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Evangelio día Sábado 30/11/25 - Padre Carlos Rosell - Mateo 24, 37-44 - Estar alerta.

Cooperadores de la Verdad (Católico)20:24

Transcription

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos, "Cuando venga el Hijo del Hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba. Hasta el día en que no entró en el arca y cuando menos lo esperaban, llegó el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre. Dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán. Dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Estén pues, vigilantes, porque no saben qué día vendrá su señor. Entiendan bien que si el dueño de casa supiera qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría vigilando y no lo dejaría saltar su casa. Por eso también ustedes estén preparados porque a la hora que menos piensen vendrá el Hijo del Hombre."

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Estamos iniciando el tiempo del Adviento. ¿Alguien sabe lo que significa Adviento? Viene de Adventus. Adventus está en latín. significa venida. ¿Qué significa el viento? Venida. Quisiera que juntos reflexionáramos en lo que nos pide Dios en este tiempo de Adviento. Por eso les hago una pregunta. ¿Cuáles son las tres virtudes que hemos recibido el día de nuestro bautismo? La fe, la esperanza y la caridad se llaman virtudes teologales. ¿Por qué teologales? Porque son regalos de Dios. Entonces viene otra pregunta. En este tiempo de Adviento, la palabra de Dios va a remarcar una de esas tres virtudes. ¿Cuál? A ver, pónganse de acuerdo. La esperanza. Hoy tenemos que hablar de esa virtud. ¿Qué virtud? La esperanza. Había una niña que se llamaba Esperanza, que le decía a sus papás, "A mí no me cuiden en la calle porque la esperanza es lo último que se pierde." ¿Qué es la esperanza? Es una virtud teologal por la cual deseamos ir al cielo y confiamos en que Dios nos dará todos los medios para irnos al cielo. La esperanza tiene que ver con el deseo y con la confianza. Nosotros deseamos ir al cielo o al infierno. Al cielo. Tenemos esperanza de ir al cielo y confiamos totalmente en Dios. Él nos llevará al cielo.

Toda la Biblia es un libro de esperanza. En la primera lectura, el profeta Isaías habla de que vendrá aquel que traerá la paz. Todos queremos la paz. Dice la primera lectura, "Llegará un momento en que nadie se va a preparar para la guerra porque habrá paz." ¿Quién es el príncipe de la paz? Jesús. Jesús ha venido. Si recibes a Jesús en tu corazón, tendrás paz. Pero aún no vemos en el mundo que haya una paz plena. Al contrario, vemos guerras. Contemplamos tanta violencia, tanto odio, tanto rencor. Por eso estamos esperando la segunda venida del Señor, que es el evangelio de hoy. Hermanos, toda la Biblia es una inyección de esperanza. ¿Cómo se llama el último libro de la Biblia? El Apocalipsis. En el Apocalipsis se nos dice que al final triunfará el cordero y la esposa del cordero. ¿Quién es la esposa del cordero? La iglesia. Por eso tenemos esperanza, porque sabemos que lo definitivo no es el mal, es el bien. Pero hay que vivir con Dios, hermanos.

La esperanza está conectada con tres palabras. Tres palabras que en este tiempo de Adviento nos llevarán a hacer examen de conciencia. El optimismo, la alegría y la conversión. ¿Qué he dicho? El optimismo, la alegría y la conversión. Una persona que tiene esperanza, pregunto, ¿es optimista o pesimista? Optimista. Es optimista. Se cuenta de un joven que tenía mucho pelo, que todos los días rezaba, todos los días iba a misa y rezaba su rosario, era optimista. Y un día se levantó, se miró en el espejo y se dio cuenta que solamente tenía tres pelitos. Como era optimista, se rió y dijo, "Voy a hacerme una trenza." Al día siguiente se despertó, se miró en el espejo y se dio cuenta que solo tenía dos pelitos. se rió, no renegó, era optimista y dijo, "Voy a hacerme raya al medio." Al tercer día se despertó y se dio cuenta que solo tenía un pelito. Se rió, no renegó de Dios y dijo, "Ahora cola de caballo." Hermanos, un cristiano tiene que ser optimista, irrealista. Hay que tener los pies en la tierra, queridos hermanos. Somos optimistas porque confiamos en Dios. Qué bonito lo que dice San Pablo. Está en Filipenses 4:13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Apóyate en el Señor y serás una persona optimista. Pero como les he dicho, hay que ser realistas. No podemos ser ingenuos. Vivimos en un mundo dominado por las ideologías y todas las ideologías son diabólicas. Sabemos que lo definitivo es el triunfo del bien, pero también sabemos que el mal está avanzando. Por eso, hermanos, hay que vivir con Dios y hacer que la gente viva con Dios. Somos optimistas porque nos apoyamos totalmente en el Señor, pero también somos realistas y sabemos que tenemos que evangelizar.

¿Cuál es la segunda palabra? La alegría. La esperanza hace que seamos personas optimistas y personas, pregunto, alegres o tristes. Alegres. Alegres. Tenemos la esperanza de llegar al cielo. Sabemos que el Señor nos dará todas las gracias para irnos al cielo. Por eso un cristiano debe estar alegre. El tiempo de Adviento es también un tiempo para avivar nuestra alegría. La tercera vela de la corona del viento, ¿de qué color es? Rosada. Rosada. Y no porque la vela sea hincha el Sport Boys, sino porque el tercer domingo de Adviento es el domingo de la alegría. Hermanos, estamos alegres porque Jesús está con nosotros. Hay dos tipos de alegría. La alegría del cristiano y la alegría del mundano. ¿Cuál es la verdadera alegría? La alegría del cristiano. Decía San Agustín, la peor felicidad es la felicidad de los que pecan. En el pecado, hermanos, no hay alegría. La supuesta alegría que trae el pecado, que traen los vicios, es como un fuego artificial. ¿Cuánto dura un fuego artificial? Segundos. En cambio, la alegría del cristiano es una alegría perdurable. Estamos alegres porque rezamos todos los días. Estamos alegres porque venimos los domingos a misa. Estamos alegres porque escuchamos la palabra de Dios. Estamos alegres porque la Virgen es nuestra madre. Nuestra alegría es sobrenatural. No es la alegría del mundano.

Y vamos con la tercera palabra. ¿Cuál es? ¿Cuál es la palabra conversión? Hemos cantado el gloria. No. ¿Cuál es el color del Adviento? El morado. No hemos cantado el Gloria. El sacerdote sale de morado. ¿Por qué? Porque es un tiempo de conversión. Nos estamos preparando para la Navidad. ¿Cómo vas a recibir al niño Dios con un corazón sucio? Hermanos, qué importante es la conversión. Hoy hemos escuchado como Jesús en el evangelio nos dice que cuando él vuelva será como en tiempos de Noé. ¿Qué pasó en tiempos de Noé? ¿Cómo vivía la gente? Vivían alejados de Dios igual que hoy. Hoy, y esto hay que decirlo con dolor, con tristeza, lo anormal pasa como normal. Incluso algunos hacen marchas para hacer orgullo del pecado. Eso es diabólico, hermanos. Tenemos que convertirnos, acercarnos a Dios. Hoy hemos escuchado en la segunda lectura el texto que tocó el corazón de San Agustín. ¿Le suena San Agustín? ¿Cómo vivía San Agustín? ¿Bien o mal? Mal. Mal. Vivía en el pecado. Estaba, por ejemplo, dominado por la lujuria. San Agustín quería dar ese paso, quería convertirse y un día, estando en su casa, escuchó como unos niños cantaban en la calle tole legue, tole legue en latín toma y lee, toma y lee. ¿Y qué hace San Agustín? va a buscar la escritura, la Biblia, abre la Biblia y se encuentra con el texto que hoy hemos escuchado todos, la segunda lectura. Como todos ustedes han estado muy despiertos, saben muy bien lo que está en la segunda lectura. Como todos lo saben, no voy a preguntar. Hemos escuchado en la segunda lectura uno de los textos más bonitos para hablar de la conversión. Romanos 13 12 al 14. ¿Qué he dicho? Romanos 13 12 al 14. Que dice así. San Pablo lo dice, "La noche ya está pasando, ya viene el día. Despójense de las obras de las tinieblas. Nada de comilonas, nada de borracheras, nada de desórdenes, nada de vicios, nada de lujuria. Revístanse de Cristo." Qué bonito, hermanos. Hay que revestirnos de Cristo. Por eso hay que dejar los pecados, los vicios. San Agustín lee este texto. ¿Qué texto? Romanos 13 12 al 14. Y ese texto, la palabra de Dios, le llegó al corazón y se convirtió. A ver, ¿cuándoy yo el padre Carlos Rosel de Almeida, que todos los días celebrar la misa, se va a convertir? Hermanos, el tiempo de Adviento es un tiempo de conversión. Todos tenemos que convertirnos. Hagamos examen de conciencia en este momento. ¿Qué aspectos de mi vida no le gustan a Jesús? Hagamos un buen examen de conciencia para hacer una buena confesión y de esa manera llegaré con el corazón limpio a la Navidad.

Muy queridos hermanos, el tiempo de Adviento es también tiempo de María. En este tiempo de Adviento hay una advocación muy bonita de la Virgen María. ¿Quién me dice? ¿Tienen buen flor? A ver, no inventen. Repito, en este tiempo de Adviento hay una vocación muy bonita con relación a la Virgen María. Esperanza. A ver, acuérdense de las tres virtudes teologales. De las tres hay una que más enfatiza en el viento. ¿Cuál es? La esperanza. Nuestra Señora de la esperanza. La Virgen nos enseña a esperarlo todo de Dios. Hoy le pedimos a la Virgen, nuestra madre que nos ayude a ser optimistas, a estar alegres en el Señor y a convertirnos de verdad. Que así sea. Amén.

Queridos hermanos, empezamos hoy el tiempo de Adviento. Adviento viene de Adventus, que significa venida. Y es un tiempo para examinarnos, sobre todo en la virtud de la esperanza. Es una virtud teologal, un regalo de Dios que nos lleva a desear el cielo, la vida eterna, la plenitud y a confiar en que Dios nos dará todas las gracias para irnos al cielo. Hay tres palabras conectadas con la esperanza. ¿Cuáles son? Optimismo, alegría y conversión. Un cristiano debe ser optimista o pesimista. Optimista. Tenemos que ser optimistas. Dice la malas lenguas que un pesimista cuando se desmaya no vuelve en sí, sino en no. Nosotros somos optimistas porque nos estamos apoyando en el Señor. Con Cristo todo lo podemos. Y es verdad que estamos en un mundo dominado por las ideologías, pero con Cristo salimos adelante. No te olvides cómo termina la Biblia, el triunfo definitivo del cordero y de la esposa del cordero. ¿Quién es la esposa del cordero? La iglesia. Estemos en la iglesia, practiquemos nuestra fe y vamos a ser personas optimistas.

La segunda palabra, ¿cuál es? La alegría. No te olvides, el tiempo de Adviento es tiempo de alegría, pero de la verdadera alegría, no la alegría del mundano. Estamos alegres porque rezamos todos los días, porque venimos a misa, porque escuchamos la palabra de Dios, porque la Virgen es nuestra madre. Por eso estamos alegres. Decía San Agustín, la peor felicidad es la felicidad de los que pecan. Y la tercera palabra, ¿cuál es? Conversión. Jesús nos dice que cuando él vuelva será como en tiempos de Noé. ¿Qué pasó en tiempos de Noé? ¿Cómo vivía la gente? Mal. Estaban alejados de Dios igual que hoy. Por eso, hermanos, hay que convertirnos. Hemos escuchado en la segunda lectura el texto que tocó el corazón de San Agustín. Romanos 13 12 al 14. La noche va pasando, ya viene el día. Dejen de lado las obras de las tinieblas. Nada de comilona, nada de borracheras, nada de lujuria, nada de odio, nada de rencor. Revístanse de Cristo Jesús. Pidamos a la Virgen que nos ayude a vivir con intensidad este tiempo de Adviento, tiempo para examinarnos cómo está nuestra relación con el Señor. El Señor nos quiere optimistas, alegres y en una constante conversión.

Dios te salve, María. llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Dulce Corazón de María, sea salvación del alma. San José, ruega por nosotros.

El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Con la alegría de saber que el Señor nos inyecta esperanza. Pueden ir en paz. Gracias a Dios. Que tengan un bonito domingo, buen almuerzo en familia y una bonita semana.