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En este siguiente bloque de versículos del salmo 119, examinaremos las experiencias de David en lo que se le llamará la escuela de aflicción de Dios. En el transcurso de este salmo, David ha expresado repetidamente la pasión que siente por aprender la palabra de Dios. La única petición que él presenta ante Dios en esta estrofa, y la presenta dos veces, es que él le enseñe la palabra de Dios. La escuela de la aflicción es la respuesta de Dios a la petición de David.
Toda esta estrofa tiene que ver con la aflicción. Toda escuela tiene como propósito enseñar una disciplina particular, una verdad fundamental. Algunas escuelas son más especializadas que otras, pero todas dependen de principios básicos. Sin estos principios, la escuela carece de propósito. La escuela de la aflicción no es la excepción.
En el versículo 65, que dice: "Bien has hecho con tu siervo, oh Jehová, conforme a tu palabra", David enuncia un principio que siempre es cierto. Si queremos hacer frente a la aflicción en nuestras vidas, es necesario primero considerar esta verdad, y esta contempla dos verdades.
La primera es que Dios hace bien con sus siervos. Cada vez que la aflicción llegue a nuestras vidas, necesitamos hacernos de esta verdad, repetirla en nuestra mente y decirla varias veces: Dios hace bien con sus siervos. Si no logramos comprender esto, podríamos albergar amargura contra Dios porque él ha permitido que algo malo nos ocurra. La mayor parte de nuestras aflicciones ocurren sencillamente porque vivimos en un mundo corrompido por el pecado. No se nos olvide, la muerte, el sufrimiento, el dolor, la nunca formaron parte del plan de Dios, sino que surgieron como consecuencia del pecado del hombre.
Otro tipo de aflicción puede ser resultado de nuestra ignorancia de pecados específicos que hayamos cometido o que hayamos violado algún principio fundamental. No podemos culpar a Dios por estas cosas. En el libro de Job nos dice que Dios permitió que Satanás atacara a Job con aflicciones, tal como Dios nunca le dijo a Job la razón de su aflicción. Es necesario que reconozcamos la posibilidad de que nuestra aflicción puede ser resultado de guerra espiritual que ocurre alrededor sin que nosotros percibamos.
Siempre que suframos aflicción, es necesario que volvamos a la misma verdad fundamental. ¿Te recuerdas decir: Dios hace bien con sus siervos? Este versículo dice específicamente: tu siervo. Por supuesto que Dios es paciente hacia los inconversos. Sin embargo, el día del juicio llegará, en el cual la ira de Dios será derramada sobre los que se niegan a creer. Pero con sus siervos, aquellos que han puesto su fe en él y que se han comprometido a servirle, Dios hace bien.
Pregúntate: ¿Qué has hecho para merecer esto? No es necesariamente malo. Cuando nos encontramos en medio de una prueba y la aflicción, debiéramos hacernos una evaluación honesta para determinar si existe algún pecado específico en nuestra vida que haya sido causa del problema. Si lo hay, hay que arreglar el asunto. Responda de manera bíblica, permita que Dios restablezca las cosas en la vida, en su vida. Si las circunstancias están verdaderamente fuera de control, no permitas que se albergue amargura en tu corazón. Recuerda que Dios hace bien con sus siervos.
Esta es la verdad fundamental para hacer frente a la aflicción. Es posible hallar evidencia que apoya esta verdad en toda la Biblia. Lo leemos en primera de Corintios 3. Existe otro pasaje en los salmos que confirma esta verdad: Dios hace bien con sus siervos. El salmo 103:13 y 14. Y jamás permite que pasemos por un fuego que no podamos soportar. ¿Te das cuenta? Dios conoce nuestras limitaciones.
Una segunda verdad, pero no menos importante, se encuentra en el versículo 65. Dios dice: "Dios hace bien con sus siervos conforme a su palabra". La manera en que Dios trata con todo asunto de su vida, de nuestra vida, es conforme a su palabra. Nada ocurre que en nuestra vida que no podamos explicar con la palabra de Dios. No existe situación a la cual no se pueda responder conforme a la palabra de Dios. Es un tremendo consuelo poder decir esto, porque es algo que nos ayuda a ser consistentes.
Todo lo que hace es conforme a su palabra. Sí, te puedes anticipar, puedes hallar salidas al laberinto en tu vida, puedes encontrar esas aflicciones, pero puedes descubrir cómo salir de ellas, aprender de ellas. Antes de es importante que comprendamos que Dios siempre trata con nosotros conforme a su palabra. Estos principios me nos protegen contra malas actitudes, reducen la cantidad de sorpresas y muestran el punto de partida para responder a cualquier prueba. ¿Cómo? Conforme a su palabra. Dios quiere hacer algo en ti y en mí, y todo lo hará de acuerdo a su palabra, a imagen. Amén.
Oremos. Padre bendito, te damos gracias por tu amor, por tu grandeza y por mostrarnos la manera tan especial y diferente de aprender a través de la aflicción. Danos ese corazón, abre nuestro entendimiento y ayúdanos aprender y caminar firmes, confiados en que tú estás con nosotros. Gracias, Señor, por tu compañía y tu gran enseñanza, por la manera del corazón de David hacia tu palabra. Oramos todo en el nombre de Jesús. Amén.
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