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La DECADENCIA de ACAPULCO: De PARAÍSO tropical a INFIERNO en la tierra

Edy Lebat 13:35

Transcription

Acapulco, la ciudad cuyo nombre se vuelve tendencia dos veces al año, una en Semana Santa y otra en temporada de huracanes. No les voy a mentir, Acapulco es, sin exagerar, uno de mis lugares favoritos del mundo. Hay algo en su clima húmedo, en sus atardeceres dorados y en su alma de fiesta tropical, que parece un sitio diseñado para crear los mejores recuerdos de juventud entre adolescentes y veañeros chilangos.

Sin embargo, basta con revisar las noticias o poner Acapulco en cualquier motor de búsqueda para percatarse de que la situación hoy por hoy no parece tan idílica. Pero, ¿cómo llegamos aquí? Como una ciudad otrora meca del glamour es ahora una de las ciudades más peligrosas del mundo. Para entender esto, quizá habría que echarle un ojo a su historia.

Originalmente habitada por grupos nauas y tlapanecas, Acapulco ha sido siempre un lugar interesante y atractivo. De etimología nawat, Acapulco significa "lugar de cañas espesas" o "lugar donde se destruían las cañas". Otros sostienen que Acapulco en realidad viene del vocablo latín aquapulcram, que significa "agua limpia". Durante la época precolombina, los nativos se dedicaban mayoritariamente a la pesca y al comercio de sal y tintes con diversos pueblos, incluidos los mexicas.

El primer punto de inflexión fue con los españoles, quienes vieron una importancia estratégica en el puerto como puesto comercial entre América y Asia, específicamente con Filipinas. El valor de Acapulco fue tal que pronto el puerto se volvió objetivo de piratas franceses e ingleses, estos últimos diseñando y poseyendo mapas de su bahía, pero también de neerlandeses, como fue el caso del corsario Joris Van Spielbergen.

Otra fecha clave en la historia de Acapulco fue 1848, durante la fiebre del oro en California, cuando Acapulco se convirtió en punto de escala para la naviera Pacific Mail Steamship Company. Sin embargo, el destino del puerto cambiaría radicalmente hasta 1927 con la construcción de la carretera que lo uniría con la Ciudad de México. Esto, junto con la apertura de su aeropuerto, abriría paso a la inversión turística, tanto de parte del Estado mexicano como de inversionistas nacionales y estadounidenses.

Así, el presidente Pascual Ortiz Rubio promovería la construcción de Acapulco como centro turístico. La continuaría Manuel Ávila Camacho y la consolidaría definitivamente Miguel Alemán. Tal es el peso de este último en la historia del municipio que ningún gobierno local, sea del partido que sea, ha podido borrar su nombre de la avenida Costera.

En pocos años, Acapulco se volvió un centro turístico de prestigio mundial, atrayendo a personalidades como John Wayne, Elizabeth Taylor, Orson Wells, Cantinflas, María Félix, Ringo Star, Pedro Armendáriz, Frank Sinatra, Salvador Dalí, Elvis Presley o el presidente John F. Kennedy y su flamante esposa Jackie Kennedy, quienes pasarían su luna de miel en el prestigioso puerto mexicano. Ante este descomunal éxito turístico, la población acapulqueña pasó de 6,500 habitantes en 1930 a 300,000 en 1980. La mayoría inmigrantes de Oaxaca, Michoacán o del interior del estado de Guerrero, todos en busca de beneficiarse de ese pastel de prosperidad que prometía la nueva joya del Pacífico.

Sin embargo, dicha prosperidad nunca llegó. La sociedad acapulqueña ha sido tan pobre hoy como en los años que John Wayne visitaba el puerto. Hablamos pues de una ciudad enclavada en un estado con el 60% de su población viviendo en pobreza. Así, Guerrero se posiciona como el segundo estado más pobre de México, siendo solo superado por Chiapas. En esa línea, el municipio más pobre del país se llama Cochoapa el Grande, también situado en Guerrero, donde según las Naciones Unidas, el índice de desarrollo humano es similar al de países africanos como Liberia y Guinea Bissau.

Guerrero es un estado con altos grados de marginación en comparación con el resto del país. Por ejemplo, posee un grado escolar promedio de 8 años, apenas el equivalente al segundo año de secundaria. Aunque Acapulco históricamente ha superado este promedio, el rezago educativo sigue siendo evidente. Solo el 51% de la población mayor de 15 años ha concluido la educación básica y el 12% no tiene ningún grado de escolaridad. Además, la tasa de analfabetismo en el estado alcanza el 12%, más del doble del promedio nacional.

Todo esto no es coincidencia, casualidad o porque así lo quiere el destino. Es el reflejo de una limitada oferta de oportunidades laborales, especialmente para los sectores más vulnerables de la población. Desde siempre, las necesidades de educación, salud, vivienda y servicios básicos de los acapulqueños han sido ignoradas por el Estado en pro de concentrar sus esfuerzos en materia de seguridad pública y generar las condiciones adecuadas para el capital, en este caso al privilegiar con recurso humano y material a determinadas zonas y agentes. El argumento oficial ha hecho énfasis en la necesidad de brindar las facilidades por parte del Estado a capitales externos para el aprovechamiento de la tierra y otros recursos naturales con miras a fomentar la oferta turística y con ello generar desarrollo para los habitantes de estas zonas. Vaya, la fórmula clásica del "Trickle Down Economics". No obstante, y para sorpresa de nadie, entre dicho discurso y la realidad hay distancias evidentes.

Las élites mexicanas siempre han visto a Acapulco como su botín de oro. El ejemplo más claro de esta avaricia es la ejecución del alcalde Juan R. Escudero en 1923, cuyas ideas progresistas de dignidad obrera y de lucha por mejorar las condiciones laborales, lo volvieron un personaje incómodo para los sectores más acomodados de Acapulco. Así, Acapulco pasó su época de oro sin cambios significativos para su sociedad.

Y para más inri, pues todo lo que sube tiende a bajar. Y Acapulco entraría en una fase de decadencia en los 80, con la promoción de Cancún en el sexenio de Luis Echeverría, relegando poco a poco a Acapulco a un segundo plano en el panorama turístico nacional. Ante este declive, se comenzaría una voraz expropiación de terrenos para lo que se convertiría en Punta Diamante, de la mano de nada más y nada menos que de Francisco Ruiz Massieu, cuñado de Carlos Salinas de Gortari, una movida inmobiliaria que una vez más solo terminaría beneficiando a unos cuantos. En esa línea, según afirma la Central de Organizaciones Campesinas y Populares, la sociedad acapulqueña padeció la expropiación de más de 554 hectáreas de tierra por parte de funcionarios locales e inversionistas extranjeros, afectando a 67 ejidatarios a los que solo se les pagó 10,000 pesos.

A pesar y a partir de esos deshonrosos esfuerzos, Acapulco se ha convertido en un centro de turismo urbano nacional, de manera particular de la clase media de la Ciudad de México. En los 90s comenzaron los problemas de inseguridad, se vino el desplome del turismo internacional, se nos fueron los "spring breakers" y comenzaron las alarmas que emitía el gobierno estadounidense. La "maña", evidentemente, hizo acto de presencia, beneficiándose de toda la precariedad, falta de oportunidades e injusticias sociales de Acapulco.

Para la década de los 2000 llegan los Beltrán Leyva, asociados con el Cártel de Sinaloa, y para 2008, la posterior ruptura de su alianza que devino en una atomización de los grupos delictivos y la creación de diversas organizaciones como "Los Independientes de Acapulco", "Los Rojos", "Los Ardillos", "Los Dumbos", "La Empresa" o "Los Virus", con la evidente ola de crueldad que suele acompañar a este tipo de organizaciones. Una violencia a la que no estábamos acostumbrados y Acapulco no solo no fue la excepción, sino que debido a sus precarias condiciones sociales, maximizó la tendencia.

A partir de mediados de 2010 y tras el arresto de "La Barbie", la inseguridad en Acapulco creció como nunca y como en pocos lugares en el mundo. Hoy, los grupos disidentes y pandillas locales han comenzado a luchar por el control de diferentes zonas de la ciudad. El gobierno federal de México ha aplastado a los grandes y poderosos cárteles y sus capos. Pero para los residentes, la nueva generación de gangsters es mucho peor. Hoy, la organización de "Las Cuatro Letras" y "Los Independientes de Acapulco" se disputan el territorio y muy atrás quedaron los años en los que la "maña" se disputaba la plaza para vender sus productos a los turistas. Ahora el negocio se ha expandido al cobro de piso y a otras series de delitos que no puedo mencionar en este video so pena de desmonetización. Pero si sabes de lo que hablo, me gustaría que lo compartieras en los comentarios.

Así y desde entonces, Acapulco se ha situado dentro del top 10 de las ciudades más peligrosas del mundo en los últimos años, destacando el 2024 como la tercera ciudad más peligrosa del mundo, solamente superada por Colima y Puerto Príncipe, capital de Haití. Del mismo modo, Acapulco fue la ciudad más peligrosa del mundo en 2017 y la segunda ciudad más peligrosa en 2013 y 2018.

Como si todo esto no fuese suficiente, la inquietud de la naturaleza ha estado presente en la Perla del Pacífico, con terremotos y huracanes desde tiempos inmemoriales. En los últimos 100 años, los ciclones han devastado Acapulco en 1935, 1961, 1965, 1993. Paulina en 1997, que fue de nivel 4, y 26 años después, Otis de nivel 5. Cualquier desastre natural tiene consecuencias sociales y políticas, sobre todo en los países con grandes desigualdades, como es el caso del nuestro.

Pero aquí la cuestión es saber si Acapulco tiene salvación. Las clases media y alta son cada vez más reducidas, unas por desgaste económico, otras porque huyen a donde haya mejores oportunidades. Y las clases populares, sin posibilidades de irse, viven un escenario complicado en el que el trabajo es escaso y mal pagado, sin prestaciones laborales y a merced de la llegada de turistas y de los caprichos de la "maña". Acapulco es historia de éxito, fantasía y glamour, pero también de opresión y sufrimiento. Hoy se antoja muy difícil que esta mágica ciudad vuelva a aquellos años de gloria.

Sin embargo, en este caso, la última palabra la tienes tú. Dime, ¿qué opinas de todo esto? ¿Crees que Acapulco pueda remontar y volver a ser lo que fue a mediados del siglo pasado? Comenta si estás viendo este video en tus vacaciones desde Acapulco. Y si eres acapulqueño, dime, por favor, ¿qué tienes para ti, tu familia y la ciudad? Dale "me gusta" si te gustó el video y comparte si lo crees justo. De mi parte sería todo. Nos vemos en el próximo video. Quiero que estés bien y hasta luego. Ciao, ciao, ciao, ciao, ciao.

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