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Muy buenas tardes hermanos. Otra vez esta tarde vamos a tener una oportunidad muy linda, un privilegio de escuchar uno de los seminaristas. Esteban es bien joven, pero lo que hacemos en el seminario es entrenar a los jóvenes para que puedan, si Dios los llama, entrar en el ministerio ya equipado y preparado.
Entonces, esta noche estará él predicando del libro de Filipenses. Cada, cada verano en que estudiamos, damos algunas bases sobre la predicación, la hermenéutica, cómo entregar un mensaje bíblico, ¿verdad? Entonces, aunque joven, aunque Esteban sea joven, si nosotros abrimos nuestros corazones a la palabra de Dios, estoy seguro que Dios tendrá algo para cada uno de nosotros, basado a su palabra.
Entonces, a mí ha sido un gran, un gran gozo poder trabajar con Esteban, con los demás muchachos. A su, este verano ha sido muy bueno. Y entonces, estoy emocionado poder introducir a Esteban. Estará predicando. Por definirse a Esteban acá, pero también lo estamos grabando porque vamos a subir el mensaje y siempre que vaya bastante bien, vamos a subir el mensaje a nuestro canal de YouTube también.
Entonces, venir, por favor, Esteban, que Dios te use esta tarde. Voy a pasarte el micrófono. También.
Muy bien, muy buenas tardes a todos. La verdad que es un gusto poder estar acá, un privilegio. Muchas gracias al pastor Jonathan por la oportunidad que nos da de poder estudiar en el seminario, poder prepararnos para el futuro, poder, en un futuro, prepararnos y poder servir al Señor a donde él nos llame. Y muchas gracias también al pastor, mi padre, que me dio también la oportunidad de poder predicar.
Muy bien, vamos a orar para dar comienzo a la reunión. Señor, te damos muchas gracias por este nuevo día de vida que nos has dado. Gracias por todos los cuidados que has tenido. Ahora te pedimos por la reunión, que tú bendigas en todo momento, que tú me ayudes para que puedas ser un instrumento en tus manos y pueda hablar tu palabra, Señor. No sea palabras de hombres, úsame en todo momento y que pueda ser de bendición para los hermanos, en el nombre del Señor Jesús. Amén.
Muy bien, si me pueden acompañar a Filipenses, Filipenses capítulo 2, y vamos a estar hablando sobre tres actitudes que debe haber dentro de la iglesia para tener una unidad, una comunión entre hermanos. Ahí vamos a estar viendo tres puntos importantes que se nos mencionan. Filipenses capítulo 2, del 1 al 4. ¿Están ahí? Muy bien.
Vamos a comenzar leyendo. Dice: "Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa."
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros."
En el comienzo del versículo 1, empieza "por tanto", y ahí ya podemos darnos una referencia que es, hace referencia a todo lo que se nos habla en el capítulo 1. Que si pueden, en algún momento, leer todo el capítulo, todo el libro de Filipenses, muy buen, muy buen libro que es Pablo que le escribe a la iglesia de Filipos. Y ahí nos dice, se está refiriendo a lo que menciona antes. "Por tanto, por lo que ya he dicho, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo."
Ahí ya vemos que se nos hace una lista de diferentes cosas. Entonces, "por tanto" se refiere a lo que decía antes. Y se nos empieza a enumerar ciertas cosas. Dice después, "completad mi gozo". Ahí hace referencia a "háganme feliz" o "háganme sentir bien, gozoso". Y se nos menciona que con todo lo que se nos dice acá, que con cumpliendo esas cosas, esos requisitos que se nos menciona acá, lo hagamos feliz a él, que completemos su gozo, que lo hagamos sentir feliz.
Y después dice, "sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa". Y ahí, a mitad del versículo 2, se nos menciona una palabra bastante importante que es importante para tener comunión, una unidad entre hermanos, y es el amor. Es muy importante tener amor hacia los demás. Siempre desde chicos nos enseñan a querer a nuestros hermanos, tratarlos bien. Y después ya nos enseña a tratar bien a los demás. Y nosotros, siendo cristianos, teniendo el ejemplo de Cristo, ¿cómo no vamos a demostrar amor hacia nuestros hermanos estando dentro de la iglesia?
Entonces, es importante y se nos hace referencia acá y en muchas partes de la Biblia se nos hace mención de tener amor, demostrar el amor hacia otros. Entonces, si uno del mundo que no conoce a Cristo puede mostrar amor, ¿por qué nosotros que somos cristianos, que conocemos a Cristo y tenemos su amor, no podemos demostrarlo hacia los hermanos en la iglesia? Dice "a otros también". Entonces, algo importante que nosotros podamos tener amor, amor hacia nuestros hermanos.
Y dice ahí, "teniendo el mismo amor". Que no tengamos amor, vamos a mencionarlo así, diferente, que nos contraigamos, sino que sea todo uno, como dice después, "unánimes". Debe ser unidos, debe ser un amor mutuo entre todos, que sea el mismo sentir, como dice también. Dice, "completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánime, sintiendo una misma cosa". Dice, tenemos que querer a los hermanos como si fuera nuestra familia.
Se nos menciona eso en Romanos 12. Voy a ir hasta ahí rapidito. No tiene que buscarlo, si lo pueden poner acá en la pantalla. Romanos 12, del versículo 9 y versículo 10. Dice: "El amor sea sin fingimiento. Aborrecer lo malo, seguir lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros."
Acá también, en otra parte de la Biblia, se nos menciona de vuelta al amor, pero se nos menciona un poco diferente. Se nos menciona como amor fraternal. Y no hay nada más lindo que ver el amor entre un hijo, un padre, o un hijo y una madre. Entonces, ahí se nos hace referencia como un amor grande, un amor fuerte, unido, que sea ese amor que hay con la familia, que se quiere. Aunque a veces, lamentablemente, pasa que hay peleas y conflictos, hay familias separadas, pero nosotros debemos ser el ejemplo de amor, mostrar ese amor fraternal de, de como familia, de estar como si fuesen los más cercanos a nosotros, quererlos como a un padre. Y eso es bueno también entre hermanos. A las a las personas mayores, quererlos como si fuesen nuestros abuelos, porque ellos nos instruyen en la palabra y es importante quererlos como si fuesen nuestros abuelos.
Aunque no son, quererlos como si fuesen nuestros abuelos. O si no, yo que soy joven, a los, hay muchos jóvenes acá, a los señores, a los más grandes, no les voy a decir viejo porque me retan después. Quererlos como si fuesen nuestros padres. Querernos como si fuese nuestro familiar. Y eso es algo muy lindo que debe haber dentro de la iglesia entre los hermanos.
Entonces, nos dice acá, tener un mismo amor. Luego, si me pueden acompañar a Colosenses 3, Colosenses capítulo 3, versículos 13 al 14. Voy a comenzar leyendo. Dice: "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto."
Acá, en el versículo 13, empieza con dos palabras importantes para mantener esa unidad, esa comunión, y dice "soportando" y "perdonando". Esos son dos palabras claves para la unidad, para el amor entre, entre los hermanos. Entonces, tenemos que tener en cuenta esas dos palabras, soportando y perdonando, para una mejor relación entre creyentes. Debemos aprender a soportarnos y perdonarnos entre nosotros, porque muchas veces viene una persona que es nueva y ellos no conocen a veces cómo tratar con otras personas, y a veces hacen algo y ofenden a otros.
Entonces, nosotros, como creyentes, conociendo de la palabra de Dios, conociendo de el ejemplo que nos dejó Cristo, debemos estar prontos para soportar, porque hay veces que hay hermanos nuevos que nos pueden hacer ofender, pero nosotros tenemos que estar pronto para perdonar. Debemos estar pronto para soportar a los demás y perdonarlos, poder dejar atrás. Hay una frase que usa bastante que he escuchado que es "perdono pero no olvido". Y eso no debe ser una actitud de un creyente. "Perdono pero no olvido" es es algo muy feo, no es algo de un creyente. Si Cristo con todos nuestros pecados que hemos tenido, él dice que los echa al fondo de la mar y nadie ni nada va a poder sacarlos, que ya se olvidan, quedan para atrás nuestros pecados.
Porque nosotros no podemos hacer lo mismo con un creyente, con uno que es nuestro hermano, alguien cercano a nosotros. Debemos tener ese perdón hacia otros. Y luego, en el versículo 14, dice: "Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." No solo dice que tengamos amor, sino que nos vistamos, que nos lo pongamos en nosotros. Cuando nos, para nosotros, hay algo importante, por ejemplo, vamos a poner el ejemplo de un casamiento o algún cumpleaños, y nosotros agarramos y nos preparamos. Bueno, nosotros debemos hacer lo mismo con el amor. Debemos vestirnos de amor, prepararnos para en cada situación poder actuar con amor, como nos dice acá.
Entonces, punto número uno es el amor. Luego, vamos a volver a Filipenses. Si pueden volver para ahí, ya nos vamos a quedar ahí. El punto número 2 es la humildad, y se encuentra en el versículo 3. Dice: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con..." ¿Qué dice? "Humildad". Qué importante esa palabra, humildad. Y es importante que nosotros podamos tener humildad, porque si nos creemos superiores a los demás, nos vamos a poder mantener ese amor hacia otros, porque vamos a pensar que somos mejores y vamos a tener esa tendencia a rechazarlo, a hacerlos menores que yo, yo voy a hacer esto, o yo me pongo al frente de esto.
Y un claro ejemplo que puede surgir dentro de la iglesia es en los ministerios. Que si entra, que sería lo contrario a la humildad, el orgullo, o como lo dice también en la Biblia, sería la soberbia. Pero el orgullo es lo contrario a la humildad, y esa es una actitud que un cristiano no debe tener. Un cristiano debe vestirse de humildad también y debe tratar a los demás, dice acá al final del versículo 3, "como superiores a él mismo". Tratando a los demás que son superiores a nosotros mismos.
Entonces, dentro de la iglesia es importante tener esto, porque si no, algún hermano puede sentirse ofendido o rechazado. Si hay uno que se hace, se agranda, se hace superior, está con orgullo, dice "yo soy mejor, yo puedo hacer esto mejor porque llevo más años en la iglesia, o porque llevo más años haciendo esto, o por cualquier otra razón", y hay algún hermano que se pueda ofender por eso, se puede sentir mal y hasta irse de la iglesia. Y nosotros no debemos tener esa actitud de orgullo, debemos tener esa actitud de humildad, de amor, de tratar a los demás como superiores a nosotros mismos, quererlos como si fuesen nuestra familia. Y se nos menciona acá que "superiores a él mismo".
Entonces, punto número uno, el amor. Punto número 2, la humildad. Y en Proverbios se nos menciona. Voy a ir hasta ahí rapidito. Se nos menciona algo importante sobre la humildad. Como les dije, acá en la Biblia varias veces se nos menciona como soberbia, el orgullo. Y en Proverbios capítulo 13, versículo 10, dice: "Ciertamente la soberbia concebirá contienda; más con los avisados está la sabiduría." Lo repito nuevamente. Ahí lo tenemos. Dice: "Ciertamente la soberbia concebirá contienda; más con los avisados está la sabiduría."
Ahí aparece una palabra, "concebirá", que lo que quiere decir es "traerá". Va a traer contienda. La soberbia, el orgullo, va a traer contienda, va a traer pelea, va a traer conflicto. Entonces, ya en la Biblia se nos menciona eso, que el orgullo va a traer contienda. Entonces, si nosotros leemos esto y sabemos que siendo orgullosos va a traer contienda, va a traer conflicto, va a traer pelea, lo hacemos igual, ya no estaríamos teniendo una actitud correcta. Ahí sería pecado y no estaríamos haciendo las cosas como Dios le agrada.
Y por último, punto, punto número 3, preocupación. Dentro de la iglesia debe haber preocupación entre los hermanos, unos por otros. En el versículo 4 nos dice: "No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros." Y mucho, no sé si tengo que explicar este versículo, porque es muy claro. Dice que no tenemos que mirar por nosotros mismos, fijarnos por las necesidades de los otros. Si bien es importante que fijemos por alguna necesidad que tengamos nosotros, pero no debe ser nuestra prioridad, nuestro enfoque. Debemos enfocarnos dentro de la iglesia y, bueno, fuera de la iglesia también, de preocuparnos por los demás, preocuparnos por los hermanos de la iglesia, porque se van a sentir amados, se van a sentir queridos y van a seguir queriendo, van a querer seguir viniendo.
Este mundo a veces, sí, pero normalmente no demuestra amor, no demuestra preocupación por otros. Entonces, cuando uno viene a la iglesia, debe notar esa diferencia entre los hermanos y ver esa preocupación por los demás, de poder fijar por los otros. No debemos fijarnos en nuestras necesidades, debemos preocuparnos por lo que los demás necesitan.
Nuestro mayor ejemplo, como siempre, va a ser Cristo. Él vino a este mundo, se preocupó por nosotros. Él vio que nosotros estamos en pecado, estábamos condenados al infierno, a la muerte, a la muerte eterna en el infierno, a la condenación en el infierno, condenación eterna. Y él se preocupó por nosotros y tuvo también ese acto de amor, ese acto de humildad. Él tuvo ese amor por nuestras almas, de y esa humildad, humillándose él, estando en el cielo, en esa gloria, al lado de Dios, él se humilló a sí mismo. Nos menciona mismo acá en Filipenses 2, del 5 al 11, se nos menciona eso de que el Señor se humilló a sí mismo. Dice: "Tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres." Y él vino a este mundo a morir por nuestros pecados, en sacrificio por nosotros.
Entonces, él tuvo ese amor por nosotros, eso él tuvo esa preocupación, tuvo esa humildad. Entonces, ¿por qué no deberíamos nosotros seguir su ejemplo? Debemos seguir su ejemplo para mantener esa mejor comunión, esa unidad entre hermanos.
Entonces, es importante tener primero que nada, amor. Segundo, humildad. Y por último, preocupación.
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