaban en WhatsApp. Pero nada fue tan devastador como los Facebook Lives de un residente con mucha influencia en la zona, en los que aseguraba que Alberto y Ricardo se dedicaban a secuestrar menores y llamaba a la gente a tomar justicia por su propia mano.
En ese momento, el número de policías, entre 6 y 8, era superado por un centenar de residentes. Y algunos señores. La mitad de los delincuentes. A suceder en este botellas. Hay cadenas, fanny. Por allá. Gente de Acatlán de Osorio, Puebla, apoye, apoyen. Porque este, créelo, ahorita están aquí los los secuestradores, están los perpetradores. Y creemos, estudiando, queremos que vuelva a suceder. Hay que apoyar a nuestra gente. Ahorita es por los por los hijos. De otra rato puede ser en nosotros.
Se mandaron varios mensajes donde se pedía el apoyo de la población. Esas personas entraron a la comandancia municipal, donde con el uso de barreras de picos lograron sacar a esas personas inocentes. Fue en cuestión de minutos cuando cometieron este acto bárbaro, un acto atroz.
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Tras el asesinato, la Fiscalía de Puebla reportó que no había ninguna evidencia de secuestro de niños en la zona y que Alberto y Ricardo no tenían historial criminal. Uno era campesino, el otro estudiante de derecho. Para cuando la verdad salió a la luz, ya era demasiado tarde.
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Y Puebla es uno de los estados que más linchamientos registró en México. Pero estos han existido mucho antes de Facebook. El caso más famoso sucedió en San Miguel Cano en 1968. Los pobladores asesinaron a un grupo de universitarios por creer que eran comunistas. El principal instigador fue el sacerdote del pueblo. Incluso hay una película clásica sobre lo ocurrido.
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Por esa razón, en Puebla existe un protocolo para lidiar con linchamientos. La policía local debía notificar a las autoridades estatales de la situación. Según la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, la policía de Acatlán no lo hizo a tiempo.
Los familiares de las víctimas y su abogado buscan llevar a la justicia a todos los involucrados en el ataque, incluyendo a los incitadores que esparcieron el rumor en redes. La familia aún trata de entender por qué la gente atacó a Alberto y Ricardo cuando se trataba de dos residentes de la zona, algo que sabían muchos de los presentes en el linchamiento.
¿De dónde cree que se vieron estos rumores? Anchos de la gente y de la gente que nos informa bien en las redes sociales. En un pueblo, a todo mundo nos conocemos. Todo el mundo nos conocemos. Es algo ilógico lo que ellos, sus rumores de ellos. Necesitamos que la policía ministerial investigadora detengan a las personas y realmente hicieron esto a los caracteres materiales, a los investigadores y a toda la gente. Y realmente ahorita, ahorita que hemos recabado con la Fiscalía, posiblemente se le pueda fincar responsabilidad a más de 100 personas.
Ahora Acatlán se encierra en silencio. La gente a la que preguntamos sobre el linchamiento dice que no sabe nada, que no estuvo ahí. Pero la Secretaría de Seguridad Pública estatal registra al menos 150 personas presentes durante el linchamiento.
Yo no considero con la nota. La nota falsa. Había montado una prueba. Simplemente es una justificación de lo que es una persona. Si está bien lo que van haciendo. Tan es así que llegó personal de Gobernación del estado. Había lugar a conformar una primitiva de cinco personas. No escucharon. Dos razonaron. Respuesta. Mostrar. La policía tiene mucha refundido.
Temen esto. Los pequeños no matan por sí solas, pero pueden servir de pólvora en un ambiente de violencia e impunidad. Por eso es muy importante no compartir ni espacios rumores, aunque nuestras intenciones sean buenas.
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