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Gloria a Dios. Bien, mis amados hermanos, puesto sobre nuestros pies, vamos a tomar la palabra allí en Daniel, capítulo 9. Gloria al nombre del Señor. Daniel capítulo 9. Vamos a leer hasta el 19. Gloria a Dios.
Lo tienen, lo tienen, mis amados hermanos. Gloria a Dios. Daniel capítulo 9. Yo leo un versículo, ustedes leen el siguiente. Bendito el nombre del Señor. Leo la preciosa palabra del Señor en reverencia al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
En el año primero de Darío, rey, perdón, en el año primero de Darío, hijo de Asuero, de la nación de los medos, vino a ser rey sobre el reino de los caldeos. En el año primero de su reinado. Yo, Daniel, miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en 70 años.
Y volví mi rostro a Dios, al Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, silicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios, e hice confesión, diciendo: "Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos."
Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impiedad y hemos sido rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos, los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tuya es, Señor, la justicia y nuestra la confusión, confusión de rostro. Como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén y todo Israel, los de cerca y los de lejos en todas las tierras, donde a donde nos has los has echado a causa de tu de su rebelión con que se rebelaron contra ti.
Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque contra ti pecamos. De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y de y el perdonar, aunque contra él nos hemos revelado. Y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos, los profetas.
Todo Israel traspasó tus leyes apartándose para no obedecer tu voz. Por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque contra él pecamos. Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal, pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén.
Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. Por tanto, Jehová veló sobre el mal y trajo sobre nosotros, porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras, que ha hecho porque no obedecimos su voz.
Ahora pues, Señor, Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste renombre, del cual tienes hoy, hemos pecado, hemos hecho impiedad. Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor sobre tu ciudad, Jerusalén, tu santo monte. Porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro.
Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo y sus ruegos. Haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado por amor del Señor. Inclina, oh Dios mío, tu oído y oye. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre. Porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
Leamos juntos el 19. Oye, Señor, oh Señor, perdona, presta oído, Señor. Hazlo no tardes por amor de ti mismo, Dios mío, porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. Amén.
Soberano y eterno Dios, Padre Santo, que en gloria estás, te damos gracias, Señor, por esta preciosa palabra, Señor. Gracias, Señor, porque nos damos cuenta, Señor, de lo mal que estamos, Señor, delante de ti en oración y ruego, Padre. Pero te damos gracias, Señor, por esta oportunidad que hoy podamos rogar delante de ti para que tú nos mires con tus santos ojos de misericordia, Padre.
Gracias te doy, Señor, por este pequeño remanente que hoy nos reunimos, Señor, para invocar tu precioso nombre, para adorarte, para bendecirte, Señor, para exaltarte a ti, al único Dios verdadero y a Jesucristo, al cual tú has enviado en rescate por nosotros, Señor. Aquí estamos, Señor, delante de ti, Padre, para que tú hagas notorio tu divino poder, Señor, y haga resplandecer tu santo divino rostro en nuestras vidas, Padre.
Gracias te doy, Señor, por cada hermano, por cada hermana, Señor, que ha tenido un bien, Señor, en estar en este lugar, Señor. Voy a estar en otro lugar, Señor, haciendo quién sabe qué cosas, Señor, pero tú la has traído, Señor, con tu santo misericordia, Padre, con cuerdas de amor, Padre. Muchas gracias te damos, Señor.
Ahora queremos entonar alabanzas a tu nombre, Padre. Que tú, Señor, te glorifiques en medio nuestro, Padre. que haga, Señor, memoria, Señor, de cómo hemos andado delante de ti, Señor, aunque mal hemos hecho, Señor. Te perdona, Señor, nuestro caminar, Señor, que queremos hacer delante de ti rectamente, Padre, porque eso queremos delante de ti, Señor, obedecer tus estatutos y decretos, Dios amado. Muchas gracias te damos, Dios. Amén y amén.
¿Cuántos alaban el nombre del Señor en esta mañana? Dele un fuerte aplauso al Señor porque él vive para siempre. Aleluya. [Aplausos] Mire el hermano que tiene a su lado y dígale, "Dios le bendiga. Vamos a gozarnos en esta preciosa mañana. Precioso es Dios.
El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios. El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios. Y de repente vino un viento recio y aquel aposento del espíritu se llenó y de repente vino un viento recio y aquel aposento del espíritu se llenó. El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios. El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios y de repente vino un viento reció y aquel aposento del espíritu se llenó y de repente vino un viento recio y aquel El aposento del Espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. El espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. El espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios. El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios. Y de repente vino un viento recio y aquel aposento del espíritu se llenó y de repente vino un viento reció y aquel aposento del espíritu se llenó. Del Espíritu se llenó. Del Espíritu se llenó. Del Espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del Espíritu se llenó. Deló. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Se llenó. Se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. El día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios. El día de Pentecostés había 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios y de repente el viento reció y aquel aposento del espíritu. Y de repente en un viento y aquel aposento del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Oh, dile, lléname. El espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Se llenó. Se llenó. Del espíritu se llenó.
Señor, el día de Pentecostés habían 120 buscando la promesa del Espíritu de Dios el día de Pentecostés, así como en esta mañana buscando la presencia de Dios y de repente vino un viento reció, que el aposento del espíritu se llenó y de repente vino un viento recio y aquel aposento del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Así como llenó. Así como en Pentecostés se llenó. Llena mi vida en esta mañana. El espíritu se llenó. Toca mi vida en esta mañana. El espíritu se llenó. Se llenó. Se llenó. Se llenó. Se llenó. Se llenó. Se llenó. Se llenó. Se llenó. Del Espíritu se llenó. Del Espíritu se llenó. Que seamos llenos, se llenó. Se llenó. Llenos de tu presencia llenó. Se llenó. Oh, llenos de tu gloria. Espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Del espíritu se llenó. Se llenó. Se llenó.
En el altar de Dios. En el altar de Dios el fuego está encendido. En el altar de Dios. En el altar de Dios el fuego está encendido. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar. Porque el fuego del Señor en mi corazón nadie lo podrá apagar. Nadie lo podrá apagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. En el altar de Dios. En el altar de Dios el fuego está encendido. En el altar de Dios. En el altar de Dios el fuego está encendido. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar. Porque el fuego del Señor en mi corazón está. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. En el altar de Dios, en el altar de Dios, el fuego está encendido. En el altar de Dios, en el altar de Dios, el fuego está encendido. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar. Porque el fuego del Señor en mi corazón está. Lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor mi corazón nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá pagar porque el fuego del Señor en mi corazón está. Nadie lo podrá pagar. Nadie lo podrá apagar porque el fuego del Señor en mi corazón está.
Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así claman por ti, oh Dios, el alma mía. Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mi alma, mi alma tiene sed de Dios. Mi alma tiene sed Dios y así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Así clama por ti, oh Dios, el alma mía, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así por ti, oh Dios, el alma mía. Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed. Dios vivo. Mi alma tiene sed. Oh, y así y así clama por ti, oh Dios. El alma mía así clama por ti, oh Dios. El alma mía. Así clama por ti, oh Dios. El alma mía así clama por ti, oh Dios. Dile, dile, así clama por ti. El alma mía. Así clama por ti, oh Dios. El alma mía. Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed Dios vivo. Mi alma tiene sed del Dios vivo. Y así clama por ti, oh Dios, el alma dile, dile, dile. Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Y así clama por ti, oh Dios. El alma mía. Y así clama por ti, oh Dios. El alma mía. Y así clama por ti, oh Dios. El alma mía. Y así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Estaban todos unánimes en ruego y oración. Estaban todos unánimes en ruego y oración. Y desde el cielo bajo el Espíritu Santo. Y desde el cielo bajo el Espíritu Santo. Y estaban todos unánimes en ruego y oración. Estaban todos unánimes en ruego y oración. Y desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Y desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Y desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Qué bueno. Desde el cielo, dile, bajo el Espíritu Santo. Y desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Y estaban todos unánimes en ruego y oración. Estaban todos unánimes en ruego y oración. Y desde el cielo bajo el Espíritu Santo. Y desde el cielo bajo el Espíritu Santo. Espíritu Santo, lléname. Dile, Espíritu Santo, lléname, lléname de tu amor. Dile, dile, Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Por favor, lléname, lléname de tu amor. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de tu amor. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de tu amor. Y estaban todos unánime en ruego y oración. Estaban todos unánime en ruego y oración. Y desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Y desde el cielo, bajo el Espíritu Santo. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname deor. Espíritu Santo, lléname, lléname, lléname. Espíritu Santo, lléname, lléname de tu amor.
Oh, alábale, adóralo. Su presencia, su gloria, su espíritu, su presencia. Te adoramos, te adoramos, te adoramos, te adoramos, precioso. Y aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Dile, Aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Oh, alábalo. Aquí se siente la presencia de Dios. Alaba. Aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Pero que aquí se siente la presencia de Dios. La presencia de Dios. La presencia de Dios. La presencia de Dios. La presencia de Dios. Oh, aquí se siente. Y la presencia de Dios. Alaba a Dios. Alaba a Dios. Presencia de Dios. Dale libertad a tu corazón. La presencia de Dios aquí se siente. La presencia de Dios aquí se siente. Oh, él es bueno. Él es bueno. Alábalo. Aquí se sienten la presencia de Dios. Pero que aquí se siente la presencia de Dios. Oh, que aquí se siente. La presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Aquí se siente la presencia de Dios. Oh, aquí se siente la presencia de Dios. Oh, alábale. [Música] Alaba su presencia. Adora su presencia y gocémonos en él. Señor y démosle gloria a él porque él vive para siempre. para siempre su misericordia. Te alabamos, te alabamos, te alabamos, te alabamos. Oh, eres grande. Oh, eres digno. Y a su nombre. Y a su nombre. Gloria a Dios. Él es bueno. Dale un fuerte aplauso al Señor.
Levantemos nuestras manos y digámosle, "Señor, gracias por permitirnos darte toda la gloria, Dios, por permitirnos darte la honra. No éramos merecedores, no somos merecedores. Ha sido tu gracia que nos sostiene hasta aquí. Ha sido tu misericordia que nos ha sostenido cada día, Dios. Bueno eres tú. Bueno eres tú, Señor. Levanta tu voz y comienza a adorarle. Levanta tu voz y comienza a exaltarle. Que su presencia es real. con un corazón contricto, con un corazón humillado delante de él, con un corazón que sabe adorarle, oh, con un corazón que ha aprendido a sentirle, con un corazón que no se puede callar ante su presencia. Quiero levantar a ti mis manos. Maravilloso Jesús, díselo. Milagroso Señor, llena este lugar con tu presencia. Haz descender tu poder a los que estamos aquí. Quiero levantar a ti mis manos, maravilloso Jesús, milagroso, milagroso Señor, llena este lugar de tu presencia y haz descender tu poder a los que Estamos aquí. Creo en ti, Jesús. Díselo en lo que harás en mí. Creo en ti. Creo en ti, Jesús. Sí, Señor. En lo que harás. En mí, díselo. En mí. Sí, en mí. Recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Oh, precioso, dile, hijo de Dios, oh, recibe, recibe toda la gloria, toda la honra. Precioso hijo de Dios. Dale todo, dale todo. Toda la gloria recibe toda la honra. Precioso hijo de Dios. Hijo de Dios. Oh, levanta tus manos al rey, levanta tu voz y solo adórale. A eso hemos venido. Oh, a eso nos ha traído. No es cantar, es adorarte, es poderte sentir y levantar nuestro corazón. Quiero levantar a ti mis manos, maravilloso Jesús. Sí, Señor, milagroso Señor, llena este lugar de tu presencia. Pídeselo con todo el corazón y haz descender tu poder a todos a los que estamos aquí. Y yo quiero quiero levantar a ti mis manos hacia ti, maravilloso Jesús, milagroso, milagroso Señor, te adoramos. Llena este lugar de tu presencia y haz descender tu poder a todos a los que estamos aquí. Estamos aquí en ti, Jesús. Y a los que están allá también, Señor. Lo que harás en mí. Tócalos con tu presencia. Creo en ti, Jesús, en lo que harás en lo que harás en mí. En mí, díselo, en mí. Recibe toda la gloria, toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe, recibe toda la gloria, recibe toda la honra. Es para ti, precioso hijo de Dios. Recibe, recibe toda la gloria y suba con honor grato toda la h y que suba delante de él. Precioso, precioso, precioso, precioso, precioso. Recibe tod Oh, aleluya. Toda, toda, to que suba delante de él, precios de corazones contritos y humillados. ¿Saben adorarle? Dile, recibe toda la gloria por todo lo que has hecho, toda la honra, por todo lo que hacioso, hijo de Dios y por lo que eres. Dile toda la gloria, toda la honra. Precioso hijo de Dios. No hay palabras. Toda la gloria, toda la honra. Precioso hijo de Dios, recibe, recibe toda la gloria. Te adoramos toda la honra. Te adoramos, precioso hijo de Dios. Hijo de Dios. Levanta tu voz, levanta tu corazón y exáltaloria a Dios. Levanta tu vida. Oh, aleluya. Hoy nos postramos. Hoy te adoramos. Gracias Cristo. Por tu misericordia estamos aquí. Cómo dar gloria? [Música] ¿Cómo no dar honra? Te adoramos. Te adoramos. Recibe, recibe lo que tu pueblo, oh, recibe fruto de labios. Recibe ese corazón contrito y humillado. Espíritu de Dios. Espíritu de Dios. [Música] Eres mi torre fuerte, eres mi fortaleza. No temeré. Te adoro. Yo te adoro. Dile, dile, dile. Te adoramos. Te adoramos. [Música] Oh, quieres ser amor para que nos tocaras. ¿Quiénes éramos, Señor? ¿Y quiénes somos para que nos toque? [Música] ¿Y quiénes somos para que nos ministre? Solo un corazón quebrantado [Música] una y otra vez. Gracias, Señor. Gracias. Gracias Cristo. Te adoramos. [Aplausos] Oh, ¿quién como tú? El Dios fuerte, el Dios eterno, nos visita y con su lazo de amor y de misericordia nos toca. Gracias, Señor. Gracias. Dale gloria porque lo que nos permite sentir no todo lo puede sentir. Lo que nos permite es experimentar en tu presencia. No muchos lo pueden experimentar y para nosotros es un gozo. Es el gozo de tu salvación. [Música] [Aplausos] Eres precioso. A tu nombre sea la gloria. [Música] Hoy y siempre por los siglos de los siglos. Oh, yo no sé si puede levantar tu voz y decirle, "Señor, te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. Te adoramos. [Música] Cristo te adoramos. levanta tus manos y dile, Cristo te adoramos. Cierra tus ojos y dile, Cristo, mi Señor, el que todo lo sabe, el que todo lo puede. Te adoramos al que nos entiende. Cristo, te adoramos a la fortaleza de los siglos. Cristo te adoramos. Solo a ti, Cristo mi Señor. Aleluya, aleluya. [Música] Oh, te damos gloria, gloria. Aleluya. Se recibe. Gloria. Aleluya. [Aplausos] Gloria a ti, Señor. Gloria al Señor. Gloria a ti, Señor. Eres santo. Eres santo. Cristo, Cristo, tú eres santo. Adoramos tu santidad. Cristo, tú eres santo. Te adoramos, Señor. Te adoramos, santo, mi Señor. Te adoramos. Te adoramos. Am que suba. Cristo te adoramos. Cristo te adoramos. Cristo mi Señor. Aleluya. Aleluya. Gloria, gloria, aleluya. [Música] Qué bueno es poderte adorar. Gloria. Aleluya. En la hermosura de tu santidad. [Música] Gloria al Señor. Eres santo. Eres santo. [Aplausos] Dile, Cristo, tú eres santo. Tú eres santo. Cristo, tú eres santo. Oh, santo, santo, santo, santo, santo. Mi Señor, [Música] eres santo. Adórale. Cristo, tú eres santo. Precioso Cristo, tú eres de Dios. Permítenos. Santo Señor, al santo. Tú eres santo. Solo tú eres santo. Eres precioso. Cristo, tú eres santo. Santo mi Señor, yo navegaré. Dile en esta mañana, en el océano de tu espíritu. Hoy allí, allí adoraré. Oh, cierra tus ojos y dile al Dios de mi amor. [Música] En el río de tu espíritu yo navegaré en el océano de tu espíritu. Allí quiero estar siempre y allí adoraré. Allí adorarte. Dile al Dios de mi amor. Tócanos. Espíritu, espíritu. Espíritu. Dile con un anhelo a él. Desciende como fuego. Él dice, "Clama a mí, te responderé como en Pentecostés. Así, así, así mi alma clama por ti y lléname de gozo." Oh, espíritu, espíritu, espíritu. Dile, espíritu, espíritu. que no desprecias un corazón, desciende como fuego y desciende como en Pentecostés. Oh, por favor, en un derpente. Y llén dile, dile, lléname, lléname, lléname, lléname. Así, Señor. Oh, en esta mañana, Espíritu, Espíritu, desciende, desciende como fuego. Anhela mi alma como [Música] cuánto más dará de su espíritu el Señor. Dile, "Y lléname de gozo." Espíritu Santo. Espíritu de Dios, Espíritu. Espíritu. Dile, "Tócame. Tócame, por favor. Desciende como fuego. Y no solamente toca, lléname, lléname, lléname, lléname, lléname, lléname para esa buena obra, para esa gran obra. Y lléname de goz, lléname, lléname. Lo necesitamos. Necesitamos. Dile, espíritu. Espíritu. Esto es para el que anhela. Desciende como fuego, oh Señor, como el Pentecostés, a los que conforme su propósito son llamados y lléname de gozo. [Música] Dile, espíritu, espíritu. Díselo la última vez. desciende como fuego en este precioso culto, Señor, como en Pentecostés [Música] y lléname de gozo, [Música] Espíritu, Espíritu. Dale gloria, dale gloria. Oh, él se mueve en maneras [Música] que no podemos entender. Así como en el vientre se gesta, [Música] así como en el vientre de la mujer se gesta, así también es la obra del Señor en nosotros. A él sea la gloria. Dale gloria, dale gloria, dale gloria. Levanta tu voz y dale gloria por lo que el Señor está haciendo, por lo que él es. Hacedor de maravillas. Hacedor de maravillas. Oh, precioso. Precioso. Y a su nombre, iglesia. Y a su nombre. Y a su nombre toda la gloria precioso. Gloria a su nombre. Gloria al nombre del Señor.
Vamos a elevar una oración por nuestra nación de Colombia. Sabemos de que está levantando grupos de brujería, hechicería en contra de nuestra nación. Vamos a reprender con toda autoridad, hermanos. Yo los invito, hermanos. Va a invitar a mi hermano Wilfredo Natal que nos dirija en esta oración. Gloria a Dios. Gloria al nombre del Señor. Y a su nombre, gloria al nombre del Señor. Guerra y rumores de guerra. Gloria al nombre del Señor. Clamor a los muertos. aborto, homicidio. Vamos a orar para que el Señor guarde esta nación.
Padre, te damos gracias en esta mañana, Dios, y en esta tarde, Señor. Aquí está tu presencia, Dios. Señor, en esta hora queremos pedirte perdón, Dios mío. Levanta tus manos y dile, "Señor, perdóname. Borra nuestras rebeliones, Señor. ¡Aleluya! Dile, "Señor, llena mi cántaro." Aleluya. Levanta tu voz y dile, "Señor, queremos orar por Colombia, Dios. Queremos orar por nuestra nación, bendito Dios. Queremos suplicar tu favor, Dios del cielo. Señor, queremos proclamar la sangre de Cristo en medio de la brujería, de la santería, del agorero, del hechicero, de la tierra de muerto, del babalao, aleluya, del santero, del palero, de Changó, deatalá, de todos los demonios. que traen frialdad, que traen división, que inducen al homicidio, al aborto, a la corrupción. Aleluya. Oh, Espíritu Santo, Espíritu Santo. Oh, bendito Dios. Reprendemos toda obra de brujería, todo altar, todo altar se cae, todo altar inoperante ahora en el nombre de Jesús. Nombre que es sobre todo nombre. Tienes nombre que es sobre todo nombre. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Oh, es en tu nombre. En el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús. Toda obra de las tinieblas [Música] se cae. Oh, en el nombre de Jesucristo. Señor, esta nación está en tu presencia. Ten misericordia, Dios. de los habitantes, de los alzados en armas, Señor, de ese hechicero, de ese agorero, Dios mío, tenga un misericordia de tu iglesia, que tu iglesia sea llena de tu Espíritu Santo, una iglesia llena de poder, una iglesia llena, llena, llena, Dios mío, no es que lo cantemos, es que lo vivamos. Dile, "Señor, lléname como en el día de Pentecostés." Dígale, "Hermano, Señor, lléname, lléname odres, lléname de tu presencia, Señor. Restáurame. Habla con él en esta mañana. Colombia te necesita, mi Señor. Ten misericordia de esta nación. queda en tu presencia, Dios mío. Señor, te damos toda la gloria. Aleluya. Gloria a su nombre. Gloria a su nombre.
Vamos a orar por las necesidades y las peticiones. [Música] Ve un poquito apenas que me trajeron, pero yo sé que son muchas. Mi hermana Glady Martínez, mi hermana, mi hermana, se me olvida el nombre de mi hermanito. Qué pena, mi hermano. Gloria a Dios. Hay muchos hermanos enfermos, quebrantados de salud. Gloria al nombre. Orar por todas estas peticiones que el Señor haga. notorio su poder. Vamos a orar creyendo.
Soberano y eterno Dios que estás en los cielos, Señor, te alabamos, te bendecimos, exaltamos tu glorioso nombre, Señor. Señor, hemos traído muchas peticiones delante de ti. Mira mi hermana Gladis, mira, Señor, mi hermana, Señor, cada uno de mis hermanos que están enfermos, Señor. Mi hermano Álvaro Enado, mi hermana Nascia Coley, Señor, Señor, pasando por momentos difíciles, Señor, con esos procedimientos, Señor, en contra de este cáncer agresivo, Padre. Señor, mira mis hermanos, Señor, tengan misericordia, Señor. Señor, mira mi suegra Marta, Padre. Señor, tú tienes el control de todo, Padre amado. Señor, obra el milagro, Padre Santo, que tanto anhelas mis hermanos, Dios amado, glorifícate de una manera muy especial, Dios. Solamente tú, tú tienes el poder, Dios amado. Muchas gracias te damos, Señor. Gloria a Dios.
Vamos a orar por el dador alegre. Que el Señor haga su voluntad y que ponga en el corazón de cada uno de nosotros el dar para la obra del Señor. Voy a invitar a mi amada esposa que ore por esta por esta preciosa obra del Señor. Gloria a Dios. En la casa de Gloria a Dios. Gloria a Dios. Vamos a orar, mis hermanos, eh, creyendo. Vamos a orar por el dador alegre. Gloria a Dios.
Soberano y buen Dios, Padre celestial, Rey de reyes y señor de señores. Padre celestial, en esta hora seguimos delante de tu presencia, seguimos delante de tu sabiduría, Padre celestial. Agradecidos una vez más, agradecidas por tu amor y por tu bondad. Gracias por este momento, por esta oportunidad, Padre Celestial. En esta hora, Dios mío, pedimos, Dios mío, que sea tu misericordia. En esta hora, Dios mío, oramos, Dios mío, por el dador alegre, Dios mío, bendice a mi hermano que diezma, bendice a mi hermano que ofrenda. Oh, soberano y buen Dios, en esta hora ten misericordia de los que no tienen un empleo. Padre celestial, yo te presento el empleo de mi esposo, Dios mío. Pongo en tus manos, Dios mío, el empleo de todos mis hermanos. Pongo en tus manos las empresas de mis hermanos. Mira cuántos de mis hermanos tienen una empresa, Dios mío. Oh, bendice esta empresa, Dios mío. Que seas tú bendiciéndolos, que seas tú dándole la gracia, que seas tú dándole la sabiduría, que sea dándole la gracia delante de ti, Dios mío, pero también dándole la gracia delante de los clientes. Padre, bendice a mi hermano que ofrenda y diezma y que todo sea para la honra y la gloria tuya. Amén. Y amén. [Música]
Gloria a Dios. ¿Cuántos le aman? ¿Cuántos le aman en esta mañana? Él es precioso. Vamos a decírselo con todo nuestro corazón. Aleluya. Te vengo a decir, te vengo a decir, "Oh, mi salvador, díselo. Que yo te amo a ti. Yo te amo a ti con el corazón. [Música] Te vengo a decir, te vengo a decir toda la verdad, que te amo, Señor. Adoro, Señor, con el corazón que te amo, Señor, te adoro, Señor, con el corazón. Yo quiero cantar, yo quiero cantar de gozo y de paz. Yo quiero llorar. Yo quiero llorar de felicidad. [Música] Te vengo a decir, te vengo a decir toda la verdad [Música] que te amo, Señor. Te adoro, Señor, con el corazón. Te quiero seguir. Te quiero seguir, oh mi salvador. Dile y darte mi ser. Y darte mi ser y darte mi ser. Mi amigo, mi Dios, te quiero servir. Te quiero servir, mi Rey, mi Señor. Te vengo a poner todo lo que soy. Recíbelo, Dios. Dile, "Yo quiero cantar. Yo quiero cantar. Yo quiero cantar de gozo y de paz. Yo quiero llorar. Yo quiero llorar de felicidad. [Música] Te vengo a decir, te vengo a decir toda la verdad. [Música] que te amo, Señor, te adoro, Señor, con el corazón [Música] que te amo, Señor, te adoro, Señor, con el corazón. Dile, "Yo quiero cantar. Yo quiero cantar. Yo quiero cantar de gozo y de paz. Aleluya. Yo quiero llorar. Yo quiero llorar de felicidad. Te vengo a decir, te vengo a decir toda la verdad. que te amo, Señor, y adoro, Señor, con el corazón que te amo, Señor, te adoro, Señor, con el corazón. Dale gloria al que vive. [Aplausos] Gloria a Dios.
Damos gracias a Dios por esta preciosa oportunidad y a mi pastor Samuel por la oportunidad. Qué importante es tener ayuda, es una cuñita más. Para los que no están casados. Dios les bendiga, mis amados hermanos. Gloria al Señor. El Señor les bendiga, amados hermanos. Bienvenidos. quienes eh no estuvieron en el primer servicio, pero que están en el segundo servicio de hoy, sean bienvenidos todos a la casa del Señor. Les invito a ponerse en pie y vamos a tomar la palabra de Dios. Entre tanto doy la bienvenida a quienes nos visitan en esta hora, en este nuestro segundo culto del día. Gloria a Dios. Vamos a leer un versículo de la palabra de Dios en el libro del profeta Isaías. Capítulo 57 de Isaías. Gloria a Dios. Isaías 57. Solo vamos a leer un versículo nada más y vamos a hacerlo unidos. Vamos a a leer este versículo juntos y me refiero al versículo 15 de Isaías 57. Gloria al Señor. Alabado sea Dios. Amén. Amén.
Isaías 57:15 dice la palabra de Dios, leámoslo unidos, por favor. Porque así dijo el alto y sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el santo. Yo habito en la altura y la santidad y con el quebrantado y humilde de espíritu para hacer vivir el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados. Amén.
Oremos. Nuestro Dios y nuestro Padre amado, te damos gracias porque nos regalas la bendición de estar en tu casa. Gracias por tu presencia, por tu Santo Espíritu ministrando a través de la adoración y de la alabanza. Gracias por tocar nuestras almas con la adoración y la alabanza, pero queremos recibir tu palabra insustituible y necesaria para cada uno de nosotros. Háblanos ahora. Danos ese alimento invaluable y valioso que es tu palabra para nosotros. Espíritu de Dios, sé nuestro maestro. Enséñanos, háblanos, minístranos, que la palabra corra y sea glorificada en este día. Señor, háblanos, por favor, confróntanos a través de tu palabra, te lo suplico, porque nuestras almas necesitan de tu palabra, que es el alimento por excelencia. Porque no solo de pan vivimos nosotros, vivimos por tu palabra. danos ese alimento vivo que es tu palabra, Padre, en Cristo Jesús. Te lo rogamos, mi Dios, y te damos muchas gracias. Amén. Gloria a Dios.
Por favor, tome su lugar, mi hermano querido. El título del mensaje en esta hora, El corazón quebrantado, hogar de Dios. Bendito sea el Señor. Se según el versículo que nosotros acabamos de leer, Dios tiene dos moradas, dos lugares donde Dios dice que él vive. La primera la conocemos nosotros. En ese lugar alto, santo y sublime es el cielo, donde está su trono, donde están los ángeles y donde él recibe adoración. Pero según el versículo que leímos, Dios tiene otra habitación, Dios tiene otra morada donde a él le agrada estar. Y la Biblia dice que él habita con el quebrantado y humilde de espíritu. Gloria a Dios.
en el salmo 51, que es un salmo muy conocido, que todos lo hemos leído y que hemos orado sobre ese salmo alguna vez, porque todos hemos tenido que pedirle perdón al Señor alguna vez, ¿cierto? No, muchas veces, siempre. Bendito sea el Señor. Amén. Amén. Y en ese salmo 51, que es una oración sincera de de arrepentimiento que escribió el rey David después de ese pecado que él cometió con Bexabé, después del adulterio que cometió con Beabé y el homicidio con Urías de ese pecado terrible que David cometió los pecados. Eh, David se dio cuenta de una cosa, de que nada que él le pudiera ofrecer a Dios, nada de lo que él le pudiera dar a Dios, podría compensar lo que él hizo, le podría hacer que él recuperara ese estado de paz, de adoración y de cercanía que tenía con Dios. O sea, nada podría restaurar esa comunión rota con su Dios. Y por eso, en el versículo 16 de el salmo 51 nos dice la Biblia que David dijo, "Porque no quieres sacrificio que yo lo daría." no quiere holocausto. En otras palabras, David dice, "Para que tú me perdones para poder recuperar la comunión que tenía contigo, yo no hay nada que pueda darte Dios. Tú no me puedes devolver la comunión que tenía contigo con alguna gran ofrenda o gran holocausto que yo te ofrezca." Es lo que dice David. Pero dice David, "Si si tú quisieras 10,000 ovejas, toros, bueyes, yo te los ofrecería como sacrificio, pero yo sé que eso no me va a poder eh colocar en la posición que yo estaba antes, ni me va a hacer sentir como me sentía antes de haber pecado." Porque a veces hay personas que consideran que necesitan hacer alguna proeza espiritual para poder ganarse el favor de Dios. Y esto no se trata de eso. David comprendió que lo que Dios buscaba, que la manera de agradarle verdaderamente a Dios, no era a través de ritos que él pudiese realizar, ni de eh alguna ofrenda grande, algún holocausto que él pudiera ofrecer. Y David comprende una cosa que es fundamental en la vida cristiana, mis amados hermanos. Y es que la única ofrenda que realmente llena las expectativas de Dios, dice David, es el corazón contrito y humillado. En el versículo 17 dice, "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado y al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. ¡Aleluya! Si algo reside Dios, la palabra contrito en el Antiguo Testamento es la misma palabra para quebrantado. Hermanos amados, el Señor dice que habita en aquel que tiene un corazón quebrantado. O sea, que cuando usted y yo, y yo le digo una cosa, cuando llegamos al camino del Señor, nosotros somos personas por procesar. Entramos en un proceso de Dios. Amén. Amén. El Señor está en nuestras vidas. Amén. Pero entramos en un proceso de perfeccionamiento. Y Dios a través de ese proceso nos quiere llevar a una posición en la que él quiere que estemos. El texto nos dice, hermanos, que cuando hay un corazón quebrantado, Dios dice, "Estoy en casa. Dios habita con aquel de corazón quebrantado. Cuando nosotros no permitimos que Dios realice ese proceso de quebrantamiento en nuestras vidas, lo que estamos es alejando a Dios de nosotros, porque eso es lo que él le agrada, lo más importante. La pregunta más importante hoy para nosotros es, ¿soy una persona quebrantada por Dios? Aleluya. Alabado sea el Señor. El primer sermón y el más importante del Señor, las bienaventuranzas. ¿Cómo inició el Señor ese sermón de las bienaventuranzas? Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Amén. Y esa es otra palabra para referirse a quebrantamiento. Mis amados, nosotros que hablamos de avivamiento y que le pedimos a Dios avivamiento, tenemos que reconocer que nunca vamos a experimentar a Dios, moverse en nuestras vidas realmente, a menos que primero nos encontremos con él en el quebrantamiento. Es el quebrantamiento donde Dios dice que él desea estar. A eso Dios nos quiere llevar. Ese quebrantamiento es la clase de experiencia que según Santiago nos va a llevar a estar en una correcta relación con Dios. En Santiago capítulo 4, los versículos 8 al 10 dice la Biblia que Dios nos dice, dice la Biblia, acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Pero luego menciona algunas cosas que Dios espera de nosotros para estar cerca de él o para que podamos estar cerca de él. Lo primero que dice es, "Pecadores, limpiad las manos." Así que lo primero que tiene que ocurrir en nuestras vidas es una limpieza para que podamos estar realmente cerca de Dios y caminar con él. Y luego dice, "Y vosotros, los de doble ánimo, purificad vuestros corazones." En otras palabras, Dios no quiere que estemos nosotros claudicando entre dos pensamientos. A estas alturas, cada uno de nosotros deberíamos estar claros y decididos en cuanto a que nuestra decisión es seguir adelante de la mano del Señor y atrás jamás, hermano querido. Gloria a Dios. Estamos aquí para vivir por Cristo y morir por él. Amén. Sea que vivamos o sea que muramos. Amén. Somos del Señor, dice la palabra de Dios. Gloria a Dios. Y el texto dice, "Afligíos y lamentad y llorad. El quebrantamiento no se consigue en paseos, en en en fiestas. Gloria al Señor. El el quebrantamiento se consigue, dice, afligiéndose, lamentándose y llorando. No hay quebrantamiento sin esto, amado hermano. Nos afligimos, significa que sometemos esta carne a la voluntad de Dios. Nos lamentamos, ¿por qué? Por nuestros pecados y lloramos confesando a Dios. nuestros pecados y nuestras faltas y suplicando su presencia, porque sin él no podemos vivir. Vuestra risa se convierta en lloro y vuestro gozo en tristeza. Dice, "Humillaos delante del Señor y él os exaltará." ¿Qué es el quebrantamiento? Porque muchas veces la idea que nosotros tenemos de quebrantamiento es muy diferente al concepto de Dios del quebrantamiento. Por ejemplo, algunas personas eh piensan que quebrantamiento significa tener un semblante abatido, tener cara de tragedia. Algunas personas piensan que las personas quebrantadas nunca se ríen, nunca sonríen. Pero el quebrantamiento es lo que produce un verdadero gozo y una paz profunda en nuestra alma. Otras personas piensan que el quebrantamiento es un concepto patético acerca de nosotros mismos. Oh, Señor, dígnate en mirar a este miserable. Ya te confesé todos mis pecados, pero seguramente eh estoy perdido, soy un gusano. esa clase de confesión que puede a veces ser una falsa humildad que lleva a la persona a sentirse miserable, que lo conduce a la postración, que el enemigo puede tentarlo hasta con el suicidio, no es el quebrantamiento. Porque aunque tenemos una clara comprensión de lo que es el pecado, de lo dañino que es en nuestra vida, también tenemos claro lo que es la misericordia y el perdón de Dios y que debemos creer en el perdón de Dios a nuestras vidas. Para muchos el quebrantamiento es solo lágrimas. O sea, que se trata de algo emocional, que quebrantarse es conmoverse y llorar por una canción cristiana, de
pronto por una predicación, pero hay personas que han derramado muchas lágrimas y a pesar de eso no han experimentado un verdadero quebrantamiento. Algunos piensan que quebrantamiento es cuando hemos sido golpeados por una situación trágica, como por ejemplo el fracaso de una relación, un revés financiero, un fracaso en los negocios, la enfermedad, una enfermedad terrible, larga, que el quebrantamiento es la muerte de un ser querido. Y hay que reconocer que Dios usa muchas veces situaciones dolorosas y fuertes en nuestra vida para quebrantarnos, pero la tragedia no garantiza que haya un quebrantamiento.
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Porque una persona ante la adversidad y la dificultad puede bajar la cabeza. Pero puede hacerlo con una actitud de amargura y de resentimiento. Yo puedo seguir adelante después de una tragedia, pero resentido con Dios por lo que él permitió. Sigo el camino del Señor porque me toca seguirlo, pero en el fondo estoy enojado con Dios. Eso no es quebrantamiento.
¿Qué es el verdadero quebrantamiento? No es fácil definirlo así como como sucede, ¿verdad? Digamos, para usted definir, por ejemplo, un perfume. Dígame, ¿a qué huele ese perfume? Bueno, no sé, pero es muy rico, muy huele muy bueno, dice usted. En otras palabras, para poder definir el perfume, usted tiene que olerlo. Para poder definir el arrepentimiento es experimentarlo y es vivirlo.
Y lo primero que podemos decir acerca del quebrantamiento, según la Biblia lo expresa, el quebrantamiento no es un sentimiento, no es una emoción. De hecho, el quebrantamiento eh nos lleva a tomar una decisión y el quebrantamiento tiene que ver más que con lo que yo siento, con un acto de la voluntad. Es una elección que yo hago a través de algo que Dios ha hecho en mi vida y me lleva a tomar una elección o una decisión.
El quebrantamiento nos lleva a experimentar cambios profundos y decisivos en nuestra vida. Cuando hay quebrantamiento en nuestras vidas, no es algo pasajero y momentáneo, porque el quebrantamiento es una experiencia que nos lleva a vivir constante y permanentemente en la voluntad de Dios. Amén. Así que el quebrantamiento es un estilo de vida, es una forma de vivir diaria de acuerdo con la voluntad de Dios.
El quebrantamiento, básicamente es el fin de mi propia voluntad, es la rendición de mi voluntad a la voluntad de Dios. Eso es quebrantamiento. En otras palabras, cuando lo que sea que Dios haga y lo que sea que Dios permita en mi vida, yo digo, "Sí, Señor."
Y en esto tengo que retroceder a la enseñanza del jueves, porque es vital y es clave para cada uno de nosotros tener claridad en una cosa muy importante. Si yo como cristiano llego a pensar que hay cosas que a mí me suceden por casualidad nada más, o sea, yo hago una selección en mi vida, esto me pasó por casualidad, esto porque fue Dios quien lo permitió y quien lo hizo. Cuando yo empiezo a hacer esa selección en mi vida, empiezo a desviarme del camino. Porque sabe una cosa, hermano querido, nosotros no podemos hacer eso. No podemos mirar en nuestra vida y decir, "Bueno, esto lo permitió Dios y esto que me pasó y esto otro sí fue por mera casualidad que sucedió." Olvídate. En nosotros no existe ninguna casualidad. Nosotros no podemos decir algo que me sucedió no era la voluntad de Dios. Amén. Dios sabe qué permite en nuestras vidas.
Cuando Dios quebranta nuestras vidas, nos lleva a rendirnos a decirle sí a Dios sin poner resistencia, sin protestar, sin obstinación, sino sometidos a su voluntad para nuestras vidas. Gloria a Dios.
Algo que pasé por alto decirles hace algún momento que les decía a ustedes que la palabra contrito en el Antiguo Testamento es el equivalente a la palabra quebrantado. ¿Y sabe qué significa la palabra contrito? En el hebreo la palabra significa triturado. Eso ese es el significado, la palabra contrito. Triturado. Gloria a Dios. Triturado en pequeñas partículas o molido hasta convertirse en polvo, así como una roca que es sometida al golpe, a la fuerza, hasta que se convierte en polvo. Ser quebrantado es ser triturado, ser quebrantado es ser pulverizado. Gloria a Dios.
¿Para qué recogen las espigas de trigo? ¿Para qué? Para dejar el trigo en la espiga, para amontonarlo solamente. La naturaleza de ese cereal es que simplemente el trigo se recoge para ser molido, porque si el trigo no es molido, no hay pan. ¿Usted se comería un pan de trigo no molido? No existe. Gloria a Dios. Tiene que ser molido primero, procesado para que haya pan. Gloria a Dios. Así, mis amados hermanos, si nosotros no somos triturados por Dios, si no somos procesados por Dios, no vamos a cumplir el propósito por el cual estamos aquí. Amén. Amén.
Si José se queda en casa de papá abrigado con la túnica de muchos colores y siendo consentido por papito en casa, José sale de casa, nunca hubiese sido el hombre de Dios, el gran libertador que fue. Y tanto Jacob como su familia, todos se hubieran muerto de hambre, porque Dios había destinado que ese niño llamado José crecería, se levantaría y Dios lo iba a usar para mantener con vida al pueblo en quien él había depositado sus promesas. Gloria a Dios. Así que José necesitaba ser expulsado de casa. Gloria a Dios. Y si a José se le dice, "José, vete de casa, sal de casa." No, no iba a salir. Tenía que ser odiado por sus hermanos y tenía que ser sacado de la casa. Fue arrancado violentamente de casa. ¿Por qué? Porque era la única forma de que saliera. Porque si ese niño se quedaba en casa, nunca iba a ser procesado para llegar a ser el hombre de Dios. ¿Qué fue? Gloria, Señor.
Cuando llegamos nosotros al camino del Señor, hay una resistencia natural propia de nuestra carnalidad que se resiste a que nos corrijan, a que nos llamen la atención. Hay una naturaleza en nosotros que si oímos que alguien dijo algo de nosotros, nos ponemos delicados y nos enojamos con él o con ella. Me ofendió toda esa carnalidad. El Señor quiere retirarla de nuestras vidas porque eso estorba para lo que Dios quiere hacer. Entiende que si no eres triturado y si no eres molido, no sirves para que Dios te use y confiadamente. Bendito sea el Señor.
Así es, mis amados hermanos. ¿Qué sucede con los caballos? Amén. Por naturaleza son indómitos, briosos, tiran coses y patadas. ¿Qué hay que hacer con ellos? Hay que domarlos. Y en ese proceso de domar un caballo, ellos sufren heridas, golpes, que alguien que ve dice, "Dios mío, pobre animalito, cómo lo maltratan." Gloria a Dios, ¿verdad? Pero el que sabe de domar caballos entiende que esos golpes son necesarios. Amén. Porque cuando usted ve un caballo de paso fino, de esos de la hípica, de la que compiten en esas competencias y todo eso, una belleza de animales, así lucen procesados, pero primero tuvieron que ser domados, ¿verdad?
Lo mismo pasa con nosotros, que la gente dice, "Ay, qué belleza, hermano. Yo veo que usted es muy humilde. Usted es una bendición, pero no me conociste. No supiste quién era yo. Gloria al Señor. Y no vives conmigo tampoco. No sabes quién soy yo. Amén. Usted sí que es un almita de Dios. No, no lo soy. Si le dijera que sí, estaría diciendo mentiras. Todavía tengo que agachar la cabeza. [Aplausos] Todavía tengo que llorar y pedirle perdón a mi Señor porque se me van las luces. Bendito sea el Señor. Y cuando creo que de pronto estoy subiendo, algo me hace devolver a tierra y digo, "Señor, cuánto me falta todavía." Aleluya.
Un caballo domado es un caballo quebrantado. Y cuando decimos que ha sido quebrantado, no decimos que le quitaron las patas. Seguro se las golpearon, pero no se las quitaron. Ese caballo de pronto le dieron duro, pero no le arrancaron una pata. Está completo. Gloria a Dios. Amén. Aquí estamos, hermanos míos. Hemos recibido golpes, sí, pero estamos enteritos. Papá solamente ha utilizado la vara solamente para quitar de nosotros lo que a él no le gustaba, pero estamos enteros. Amén. Alabado sea Dios. Porque cuando el carpintero usa la lija, no es para cambiarle la forma al trabajo que ha hecho. No, no, no. Es para pulirlo y moldearlo. Es para retirarle la aspereza. Dios. Aleluya. Cuando usted ve a un carpintero, gloria al Señor, y que cogió la lija para pasársela al mueble que hizo, usted no dice, "Ay, qué lástima, lo va a dañar." No, usted sabe que más bien esa lija sirve para pulirlo, para perfeccionarlo. Él no nos está haciendo ningún daño a nosotros. Amén.
Por eso es que al final de la vida de José, él le dice a sus hermanos, ustedes no fueron los que me trajeron a Egipto, fue Dios. Gloria a Dios. Fue Dios. Y si nosotros tenemos claro que cada experiencia en nuestra vida es él, gloria a Dios. Lo que sea que haya sucedido y a quien sea que él haya utilizado. ¿Quién fue? Fue Dios. ¿Por qué me pasó esto? Dios. Él sabe por qué. Él sabe lo que está haciendo. Gloria a Dios.
Mis amados, la diferencia entre un cristiano quebrantado es un hombre o una mujer orgulloso, orgullosa. Soy una persona prepotente, orgullosa y engreída si no he sido quebrantado por Dios. El orgullo, mis hermanos, es el mayor de todos los males que nos asedian. Amén. Amén. Todos los días nosotros tenemos la tendencia a sentirnos orgullosos por algo, a sentirnos superiores a los demás en algo. Esta carne necesita de felicitación, de palabras halagadoras y bonitas. Así que el mayor de todos los males que nos asedian a nosotros es el orgullo y de todos nuestros enemigos es el que muere más lento, al que más le cuesta morir. ¿Sabe qué es la cosa más difícil de matar en nuestras vidas? Es el orgullo. Gloria a Dios.
El orgullo es el principal obstáculo que impide que nosotros tengamos un corazón quebrantado y humilde, como dice el texto, donde Dios se sienta cómodo y él se pueda mover libremente en nuestras vidas. Por eso es muy importante, mis amados, que nosotros entendamos algunas verdades de la palabra de Dios.
Una de las cosas que me parecen más increíbles e impresionantes en Isaías 53. Oh, gloria a Dios. Mire todas las palabras que se aplican a nuestro Salvador. Gloria a Dios. Y no perdamos de vista una cosa, que él era santo, sin pecado, humilde como nadie, el mejor de todos, el hijo de Dios, Dios mismo, Dios con nosotros.
En Isaías 53 versículo 2, subirá cual renuevo delante de él y como raíz de tierra seca. No hay parecer en él ni hermosura, le veremos más sin atractivo para que le deseemos. Yo dudo mucho de esos cuadros, ¿verdad? De un hombre de barba muy bien parecido que las mujeres dicen, "Ay, qué hombre tan lindo." Esa es la figura de Jesucristo. ¿Sabe que yo dudo de eso? Amén. Porque Isaías 53 dice, "No había atractivo y él pudo haber escogido ser el más bello de todos los hombres y el más hermoso. Pero a causa de la obra que iba a realizar por nosotros, se despojó de eso. En otras palabras, para que los hombres, para que la gente pudiera encontrar en él, no decir, claro, con esa pinta que tiene, no, a pesar de lo que de lo que no era, que pudiesen, o sea, que todo lo que de él emanara y lo que él fuese no tuviese que ver por su atractivo físico.
El versículo 3, despreciado y desechado entre los hombres. Gloria a Dios. Hemos nosotros sido despreciados y desechados. Dice, experimentado en quebranto. O sea, que cuando hablamos de quebrantamiento, de ser quebrantado, el máximo ejemplo, aquel que ha sido más quebrantado que cualquiera, es Jesucristo. Fue menospreciado y no lo estimamos. Mire todas las palabras que se van acumulando acerca del hijo de Dios, despreciado, desechado, menospreciado.
El versículo 4 dice, "Sufrió nuestros dolores." Sin embargo, nosotros no queremos sufrir nada, nada. Si alguna algún ápice de sufrimiento Dios nos permite, le reclamamos a él. ¿Por qué una criatura tan especial como nosotros tiene que sufrir? Sufrió nuestros dolores. Le tuvimos por azotado y herido de Dios y abatido. Usted sabe que en la cruz al Señor Jesucristo le dijeron, "Si Dios le quiere, que le libre." Dijo que es hijo de Dios. Ah, bueno, pues entonces si es hijo de Dios, Dios lo va a librar. Eso era lo que decía la gente, ¿cierto? Y la gente sigue diciendo eso. Cuando cada uno de nosotros tenemos una prueba, una si es hijo de Dios, Dios lo va a librar. Gloria a Dios. Pregunto, ¿tiene Dios la obligación? No es si él quiere.
Es por eso que se recuerda aquellos tres muchachos, Sadrac, Mesac y Abednego en Babilonia, que los obligaron a inclinarse ante la estatua de Nabucodonosor y dijeron, "Si no se inclinan, lo tiramos al horno calentado siete veces más." Y ellos dijeron, "No hay necesidad de tanta cosa, oh rey, de que nos diga y nos amenace porque no vamos a cambiar de opinión. Santo, el Dios a quien nosotros servimos puede librarnos del horno y de tu mano, rey. Pero sabe qué dice, "Y si no nos libra, porque no es obligación que él tenga que hacer lo que nosotros queramos," dicen ellos, "estamos en sus manos. Él seguirá siendo el mismo para nosotros si no nos libra del horno de fuego. Él no va a ser menos bueno para nosotros si no hace lo que queremos en este momento. Él seguirá siendo igual de bueno si me libra o no me libra."
Ay, Señor Cristo vive. Él herido fue por nuestras rebeliones y por causa de nuestros pecados, ¿qué fue? Molido. Lo que nosotros nos cuesta aceptar. Gloria a Dios. Parece que nosotros le oráramos a Dios y le dijéramos, "Señor, no permitas que a mí me suceda nada malo, Señor. Por favor, que todo salga perfecto, excelente." Eso es lo que oramos al Señor. A veces no decimos, "Señor, ¿y si este proyecto fracasa?" No, no, Señor, tú tienes que bendecirlo y darle éxito a esto porque yo fui el que lo planeé a tu hijo. Entonces, mire hermanos, en la clase de oración que nosotros hacemos sale a relucir si estamos quebrantados o todavía nos falta unas vueltas más en la máquina, en el molino del Señor. Aleluya.
¿Cierto? Porque cuando usted encuentra un cristiano iracundo que se enoja fácilmente, usted dice, "Dios lo bendiga." Es una belleza quebrantado por el Señor. Qué humildad tan linda que tiene, ¿no, hermano? Mire, nuestras acciones demuestran si nos hace falta molino todavía. Cada vez que Dios nos ha querido meter a su molino, le hemos sacado el cuerpo y terrible que nosotros sigamos intactos. Judas dijo, "Cristo no me meterá a su molino jamás. Yo soy como soy. Así sido toda mi vida. Yo ahora no voy a que este Nazareno me vaya a cambiar a mí." Entonces, cuando un cristiano habla de esa manera, es un granito enterito. No ha sido procesado, no ha sido quebrantado. La carne está vivita, manda y gobierna en esa vida.
Molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga. ¿Verdad que Cristo no dijo cuando se presentó a sus discípulos, dijo, "Mire, ni una cicatriz, mi piel está sanita, orgulloso de no tener ninguna cicatriz en el cuerpo."? Amén. Sí. Sí, porque existen también algunas criaturas en este mundo tan confuso, ¿verdad? Que mujeres que dicen, "Ay, no, yo no voy a tener hijos porque yo no quiero perder esta figura, no quiero una cesárea, una cicatriz en el cuerpo jamás." Gloria al Señor. Yo le digo a los jóvenes, piense, piense por el amor de Dios. Y si esa muchacha que a usted le interesa dice, "No, es que yo no quiero hijos." Lárguese de ahí, váyase para otra parte. Gloria.
Pero si de pronto usted escucha a alguien que dice, "Quiero que Dios me dé hijos para educarlos y encaminarlos en el camino del Señor, que le sirvan, porque a un día, un día nosotros nos vamos a envejecer y vamos a morir, yo sueño con nietos que le sirvan a Dios y que amen al Señor." Hay un joven que piensa en sus nietos. Una joven que piensa en sus nietos. Dios le bendiga. Dios nos ha llamado a levantar una generación para él. Gloria a Dios. Nosotros podemos decir, "No vamos a tener hijo porque este mundo está tan terrible. ¿Cómo así?" O sea, que nosotros vamos a con eso lo que estamos diciendo es que el mundo puede más y él puede más. ¿Quién dijo? Este mundo se puede corromper 10 veces más, pero lo que usted y yo tenemos, el poder del evangelio de Jesucristo, sigue siendo poder para salvación a todo aquel que cree. Bendito sea Dios. Quebrantados.
Cristo cuando salió de la tumba no salió sin cicatrices. Mi Señor, cuántas cicatrices en su frente, en su rostro, en sus manos, en sus espaldas, en su pecho. Amén. Y todas esas heridas fueron por causa de nosotros. Y dice el texto, esto es lo que me llama la atención. Ahí dice el seis, eh, Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
El versículo 7 dice, "Angustiado él y afligido, no abrió su boca. Como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, no abrió su boca." Y después de todos los sufrimientos, el versículo 10 dice, "Con todo eso, como si eso no hubiera sido suficiente." ¿Qué dice la Biblia? Jehová quiso quebrantarlo. ¿Por qué sufrió el Señor? Porque el Padre quiso, pero Jesucristo dijo, "Si el Padre quiere, yo también quiero." Jehová quiso quebrantarlo sujetándole a padecimiento. Y cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
El hijo de Dios fue quebrantado porque Dios quiso quebrantarlo. Mis amados, el quebrantamiento es la voluntad de Dios para nosotros. Gloria a Dios. Por eso nosotros debemos, si hay algo importante que debemos preguntarnos es si somos cristianos quebrantados. Santo.
Primero, cuando somos personas orgullosas que no hemos sido quebrantados, nosotros nos fijamos en las faltas de los demás y podemos señalarlas con facilidad. ¿Recuerdan a Judá? Capítulo 38 de Génesis. Él embarazó a su propia nuera. Y después cuando le dijeron, le dieron la noticia de que su nuera resultó embarazada, la respuesta de él fue, "Sáquenla y quemenla." Hasta que la nuera dijo, "Mire, estas cositas son del papá de esta criatura," y resultó que era él mismo. Con qué facilidad juzgamos los pecados ajenos y nos olvidamos de los propios cuando no hemos sido quebrantados. Amén.
El fariseo en su oración decía, "Señor, te doy gracias porque yo no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano." El cristiano quebrantado es consciente de su propia necesidad espiritual. Es más consciente de su propia necesidad espiritual que de la de los demás. Cuando no hemos sido quebrantados, vemos las faltas nuestras con un microscopio, pero las demás con telescopio. El Señor le dijo a los fariseos que ellos colaban el mosquito y tragaban el camello.
Cuando nosotros hemos sido quebrantados, hermanos, hay compasión en nosotros hacia los demás. Cuando hemos sido quebrantados por Dios, entendemos la debilidad de los demás para restaurarlos en lugar de condenarlos. Porque cuando somos quebrantados por Dios, podemos perdonar mucho porque sabemos que Dios nos ha perdonado mucho a nosotros.
Le voy a colocar un ejemplo de un cristiano quebrantado. Segundo de Samuel, capítulo 16. Recuerdan, este episodio es tremendo en la palabra. 16:5, segundo de Samuel 16:5. David era un hombre quebrantado.
Y vino el rey David hasta Bahurim. Y aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei, hijo de Gera, y salía maldiciendo y arrojando piedras contra David y contra todos los siervos del rey David. Y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Y decía Simei maldiciéndole, "Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso, Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado. Y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón, y he aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario." Eso le gritaba este hombre a David.
Entonces, mire que el que se enoja y se exalta no es él, sino un soldado de David. Porque a veces Dios permite que alguien nos ofenda a ver cuán quebrantados estamos. Abisai, ¿por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar y le quitaré la cabeza. O sea, aquí hay la diferencia entre uno quebrantado y uno que no está quebrantado. El creyente que no está quebrantado quiere cortar cabeza. No se aguanta una ofensa. No se aguanta una ofensa. Dice, "Esta me la cobro yo. Yo no me quedo con esta." Eso lo dice el que no ha sido quebrantado.
David, que era un hombre quebrantado por Dios, no dice absolutamente nada más bien. O sea, a Simeí no le dice una sola palabra. El único reproche de David es para con su amigo Abisai, que le dice, "¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia?" Mire lo que dice David. "Si él así maldice es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David." O sea, David decía, "Yo soy consciente de que a mí todo lo que me pasa bueno y malo es él. Es porque él lo permite." Entonces dice él, "¿Quién pues le dirá por qué lo haces así?" En otras palabras, si esto lo ha permitido Dios, yo no voy a luchar contra Dios.
¿Sabe una cosa? También David actúa de esta manera porque David se acuerda de sus faltas ante Dios. Y seguramente David dice lo que este hombre no dijo adúltero. Quiere decir que lo que este hombre antes no me ha dicho todo lo que yo me merezco que me digan. Gloria a Dios. Así que no importa que diga lo que quiera decir. Y dijo David a sus siervos, "He aquí mi hijo que ha salido de mis entrañas acecha mi vida. Cuánto más ahora un hijo de Benjamín. Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho." Gloria a Dios. Amén, hermano. No luchemos contra Dios. Aceptémoslo.
Si nosotros tenemos la costumbre de aceptar de parte de Dios las ofensas de los demás, si entendemos que esas ofensas y eso que sea contra nosotros es parte de un proceso de Dios con nuestras vidas, dos cosas. No vamos a andar peleando con nadie, luchando contra lo que Dios quiere que pase. Es más, ¿sabe qué es lo que puede suceder? Que si nos ponemos a luchar, de pronto el Señor va a decir, "Este no entiende." Por favor, dígale unas cinco cositas más. Dirá el Señor, "Mi propósito es que le pisen ese callo hasta que ya no le duela." Cuanto más luchamos, le dijo el Señor a Saulo de Tarso, "Qué duro es dar patadas contra el aguijón, ¿no, Saulo?" Entonces, no tires patadas. Deja, deja, deja que Dios te está quebrantando y permite esas situaciones para llevarte a un estado de quebrantamiento para que puedas ser útil en sus manos.
En el versículo 12 dice David, "Quizá mirará Jehová mi aflicción y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy." Entiendan una cosa, Abisay lo llama perro muerto, pero David, ¿cuál es la mala palabra que utiliza para referirse a su ofensor que lo trata mal y le tira piedras? Nada. David, ¿qué tienes que decir de ese hombre que te ultraja y te maldice y te tira piedras? Lo único que yo tengo que decir es que pues Dios lo está utilizando en estos momentos. Dios está permitiendo que me diga todas esas cosas porque Dios me quiere quebrantar, me quiere perfeccionar. Dios mío.
O se nos olvida ese cuadro, hermanos míos, allá en el Sanedrín, nuestro divino Salvador rodeado de enemigos gritándole y vociferando cosas contra él. Y uno de los que hay allí se quiere congraciar con los líderes religiosos y le da una bofetada al Señor. ¿Usted sabe lo que eso significa? Darle una bofetada al hijo de Dios, aquel que tiene poder sobre los ángeles. Usted puede imaginarse qué sintieron los ángeles en el cielo cuando vieron eso, que una criatura escupiéndole en el rostro y abofeteándole el rostro a ese a ese que adoraban en el cielo. Creo que los ángeles retiraron la vista para no ver. Y el hijo de Dios que podía fulminar a ese atrevido con una sola palabra, una sola palabra de su boca. Recuerden que él dijo, "Yo puedo pedir dos legiones de ángeles y acabar con toda esta gente aquí." Él simplemente le dice, "¿Por qué me golpeas? Si dije algo malo, dime dónde está lo malo que yo dije, si no, ¿por qué me golpeas?" Dios.
Y cuando nosotros recibimos menos que eso en esta vida y sufrimos alguna cosita, le reclamamos a Dios. Yo quiero que usted no se olvide una frase en esta predicación y es la frase: "Jehová quiso quebrantarlo." Cuando usted salga de aquí hoy, cuando algo malo, algo que a usted no le gusta venga sobre su vida, recuerde, Jehová quiso quebrantarte. ¿Por qué me está pasando eso? Porque Dios así lo quiere. Déjate quebrantar y tratar por el Señor.
Pasó el tiempo, hermanos, y en el capítulo 19 de Segundo de Samuel, la Biblia nos dice que David regresó a Jerusalén y mire las cosas cómo cambian. El hombre descalzo, en apariencia humilde, perseguido y la imagen de derrotado que tenía David cuando salió y abandonó el palacio. Pues Simeí se aprovechó de eso porque Simeí pensaba que Absalón iba a cumplir su cometido, iba a quitar a David de medio. Pero lo que no contaba Simeí es que ese rey que él ahora estaba maldiciendo y tratando mal, porque según él ya había sido quitado de medio, iba a regresar para ocupar el palacio otra vez. Cómo cambian las cosas, ¿no? Gloria a Dios.
Dice la palabra de Dios. Versículo 15, segundo de Samuel 19. Volvió pues el rey y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán. Y Simei, hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David. Con él venían mil hombres de Benjamín. Asimismo, Siba, criado de la casa de Saúl, con sus 15 y sus 20 siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey para hacer lo que a él le pareciera. En otras palabras, la gente diciéndole a David, "Rey, ¿qué es lo que tú ordenas que se debe hacer?" Dice, "Entonces Simei, hijo de Gera, ¿qué hizo? Se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán. El que lo estaba maldiciendo, ahora estaba ahí con su rostro en la tierra diciéndole, ¿qué cosa? No me culpe, mi Señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día que mi Señor, el Rey, salió de Jerusalén. No los guarde el rey en su corazón, porque tu siervo reconozco haber pecado y he venido hoy el primero de toda la casa de José para descender a recibir a mi Señor el Rey."
Y una vez más aparece en escena el creyente no quebrantado. ¿Qué dice el creyente no quebrantado? Versículo 21. Respondió Abisai, hijo de Sarvia, y dijo, "No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová." Mire, después del tiempo que pasó y de lo que David le dijo a Abisai, el hombre, ¿qué? Él no aprende. Él sigue con el mismo rencor hacia Simei, porque maldijo al rey. Imagínese si eso piensa Abisai. Si Abisai piensa cortarle la cabeza a un hombre que maldijo a su amigo, ¿qué tal que le hubiera dado la maldición a él? Ah, gloria a Dios. ¿Qué tal? Gloria a Dios. Y él sigue hablando de muerte. Tiene que morir. Gloria a Dios. El hombre quebrantado no está pensando en la muerte de nadie. Pero el cristiano que no está quebrantado, sí. Este no se merece esto, este no se merece aquello. Yo debería estar en el lugar donde este está. ¿Qué está haciendo? Usted no ha hecho nada. Yo sí haría mucho. Gloria a Dios. Así habla el cristiano, el creyente no quebrantado. El que no ha sido quebrantado por Dios.
Es por eso que los fariseos cuando trajeron a la mujer sorprendida en el acto de adulterio, ¿qué le dijeron? Señor, aquí encontramos esta mujer que sorprendimos en el acto de adulterio. Aquí te la traemos para que le des unos consejos y la pobrecita cambie. Pobrecita, da lástima esa pobre. Sí. ¿Qué querían los fariseos? Desaparécela, acábala. Da la orden y nosotros lanzamos las piedras. La persona que no ha sido quebrantada por Dios no le da una segunda oportunidad a nadie. A esta persona le resulta fácil eliminar a otros. Pecó fuera, está muerto, no tiene otra oportunidad. Gloria a Dios.
Pero el Cristo de la gracia, aquel a quien Jehová quiso quebrantarlo y que fue molido por nuestros pecados, ¿qué hizo? Mujer, ¿dónde están los que te condenaban? Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más. Cuando hemos sido quebrantados, nos ponemos en el lugar de la otra persona. Nos duele que esa persona haya caído, haya fallado y simplemente perdonamos, restauramos, porque eso fue lo que hizo nuestro Señor con la mujer adúltera. Nosotros no podemos hacer otra cosa. Porque si el Cristo de la gracia a una mujer que merecía la muerte le dio la vida, ¿quiénes somos nosotros para matar a otros con nuestros juicios, con nuestras críticas? Bendito sea el Señor.
David, Abisay está pensando eso en que Simei se merece morir. Y nosotros decimos, humanamente hablando, el hombre merecía morir porque fue una falta gravísima la que cometió. Y David vuelve y dice, "¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios?" O sea, ¿por qué actúan conmigo como si fueran mis enemigos? No, no, rey, un momentito. No, no, no. Es que nosotros no decimos que mueras tú, sino que muera Abisay que te maldijo. No, no, pero ustedes están actuando como mis enemigos. Porque si yo mato al que Dios está usando para quebrantarme, para molerme, para hacerme polvo, entonces yo estoy actuando como un enemigo de Dios, como alguien que no entiende y que se rebela contra lo que Dios ha establecido que debe ser.
¿Ha de morir hoy alguno en Israel? Pues, ¿no sé yo que hoy soy rey sobre Israel? Ustedes recuerdan que cuando David pecó y el profeta Natán le habló de su pecado a David, que fue el que Dios envió para decirle, "Tú eres ese hombre." ¿Ustedes recuerdan qué fue lo que dijo David antes de eso? El hombre que hizo semejante cosa debe morir. Pues tú eres ese hombre, David. O sea, que David merecía morir por lo que hizo. Y Dios le dio la muerte a David. El que murió fue más bien la criatura que no había hecho nada, que era inocente. Es quien muere. Y el que había cometido el pecado queda vivo. Y después de esa experiencia, David dice, "Si yo no morí, si Dios no me quitó la vida cuando yo merecía que él me quitara de medio por mi pecado que yo cometí, ¿cómo voy a decir que alguien más merece morir? Si Dios me dio la vida cuando yo merecía estar muerto, nadie va a morir por mi causa." Dice David, "Hoy soy rey sobre Israel, pudiendo ser hombre muerto hace rato. Soy rey sobre Israel solo porque Dios quiso que yo viviera. Porque un pecador como yo merecía estar muerto hace rato, pero hoy estoy vivo." Así que el rey le dice a Simei, "No morirás." Y se lo juró, dice la Biblia.
Qué cosa tan impresionante, hermanos. Es por eso que Dios levantó a David. Es por eso que de Cristo se dice que es el hijo de ¿quién? Hijo de David. Porque este hombre fue un hombre quebrantado por Dios, que aprendió de sus errores, que después de que sabe que él merecía morir y Dios le dio la vida para que siguiera siendo rey sobre Israel, vivió sus días en humildad, perdonando a sus ofensores. Perdonó Absalón, su hijo, que se levantó contra él, que quiso matarlo. Perdonó a Simei, que lo trató tan mal y perdonó simplemente porque el hombre y la mujer que ha sido quebrantado por Dios no guarda rencor contra nadie. Gloria a Dios.
Los hermanos de José estaban preocupados porque David de pronto tuviese algo guardadito y tomar alguna represalia contra ellos. No, no, no se preocupen, dice José. Ustedes fueron instrumentos que Dios usó para traerme aquí. No hay ningún rencor hacia ustedes. Aleluya. No podemos guardar rencor porque nuestro amado Señor, después de toda la crueldad que recibió por parte de sus verdugos en la cruz no pidió venganza, sino misericordia. Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Mis amados, Dios, lo que nosotros vivimos, experiencias dolorosas que usted ha tenido en la vida, es porque Jehová quiso quebrantarte. Dios quería que pasaras por ahí. Dios quería que experimentaras ese dolor por alguna razón que de pronto todavía no sabes y no entiendes. No choques contra la voluntad de Dios porque no entiendes. Lo que no entiendes, déjalo, que más adelante, allá arriba, cuando estés allá, vas a entender por qué Dios te permitió ese dolor. Por qué Dios te permitió que lloraras como has llorado, que sufrieras como has sufrido, que te ofendieran y te hicieran daño como lo has sufrido. Dios sabe. No eres un producto de la casualidad, eres un material que Dios está preparando, puliendo y trabajando, porque eres una vasija de honra. El que está afuera no lo entiende, pero el hijo es quebrantado por su bien para la postre hacerte bien.
Hermanos míos, donde hay un corazón quebrantado, allí está el Señor. No guardemos rencor, perdonemos. Amemos. Usted recuerda que uno de los enemigos que vino a capturar al Señor y Pedro le cortó la oreja, ¿qué hizo el Señor? Dejémoslo sin oreja para que sufra. No. El Señor se agachó, toma la oreja caída, la coloca ahí, la vuelve a su lugar. Porque esa, ¿cómo decimos nosotros? Esa, ese apresuramiento, me perdonan la palabra, esa embarrada de Pedro, ¿sabe qué hace el Señor? La cubre. Y cuántas que de pronto nosotros hayamos cometido, hermano. Ah, cuántas orejas él ha tenido que sanar por culpa nuestra, porque ese pobre no nació sin oreja. Precisamente uno de los discípulos del Señor en un acto de precipitación le corta la oreja. Cuántas embarradas, perdóneme la expresión, nuestras que él ha tenido que corregir y que sanar. ¿Cómo no vamos a rendirnos a sus pies y decirle, "Señor, haz lo que tengas que hacer. Yo no me voy a oponer a lo que tú quieras hacer conmigo."
Si Dios te tiene en un proceso y Dios te está moliendo y quieres venir al altar a decirle, "Señor, yo me rindo. Haz como tú quieras." Tienes que ser molido, hijo. Tienes que ser procesado para que él pueda sacar lo mejor de ti. Solo ríndete y dile, "Mi Señor, si es tu mano la que me aprieta, yo sé que no. No lo haces para destruirme, sino para sanarme." Job dijo, el Señor es el que hace la herida, pero él es el que la sana también. Ríndete, dile, "Señor, será como tú quieras. Será como tú digas, no como yo quiera, mi Señor." Dile como la mujer sirofenicia le dijo. Cuando el Señor le dijo perrilla, ella simplemente dijo, "Sí, Señor." Y se arrojó a sus pies y se humilló delante del Señor.
Oh, amado mío, nos hace falta tanto, mis amados hermanos. Él está haciendo una obra en nosotros. Él nos está limpiando de tanta maña y de tanta costumbre que trajimos nosotros de allá afuera del mundo. Dios planea hacer una vasija de honra contigo. Ríndete bajo el poder de su mano. Bienaventurados los de limpio corazón. Porque ellos verán a Dios. Cuida tu corazón que esté limpio de amargura, de resentimiento en contra de alguien. No pelees contra los instrumentos que Dios está usando para limpiarte, para perfeccionarte. Tú necesitabas esos golpes y de pronto necesitas otros más [Música] porque él quiere quebrantarte para que seas la vasija de honra que él quiere hacer de ti.
Hoy yo siento algo muy lindo aquí en este día, hermano. El Espíritu de Dios que nos está llevando a los pies del Salvador para que nos rindamos completamente delante de él.
[Música]
Yo lo recibo, mi Señor. Yo recibo lo que tú me des. Ayúdame a entenderlo, a comprenderlo, a no discutir, a no pelear, aceptar todo lo que venga de ti.
Recuerde, hermano querido, el Señor le dijo un día a Pedro, apártate de mí, Satanás, porque me eres tropiezo. [Música] Pedro no se apartó del grupo de los discípulos. Pedro no exigió que Jesús le diera una disculpa por haberlo ofendido. Pedro simplemente acepta el golpe como algo que él necesitaba para aprender humildad.
Todavía no has entendido cuánto trabajo cuesta, cuántas lágrimas y cuánto dolor cuesta llegar a ser mansos y humildes como el bendito maestro. Cuando él dijo, "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas." No sabes cuánto hay que llorar para adquirir la mansedumbre y la humildad del cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Papito lindo, mi Señor, yo quiero ser como tú, mi Señor. Ayúdame. Ayúdame a ser como tú, Señor. Dios mío, sé que estás haciendo una obra en mi vida.
[Música]
[Risas] Ay, ay, ay, ay, ay. Oh, oh, hay una unción de quebrantamiento aquí, hermano. El Espíritu de Dios trabajando en nuestros corazones, en nuestras vidas.
[Música]
Mis amados, si nosotros somos una iglesia, un pueblo quebrantado por el Señor, aquí el Señor le gustará estar. El Señor dirá, "Me encanta estar en la iglesia de Itahí porque esa es una iglesia quebrantada, una iglesia que ha aprendido a perdonar, a amar, a dar una segunda oportunidad, a olvidar la ofensa cometida. Es una iglesia que ha aprendido a pasar por alto las ofensas de sus hermanos." Oh, aleluya.
Dile, "Quebrántame. [Música] Quebranta mi corazón, quebranta mi vida, te entrego mi voluntad a ti. Todo lo que soy, Señor, todo cuanto tengo es tuyo. Yo quiero menguar para que crezcas tú. Oh, sí, Señor. Aleluya. [Aplausos] Ay, Señor, mi vida, [Música] entrego mi voluntad [Música] a ti. Todo lo que soy, Señor, todo cuanto tengo es tuyo. Yo quiero menguar para que crezcas hoy. Mi corazón, mi vida. Oh, Dios. [Música] A ti todo lo que soy, Señor. Todo cuanto tengo es tuyo. Yo quiero menguar para que crezcas hoy. Dios, quebranta mi corazón, quebranta mi vida. Te entrego mi voluntad a ti. [Música] Todo lo que soy, Señor, todo cuanto tiempo es tuyo. Yo quiero menguar para que crezcas hoy. Quebranta mi corazón, quebranta mi vida, te entrego mi voluntad a ti, oh Señor. Todo lo que soy, Señor, todo cuanto tengo es tuyo. Quiero menguar para que crezcas tú. Levanta mi corazón, mi vida, entrego mi voluntad. Dile a ti todo lo que soy. Señor es tuyo. Yo quiero menguar para que Cristo crezca. Quebranta mi corazón, quebranta mi vida. Entrego mi voluntad solo a ti. Todo lo que soy, Señor, todo cuanto tengo es tuyo. Quiero menguar para que crezcas solo. Canta mi corazón, [Música] mi vida, traigo mi voluntad [Música] en ti. Todo lo que soy, Señor, todo cuanto tengo es tuyo. Quiero menguar. Díselo. Para que crezcas tú. [Música] Yo quiero menguar para que crezcas solo. [Música] Yo quiero menguar para que crezcas tú. Dile, "Yo quiero menguar para que crezcas hoy. Ayúdanos. Yo quiero menguar para que crezcas hoy. Yo quiero menguar para que crezcas tú." Gracias, Señor. [Música] Gracias, Señor. [Música]
Amar y hacer el bien a quien nunca nos ha hecho mal ni nos ha ocasionado un disgusto. Eso no es lo que el Señor pide. Porque el Señor dijo, "Si ustedes solamente saludan a los que los saludan a ustedes, ¿qué recompensa tendrán?" [Música] Él dijo, "Amad a vuestros enemigos, orad por los que os ultrajan y os persiguen. Bendecid a los que os maldicen." Mis amados, eso tiene que traducirse en acciones. Si el enemigo ha querido distanciarle de alguien en la iglesia por alguna situación que haya sucedido,
No le permita eso al enemigo, que nosotros nos amemos de verdad, ¿no? Esto no se trata de hacer una pantalla mientras lleguemos al cielo, porque si aquí hacemos pantalla, no habrá ningún cielo para nosotros. Si esta palabra no es verdad en nuestras vidas, si el amor, como dice la Biblia, no es sin fingimiento, entonces no es amor de verdad. No importa qué nos hicieron, qué nos hayan hecho.
[Música] En Zacarías dice del Salvador: "Y fui herido en casa de mis amigos." Cuando el Señor Jesucristo volvió del sepulcro, siendo ya el Salvador resucitado, se presentó ante sus discípulos que estaban llenos de miedo y no les dijo: "Ustedes, ¿por qué me dejaron solo, Pedro? ¿Por qué dijiste que no me conocías?" No hubo ningún reproche, porque también nuestro amado sabía que estaba bajo la voluntad del Padre. Y en esa voluntad divina del Padre Celestial estaba el que sus amigos lo abandonaran, el que ese que decía tanto ser su amigo dijera y negara que lo conocía. Pedro negó que lo conocía, pero el Señor no guarda rencor con nadie. Él simplemente entiende que todo lo que sucedió era necesario que sucediera.
Cuando nosotros entendemos eso, hermano, no nos vamos a llenar de rencor ni resentimiento. No vamos a tomar las palabras de los demás como una ofensa, sino como una advertencia que Dios nos da, como algo que Dios nos ha permitido para aprender algo. Hermanos míos, todo lo que el Señor permita que venga sobre nosotros es útil. No lo despreciemos porque no nos gusta. No pensemos que solo lo que nos gusta es útil en nuestra vida. Porque a veces lo que menos nos gusta es lo que es más útil para nuestra vida. Hay ocasiones en las que lo que necesitamos nosotros no era una felicitación, sino un reproche. A veces nos hace más el más bien el reproche que el elogio. Cualquiera de las dos cosas que recibamos, ni elogio nos desubique a nosotros para que nos haga creer algo que no somos, y que el reproche no nos desubique a nosotros para que eso produzca un resentimiento, una raíz de amargura en nosotros.
Por favor, amados hermanos, de corazón le digo, el Señor dijo: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Y si queremos ver a Dios algún día, nuestro corazón tiene que estar limpio, de verdad limpio. ¿Cómo sé que yo no tengo nada en contra de esa persona? No es que yo no tengo nada contra él, contra ella. Puedes orar con libertad por esa persona. Puedes decirle: "Señor, bendice a mi hermano, a mi hermana. Gloria a Dios. Dale lo que a mí no me has dado, Señor. Que yo pueda ver la bendición en él, en ella y yo me alegre como si fuese yo el que estuviese siendo bendecido." Todas estas cosas, amados hermanos, a veces nosotros perdemos de vista, pero son los detalles más importantes de la vida cristiana.
[Música] Dios es quien nos quiere quebrantar. No se lo impidamos. Dejemos lo que él sabe lo que hace. Amén. El maestro en Getsemaní le dice al Padre celestial: "Si es posible que sea de otra manera, pasa de mí esta copa, pero que no sea como yo quiero, que se haga tu voluntad." Que Dios nos ayude a entender su voluntad y aceptarle nuestras vidas. Aleluya. Puede sentarse, hermano querido.
[Música] Gloria a Dios. Le damos gracias a Dios por su consejo, por su palabra. Amén. Salimos en paz. Gloria a Dios. Qué lindo, porque la cosa más triste de la vida es que vengamos a la casa de Dios y no salgamos en paz. Muy triste eso, hermana. Pero venir a la casa de Dios y sentirnos en paz. ¿Por qué? Porque el Señor nos perdonó a pesar de nuestros errores y nuestras faltas, porque habló a nuestras vidas y porque sentimos que no tenemos nada contra nadie. Está limpio el corazón de amargura o de resentimientos. Eso es lo más lindo, hermano. Por eso es bueno estar en la casa de Dios y venir a la casa de Dios. Dios siempre tiene algo para nosotros en su casa. Gloria a Dios.
Mis amados, como sabemos, el martes tenemos nuestro culto de oración, donde oramos por todas las peticiones y las necesidades. El día miércoles, la clase de doctrina bíblica para los hermanos que aún no son bautizados, que recién dieron el paso de seguir los caminos del Señor o de reconciliarse con Dios. Es importante que den el siguiente paso que es el bautismo, ¿verdad? Porque esa es una señal de que hemos creído de verdad en el Señor y que nuestro propósito es seguirle de verdad, no juzgar a la religión ni convertirnos en asistentes esporádicos de una iglesia, sino en discípulos fieles del Señor. Amén.
Miércoles 7 de la noche, la clase de doctrina bíblica. El jueves a las 6:30, el culto de enseñanza bíblica. El sábado tenemos un día de ayuno congregacional para clamar por nuestro país el día sábado. El y el sábado a las 6 hay un culto unido de los jóvenes y los adolescentes el sábado. Gloria a Dios. Así que el día viernes no hay reunión de adolescentes, sino que se va a hacer, eh, en lugar de la reunión el viernes, el culto el sábado unido con los jóvenes. El el domingo nuestro, dos servicios dominicales, eh, 8:30 y 11:30 de la mañana.
Les he estado anunciando que vamos a tener el retiro de jóvenes en la finca Canaán los días sábado primero, domingo 2 y lunes 3 de noviembre. Así que nuestra hermana Juliana apunta a los jóvenes que se disponen para estar en ese retiro. Yo quiero decirle, hermano, que estos retiros son una oportunidad para tener un encuentro con Dios. Son experiencias que marcan la vida de uno, donde se recibe la palabra de Dios, pero también es un tiempo de ministración muy especial. Hágale esfuerzo, hermano, porque Dios bendice ese esfuerzo que usted hace.
También, eh, quiero decirles una cosa. Eh, yo les mencioné el día jueves acerca de la convención en el mes de enero de 2026. Les recuerdo la fecha de la Convención Nacional, enero. ¿Cuándo es? Inicia el jueves 8, concluye el domingo 11 de enero. De la zona 96, 97 siempre sacamos, eh, algún transporte. Ya el pastor Freddy estuvo en en la ciudad de Cali mirando hoteles para poder seleccionar algo que que se haya visto primero, ¿verdad? Que se pueda decir es bueno, no porque lo vimos en fotos, sino porque se vio personalmente. Hay dos opciones para ir a Cali, pero, eh, necesitamos hacer un sondeo. Eh, el yo le pedí el favor al hermano Julio que por favor apuntara. Gloria al Señor. En la mano, ¿no? Gloria al Señor. Esto, el hermano Julio va a tomar nota de los hermanos que, eh, piensan con la ayuda del Señor ir a la convención y Cali.
Hay dos opciones: 410, llegando el mismo día jueves y ya, pues, el regreso sería el domingo después, eh, del último servicio. Pero la otra opción es 470, llegando el día miércoles por la tarde, que me parece la mejor opción, eh, porque van a estar más descansados, ya que la jornada, pues, en la convención es fuerte. De hecho, pues mire, hermanos, hoy no se consigue una habitación de hotel en 60,000 pesos en ninguna parte, a menos que sea por allá un metedero de mala muerte. Gloria al Señor. O quién sabe dónde. Gloria a Dios. Pero estamos hablando de un hotel con ascensor que tienen, eh, desayuno, servicio de desayuno, también transporte van a tener en la mañana para ir al coliseo de regreso al hotel. Luego por la tarde, ahí en el hotel va a estar esperando los el bús para llevarlos y en la noche traerlos de regreso al hotel. 470 es esa segunda opción con llegada un día antes para estar más descansados.
Entonces, yo, eh, lo que queremos es es hacer un sondeo para saber qué vamos a contratar. Por eso queremos que los hermanos que consideran que van a ir allá, ¿verdad?, eh, se hagan apuntar cualquiera en cualquiera de las dos opciones para nosotros, pues, tener un presupuesto. Esto se está haciendo en las otras iglesias también. Entonces, les agradezco mucho y a los hermanos que estén interesados, pues que que se apunten con nuestro hermano Julio.
Vamos a tener la semana de la Biblia del martes 28 de octubre al 2 de noviembre y la actividad de tamales por templo el 30 de octubre, que es jueves de este jueves que vienen 8 días. Gloria al Señor. Bueno, creo que esos son todos los anuncios. Sí. Bueno, la hermana Nuri no me va a ar las orejas. Listo, está bien. Gloria al Señor. Lo otro es, eh, recordarles el servicio de cafetería y a la salida el servicio de librería. Cualquier aporte es una bendición. Eh, vamos a orar.
De esta manera presentamos nuestras vidas antes de los que han de salir. Eh, los líderes se quedan, los hermanos que hacen parte de los grupos también. Vamos a tener a continuación una reunión. Bendito sea el Señor. Nuestros líderes, los hermanos integrantes de los grupos de trabajo también. Gloria a Dios. Vamos a orar. Damos gracias a Dios. Presentamos la semana de actividades que inicia. Nuestro Dios y nuestro Padre Celestial, te damos gracias porque nos regalas la bendición y la oportunidad de recibir tu palabra, de ser ministrados y edificados a través de tu palabra, pero también a través de la adoración y de la alabanza. Gracias, Señor. Hemos sido bendecidos en este servicio. Bendice a cada uno de mis hermanos. Yo te pido que bendigas el hogar de cada uno de mis hermanos, que les proveas para cada una de sus necesidades. Aparéjales, Señor. Provéele, Dios del cielo. Sustenta tu pueblo, Dios mío. Señor, guarda cada uno de tus hijos, aquellos que han de regresar a casa y continúa con nosotros en la reunión, en el tiempo que vamos a estar aquí a continuación. Dios todopoderoso, en tus preciosas manos colocamos nuestros nuestras vidas y te pedimos, Señor, que esta sea una semana victoriosa y bendecida para todos en Cristo Jesús. Muchas gracias. Amén. Gloria a Dios. El Señor les bendiga y les guarde.