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Hay una anécdota muy conocida que es la siguiente: tres mamás estaban discutiendo cuál de sus hijos era el más importante. La primera mamá dijo: "Mi hijo es más importante que sus hijos porque mi hijo es Obispo y cuando la gente lo ve le dice monseñor".
La segunda mamá dijo: "Mi hijo es más importante, es Cardenal y cuando la gente lo ve le dice Su Eminencia".
La tercera mamá se rió y dijo: "Mi hijo es más importante que sus hijos, mi hijo solo es sacerdote, es padrecito, mide dos metros, pesa 200 kilos, cuando la gente lo ve dice ¡Dios mío!".
Queridos hermanos, en la iglesia todos somos importantes. Hemos escuchado hoy en la primera lectura como Israel es el pueblo de Dios, pueblo de la antigua Alianza. Hoy la iglesia es el nuevo pueblo de Dios, el pueblo de la nueva Alianza y todos en la iglesia somos importantes. Yo quisiera hoy hablarles de los cuatro títulos que todos tenemos en la iglesia. ¿Cuáles son esos cuatro títulos que todo católico tiene? Discípulo, apóstol, pastor y mártir.
¿Cuál es el primer título? La palabra discípulo viene de un verbo que está en latín que significa aprender. ¿Qué significa aprender? El discípulo aprende de un maestro. ¿Quién es nuestro maestro? Jesús. Hermanos, somos discípulos de Jesús, tenemos que aprender siempre del Maestro con mayúsculas que se llama Jesús. Y para ello no hay que hacer cosas raras: conversa con Jesús todos los días, participa los domingos de la misa, anda a la Capilla del Santísimo a conversar con Jesús, escucha la palabra de Dios, acércate con frecuencia a la confesión. El discípulo trata al Maestro. ¿Quién es el Maestro? Jesús. Primera pregunta: ¿Cómo está mi trato personal con Jesús? Que cada uno en silencio responda.
¿Cuál es el segundo título que todo católico tiene? Apóstol. La palabra apóstol viene del griego apostolos que significa enviado. ¿Qué significa apostolos? Todos en la iglesia somos enviados por Cristo para anunciar el reino de Dios. Hoy en el evangelio aparece la lista de los Apóstoles, de los doce apóstoles. Jesús los llamó y los envió. Tú también estás enviado por Jesús con la fuerza del Espíritu Santo para anunciar el reino de Dios, reino de verdad y de justicia, reino de paz y de caridad. Queridos hermanos, todos tenemos que hacer apostolados, tenemos que hablar de Jesús a los demás, tenemos que evangelizar. El apóstol evangeliza y utiliza todos los medios que hay para anunciar la buena noticia. Segunda pregunta: ¿A quién estás haciendo apostolado? Pregúntate, porque la iglesia todos somos Apóstoles, todos tenemos que evangelizar. Y si nosotros no evangelizamos, otros inundan el mundo con el mal.
¿Cuál es el tercer título que les he dicho? Pastor. En griego pastor se dice poimen. ¿Qué significa poimen? Pastor. Ya a Jesús se le llama el "Kenos Poimen", el Buen Pastor. ¿Quién es el Pastor con mayúsculas? Jesús. ¿Qué hemos dicho hoy en el salmo? Nosotros somos su pueblo y oveja de su rebaño. Jesús es el Pastor con mayúsculas y Jesús cuida su iglesia con los pastores: el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos. Hoy Jesús nos ha dicho que la cosecha es abundante y los obreros pocos. Hay que rezar para que hayan muchos sacerdotes, muchos pastores. Pero tú también eres pastor. ¿Por qué? Porque tienes que cuidar a tu hermano. Hoy estamos rezando por los papás. Los papás tienen un pastoreo. Un papá tiene que cuidar a sus hijos, educar a sus hijos, aconsejar a sus hijos, corregir a sus hijos, comunicarles la fe. Queridos hermanos, todos somos pastores y tenemos que preocuparnos de la salvación de los demás.
Hemos escuchado hoy como Jesús envía a sus apóstoles y les dice: "Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen demonios". Ustedes dirán: "Padrecito, eso no va conmigo". Si va contigo, porque tú eres pastor, tienes la unción del Espíritu Santo para llevar a los demás a Jesús. Hermanos, el pecado es enfermedad, el pecado es muerte, el pecado es lepra, el pecado es alianza con el mal. Y cuando tú haces que una persona se encuentre con Jesús, esa persona sana, resucita, ya no es una persona leprosa, ya no está con el mal. Por eso qué importante es pastorear a los demás, llevar a los demás al único Salvador del mundo. ¿Quién es el único Salvador del mundo? Jesucristo.
Hoy San Pablo nos ha dicho en la segunda lectura que Cristo ha muerto por nosotros y nos ha reconciliado con el Padre. Y ya para terminar, ¿cuál es el cuarto título que tú tienes? Mártir. La palabra mártir viene de una palabra griega martyria que significa testimonio. ¿Qué significa martyria? Testimonio. El mártir es el que da testimonio de Cristo. Si tú das testimonio de Cristo, si reflejas a Cristo, si tienes el "buen dolor" de Cristo, eres mártir. Todos tenemos que ser mártires y estar dispuestos a dar la vida por Cristo y por el prójimo, comenzando en nuestra casa.
Cuánto bien nos hace contemplar a alguien que da testimonio de Cristo. Yo me acuerdo cuando estuve en Cajamarca y fui a una capilla del Santísimo, a mí me dio testimonio una abuelita y su nieta. Entraron a la capilla, yo estaba rezando y por lo menos media hora estuvieron las dos, la abuelita y la nieta, una pequeñita, contemplando a Jesús Eucaristía. Nunca me voy a olvidar de lo que vi: una abuelita y su nieta, más de media hora contemplando a Jesús Eucaristía. Para mí, esas dos mujeres, abuelita y nieta, son mártires, me han dado testimonio de Cristo.
Queridos hermanos, tenemos que ser mártires. Hoy Jesús nos ha dicho: "Ustedes han recibido gratis, den gratis". Hemos recibido gratis su amor, su misericordia. Demos gratis a los demás el amor de Cristo, demos testimonio de Cristo. Todo católico tiene que ser mártir y para ello hay que ser valientes. Hoy en día, queridos hermanos, estamos inundados por las ideologías. Todas las ideologías son diabólicas y cuando tú te opones a todas las ideologías, se van a burlar de ti, te van a decir "fanático", "cucufato". Ponte contento, Jesús está contento contigo porque estás dando testimonio de Él.
Hoy le pedimos a la Virgen Santísima, nuestra Madre, que nos ayude a vivir estos cuatro títulos. ¿Ya se olvidaron o lo saben? ¡Están todos dormidos! La lista ha sido muy larga. Hoy le pedimos a la Virgen: ser buenos discípulos de Cristo, tratar a Cristo todos los días. Hoy le pedimos a la Virgen: ser verdaderos apóstoles, evangelizar, hablar de Jesús a los demás. Hoy le pedimos a la Virgen: ser pastores, cuidar a los demás, preocuparnos de la salvación de los demás. Hoy le pedimos a la Virgen: ser mártires, dar testimonio de Cristo ahí donde estamos. Que así sea.