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Bueno, siguiendo con con la idea de intercambio, a partir de los óptimos de Pareto, podemos encontrar lo que llamamos la senda de expansión. Es decir, las partes van a firmar contratos, llegar a acuerdos, no necesariamente es un contrato escrito sobre este sendero. Este sendero une todos los pareto.
Por supuesto que la forma de este sendero va a depender de la forma de las curvas de indiferencia. Cada punto de tangencia entre una curva de indiferencia de un agente y la del otro agente forma un contrato posible o un punto posible, el cual ya no tiene sentido seguir haciendo intercambio porque alguno de los dos se perjudicaría.
Es importante entender de esto que nosotros acá tenemos marcados tres potenciales puntos: el E, el F y el G. Si nosotros arrancamos el análisis cerca del E, vamos a llegar a este punto, vamos a llegar por qué. Porque para pasar de F o del entorno de E al entorno de F, mucha utilidad ganaría mucho, Jaime, pero no estaríamos respetando la idea del intercambio, que es que nadie haría intercambio si pierde utilidad. Con lo cual, si estamos en el entorno de Kari, va a aceptar y Jaime va a aceptar intercambios que estén en el entorno de la canasta E, pero que a ninguno de los dos implique una baja en el nivel de utilidad. Lo mismo pasaría con F, lo mismo pasaría con G, que no, como veíamos antes, no salgamos de un punto par, pero vamos a un punto par.
Ahora, si estamos por acá con la distribución de bienes inicial, vamos a llegar a este lado, porque si fuéramos para acá significaría que perdió mucha utilidad, y si estuviéramos por acá y vos para acá significaría que mucho. Haciendo intercambio voluntario, se supone que ninguno de los dos tiene que perder utilidad, con lo cual la distribución del ingreso original, la distribución de bienes originales condiciona dónde van a estar los resultados. Si no nos gusta en qué área del rectángulo estamos y queremos hacer una redistribución de ingresos, tenemos que hacerlo compulsivamente, porque de manera voluntaria los agentes no lo van a hacer.
Escuchamos muchas veces la frase de estas cosas no resuelve el mercado, esto el mercado no lo va a resolver. Y eso es cierto, esas cosas el mercado eso no lo va a resolver. ¿Por qué? Porque si estamos por acá con la distribución inicial de bienes, podemos esperar una asignación eficiente para ir a la canasta E, pero si los objetivos distributivos no nos parece muy eficiente, no vamos a ir a F voluntariamente. Tenemos que compulsivamente, en este caso, sacarle bienes, esos pasos a Jaime para llegar a un entorno parecido.
Los mercados dan puntos eficientes, los mercados generan intercambios eficientes, pero en base a una distribución de recursos inicial. Esas señales que dan los mercados distribuyendo los recursos van a dar señales de precio, posiblemente, que si los agentes los aprovechan, pueden ir generando sucesivas, sucesivos intercambios que vayan generando a la larga acumulaciones de riqueza o no, y que se vaya modificando la distribución de ingreso. Pero esencialmente, cuando hacemos intercambio por intercambio mismo, no podemos esperar una mayor redistribución de ingreso voluntario.
Lo cual es cierto que los mercados no son buenos para resolver la restricción de ingreso, al menos en el cortísimo plazo, pero no, no por eso porque el mercado funcione mal, simplemente que el mercado, que es un ámbito de intercambios voluntarios, no pueden aparecer cuestiones compulsivas como que tal le saca determinada cantidad de bienes a uno y se lo da al otro. Lo que nosotros llamamos, por ejemplo, el rol del Estado de cobrar impuestos para con esos impuestos cubrir políticas sociales a otros segmentos, no es una transacción libre, porque hay uno que está pagando impuestos y hay uno que se está sacando compulsivamente un fondo para trasladárselo a otro sector o usarlo para un gasto que después se beneficia otro sector.
Las transacciones individuales, los intercambios individuales, que son los que se dan en los mercados, nos permiten prever una buena asignación de recursos, nos permite prever una eficiente asignación de recursos, pero no nos permite necesariamente prever que podamos generar en sí mismas esas transacciones una redistribución del ingreso. La consecuencia de esas sucesivas transacciones y señales de precios que van generando los mercados, los que con las sucesivas rondas pueden ir alterando la distribución de ingreso, pero cuando vemos que la distribución de ingreso sea más rápida, más radical, tenemos que recurrir a lo que se llaman habitualmente impuestos.