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40 Mat 11:28-13:32 - J Vernon McGee - a Traves de la Biblia

Ken Zenk1:00:46

Transcription

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro viaje por el Libro de Mateo en el Nuevo Testamento. Al concluir nuestro programa anterior, estábamos considerando un cambio drástico y definitivo que notamos en el mensaje del Señor. Dijimos que hasta este punto, el Señor estaba enseñando: "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado". Había presentado sus credenciales y había sido rechazado como el Mesías. Las ciudades que se mencionaron le dieron la espalda y, asimismo, ocurrió en Jerusalén.

El Señor ahora vuelve la espalda a la nación de Israel y ya no le presenta más el reino a Israel. Ahora está en camino a la cruz y su invitación es al individuo, sin importarle su raza, credo o nacionalidad. Escuche usted la lectura de los versículos 28 al 30 de Mateo, capítulo 11: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."

Este lenguaje es un verdadero contraste a lo que lo ha precedido en este capítulo. Es como salir de una feroz tormenta de nieve al calor de un día primaveral, como pasar de una tempestad a la calma, o como pasar de las tinieblas a la luz. Este es un nuevo mensaje de Jesús. Vuelve de la nación corporativa al individuo. Ya no es más el anuncio nacional acerca de un reino, sino una invitación personal, individual, a encontrar el descanso de la salvación. La carga de la cual habla el Señor es el ser agobiado por el pecado. Esta carga de pecado es mencionada por Isaías, capítulo 1, versículo 4, donde dice: "¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos de [dejaron a Jehová], provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás!" También se habla en cuanto a ella en el Salmo 38, versículo 4: "Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí."

Amigo oyente, el pecado es demasiado pesado para llevarlo usted mismo. El único lugar en todo el mundo donde usted puede poner su carga de pecado es en la cruz de Jesucristo. Él llevó el pecado suyo en su lugar y le convida a venir y a traerle su carga de pecado. Le perdonará y le dará libertad y descanso eterno.

Este cambio en el contenido y la dirección del mensaje del Señor es parte del movimiento en Mateo que presenta a Jesús como rey y su rechazo. Ahora, el versículo 28 de este capítulo 11 del Evangelio según San Mateo se refiere a la salvación del pecador por medio de Jesucristo. Los versículos 29 y 30 se refieren a la santificación práctica de cada creyente. Hay un descanso que Jesús da y es la redención. Hay un descanso que el creyente halla y viene por medio de la entrega y la consagración a Jesucristo. Llevar su yugo significa ser entregado completamente a Él. Hay también un descanso que viene cuando uno se entrega a Cristo. No va a preocuparse más por ganar un oficio ni por alcanzar cierta posición. El Señor nos pondrá donde Él quiere que estemos, si es que nos hemos entregado de una manera total e irrestricta a Él.

Y así, amigo oyente, concluimos nuestro estudio del capítulo 11 del Evangelio según San Mateo y comenzamos ahora con el capítulo 12. El tema de este capítulo es el conflicto y rompimiento final de Jesús con los príncipes religiosos. El capítulo 11 de Mateo presentó el rechazo de parte de Jesús de aquellos que antes le habían rechazado a Él. Ahora, en el capítulo 12, se hace evidente la hostilidad de los príncipes religiosos hacia Jesús. Es importante notar que el rompimiento final resultó por causa de diferencia sobre la observación del Día de Reposo. Jesús se declaró Señor del Sábado y esto incitó tanta animosidad de parte de los fariseos que empezaron a conspirar su muerte. Desde esta ocasión crítica, nunca cesaron sus ataques. Desde este momento en adelante, hasta aquel día cuando cruzaron sus brazos debajo de la cruz.

Este capítulo concluye con Jesús reconociendo un nuevo parentesco que es más importante y más fuerte que el parentesco por parte de sangre. Este parentesco con Jesús llega a ser más y más importante a medida que estudiamos el resto del Nuevo Testamento. Para su referencia, le doy a continuación las siguientes para su estudio: Juan 14:20; Juan 17:20-23; Segunda a los Corintios 5:17; Gálatas 2:20; Efesios 1:3; Efesios 1:23; Efesios 2:5-6; Filipenses 4:13; Romanos 6:8; y Romanos 8:1.

Ahora, leamos el versículo 1 de este capítulo 12 del Evangelio según San Mateo. Dice así: "En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer." Antes de entrar en las controversias que había entonces y que aún hay sobre el Día de Reposo, notemos algo de importancia básica. No era una reclamación vana en cuanto a la pobreza la que hizo Jesús en Mateo 8:20 al decir: "Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene dónde recostar su cabeza." Seguir a Jesús significaba para aquellos hombres en aquel entonces sufrir hambre.

El acto de arrancar y comer estas espigas, que probablemente eran de trigo, avena o cebada, fue considerado lo mismo que cosechar. Era trabajo y lo estaban haciendo en el Día de Reposo. Ahora, mientras estaban siguiendo al Señor, les dio hambre y el Señor así defiende sus acciones. Aquí es precisamente donde sucedió el rompimiento entre Jesús y los príncipes religiosos. Al principio, parecía que había abierta simpatía de los fariseos por Jesús, pero luego hubo intranquilidad y ahora los fariseos se tornan abiertamente hostiles hacia Jesús. Por las declaraciones de Jesús en cuanto al Sábado, leamos el versículo 2: "Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo."

Cuando los fariseos acusaron a los discípulos de violar el Día de Reposo al cosechar, el Señor los defendió refiriéndose al rey David. Ahora, recuerde usted que el Señor procedía del linaje de David y que David había hecho lo mismo por sus hombres cuando sufrían hambre. En este incidente, los fariseos reprendieron a Jesús según las bases de la ley mosaica, pero Él les dijo en los versículos 3 al 8: "Mas él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del hombre es Señor del día de reposo."

Esta respuesta de Jesús está en armonía con su reclamo de majestad y se refiere a David porque Él mismo es de aquel linaje real. Este incidente particular se relata en el primer libro de Samuel, capítulo 21, versículos 1 al 6, y aconteció durante los días del rechazo de David como rey, mientras reinaba Saúl. A Jesús también lo rechazaron en aquel entonces como rey. Sus argumentos mesiánicos no fueron reconocidos. El Señor demostró que, según la ley, les era lícito a los sacerdotes trabajar en el Día de Reposo. Luego alegó su propia superioridad sobre el centro más santo de la vida religiosa en Israel, o sea, el templo. Desde el punto de vista de los fariseos, Jesús había blasfemado al proclamarse superior al templo. Aún alegó que Él era Señor del Día de Reposo. Jesús dijo que sus discípulos eran inocentes de quebrantar el Sábado, pues había un precedente legal para sus acciones y, más que nada, porque Él era Señor del Sábado. No pudo hacer ninguna alegación mayor. Según los fariseos, el Señor había puesto su mano en la observación religiosa más sagrada que mantenían y así la amargura y el odio de los fariseos se despertaron vivamente contra el Señor.

El Señor y sus discípulos salieron del campo de grano y fueron a la sinagoga. En Mateo 12:9 leemos: "Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos." Jesús acostumbraba a asistir a la sinagoga, aunque la adoración allí llegó a ser apóstata del sistema mosaico en el Antiguo Testamento. Note usted, sin embargo, que el Señor la llamó "la sinagoga de ellos", no era de Él ni de Dios. En el Evangelio según San Juan, notará usted que en el principio era el Templo del Señor; sin embargo, más tarde Él dijo: "He aquí vuestra casa os es dejada desierta." Así leemos en Lucas 13:35.

Ahora, leamos los versículos 10 y 11 de este capítulo 12 de Mateo: "Y he aquí allí había uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?" Él les dijo: "¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una oveja, y si esta cayera en un hoyo en día de reposo, no le eche mano y la levante?" No podríamos preguntar si es que los fariseos quizá colocaron allí con premeditación al hombre con la mano seca para atrapar a Jesús, induciéndonos reconocimientos importantes que hacen los enemigos de Jesús. Primero, admitían que Él tenía poder para sanar a los enfermos. Y segundo, reconocían que cuando había un hombre imposibilitado ante Jesús, Él se vería conmovido por la compasión para sanarlo, aún si fuese en el Día de Reposo. ¿Y qué admisión, amigo oyente? Su pregunta entonces, en cuanto a la legalidad de sanar en el Día de Reposo, fue designada solo para atraparlo. Pero fue Jesús quien en realidad atrapó a sus enemigos cuando dijo en el versículo 12: "Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo."

Y esta, amigo oyente, es la clave de todo este tema: ¿Se debe hacer o no se debe hacer el bien en el Día de Reposo? Ellos concedían que aún según la ley mosaica, una oveja debía ser rescatada en el Día de Reposo. Pero sin esperar la reacción de los fariseos, Jesús se torna hacia el enfermo y en el versículo 13 leemos: "Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra." Y así Jesús sanó al hombre en el Día de Reposo. Ahora, ¿violó Jesús la ley por esto? ¿Cuál es su respuesta, amigo oyente? La nuestra es que no violó la ley.

Esto marca el rompimiento entre los príncipes religiosos y Jesús. Aquí es donde hicieron la decisión de destruirlo. Leamos el versículo 14: "Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle." Hasta este momento, los fariseos habían sido amistosos con Jesús. Le habían observado y habían querido que Él se identificara con ellos y que los acompañara como uno de ellos. Pero el Señor rehusó acompañarlos. Así y por esto, al fin llegaron a ser sus enemigos. El rompimiento se hizo sobre la pregunta en cuanto al Día de Reposo y el conflicto se pone de manifiesto. De aquí en adelante, estos sabuesos de odio siguen su pista y nunca cesan en sus maquinaciones, sino hasta cuando ven a Jesús colgado en la cruz. Desde ese momento, comienzan a conspirar su muerte y, sin duda, lo habrían hundido allí mismo si no fuese porque le tenían miedo a las multitudes.

El versículo 15 dice: "Mas sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos." La acción de los fariseos causó que Jesús se apartara de ellos temporalmente porque su hora todavía no había llegado. No lo tocarán sino hasta cuando llegue el tiempo debido. Es interesante notar aquí en este versículo que Jesús no sanó solo a unos pocos entre la multitud, sino que los sanó a todos. No podemos siquiera formarnos una idea de la impresión que Él causó en aquel día. Fue algo absolutamente asombroso. Tenían que aceptarlo o rechazarlo. Y todavía hoy en día, Jesucristo es controversial. El enemigo todavía le persigue. Los nuevos dramas y libros sucios lo blasfeman. Y usted, amigo oyente, tiene que escoger: o bien ser su amigo, o bien ser su enemigo. Él, por su parte, será su Salvador, o de otra manera, su Juez. No puede ser neutral o tratar de desprenderse de Jesucristo.

Note usted ahora lo que dijo Él a las multitudes en el versículo 16: "Y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen." Amigo oyente, el Señor no vino a la Tierra como fabricador de milagros. Vino a presentar sus credenciales como Mesías. Cuando fue rechazado, continuó su rumbo hacia la cruz para ser así el Salvador del mundo. Sus milagros causaron que los judíos lo apretaran en tal manera que no pudo llevar a cabo su ministerio como deseaba. Sus acciones fueron tales como son escritas en los versículos 17 al 21. Escuche usted: "para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi amado, en quien se complace mi alma; pondré mi espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz. La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles también."

Esta acción de Jesús condujo al cumplimiento de la profecía de Isaías en su libro, capítulo 42, versículos 1 al 4, donde dice: "He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; pondré sobre él mi espíritu, y traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles; no quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia; no se cansarán ni desmayarán, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley." Su rechazo como el Mesías por parte de los suyos condujo a la oferta de gracia a los gentiles. Esto fue cumplido después del día de Pentecostés, pues entonces Jesús envió a Pablo a los gentiles. En Hechos, capítulo 26, y versículos 17 y 18, nos dice: "librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados."

Leamos ahora los versículos 22 y 23 de este capítulo 12 de Mateo: "Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será este aquel hijo de David?" Este es nuestro Mesías. Tiene todas las credenciales. Este milagro de echar fuera un demonio fue un milagro tremendo que hizo Jesús. Creemos que es tan importante como el milagro de los muertos, si no fuera mayor. Los continuos y consecutivos milagros de Jesús de sanar y echar fuera los demonios convencieron a la gente de que Él era el Hijo de Dios, el Mesías prometido. Pero, ¿qué dijeron los fariseos? Leamos aquí en el versículo 24: "Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Beelzebú, príncipe de los demonios."

Y aquí entramos en la cuestión del pecado imperdonable. Por eso le pido el favor de seguir esto con mucha atención y mucho cuidado. Leamos los versículos 25 al 30: "Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los hechan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Mas si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama."

Amigo oyente, los fariseos nunca dirían que si sus propios hijos echaran fuera los demonios, lo hacían por Beelzebú. La índole convincente de los milagros de Jesús obligó a los fariseos a ofrecer una explicación de ellos. El gentío creyó que este hombre era Hijo de David, el Mesías prometido. Los fariseos no pudieron negar la existencia de los milagros cuando los hizo delante de sus mismos ojos. Hicieron uso de la explicación más baja y más impía en cuanto a los milagros de Jesús. No negaron que eran verdaderos milagros, sino que alegaban más bien que fueron hechos por el poder de Satanás. Esta es la blasfemia contra el Espíritu Santo y es designada como el pecado imperdonable, como lo veremos en los dos versículos siguientes.

Los fariseos no estaban en la posición cómoda en que se encuentran los enemigos de Jesús hoy en día. Es relativamente fácil sentarse hoy en una silla giratoria en el continente americano, separado por 2000 años y muchos kilómetros de la vida terrenal de Jesús, y negar ahora el hecho de sus milagros. La lógica cabal nos conduce a ver que si en los días de la presencia de Cristo en la tierra, el atribuir sus milagros al poder de Satanás, más bien que al poder del Espíritu Santo, era cometer el pecado imperdonable, entonces recíprocamente su ausencia hoy día hace imposible que nosotros cometamos como acción el pecado imperdonable. Y nuestra posición es enteramente armoniza con un evangelio de todo aquel que cree.

Leamos ahora los versículos 31 y 32: "Por tanto, os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no le será perdonada a cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado ni en este siglo ni en el venidero." No hay ningún pecado que fuera cometido ayer que el Señor no pueda perdonar hoy. El Espíritu Santo entró en el mundo para verificar la salvación de Cristo a los corazones de los hombres. Si usted, amigo oyente, resiste la obra del Espíritu Santo cuando le habla, ¿no hay entonces perdón posible? Claro que no. No hay perdón porque usted ha rechazado entonces la salvación que le ha sido verificada por el Espíritu de Dios. Es el Espíritu de Dios quien puede regenerarlo a usted y darle una nueva vida. Y es nuestra esperanza que al concluir este programa, usted abra su corazón al Hijo de Dios y la reciba como su Salvador personal. Que Dios le ayude a hacerlo.

Continuaremos nuestro estudio del Evangelio de Mateo en nuestro próximo programa.

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestra travesía por el libro del evangelista Mateo en el Nuevo Testamento. En nuestro programa anterior, estábamos hablando sobre el pecado imperdonable y nos detuvimos en los versículos 31 y 32 de este capítulo 12 del Evangelio según San Mateo. En estos versículos, el Señor Jesucristo dijo: "Por tanto, os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no le será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado ni en este siglo ni en el venidero."

Dijimos que no había ningún pecado que hubiera sido cometido en el pasado que el Señor no pudiera perdonarlo hoy. El Espíritu Santo entró en el mundo para verificar la salvación de Cristo a los corazones de los hombres. Y si usted resiste la obra del Espíritu Santo cuando le habla, ¿no hay entonces perdón? Claro que no. No hay perdón porque usted ha rechazado la salvación que ha sido verificada por el Espíritu de Dios. Es el Espíritu de Dios quien puede regenerarlo a usted y darle nueva vida.

Ahora, en otro de los evangelios en el Nuevo Testamento, el Señor amplifica la cuestión del pecado imperdonable y dice que consiste en atribuirle al poder de Satanás las cosas que el Señor hizo por medio del Espíritu de Dios. Los fariseos estaban rechazando la obra del Señor y el testimonio del Espíritu Santo. Hoy no se puede cometer el pecado imperdonable porque solo se pudo cometer cuando Cristo estaba aquí en la tierra. No hay ningún hecho o pecado por el cual no se pueda recibir el perdón hoy en día, ninguno, amigo oyente. Sin embargo, no hay perdón al rechazar al Espíritu Santo porque Él es quien trae el perdón. Es como un hombre que se está muriendo de cierta enfermedad y el médico le dice que hay cierto remedio para ella. El hombre rehúsa tomar el remedio y por fin se muere, no de la enfermedad, sino por rechazar o rehusar tomar el remedio. Hay un remedio para la enfermedad del pecado y el Espíritu Santo es quien lo administra, pero si usted lo resiste o lo rechaza, entonces no, no hay remedio. Pero por otra parte, reconocemos que no existe el acto que pueda llamarse pecado imperdonable.

Ahora, el Señor dice en los versículos 34 y 35 de Mateo, capítulo 12: "¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas." Alguien ha dicho que lo que está dentro del pozo del corazón, saldrá por el balde de la boca. Esta denuncia severísima por parte de Jesús para los príncipes religiosos revela que ya los había rechazado. Ahora, ¿habían cometido ellos el pecado imperdonable? No lo sabemos, pero por lo menos el rompimiento con estos enemigos es decisivo. Así pues, el herido que rehúsa la medicina no podrá curarse.

Leamos los versículos 36 y 37: "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres de ella darán cuenta en el día del juicio; porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado." En el día del juicio, el Señor considerará la vida de todo hombre, incluyendo toda palabra ociosa. La frase "una palabra ociosa" realmente significa el blasfemar o tomar el nombre de Dios en vano.

Ahora, el versículo 38 nos dice: "Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal." Los escribas y los fariseos ahora emplean otro acercamiento sutil. Exteriormente parecen estar de acuerdo con su programa y así le piden señal, pero estos hombres realmente no tienen ninguna intención de creer por haber visto alguna señal. Solo tratan de atraparlo. Note usted cómo les contesta el Señor en los versículos 39 y 40: "Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches."

El Señor categóricamente rehusó concederle señal, pero los instó a considerar dos incidentes en el Antiguo Testamento. El primer incidente es el relato del profeta Jonás. Al parecer, Jonás fue levantado de los muertos cuando estuvo en el vientre del pez. Dios lo trajo de las tinieblas y de la muerte a la luz y la vida. La experiencia de Jonás fue un tipo del entierro y la resurrección de Jesucristo.

Veamos ahora el versículo 41: "Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar." Los hombres de Nínive recibieron a Jonás y su prédica después de su rescate milagroso del gran pez, y ellos se arrepintieron. Los hechos de Israel como nación la ponen en una posición mucho peor porque no recibieron a su Mesías y no se arrepintieron.

El segundo incidente al cual Jesús se refiere fue acerca de Salomón. Leamos el versículo 42 de este capítulo 12 de Mateo: "La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y he aquí más que Salomón en este lugar." Jesús era mayor que Jonás y mayor que Salomón. La reina de Saba oyó hablar de la fama de Salomón y viajó muchísimos kilómetros para visitarlo. En el juicio de Dios, el interés que la reina de Saba tuvo en la sabiduría de Salomón servirá de triste contraste al rechazo por Israel de su Mesías.

Tenemos ahora una de las parábolas más profundas y pasmosas de Jesús. Leamos los versículos 43 al 45: "Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación."

Esta parábola pinta la posición precaria de Israel y los fariseos. La parábola habla de un hombre con un espíritu inmundo. El demonio se aparta del hombre, y el hombre cree que está limpio, desocupado, barrido y adornado. La simple reformación, amigo oyente, no sirve de nada. Es posible dejar de hacer muchas cosas, pero eso de por sí no le hará cristiano. Por ejemplo, si todo el mundo dejara de pecar ahora mismo, no habría más cristianos en el próximo minuto ni en el próximo día. Solo habría un gran número de vasos vacíos. El dejar de pecar no hace a nadie un cristiano. La reformación no es lo necesario, la regeneración. Esta es la que hace falta. Israel había barrido la casa bien limpia por medio de los ministerios de Juan el Bautista y de Jesús, pero permanecería vacía si no convidaba al Señor a que la ocupara. Por tanto, al rechazar a Jesús, esta generación perversa de judíos llegaría a un estado aún peor que la que se describe en la parábola. Bien podemos expresarlo en pocas palabras: el mensaje de Jesús fue rechazado, la persona de Salomón fue aceptada, fue creída. El mensaje de Jesús fue rechazado, el Mesías fue rechazado. La reformación significa la muerte y la destrucción; la regeneración, en cambio, significa la vida y la libertad.

Las personas más duras en el mundo hoy en día son los miembros de iglesias que son incrédulos, aunque se crean ya salvos. Sus casas han sido barridas, limpias y están adornadas, pero sus casas Están desocupadas. Todo lo que les falta es que los espíritus malos entren en la casa. El demonio posee a estas personas engañadas y no lo saben. La religión y la filosofía son malas porque si no se progresa más allá, dan una falsa esperanza y una falsa seguridad al hombre. Una transformación poderosa es lo necesario, y esto solo puede ocurrir por medio de la salvación por la fe en Cristo Jesús.

La sección final de este capítulo es aún más pasmosa y está muy ligada a lo que acabamos de considerar. Aquí se establece que hay un parentesco que es más grande que el que hay entre la madre y su hijo y entre los hermanos carnales. Este es un parentesco que es establecido con Dios por Jesucristo, por medio de la fe en Él. Leamos los versículos 46 al 50 de Mateo, capítulo 12: "Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. Y dijo uno de ellos: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre."

El Señor está diciendo que el parentesco más fuerte que hay hoy en día es la relación entre Cristo y un creyente. Amigo oyente, si usted es hijo de Dios y si tiene familiares que no son creyentes, la verdad es que usted está más cerca a Jesucristo que a su propia familia. Está más contiguamente relacionado a otros creyentes que a los propios miembros incrédulos de su familia. La palabra de Dios lo declara de la siguiente manera en Juan, capítulo 1, versículos 12 y 13: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios." Y en la primera carta del apóstol Juan, capítulo 3, versículos 2 y 3, dice: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro."

Todo el Nuevo Testamento está basado sobre este nuevo. Esto es lo más importante. Es la voluntad de Dios el Padre que todos sean sus hijos y acepten al Señor Jesucristo como su Salvador personal. Por eso, amigo oyente, si usted aún no lo ha hecho, es decir, no ha abierto la puerta de su corazón a Jesucristo, le invitamos, es más, le urgimos a que lo haga en esta misma hora. Abra su corazón a Cristo Jesús y permítale entrar como el Señor, como el Salvador de su alma.

Y así concluimos nuestro estudio del capítulo 12 del Evangelio según San Mateo. Ahora, en el capítulo 13, las parábolas del reino de los cielos indican la dirección del reino después del rechazo por parte de Israel y revelan lo que va a ocurrir entre el tiempo de su rechazo hasta cuando regrese el Rey para establecer su reino en la tierra. Este capítulo es sumamente importante y nos dará una mejor comprensión de lo que es el reino de los cielos. En otro lugar en el libro, lo llamamos el discurso de las parábolas de misterio y constituye uno de los tres discursos principales en el Evangelio según San Mateo. En primer lugar, el Sermón del Monte, en los capítulos 5 al 7, mira hacia el pasado; es la ley para la tierra. En segundo lugar, el discurso de las parábolas de misterio, aquí en este capítulo 13, revela la condición del reino de los cielos en el mundo durante la edad presente. Y en tercer lugar, el discurso del Monte de los Olivos, en los capítulos 24 y 25, miran hacia el futuro, al regreso del Rey y las cosas más allá de esta edad.

Este capítulo probablemente es el capítulo clave de este evangelio. Revela el carácter progresivo del reino de los cielos. Revela la posición presente del reino. Seguramente, el reino del cual predicaron Juan el Bautista y Cristo no se ha realizado en el mundo hoy en día. Sin embargo, hay una condición presente del reino de los cielos, la cual es presentada por medio de estas parábolas que describen con exactitud la hora presente. Hay siete parábolas en este capítulo, aunque hay quienes encuentran ocho al separar la parábola del Padre de Familia en el versículo 52. Estas parábolas se nos presentan para describir los diferentes aspectos del presente estado del reino. Es mortífero para cualquier interpretación bíblica hacer del reino de los cielos un término sinónimo con la iglesia. Lo uno no es igual a lo otro, amigo oyente. Es verdad que la iglesia está en el reino de los cielos hoy, pero el reino de los cielos es un término más amplio y se describe con más exactitud como la cristiandad. En todo lugar donde se predica la palabra de Dios, se produce una condición del reino de los cielos, pero en ningún lugar hay una sección del mundo que haya sido convertida totalmente, ni en donde todo el mundo haya sido traído a la iglesia. La iglesia se encuentra en Mateo 13, pero la iglesia es simplemente un segmento pequeño del reino. La perla de gran precio, según los versículos 45 y 46, el reino de los cielos es una vista de alcance mundial, mientras la iglesia es un grupo llamado fuera del mundo. En la presente economía, el reino de los cielos siempre hay presente el elemento de maldad, pues la maldad no será quitada totalmente en esta edad. La parábola del trigo y la cizaña ilustra esto. No será sino hasta el fin de la edad que el Hijo del Hombre enviará a los ángeles para arrancar la cizaña. Estos distintivos del estado del reino de los cielos en el presente día son algo que debemos recordar al considerar este capítulo 13.

El Evangelio de Mateo, sin duda, es el evangelio clave de la Biblia. Es la puerta abierta a ambos testamentos, el Antiguo y el Nuevo. El capítulo 13 del Evangelio según San Mateo es la clave del Evangelio de Mateo. Ahora, ¿qué sucederá al reino de los cielos ahora que la nación de Israel ha rechazado a Jesús como su Mesías? Al parecer, no establecerá su reino en la tierra en su primera venida. Bueno, estas parábolas de misterio presentan una condición del reino de los cielos. Al comenzar este capítulo, notemos que aún las mismas acciones de Jesús son muy interesantes. Leamos los primeros tres versículos de este capítulo 13: "Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar, y Se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca se sentó; y toda la gente estaba en la playa; y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el Sembrador salió a sembrar."

La escena aquí está en la orilla del mar. El Señor salió de la casa y fue a la playa. El movimiento de Jesús es simbólico. Se aparta de la casa, es decir, de Israel, y va al mar, es decir, a los gentiles. Otras porciones de la escritura sostienen esto como una verdadera interpretación. Este hecho denota un cambio tremendo que se ha llevado a cabo en su método. Grandes multitudes están reunidas para escucharlo y así entra en una barca y empieza a hablarles, mientras permanecen todos parados en la ribera del mar. El Señor contó varias parábolas, pero interpretó solo dos de ellas: la parábola del Sembrador y la parábola del trigo y la cizaña. Es importante notar que su interpretación de estas dos parábolas pasa a las otras parábolas. No tenemos ningún derecho de cambiar cualquier otra parábola ni de contradecir algo que el Señor ha interpretado. Por ejemplo, en la parábola del Sembrador, las aves representan la maldad. No debemos decir, pues, que las aves representan el bien en cualquiera de las otras parábolas. Debemos ser consistentes y seguir fielmente la interpretación del Señor.

Ahora, leamos desde la segunda parte del versículo 3 hasta el versículo 9 de este capítulo 13 de Mateo: "He aquí el Sembrador salió a sembrar; y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó, y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cual a ciento, cual a sesenta, y cual a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga." La interpretación de esta parábola se da en los versículos 18 al 23. Iremos adelante para dar la interpretación que dio el Señor.

El Sembrador es el Hijo del Hombre. La semilla es la palabra de Dios. El Señor Jesús está sembrando la semilla en el mundo de hoy. Él era rey, pero puso a un lado su ropaje real y llegó a ser un humilde carpintero. Hoy día, Jesús está de agricultor y está sembrando la semilla de la palabra. Aunque todavía es rey, el sembrar la semilla era una escena familiar en Palestina. Raspaba la superficie del terreno con algún arado muy tosco y algunas veces ni aún hacían eso. Luego el Sembrador salía y echaba la semilla en la tierra. El campo donde se siembra es el mundo, y no la iglesia. Estamos hablando en cuanto a una situación mundial. La iglesia está en el mundo, pero fuera de la iglesia están multitudes de personas que no han aceptado a Cristo como Salvador. La palabra se les da a estos y a aquellos. Unos aceptan la palabra, pero otros no la aceptan. Nuestro trabajo es el de sembrar la semilla con fidelidad, aún viendo que todos no la recibirán.

El Señor Jesús está encargado de este gran programa de sembrar la semilla. Nos ha proporcionado a nosotros un rinconcito donde trabajar y nos toca sembrar con fidelidad esa semilla. Deseamos ser específicos aquí: este es el día para sembrar la semilla. No queremos pararnos sobre pelillos, pero creemos que la cosecha no figura para el día de hoy. Pero alguien dirá: ¿No dijo Cristo, según Mateo 9:38, "Rogad es al Señor de la mies"? Pues miremos de nuevo el pasaje, los versículos 36 al 38 de Mateo, capítulo 9: "Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies." Este pasaje ocurre precisamente antes de que el Señor enviara a los apóstoles a las ovejas perdidas de la casa de Israel. La edad de la ley estaba llegando a su fin. El tiempo de la cosecha viene después que la semilla haya sido sembrada. La cosecha vendrá cuando una nueva edad, una nueva dispensación, será introducida. Al fin de una edad hay una cosecha, y el principio de una nueva edad empieza con el sembrar la semilla. Eso es lo que nos falta hacer, amigo oyente: sembrar la semilla. Y al fin de esta edad, entonces habrá la cosecha. La cosecha es el juicio, y la batalla de Armagedón, librada al final de esta edad, es considerada como un tiempo de la cosecha. Bueno, tenemos que detenernos aquí por hoy. Continuaremos este interesante tema en nuestro próximo programa.

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro recorrido por el Evangelio según San Mateo. En nuestro programa anterior, comenzamos a considerar la parábola del Sembrador, que se encuentra registrada aquí en el capítulo 13 del Evangelio según San Mateo, y dijimos que nuestro trabajo es el de sembrar la semilla con fidelidad, aún sabiendo que todos no la recibirán. El Señor Jesús está encargado de este gran programa de sembrar la semilla. Nos ha proporcionado un rinconcito donde trabajar y nos toca sembrar la semilla. Y deseamos ser específicos: este es el día para sembrar la semilla. No queremos pararnos sobre pelillos, pero creemos que la cosecha no figura para el día de hoy. Alguien dirá: ¿No dijo Cristo, "Rogad pues al Señor de la mies" en Mateo 9:38? Mateo 9:36 al 38 dice: "Y al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies." Este pasaje ocurre precisamente antes de que el Señor enviara a los apóstoles a las ovejas perdidas de la casa de Israel. La edad de la ley estaba llegando a su fin. El tiempo de la cosecha viene después que la semilla haya sido sembrada. La cosecha vendrá cuando una nueva edad, una nueva dispensación, sea introducida. Al fin de una edad hay una cosecha, y el principio de

Una nueva edad empieza con la siembra de la semilla. Esto es lo que necesitamos hacer, amigo oyente. Sembrar la semilla. Al fin de esta edad, entonces habrá la cosecha.

La cosecha es el juicio y la batalla de Armagedón, librada al final de esta edad. Es considerada como un tiempo de la cosecha. Note usted que la semilla cae en todo tipo de tierra. Hay cuatro tipos de tierra mencionadas, y tres cuartos de la semilla no crece, sino que muere. No hay nada malo con la semilla, sino que la condición de la tierra causa que la semilla crezca o muera.

Una parte de la semilla murió porque cayó junto al camino y las aves se la comieron. Otra parte murió porque la tierra no era lo suficientemente profunda y no pudo echar raíces. Y otra semilla cayó en buena tierra y dio fruto. Las aves que se mencionan aquí son un símbolo del el quita la semilla que es sembrada junto al camino.

Ahora, ahora, esto es algo que debe causar que cada miembro de iglesia examine su propio corazón. No lo aplique al prójimo. Quede usted, amigo oyente, no tenemos ningún derecho de constituirnos en jueces. Pero al parecer, hay miembros de iglesias que profesan ser cristianos, los cuales escuchan la palabra, pero no con fe. Hay cierta fe que es solo formal e intelectual, una fe que simplemente hace una seña afirmativa con la cabeza y no hace nada más. Para estos, el cristianismo no es más que una actividad incidental, así como el ser miembro de alguna logia o de un club. Estas personas quedan congeladas. Se encuentran en nuestras Iglesias hoy día y son presa fácil de las sectas y de los sismos que abundan en nuestros días. La palabra había caído junto al camino.

Ahora, otra parte de la semilla cayó en pedregales. Estas personas son precisamente las opuestas a los que están junto al camino. Estas personas reciben la palabra en el entusiasmo de la carne. Son emocionales, dejan caer las lágrimas, son grandemente conmovidas. Son las que tienen sentimientos profundos, pero siguen siendo carnales. Las llamamos cristianos alcacer, por así decirlo. Son efervescentes y se agitan, se agitan tanto durante una reunión como un cohete en una plataforma de lanzamiento, pero nunca entran en órbita. Tienen gran fervor y energía, pero son como velas romanas apagadas después de que terminan las reuniones. Las dificultades y la persecución apagan su interés y, siendo que lo que en ellos ocurre no es del espíritu, entonces caen de nuevo en un desuso inocuo. Este es un cuadro de muchos oyentes carnales de la palabra de Dios hoy en día. Por un tiempo manifiestan un gran interés y celo, pero un poquito de dificultad revela su verdadera actitud.

Un viajero hace años se paró en la parte de atrás de un tren que viajaba por el estado de Kansas, en los Estados Unidos. Alguien había tirado un papel en los carriles del ferrocarril. Al pasar el tren a toda velocidad, el papel revoloteó hacia el aire y a toda velocidad en la misma dirección del tren. Pero tan pronto como el tren pasó, el papel se posó en el carril y pronto hizo una parada repentina y se quedó muerto como una piedra. Aquel papel nos recuerda de muchos cristianos durante las reuniones sensacionales. Estas personas realmente se engranan. Si no hay nada genuino y todo resulta ser simplemente una ostentación emocional, son pedregales.

Ahora, otra semilla cae entre espinos. El mundo ahoga la palabra en esta clase de oyentes por medio de la adversidad y por medio de la prosperidad. Tenemos la pobreza abyecta por un lado y la prosperidad extrema por el otro lado. Hoy en día, estos dos grupos de personas son las más difíciles de alcanzar fuera de la iglesia. Es verdad que entre los creyentes en Cristo hay muchas personas que dejan que el mundo ahogue la palabra de Dios. Sin embargo, en este caso, estos no son simplemente diferentes tipos de creyentes. Estos no son creyentes de ninguna manera. Estas son personas que han escuchado la palabra, profesan haberla creído, pero en realidad no lo han hecho. Sería bueno que todos nosotros examinemos nuestras vidas para ver si realmente estamos en la fe o no.

Ahora, alguna semilla cae en buena tierra. Solamente una cuarta parte de la semilla cayó en buena tierra. Solamente un tercio de un cuarto produjo una cosecha abundante. Nos dicen hoy en día que el grano bueno multiplicará por pares. Alguna de la semilla no dio muchísimo fruto. Alguna produjo a 30, alguna a 60 y alguna a cien.

Otra verdad que no debemos olvidar es que el buen agricultor no solo se preocupa por usar buena semilla, sino que también hace lo posible por preparar el terreno en el cual va a sembrar. Es importante notar que los que escuchan deben entender la palabra. Usted recordará que el eunuco etíope estaba leyendo la palabra, pero no la comprendió. Aún teniendo el deseo de entenderla, el espíritu de Dios envió a Felipe a este hombre, quien le explicó que en el pasaje que leía, el que fue herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados fue el propio Señor Jesucristo. El eunuco entendió y aceptó y recibió al Señor como su salvador personal. Usted puede leer de esta historia en el capítulo 8 de los Hechos de los Apóstoles, versículos 26 al 40.

Al hablarles Jesús por parábolas, los discípulos tuvieron una pregunta en sus mentes. Leamos el versículo 10 de este capítulo 13 de Mateo: "Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?" Alguien ha dicho que una parábola es una historia terrenal con un significado celestial, y esta es una buena interpretación. Es como poner una regla al lado de una mesa o una pared para medirla. Aquella regla es como una parábola; está puesta para medir. El Señor habló por parábolas para medir la verdad celestial que presenta. Ahora, ¿por qué lo hizo? Leamos el versículo 11: "Él respondiendo les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado."

Si un hombre desea conocer la palabra y la verdad, la puede conocer. Si un hombre quiere hacerse sordo a la palabra y a la verdad, puede ser enteramente sordo. Pues todos conocemos el dicho: no hay peor sordo como el que no quiere oír, ni tal ciego como el que no quiere ver. Si no quiere oírla, tampoco entenderá la palabra. Debe tener aquel oído interior que desea escuchar la palabra de Dios. Porque dice el Señor en el capítulo 13, versículo 12 de Mateo: "Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado." Si usted, amigo oyente, conoce un poquito de la verdad y si desea conocer más, el Señor entonces añadirá al poquito que usted ya tiene. Si es que no desea conocer más de la verdad, el Señor entonces hará que no la conozca. El Señor habló por parábolas para que los que deseaban oír pudieran oír, y para que no hubiera necesidad de que los que no querían oír la oyeran. El Señor basó así sus parábolas en las cosas comunes y conocidas. Les dio las grandes cosas espirituales ilustradas con cosas que ellos sabían al dedillo y con cosas que podían ver.

Consideremos ahora la parábola de la cizaña. Como ya hemos indicado, estas parábolas son una descripción de la hora presente. El programa de Dios hoy en día es por medio de su iglesia. La iglesia es un cuerpo de personas que han sido llamadas del mundo, lo cual quiere decir que el Señor está llamando a una gente para su nombre. Pero estas parábolas no hablan principalmente acerca de la iglesia. Más bien, hablan del reino de los cielos, el cual abarca la tierra. Hablan del reino de los cielos que se establecerá sobre toda la tierra. Esto nos trae entonces a esta segunda parábola.

Versículo 24 de este capítulo 13 de Mateo dice: "Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo." El Señor comienza esta parábola donde dejó de hablar del Sembrador. Este es otro aspecto del reino de los cielos. Es un cuadro de un hombre que sembró buena semilla. Luego sucede algo. Los versículos 25 y 26 nos dicen: "Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña."

Note usted quién está dormido. Dice que mientras los hombres dormían, el enemigo vino. Recuerde usted que el Sembrador es el Señor, y él no se adormece ni se duerme. Satanás es el enemigo, y él siembra la cizaña entre el trigo. Las cizaña son las falsas doctrinas. Hay mucho de este tipo de sembrar hoy en día. Al crecer primero el trigo y la cizaña, es difícil distinguir entre ambos. Francamente, muchas sectas e ismos también parecen ser buenos en el principio. No es posible distinguir entre ellos y la verdad hasta cuando uno llega a la decimosegunda, a la decimotercera lección. Esas son las lecciones de las cuales tendrán que cuidarse.

Alguien dijo una vez a un predicador que no debía criticar a fulano de tal porque él le había escuchado y predicado el evangelio. A esto, el predicador respondió: "Quizá predicará el evangelio un día, y es posible que lo predique de vez en cuando, pero ¿qué de las falsas enseñanzas que mete en medio de las veces cuando predica el evangelio?" ¿Se da cuenta usted? Está sembrando la cizaña entre el trigo.

Veamos ahora los versículos 27 al 30 de este capítulo 13 del Evangelio según San Mateo: "Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tienes cizaña? Y él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No; no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero."

Este es un cuadro muy importante. El enemigo es el. La cizaña son los hijos del malo. La cizaña y el trigo han de crecer juntos. Este es un de la cristiandad y no de la iglesia. La iglesia debe arrancar la cizaña. Alguien preguntó una vez a un pastor: "Pastor, ¿cree usted que el mundo se mejora?" La respuesta fue: "Sí, creo que se está mejorando de situación." Luego alguien preguntó: "Reverendo, ¿no cree que el mundo está empeorando?" La respuesta fue: "Sí, creo que el mundo va de mal en peor." Un tercero que escuchó dar las dos respuestas dijo: "¿Qué trata de hacer? ¿Mantenerse indeciso? ¿Trata de complacer a todos? No parece que fuera usted." La verdad, amigo oyente, es que ambas respuestas son ciertas. El trigo crece hoy en día y la cizaña también crece. El mundo sí está mejorando de situación. El trigo crece y madura. Nunca jamás ha habido un tiempo cuando haya habido tanta enseñanza bíblica como en el día de hoy. Hay muchos maravillosos santos de Dios que aman la palabra de Dios. Pero el mundo también se empeora. Hay mucha cizaña que crece.

El autor de estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee, contaba que cuando comenzó su ministerio, se metió en una denominación con la idea de darle una limpieza general, pero pronto se dio cuenta que no podía desenmarañar los problemas de la denominación y estuvo agradecido de encontrar, después de un estudio de este pasaje, que su deber era el de predicar la palabra. Y así jamás va arrancando la cizaña porque se dio cuenta que cuando se hacía, también se arrancaba el trigo junto con la cizaña, y esto sí que causa unos problemas verdaderos. Nuestro deber, amigo oyente, es entonces sembrar la semilla. Tanto la cizaña como el trigo crecen en el mundo hoy en día. Esta es una situación del reino de los cielos y no de su iglesia. Bueno, dice alguien, se trata de la iglesia organizada. Tiene razón, pero la iglesia organizada no es la Iglesia de Cristo. Su iglesia consta de un número contable de santos. Cuando decimos incontable, queremos decir que no se limita a una u otra organización. En realidad, no nos gusta el término "invisible" en cuanto a la iglesia, que es la Iglesia Universal y esposa de Cristo, porque nos damos cuenta que muchísimos santos lo toman por decir que han de ser invisibles los domingos en la noche y en los cultos de oración, y la verdad es que en muchas ocasiones son invisibles de verdad. La iglesia verdadera consta de todos los creyentes sinceros, independientemente de cualquier denominación. Los creyentes sinceros son los que en todos los tiempos y en todo el mundo han confiado en Cristo como su salvador, descansan en él y aman su obra. Esta es la prueba verdadera. No se turbe si el trigo y la cizaña crecen juntos. Algún día el Señor pondrá en marcha su cegadora y separará la cizaña del trigo. Yo doy gracias que ese no es mi trabajo, porque temo que yo arranque también algún trigo.

Y ahora tenemos la parábola del grano de mostaza. Esta parábola presenta una diferente clase de semilla. Leamos los versículos 31 y 32 de este capítulo 13 del Evangelio según San Mateo: "Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas."

El grano de mostaza es el aspecto exterior de la cristiandad, con sus multiplicadas organizaciones y denominaciones. Este pequeño grano es un condimento que da sabor, pero que no tiene valor alimenticio. A usted no le sería posible vivir de la mostaza solo. Es buena para dar sabor a las hamburguesas. El granito de mostaza debe ser una hierba y no un árbol. Este granito llegó a ser árbol en vez de que las acciones de iglesia sean débiles y lentas en su crecimiento. Lo que realmente ocurre es que hay un crecimiento anormal que ha sido demasiado rápido. El crecimiento de la cristiandad ha sido así, a pasos agigantados, y ha perdido su carácter verdadero al llegar a ser tan grande. Lamentablemente, la iglesia, aunque se jacte de organizaciones grandes y de grandes números, tiene poca influencia. Tiene quizá un poquito de mostaza, pero en su esencia, la iglesia no debe ser mostaza, debe ser sal.

Las aves son la clave de esta parábola. Representan al. Otra vez, el está activo en la cristiandad y en muchas de las llamadas iglesias. El granito de mostaza se ha hecho un árbol, lo cual nunca debió haber ocurrido, y las aves del aire llegan y se posan en sus ramas. En una reunión de la iglesia, un hermano dijo en una ocasión: "Cómo crecía el granito de mostaza", y dijo que era la iglesia. Muchas aves llegaron para posarse en ella: las aves bautistas, una ave presbiteriana, una nazarena, etc. Amigo oyente, él hizo llegar muchas aves curiosas a aquel árbol, pero no es de eso que habla el Señor. Esta es la cristiandad hoy en día. Las aves son malas y son un cuadro de Satanás. Las aves quitan la semilla. La maldad se ha metido en la iglesia organizada del día de hoy, y tenemos que reconocerlo. Amigo oyente, tenga usted cuidado en cuanto a la iglesia con la cual se identifica. Su doctrina debe ser sana y verdadera. Debe amar y predicar fielmente la Biblia como la palabra de Dios.

Y aquí nos detenemos por esta ocasión y, Dios mediante, retornaremos a su receptor en nuestro próximo programa, en el cual consideraremos la cuarta parábola, es decir, la parábola de la levadura.