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No sé si tú que estás viendo este vídeo eres budista, musulmán, cristiano, judío, crees en los marcianos o eres miembro de la orden de los Jedi y discípulo del maestro Yona. O igual eres de los que piensas que las religiones son un timo y más vale que no te la peguen con sus dogmas absurdos y su moral reprimida. Y por eso solo crees en aquello que ves y que puede ser demostrado por la ciencia. O quizás pasas de las cuestiones religiosas e intentas vivir feliz sin agobiarte con preguntas difíciles de responder.
En cualquier caso, no nos importa mucho. De lo que estoy más seguro es que en algún momento de tu vida, estando solo o con amigos, de día o de noche, sobrio o hasta arriba de pelotazos, te has preguntado, ¿existe Dios?
Todas las personas creen en algo. También los que no creen en Dios creen que Dios no existe. La existencia de Dios no se puede demostrar con el método científico, pero tampoco se puede demostrar su inexistencia, porque a Dios no se le puede meter en un tubo de ensayo, ni para decir que ahí está, ni para decir que ahí no está.
Por eso, ¿en qué se basa un científico tan prestigioso y competente como Stephen Hawking para afirmar de forma tan categórica y sin haberlo demostrado empíricamente que Dios no existe? Richard Hawkins es de la misma opinión, pero hay multitud de científicos que no ven ningún tipo de contradicción entre sus investigaciones científicas y su creencia en Dios.
¿Sabes quién propuso la teoría del Big Bang? un sacerdote belga llamado George Lemed. En la base de la genética moderna tenemos a Gregor Mendel, el de los guisantes, que era un monje agustino. Lo mismo se puede decir del director del proyecto Genoma Humano, Francis Collins, que se declara científico y creyente.
Estos científicos creyentes y otros muchos más saben que la ciencia, aunque puede acercarnos a Dios, no puede demostrar definitivamente la existencia o inexistencia de Dios. ¿Te imaginas a un científico buscando a Dios con su microscopio? Y es que hay realidades que no podemos percibir con ninguno de nuestros cinco sentidos, ni podemos atraparlas para poder demostrar su existencia empíricamente, como por ejemplo Dios o el amor. ¿Te imaginas a un chico enamorado haciendo una radiografía a su novia para verificar que ella está de verdad enamorada de él? Es algo absolutamente imposible.
Quizás te hayas preguntado si esto siempre será así o si algún día la ciencia llegará poder demostrar la existencia o inexistencia de Dios. Y tiene lógica la pregunta, porque el conocimiento humano no ha parado nunca de avanzar. De hecho, puede que en el futuro descubramos si hay vida alienígena o la cura contra el cáncer. Sin embargo, lo que en ningún caso podremos demostrar científicamente es la existencia o inexistencia de Dios. Porque la ciencia investiga las cosas que se pueden manipular con aparatos de medición y Dios, si existe, nunca será un objeto empírico.
El cristianismo no es contrario a las ciencias. Es más, anima incesantemente a seguir investigando y explorar todas las dimensiones de la realidad más allá de las estrellas y de la última frontera del universo. ¿Y sabes por qué? Porque la poca ciencia aleja de Dios, pero la mucha acerca verdaderamente a él. Y ha animado siempre la Iglesia a profundizar en la ciencia. Hombre, en el caso de Galileo, por ejemplo, no estuvo muy fina precisamente. Vamos, que la lió petarda. Pero ha habido muchas instituciones y creyentes que han impulsado la investigación. El observatorio astronómico que lleva más siglos funcionando es el del Vaticano, por poner un ejemplo.
La ciencia puede acercarnos a Dios, aunque nunca pueda demostrar empíricamente su existencia. ¿Y es la ciencia la única manera de acercarse a Dios? No. En el fondo último de ti mismo, en los demás y en las diferentes situaciones de la vida, puedes descubrir y encontrar a Dios.
[Música]
Por ahora, aléjate de cualquier ruido y atrévete a mirar en tu interior. En silencio, piensa por un minuto en la posibilidad de la existencia de Dios. ¿Te atreves a buscar?